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lunes, 6 de febrero de 2017

Tan joven y tan viejo

Nunca me he alegrado de que el Atleti falle un penalty, pero dado el desenlace del primer gol contra el Leganés, así fue. Ver marcar de nuevo a Torres, y celebrar con tanta rabia atlética el gol, me dio gran alegría y trajo varios fotogramas de cuando el Niño era un niño y yo más niño aún. Es uno de esos jugadores que me ha acompañado en gran parte de los años que sigo a este equipo. Uno de los pocos no dudosos. Haciendo memoria visualicé su debut en el Calderón (ante el propio Lega), salpicado con partidos de hace diez, doce años, que viví en el mismo piso vikingo que casualmente vi el del pasado sábado. Frases cliché relativas al tiempo surgen enseguida... junto con nostalgia y orgullo (ajeno y sobre todo propio) de saber que Fernando, como yo y otros muchos, son tíos del Atleti y que el que escribe esto, siempre ha estado con su equipo con la misma pasión y fidelidad (como no podría ser de otra manera en un auténtico atlético que se precie). Lejos quedan tiempos malos, regulares y días de vino y rosas. Es en partidos como este, con efemérides que te asoman a los balcones del tiempo, cuando uno se da cuenta de la cantidad de momentos que ser aficionado a un club como este te da. Fernando Torres, siempre en el punto de mira para bien y para mal. Con un número de detractores llamándole sobrevalorado directamente proporcional a la maraña grouppie que le endiosaba. En cualquier caso, un ejemplo de conducta, sin una voz más alta que otra, sin ostentar, un perfecto capitán desde que aún ni se afeitaba. ¿Cómo cojones no lo vamos a respetar y querer? El fin puede estar cerca, pero mientras tanto cada vez que el 9 marque, yo lo celebraré doblemente...

...Y como hace dos años, he seguido la edición de la Copa de África de naciones celebrada en Gabón. Me flipa este torneo, aparte de porque lo echan en un canal que tengo a mano, por el componente amateur y étnico que aún se respira en él y que tan difícil es de encontrar en Europa. Dramatismo, colorido en la grada, motines por las primas, lucha hasta la extenuación, entrenadores viejales europeos que hacen su carrera allí, equipos con apelativos que infunden respeto, jóvenes talentos que solo brillarán aquí, estrellas de grandes ligas que tiran del carro de compatriotas que les dejan caer todo el peso, sudor de Camacho en el banquillo de Gabón, paradas y goles que mueven el destino anímico de naciones zarandeadas por el colonialismo, y cuya válvula de escape es muchas veces este deporte. En este torneo, más allá del campeón contra todo pronóstico Camerún, mi momento favorito fue la tanda de penaltis de semis entre Burkina Faso y Egipto. En ella, el joven portero burkinés Koffi detiene el primero. Enfrente, el avezado meta egipcio El-Hadary (44 años le contemplan), no pilla ni flores. Continúa la tanda, el bisoño meta de los potros no mira los disparos de sus compañeros y, tócate los cojones, se dispone él mismo a tirar el cuarto penalty. El-Hadary se lo para. Posteriormente, Burkina vuelve a fallar y un mar de lágrimas invade a los subsaharianos, que se quedan sin final (aunque fueron terceros a costa de la Ghana de Thomas y Avram Grant). Juventud y veteranía en la misma estampa, como ver a Torres en el Calderón contra el Lega.

