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viernes, 8 de noviembre de 2024

Ni puta idea

Qué ingenioso mi título, como el documental de Luis Enrique, pero sin asteriscos. Quizá el inefable asturiano debería empezar a preguntarse por qué siempre le pasa lo mismo, porque el Atleti no es el primero que les moja la oreja así. Con el tiempo me está cayendo gordo y mejor al mismo tiempo. Pero no es hoy día de dualidades, sino directamente de cosas que no tienen explicación. Cómo es posible si no que Espanyol y Lille no, y Bilbao, Celta y París, sí. La única posible respuesta la pone en los rótulos del marcador de la Champions: Atleti. Y si no, el comodín del público dirá que está en la cosa inmediatamente por debajo de él, el fútbol en sí mismo. El deporte donde la contundencia, cuyos otros nicknames son Suerte o también Puta Chorra, supera a la superioridad del rival... 

Me alegro por el lobo-hombre en París Nahuel MVPolina, de que Oblak haga el pase de Arnau Tenas en la Final Olímpica  en vez de revolcarse en el césped, y de que Correa marcara cuando todos esperábamos que saliera Sorloth y dábamos por bueno un empate resoplando. Al final lo que cuenta mientras nos encontramos, son estos triunfos (entre el miedo al VAR y este Atlético raro hacía que no celebraba un gol...) los que quedan en el recuerdo, sin saber en el futuro al rememorarlos si estábamos en la mierda respecto a juego o la posición en la tabla. No es el camino, ni un atajo, pero seríamos necios si no nos quedáramos con las circunstancias de ayer a la hora de valorar. Ganamos en un estadio dificilísimo ante uno de los cocos, con difícilmente peor panorama en cuanto a bajas. Encima me enamoró la forma en la que salimos a veces de su presión y cómo intentamos subir por momentos (solo vi la segunda parte, quizá eso me autosesgue). Me resisto a creer que esto vaya a ser un punto de inflexión, pero que me quiten lo celebrao mientras constato que nadie tiene ni puta idea de nada, y si alguien la tiene en algún momento, que por favor sea el Cholo, al menos hasta el verano.



viernes, 25 de octubre de 2024

Malos vientos

La frustración e incredulidad por el penalty que pitó el infame Marco Guida, primer árbitro europeo que crucificaré en mi mente en mi vida, solo superó por un momento la tristeza, o mejor dicho el estar tristón, que no es lo mismo que triste, porque va trufado de indiferencia culpable. Luego encima uno recapacita en que era el Lille B, mira la clasificación de esta Champions casi tan absurda como el penalty (que si nos lo pitan a nosotros lo habríamos fallado), se da cuenta de que el Cholo lleva perdido desde mitad de la última liga, que no hay identidad y sabes que no la va a haber, que siempre hay las mismas carencias, que somos presos de aspirar a la grandeza por haberla probado, y a la vez nunca perderemos el regusto amargo de los dosmiles, así que no tenemos nada sólido a lo que agarrarnos más que a que amamos al Atleti, que no merece la pena pensar si podríamos vivir sin él, y que al menos, y por lo menos, yo me fui más contento en esta surrealista derrota que al ganar en otros campos de manera pobre. Sin más asideros que las esquinas del escudo, o como mucho la vuelta de Llorente, Barrios y hasta, fíjense lo que les digo, Thomas Lemar. Otra cosa será después del Betis, donde independientemente del resultado de Heliópolis volverá a zarpar, sin posible moratoria, la (Ba)Titoneta de la Copa.  

PD: Sabina Nostradamus: "Hoy dice el periódico. Que ha muerto una mujer que conocí. Que ha perdido en su campo el atleti. Y que ha amanecido nevando en París." Porque próxima parada europea PSG y al loco de Luis Enrique. 

viernes, 19 de abril de 2024

Blitzkrieg

La eliminatoria fue un vendaval sobre una margarita con espinas, y que al deshojarse terminó con la forma redonda y amarillenta del escudo del rival. Podría acabar aquí, pero hay que lamer la herida. Lo primero de todo, lo único bueno, que nunca tuve esa zozobra que quita días de vida: o estaba tranquilo o no daba un duro. Tuve problemas para seguir el inicio. En el resumen luego vi la de Morata, que junto a la de Lino (ay, Lino; ay, Memphis...) en la ida fueron definitorias sin definición. El extinto concepto del valor doble de los goles en las eliminatorias tomó un nuevo significado para mí. Porque de repente,  sin verlo venir, 2-0 y pal vestuario salvados por la campana. Cabizbajos al mirar el contador de gasoil y lo que había en boxes para sacar al cuadrilátero. Pero como siempre contra todo pronóstico, ahora era el Atleti quien tenía la suerte de cara y acto seguido Correíta enjugaba sus errores definiendo con un gol que nos volvía a dejar en las nubes. De esto fue la eliminatoria. Ambos equipos goloeando a rachas sin protector bucal que valiera. Nosotros eso sí, con ese favoritismo demostradamente infundado que todos teníamos siempre revoloteando, mientras pasabamos del oro a la mierda a cada espasmo de este duelo. Con el empate ya parecía todo hecho, incluso nos acordábamos de la de hace cuatro años ya en Liverpool, ¿por qué no remontar? Pero lo que nos vino fue algo más cercano a Leipzig, y la no excepción que descarta la regla de que al Atleti del Cholo tenga que echarlo siempre un primer ministro europeo. Volveremos a tener esperanza sí, venirnos arriba incluso, pero a sabiendas de que eso ya, pues no. Füllkrug, único acierto de mi predicción (aposté por un empate con Morata), lideró este nuevo doble gancho, que el mamón de Sabitzer, epítome de estas germanas eliminaciones tan irritantes y amigas del estupor, ejecutó. Su puto bigote nos terminó de dejar helados en ese infierno que no era el ruido ambiente, sino el sabernos fuera a cada minuto que el tiempo masticaba con atroz rapidez. Porque ni por asomo se atisbaba épica. Ya no quedaron más que concursantes de humor amarillo colgando balones a la olla que ni llegaron a la cocina.  Catarsis negativa. Sin horizonte. El miedo de no tener una ilusión, culpable de esto como vicio que es, rescatando por unas horas, una día a lo sumo, mi yo más responsable, pero constatando que esta mierda me tiene preso, tan hundido que incluso peco de imaginar lo bonita que hubiera sido esa semi contra el PSG, y aunque ahora me la suda la Champions, encima incorregiblemente me flipo y pienso que los podríamos haber eliminado y que lo único que ni cuadraba para ello es que anda por ahí el Madrid. Es el amor odio a esta competición esquiva. Si acaso veré las finales de Europa y Conference League. El Mundialito 2025 es un consuelo de chiste hasta que esto se me pase. En estos cuartos, muchos estrujamos el 'Nunca dejes de creer', y como de la confianza a la vanidad hay un paso, nos creímos superiores al Dortmund, aunque fuese por ser el peor del bombo con nosotros. Y ahora que estamos fuera dejo de creer, pero de incrédulo que me hallo. Nos acordaremos mucho tiempo de esta oportunidad perdida de romper nuestro techo tras la opción favorable que las bolas de Nyon nos brindaron. Cargamos por desgracia la batería de las derrotas para saber de donde venimos y acudir para celebrar a lo grande cuando se gane. Uno anhela la ataraxia, minimizar los sentimientos, pero esta pérfida miríada de cruces europeos que luego se tornan en las del cementerio... Esos iconos de ancla que simbolizan los pecios que minan nuestro océano de naufragios... Uno los contempla uno a uno, de más reciente hacia atrás, mientras se reafirma el mono de querer volver. Para ellos hay que desperezarse y mirar a los siete partidos de liga. Pinta mal esa visita al norte, pero también pintaba bien esta eliminatoria. No tengo ni puta idea. 

