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martes, 25 de agosto de 2015

Embrionario

Mientras el Cholo termina de verter la cantidad exacta de agua en cada copa para tratar de conseguir la armonía que nos dé alguna Copa, se vio a un Atleti quinceminutal, hijo del de la temporada pasada, nieto del de la anterior, que tras conseguir el tanto no supo ni rematar la faena ni dormirla con la sapiencia de los últimos años. En mi opinión, nada de que preocuparse de momento, es cuestión de tiempo que el argentino inocule el veneno rojiblanco para que la mayoría de fichajes parezcan socios del Atleti de tercera generación. De hecho, esta plantilla me ilusiona bastante, pero más que nunca dependemos de nuestro entrenador para conseguir que todo funcione. Ya que estamos, cuando digo entrenador, la mayoría de veces incluyo en el paquete al Mono Burgos incluso al Profe Ortega. Sin ellos no somos casi nada.
Por lo que al partido respecta, no tengo más que añadir excepto que creo que no me equivocaba al pensar en Correa como un fichaje excelente, Antoine es el faro, Oliver y Jackson han de ser claves, Oblak parece seguir en estado de gracia y Filipe no sé dónde estaba el año pasado, pero creo que nunca se quitó la camiseta del Atleti debajo de la de Samsung. 


Respecto al conjunto del equipo más allá de este partido, pues ha sido un verano extrañamente plácido, sin salidas de última hora ni llegada de jugadores a finales de agosto. Ojalá que eso ayude en el devenir de una temporada que se avecina durísima para variar, con cada vez menor distancia entre los cinco gallos actuales (si metemos a Sevilla y Valencia). Empezaremos a ver pronto la altura de este Atleti, porque aún no se ve nada en esta ecografía inicial que tuvo a un clásico de la liga de vuelta. Me alegro que haya un equipo canario en Primera. Más diversidad coño... En lo que rodeó al partido, sí que tengo más que decir, ya que por culpa de un servofreno que dijo adiós en las pronunciadas cuestas de Cómpeta al final no fuimos al Calderón, cuando se reunían todos los ingredientes espaciotemporales para hacerlo. Tenía mono de Atleti, pude ver el partido, pero como tantas cosas en la vida, al final no son para tanto, y fue más ilusionante la semana previa que el propio partido en sí, aunque reconozco que últimamente, por mucho que esté prácticamente al tanto del último pedo de Fernando Torres, no siento ese gusanillo futbolero que espero hallar pronto. Será este calor que me tiene gilipollas perdido...

No es casualidad que los salvavidas sean rojiblancos, Porque ahí seguimos, de nuevo mi Atleti vuelve a rescatarme, siendo testigo mis problemas reales, los problemas que en realidad son evolución, y los problemas que no son tales pero que para uno son Problemas. Un bar de yonkis que parece estar instalado en mi puto salón, proyectos de volar, proyectos de quedar, llamar al mecánico, llamar al hospital, ordenador medio roto, cuidar de mi familia de una persona y media, reforzar experiencia laboral... Los nuestros no pueden hacer más que mejorar lo ya bueno (empezar ganando lo es sea como sea) y yo mientras resuelvo mis mierdas espero volver a hacer del fútbol un lugar de deliciosa tensión y disfrute aunque sea por la tele, porque lo que es jugar, encima últimamente no juego una puta mierda. Todo se andará por supuesto. Forza Atleti, y por tanto fuerza para mí y para los míos también, para seguir y para nacer, quién sabe si del Atleti...