domingo, 22 de marzo de 2015

Pintiparada


Asqueado por el sorteo de la Champions, confiaba en la victoria del Atleti este sábado. El único motivo que se podía interponer entre ella y nosotros era el simple hecho de pensar que íbamos a ganar "porque sí". Afortunadamente Fernando Torres volvió a marcar en liga ocho años después un excelente gol de cabeza, y esa acción encarriló un partido en el que se pudo obtener mayor botín goleador. Aún recuerdo el magnífico 7-0 del pasado año donde el bueno de Moyá fue masacrado. ¿Quién le iba a decir que acabaría luego a estas orillas del río? Siguiendo con el partido, el Geta hizo una vez más muestra de su indolencia, que solo destierra cuando ve las orejas al lobo del descenso, porque mala plantilla no tienen... Cerca del descanso llegó el justísimo 2-0. ¿Habrá vuelto el balón parado para no irse jamás? Otra jugada marca de la casa, con genial ejecución por parte del lanzador, de Raúl Jiménez en la prolongación y de Tiago en el remate para apuntillar. Por cierto portugués, no te quemes mucho con tu selección que ya te vale volver de nuevo a tu edad... Antes del parón de selecciones este triunfo balsámico era fundamental, máxime tras la victoria fácil del Valencia. Va a costar mucho recuperar esa tercera plaza, pero confío en que a partir de aquí la trayectoria no sea más que ascendente. 


En la segunda parte el nivel de vistosidad se redujo, y llegaron unos inexplicables cambios de Simeone, dos de ellos en el último minuto. Solo se me ocurre que nuestro líder lo hizo porque no se fiaba del marcador... A mí personalmente me hubiera gustado ver más al mexicano, y darle más minutos a Cani y descanso a Arda, pero ¿se imaginan que marca el Getafe con quince minutos por delante? Lo mismo ahí hubiera habido alguien que diría que el Cholo fue de sobrado (no sería mi caso). Pero que todos los males sean que yo no entienda a veces los cambios del argentino. Se avecinan, por enésima vez, tiempos donde no vale fallar, porque la tercera posición es sumamente importante para planificar la temporada siguiente con mayor comodidad. Y luego está la Copa de Europa... Les juro que estaba convencido que nos encasquetaban al Madrid. No me gusta nada esa eliminatoria, yo quería un extranjero joder. Voy a vomitar de tanto Bernabéu. Solo queda jugarlo... Ellos, ya saben que no aprenden, pensarán que esta vez ya toca, que si el 93, que la Champions es otra cosa, que si el 93, Roncerdo sombra aquí sombra allá, que si el 93, que si la undécima, que si el 93, que si el miedo escénico, que si el 93... Honestamente, para mí es el peor rival que nos podía tocar, mas no tengo miedo, solo asco. Pero si se piensa en hacer algo grande en Europa, ¿qué mejor forma de intentar eliminar a los que nos dejaron sin la orejona en Lusitania? Soñar no es gratis, luego lo pagas cuando estás despierto, pero aún queda demasiado para ese duelo, en el que solo pido a los nuestros que se dejen la sangre. En dos semanas vuelvo y quién sabe si con crónica in situ del Córdoba-Atleti. Entre medias, un domingo con elecciones que me han dejado como un pingüino en el desierto por culpa de las mesas electorales y un clá$ico que me importa lo mismo que el resultado de dichas votaciones: un nabo. Nägemist!

jueves, 19 de marzo de 2015

No lo puedes entender, muchacho...

Este vuelta de octavos de Champions no merece perder el protagonismo con otros partidos, pero qué decir que no se haya dicho ya del rosario de encuentros tras esa fatídica noche alemana. Poco gol, servicios mínimos pero fiables y atisbos de mejoría en Cornellá (el único que no vi porque me entregué al Amor en Roma). Palíndromos y buenos recuerdos aparte, así llegaba por fin, más rápido incluso de lo que mis ansias deseaban, el desenlace a nuestro duelo ante el Leverkusen. Al final no fui a Antequera a verlo con mis familiares atléticos, desterrando toda superstición, y enfrentándome solo a la batalla que todos íbamos a librar en mayor o menor medida.


El ambiente era espectacular y, como he dicho otras veces, solo por eso ya merece la pena ver el partido. Increíble lección de animación en todo momento. Pero enseguida se vio que no iba a ser fácil, y la idea de una resolución por la vía rápida de la eliminatoria quedó en una esquina oscura de la habitación, entre la mesita de noche y el hueco donde pongo la mochila del trabajo. El partido en sí, se jugó siempre al mismo ritmo, con un sinfín de imprecisiones, como si el viento que zarandeaba a su antojo los papelitos del tifo fuera más aficionado al baloncesto o al cricket. Intensidad, faltas, briega, pero apenas ocasiones. Los teutones seguían férreos, pero los nuestros poco a poco fueron diluyendo las peligrosas contras, y además esta vez apareció el gol, el ansiado grial, cuando menos se esperaba. Mario, el de las grandes ocasiones, el que por suerte o por desgracia, sale de fiesta poco, pero cuando sale arrasa, nos igualaba la eliminatoria. 