jueves, 11 de abril de 2024

Dulciagrio

Parecíamos incrédulos ante el arranque. Esperábamos así a los nuestros, pero no a los rivales, con esos cagadones atrás. Con esa pingüe ventaja soñábamos llegar a Alemania, pero en la segunda parte, aunque tuvimos ocasiones, estuvimos demasiado sometidos. ¿Avaricia? ¿Cansancio? ¿Buen juego del rival? ¿Fatal de fútbol? ¿De todo un poco? Yo qué sé. Pero este a Atleti siempre le temo cansado, como si cada derroche físico fuera un niño palpando a ciegas en un museo de cerámica. También me veo con pocas soluciones de banquillo, sin embargo el negrillo ese de nombre raro que sacaron nos la pudo liar, pero Azpi nos salvó y encima creo que se nos rompió. Gran partido de todos excepto de Morata (nuestra única opción en la vuelta es un cabezazo tuyo), incluso de Molina. El testarazo de Julian Brandt, que cambió en partido con su entrada, dio fin literal a esa coda final, donde hasta Terzic parecía el Cholo, y que pareció estar jugándose ya en el Westfalenstadion, con nosotros nuevamente incrédulos. Hagamos un esfuerzo y quitémonos no obstante los fantasmas a manotazos de los hombros, valoremos la victoria que yo al menos hubiera firmado al inicio (los días lo harán por nosotros si no) y transformando este miedo final en el cuerpo podemos conseguirlo. Por suerte solo hay que esperar menos de una semana para saber si somos semifinalistas. 

jueves, 14 de marzo de 2024

El opio del Atleti

Cádiz, tan presente en mi vida últimamente, fue una daga que neutralizó mi mono de Champions. Me dejó indolente, tristón a lo sumo. Incluso llegué a afirmar, sin arrepentimiento, que se podían meter la eliminatoria por el culo tras los esperpentos fuera de casa, tan grandes que, para compensar en esta cábala infinita que es el propio Atleti, no descartaba pasar a pesar del equiparro que era (y es) el Inter. Eso sí, faltaría más, ahí estaba yo con mi pantallita, jugándome una multa de Tebas, preguntándome a cada respiro que me tomaba en saques de puerta y demás el cómo sería estar ahí para vivirlo in situ. Para ser lo que fue esta noche inolvidable, no sufrí demasiado. El gol de ellos lo vi entrecortado y ya en repetición, con lo que la punzada fue menor. Luego el empate rápido. Se podía... aunque poco, y sobre todo, faltaría más, nunca di la espalda, me crecí paulatinamente, y aunque vi que los italianos eran mejores que nosotros durante gran parte de incluso la vuelta, y que por ratos no jugamos ni un pimiento, le echamos unos huevos como los que le agarraron a Savic, sin roja (al revés todos sabemos qué hubiera pasado) del Thuram este que ayer fue un bluff. Esta competición, de nuevo para bien o para mal, es lo mejor de la vida, y su picor en mi pecho iba haciendo efecto de forma inversamente proporcional al infiltrado tobillo de Antoine. Pero los cambios fueron buenos (hoy no es día para putear a nadie). Los escopetazos de Memphis atisbaban el paraíso. Luego la fallada de Riquelme (le falta músculo a este chaval pero le sobran pelotas). Ahí no podíamos evitar mirar a hace dos años, el City, y seguramente se preguntarían algunos si bastaba con darlo todo y llegar a la orilla ahogados, yo ni tuve tiempo para eso... Llegados ai rigori, a los que llegué con la mente limpia y con un año de Duolingo italiano a mis espaldas, yo SIEMPRE confié en Oblak como parapenaltis. Con él me vale siempre. Estos trances, para bien o para mal, son más llevables en el directo que cuando los imaginamos. Cuando estamos insultando a los tiradores rivales y apoyando con palabras a los nuestros, fruto de la desesperación, no hay tiempo para tanta angustia. Si acaso la cosa como anoche fluye bien, vaivenes, gritos sordos sin lágrimas, ansiedad desatada y finalmente felicidad sucia.  Hacemos lo que no hace nadie, ya sea para lo fatal o para maravilloso, como fue el caso anoche. Algo adictivo, para querar más, el año que viene y por supuesto éste. Hoy no hay espacio para los efectos secundarios de esta droga. Hoy, al contrario que en la víspera, lo que me da igual es la Copa del Rey, me da igual hasta la liga (esto serán pocas horas), me da igual todo, con tan solo poder vivir otro sorteo, donde los guiris y los nazis enteraos nos ningunearán como siempre, con lo que eso me gusta y jode. Esperemos, por diossss, que sin un puto español como rival, al menos en cuartos, y a disfrutar, al menos, de otras dos pipas bien cargadas de nuestro opiáceo orejón favorito, y al parecer también el de los jugadores, porque estos cabrones se estaban reservando para hoy en cuerpo y mente. 



miércoles, 21 de febrero de 2024

Ma non troppo

Lo que es quedar primero de grupo tras tanto tiempo y que te toque este pedazo de equipo. Tras una igualada primera parte, en la segunda San Siro se transformó en el Giuseppe Meada, porque el baile que nos pegaron fue bueno. Arnautovic, hijodeputa redomado, estuvo apunto de ser recordado por fallar hasta dejarnos un cero a cero inmerecido, pero no. Acabé impresionado con los italianos, que hace tiempo son mis preferidos de Milán, y lo seguirán siendo aunque nos eliminen. Qué equipazo, por favor. Poco a poco me iré viniendo arriba, quedan tres semanas eternas, aunque poco para que acabe el mes de la esperanza. Podemos adelantarnos y, si lo hacemos, ellos tendrán a su favor los penaltis y nosotros el estadio. Estuve tentado de sacar entrada, pero tan solo coqueteé con la cola virtual hace un siglo ya. Imposible. La eliminatoria, no tanto, pero muy chunga, no nos ceguemos tampoco. Para hacer unas gárgaras y quitarnos este amargor, quitemos un poquito de zoom y pensemos en hace diez años, en ese mismo escenario, cuando ganamos con gol de Costa al AC Milan, y todo lo que vino después. Si nos hubieran dicho ahí todo lo que hemos vivido hasta ahora, no hubiéramos creído nuestra suerte. 



martes, 7 de noviembre de 2023

Harto

Desde el 11 de diciembre de 2019 no gana el Atleti con solvencia un partido en casa en fase de grupos. Fue un 2-0 ante el Lokomotiv de Moscú. Goles de Felipe, cuando aún no había mutado en 'O imbécil' y de penalty del niñato que ya sospechábamos que era más tonto que Oyarzábal, y que ahora dicen que se mata a correr en Montjuïc (hay resquemor, sí). Pues lo dicho, desde hace casi una olimpiada, esos duelos caseros que durante estos once años de Champions eran coser y cantar, se tornaron en indigestas pesadillas sin remedio: los propios rusos de mierda nos arañaron un cerocero al año siguiente... como el Brujas, como un solidísimo Oporto o el Bayer Leverkusen cuando aún ni molaba. Otros cayeron, pero no callaron, y nos los pusieron de pajarita, como el Salzburgo o el propio Feyenoord este año, sin contar la dolorosa derrota ante un Milan que volvía a Europa con polvo en las bufandas. Normal que cada vez más equipos me caigan mal cuando antes me gustaban...

