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jueves, 27 de octubre de 2022

Pecado mortal

El Atleti, este Atleti de cholismo intermitente tan solo cuando tiene el agua al cuello, tiene un matiz que siempre estuvo aquí: si somos favoritos, se añade a la tarea una losa de mármol de 105x68. Por ello vimos a un equipo hiperactivo y por ende atolondrado en los metros finales. Si nos confiamos somos muy malos, pero si todos esperan que ganemos, hacemos bueno a quien tengamos delante. Porque para colmo el Bayer aprovechó nuestros fallos con precisión quirúrgica y siempre, incluso cuando estuvo acogotado en la segunda parte, dio sensación de peligro. ¿En qué puesto van en la liga alemana? Ah, sí, el 15 de 18. Los demás se crecen y nosotros parecemos no valorar la competición hasta que no llega el ultimátum, cuando es más difícil atinar,  porque la línea de cal insinúa el abismo. Quien quiera que achaque la eliminación a la mala suerte, pero cuando se pone uno a pensar los infames minutos en varios de los partidos, cuando el truco final parece basarse en ponerle huevos en vez de en un plan, todo ello ante rivales de segunda fila, ganando tan solo de milagro en la jornada uno tras ser zarandeados, fallando dos penaltis por el camino, desperdiciando ocasiones por tirar al muñeco cuando dominábamos, y encima tenemos fallos individuales inconcebibles... Pues en la mejor competición del mundo no hay nada que hacer, ni olvido ni perdón. El penalty de anoche resume lo que hemos sido en la fase de grupos. Esperpento estrepitoso, mayormente para mal. Antes de tirarlo yo ya me olía que lo fallaba, porque para nosotros, a diferencia de cualquier equipo, un penalty es una espada de Damocles, un juicio sumarísimo con todo en contra... Eso, y que no leía ningún wasap con "vamos hostia" o similares del Bati a pesar del desfase del stream: mal augurio... Espóiler silencioso en toda regla. 

El aburguesamiento llevado a los aficionados está ahí y no lo podemos evitar, no es mala señal si lo mantenemos a raya y apoyamos al equipo, como percibí anoche anunque fuera desde un móvil. Peor es que esa sensación se extienda al equipo. Al final por un lado unos esperan tener más y los otros creen que lo conseguirán haciendo menor esfuerzo. Lo miremos como lo miremos, qué menos que haber podido disfrutar de una eliminatoria de octavos, presumiblemente tras haber pasado como primero de grupo, que sobre el papel y sobre piedra grabada debería haber sido... Yo llevo años en fase de negación pero ya acepté que nuestro techo competitivo en Europa era ese round of 16. Si no lo alcanzamos en este contexto, normal el bajón emocional. No quiero verla más, que diría Estopa.

¿Y ahora? Esta eliminación tiene peor poso y más delito que la del Qarabag, donde peleamos hasta la última jornada y los rivales eran más duros... Aunque quizá nosotros también lo éramos. Lo cierto es que vamos a sufrir por entrar en Europa League en un grupo que podría considerarse de la misma. Ella siempre estuvo allí, al principio le contestábamos los mensajes nada más leerlos, pero tras conocer a su madre con las tetas operadas y su cuenta corriente no hacemos más que dejarla en leído y pasar de ella, a no ser que avancemos mucho en la noche y nos invite a una copa con opción a supercopa de postre. Pero yo hoy, estoy empachado, no quiero ninguna de las dos, sino vomitar esta decepción, que por otro lado se veía venir de lejos. Vuelvo al partido a partido más elemental para no enloquecer. Amordazo y encierro a cualquier lechera con calculadora y difumino cualquier castillo en el aire. Solo me daré la licencia de terminar el post de la historia del Oporto y el documental nuevo este que sacaron hace un mes en Amazon. Ahora que siga corriendo el tiempo tan rápido como ayer, esta vez ya a nuestro favor.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Doble llanto