Lo más difícil estaba hecho, pero seguía viniéndome a la cabeza la eliminatoria contra el Ajax, el gol de Kiko, el penalti de Esnáider (comentarista ahora), el gol a la contra de Babangida con Molina indefenso... mi primera gran noche europea como rojiblanco. Ahí ya sabemos lo que pasó, y mandaba cojones que me acordara de esa noche en vez de las mágicas veladas de hace meses. Sea como fuere, esto seguía igual, o peor, porque agotábamos cambios por culpa en gran parte de las lesiones. Cani, jugador que me gusta, dejó su lugar a Don Raúl. Antes, Moyá se había lesionado. Cómo me jodió que el bueno de Moyá se lesionara... Un auténtico profesional que me cae de putísima madre a pesar de tardar tanto en sacar de portería. Precisamente el hombre decía en una entrevista hace poco que "Firmaba pasar contra el Bayer y que no le llamaran a la selección". Ojalá te quedes aquí muchos años mallorquín.


Entonces entró Oblak, sin que supiéramos que sería juez y parte de una noche inolvidable. Fue sumamente emotivo, aunque el esloveno y su desgarbada motricidad se empeñaran en lo contrario. Me resulta simpático el chaval. Si es que me cae bien todo el mundo a mí... Hasta los inconscientes que me decían la víspera del partido que "el Atleti iba a volver a ser lo que era" (como si eso fuera malo) "porque había vuelto Torres"... Volviendo al partido, se lesionaba también Mandzukic. Pero este tío es un gladiador coleccionista de espadas de madera. Aguantó todo lo posible, aguardando la resolución de la duda de Simeone, que con una sola bala en el cargador tuvo la sabia paciencia de esperar hasta no tener el resultado exacto de la ecuación. Esa zozobra de no saber si Gabi si Torres mostraba lo que nos jugábamos todos. Fernando, hizo lo que pudo pero que al igual que el resto del equipo se le nubló la vista y le pesaron las piernas con el paso del tiempo. Los contratiempos no influían demasiado en el juego, que seguía espeso, áspero y taquicárdico. Koke fallón como nunca pero voluntarioso como siempre, Arda se erigía como nuestro faro, y Giménez daba una lección defensiva con su pinta de todo menos de futbolista. Grande el uruguayo benjamín, que fue digno del mejor Godín. Todos se dejaban la piel, pero faltaba lucidez en los metros finales. 


No obstante, el Atleti ya estaba ganando a los puntos, como si eso sirviera en el fútbol... No me lo podía creer, pero el partido se desangraba e iba a la prórroga, salida en coche mediante y minutos finales en un Telepizza con mi chaqueta del Atleti, sintiéndome observado por los consumidores de los martes locos de los cojones. La prórroga, ya de vuelta y encendiendo la tele de una habitación antes de apagar la de la otra para no perderme nada, se me pasó rápida... Solo un trallazo de Raúl García y un remate en plancha de Torres me aceleraron el corazón mientras engullo compulsivamente. En Roma conocí el origen de la palabra agonía, que es la angustia del que sufre por defender su vida en el agón (los juegos estos que hacían los romanos vaya). Aunque esa reflexión me venía a la cabeza, yo en realidad estaba sedado, hueco, engañándome a mí mismo diciendo que me daba igual mientras miraba el precipicio de reojo. Pitaba el buen árbitro italiano el final de la batalla de 210 minutos y comenzaba otra que no iba a durar ni diez. Honrada y noble. "Atleti hasta la muerte" cantaba la grada. Solo por eso ya merecía la pena ver el partido. Intercambio de mensajes pero rápido desconecto el móvil. No sé ni donde meterme. Llegábamos a la justa tanda de penaltis, que no quería ni en pintura por la trayectoria del partido, por el meta alemán, al que tengo ojeriza desde la ida por el simple hecho de ser muy bueno, y porque me recordaba irremediablemente a la intertoto contra el Villarreal... No sé por qué narices me venían esa mierda de recuerdos, ¿miedo? no te diría yo que no... Porque los antecedentes no eran nada halagüeños. Pero por mucho que este grupo lo pase mal, tiene algo diferente y más que ninguno: coraje y corazón. 