Así que tal despropósito ha de terminar hoy. Ni el ritmo frenético de la Europa actual ni pollas en aceite de girasol pueden hacernos gripar. Tras el traspie canario del viernes hay que ganar, hay que ser primero de grupo antes incluso que clasificarnos. Hay que ganar, con soberbia bien entendida aunque sea por una noche. A ver si  puede ser, vale que sin alharacas, pero también sin apuros, que bastante tengo ya encima yo, que además he recaído en la vida insana, echando la previa con Doritos y un Monster Zero como Morata de alto. Hasta los cojones de mis cojones, de mi trabajo y de los putos problemas. Así que adapto lo que dicen que dijo Luis en la arenga antes de la final de Copa del 92: "Estoy hasta los huevos de sufrir contra esta gente". Atleti, súbeme, que yo te llevo en volandas para volver juntos a las andadas, y si ganas, aunque me paren los pies, me salen alas, (con voz del de Estopa).

martes, 19 de septiembre de 2023

De Alisson a Provedel

Primer tiempo para olvidar, y curiosamente aparece el gol de Barrios, últimamente tan en el candelero. Pero sigue la plaga y al volver a engancharme al partido tras el descanso, esta vez definitivamente, ya está lesionado, como Witsel, De Paul, Lemar, Koke. Para el siguiente Llorente y Saúl si eso... No sé si es el profe o la mala suerte, pero es de risa, como el gol del empate. Tras adoptar invisiblemente la cara de tonto, le he dicho a mi mujer, sin duda y con rabia: "Esto es el Atleti". Porque sé mejor que nadie que lo es. Siempre habrá tiempo para ganar, para estar en el otro lado, pero esta montaña rusa conlleva también momentos agudos de patetismo como éste, en que un portero llamado Ivan Provedel, nacido en Pordenone y de madre rusa, nos empata en el último segundo de un testarazo cuando mejor estábamos, haciendo honor al himno y habiéndolas tenido para el segundo, donde ese hijoputa también estuvo fino parando (Oblak también hizo su atajada nuestra de cada día, y eso me pone contento), pero, ¿a qué venía ese epílogo cruel? Victoria que habría sabido a gloria, y para encauzar una clasificación que sabemos que costará, como no sabíamos en aquel 0-0 en este mismo recinto allá por 2017, donde Alisson fue Provedel, pero al menos se quedó en su portería. Esperemos que no se repita el desenlace de ese grupo con romanos. Ahora desoigo los tambores de derbi, al igual que desprecio la última cerveza del frigo o el último cacho de tarta de mis 36, pero por estar en forma más que porque la situación no lo merezca. Atleti de mi vida, podrías haberme regalado esos tres puntos, y ahí quizá me la habría bebido a tu salud y sin hiel, me cago en la puta.

jueves, 27 de octubre de 2022

Pecado mortal

El Atleti, este Atleti de cholismo intermitente tan solo cuando tiene el agua al cuello, tiene un matiz que siempre estuvo aquí: si somos favoritos, se añade a la tarea una losa de mármol de 105x68. Por ello vimos a un equipo hiperactivo y por ende atolondrado en los metros finales. Si nos confiamos somos muy malos, pero si todos esperan que ganemos, hacemos bueno a quien tengamos delante. Porque para colmo el Bayer aprovechó nuestros fallos con precisión quirúrgica y siempre, incluso cuando estuvo acogotado en la segunda parte, dio sensación de peligro. ¿En qué puesto van en la liga alemana? Ah, sí, el 15 de 18. Los demás se crecen y nosotros parecemos no valorar la competición hasta que no llega el ultimátum, cuando es más difícil atinar,  porque la línea de cal insinúa el abismo. Quien quiera que achaque la eliminación a la mala suerte, pero cuando se pone uno a pensar los infames minutos en varios de los partidos, cuando el truco final parece basarse en ponerle huevos en vez de en un plan, todo ello ante rivales de segunda fila, ganando tan solo de milagro en la jornada uno tras ser zarandeados, fallando dos penaltis por el camino, desperdiciando ocasiones por tirar al muñeco cuando dominábamos, y encima tenemos fallos individuales inconcebibles... Pues en la mejor competición del mundo no hay nada que hacer, ni olvido ni perdón. El penalty de anoche resume lo que hemos sido en la fase de grupos. Esperpento estrepitoso, mayormente para mal. Antes de tirarlo yo ya me olía que lo fallaba, porque para nosotros, a diferencia de cualquier equipo, un penalty es una espada de Damocles, un juicio sumarísimo con todo en contra... Eso, y que no leía ningún wasap con "vamos hostia" o similares del Bati a pesar del desfase del stream: mal augurio... Espóiler silencioso en toda regla. 

El aburguesamiento llevado a los aficionados está ahí y no lo podemos evitar, no es mala señal si lo mantenemos a raya y apoyamos al equipo, como percibí anoche anunque fuera desde un móvil. Peor es que esa sensación se extienda al equipo. Al final por un lado unos esperan tener más y los otros creen que lo conseguirán haciendo menor esfuerzo. Lo miremos como lo miremos, qué menos que haber podido disfrutar de una eliminatoria de octavos, presumiblemente tras haber pasado como primero de grupo, que sobre el papel y sobre piedra grabada debería haber sido... Yo llevo años en fase de negación pero ya acepté que nuestro techo competitivo en Europa era ese round of 16. Si no lo alcanzamos en este contexto, normal el bajón emocional. No quiero verla más, que diría Estopa.

¿Y ahora? Esta eliminación tiene peor poso y más delito que la del Qarabag, donde peleamos hasta la última jornada y los rivales eran más duros... Aunque quizá nosotros también lo éramos. Lo cierto es que vamos a sufrir por entrar en Europa League en un grupo que podría considerarse de la misma. Ella siempre estuvo allí, al principio le contestábamos los mensajes nada más leerlos, pero tras conocer a su madre con las tetas operadas y su cuenta corriente no hacemos más que dejarla en leído y pasar de ella, a no ser que avancemos mucho en la noche y nos invite a una copa con opción a supercopa de postre. Pero yo hoy, estoy empachado, no quiero ninguna de las dos, sino vomitar esta decepción, que por otro lado se veía venir de lejos. Vuelvo al partido a partido más elemental para no enloquecer. Amordazo y encierro a cualquier lechera con calculadora y difumino cualquier castillo en el aire. Solo me daré la licencia de terminar el post de la historia del Oporto y el documental nuevo este que sacaron hace un mes en Amazon. Ahora que siga corriendo el tiempo tan rápido como ayer, esta vez ya a nuestro favor.

jueves, 13 de octubre de 2022

Círculo de Brujas

Así se llama el rival local de estos flamencos (Cercle Brugge) y es que qué mejor nombre para describir este doble partido de fase de grupos, donde se ha repetido la historia con los belgas. Porque nos han vuelto a joder, como en el 78, como en el 92, como en cierto modo en 2018... ¿O somos nosotros solos los culpables de esa amarga redundancia? No quiero verlos más a estos hijos de puta del Club Brugge Koninklijke Voetbalvereniging, que son nuestro Levante europeo. Si alguna vez me vuelvo a pillar una cami de un club belga, será del bueno del Cercle, y me acordaré de nuestro Vietnam personal contra los otros. Un rival, eso sí, al que nada hay que reprochar: valiente, sin complejos, pletórico e imbatido en Champions mientras en Bélgica solo son terceros (el Bayer también iba de culo en su liga). Quizá ellos ven en Champions una motivación que para nosotros se ha tornado en subestimar al rival, con la posterior ansiedad por ir con el agua al cuello. De todas maneras me da a mí que se van a pegar la hostia del siglo con absolutamente cualquier rival con el que se topen en octavos, lo cual no hablaría bien de nosotros, sobre todo si no los acompañamos. Allí estarán con un entrenador con look de comisario divorciado de provincias, capitaneados por Hans Vanaken, master of naming, y con el Jutglá ese cojonero, que tiene cara de gordo, como Reguilón... Y luego está Mignolet, que siempre me sonó a portero malo y a ver quién es quien se olvida de él ahora, con esa pinta de ser el primo de Zumosol de Kevin De Bruyne... Lo mas gracioso es que incluso pudieron ganar, por algo lo de mi manida máxima de "podría ser peor". Porque en el penalty de Nahuel vimos toda nuestra vida pasar a cámara lenta en ese cortometraje de pesadilla con final feliz (¿dirigido por Hans Vanaken?, es que vaya nombrazo, joder). Las ventajas del VAR, que por una vez nos vino bien. Madre de dios de la que se libró Molina, cuyas acciones, dentro de su mejora, nos hacen recordar con escalofríos al Guilherme Siqueira más radical... Solo falta que marque un día de estos para confirmarlo. Y precisamente de eso suelen ir estos partidos del ocaso del Atleti simeoniano: goles de invitados inesperados que suelen ser el caballo ganador que corona las más angustiosas épicas. En la víspera me encontré en el suelo un cromo de Hermoso, "lo que Hermoso te da, Hermoso te quita", pero demasiada truculencia gastada en el no penal como para pedir más milagritos. Creo que esa heroica es inversamente proporcional al empuje y dominio que mostremos. Hoy fuimos demasiado superiores para ganar así. El equipo no jugó mal, le echó huevos también, apenas hubo sustos para lo magnificado del rival y se fallaron numerosas ocasiones... Griezmann, nuestro franco jugador franquicia, y Angelito Correa (qué importantes cuando no carburamos), secundados por un obstinado Lemar, me maravillaron en la primera parte, pero no fue suficiente: demasiado esfuerzo en la elaboración y poco veneno en los remates. Por cierto, nunca había visto tanto a Reinildo en ataque, y he de decir que me pone bastante.

