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miércoles, 19 de abril de 2017

Ambición intacta

Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de que llegara un partido. Quizá el buen resultado de la ida, la entidad del rival (distinto al MadriBarsa que nos colaban últimamente en esta ronda) o la inmediatez de estar en semis... Así que cualquier cosa era buena para distraerme. Voy al supermercado a comprar para la cena, mientras preparo la app para el fútbol y leo en la programación 'Better call Saul'. ¿Te imaginas que marca? me dije. Constaté además el once titular, y era el que me pedía el cuerpo. En esas comenzamos tranquilos, todo lo contrario al hervidero que era el estadio. Con decir que me distraje un rato y pensé que habían marcado por el griterío que liaron al celebrar un simple córner... This is England... Pero a la primera que nos tratan de avasallar, paso al frente hasta marcar. No hubo que esperar mucho pues las señales habían sido claras. Gol de Saúl. Lo volvió a hacer el ilicitano con un cabezazo donde más duele a los porteros para matar la eliminatoria. Tras bajar el pistón y llegar al descanso sin apuros y la sensación de tener el billete más que sellado, nada hacía esperar el desarrollo del segundo tiempo. Lo raro sería vivir relajado un partido de cuartos de Champions... Tranquilo yo? Una mierda!

Porque el Leicester hizo honor al lema que les jalonaba al salir al campo y quiso resucitar la ronda. Sin miedo, abrieron el tapete con un tal Chilwell que nos jodió vivos desde la siniestra. Fueron varios blocajes en el área pequeña los que soportaron nuestros defensas, excelsos ayer. El gol de Vardy llegó por aplastamiento y creó un caldo de cultivo que no me gustaba un pelo... Ni el vinho verde que me estaba plimpando a morro se me subía... Las noticias en el parte de guerra eran pésimas además, porque precisamente por la banda del cabronazo del Chilwell ese, que seguro que ya mismo lo ficha el Madrid, se nos había lesionado Juanfrankestein. Y yo que me creí que entraba Lucas porque Godín estaba apercibido... Esto miraba de soslayo a la batalla de Glasgow... Me atormentaba una zozobra atroz porque, seamos francos, la herida hubiera sido más grande si te elimina el Leicester respecto a cualquier coco de la competición. Sabíamos que iba a ser difícil, pero creo que nadie estaba preparado ayer para asimilar una derrota. 

El contorsionismo en el esquema y en los hombres sobre el campo propuesto por el Cholo mitigó en parte la estampida británica. Se sufrió más sobre la mitad del segundo tiempo que en los últimos minutos. El mentón de este equipo está hecho de granito. Mientras, la guarra de Mahrez sacó a pasear la plantilla sobre el protagonista del gol de ayer, aunque el protagonista absoluto fue Don Jose María Giménez de Vargas. Todo lo que te diga es poco. Solo le faltó jugar de lateral... Pero sería una injusticia no mencionar al resto de jabatos, destacando a la defensa, que ganó por goleada al ataque rojiblanco anoche. Excepto varios ramalazos de Griezmann, estuvo muy gris la ofensiva colchonera... Que sí, que no había necesidad, pero se hubiera agradecido algún latigazo más para no haberlo pasado tan mal. La afición desplazada tuvo que disfrutar a pesar del agobio momentáneo, y silenció a ratos al reactivo público inglés, más de jalear en respuesta a acciones que a animar para que ellas se produzcan. Caballeroso rival por cierto, que nos felicitó y nos halagó mucho más de lo que hacen en nuestra tierra. Todo lo que tienen de cafres al sacarles de las islas lo tienen de nobles dentro de ellas. Van 3 de 4 semifinales, un lujo de quedarse ahí la cosa, pero yo soy gilipollas y ya pienso en la final. Me voy a tener que pasar por la farmacia del Sabina a por pastillas para no soñar.