La tanda comenzó como el puto culo. Y me sentía culpable porque había dicho que si Raúl fallaba prefería que la echara fuera a que la parase el portero... Me hizo caso el navarro. Afortunadamente la hemorragia se cortó de raíz con la parada de Oblak, que aunque el 10 de ellos, el mismo que marcó el gol en la ida, lo tiró mal, aguantó como un campeón sin vencerse a un lado. Un giro de guion inesperado el de este partido, que puede haber comenzado la redención Jan, todo un caballero además. Los penaltis se fueron sucediendo, tirados o muy bien o muy mal. No hubo término medio. La imagen de Arda era descorazonadora, aunque me cague en su p... madre por no estar centrado en un posible lanzamiento en vez de con los rezos. Afortunadamente llegamos al quinto penalty con un Torres monárquico que anotó sin pestañear. Más no era posible ajustar al palo. No me quiero ni imaginar la presión que tendría el pobre... 


Así llegó el turno de una leyenda del Leverkusen: Kiessling. Ya sabemos lo que pasó, y ahí por fin dejé de ser un autómata por unos diez segundos para vociferar, como siempre metiéndome con el equipo contrario, como si fueran culpables de toda la angustia sufrida. Enseguida puse pies en la tierra de nuevo, que yo soy muy comedido una vez exploto, pero qué quieren que les diga, al día siguiente me levanté a las 6:55 para ir al curro más fresco que nunca. Volvía el interés acentuado por la competición, las cábalas, los posibles rivales, y en medio un nuevo logro del Atleti de Simeone: remontar una eliminatoria y de propina vencer una tanda en competición oficial. Para ganar toda competición hay que tener suerte en momentos puntuales, pero para mí, los penaltis no son suerte, si acaso el rechace en el gol de Mario... No obstante, el Atleti ha pasado por el último resquicio de la puerta de embarque a Berlín, aunque aún quedan dos escalas más... joder si quedan... 
y hay que mejorar mucho para aspirar a hacer algo grande, pero para mí ya son los mejores. 


jueves, 29 de enero de 2015

Malos tiempos para la épica

♪ Voy a ser objetivo, aprovechando el alivio que supone haber evitado escribir esta crónica desde una silla de hospital y desde el teclado del móvil, con lo bien que estoy ahora tras haber visto un capitulito de Mad Men y ponerle una coma a un día duro, como casi todos. Anoche quedé triste, decepcionado, avergonzado, y no por el resultado, sino por algunos hechos puntuales que se produjeron en este partido de vuelta de copa. Con lo que prometía con el golazo de Torres... El Niño sigue callando bocas con unos pocos segundos... Su gesto besando el césped en la vuelta del hijo pródigo no tiene precio, solo por eso me valió la pena ver el primer tiempo, porque la segunda parte solo la seguí por teléfono. Si piensan que era por el resultado adverso, me conocen muy poquito. Este primer tiempo fue vibrante, lo disfruté a pesar del varapalo del marcador. El Barsa fue letal a la contra, pero el Atleti fue combativo (en el buen sentido) y mantuvo el mentón alto hasta el descanso. Toda eliminatoria está realmente jodida cuando juegas la vuelta habiendo perdido sin haber marcado fuera. Si encima se juntan tres grandes futbolistas como los tres delanteros que se han apañado los fosforitos, pues poco hay que hacer. La clave fue ese 1-1 rápido, donde no sé cómo cojones entra el balón, el cual creí que paraba Oblak, que sigue con claroscuros pero al que veo titular el año que viene. Este, me temo que poco más jugará a no ser que la cague mucho Moyá. 