domingo, 5 de abril de 2015

Sábado de resurrección

Un día antes, y en una localidad de claras connotaciones islámicas, volvió el Atleti a ganar fuera de casa. Fue el partido deseado para cualquier aficionado en términos de pragmatismo: gol tempranero, sentencia poco después, y a vivir de las rentas dosificando a golpe de escalpelo. Eso fue lo que se vio en Córdoba, donde finalmente no fuimos porque nos sobraban motivos de toda índole. Cómodamente desde el sofá, vi como se daba el desenlace soñado. Gol rápido de Griezmann, cuyos goles vuelven a florecer, y lejos de especular, y quizá ayudados por la endeblez del rival, que no olvidemos es colista destacado, se siguió buscando el segundo con precisión quirúrgica. Así llegó lo que se venía pidiendo a gritos: el aprovechamiento de los geniales saques de banda de Jesús Gámez. Prolonga Giménez, con G de Güeno, y allí estaba Saúl, el torocampista que vuelve a estar como antes de la lesión, abarcando mucho campo y sudando goles. Estos dos últimos jugadores mencionados, son claros candidatos a ser vendidos por la directiva del club "comprador donde los jugadores juegan donde quieren". Ojalá se sigan haciendo las cosas bien y se mantengan estos interesantes futbolistas, porque sobre todo con el uruguayo hay central para rato. Por otro lado, qué bien Gámez joder, si ya sabía yo que este tío iba a rendir... pero no en la izquierda! El único lunar lo pondría en la apatía de Mandzukic, al que espero para la causa, porque se le necesitará más que nunca a partir de ahora. No obstante, sin florituras, se hizo todo bien, y no es fácil. El topicazo de que "en fútbol no hay enemigo pequeño" no es ninguna tontería, porque el rival, errático y despistado a más no poder, gozó de alguna que otra llegada peligrosa mientras su entrenador se desgañitaba apelando al ánimo y yo sin saber por qué sentía compasión por él. El fútbol es lo que tiene, las distancias son mínimas, pero francamente nunca dio sensación de que la victoria se fuese a escapar. Ese savoir-faire tan de este equipo campó a sus anchas en el Nuevo Arcángel, y se encargó de desquiciar a una grada asqueada y que mucho me temo no va a disfrutar de lo poco que le queda en primera como es debido. Quizá el ascenso del Córdoba llegó accidentalmente antes de lo previsto, o la gestión no ha sido la mejor, o simplemente no se pueden pedir peras al olmo, pero el caso es que el equipo blanquiverde parece avocado al descenso sin remisión. Ojalá vuelvan pronto, que siempre se agradece tener estadios a tiro de piedra por si uno se lía la manta a la cabeza para ver al Atleti. Regresa la pátina de profesionalidad que probablemente siempre estuvo ahí, pero que estuvo enmarcada dentro de un valle físico tan comprensible como premeditado. Eso es lo que quiero creer, porque a partir de ahora los fallos serán prácticamente imposibles de subsanar. Ya queda menos para el martes, otra cosa es que yo vuelva a arrastrarme por estos lares, mostrando mi falta de mojo, que no de musa, a la hora de escribir. Quizá esté yo también en un valle de rendimiento de esos... así que aunque seguramente vuelva en el próximo partido, cada vez voy notando más el peso de los dedos, la falta de agudeza a la hora de sacar chascarrillos baratos. Intento hacer malabares con las palabras pero éstas se me caen como si fuera un mendigo en medio de un semáforo en rojo, además no disfruto escribiendo esta mierda como antes, que es lo fundamental. ¿Será obsolescencia programada? ¿Será que las carreras de Juanfran y los despejes de Godín se alimentan de mi ego? ¿Será que me creía mierda y no llegaba ni a peo? ¿Será que todo fue un sueño, u otra vida?


domingo, 8 de febrero de 2015

ORGULLO

No se me ocurre una palabra que condense mejor todo lo que siento, que es mucho. Un orgullo del bueno, sin pizca de soberbia, que de eso andan sobrados en la acera de enfrente. El Atleti, un equipo con mayúsculas luminosas, nos regaló uno de los partidos más perfectos que recuerdo haber visto, y créanme que han sido unos cuantos. Un triunfo mayúsculo, sin un pero, ante un rival al que no ganábamos en liga desde 1999 y al que tantas veces habíamos tenido cerca de derrotar sin éxito. Aunque no merece la pena recordar esos derbis pasados, ni siquiera los triunfos recientes, porque este partido por sí solo se basta y se sobra para brillar. Todo salió sobre raíles. La charla en el calentamiento del Profe y de Godín ya prometía. El comienzo también, pero la lesión de Koke, que ya estaba hacía tiempo con la luz naranja encendida, nos hizo torcer el gesto. Afortunadamente esto es un equipo, no un concurso de mates, y cada uno sabe su cometido a la perfección. El gol de Tiago tras genial maniobra de Manyuka me ponía tranquilo en el sentido de que contra estos rivales hay que aprovechar las ocasiones. El tiro duro pero centrado del luso encontró un topo en prosopopeya que no pudo más que ralentizar el disparo. Pero había más, porque poco después Siqueira entra sin complejos en la cocina merengona para dejar atrás, allí remató Saúl, el torocampista, con una chilena que saciaba mis sueños más húmedos. Gol psicodélico del James Dean del equipo. Este chaval tiene algo que no tiene el resto. Yo, no obstante, pedía más. No me fío de esos cabronazos. El trauma de tantos años, ya saben. Además, las ganas de aniquilarlos, y de paso a esa arrogancia pestilente. Por si fuera poco, combinaciones perfectas, controles con denominación de origen Bayrampasa, taconazos croatas, exhibiciones de contundencia defensiva y ni una patada mal dada. Para eso había que mirar a los campeones del mundo, concretamente a su ario mediocentro. El otro, mientras, se encargaba de detener un disparo de Godín con su antebrazo alegre. Algún bobo dirá que le dio en la nariz, pero aunque le hubiese dado, ello no cambiaba la jodida trayectoria. Además, la única napia que estaba cerca de ahí era la fracturada de Godín, a manos del mismo Khedira, y la del árbitro. De todas formas ¿qué coño hago yo enmierdándome con árbitros en un partido perfecto? Seguimos, que hay más. 

La segunda parte no podía haber confianzas, pero los nuestros no dieron resquicio. Continuó esa muestra de juego colectivo sembrado de cojones y calidad. Las ganas de nuestros indios llevaron al tercero, pasazo de Arda, prolonga al segundo palo Saúl, y allí estaba el mosquetero presto para dar la estocada definitiva. Le come el desayuno completo a Varane. En esas sale Torres, y en la primera se cae grotescamente, pero en una muestra más de la capacidad de superación de este equipo, se resarce y recupera la pelota. Minutos más tarde dio un gran pase al corazón del área para que la tanqueta balcánica remachara el cuarto. Tarde mágica, totalmente perfecta y merecida. En un momento de máxima exposición, cuando creían que iban a dejarnos sin argumentos, fue el Atlético de Madrid el que habló en el campo, dejando totalmente desnudos a los flojos de pantalón. Esta semana a nadie le gustará el fútbol. Nadie hablará de las pinturerías de Isco, de la BBC, del carapala de oro ni su puta madre... No viene mal de vez en cuando no... 