jueves, 13 de abril de 2017

Algo más

Antes del partido recibí un regalo inesperado: al ver dentro de la bolsa paño rojiblanco me latió el corazón con reverb... Una camiseta del Almería por 14 euros mi botín! No era del Atleti pero mejor, que tengo unas cuantas. Alguien me conoce demasiado. Algún día escribiré sobre mi pedazo colección de camisetas. Ésta me la puse enseguida para crear confusión, y me la dejé todo el partido a pesar de que me rayaron con que Ulloa jugó en el Almería. Mal augurio... Ni que decir tiene que si el argentino hubiera saltado al Calderón me habría despojado de ella cual salmonete guiri en la Plaza Mayor. La cerveza ya la llevaba yo incorporada cortesía del padrino de mi hijo. Encima se ha hecho colchonero (aún es A2 diría yo), pero sin apenas influencia de un nativo como yo. Le ha bastado catar Madrid unos meses. De Perú, como él, es la camiseta que llevo hoy precisamente. Como Hernán nos salga cornudo sería para hacérnoslo mirar. Me perdí mi parte favorita de las eliminatorias: la salida al campo y el tifo de marras. No sabía qué puso en él porque la ocasión requería cambiar de móvil a tablet. 

Lo siguiente, ya con el crono moviéndose, siguió el guion que cualquiera que conozca este Atleti imaginaría. Acogotamiento al cerdo inglés hasta abrir la lata. En este caso llena de la mierda esa de beans con tomate dulzón. La principal peculiaridad fue la continua amenaza extramuros que supusieron los disparos de Koke (enchufadísimo) y un tal Antoine: olvídense de su peinado. Mucho mejor su cabalgada desde campo propio para robarle la cartera a las zorras british (por eso no pagan taxis). Esta aventura francesa terminó con un penalty de Schrödinger. Según se mire es dentro o fuera, aunque yo soy de la corriente negacionista. Curioso idilio con malas decisiones arbitrales el del Leicester contra el Atlético. Esta vez Griezmann pensó que tenía puesta la camiseta de Francia y la metió. Más mérito si cabe porque quien estaba enfrente tenía un apellido que ocupaba toda la portería (pregunten por Nervión). 

A partir de ahí, ambos equipos hubieran votado sí al Brexit para irse ya a jugar la vuelta a la Inglaterra profunda. Cloroformo aplicado con consentimiento de los rivales, que se hubieran dejado sin necesidad del mismo. El mayor sobresalto fue el piscinazo de Mahrez. Cuando esté implantado el VAR ese habrá menos tertulias en el BAR pero que nos quiten lo bailao y lo llorao. Imagínense rearbitrar la mano dentro del área de Gabi contra el Barsa o el gol de Ramos en Milán. Esa incertidumbre previa al veredicto será buena para la justicia pero mala para mi pecho. Correa, en clara línea ascendente, casi cumple mi pronóstico de gol, pero entonces el rosarino me hubiera jodido la porra. Al ritmo de la zancada inconfundible de Thomas se acabó esto. Y mientras la tregua estaba ya más que firmada hasta el martes, sentía ganas de más. De un segundo gol, de más partidos en el Manzanares, de más eliminatorias en el Calderón, de más respeto al visitar un país... Esto no para y el sábado habrá una réplica de Leicester llamada Osasuna previa a la vuelta. Temo igual a los dos. Enfrente, el Atleti, algo más que un equipo.

sábado, 25 de marzo de 2017

Los zorros de las Midlands

Si hay algo que hemos de aprender de nuestro futuro rival en cuartos de la Champions 2016/17, es su nombre. Si lo pronunciamos como lo haría un arrogante guiri en los aledaños del Calderón ante su quinta Mahou, sería /lɛstər/Nos ahorramos así una sílaba, lo cual no haremos a partir de aquí para glosar las andanzas de este peculiar equipo de la Inglaterra profunda. Vamos por partes:

ahí nació el L.C.F.C.
El club fue fundado en el cobertizo de un jardín por unos colegiales afines a un club religioso allá por 1884 (precisamente mientras escribo me tocan a la puerta los testigos de Jehová). Volviendo al tema, tomaron el nombre de Leicester Fosse, referenciando en su primera denominación a la larga avenida que recorre de norte a sur la ciudad en su margen izquierda, y donde aún se encuentra el lugar de fundación. Poco a poco fueron disputando amistosos hasta llegar a formar parte de la F.A. No el Frente Atlético, sino la Football Association. En 1908 jugaron su primera temporada en la máxima categoría de la época, aunque descendieron esa misma campaña. Tras la crisis sufrida con la Primera Guerra Mundial, se remozaron y cambiaron su nombre al definitivo Leicester City F.C. En los años veinte el equipo obtuvo un segundo puesto, que fue hasta hace poco su récord en liga. Allí destacó Arthur Chandler, su all-time record goal scorer. Después de unos convulsos años treinta y una nueva gran guerra, no se estabilizarían en la Division One hasta los sesenta. Entre media varias finales de FA Cup perdidas: 49, 61, 63 y 69. Dos de ellas a manos del Tottenham. Pero precisamente la gran temporada de los Spurs en 1961, donde hicieron doblete, permitió a los Foxes jugar su primera competición europea. Fue en la recopa de 1962, ¿adivinan quién la ganó? ¿adivinan quién les eliminó? Un tal Atlético de Madrid.