Luego estuvieron las decisiones arbitrales, de un señor con unos apellidos que no evocan nada bueno acá por el Manzanares: "Gil y Manzano", casi nada al aparato. Pero la culpa la tiene esa femme fatale, esa zorra impía llamada Compensación. Ella hizo que el árbitro, último responsable, no pitara una flagrante falta sobre Juanfran por la banda que era amarilla minutos antes, a su vez hizo que luego pitara un surrealista penalty sobre el propio alicantino, y finalmente que este señor no pitara una mano bastante evidente que hubiera supuesto un punto de inflexión considerable. Yo pienso eso, que tiran mucho de compensación en cuanto huelen que han cometido un error. En el descanso llegó la expulsión de Gabi, que no sé qué leches le dijo al árbitro ni en qué tono para que le expulsase... Nuestro capitán dejó manco al equipo, mucho más de lo que lo estaba sin Godín ni Tiago. Luego lo de Arda, que no sé cómo cojones se le fue el pistón de esa manera tan grosera tras hacer minutos antes un control de genio de barrio. Te quiero turco, pero si de mí dependiera te metía tres o cuatro partidos. Yo no entro en lo que sancionen o dejen de sancionar a otros jugadores, pero no me gusta que uno de mi equipo cometa esas atrocidades que ensucian un escudo al que idolatro. Aún así, perdonado quedas otomano, que no se repita (aún recuerdo cuando calmaste a Diego Costa en un derbi mítico). Hubo tiempo para las ya tan típicas regañinas entre Raúl García y el resto del mundo, que no me gustan nada tampoco. Hay que tener temple coño... Entre unas cosas y otras hemos dado carnaza a los oportunistas de turno, que esta vez vuelven a tener argumentos para darnos bien. Solo queda seguir hacia adelante, felicitar al Barsa, no sin antes decirle a Neymar que se cree mierda y no llega ni a peo. De donde no hay no se puede sacar, y es una lástima que tanto talento quede emponzoñado por su actitud de niñato, porque si un tío calmado como Fernando Torres llegó a encararse con él por algo sería... No obstante, el mayor insulto es la ignorancia. Estos pavos se crecen cuanto más se enciende la gente contra ellos joder... La coneja Jordi Alba es otra que tal baila, pero no nos desviemos, que hoy el centro de atención son los míos, que son los que me importan y que no supieron perder. Eso me jode un huevo, más que caer eliminado de una competición cuyas acciones estaban empezando a subir. Hoy, en un ambiente en el que pocos sabían que era del Atleti, con una puta tele con los manolos esos insidiosos en el cogote, he tenido que capear el temporal. Por suerte o por desgracia, la gente opina sin conocimiento de causa, cegada por sus colores y/o con una opinión ultrasesgada por los medios. Tuve que aguantar a un madridista desprendiendo ácido antibarcelonista y absurdeces de árbitros comprados, diciendo además que el ciclo Cholo había tocado a su fin. Y a un señor que decía que le habían robado el partido a mi equipo. En esos momentos en los que uno se siente como un extraterrestre en medio de tanto terrícola, lo que menos podía sospechar, fue lo que este hombre hizo después, sacar orgulloso su teléfono con una funda rojiblanca donde rezaba "Bendita Afición". No coincidía del todo en sus razonamientos, pero ahí surgió esa extraña conexión de Sra. Rushmore que me alivió por un momento. Al final, durante ese almuerzo en el que estaba a la defensiva debido a esa conversación de fútbol forzada por la tele, poco tuve que defender a mi equipo, apenas entré al trapo y cuando lo hice, fue con mi verdad por delante y reconociendo lo que no está bien. Porque yo me creo más objetivo que nadie del universo, aunque intuyo que por el simple hecho de creer eso, ya estoy siendo sumamente subjetivo. Yo y mis mierdas... Menos mal que esto no para. Próxima parada, Éibar, a ver qué nos encontramos por Ipurúa, me temo que nada bueno. No te rindas Atleti.