Ahora el equipo recibe un chute extra de óxido nitroso. Esto es muy largo, y hay que seguir en esta senda. El próximo partido será durísimo con tantas ausencias, pero pase lo que pase, ahora hay que saborear. Encuentro de hall of fame mental. Gracias por este triunfo, en especial a el hombre: Simeone y su aplauso apasionado al salir hacia el vestuario tuvo para mí un carácter simbólico. Él mejor que nadie sabía que había dado una lección a los que tachaban al equipo de violento en el mejor momento. Luego, fue un gustazo oír la justificación de su planteamiento a posteriori. Nada más que orgullo, orgullo que sale por los ojos, por la boca y por los dedos. Orgulloso del Atlético de Madrid. Con saberlo yo, y escribirlo por aquí, que es como anotarlo en un diario bajo llave, ya me conformo. Acuérdense siempre de este partido.

domingo, 1 de febrero de 2015

Limpiándonos el barro

Tras una semana difícil en lo anímico y mediático, el Atleti demostró que es un gigante con los pies de granito. En este caso el barro solo habitaba en el suelo de Ipurúa.  Fue en un inhóspito pero agradable reducto de fútbol con aroma a las islas, con sensaciones de un tiempo aniquilado entre tantos estadios con centro comercial en sus bajos y nombres de multinacionales. Es justo y necesario en los tiempos que corren un escenario así. Tan justa y necesaria como la victoria de un Atleti que no pecó en una situación perfectamente apta para patinar. No fue así, y desde el principio los nuestros dieron una lección de camaleonismo y de efectividad, cuyos adalides fueron Raúl García, Griezmann y Mandzukic. El ataque estuvo sobresaliente y la retaguardia expeditiva, siendo conscientes del terreno pantanoso del partido. Es de gran equipo el saber adaptarse al medio, y yo le doy muchísimo mérito a este triunfo ante un Éibar que no pudo sobreponerse en ningún momento pero que espero esté mucho tiempo en primera. Es de admirar este equipo, de una localidad cuya población no llega a los treinta mil habitantes. Fútbol obrero de un clásico de segunda que va camino de seguir un año más en la máxima categoría. Afortunadamente, Euskadi y la equipación gris se llevan bien, será porque el barro norteño tiene vía libre para destacar en esta tela tan blancuzca...


La segunda parte, que dejó el 1-3, fue un mojón considerable, al que solo dieron algo de pimienta un par de acciones de Manyuka, al que considero lo suficientemente noble como para no tocar los cojones a un equipo tan humilde como el eibarrés... No obstante, no deja de tener gracia que esta supuesta provocación venga tras el show de Neymara en el Calderón. A colación de esto, aprovecho sin que sirva de precedente para decir que me parecen buenas las declaraciones de Cerezo diciendo que el brasileño "no le parece provocador". No conviene señalarse mucho, y siempre he considerado la mejor estrategia la de no chillar mucho. Dicho queda. Ahora me marcho a seguir viendo a los Hispanos luchar por el bronce.

Koke, obrero y orfebre. 23 años y 200 partidos como rojiblanco. Camino de leyenda

domingo, 25 de enero de 2015

Uno para todos

Que el Atleti de Simeone es un equipo en su máxima expresión es un axioma, pero luego están los partidos en los que brilla con luz propia alguno de los pupilos del argentino. El mosquetero Antoine Griezmann, en este derbi madrileño, fue el protagonista de cabo a rabo. Llevaba tiempo sin ver un partido completo de los nuestros, tenía casi síndrome de abstinencia, si bien mi metadona había sido, como mucho, ver fragmentos de partidos. El hecho de enterarme a la mañana siguiente justo antes de entrar al trabajo del resultado de la ida de copa contra el barca habla por sí solo... De esta manera, saboreé más la victoria justa y con un brillo muy focalizado de este Atlético de Madrid, que en la primera jornada ante este mismo rival ofreció una lamentable imagen. Hoy, cinco meses después, he de decir que me está pareciendo una temporada cojonuda. 