Concretamente en primera ronda, aunque ellos jugaron una preliminar, jugamos esta eliminatoria con ida en Inglaterra. No he encontrado vídeo, pero sí una crónica de la magnífica hemeroteca de ABC. Ante un veloz y envalentonado adversario, los nuestros arañaron un postrero empate con gol de Mendoza para batir a un tal Gordon Banks. Griffa anduvo renqueante y Jones y Adelardo ni siquiera jugaron. Según la crónica, se pasó fatal, pero el despliegue físico les pasó factura a los británicos y al final el empate fue una bendición. La vuelta, tres semanas después en el Metropolitano, fue harto distinta. De ella sí hay contenido gráfico, resumen aquí. Tras fallar un penalty, terminamos ganando 2-0 en el segundo tiempo con goles de Collar de penal y de Jones. El Ala Infernal conseguía así dar el paso inicial para lograr nuestro primer entorchado europeo. En las filas de los ingleses ya estaba Graham Cross, el jugador que más partidos defendió la camiseta azul. El Leicester siguió a caballo entre primera y segunda, ganando su primer título nacional en la Community Shield de 1971, con otro portero del montón como Peter Shilton. A finales de los setenta emergía en la ciudad una figura mundial como Gary Lineker. Hasta su marcha al Everton, anotó 103 tantos para la Blue Army, como son conocidos estos fieles y numerosos hinchas. En plena vorágine del hooliganismo, en la ciudad destacó la Baby Squad, muy cosmopolita ella, y cuya cabeza de bebé aún se deja ver, aunque no tiene nada que ver con el pasado. Hubo que esperar unos años para la penúltima época existosa de nuestros amigos, que fue cuando un joven Martin O'Neill se hacía con las riendas del banquillo. Ascendió al equipo y lo asentó en la Premier League. El título llegó en 1997, una Copa de la Liga ante el Boro de Juninho que les daba acceso a Europa tras más de treinta años. 

Y de nuevo, como el "destino es un maricón" que canta Sabina, las bolas nos emparejan con ellos en primera ronda. Este cruce ya sí que lo recuerdo yo. Qué tiempos esas eliminatorias en Antena 3... Me ha encantado rememorar. En la ida en Madrid, con 2500 hooligans y un Calderón con escasa entrada pero en el apogeo del Frente Atlético, los ingleses sorprendieron con un gol de Ian Marshall. El Atleti de esa época era un despiporre económico, con Antic aún entrenándolo y con figuras como Vieri y Juninho escoltando a la vieja guardia del 96, que daba sus últimos coletazos. Su punta de lanza era un joven Emile Heskey, en la portería el futuro conocido de la liga española Keller, al que ya se le veía el cartón. En la reanudación empató con justicia Juno, vengándose así de su derrota en la final de copa. Acto seguido un penalty transformado por Vieri nos daba una exigua ventaja para la vuelta. El partido está completo con previa y todo 1T y 2T (IMPAGABLE). Como anécdota estrella a Prodan, que en paz descanse, le rompen la camiseta dos veces. Los ingleses se quejaron de la pena máxima señalada, aunque en mi opinión Geli se la fabrica bien y punto. Pero ni mucho menos esta iba a ser la única polémica del emparejamiento. La vuelta la afrontaron con motivación, y el Atleti con dudas de juego. Ambientazo en el mítico Filbert Street, adonde íbamos por segunda vez. La previa mostraba el entusiasmo de los british con una inefable portada de la previa oficial. En ella Ian Marshall aparece sujetando una gamba ante un platasso de paella (precisamente almuerzo hoy esa comida) que no lo salta un hooligan. 

