Seamos francos, esta fase de clasificación, sobre todo tras las tres primeras victorias, estaba siendo poco menos que inaguantable. Rivales flojos, partidos insulsos, fin a rachas de triunfos históricas y la sensación de estar perdiendo el tiempo. Ayer se puso fin al tostón con una triste derrota ante el líder de la liga checa.
El equipo salió presionando arriba, pero conforme se fue apagando ese ímpetu, y con poco por parte de los rivales, llegó el gol que a la postre sería definitivo. Córner made-in-doblete, incluso made-in-Cholo, el típico córner que peina uno en el primer palo para que otro remache en el área pequeña vamos. Y con eso le fue suficiente al simpático equipo checo para ser primeros de grupo. Hasta el final se intentó, con fases de claro dominio, pero sin esa velocidad en los últimos metros que te hace crear verdadero peligro. Diego Costa sí lo creó, tuvo dos mano a manos que falló, nadie es perfecto, y en el último minuto, de brillante cabezazo, consiguió lo que llevaba buscando desde el partido ante el Hapoel, siguió persiguiendo en el Cuernabéu, y por fin obtuvo hoy: la roja. Lo de este tío en esos lances no es luchar ni pelear, eso es lo que hace el Cebolla Rodríguez, el mismo Gabi, o lo hacía el Cholo (y que nadie me miente el pisotón a Guerrero). No le dedico más tiempo, espero simplemente que el Cholo le ate en corto y siga haciendo bien las cosas futbolísticamente hablando, que una cosa no quita la otra. Pero por favor, que no se te vaya la pinza más, si no vete al Braga, al Zaragoza o al Getafe con un lacito, eso si te libras de que Don Germán Adrián Ramón Burgos te arranque la cabeza.