Como decía, Griezmann se está mostrando cada vez más como ese enfant terrible que sabemos que ha de ser. En el primer gol se aprovechó de típico fallo en salida de balón del Rayo de Jémez para anotar con sanfre fría. En el segundo, una gran peinada de nuestro alfil croata la culminó con igual calma. Igualito que yo vamos... Hay que ver como una portería se te puede hacer infinitamente pequeña o sorprendentemente grande. A partir de ahí, pasó lo que este año sucede con demasiada frecuencia: gol visitante que complica el partido. Trashorras, uno de los jugadores que más me llama la atención de los vallekanos, la clavó ante un Moyá que aunque imagino que sabría que era el único sitio por el que se la iba a clavar el rayista, no llegó. Por cierto, me comentan que partidazo de Oblak en copa y me alegro sobremanera. Tenemos dos grandes porteros hasta que se demuestre lo contrario. La segunda parte no contribuyó al empate, y los nuestros empujaron hasta sentenciar con un extraño gol, que es algo que creo no tenía este equipo: gol de córner en propia puerta. ¿Se imaginan que estaba ensayado para que saliera así? Luego salió Torres, el otro niño, que parece puede hacer buenas migas permanentemente con Antoine. No marcó, pero es cuestión de tiempo. Sinceramente creo que en el mercado de invierno el equipo ha salido reforzado. Aquí aprovecho para mostrarle mis respetos a Cristian Rodríguez, un jugador que ha exudado atleticismo desde que llegó y que me cautivaba con sus arrancadas, sus cebollazos y los cojones que le ponía a cada jugada. Suerte en Parma y que te vaya bonito vuelvas o no. "Cebosha: Uno di noi". Por otro lado, llega un jugador que siempre me ha gustado: Cani, sin haberle visto jugar, aportará más fútbol, cosa de la que no vamos precisamente sobrados. Y Fernando es Torres... Volviendo al partido, yo hubiera agotado los cambios, y los hubiera hecho antes, pero el Cholo sabrá. Fue un gustazo escucharle en una entrevista que ya había leído online en la que almuerza con Maldini, sus hijos y Gustavo López. Una verdadera gozada este tipo de charlas distendidas y con historias y opiniones de las que hacen a uno dar gracias por gustarle este deporte. Una nueva victoria, para seguir apuntalando la tercera plaza y seguir mirando igual hacia abajo que hacia arriba. En medio, un nuevo episodio, esperemos que no el último, de la Copa del Rey. Yo lo veo chunguísimo, pero remontable incluso si marca el puto Barsa. Otra noche mágica nunca está de más, y ya no digo nada que luego todo se sabe...


Anexo: Agvonavbare
Si hay un portero noventero al que guardo especial cariño es al nigeriano Wilfred, luego llegó Songo'o, pero el hecho de que fuera un portero de raza negra le daba un toque llamativo. Por ese motivo, me resultó fácil amarrar ese nombre en mi, incipiente por aquella época, base de datos futbolística. No me pregunten qué comí hace dos días, pero sí cualquier gilipollez desde la temporada 94/95 para acá, y les devuelvo el dinero si no les doy una respuesta convincente. Por terminar de agrandar mis vínculos con el protagonista de este anexo, recuerdo cómo lo reconocí en un capítulo de "Los ladrones van a la oficina" en el que hacía de Baltasar. Por último, uno de mis primeros cromos de colecciones Este de la temporada 95/96, la primera y última que tuve, era del africano, al que elegí para que mi vecino, que tenía ordenador con una cosa llamada escáner y otra impresora que sacaban imágenes de cualquier cosa en papel, me imprimiera en blanco y negro. Hoy, el Rayo, en otra de sus medidas que le retratan como uno de los mejores clubes de primera, y el más solidario por descontado, va a ayudar a traer a los hijos de un agonizante Wilfred, al que desconocemos los motivos, pero el fútbol no le terminó de dar para vivir como imagino vivirán los futbolistas de la actualidad. Un tío grande en ambos sentidos.


viernes, 16 de enero de 2015

En los genes

PREFACIO: el Glorioso llegaba a la ida con un once lleno de segundos espadas, el rival también. Era una incógnita el devenir del partido, pero cuando peor estaban las cosas, apareció una triquiñuela de RG8, con la complicidad de un desafortunado Ramos. De esta forma abría el Atleti el marcador. Por si fuera poco, el charrúa Josemari Giménez de soberbio cabezazo ponía más tierra de por medio. Ahí me empecé a poner nervioso, porque en los derbis me pongo nervioso cuando vamos ganando, y en una eliminatoria, un 2-0 es, más que un caramelo, un bombón Lindt. El hecho de verlo con dos madridistas, uno más fundamentalista (aún así te aprecio Nando) que el otro (familia política y todo), y un afable argentino que se mantuvo como la mencionada marca de bombones (neutral) me hizo que no disfrutara de la victoria como es debido. Soy tan gili que durante unos minutos sentí remordimientos porque mi equipo había metido un penal dudoso. Así soy yo... Tras dar porculo a mi sobrino madridista con la colaboración de mi sobrino rojiblanco y recibir a cambio imágenes que NO descargué en las que se intuía a Ramos cabeceando en Lisboa, comencé a recapacitar: que se jodan! Ahí me acordé del no-gol de Perea, del fuera de juego de Huntelaar, del agarrón de Raúl a Aragoneses, de la mano de Xabi Alonso, de la no-roja a Arbeloa en este mismo partido... Así que para la vuelta programé verlo en mi pueblo, Antequera, sin tufo avikingado, pero por motivos de trabajo decidí ir un bareto de mi actual localidad a ver al menos parte del mismo, porque un streaming no estaba a la altura de tal partidazo. Así procedí, solo, a lo McClane en Nakatomi, actuando como si me observaran sabiéndome especial: un pato rojiblanco en un estanque de blancos.

