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lunes, 16 de agosto de 2021

La liga sigue igual

Casi tres meses han pasado y, Eurocopa y JJ.OO. mediante, todo parece seguir igual en la liga. El exigente partido con el que tocaba arrancar de nuevo no permitía confianzas. El Celta es uno de los rivales que más nos suele complicar, porque son insolentes y descarados como pocos. Esta vez los nuestros se empeñaron en quitarme los miedos con un comienzo mandón y refrendado con golazo de Correa. Luego vino la carambola de la mano, que si juego peligroso de Aspas, que si rebote, que la mano del día anterior... No sé, a mí me parece demasiado manoseo del bueno de Llorente. Mala pata con esa pelota danzando de un brazo a otro pero no me parece tan descabellado que lo pitara el Manoera este más malo que el tabaco holandés. Lo que sí que no me gusta es que, aparte de que el Atleti siga a buen ritmo en el campeonato, también parezca que nada ha cambiado en cómo se ponderan las tarjetas según uno lleve una equipación (me gusta más la segunda que la primera, pero muy fea tendría que ser esta última para no hacerlo) u otra. Siempre me da la sensación de que sale mucho más barata una entrada en la acera de enfrente que en la del campeón. Es de una de las pocas cosas que me entero bajo el nebuloso prisma con el que veo siempre los partidos de los nuestros. A veces pienso que tan solo con escuchar la radio o ver el resumen a posteriori sería feliz. Pero siempre lo pienso cuando vamos ganando, así que es una gilipollez fruto de los efluvios del triunfo.

Marcó Aspas, que estuvo hasta en la sopa el hijodeputa, y menos mal que hubo reacción de equipo grande con un nuevo gol de Angelito a gran pase de Saúl (me encanta cómo algunos se fueron con él y cómo él mismo lo festejó). Y ya en serio, dejémonos de que si "Correa no es jugador para el Atleti", o la mucho más prepotente afirmación de que "no tiene cabida en una plantilla que aspire a todo". Somos como somos, y Correa es uno de los nuestros, con sus fallos y altibajos trufados de maravillas. Si el Atleti fuera un jugador, tendría su cara, a lo mejor sus tatuajes y piercings no, pero su comportamiento y actitud, fijo. Luego, mientras me sumergía en el apasionante mundo de las depuradoras de piscina, me perdí el baile de cambios, la C. Tangana final y cómo Aspas perdonaba una ocasión claríiisima y también encabritaba a Hermoso, que de bueno que es se cabrea sin disimular con la asquerosa de Hugo Mallo y de paso se/nos ha buscao una ruina a corto plazo. El Celta es otro equipo que se puede ir al guano a partir de ahora... Si ya olían mal con su grito de guerra Hala... Me voy a quedar solo... Y nada, que a mí me han dado una gran alegría los chavales, gasolina para echar la semana, porque no las tenía todas conmigo para este comienzo. Eso sí, por quejarme de algo, ya que estoy, me fastidia no saber si alguno de los titulares luego se pirará o quién coño vendrá para mantener fresco a Luis. Y lo de los laterales me da pavor. Es una de las partes más importantes y la que más solemos descuidar y remendar con desgana. Yo tenía hecha la idea de que Trippier se iba, que Saúl también. Esperemos que no se les ponga cara de Heitinga de aquí a septiembre o que si no haya tiempo de reacción. Pero bueno, que mu bien, joer. Inicio de campeón, ahora Elche. A ver si lo puedo ver sin un desfase de dos minutos entre la radio y el rojadirecta sin sonido, como si fueran los tiempos del Kun y Forlán. De ti depende Bati. De mí y de ser un tacaño y no ponerme una parábolica o el Movistar? En absoluto, en absoluto.

lunes, 19 de octubre de 2020

El equipo y el pueblo

Últimamente tengo que volver muchas veces a ese término que la mayoría podemos usar con morriña, con repelús, o con ambas cosas: El Pueblo. No tendría aquí la menor importancia si no fuera porque no paro de toparme con recuerdos de niño cada vez que ordenamos una habitación: equipaciones, relojes, llaveros, posters, calendarios a mano del añito en el infierno... Una gran parte del ecléctico elenco que yo llamo mis mierdas del Atleti. Encima leyéndole un libro a mi niño para que se durmiera, descubrí con orgullo unas actividades finales en las que mencionaba al Vicente Calderón en un imagina tu historia... 