No sé qué es peor, si saber que los árbitros nos siguen jodiendo hasta en Europa, o que el mal juego del equipo opaque esa lacra. Ya no espero ninguna tecla que pulsar por parte del Cholo, solo que ponga a los jugadores en su posición. Así podremos ver si la mayoría están tan mal como parece con fundamento. Encima, hasta que se demuestre lo contrario, seguramente habrá que lidiar con trabas arbitrales cuando fluyamos mínimamente. Eso es lo que más me tortura, el tener ese sentimiento que nunca antes tuve de que por algún motivo siempre nos están jodiendo. Por otro lado hemos refrendado nuestra legendaria fama de resucita muertos, cuando era un día para hacer bueno el milagro ante el Oporto. Ahora cada partido un matchball sin importar la competición. Firmo ser terceros en liga y empiezo a resignarme con pasar, si es que pasamos, como segundos de grupo y penando hasta el final. Solo me consuela que el equipo suele dar la cara y su mejor versión cuando más alejado me encuentro de él. Ojalá me tape la boca desde el domingo a las 21:00. Yo por mucho que pinte mal siempre estaré ahí, aunque no quisiera no podría.

jueves, 16 de marzo de 2017

Intensa calma

Sin los sorprendentes desenlaces de algunas eliminatorias, este partido lo hubiéramos afrontado con mucha más tranquilidad. El Barca hizo la diosa de las remontadas, remontó el Borussia sin haber marcado fuera, el Mónaco anoche echó a Guardiola... Los actuales antecedentes de remontada no daban cabida a la relajación, que ya de por sí en este equipo y en esta competición es como poder pagar en un kebab con tarjeta, casi imposible de presenciar. Por otra parte, tampoco tenía nada que ver con el contexto de hace casi exactamente dos años, en aquella infartante eliminatoria.

El partido fue precioso para el espectador. Múltiples ocasiones sin nadie que pusiera el diapasón. Continuas llegadas al área obviando el medio campo como si en éste cobraran peaje. En la primera parte la más clara la tuvo Correa, que mereció el gol en su obligada titularidad. Vaya parada del enmascarado Lenomenal. Los alemanes también se acercaron al área rojiblanca de lo lindo. La mejor vino en el segundo tiempo, tras una Gimenada de las que creía olvidadas ¬¬. Oblak es un hombre tranquilo, así que se disfrazó de Gigante Verde para empequeñecer el arco ¡por tres veces! y así mantener la calma en el Calderón. Sensacional el eslavo, al que el partido de anoche le resultaba sin duda especial. ¿Alguien se acuerda de Tibu? Si Jan hasta habla mejor castellano que él... Fue un partido bonito, que languideció un poco cuando Simeone volvió a hacer la maniobra: esto es, poner a Giménez de pivote. Una muestra de que un 0-0 puede ser bello, las gafas en ciertas mujeres también. Nadie tuvo cojones de batir a los dos grandes porteros de los anoche contendientes. ¿Qué hubiera pasado si nos hubiera enchufado una? Probablemente la zozobra se hubiera apoderado de nuestras almas. No fue así, y vimos por fin un partido sin el cinturón de la presión apretándonos. Al Cholo sí, supongo que no le gustó demasiado el cariz correcalles que tomó el partido. Se hinchó de jugar en el área técnica con su balón invisible y ni siquiera tuvo tiempo de sacar a Torres... No será porque no se lo pidió la gente...

Noble y dignísimo rival el B04, por el que me quito el sombrero con su homenaje al Calderón. Sus principales armas aparte del porterazo fueron Volland y Kampl. ¿Sería la prensa tan pesada con Chicharito si no hubiera jugado en el Madrid? Hablando de innombrables, como nos vuelvan a emparejar con Pili o Mili como los tres años anteriores, me voy a cabrear pero esta vez de verdad... Quiero un puto equipo extranjero en cuartos, aunque vistos los precendentes, no se sabe qué es mejor. Seguimos escribiendo la historia.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Ida y Vuelta

Qué decir ya de la impaciencia previa a estas noches europeas... Al salir del trabajo me cruzo con un gato tan negro como vestía el Bayer anoche. O bien porque acto seguido se cruzó en sentido contrario o porque el gato era del Atleti, este anecdótico "mal augurio" no fue tal. La impaciencia se mitigó con la natación del crío, pero tras llevar yendo allí meses, va el monitor ese mismo día y me dice: "Hoy vamos a ganar, soy del mismo equipo que tú". Por si acaso se me hubiera olvidado que faltaba menos de una hora para el partido.