Luego el Cholo trató de cambiar de broca con Morata, Cunha y compañía. Desde el año pasado con la gestión del declive de Luis Suárez (quién lo tuviera a veces), parecen más rigurosas administraciones de minutos que cambios para el bien del partido, sin embargo ayer fueron más imprevisibles que nunca. Morata canonizó a "Miñolet" de la santa faz. Me la suda que João no saliera, y no quiero oír hablar de castigos ni tonterías, porque si no no se explica lo de De Paul, que parecía Grizzi de puro querer enjugar su grave indisciplina. Matheus es mi ojito derecho y ya marcará. Me da igual también la abulia de Carrasco, aunque yo ni tengo capacidad para notarla de lo saturado que estoy... Ya nadie es tan importante, ni el propio técnico, ni yo. Se siguió intentando sin éxito, quizá sin suerte también, por qué no decirlo, pero ni con los belgas con uno menos y puestos de Tripel Karmeliet hubiéramos ganado. Nos quedamos sin nuestro Delirium Tremens, que ya casi damos por hecho de tan mal acostumbrados. Empezamos jugando de día pero en la cancha fue de noche todo el rato. Tiene huevos que quizá en el partido que peor hemos jugado sea el único que hemos ganado del grupo. Este Atleti...

Quedaba el descuento y mi niño me pidió saltar en la cama elástica. ¡Qué coño! Que le follen al partido, aunque hasta saltando en ese círculo redondo veía el escudo del puto Brujas. ¿Que no? Ahí dejo la foto. Con poca esperanza pero tenía la oreja pendiente de algún alarido del comentarista mientras daba atención filial, pero éste nunca llegó, sino los anuncios a mayor volumen, un puto clásico audiovisual.

En tardes como la de ayer, qué raro fue ese horario, se me quitan las ganas de volver a Europa en general, que es al fin y al cabo para lo que competimos en liga. Un malcriado, un aficionado de mierda seré... Ya recapacitaré y me tomaré mi sopa aunque sea fría. Más dinero, más problemas, doy fe de ello. No obstante, sufrimos sobre todo por nuestro mal desempeño en los partidos anteriores de la liguilla, porque hoy, por muy patético que suene, ni tan mal... A algo que habrá que agarrarse para la próxima, aunque sea por no ir a la maltratada Europa League. Esta vez salió Aris, salió Apoel, salió Qarabag... Salió fatal. Adiós a ser primeros de grupo, aunque eso suene a lujo impensable desde la semana pasada, e inalcanzable desde 2017. De todas formas, tratemos de esquivar la debacle ganando a Xabi Alonso y al Oporto en Do Dragão... Un grupo que era fácil, un Atleti que es difícil de ver.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Billete de vuelta a la tristeza

Me voy acostumbrando a ambas cosas, pero esta vez el Atleti me ha dado peor noche que mi niña. En la vigilia, mientras veía de fondo Die Kaiserin (el Cholo tiene más problemas que Francisco José, y el dinero no es uno de ellos) y me percataba consternado del resultado, me impuse el propósito de borrar este partido de mi mente, y eso que lo poco que vi, que fue hasta la meada del primer gol, no me disgustó, y ello casaba con la ilusión tras los efluvios del partido del Pizjuán. Precisamente por aquella esperanzadora victoria duele más este revés europeo, en un campo y ante un rival que me producen pavor, al historial contra ellos me remito. Como sé que no me da la vida para hacer posts históricos de equipos (con el del Oporto llevo más de un año), pues inciso al canto: la ciudad portuguesa y la belga, apenas difieren etimológicamente, porque Brujas no tiene nada que ver con ungüentos para abortar, males de ojo y titulares baratos que desempolvan vocablos de halloween, sino que es una deformación de Brugge, algo así como atracaderos o muelles. Así que primas hermanas ambas, y nosotros zozobrando en medio.

Lo dicho, de tanto querer olvidarlo, no me ha quedado otra que exhorcizarlo aquí. Purgar mínimamente la depresión compareciendo, por vergüenza atlética y por el qué dirán que me autoinflijo. Mientras, africanos que pasaban como aviones, mezclados con un catalán inventado y nativos cuyos nombres, ensalada de kas, uves y jotas, me evocan ciclistas noventeros, nos volvieron a hacer invisibles en ese estadio cuya arquitectura y gutural acústica anuncian encerrona en Flandes... Aunque más de una vez y de dos he planificado un viaje por el Benelux, si esa utopía cuajara, seguramente cuando ya esté jubilado, si es que llego, miraré de soslayo y timorato al orgulloso Jan Breydel, y dudo que, cual entrada a un museo de torturas, me aventure a ver las añejas y a la vez esbeltas dobles gradas de su interior. Mientras tanto, no quiero que volvamos allí a jugar,
si eso les dejamos al pobre Giménez como tributo, que más allá de su indudable entrega, me da a mí que en el Mundial no se perderá ni un minuto mientras que con nosotros es Samuel L. Jackson en El Protegido. Con todo el dolor de mi corazón, ya la broma cansa y no debería pasar de junio. Para colmo, Llorente también fuera, João que no entra y el penalty a la milanesa de Griezmann terminaron de envolver esta horripilante noche, que colgó a la nueva camiseta Sunny Delight un sambenito presumiblemente perpetuo. Ayer curiosamente me convencieron para pillarme la segunda camiseta de liga, lo que son las cosas. 