El ya demolido estadio del Leicester recibió a los suyos lleno hasta la bandera. Muy peculiar era este campo, sobre todo su fondo sur, llamado The Double Decker (autobús de dos pisos). Tras no abrirse el marcador en el primer acto, en la segunda parte López fue expulsado. Pero a los pocos minutos, en una inconcebible decisión, el señor colegiado va y expulsa por doble amonestación a Parker por sacar una falta antes de tiempo. Con decirles que ese árbitro, Remi Harrel, fue enviado al gulag y no arbitró más en Europa... Esa desproporcionada decisión sin duda influyó en el resultado, que finalmente fue de un 0-2, con sendas contras rematadas por Juninho y Kiko. Esta derrota aún la tienen guardada los ingleses, se lo digo yo que he leído comentarios en los vídeos del partido: tienen aquí un resumen. Sin desperdicio las declaraciones de Martin O'Neill, cabreadísimo con el árbitro. Estos vídeos que les linko valen su peso en oro, bendito youtube que estás en la nube. Por cierto, hay gente que sostiene que O'Neill se enamoró del Atleti, lo cual no dejaría de ser único.


Continuando con la historia de nuestros rivales, el gran noirlandés les llevó a dos nuevas finales de la Copa de la Liga, competición fetiche de los zorros. Una la perdieron con el Tottenham (su bestia negra nacional) y la otra la ganaron en el año 2000. Entonces O'Neill se fue al Celtic y el Leicester cayó en picado, convirtiéndose de nuevo en un club ascensor que llegó a descender al tercer escalón del fútbol inglés. Dejaron atrás el Filbert Street, por donde ahora cruza la avenida Lineker, y se mudaron unas yardas más abajo, al coqueto King Power Stadium. Pero en el fútbol a veces brotan orquídeas entre el césped cuando más árido es el sol. Esta historia, LA HISTORIA, la conocerán la mayoría de futboleros que estén leyendo esto. Pero volvamos a la 2014/15, donde de vuelta a la Premier, el Leicester está prácticamente desahuciado. Una apabullante racha de siete triunfos en los últimos nueve partidos obró el milagro, que pocos meses después fue tornado en mera machada, mas no hay que olvidar. El artífice desde el banquillo de esta permanencia, Nigel Pearson, salió de malas maneras, todo ello aderezado con un vídeo en el que varios jugadores de esa plantilla bromean con putas asiáticas. Sin duda un mal marco para lo que poco menos de un año más tarde iba a ocurrir. La primera decisión de la directiva, cuyo jefe es un multimillonario tailandés, fue traer a Ranieri, el mismo con el que bajamos a Segunda nosotros. Tiene narices lo que puede representar una persona dependiendo del escudo. Parecía un equipo para lograr la permanencia, era un equipo para lograr la permanencia, pero lo que contra todo pronóstico lograron de la mano del italiano y de un once para memorizar, fue la mayor proeza que conozco en la historia del fútbol, que si de algo sé es de eso. Agarrados al 4-4-2 y con Schmeichel; Fuchs, Huth, Morgan, Simpson; Albrighton, Drinkwater, Kanté, Mahrez; Okazaki (ó Ulloa) y Vardy, ganaron la Premier dejando atrás al Tottenham, que tantas finales les había arrebatado antes. Justicia poética al alcance de tan pocos... El paralelismo con el Atleti del Cholo campeón de liga dos años antes es inevitable, aunque lo de los ingleses tiene aún más mérito si cabe.

Hay un magnetismo especial entre estos dos clubes, tanto que ha superado al de las bolas calientes. Ni de coña me esperaba vérmelas con ellos en cuartos tras los precedentes recientes contra RM y Barça. Habrá que re-vérselas con los zorros, cuyo lema es "Foxes never quit", algo así como "Los zorros nunca abandonan". Por cierto, este apelativo felino se debe a la gran tradición de caza del zorro en el condado. A los nuestros les tocará hacer de perros de presa y al cholo de viejales ricachón con escopeta y gorro de caza. Los ingleses, perfectos desconocedores de quiénes somos, ya que allí solo existe la Premier, parecen haber recibido nuestra bola con optimismo, buen síntoma sin duda de cara a la eliminatoria. Siempre es un placer ver a nuestro equipo por Europa, y si es en la casa de un equipo tan especial como éste más aún. Antes que el himno de la Champions, sonará el perenne "Post horn gallop". El que no estará aunque también parecía inamovible será el romano Ranieri, al que los jugadores, a tenor de los resultados recientes, le han hecho una cama double king size, con la desaprobación de la hinchada eso sí, la cual idolatra al italiano. No es para menos. ¿Habrá que vengar a Ranieri y al Sevilla no? No será por falta de gladiadores.