Volvíamos a acudir, como hace dos años, a orillas del Rin. La memoria también juega, y en este caso a los nuestros se les veía concienciados de eliminar cualquier parecido con ese nebuloso partido de ida. Todos mostrando un nivel de enchufismo notable. Sobre todo Saúl y los laterales, dos espolones. Entre otros síntomas me puso contento ver alguna subida coast-to-coast de Sime. Gran partido del croata, que sigue aclimatándose al puesto (pero no te olvidamos Juanfran). Y fue precisamente el mencionado Saúl el que metió un golazo que valía un riñón de la eliminatoria. Muy parecido al de Falcao en la final de la Europa League y al de él mismo ante el Bayern el año pasado. Se ve que al Torocampista de Elche le molan las alemanas. Seguro que veranea en Mallorca. Definitivamente esta vez estábamos haciéndole daño al Leverkusen. Tanto fue así que Gameiro encara desde medio campo... Me dio el pálpito de que lo metía el solo, con lo que corre... Pero no: tras el festín de Gijón decidió sabiamente no descuidar su rol de actor de reparto, así que imantó a Toprak y al desbordado Dragovic para ceder a Antoine el 0-2. Me encanta la contundencia de los trallazos que pegan en el larguero antes de entrar. El Bayer puso a prueba a Moyá (paradón) y la zaga en general, llegando con peligro porque son un gran equipo de cintura para arriba. Eso no resta un ápice al despliegue de los nuestros, que con los goles hicieron que los 700 se apoderaran de la genial acústica del Bayarena. No sé qué tienen las retransmisiones de Champions o los campos del extranjero que se oye todo tan cojonudamente.


Se sucedían mensajes de gente no atlética sorprendida con el resultado, y yo venga a decirles que quedaba partido y eliminatoria. Así que gol nada más volver de los vestuarios, como contra el Sporting. Los renanos, a pesar de la absurda sanción a su pelotero Çalanhoglu, demostraban que como buenos germanos no se iban a rendir con el gol de Bellarabi. Pero el Atleti no se descompuso, y continuó como todo el partido haciendo más daño con menos y más afilados pases. Así pasó algo inusitado para los tiempos que corren. Penalty que era fuera y que se metió dentro, cuando últimamente era más bien lo contrario. Aún así, uno no puede confiarse nunca y poco después, en otro coletazo acortaban de nuevo los locales. Me jode por el bueno de Moyá, que en esta casa siempre será tratado exquisitamente. El balón rebotó en Rambo Savic y sembraba ciertas dudas en un partido que estaba siendo de claro dominio colchonero. Al menos no marcó el entrañable a la vez que odioso Chicharito. Ni en esa ni en la que Filipe le sacó bajo palos el empate. Carrusel de cambios, y esta vez con Thomas no se acabó la partey del Leverkusen, sino con un cabezazo donde duele de Torres, para acabar con esa fase de blitzkrieg que tuvieron los de Roger Schmidt: ese entrenador con pinta de millonario malvado de peli de acción mezclado con miembro de Spandau Ballet.


En resumen, gratificante intercambio de golpes bastante inusual para este Atleti y del que se fue con un resultado orgásmico. Esto demuestra que afortunadamente también hay mimbres para ganar partidos de esta guisa, o bien por iniciativa propia o porque a veces el rival te arrastra a ello. Está por ver si seguiremos manteniendo además ese perfil sólido y rocoso cuando haga falta, que no duden necesitaremos. De momento este fue un partido único, pero de ida y vuelta.

jueves, 19 de marzo de 2015

No lo puedes entender, muchacho...

Este vuelta de octavos de Champions no merece perder el protagonismo con otros partidos, pero qué decir que no se haya dicho ya del rosario de encuentros tras esa fatídica noche alemana. Poco gol, servicios mínimos pero fiables y atisbos de mejoría en Cornellá (el único que no vi porque me entregué al Amor en Roma). Palíndromos y buenos recuerdos aparte, así llegaba por fin, más rápido incluso de lo que mis ansias deseaban, el desenlace a nuestro duelo ante el Leverkusen. Al final no fui a Antequera a verlo con mis familiares atléticos, desterrando toda superstición, y enfrentándome solo a la batalla que todos íbamos a librar en mayor o menor medida.