Cuánto queda y qué poco a lo que agarrarse para cumplir, no ya los objetivos más ambiciosos, sino los bajo mínimos, esto es: pasar como segundo y quedar cuarto en liga para volver a penar, engullidos en noches otoñales sobre estadios ebrios de sangre. Menos mal que tras el espejismo de Nervión yo juro que veo, en los duermevelas entre pañales y gasas lechosas, el oasis de Catar 2022. Para eso he quedado, para rehuir los partidos del Atleti, cosa que ni en Segunda ni en la época de Costinha me pasó. Pero ahora hay una fortuna que tememos perder por el precipicio que se atisba. Una suerte de la ignorancia era la felicidad. Ahora pienso en el Girona y me da sudor frío, es lo que tiene la constatación de que no hay milagros y el equipo sigue perdido y roto tras el espejismo sevillano y, lo que es peor, presumiblemente en el atardecer de una década prodigiosa.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Doble llanto

No sé qué es peor, si saber que los árbitros nos siguen jodiendo hasta en Europa, o que el mal juego del equipo opaque esa lacra. Ya no espero ninguna tecla que pulsar por parte del Cholo, solo que ponga a los jugadores en su posición. Así podremos ver si la mayoría están tan mal como parece con fundamento. Encima, hasta que se demuestre lo contrario, seguramente habrá que lidiar con trabas arbitrales cuando fluyamos mínimamente. Eso es lo que más me tortura, el tener ese sentimiento que nunca antes tuve de que por algún motivo siempre nos están jodiendo. Por otro lado hemos refrendado nuestra legendaria fama de resucita muertos, cuando era un día para hacer bueno el milagro ante el Oporto. Ahora cada partido un matchball sin importar la competición. Firmo ser terceros en liga y empiezo a resignarme con pasar, si es que pasamos, como segundos de grupo y penando hasta el final. Solo me consuela que el equipo suele dar la cara y su mejor versión cuando más alejado me encuentro de él. Ojalá me tape la boca desde el domingo a las 21:00. Yo por mucho que pinte mal siempre estaré ahí, aunque no quisiera no podría.

jueves, 8 de septiembre de 2022

Catarsis en la nada

Todavía con ardor de estómago del atraco del Reale Arena, que confirma que la ojeriza de los árbitros con el Atleti va a peor, llegaba un nuevo hueso como el Oporto, el mismo de casi siempre cuando se trata de la Copa de Europa, o mejor dicho, nuestro amor platónico. 

El cacao que tiene el Cholo, el bajo nivel de algunos jugadores y la consiguiente intermitencia de juego en el momento más insospechado no hacía presagiar un partido plácido. ¿Desde cuándo no hay uno en casa? ¿Quizá Huesca o Éibar el año de la última liga? No obstante, esto es la puta Champions, y el portugués es un rival más incómodo que mear empalmado. No pude ver el partido entero, pero sé que fueron mejores siempre. Primera jornada muy parecida al año pasado, Otra vez el Oporto (me cuesta decir Porto), otra vez una mano, aunque esta diera un penalty en vez de un gol anulado, otra vez el iraní Taremi juez y parte con una acción suya en nuestra área... Esta vez lo hizo con esa expulsión que nos dio cierto aire, y cuando todo apuntaba a otras gafas en el electrónico, apareció la magia que desde hace un año largo nos viene acompañando cuando el cuarto árbitro saca la tableta...

Ni escrita por un guionista la clausura de la tensión sexual no resuelta entre Hermoso (uno di noi), Griezmann (bastante tiene con jugar tan poco) y algún tarado del fondo sur (dspero que eso sea una minoría absoluta en el FA). El príncipe mató al dragão y se puso fin a la mini guerra civil que tendría que haber acabado hace puñado de meses. Momento catártico, de locura integral, pero que aunque disfruté, porque fue la hostia, enseguida fue estrangulada por una sensación de alivio y sobre todo una invasión del miedo al futuro, por la incertudumbre que continúa. El Cholo, si  o está perdido, se empaña en mostrar lo contrario, el lateral derecho está mal cubierto, y además sabemos ya por las malas que estos triunfos NO nos han servido como puntos de inflexión, pero se ganó, y a ver quién es quien, aun con dudas, no durmió contento.

Paulo, Paulo! Futre, Futre!

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Tocar el infierno con los pies

Anoche estos cabrones sacaron lo peor de mí. Normalmente la tomo con el rival, al que culpo por perder tiempo, porque su portero haga el partido de su vida, etc., pero sabiendo los abtecedentes y viendo el apabullante inicio del Milan y cómo nos desbordaron hasta la expulsión (eso ya me lo chivó el Bati, al que tuve en modo cordón umbilical) solo sentía impotencia y una preocupante ausencia de incredulidad en lo que veía. Yo tengo bula para no sentirme juzgado por nadie, porque soy el mejor seguidor del Atleti de la historia, así que reconozco que le eché un buen puteo al equipo, porque espero mucho más de ellos aun siendo realista. Lo bueno es que luego a veces suceden estos desenlaces y se le queda a uno cara de Theo Hernández, es decir, de muy bobo.

Lo cierto es que incluso con ese maná en forma de superioridad numérica, punto de inflexión absoluto en este partido, yo ni quería saber nada del mismo, porque una derrota era poco menos que quedarnos fuera de la mejor competición que jamás existió, si no que le pregunten al Sheriff o en la acera de enfrente. Precisamente el himno de la Champions, que activó algunas zonas erógenas al oírlo con tanto ímpetu de las gargantas rossoneras, me pilló recogiendo pizza de un italiano. ¿Sería transalpino o solo forzaba el acento? ¿Sería del Milan? ¿Lo sería al que vi por la mañana con una cami del 22 de Kaká en la piscina? El tema es que pronto volvieron los fantasmas y encima ya íbamos perdiendo con el gol del Roke Leao ese. Estaba harto de esa mala imagen porque no alcanzo a saber el porqué de la misma. O quizá porque todas las razones que supongo (falta de físico, falta de Koke, falta de sincronía, posible falta de minutos en muchos integrantes del puzzle) golpean ahora, que se supone que tenemos la mejor plantilla y tal. Además estaba de vacaciones. Sabía que este partido iba a ser clave pero casualmente me escondía en este pintoresco lugar que es Mojácar. Nada nuevo el que sea yo una maricona a la hora de hacerme el muerto (pero no en la Playa de los Muertos) y mirar a mis responsabilidades no futboleras cuando pintan bastos, pero es que uno cuando es padre va de vacaciones a refrendar su servidumbre y a estar pendiente del niño. Eso es así (con voz de Maldini, que el hijoputa decía en previa poco menos que si empatábamos era un hito, aunque viendo los primeros minutos no le faltaba razón).

Echando un poco para arriba la lupa, volvamos a la mañana del partido. Como siempre en estos viajes, uno encuentra fuego amigo. En esta ocasión, nada más plantar la toalla del Atleti, el socorrista me preguntó por lo obvio, y en esa reconfortante fraternidad hablamos de la época de nuestro Atleti que nos había tocado vivir, y de lo bien acostumbrados que han de estar los nuevos cachorros rojiblancos. Quizá eso es lo que me pasa a mí, que siempre lo veo todo desde el prisma deformado que mira desde el peor foso de la historia del club, vivido en mi época de mayor fervor, y uno ya atisba miedoso el principio del fin de este maravilloso viaje a la vuelta de cualquier córner. Quizá carezcamos de ese colmillo optimista de las nuevas generaciones, pero yo ya no puedo cambiar.

Me incorporé a la retransmisión al volver al apartamento, al igual que el gran AC Milan a la Champions (mi eterno equipo en la liga master de los buenos iss pro), con el fin de rendir pleitesía a los muchachos tras haber tratado de ayudar en sus cosillas al mío propio. Sé que se lo merecen mejor que nadie, que no haya equívoco. El caso es que llegué cuando la tragaperras ya estaba caliente y cayó el premio del empate. Doble si se piensa en el porvenir de el hombre del traje gris y su mutación, espero que inmediata, a l'enfant terrible. Y triple si uno ve buen rollo por parte de João para con el franchute. Eso mola. Pero para franchute, aunque ya quisieran ellos que fuera francés de Francia, Don Thomas Lemar. Arsène Lupin para los amigos. Siempre saca algo se su chistera. Luego un titubeante Lodi fue el que dio la asistencia, pero en la génesis estuvo nuestro mejor jugador más delineante.