ANEXO: unos cojones que no caben en la mano
Hablando de manos, ayer, en un día aciago para los colchoneros, con la detención de Ansaldi incluida (ponte las pilas y vuelve ya macho), me arrancó una sonrisa el saber que la selección española de balonmano había pasado a semis del mundial, derrotando nada menos que a Dinamarca. Un deporte venerable éste, y de los pocos que me despierta cierto orgullo nacional. Seguiremos atentos a Qatar 2015.



viernes, 16 de enero de 2015

En los genes

PREFACIO: el Glorioso llegaba a la ida con un once lleno de segundos espadas, el rival también. Era una incógnita el devenir del partido, pero cuando peor estaban las cosas, apareció una triquiñuela de RG8, con la complicidad de un desafortunado Ramos. De esta forma abría el Atleti el marcador. Por si fuera poco, el charrúa Josemari Giménez de soberbio cabezazo ponía más tierra de por medio. Ahí me empecé a poner nervioso, porque en los derbis me pongo nervioso cuando vamos ganando, y en una eliminatoria, un 2-0 es, más que un caramelo, un bombón Lindt. El hecho de verlo con dos madridistas, uno más fundamentalista (aún así te aprecio Nando) que el otro (familia política y todo), y un afable argentino que se mantuvo como la mencionada marca de bombones (neutral) me hizo que no disfrutara de la victoria como es debido. Soy tan gili que durante unos minutos sentí remordimientos porque mi equipo había metido un penal dudoso. Así soy yo... Tras dar porculo a mi sobrino madridista con la colaboración de mi sobrino rojiblanco y recibir a cambio imágenes que NO descargué en las que se intuía a Ramos cabeceando en Lisboa, comencé a recapacitar: que se jodan! Ahí me acordé del no-gol de Perea, del fuera de juego de Huntelaar, del agarrón de Raúl a Aragoneses, de la mano de Xabi Alonso, de la no-roja a Arbeloa en este mismo partido... Así que para la vuelta programé verlo en mi pueblo, Antequera, sin tufo avikingado, pero por motivos de trabajo decidí ir un bareto de mi actual localidad a ver al menos parte del mismo, porque un streaming no estaba a la altura de tal partidazo. Así procedí, solo, a lo McClane en Nakatomi, actuando como si me observaran sabiéndome especial: un pato rojiblanco en un estanque de blancos.