El ambiente era espectacular y, como he dicho otras veces, solo por eso ya merece la pena ver el partido. Increíble lección de animación en todo momento. Pero enseguida se vio que no iba a ser fácil, y la idea de una resolución por la vía rápida de la eliminatoria quedó en una esquina oscura de la habitación, entre la mesita de noche y el hueco donde pongo la mochila del trabajo. El partido en sí, se jugó siempre al mismo ritmo, con un sinfín de imprecisiones, como si el viento que zarandeaba a su antojo los papelitos del tifo fuera más aficionado al baloncesto o al cricket. Intensidad, faltas, briega, pero apenas ocasiones. Los teutones seguían férreos, pero los nuestros poco a poco fueron diluyendo las peligrosas contras, y además esta vez apareció el gol, el ansiado grial, cuando menos se esperaba. Mario, el de las grandes ocasiones, el que por suerte o por desgracia, sale de fiesta poco, pero cuando sale arrasa, nos igualaba la eliminatoria. 


Lo más difícil estaba hecho, pero seguía viniéndome a la cabeza la eliminatoria contra el Ajax, el gol de Kiko, el penalti de Esnáider (comentarista ahora), el gol a la contra de Babangida con Molina indefenso... mi primera gran noche europea como rojiblanco. Ahí ya sabemos lo que pasó, y mandaba cojones que me acordara de esa noche en vez de las mágicas veladas de hace meses. Sea como fuere, esto seguía igual, o peor, porque agotábamos cambios por culpa en gran parte de las lesiones. Cani, jugador que me gusta, dejó su lugar a Don Raúl. Antes, Moyá se había lesionado. Cómo me jodió que el bueno de Moyá se lesionara... Un auténtico profesional que me cae de putísima madre a pesar de tardar tanto en sacar de portería. Precisamente el hombre decía en una entrevista hace poco que "Firmaba pasar contra el Bayer y que no le llamaran a la selección". Ojalá te quedes aquí muchos años mallorquín.


Entonces entró Oblak, sin que supiéramos que sería juez y parte de una noche inolvidable. Fue sumamente emotivo, aunque el esloveno y su desgarbada motricidad se empeñaran en lo contrario. Me resulta simpático el chaval. Si es que me cae bien todo el mundo a mí... Hasta los inconscientes que me decían la víspera del partido que "el Atleti iba a volver a ser lo que era" (como si eso fuera malo) "porque había vuelto Torres"... Volviendo al partido, se lesionaba también Mandzukic. Pero este tío es un gladiador coleccionista de espadas de madera. Aguantó todo lo posible, aguardando la resolución de la duda de Simeone, que con una sola bala en el cargador tuvo la sabia paciencia de esperar hasta no tener el resultado exacto de la ecuación. Esa zozobra de no saber si Gabi si Torres mostraba lo que nos jugábamos todos. Fernando, hizo lo que pudo pero que al igual que el resto del equipo se le nubló la vista y le pesaron las piernas con el paso del tiempo. Los contratiempos no influían demasiado en el juego, que seguía espeso, áspero y taquicárdico. Koke fallón como nunca pero voluntarioso como siempre, Arda se erigía como nuestro faro, y Giménez daba una lección defensiva con su pinta de todo menos de futbolista. Grande el uruguayo benjamín, que fue digno del mejor Godín. Todos se dejaban la piel, pero faltaba lucidez en los metros finales. 