 Llevaba esperando este momento varios días, en el sentido de que por suerte o por desgracia el trabajo me absorbe poderosamente y no he tenido el tiempo que hubiera deseado para descargar aquí, en mi mind palace, mis visicitudes con el Atleti como actor secundario con alma de principal, mínimo Morgan Freeman. Y llevaba esperando este momento varios años: ver a Torres, a.k.a. Fernando el Conquistador, enviar por mensajería dos paquetes en forma de balón en las dos porterías de la pocilga. Entre él y Griezmann (con un Mario y Tiago que destacaron sobremanera) se bastaron para despelotar a una defensa de chiste. En esta vuelta con aires cacareados de remontada, con enésima invocación del espíritu de Juanito (dejad en paz a los muertos por favor), el Madrid, un gran equipo, el club más poderoso del mundo en líneas generales, todo hay que decirlo, no consiguió ni acercarse a eliminar a un equipo que no es el mejor del mundo, pero es mejor que cualquiera, que dirían Sabina y Páez. Hace poco decíamos que a equipos colosos el Atleti le hacía frente mejor a partido único, así que fíjense en la evolución positiva de los nuestros, que en la Supercopa de España y en esta eliminatoria (además de la de la Champions ante el Barca), ha eliminado a Pili y Mili a doble asalto. Sencillamente espectacular. Que nos quiten lo bailao. Porque llegar a un bar exhausto, pedirte un Red Bull (Red Bull verdadero, no bebida energética marca blanca al mismo precio de un Red Bull), porque si te pido una Coca Cola y me pones una Hacendado no me cobras lo mismo no? pues igual con el Red Bull de los cojones... Pedirte un Red Bull, decía, (a este paso me van a pagar por hacerles publi) entre madridistas que veían el repelente y grimoso homenaje con tintes norcoreanos a su ídolo vociferante, y ver cómo segundos después se quedaban a cuadros con el 0-1, es momento Mastercard (nada, que hoy hago anuncios gratis y punto). Y es que se veía venir... entre esto del baloncito de gold-filled y el espíritu del bueno de Juanito que las cosas no les iban a salir bien (si hay algo de lo que me alegro de haber estado ajetreado es por no haber visualizado mierdas de tal calibre durante la semana, pero me han llegado en forma de diarrea auditiva, qué se le va a hacer). En esas va y comienza el partido, y cuando aún ni había apartado la mirada por primera vez de la pantalla, se va Grizzie por la banda, la mete a dentro del área, y en ese momento pensé que el pase era malo, pero The Kid remachó como un gran delantero que es, le pese a quien le pese. Tras celebrar con rabia el gol, yo y algún que otro valiente, incluso había un nota con una camiseta rojiblanca, el Madrid comenzó a cercar el marco de Oblack [sic]. Dominio asfixiante para el aficionado y tan solo exigente para nuestros gladiadores, que controlaban como podían las embestidas de un buen equipo merengue, que aún así no tuvo tantas ocasiones claras como posesión circundante. De todas maneras el gol de Ramos, con cantada del esloveno que salió a por aceitunas de noche, reactivó la zozobra, porque seamos francos, el RM es de los pocos equipos que te mete el miedo en el cuerpo con casi cualquier resultado adverso. No sé si es el ADN que se ha instalado en el seguidor atlético en la última década, pero yo no me fiaba ni un pelo. Así llegó el descanso como agua de mayo. No aguantaba allí más, e hice un semi-GilMa. Me fui a por lechuga al Supersol, descuidando adrede un buen pellizco del segundo tiempo. Ya dentro del coche (pasaba de gastar más dinero entre vikingas histéricas) oí estupefacto como el gol del becerro de oro (que conste que Cristi no me cae ni mal, me cae peor Messi fíjense lo que les digo) no era el 2-1, sino el 2-2. Ole los cojones de mi Atleti una vez más. Tras aguantar unos veinte minutos más, y enterarme de que entraba Arda, dejé de preocuparme por la eliminatoria. El turco saliendo a cerrar los partidos no hace falta ni que me lo enseñen para saber lo que hace... Mientras, ya en casa, picaba cebolla para burritos con el móvil al lado, y también hubo tiempo para que el mismo que protestaba por juego duro del Atleti en la ida mereciera la expulsión, además para que fuera aplaudido por el señorío de la capital. Hasta hoy no he visto el segundo golazo de Torres. Otra muesca más, este equipo lleva en los genes la competitividad, y poco a poco se están mutando los genes recesivos* del pesimismo en los derbis que se propagaron los últimos años. Pocos equipos, por no decir ninguno, aguantan tal tormenta de ataques casi sin despeinarse. Por desgracia hay gente que solo valora un subconjunto barroco y quijotesco del maravilloso deporte que es el fútbol, y que no ve jugar a los nuestros más que contra el equipo de la galaxia y con eso ya establecen verdades universales. De ahí me imagino que brotará ese mantra que dice que somos violentos, que no jugamos a nada, y demás sandeces. Son un mal necesario, y no hay que olvidar que si chillan tanto es porque ahora les estorbamos, pero son los mismos que se alegraban de las Europas Leagues. Afortunadamente, hace tiempo que aprendí que el mayor insulto es la ignorancia, o como mínimo la buena educación cuando alguien busca que uno entre al trapo. Incluso les doy la razón distraídamente cuando me dicen que los del Cholo son "donadores de patadas", o que son violentos. En resumen: "ladran, luego cabalgamos". No se sabe por cuánto a este ritmo, pero esta eliminatoria nos la merecíamos. Y ya está, que no se puede sacar pecho mucho más, que enseguida se lo hunden a uno, sino que se lo digan a los haters de El Niño. Humildad como reliquia.