Unas horas antes, mi estado de alarma personal y la zozobra que se cernía por la salida en falso tras la salida en falso del propio campeonato, hicieron que me perdiera gran parte del partido; solo vi unos 25 minutos. Me perdí el comienzo, del que he oído maravillas. Al parecer fuimos los Celtics de 2008 y Lemar se disfrazó de Rajon Rondo. Sí que me dio tiempo a ver al omnipresente Torreira, que si puede aguantar los partidos completos me vale y mucho. El que no aguantó fue Diego Costa, y en mi reverso más malévolo me alegré: ¿puedo ser más mezquino? ¿Acaso eso va a mejorar al equipo? Tengo la sensación de que Balaídos es un lugar donde cuando llegamos bien palmamos y cuando llegamos con el gancho sacamos los tres puntos. La similitud entre todas las visitas a la ciudad olívica es que siempre nos lo ponen difícil. Para todo lo demás, ¡Rambo Savic! El final del partido lo oí en la radio mientras volvía a donde comenzó todo. Ganó el Atleti, ganó además el equipo del pueblo, y encima perdieron Pili, Mili y de propina el Sevilla (por rival directo, no por mierdas territoriales). Definitivamente cuanta menos atención les presto, parece que los muchachos salen mejor del atolladero. 

Yo es que tenía otras misiones más importantes. Entre ellas, ir a la comunión de mi sobrino-nieto Darío "Trippier", un campeón literal de atletismo, que por tener una hucha del Atleti se llevó propina al donativo que ya tenía. ¿Seguirá mi hijo el camino difícil? Al menos desde los tres años reconoce el escudo, sin mucho hincapié por mi parte. Al principio pensaba que iba a dejarle elegir, no influenciarle lo más mínimo con el fútbol, ni mucho menos con el equipo que eligiera, pero con el tiempo me di cuenta de que si está en mi mano, tengo que actuar. Así algún día será Hernán quien volverá a Vélez-Málaga y probablemente descubra sus mierdas del Atleti, y entonces sienta el mismo orgullo que yo sentí este finde porque, aunque me despierte con el partido empezado y veo los goles al día siguiente, nadie es más colchonero que yo.


lunes, 13 de febrero de 2017

Pa habernos matao

Ávido de ver fútbol como hacía tiempo, engullí fragmentos de partidos incluso de Segunda y la Ligue 1. Pero lo cierto es que poco vi del que de verdad importaba. A esa mierda de hora difícilmente... Ni me quiero imaginar para asistir al estadio. Si a eso le sumamos el mal tiempo, pues el Calderón presentaba una imagen, que no sonido, un tanto desangelada para lo que estamos acostumbrados. ¿Sería esto el tercer tiempo del último partido del Nou Camp? Peor no pudo comenzar: Moyá remata en propia portería apoyándose en la cabeza de Cabral. Ni hecho aposta. Más madera por si no bastara con la que Sevilla y Real Sociedad habían echado ganando sus partidos fuera. Afortunadamente, como tantas veces, el infante Don Fernando acudió. Esta vez no fue un remate al primer toque, ni una definición picándola, ni un inapelable remate de cabeza. Fue una premeditada chilena parabólica que encorvó la nuca de propios y extraños. Comparaciones con su golazo al Betis en el Villamarín son inevitables y agradables. Quizá porque vi el partido a rachas, e incluso tuve que tirar de radio al ir a por la cena, y eso me trasladó a una época no tan lejana donde pelear por la previa de la UEFA (la Europa League aún ni existía) era la gesta de la década. 

El toma y daca seguía con fuerzas equilibradas y un penalty podía ponernos arriba. Un respiro por fin... Pero amigos, llámenme cenizo, que lo soy, en cuanto oí que lo tiraba Torres pensé que lo fallaba: con el golazo antológico de antes no iba ahora a meter lo fácil... Por desgracia así fue. El Atlético no le perdía la cara al partido, pero el Celta tampoco. Un rival incómodo como mear empalmado. Lo mismo te sacan la pelota limpia desde atrás que te arman una contra en tres toques. Probablemente les esté lastrando el estar en tantas competiciones porque de otra forma no se entiende su baja posición en liga. En una de éstas, aunque el Atleti inclinaba la balanza para su lado, Guidetti se encargó de recordarnos que con o sin pelo rubio nos tiene cogida la medida. 1-2. Quinta plaza... En ese instante el Atleti de Simeone no tocaba fondo, sino que horadaba el que hubiera. 