No obstante, el Atleti ya estaba ganando a los puntos, como si eso sirviera en el fútbol... No me lo podía creer, pero el partido se desangraba e iba a la prórroga, salida en coche mediante y minutos finales en un Telepizza con mi chaqueta del Atleti, sintiéndome observado por los consumidores de los martes locos de los cojones. La prórroga, ya de vuelta y encendiendo la tele de una habitación antes de apagar la de la otra para no perderme nada, se me pasó rápida... Solo un trallazo de Raúl García y un remate en plancha de Torres me aceleraron el corazón mientras engullo compulsivamente. En Roma conocí el origen de la palabra agonía, que es la angustia del que sufre por defender su vida en el agón (los juegos estos que hacían los romanos vaya). Aunque esa reflexión me venía a la cabeza, yo en realidad estaba sedado, hueco, engañándome a mí mismo diciendo que me daba igual mientras miraba el precipicio de reojo. Pitaba el buen árbitro italiano el final de la batalla de 210 minutos y comenzaba otra que no iba a durar ni diez. Honrada y noble. "Atleti hasta la muerte" cantaba la grada. Solo por eso ya merecía la pena ver el partido. Intercambio de mensajes pero rápido desconecto el móvil. No sé ni donde meterme. Llegábamos a la justa tanda de penaltis, que no quería ni en pintura por la trayectoria del partido, por el meta alemán, al que tengo ojeriza desde la ida por el simple hecho de ser muy bueno, y porque me recordaba irremediablemente a la intertoto contra el Villarreal... No sé por qué narices me venían esa mierda de recuerdos, ¿miedo? no te diría yo que no... Porque los antecedentes no eran nada halagüeños. Pero por mucho que este grupo lo pase mal, tiene algo diferente y más que ninguno: coraje y corazón. 


La tanda comenzó como el puto culo. Y me sentía culpable porque había dicho que si Raúl fallaba prefería que la echara fuera a que la parase el portero... Me hizo caso el navarro. Afortunadamente la hemorragia se cortó de raíz con la parada de Oblak, que aunque el 10 de ellos, el mismo que marcó el gol en la ida, lo tiró mal, aguantó como un campeón sin vencerse a un lado. Un giro de guion inesperado el de este partido, que puede haber comenzado la redención Jan, todo un caballero además. Los penaltis se fueron sucediendo, tirados o muy bien o muy mal. No hubo término medio. La imagen de Arda era descorazonadora, aunque me cague en su p... madre por no estar centrado en un posible lanzamiento en vez de con los rezos. Afortunadamente llegamos al quinto penalty con un Torres monárquico que anotó sin pestañear. Más no era posible ajustar al palo. No me quiero ni imaginar la presión que tendría el pobre... 


Así llegó el turno de una leyenda del Leverkusen: Kiessling. Ya sabemos lo que pasó, y ahí por fin dejé de ser un autómata por unos diez segundos para vociferar, como siempre metiéndome con el equipo contrario, como si fueran culpables de toda la angustia sufrida. Enseguida puse pies en la tierra de nuevo, que yo soy muy comedido una vez exploto, pero qué quieren que les diga, al día siguiente me levanté a las 6:55 para ir al curro más fresco que nunca. Volvía el interés acentuado por la competición, las cábalas, los posibles rivales, y en medio un nuevo logro del Atleti de Simeone: remontar una eliminatoria y de propina vencer una tanda en competición oficial. Para ganar toda competición hay que tener suerte en momentos puntuales, pero para mí, los penaltis no son suerte, si acaso el rechace en el gol de Mario... No obstante, el Atleti ha pasado por el último resquicio de la puerta de embarque a Berlín, aunque aún quedan dos escalas más... joder si quedan... 
y hay que mejorar mucho para aspirar a hacer algo grande, pero para mí ya son los mejores. 


jueves, 26 de febrero de 2015

Supositorio

El que más y el que menos se las prometía muy felices, pero el tiro salió por la culata y al Atlético de Madrid le dio un nuevo amarillazo en el BayArena. Al parecer los del Cholo se dejaron la brújula, el mapa y el gps en Paseo de los Melancólicos, porque ofrecieron una desorientación tan inexplicable como mi complejo de inferioridad. Además, en cada balón dividido los nuestros parecían aristogatos en medio de gatos arrabaleros. Los de rojo se llevaban cada balón y corrían hacia Moyá como putas gacelas. Aún así, en mi opinión hicieron el partido de su vida y los nuestros uno horripilante. No obstante, Tiago pudo marcar al borde del descanso, porque en cuanto a ocasiones, tampoco hubo tanta diferencia. Sí que la hubo en no saber a qué se jugaba, y eso es algo aún más preocupante que jugar directamente mal. 