* no soy experto en genética, pero sé lo de los guisantes de Mendel y esa mierda. Que ningún experto en la materia me corrija. Gracias.

ANEXO: El Barça en liga y en copa.
No quería obviar el partido que hubo entre medias del derbi copero. El Atleti jugó mal los minutos que le vi contra un Barcelona que le pasó por encima. Esta vez la insípida equipación visitante hizo honor a su apariencia. El tridente Neymar, Messi y Suárez percutió justamente a los nuestros. A pesar de ello, es cuestión del gen simeónico, tan correctamente implantado en nuestros jugadores, el hecho de que el Atleti llegó a ponerse a un gol de nuevo, y plantó más cara de la esperada al descanso a un Barsa que sufrió hasta el final para certificar su justísima victoria. Eso sí, NO ME GUSTÓ LA ACTITUD MACARRA EN CIERTAS ACCIONES, COMO MANDZU MANDANDO CALLAR AL NOU CAMP, QUE NOS APLAUDIÓ EL DÍA QUE GANAMOS LA LIGA ALLÍ. ASÍ NO CROATA. HUELGA DECIR QUE CIERTAS ACTITUDES HAY QUE RELAJARLAS, QUE UNA COSA ES COMPETIR, QUE LO HACEMOS DE CINE, Y OTRA PASARSE DE LA RAYA. CON ESTO NO LE DOY LA RAZÓN A LOS QUE DICEN QUE SOMOS VIOLENTOS, SINO QUE MATIZO CIERTOS COMPORTAMIENTOS QUE NO SON DE RECIBO, SEA EL RIVAL QUE SEA. OTRA COSA ES QUE LOS DETRACTORES DEL JUEGO ATLÉTICO VEAN FANTASMAS DONDE NO LOS HAY. Ahora los hechos sitúan una nueva eliminatoria, que esperemos tenga el mismo devenir que la de tan grato recuerdo en Copa de Europa. El FCB también es un rival temible, pero hay que tratar de hacer la machada completa en Copa tras eliminar al Real Madrid. A falta de nuevos resultados, esta Copa me la está empezando a poner dura, esperemos que no haya gatillazo y que las palabras del Cholo se sigan cumpliendo: "a doble partido, los míos no temen a la muerte".

miércoles, 24 de diciembre de 2014

eskerrik asko

No podía terminar este año así como así. Casi a la francesa, nunca mejor dicho dado el protagonista del último partido del año. Este Atleti se merecía una despedida a lo campeón. El escenario, pese a haber sido conquistado siempre que los nuestros han pasado por el nuevo San Mamés, no era el más favorable, el primer tiempo menos. Una nula respuesta al voluntarioso e ineficaz juego bilbaíno, que les dio más que suficiente para irse ganando al descanso. No daba un puto duro por el Atleti, desde la comprensión de las bajas, del peso de los partidos, de que a veces también hay que perder, de que bastante había creído ya tantas y tantas veces, con más éxitos que fracasos de por medio. Pero este equipo estuvo una vez más por encima de mi mentalidad, y pese a la horrible indumentaria, me brindó con sidra el Gaitero una victoria que por mucho que el árbitro manchara, deja una pátina de profesionalidad incontestable. La sucesión de goles fue un momento nirvana por todo lo que se produjo en esa habitación de hostal jiennense, con mucha influencia en el resultado final, y que sorprendentemente tenía canal+ cuando apenas pensaba en ver el partido. Se hizo lo mismo que el Cholo dijo a sus jugadores en el entretiempo: terminar bien un gran año, disfrutando por el camino.

Estos 365 días de 2014 son un subconjunto de la época más guinessiana de nuestro equipo. Campeón de Liga, Campeón de Supercopa de España, subcampeón de Europa y semifinalista de Copa. Por no hablar de la pléyade de records que los futbolistas con alma de gladiadores de Simeone (y Burgos, y el Profe Ortega...) han conquistado. Sería una pérdida de tiempo sumergirme en cada uno de los logros, ya por todos sabidos, pero quiero rescatar una frase esperanzadora, máxime en los tiempos que corren, y que fue pronunciada por nuestro guía espiritual cuando se consiguió el título liguero. "Si se cree y se trabaja, se puede". Pocas veces, por no decir ninguna, he sentido tanto orgullo como con los éxitos de este año. Esa sensación tan reconfortante de saber que uno ha estado ahí en las duras, en las podridas, para estar por derecho en las maduras. Hoy no merece la pena hablar del futuro, porque el presente es demasiado grande. El equipo está en metamorfosis para seguir siendo igual de sólido, y creo que todos temíamos una suerte de caída en picado tras la temporada anterior. Ni de lejos se ha producido esa hecatombe. En octavos de Champions; en liga dominando la tercera plaza y mirando más arriba que abajo; en Copa con todo por decidir. No hay duda de que será duro, pero eso es lo que nos pone, ¿a quién le gusta lo fácil siendo del Atleti?