Este año en ocasiones el equipo adolece de falta de contundencia defensiva (las más) y de carácter (las menos). Ayer, independientemente de lo que hubiera pasado, lo bueno fue que no se le perdió la cara al encuentro jamás. El Celta se confió con el gol y los nuestros siguieron martilleando. Y así fue como el bachiller Carrasco, que cuanto más murmullo se cernía sobre él, más la pedía, enganchó una volea si me apuran más difícil que el gol de Torres. Mal menor el empate, pero casi se firmaba. En esas mi hijo se choca con el cabecero de la cama, quito el móvil porque ahora las prioridades son otras, y al volverlo a poner veo una celebración ralentizada. Algo no encaja... porque el Cholo no va a ir al córner por ese empate... Resultó que Griezmann, por un momento se quitó el disfraz de hombre gris y servido por Gameiro, el de las mejores asistencias de la liga, desató la catarsis colchonera. Ese gol logró lo que no consiguió la lluvia: cerrar el infierno que se había entreabierto en el centro del Calderón. ¿Quién mejor que Antoine? Con los pelos esos de serafín que me lleva. ¿Quién sabe la importancia de este desenlace? Puede que sea una mera victoria que prorrogue la 'deriva' de este año, pero no seré yo el que deje de creer en este equipo. 

martes, 17 de febrero de 2015

Mal día hoy para volar

Era un partido que a buen seguro iba a marcar el devenir de la temporada liguera. Tras magrear el cielo, había que batirse el cobre bajo llovizna y gaviotas despistadas. El Celta ya demostró en la primera vuelta ser un hueso, y esta vez no fue distinto, aunque sí lo fueron las circunstancias. Pérdida de puntos que constata que habrá que luchar por la tercera plaza con uñas y dientes, y a mucha honra. Tropiezo perdonable, pero derrota sin paliativos, de la que Valle-Inclán estaría orgulloso.


Me las prometía muy felices en cuanto a comodidad de visión. Una contraseña de Yomvi me hizo valorar la calidad de imagen tras tanto streaming del malo que me estaba haciendo tirar de radio más de una vez. Si el pasado domingo hasta miraba de reojo un Girona-Sporting mientras barría... Dispuesto a disfrutar de un partido en el que el Atleti tenía la transmisión jodida sin Arda, Koke y sin Raúl García, sobre todo en cuanto a creatividad por la ausencia de los dos primeros. Aún así, este equipo no para de sorprenderme, aunque esta vez en la vertiente negativa, cosa que se puede contar con los dedos de una mano desde que está por estos lares Don Diego. El primer tiempo por parte rojiblanca fue libre de humos, infumable es poco. Siempre llegando tarde y mal, constantes imprecisiones, personificadas en Tiago y Torres, que dejarían el terreno. Especialmente impactante fue la imagen del luso en el banquillo durante el descanso dejando a un lado problemas físicos. Tranquilo Tiago, una mala tarde la tiene cualquiera. Este primer acto tuvo un dominio insulso del Celta, que daba la sensación de desaprovechar meterle cuello a la borracha. Porque el glorioso ofreció unos 45 minutos que daban ganas de llorar, de cagar y vomitar. Se dice y punto, yo al Atleti lo quiero igual. Parecía que de repente estuvieran con 1% de batería, como mi puto teléfono móvil. Aunque paradójicamente los nuestros fueron los únicos que dispararon entre los tres palos.