Por su parte, los pillendreher hicieron un partido muy bueno e intenso. Ya el año pasado no les quería ni en pintura, y mis peores temores, aparcados por la ola de grandeza que en el último año ha bañado al Atleti, volvieron a aparecer tras el primer y único tanto del partido. Curiosamente en uno de los pocos momentos en los que con mi incontinencia espacial me fui al fregadero. Gran cena la que me preparó mi señora y gran gol por cierto. Tras el revés alemán, poca o nula reacción, expulsión de Tiago mediante. Me hubiera gustado ver a Cani, que creo puede darnos ese plus de aguante de pelota que nos falta. Torres pudo empatar pero remató horrible. Respecto al gol anulado porque había salido fuera, menos mal que no hice el gili de celebrarlo. Yo y mi buena costumbre de esperar el ok del árbitro... Noche para olvidar, y en la que todos creíamos que el Atleti iba a hacer los deberes sin problema. Reconozcámoslo. 


Pero esta versión tan gris del Atleti se está pasando ya... Las dos últimas salidas han tenido un patrón muy parecido y preocupante. Fue otro partido extraño, como el de Vigo... espero que sea por la época del año y esta mala racha esté medianamente "planificada" por los preparadores, porque si no, a galeras a remar. Lo malo es que esta vez puede salir muy pero que muy caro y dar al traste con una competición en la que tengo puesta la mente desde el día del sorteo. El no haber marcado fuera a ellos les deja un resultado cojonudo para contragolpear, que al parecer se les da genial con tanta bala arriba. Afortunadamente, este partido ha marcado un punto de inflexión en mi carrera como atletista, y me consuelan varias cosas: 

A) Confío plenamente en el equipo para remontar tras habernos dejado vivos. 
B) El ambientazo. La afición va a apretar como nunca, si bien así no se ganan partidos... 
C) De no volver a Alemania el 6 de junio, con la derrota de ayer ya empecé a encajar cómo sería aceptarlo y eso que me ahorro...
D) No soy tan supersticioso. Desde Lisboa no hago tantas gilipolleces de rituales. Me costó pero sigo gnóstico...
E) El fútbol no me llena tanto como antes. Por suerte tengo más parcelas que llenan mi felicidad y tristeza. ¿Me estaré haciendo viejo?
F) Somos el Atleti joder!

Ya faltan menos de tres semanas...

sábado, 21 de febrero de 2015

El fútbol como medicina

Desde 1936, llevan la cruz de bayer en su camiseta.
Antes, el emblema era un león.
1904, los trabajadores de la fábrica Bayer en Leverkusen, solicitan a sus superiores la creación de un club deportivo. Tres años más tarde, el Bayer Leverkusen disputa el primer partido de fútbol de su polideportiva historia. Esta pintoresca iniciativa no es exclusiva de los alemanes, también clubes como el Sochaux (Peugeot) o el PSV (Phillips) tienen su origen en una empresa. La idiosincrasia del equipo que hoy nos atañe con motivo del próximo duelo Champions, siempre ha estado ligada a la cruz de Bayer. La empresa farmacéutica dio identidad futbolística a una ciudad formada por un conglomerado de pequeños pueblos, situada en la región de Renania del Norte-Westfalia (equipos como Schalke, Dortmund, M'Gladbach o Fortuna Düsseldorf pertenecen a ella también). No se debe confundir nunca al Bayer con el Bayern de Munich. Bayer hace referencia a las aspirinas, pero Bayern va referido a la región de Baviera. Yo me enteré no hace tanto, lo reconozco. Tampoco es exclusivo el hecho de que representen a la empresa alemana, porque no hay que olvidar el extinto vínculo del Bayer Uerdingen, pero eso amigos, es otra historia que ya está en el horno, prosigamos...