♫  Llevaba esperando este momento varios días, en el sentido de que por suerte o por desgracia el trabajo me absorbe poderosamente y no he tenido el tiempo que hubiera deseado para descargar aquí, en mi mind palace, mis visicitudes con el Atleti como actor secundario con alma de principal, mínimo Morgan Freeman. Y llevaba esperando este momento varios años: ver a Torres, a.k.a. Fernando el Conquistador, enviar por mensajería dos paquetes en forma de balón en las dos porterías de la pocilga. Entre él y Griezmann (con un Mario y Tiago que destacaron sobremanera) se bastaron para despelotar a una defensa de chiste. En esta vuelta con aires cacareados de remontada, con enésima invocación del espíritu de Juanito (dejad en paz a los muertos por favor), el Madrid, un gran equipo, el club más poderoso del mundo en líneas generales, todo hay que decirlo, no consiguió ni acercarse a eliminar a un equipo que no es el mejor del mundo, pero es mejor que cualquiera, que dirían Sabina y Páez. Hace poco decíamos que a equipos colosos el Atleti le hacía frente mejor a partido único, así que fíjense en la evolución positiva de los nuestros, que en la Supercopa de España y en esta eliminatoria (además de la de la Champions ante el Barca), ha eliminado a Pili y Mili a doble asalto. Sencillamente espectacular. Que nos quiten lo bailao. Porque llegar a un bar exhausto, pedirte un Red Bull (Red Bull verdadero, no bebida energética marca blanca al mismo precio de un Red Bull), porque si te pido una Coca Cola y me pones una Hacendado no me cobras lo mismo no? pues igual con el Red Bull de los cojones... Pedirte un Red Bull, decía, (a este paso me van a pagar por hacerles publi) entre madridistas que veían el repelente y grimoso homenaje con tintes norcoreanos a su ídolo vociferante, y ver cómo segundos después se quedaban a cuadros con el 0-1, es momento Mastercard (nada, que hoy hago anuncios gratis y punto). Y es que se veía venir... entre esto del baloncito de gold-filled y el espíritu del bueno de Juanito que las cosas no les iban a salir bien (si hay algo de lo que me alegro de haber estado ajetreado es por no haber visualizado mierdas de tal calibre durante la semana, pero me han llegado en forma de diarrea auditiva, qué se le va a hacer). En esas va y comienza el partido, y cuando aún ni había apartado la mirada por primera vez de la pantalla, se va Grizzie por la banda, la mete a dentro del área, y en ese momento pensé que el pase era malo, pero The Kid remachó como un gran delantero que es, le pese a quien le pese. Tras celebrar con rabia el gol, yo y algún que otro valiente, incluso había un nota con una camiseta rojiblanca, el Madrid comenzó a cercar el marco de Oblack [sic]. Dominio asfixiante para el aficionado y tan solo exigente para nuestros gladiadores, que controlaban como podían las embestidas de un buen equipo merengue, que aún así no tuvo tantas ocasiones claras como posesión circundante. De todas maneras el gol de Ramos, con cantada del esloveno que salió a por aceitunas de noche, reactivó la zozobra, porque seamos francos, el RM es de los pocos equipos que te mete el miedo en el cuerpo con casi cualquier resultado adverso. No sé si es el ADN que se ha instalado en el seguidor atlético en la última década, pero yo no me fiaba ni un pelo. Así llegó el descanso como agua de mayo. No aguantaba allí más, e hice un semi-GilMa. Me fui a por lechuga al Supersol, descuidando adrede un buen pellizco del segundo tiempo. Ya dentro del coche (pasaba de gastar más dinero entre vikingas histéricas) oí estupefacto como el gol del becerro de oro (que conste que Cristi no me cae ni mal, me cae peor Messi fíjense lo que les digo) no era el 2-1, sino el 2-2. Ole los cojones de mi Atleti una vez más. Tras aguantar unos veinte minutos más, y enterarme de que entraba Arda, dejé de preocuparme por la eliminatoria. El turco saliendo a cerrar los partidos no hace falta ni que me lo enseñen para saber lo que hace... Mientras, ya en casa, picaba cebolla para burritos con el móvil al lado, y también hubo tiempo para que el mismo que protestaba por juego duro del Atleti en la ida mereciera la expulsión, además para que fuera aplaudido por el señorío de la capital. Hasta hoy no he visto el segundo golazo de Torres. Otra muesca más, este equipo lleva en los genes la competitividad, y poco a poco se están mutando los genes recesivos* del pesimismo en los derbis que se propagaron los últimos años. Pocos equipos, por no decir ninguno, aguantan tal tormenta de ataques casi sin despeinarse. Por desgracia hay gente que solo valora un subconjunto barroco y quijotesco del maravilloso deporte que es el fútbol, y que no ve jugar a los nuestros más que contra el equipo de la galaxia y con eso ya establecen verdades universales. De ahí me imagino que brotará ese mantra que dice que somos violentos, que no jugamos a nada, y demás sandeces. Son un mal necesario, y no hay que olvidar que si chillan tanto es porque ahora les estorbamos, pero son los mismos que se alegraban de las Europas Leagues. Afortunadamente, hace tiempo que aprendí que el mayor insulto es la ignorancia, o como mínimo la buena educación cuando alguien busca que uno entre al trapo. Incluso les doy la razón distraídamente cuando me dicen que los del Cholo son "donadores de patadas", o que son violentos. En resumen: "ladran, luego cabalgamos". No se sabe por cuánto a este ritmo, pero esta eliminatoria nos la merecíamos. Y ya está, que no se puede sacar pecho mucho más, que enseguida se lo hunden a uno, sino que se lo digan a los haters de El Niño. Humildad como reliquia.

* no soy experto en genética, pero sé lo de los guisantes de Mendel y esa mierda. Que ningún experto en la materia me corrija. Gracias.