El segundo tiempo no podía ser peor bajo ningún concepto. No lo fue. Pero sin embargo a pesar de la leve mejoría llegaron los goles vigueses. Otro penalty similar a la de la primera vuelta y gol de Nolito, que es un jugador que no encajaría en el Atleti pero cuyos regates no son de fogueo. Merecido tanto del gaditano. Poco después se hilvanaron varias jugadas de mérito, pero hoy no era el día, tampoco del árbitro. Al menos se vio sangre en las venas de Mario Suárez, que si bien influyó negativamente en los goles encajados fue un oasis dentro de la abulia general. Cuando se atisbaba la posible reacción, segundo tanto del Celta, obra de Orellana, muy porculero toda la noche. No obstante me gustó el carácter para tratar de revertir el varapalo, pero no fue suficiente ni para meter el susto en el cuerpo del equipo olívico. Se lo escuché ochocientas veces a los del plus, y ya que estamos, aprovecho para decir que ese gentilicio se debe a que Vigo tenía un olivo templario plantado en el atrio de una iglesia. Nunca te acostarás sin saber una cosa más (info). Poco más que contar... me gustó Cani, con buen trato de balón y sin esconderse. Mandzukic se parte el pecho por el equipo. Godín el alma y le parten la nariz. El mexicano tuvo dos buenos detalles para lo poco que jugó. A Siqueira le queda bien la barba de dos días, como a cualquiera de nosotros, y de paso parece mostrarse menos propenso a autodestruirse. Respecto al portero celtiña, si juega los demás partidos como contra nosotros en ambos encuentros, no sé qué hacen los grandes no pegando a su puerta. No era el día, ni mucho menos la noche. El auténtico tridente fue el dispuesto por Nolito, Larrivey y Orellana. Podemos culpar a las meigas si queremos, pero lo que es cierto es que los servicios mínimos no funcionaron bien y, francamente, era previsible este traspiés, aun siendo el Atleti un equipo sumamente fiable. No sé si es psicológico o físico, pero no es casualidad que en el fútbol y la vida en general, uno suele salirse en según qué situaciones comprometidas y cagarla después soberanamente en momentos aparentemente sencillos. ¿Confianza? ¿Desmotivación? ¿Orden divino? ¿Relajación tras el orgasmo? El día que descubramos estas cosas no tendrá sentido la vida, y mucho menos el balompié.

PUTO CANAL PLUS A LAS 21:00 GAFE ESTE AÑO
"Qué manera de subir y bajar de las nubes, que viva mi Atleti de Madrid"


Anexo: Memorias de África, Costa de Lágrimas
La Copa de África tiene un toque exótico y a fútbol natural que no lo tiene ninguna otra competición. Los partidos suelen ser pésimos, pero siempre la sigo aunque no pueda apenas ver las fantásticas retransmisiones de Eurosport. Falta de tiempo y también de ganas, pero la final sí que la vi con un cervezón más belga que el Congo. Ghana y Costa de Marfil se enfrentaban en terreno que alguna vez fue español. A falta de que los ecuatoguineanos no llegaran a la final, yo iba con los Elefantes marfileños. Ghana merece un título, pero al menos en los mundiales han pasado más de una vez de la primera fase. Sin embargo, el equipo naranja nunca ha sabido competir en ellos, y encima no ha tenido ni pizca de suerte, como en el trágico final contra Grecia en Brasil. Allí un penalty en el descuento les privó de pasar de ronda. Menos de un año después, tras un partido tan malo como si el Atleti se enfrentara a sí mismo el domingo pasado en Balaídos, la final tenía que dirimirse por penales. No era nada nuevo para Côte d'Ivoire, que en las cuatro finales que había disputado no había metido un solo gol. Siempre 0-0. Lo ghaneses tomaron una ventaja a priori insalvable: 2-0. Solo he visto estar siquiera cerca de empatar un marcador así en una tanda el día que Ramos mandó el penalty a Plutón contra el Bayern (en ese caso él falló la igualada). En este caso Ghana se dejó remontar, y luego todos comenzaron a meter penaltys como churros, y algunos de churro también. Llegó el momento de los porteros. El joven ghanés falló, y llegó el turno para Barry Kopa, que solo había disputado la final por lesión del portero titular. Él era el mismo que apunto estuvo de pararle el penal a Samaras en Brasil. El destino quiso que con una carrera heterodoxa y un disparo decente diera a esta generación (ya sin Drogba) una alegría que se les resistía. Me alegré por ellos y por la experiencia de esa tanda, por su desenlace y por la tensión incontenida que se mascaba. Lágrimas de pena y alegría, rezos, desconsuelo y frenesí llevados al paroxismo... Esa magia y sentimiento por el fútbol solo se tiene en África. Sin duda un fotograma que siempre recordaré, os lo digo yo que tengo buena memoria para estas mierdas.