Rüdiger Vollborn levantando la UEFA del 88
Los comienzos de los Werkself, traducido es algo así como equipo-fábrica, no fueron fáciles, y en las primeras décadas tan solo pelearon en los campeonatos regionales, forjando ahí su rivalidad más fiera con el 1. FC Köln (el Colonia). No fue hasta la temporada 1978/79 cuando lograron ascender a la máxima categoría teutona. A partir de ahí jamás han vuelto a descender. Durante su historia, la sección de fútbol se separaría y volvería varias veces con el resto, pero es indiscutible que estamos hablando de un club multisport en toda regla. En los ochenta comenzó su auge, haciéndose un nombre en la Bundesliga y participando en la Copa de la UEFA. En su segunda intentona conquistó uno de los títulos con desenlace más épico de la historia del fútbol. El RCD Espanyol de Javier Clemente tenía una ventaja de la ida de 3-0. Recordemos que la antigua UEFA tenía ese formato a doble partido incluso en la final. Pero los rojinegros, con el ímpetu alemán por bandera, lograron algo casi imposible, e igualaron la final en la segunda parte. Los goles que recibió N'Kono fueron obra del brasileño Tita, del ídolo surcoreano Bum Kun Cha y de Falko Götz. Posteriormente el marcador no se movería y ganaron en la tanda de penaltis. Increíble. El segundo y último título de nuestros amigos se produjo en 1993, en la Copa Alemana. Derrotando por 1-0 al segundo equipo del Hertha Berlin. 

Bayer del 2002, antes de la final de Glasgow
Me sorprendí al conocer que estos son los únicos componentes de su palmarés. Porque el Bayer Leverkusen, a pesar de haberse convertido en un clásico de la Bundesliga, nunca ha conseguido ganarla. Hasta en cinco ocasiones han sido subcampeones, y en dos de esas ocasiones tiraron por la borda el liderato en la última fecha. Especialmente memorable fue la temporada 2002, en la que estuvieron a punto de ganar el triplete y finalmente fueron subcampeones de todo. Inolvidables los Butt, Ballack, Basturk, Zé Roberto, Ramelow, Neuville o Lucio de aquel Leverkusen dirigido por Klaus Toppmöller que se topó con la volea de Zidane y con las paradas de un imberbe Casillas en Glasgow. Quizá la "suerte" de lograr esa UEFA que estaba prácticamente deshauciada en el 88 esté cobrándose sus réditos ahora... Sin embargo, hay vida más allá del palmarés, y el Bayer goza de buena salud. Es un clásico de las competiciones europeas, y por sus filas han desfilado jugadores como Dimitar Berbatov, Paulo Sergio o el mismísimo Bernd Schuster. Mención aparte merecen Ulf Kirsten: máximo goleador de la historia de los Löwen(leones) y el guardameta Rüdiger Vollborn, jugador con más partidos oficiales en el club y protagonista en la tanda que les dio su título europeo: cosa de la que no pueden presumir sus rivales del Colonia, que les acusan, para mí erróneamente, de ser un equipo sin identidad más allá de pertenecer a una fábrica. A mí por el contrario me parece un club muy interesante y que llevó el deporte en general y el fútbol en particular, de la fábrica a la historia viva de Alemania.

Ujfa vs Barnetta
Centrándonos en la actualidad, es un rival peligroso, con varios jugadores que llevan allí toda una vida como Gonzalo Castro, Kiessling y Rolfes, combinado con el típico toque turco y asiático de Alemania en forma del coreano Son Heung-Min y del turco Çalhanoglu. Llevan cuatro años seguidos en Champions, donde han pasado tres de las cuatro veces a octavos y comparten con nosotros el cruel destino de haber disputado final y no haber sido campeones de la competición. Además, no hace mucho, concretamente en la temporada 2010/11, de gris recuerdo, nos cruzamos con ellos en la Europa League, en un grupo a priori asequible pero en el que el campeón de la competición cayó eliminado. Contra los germánicos no nos fue del todo mal. Un doble empate a uno con Quique y Heynckes en los banquillos. En el Calderón, igualó el partido Simao de penalty; en el BayArena, con el Atleti sin depender de sí mismo, fue Fran Mérida el que puso la igualada bajo la nieve. Todo quedó en tablas, y en esta ocasión tampoco va a ser fácil. Desde aquí, porque para combatir al enemigo es preciso conocerlo, hemos expuesto un cachito de historia de un club con una identidad peculiar, que nos muestra que el fútbol puede aparecer en cualquier sitio, y esperemos no nos dé mucho dolor de cabeza camino a Berlín.