ANEXO: El Barça en liga y en copa.
No quería obviar el partido que hubo entre medias del derbi copero. El Atleti jugó mal los minutos que le vi contra un Barcelona que le pasó por encima. Esta vez la insípida equipación visitante hizo honor a su apariencia. El tridente Neymar, Messi y Suárez percutió justamente a los nuestros. A pesar de ello, es cuestión del gen simeónico, tan correctamente implantado en nuestros jugadores, el hecho de que el Atleti llegó a ponerse a un gol de nuevo, y plantó más cara de la esperada al descanso a un Barsa que sufrió hasta el final para certificar su justísima victoria. Eso sí, NO ME GUSTÓ LA ACTITUD MACARRA EN CIERTAS ACCIONES, COMO MANDZU MANDANDO CALLAR AL NOU CAMP, QUE NOS APLAUDIÓ EL DÍA QUE GANAMOS LA LIGA ALLÍ. ASÍ NO CROATA. HUELGA DECIR QUE CIERTAS ACTITUDES HAY QUE RELAJARLAS, QUE UNA COSA ES COMPETIR, QUE LO HACEMOS DE CINE, Y OTRA PASARSE DE LA RAYA. CON ESTO NO LE DOY LA RAZÓN A LOS QUE DICEN QUE SOMOS VIOLENTOS, SINO QUE MATIZO CIERTOS COMPORTAMIENTOS QUE NO SON DE RECIBO, SEA EL RIVAL QUE SEA. OTRA COSA ES QUE LOS DETRACTORES DEL JUEGO ATLÉTICO VEAN FANTASMAS DONDE NO LOS HAY. Ahora los hechos sitúan una nueva eliminatoria, que esperemos tenga el mismo devenir que la de tan grato recuerdo en Copa de Europa. El FCB también es un rival temible, pero hay que tratar de hacer la machada completa en Copa tras eliminar al Real Madrid. A falta de nuevos resultados, esta Copa me la está empezando a poner dura, esperemos que no haya gatillazo y que las palabras del Cholo se sigan cumpliendo: "a doble partido, los míos no temen a la muerte".

jueves, 1 de mayo de 2014

Chelsea 1-3 At. Madrid "Vuela alto"

Tras la embriaguez (más futbolística que etílica) de anoche, no puedo menos que cumplir con mi obligación y rendir homenaje a este señor equipo. No se cansan de brindarnos noches mágicas. La de ayer fue una de ellas, con pasaporte a una final de la máxima competición a nivel de clubes del mundo. Una nueva y mareante cita con la historia que de momento dejaremos aparcada hasta tratar de ganar la liga. Quizás ese sea el principal defecto de servidor: no saborear totalmente los éxitos. Ayer pensaba igualmente en la posible lesión de DC que en disfrutar del espectáculo. Porque es que lo fue. Como un guion de cine. Torres nos lo ponía difícil mientras me dolía la vista de verlo hacer gol. Luego, cuando uno firmaba el descanso para rearmarnos en la segunda parte aparece Adrián (bien Juanfran). Lo tengo ya muy dicho: el asturiano se crece en las noches europeas. Ese empate psicológico fue la antesala del resto de emociones positivas. El segundo acto fue apoteósico. Las cosas cambiaron y lo que en la primera eran balones divididos perdidos y relativa incomodidad se tornó en este periodo en un saber estar y un cambio de registro para quitarse el sombrero y no ponérselo más hasta que apriete la calor de verdad. Me vienen a la cabeza nombres propios, cánticos de esa afición entregada, lances del partido... el penalty del suspense con el "Luis Aragonés" de fondo, el centro de Juanfran en el gol del turco, la furia y devoción de Arda en su celebración, las parada s de Courtois... Estamos de acuerdo en que el fútbol no es una cuestión de vida o muerte (coincido con Mr. Shankly en el principio de su frase) pero esto no quita que a veces le emocione a uno. No se paga con dinero el orgullo de poder ver a este equipo darse de hostias con la crème de la crème y los "tops" mundiales. Este Atleti, sin ser ya Aviación, es de altos vuelos. Te quiero Cholo.

PS: es harto incómodo escribir a miles de pies de altura. Pero la ocasión lo merece. Posiblemente bajo las nubes esté en este momento el Calderón. Me santiguo y me despido. Ahora a por el Llevant. No se admiten respiros de aquí al 24.