Ahí ya apenas quedaba tiempo. Demasiao que habíamos salvado los muebles de una clasificación que se preveía y ve infernal. Pero aún tuvo tiempo el ACM de ponernos el culo prieto por dos veces. Luego el penalty. ¿Sería posible cagarla en un penal de nuevo con todo lo que nos jugábamos? La diferencia está en el tirador. ¿Cómo va a ser igual que lo tire él a otros también grandes jugadores que no son El Goleador? Bastante convencido de que lo enganchaba y así fue, casi sin querer, al mismo tiempo de una llamada espoileadora de las que me gustan a mí, porque si me llama alguien del Atleti en ese instante no va a ser porque lo marró. Luego el ortomano del turquito se encargó sádicamente de hacernos sufrir mucho más con su alargue pero finalmente, en el estreno de esa equipación tan Crash Dummy, volvimos a ganar al Milan en su campo, como aquel lejano y cercano al mismo tiempo 2014. Ojalá esta victoria signifique la mitad del cambio de rumbo que supuso en su momento aquella.

sábado, 15 de agosto de 2020

Cuando eres tú el que deja

Un dolor raro, sin el amparo de ser el David derrotado con la honda desencordada, ni el consuelo que da esa sensación de haberse dejado la piel en pos del objetivo (a la escasa cantidad de faltas me remito). Una decepción tan grande que opaca la crueldad del desenlace, que hace que olvidemos el penalty a Saúl o la zozobra por los PCR excepto para recalcar aquí nuestra tristeza por otros motivos. Un indudable exceso de confianza, de sentirnos favoritos, yo el primero, por nombre más que por argumentos. Un gran equipo enfrente con la bula de la sorpresa del que aún no es temido, como nosotros hace seis años. No deberíamos habernos creído favoritos, pero lo éramos, y aunque se puso cuesta arriba, con la salida a lo Kylian Neymar de Joao Félix y el cortometraje de su exhibición, nivelamos. Hasta yo, consciente de la dificultad, atisbaba una orilla a lo lejos. Me veía durmiendo extenuado y satisfecho, planteándome escribir sobre los equipos de París al día siguiente, incluso esa misma noche. Entonces, tras estar acostumbrados a que quien nos mandaran al guano fueran los de la acera de enfrente, o su mejor amiga cristiana, esta vez fuimos nosotros los que rompimos la relación con la más preciosa copa que uno puede imaginar, y cuya única belleza reside en que no es nuestra. Quizá si alguna vez agarramos esas preciosas orejotas, recapacitemos y pensemos con el ventajismo de la victoria que no merecía la pena penar tanto, pero mientras, otra espina más al mismo tiempo que obviamos la dificultad y el nivel real de nuestras aspiraciones abrazando un recurrente complejo de Ícaro.

Y así acabó otra trayectoria europea, con Jan sensiblemente más tocado que nadie, en una ciudad en cuyos dos estadios más emblemáticos nos han clavado dagas de índoles tan diferentes como iguales. Luego la nube negra en la mente, sin recordar por unos segundos el porqué, el apego a la familia con culpabilidad por hipotecar mi felicidad bajo esta quimera, el arrepentimiento por estar mirando constantemente las noticias sobre los resultados de los tests, porque no quería no poder disfrutar de esta Champions, que tan de oportunidad histórica se nos había disfrazado bajo el partido único, y por último el cilicio mental tras pecar de reincidente... Porque sobre las cenizas de la eliminación de Turín hace más de un año, juré aquí mismo no volverme a ilusionar con esta copa... Pero cómo me voy a culpar, si estaba hecha a medida para nosotros (a pesar del 2-8 del Bayern o la exuberancia al alza del PSG): la sede, los rivales ya descabalgados, el momentum... Y otra vez  se nos olvida que el fútbol no nos debe una mierda, al menos al Atleti actual, cada vez más lejano del que se ganó reclamar ese premio al dios del fútbol. Quizá siempre hay una excusa para soñar, que insisto no sale gratis, con el salvoconducto que te da para ello el haber estado tan cerca recientemente, cuya penitencia es sentirnos tan aspirantes sin mirar el nivel de los competidores. Mientras tengamos esos anticuerpos en nuestra sangre rojiblanca, seremos más sensibles al dolor cuando suframos esta enfermedad cada año, pero a ver quién es el feo que prefiere no pasar este trance a cambio de la ilusión por progresar.

Sueños aparte, hace dos años estaba pasando la mejor noche futbolera de mi vida en Estonia. Hoy, quien se sentaba en el banquillo ese día ya no está en el equipo, y he de decir que me acojona bastante la salida del Mono, que ha trascendido más como técnico que como jugador... Como también lo haría que se fuera Oblak, que siguiera Diego Costa, que Trippier continúe perdido, que se añore tanto a Thomas, que Saúl vuelva al lateral izquierdo a tiempo parcial, que se traiga a jugadores que no casen con la forma de entender los partidos del Cholo... Porque sabemos dos cosas: que es el entrenador con el que mejor nos va a ir, y que a estas alturas no va a evolucionar en la forma de plantear los partidos. Esperemos que la próxima temporada la afrontemos rescatando armas del pasado, como las jugadas de estrategia (ahí me acuerdo de Germán de nuevo), la presión, la humildad, la faltita de marras, echarle ácido a la casaca de nuevo rico y volver a ser menospreciados porque nos ven molestar... En definitiva, inclinar la balanza todo lo posible para el lado de nuestra orgullosa identidad y confiar plenamente en que el chavalín portugués sea nuestro adalid en ataque para compensar. 

FORZA ATLETI

miércoles, 13 de marzo de 2019

Supergados

Apocalíptica hecatombe en Turín. Corneados tranquilamente hasta quedar con las tripas por los suelos. Este piccolo atleti nada tuvo que ver con el Grande Torino, pero encontró en la ciudad turinesa su tragedia de Superga particular en forma de histórica eliminación. Y lo peor es que más dañino aún que el fatal desenlace, máxime partiendo del marcador del que partíamos, fue la actitud y sensaciones que transmitió el equipo. Temblón, impreciso, sin tablas, sin reacción acertada, carente de todas las características que le han hecho zafarse en partidos de similar calaña. Había bajas sensibles sí, pero además se palpaba desarbolamiento, desorden, yo diría que hasta miedo. Quizá otras veces la diferencia fue el marcador y el tiempo engrandeció hazañas, pero lo cierto es que anoche el equipo no existió, aparte de algunas fases de toqueteo balonmanesco, que se usaban más bien para descansar del asedio que para hacer daño y cerrar la eliminatoria. Lo venía diciendo, que cuando se entra mal al partido y te marcan, luego no es nada fácil cambiar el discurso y venirte arriba por mucha ventaja que tengas. Ahí ya el rival está encendido, y a ti no te sale nada mientras te desperezas del agazapamiento: pura inercia. Creo que la Juventus era tan consciente de lo bien que le estaba saliendo el plan que ni siquiera tuvo que asumir el mínimo riesgo conforme pasaban los minutos. En cuanto pitó el árbitro para mí acabó la temporada 2018/19. Quien quiera pensar en la liga allá él. Ya se me pasará, solo espero que se tomen medidas con todos los imprescindibles abordo, en ellos, por si cabe alguna duda, incluyo al cuerpo técnico. Ojalá, aunque cada vez con más escepticismo lo digo, el Atleti no sea fuera de casa ese equipo dubitativo y penoso que vimos anoche y en alguna que otra ocasión más: o vuelta a los orígenes o culminación de la supuesta evolución. De momento, conforme perdemos el ADN del comienzo de la era Simeone son más los episodios parecidos, donde duele más el cómo que el qué. En ese cómo me incluyo a mí mismo con mi egoísta actuación durante el partido. Desatendí educadamente a mi hijo, rehuí de mi mujer cuabdo me ayudaba a tender la ropa por la tensión que acumulaba en el cuerpo, se me olvidó cenar, ni me quité la que era mi 'camiseta de la suerte' este año para dormir... Y luego la nube de decepción que te acosa varios días cada vez que dejas la mente desatendida. Esa sensación de amargura y pesar que no sabes de dónde viene hasta que te acuerdas del final del partido, del final de la ilusión. A estas alturas me importa poco lo ridículo del asunto, aún así no tiene sentido cuestionarme si merece la pena. No es algo tan repetitivo como para que tenga que corregirme, quizá el tiempo lo haga, las hostias de la vida, o peor aún, las aspiraciones del propio equipo. Lo que tengo claro es que a día de hoy no me volveré a ilusionar tan exacerbadamente con la Champions. De hecho yo no quería, pero joder, con ese resultado y juego de la ida a ver quién era el guapo que no lo hacía. Soñar no es gratis, porque duele al despertar.