lunes, 10 de marzo de 2014

RC Celta 0-2 At. Madrid (J27) - Fondo de armería

Cada partido es más importante que el anterior porque el anterior se convierte en una mera hoja arrancada del calendario. En la retrospectiva desganada de este duelo en la ría, la lectura principal es que los suplentes, los relevos, los menos habituales o los titulares del banquillo, respondieron, y muy bien, ante las bajas de varios primeros espadas del once tipo. Pidgeotto Alderweireld estuvo correcto y sus balones largos, al contrario de los del bueno de Miranda, son bastante precisos. Diego (en una pesadilla post-partido soñé que le disparaban desde la grada) volvió a carburar, y esta vez fue positivamente importante con un marcador igualado, asignatura pendiente del hasta ahora jugador maldito según muchos graciosetes. Sosa, al que reconozco no daba mucho crédito aún sabiendo que es difícil salir desde el banco y sin tanta adaptación a la dinámica del Atleti, dio un golpe sobre la mesa también. Simeone ganó el posible crédito que pudiera haber perdido en otros partidos respecto a los cambios. A ver quién es el bueno que lo discute esta vez, encima de que estuvo sin la ayuda (si es que realmente no se comunicaron) de su Chewbacca particular Don Germán Burgos. Por último un tal Villa, todo un Campeón del Mundo y de Europa (¿y si lo llevara Del Bosque?), afiló la espada de Don Pelayo para ajusticiar al porterazo Yoel. Me encanta este portero de perfil courtoinesco y de irse el belga me iría de cabeza a por él. Espero que el relevo de Courtois (que ya es del Madrid para la próxima jornada) no sea  un enano palomitero sino un bicho como ese. Todo fue sobre ruedas a pesar de la sensación de que se podía pasar mal, pero normalmente el equipo responde a este tipo de partidos igualados con un savoir faire envidiable (Granada, Málaga, Bilbao, Milan, Vigo...). Todos y cada uno de ellos es responsable. Insisto en que es sumamente difícil mantener esta línea, y el retorno a las victorias visitantes ante un equipo tan interesante como el Celta, y con tantas bajas, es para quitarse el sombrero. Y si no lo tienes ir a una sombrerería cercana, y aunque sea usarlo una vez simplemente para reverenciar a este equipo con mayúsculas esculpidas en la roca por Gabi, que no será el jugador más técnico del mundo, pero que todo lo que te quita en unas facetas te lo devuelve en oficio rojiblanco. Ahora a llevar esa esencia ganadora a extramuros, empezando por nuestro lombardo e hidalgo (antes rey) rival del martes. Lo veré con esta misma cara de expectación:


lunes, 7 de octubre de 2013

At. Madrid 2-1 RC Celta (J8) - Victoria a toda Costa

Saludos desde la Costa del Sol. Vuelta a la mañana, horario en que en la temporada pasada no se jugó, y eso que a mí me gusta tanto. Vuelta al streaming también ¬¬. Aunque para ver a este Atleti ganador y competitivo, como si juegan con el horario adaptado a Corea del Norte y lo tengo que ver en blanco y negro en una pantalla 120x160. Ya me busco yo la vida para verlo, en directo o diferido. Otra cosa es la Fórmula 1, que se va a levantar su puta madre a ver ese tostón, cómo me aburre desde hace unos años, y NO es porque no gane Alonso. La veía antes porque tenía un no se qué qué se yo que la hacía atractiva en esos tiempos, con Schumacher y Hakkinen, o después con Fernando en Renault y Kimi en McLaren. Hoy por hoy, lo que me mantiene enganchado a este Atlético de Madrid, que circula por el Gran Premio Liga BBVA como un RebBull es la actitud, eso es lo que me enamora, y si encima acompañan los resultados, ¿qué más se puede pedir? Quizá un Barcelona más terrenal, pero aún es pronto, quedan tres cuartos de carrera. De momento se vuelve a boxes y apenas habrá que hacer un repostaje de para coger fuerzas y seguir con las mismas ganas... Porque es que es impagable el ímpetu de este equipo, que podría relajarse tras venir de ganar en el Bernabéu y remontar en Champions y sin embargo jugó con total motivación para seguir batiendo records. No justifico la vagancia entre tíos que ganan lo que yo en veinte vidas, pero todos sabemos que se dan esas a veces estas situaciones contemplativas y de relajación. El Cholo, que es el que mejor lo sabe, también es el que mejor sabe evitarlo: "El esfuerzo no se negocia". Frase digna de tatuársela uno en el antebrazo junto con una fecha relativa a un título venidero, por ejemplo...