jueves, 4 de diciembre de 2014

Huida hacia adelante

Apenas vi un cuarto de hora mal contado del partido, en unas condiciones casi peores que el césped artificial del terreno de juego, pero necesitaba desahogarme. Todos necesitábamos un partido rápido para pasar página tras lo ocurrido el domingo. No me han dado mucho el coñazo con el tema, pero a más de uno le he tenido que decir que yo soy del Atleti, que seré crudo pero no siento pena si alguien fallece si lo anda buscando, sea de mi equipo o no, y que a mí lo que me gusta es el fútbol. Además, en cuanto a animación se refiere, cada vez que he ido al Calderón, fuera en la zona que fuera, me he ido con la garganta bien ronca. Porque no sabemos qué pasará ahora con el ambiente en el estadio tras la supuesta eliminación del Frente Atlético, pero espero que esa magia no se resienta demasiado, ya que puede costar partidos. No obstante, me parece algo necesario las medidas que se tomen, porque se les ha ido de las manos con tanto vandalismo y, sinceramente, al igual que flipo con los tifos que se marcan y el colorido que dan, me repugnan algunos de sus cánticos. Espero que no paguen justos por pecadores, que se purgue lo que se tenga que purgar, y que esa grada siga siendo el corazón del estadio. Eso sí, que todo el mundo dé un paso al frente, nunca mejor dicho, para seguir creando una atmósfera adecuada si la cosa afloja. Es muy fácil hablar desde la lejanía, pero si alguna vez vuelvo por allí, por mí no va a quedar. 

Tras este divagar que no llevaba a ninguna parte, poco tengo que decir del partido más allá de las sensaciones que me deja el resultado y los ejecutores del mismo. Me alegro de que Cerci asumiera protagonismo, de que tuvieran minutos los menos habituales como Gámez, que dio una gran asistencia en el primer gol. Este partido era para eso, para coger confianza y/o dosificar. Gabi me comentan que estuvo muy bien, además anotó el 0-2, provocado por un Cerci que me gustó en lo poco que vi. También se produjeron otros dos goles, para mí mal anulados, en los que el mexicano pudo aligerar la presión. De todas formas aún no me parece desechable el chaval. Y de lo que sí me alegro, es del golazo del Cebosha. Un puto máquina. Hacía tiempo que no metía uno de sus cebollazos, y sin duda lo merece. Hay gente que no entiende que juegue a veces por delante del italiano, pues qué quieren, si su actitud es buena, me alegro de que tenga minutos. Los cojones ante todo. Además, que porque el tío resalte más por su pundonor que el resto no significa que no tenga clase. Se me ve el plumero claramente con el uruguayo, pero me la suda. Como nota curiosa además, los goles que le recuerdo suelen ser sobre la bocina, quizá eso muestre su capacidad de lucha hasta el final: contra el Sevilla el año pasado, o contra el Viktoria Plzen hace dos temporadas. Buena victoria en definitiva, que deja la eliminatoria sobre raíles.

Me despido no sin antes criticar, como hago todos los años, al formato tan mierder de la Copa joder... Le quitan la emoción de saber el rival, condicionan el sorteo para que a los grandes les toquen los pequeños, partidos de ida y vuelta desde el principio... Muy mal. Salvo catástrofe, a principios de enero habrá derbi en Copa, algo que sucede con mucha frecuencia los últimos años. Habrá mucha gente que diga que hay que tirar la Copa, que si no es el Madrid será el Barça, pero no creo que estemos sobrados en ninguna de las otras competiciones como para tirar nada, máxime contra el eterno rival. Yo pienso que será parecido al pasado año: Simeone irá a muerte el primer partido, y en la vuelta rotará en función del resultado de la ida. Antes hay que rematar la faena en casa, pero este 0-3 deja poco lugar a la sorpresa incluso para lo más escépticos como es mi caso. 

Forza Atleti más que nunca.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Testarudos

Minuto 54, tras ir por delante en el marcador con una primera parte constante e insistente, un balón tontamente no despejado provoca un córner. El Atleti, el número uno ejecutándolos, y posiblemente también defendiéndolos, veía cómo el Córdoba igualaba un partido de obligado cumplimiento con un golazo de Ghilas (pasado de kilos y con un gran parecido a El Barrio). Con ese peso en el lomo, nunca mejor dicho, el Atleti tenía que volver a meter una marcha más, pero a cabezón no le gana nadie. Afortunadamente, este equipo responde de maravilla ante las exigencias del guion, y cortó de raíz lo que podría haberse convertido en una pesadilla antes de navidad, dadas las fechas. Eso es con lo que me quedo de este partido: la convicción y oportunismo para acallar la rebelión cordobesista. Anteriormente, vimos a un Atleti equitativamente tozudo por las bandas, con un Siqueira que cada vez me gusta más pero que tiene errores que cuestan goles (también se distrajo luego Juanfran en ese córner). Aunque se puede decir que la marcha de Filipe está cada vez mejor salvada con los dos recambios que hay para ese puesto. Hoy por ti, mañana por Ansaldi. 