Te Quiero Atleti

jueves, 21 de febrero de 2019

Continuará

Más de dos meses de espera. De maldecir aquel maldito partido en Brujas que nos ponía en un brete desde octavos... Con la liga en chino mandarín, la copa en una lengua muerta, todas las esperanzas recaen más que nunca en la competición que más deseamos, y en la primera eliminatoria aparece uno de los favoritos... Contando las semanas, los días, llega el miércoles de marras, con el ritual más marcado que nunca. 'Desesperado' de Mareando la Perdiz atronando en el coche. Hablando del partido a la más mínima oportunidad con cualquiera que tenga dos dedos de fútbol. Especulaciones, vaticinios, castillos en el aire, mis miedos e ilusiones al descubierto.
Era el escenario propicio para que este equipo nos volviera a dar una lección de grandeza, pero creo que muy pocos podíamos aventurar semejante desenlace. Quizá actitud sí, pero no esta diferencia respecto al rival, materializada además en un gran resultado. Se vio algo que en las grandes noches de Copa de Europa no estamos muy habituados: el equipo fue de más a mucho más. Se sobrepuso a varios reveses en forma de decisiones de VAR (me gusta) y ocasiones de esas que si las fallas te da la sensación de que a la siguiente el rival no va a hacer lo mismo contigo. Conforme avanzaban los minutos y las buenas ocasiones esa zozobra se aunaba a la rabia de no estar aprovechándolas ante un granítico oponente, que en Madrid comenzaba a mostrar aluminosis. Pero llegó... Como un sacrificado parto de mellizos aparecieron en el mejor momento dos goles fruto de una suerte que en su momento fue nuestra arma más venenosa: la palla ferma.
Giménez y Godín. Precisamente los artífices de lo más temido de este equipo, que fue esa defensa solidaria y metódica que hemos de recuperar. Ellos son el sol de mayo de la bandera uruguaya. Y eso también es lo que todos ansiamos: llegar a los soleados días de ese mes vivos, allí donde los partidos empiezan aún de día, ya con manga corta, el estómago hecho un mariposario y el himno de la Champions listo para ser silbado. Que continue esto por favor.

lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Qué importa?

En toda competición se tiende a ensalzar la participación de los favoritos a ganarla, a ignorar supinamente a los rivales considerados más débiles, bautizados jocosamente como cenicientas o marías. La Champions, a pesar de tener en su haber año tras año a equipos con historia en mayúsculas, no es una excepción en cuanto a este machismo futbolístico. Y no queda ahí, no importa que en su momento hayas triunfado: solo importa el presente. El pasado para la mayoría es, como mucho, volver la vista atrás tres, cuatro, cinco años a lo sumo. Mas afortunadamente no deja de ocurrir, y de hecho va a más, la constatación de que los tiempos cambian, aunque sea ligeramente, y la fisonomía del plano competitivo muta de forma paulatina: la pujanza recurrente del Dortmund, la irrupción del Tottenham, sin olvidar algunos sorpredentes resultados como las victorias del CSKA Moscú ante el Madrid o la propia clasificación sin fisuras del Ajax tras no sé cuántos años. Los dominios de algunos van sucediéndose, incluso multinacionales con solera como el Manchester United o los dos milaneses sufren lo indecible para agarrarse a esta competición, o si quiera con tener opciones de disputarla. Pocos axiomas hay, solo Madrid, Barsa, Bayern y Juventus hacen cola los primeros en cada sorteo de octavos para evitar la hecatombe del planeta. Luego están los nuevos ricos habituales para completar el mainstream: PSG y Manchester City. No digo que no tengan historia, pero a cualquier chaval le preguntas por cuánto palmarés piensan que tienen y quedarían sorprendidos de la realidad... En la otra orilla, pero tratando de llegar al mismo mar, se encuentra el Atleti. Seguramente habrá otros, pero el protagonismo en cuanto a perseguir la gloria en esta competición desde el trabajo más esencial se lo dejo exclusivamente a mi equipo. En otras décadas fueron Valencia, Leeds o Stade de Reims. Y de eso va el tema, Don Luis dijo una vez que "del Subcampeón no se acuerda nadie". No estoy de acuerdo. Los primeros que se acuerdan, y más que de la propia victoria futura o pasada, son los que han terminado en esa cruel y loable posición. Con lo difícil que es llegar hasta ahí, y los que se acuerdan de ti suelen ser para usarte como ejemplo perdedor, afirmación objetiva no obstante. Probablemente el equivocado sea yo, aunque no quiero que suene a que me conformo, yo no soy Faemino y Cansado, y no pienso que "subcampeón sea mejor que campeón", de hecho creo que ni ellos lo suscriben más que para hacer humor. Lo que trato de expresar es la grandeza histórica que hay detrás de cada institución, y que este torneo, sin uno mira hacia otro lado para olvidar lacras arbitrales y financieras, es un patrimonio que crece año tras año. Batallas increíbles, jugadas y goles de ensueño por su factura o por su valor. Yo seguiré adoptando por unas horas estas historias, y les daré protagonismo a esos momentos siempre que intersecten con el Atleti, porque más tiempo no tengo, ya quisiera yo... Todo sea que comience la superliga europea esa y ahí a ver quién es el guapo que reniega de jugarla y prefiere al Steaua de Bucarest o al Celtic de Glasgow. Mientras tanto, no tenemos que irnos muy lejos para ver cómo los a priori considerados meras comparsas también impactan directamente en el devenir...

Porque estos dos partidos del cierre de la fase de grupos nos dejaron una inesperada alternancia en la primera plaza. Parecía que ni Borussia Dortmund ni Atleti la querían, y lo que también pasaba era que el Brujas sabía a lo que jugaba. Esos dos empates a cero tienen una parte de negligencia en ambos clasificados, yo soy el primero que pensaba que íbamos a ganarle a los belgas y que deberíamos haber ganado, pero el rival también merece respeto, si no que le pregunten al Mónaco, semifinalista hace dos ediciones y subcampeón en 2004 y que ahora saca unas alineaciones que recuerda a los niños del frente nazi pero en negro. Ni olieron la Europa League de la tercera plaza. El propio Brujas fue subcampeón en el 78 ante un Liverpool que vuelve a ser tenido en cuenta desde el año pasado para ganar la orejona tras casi una década en el olvido. Está bien asumir los ciclos y no estar todo el puto día recordando tiempos pasados, pero me parece al menos pecado venial no conocer un poco más de los clubes de fútbol históricos y qué coño, de los no históricos también, porque si para la mayoría es importante solo el presente, hablemos del Young Boys, hablemos del Hoffenheim, de la vuelta del Estrella Roja tras 26 años, y si no, al menos dejadlos participar en el futuro elitistas de mierda. De momento, en próximas entregas, y ya que en octavos vamos a Turín, hablemos del Torino FC, y si acaso un poquito de nuestro rival en octavos: una vieja señora que encima no es ni MILF. Puto Luis García... ya podías haber sacado al Oporto... 