jueves, 9 de mayo de 2013

Celta de Vigo 1-3 At. Madrid (J36) - Regreso al pasado

Primer objetivo cumplido a falta de tres jornadas. Tuvimos que viajar al futuro para jugar el partido de después de la final de Copa del Rey y derrotar a un Celta que mucho me temo va a sudar sangre y llorar sudor para mantener la categoría. Solo vi la primera parte, en la que los nuestros salieron como suele excepto cuando toca vida contemplativa, esto es, a por el partido. Sorprendió la presencia de Adrián, al que despacharé rápido antes de seguir: Adrián a día de hoy es como tener una novia que no te conviene pero que está muy buena y no la dejas por eso, y sigues esperando a ver si cambia, "y si...", "y si...", pero nada... De momento...

Seguimos hablando de la primera parte, la que yo vi, fue una gozada para lo que suele verse en algunos partidos fuera de casa, y a pesar de que no tomamos ventaja y que el Celta también se estiraba, daba la sensación de que si seguía ese intercambio desigual de golpes el pequeño saldría escaldado, como así fue.

Bien Juanfran Bien...
En la segunda se acabó el titubeo y Diego Costa anotó un córner de los que a mí me gustan: made in doblete. Peina Miranda en el primer palo y remacha a un metro El Lagarto. Más tarde fue JuanFrankenstein quien marcó el tanto que supuestamente daba la puntilla. Me alegro por Juan Francisco, ya que este no está siendo su año, o bien porque se ha confiado, o porque tras el partido ante Francia lo cambiaron, o porque en realidad es limitado para esa posición al menos. Al final un pequeño sobresalto con el gol celtiña ayudado por un Courtois que sigue a lo suyo batiendo records. Ojalá siga el año próximo, y no me vengan con el rollo de que si se va a ir al Chelsea mejor que se vaya ya para traer a otro portero de futuro. Nótese también la soberbia defensa que tenemos, con una pareja de centrales que hace ver las cagadas de antaño como recuerdos de otra era. 

sábado, 22 de diciembre de 2012

At. Madrid 1-0 Celta de Vigo (J17) - Broche de platino

Ciere de un año inconmensurable con otra victoria. Ese es el único resultado que se conoce en el Paseo de los Melancólicos desde que empezó esta temporada. A este Atleti le da igual que sea lunes, sábado o viernes, él a lo suyo: ganar. Eso sí, no fue nada fácil ante un Celta que renunció a su juego que dicen es alegre (no he visto ni un partido suyo), pero que supo defender bien, siendo especialmente efectivos contra Falcao.
Yo solo vi íntegra la segunda parte, y siendo ya conocedor del resultado final. La última vez que intenté ver el partido en diferido sin saber el marcador final no funcionó. De todas formas, por lo que se percibe del vídeo-resumen oficial, el Atleti ganó claramente a los puntos el primer asalto, con palo de Koke incluido. A pesar de ese dominio, el Celta había resistido el primer envite, y amenazaba con mantener su magnífica racha reciente en el Calderón: cuatro victorias y un empate en sus seis últimas visitas.

Golazo de Adrián López.
El segundo tiempo requirió de cambios muy atrevidos, para dar así un golpe de timón que desatascara un partido insulso por momentos. Era un partido para Adrián, para que sacara uno de sus recursos y romper el cerrojo. Entró por Diego Costa, que no tuvo suerte pese a hacer un buen encuentro ante su ex-equipo... Y dicho y hecho: el asturiano, nada más salir ante el que fue su eterno rival durante su estancia en Coruña, recogió el balón escupido por un defensor tras una pared fallida, y engatilló un zurdazo que subía y se abría hasta depositarse inmisericorde en las mallas del desquiciante Javi Varas. Golazo imparable.