Se percibe además mayor participación de la gente de dentro, pero no, no terminan de germinar todas las ocasiones que deberían. No obstante, Griezmann comienza a justificar su contratación y le van entrando los goles que al principio no querían. Los dos tantos del borgoñón fueron los que nos hicieron romper las igualadas. Por otro lado, el gol nuestro de cada día a balón parado para Mandzukic, que suma y sigue. Encima, otro gol de RG8 con la colaboración del pobre Pinillos, que también había participado desviando el tiro de Griezmann en el primer gol. En los minutos finales, se pudo comprobar que Simeone da oportunidades a quien se lo curra: otra lectura no tiene la entrada reciente en los cambios para Cristian Rodríguez. Me alegro por él, me identifico mucho con su carácter en la cancha y siempre está bien tenerle con autoestima. Fallé en mi pronóstico de que Cerci nos iba a sacar del atolladero, y también en que iban a dosificar a Koke, que soltó un larguerazo enroscado genial. Él, si cabe más que Gabi, es uno de los termostatos de este equipo, y me preocupa que se gripe con tantos partidos. De todas formas, si el año pasado se llegó tan lejos con 13 hombres y estamos empezando noviembre, es un tanto paranoide crearnos este tipo de zozobras. 

Cerca del final, llegó un tanto de esos que tanto me ponen de los nervios para darle rimel al marcador final. Quiero creer que esto no sucederá en situaciones igualadas y que ese segundo gol cordobés fue fruto de la parsimonia puntual debida al resultado. De todas formas, poco que objetar a un equipo que fue a por el partido de principio a fin y que cada jugada mordía al contrario. Enfrente estuvo un Córdoba (de infausto recuerdo los años en el infierno) que no fue ni mucho menos lo peor que ha pasado por el Calderón. Dudo que les de para mantenerse en liga de los premios de la risa, pero dieron sensación de peligro en varias contras pese a su desplome final. Además, es una gozada ver un desplazamiento masivo de aficionados de otro equipo a un Calderón que ya de por sí tiene ambientazo, y el premio sin discusión de ver a un equipo con alma de campeón. A seguir remando ambos y nos vemos en abril, ojalá que in situ dada mi cercanía con la ciudad califal.

jueves, 23 de octubre de 2014

Cura en salud

El Atleti afiló las lanzas ante el Malmö, del que en esta casa hace unos días dimos a conocer su historia, (imperdonable no leerlo después del currele que me pegué cabrones). Sin embargo, apenas conocíamos sus dotes de juego más allá de los resultados obtenidos en las dos jornadas anteriores. El partido comenzó tan frío como el carácter que se le presupone a todo nórdico. Sus talludos centrales despejaban los córners que merodeaban su área sin despeinarse, pero poco a poco el Atleti fue encontrándose en el partido. Si bien en la primera parte, más allá de las ocasiones marradas, costó darle ritmo al juego, la segunda fue otro cantar... Neptuno le metió el tridente por el culo Thor, o quien fuera el dios de estos correctos vikingos, eso nunca está de más. Groserías aparte, el partido pareció hecho a petición de aquellos jugadores que necesitaban retomar confianza: Mandzukic, Griezmann y Cerci mayormente. Tanto el croata como el hipster franchute, arrastran bagaje compuesto de un alto despliegue físico pero negado de cara a gol. El italiano llegó bajo de forma, y encima a un equipo en el que el físico es fundamental. Aún es pronto, pero su gol va confirmando mi alocada teoría de que tiene un aire a Vieri. Tampoco se tomen al pie de la letra esto último. Por lo tanto, cada uno de estos goles fueron de esos que tanto celebra Simeone, y con razón. Todo el que ha jugado mínimamente al fútbol sabe la confianza que te da anotar un gol, máxime siendo hombres de área como estos dos grandes jugadores, que no terminan de engranar de forma óptima en esta maravilla arquitectónica de equipo. Algunos dirán que de maravilla nada, pero a esos herejes fanes del barroco les invito a que vean los tantos y jugadas de ayer, sobre todo la del primer tanto. Crema pura. El turco estuvo en su salsa de yogur con picante e hizo sus orfebrerías de rigor constantemente. Si a eso le sumamos que por la derecha entraba como un puñal Juanfrankestein, que está como un tiro, y si a esto le sumamos además, que Koke estuvo omnipresente en ataque, pues el resultado fue esta goleada, en la que pudo hasta mojar por segunda vez en una semana Mario Suárez. 


¿Y el Malmö? Fue discreto sí, pero que se lo digan a otros equipos que sufren lo indecible e incluso sucumben ante desconocidos para el gran público. El campeón sueco se limitó a buscar un balón parado favorable, y solo se llevó a cambio el gol de propina de Godín (alma de delantero), faltaría más. Por cada gol que marca el Atleti de córner, un tertuliano de prensa rosa futbolera tiene ébola. Respecto a la defensa, si Miranda y él están tan espabilados como anoche, yo me relajo. En cuanto a la repartición de minutos, lástima que Jiménez no tuviera ninguno, pero me alegro una vez más por el Cebolla, que también tiene derecho a jugar, así como Saúl, que está claro no tiene complejos y que cuenta mucho en esta plantilla. Todo fueron buenas noticias, pero ni tanto ni tan poco. Viene de maravilla este contundente triunfo aunque hay que seguir remando porque no hay nada hecho. Ya habrá tiempo de comprobar si los suecos en su campo tienen algo que decir. Yo mientras haciendo el cabrón pensando en Berlin. No tengo arreglo.