Yo nunca tuve la ilusión de ganar la Copa de Europa, pero llegó Simeone para implantármela en lo más profundo de mi ser, permitiéndome vivir todos los escenarios habidos y por haber en el camino hacia el triunfo menos el triunfo en sí, y ahora año tras año es un deseo incontrolable... algo que creo que ni cuando vuelvan las vacas flacas algún día dejaré de anhelar. Por eso afirmo que soñar no es gratis, consume tu realidad. Ya queda menos para febrero, para resolver la incógnita, aunque al mismo tiempo doy gracias por tenerla aún sin resolver. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Como si no hubiera pasado nada

Un Calderón atronador, un Atleti mandón, un Atleti de Champions, es decir, ganador. No me sorprendió, de hecho clavé mi pronóstico en el Predictor, pero no por ello me alegró menos. Tras el varapalo de hace dos semanas tenía ganas especiales de este partido, lo cual entra en contradicción con no tener una forma decente de verlos. Sigo decidiéndome entre rascarme el bolsillo por tele de pago o instalarme una de estas parabólicas con un cacharro pirata, pero ¿dónde voy a vivir yo en cosa de seis meses? Por vago, por tacaño, por pensar que el streaming irá bien, últimamente veo al Atleti en unas condiciones lamentables, y que no casan para nada en un treintañero tecnológico con sueldo de pollavieja. No obstante, en los fragmentos de juego que vi, incluido el 1-0 del indómito Saúl, constaté algo que ya sabía: que los nuestros son mejores que un equipazo como el Borussia Dortmund. Así que es normal que en la liga europea esa de mierda que quieren hacer nos inviten a ambos como parias. Lo que no es normal es que estén equipos con infinitamente menor tradición europea histórica y reciente como el PSG y el Manchester City. Cuando sepa algo más de ese tema hablamos... Volviendo al partido, los alemanes no crearon ni un cuarto del peligro que nosotros allí, y el equipo respondió bien a pesar de contar con más bajas de las que parece: incluso hubo lesionados durante y después de los noventa minutos. Thomas, al que vi más fallón, fue el que dio la genial asistencia a Griezmann, así que ese fue el nivel de excelencia. Por cierto, lo de Antoine besándose el escudo me excitó un poco, para qué lo voy a negar. Yo es que le doy mucha importancia a esa mierda, ya tendré tiempo de desengañarme. ¿Algo malo? La musculatura de Giménez. Eso sí que me apena: si me dicen que no te lesionas más soy capaz de contratar el pack fusión de movistar. Mas no hay mal que por bien no venga, y "Edgar" Montero llama a la puerta. A pesar de la sorprendente goleada del Brujas ante el Mónaco, cuyo presidente ha sido arrestado, la clasificación está totalmente encarrilada... Para eso tenía preparada una cerveza DAB que compré el otro día en el Carrefour, precisamente por ser de la ciudad de nuestro rival de anoche. Pensaba tomármela para celebrar un hipotético triunfo y fotografiar las camisetas de ambos equipos con la misma... pero no, me pudo el cansancio y demasiado hago escribiendo esto en el almuerzo del curro, así que tirad de imaginación, como hago yo con el Atleti y la Copa de Europa: eso sí que es gratis, no como el canal plus.






PD: un día más tarde, cumplí mi objetivo. Mi TOC me deja descansar nuevamente:


jueves, 25 de octubre de 2018

Cambios y preguntas retóricas

Resultado de imagen de atleti borussia dortmund

Hace 24 horas que al Atleti le ha metido 4 goles el Borussia Dortmund, aunque allí ya no juega Lewandowski. Yo me caigo de sueño, pero sigo con mi propósito de no fallarme y escribir algo de cada partido de la Copa de Europa, como si sirviera de algo, así que ahí voy: es innegable que dentro de nuestro robusto microclima y nuestra envidiada por muchos estabilidad, en el Atleti se viven vientos de cambio. Podemos atenuar la evidencia con gesto de incomodidad, pero por suerte o por desgracia es así. Además de la trayectoria natural de todos estos años y el caché que con esfuerzo se ha logrado, contamos con actualizaciones que cualquiera con nociones de fútbol web diría, probablemente con razón, que son para aspirar aún a más, para salir de la zona de confort, para dar esos pasos hacia un fútbol con más registros: evolución en definitiva. Si hacemos caso al loco Bielsa, los cambios hay que hacerlos en época de bonanza... Y ahí andamos, efectivamente tras una prolongada época de éxitos, pero con sueños y cuentas pendientes, permitiéndonos el orgullo y la licencia de tener los codos doloridos de pelear hasta el final de cada temporada con los mejores. Aunque supongo que por mucho que tengamos a uno de los más grandes entrenadores del mundo, el mejor sin duda de su escuela, no es moco de pavo cambiar varios ajustes para poner velocidad de crucero a este sofisticado y caro Atleti, que parece haber intercambiado su suerte en liga y Champions respecto al año pasado. Donde a estas alturas en 2017 era todo zozobra europea, ahora es solo orgullo herido a sabiendas que la clasificación a la próxima ronda no corre aún peligro. Sin embargo en la liga, tras varios pinchazos, seguimos en la pomada. Por eso digo yo, ¿tanto problema habría habido con otra configuración de los grupos en el sorteo? ¿Teníamos dudas o remordimientos cuando otras veces hemos ganado con nuestra propia medicina? ¿Y si solo hubiera quedado 2-0? ¿Qué sensación tendríamos en liga si las dos grandes vacas estuvieran haciendo lo de casi siempre? Y si.. Es que... Si no fuera por... Todo es tan sutil en el fútbol... Lo sabemos bien... Tantos factores cualquier segundo de cada partido, que determinan el devenir del mismo y las dinámicas posteriores, que lo único que me sorprende es que esta hecatombe en el infierno dortmunder no se haya producido antes en otro estadio. Si no fue así es porque la fiabilidad de los nuestros es legendaria, por eso tantos lenguaraces guardiolianos nos esperaban a la salida tras este traspié con ganas: incluso he leído que el Atleti ha sido portada y todo... A mí sin embargo lo que más me tocó los cojones anoche fue tocarla más que ellos y que mientras tanto nos noquearan con esa velocidad y contundencia; eso, y el penoso comportamiento final con tarjetas absurdas, como si no hubiera suficiente color amarillo ya en el WestfalenStadion... Pero es que ni me jodió mucho: mejor que ocurra ahora que en febrero. Por lo demás, yo estoy tranquilo si bien expectante, este equipo se merece más que nunca nuestro apoyo y confianza, de hecho a los cinco segundos me he sentido como un gilipollas por el simple hecho de escribirlo aquí, pero ahí lo dejo... De lo poco bueno de ayer me quedo con la actitud simbólica de Godín levantando tras el cuarto a Oblak, consciente de que el gigante esloveno nos ha salvado tantísimas veces cuando nos deslizábamos por el agudísimo filo. También con el aplauso intencionadamente delante de todo el mundo de Diego Pablo: muestra de respeto de las buenas; un orgullo que mi entrenador reaccione así. Confío en que sus palabras sean ciertas, y que conozca el camino: sinceramente creo que está ante el mayor reto de su carrera con esta cacareada plantilla, que puede hacer olvidar la fragilidad defensiva y dependencia de individualidades que arrastramos en los dos últimos años, pero también puede hacer tambalearse los dogmas de fe del estilo del Atleti cholesco por los cambios que sugiere su... digamos variedad. ¿Es eso siquiera concebible? ¿Puede el Atleti de Simeone jugar a tener el balón y esas mierdas? ¿Acaso lo necesitó el Borussia Dortmund ayer? Yo confío en una respuesta general, no a mis ubicuas preguntas, sino en una reacción y mejora del equipo. Eso sí, por favor, seamos conscientes de que Simeone no es perfecto en las ruedas de prensa, que no siempre va a acertar con los cambios, de que la sombra de Gabi es alargada, y que los jugadores evidentemente no son los mismos que en la época más espartana, ni por edad ni por físico ni por nombres. Aquí lo único que no cambia es una cosa: el fútbol es una droga atroz, el Atleti es su mejor versión, y yo su peor yonki.