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lunes, 29 de enero de 2024
Un hueso
En un partido de la primera era Cholo, la de la intensidad y el 442, dijo el magnífico Michael Robinson: "El Atleti ha sido como un perro y el <tal equipo> un hueso". Pues ayer me vino a la cabeza esa frase. No es igual, pero cuando el equipo fluye y le pone ganas, recupera ese semblante, en el que también él mismo es un hueso atrás. De esa osamenta me enamora Reinildo, que ha vuelto con ritmazo, mejorando lo presente con Mario Hermoso, cuya transformación para bien hizo que finalmente el jugador se comiera al personaje. Mejor no compararles, sino sacar lo mejor de ambos hasta el final. Todos correctos, pero esa exhuberancia de De Paul (sin ese peinado también vuela) y esa pericia para resolver unos contra uno de feLino, son para remarcar. Griezmann sigue cansado, pero en plan perfumista, siempre suelta algún pase clave. Koke, si dice Juanfran que hizo un partidazo, porque yo soy un cegato a la hora de analizar, me lo creo a pies juntillas. Hasta Molina, incluso Savic, estuvieron correctos. No hago ningún tipo de mofa con Stefan, uno di noi siempre, eh. Pero ahora que me viene a la cabeza, quizá lo más inesperado y mejor noticia es la pegada y mejoría de Memphis. Le piqué varias veces dándole cera aquí y me está respondiendo el neerlandés, fijo en mis Fantasy de selecciones, con goles y jugadas de delantero caro. Ojalá no se lesione, como el gran Reinildo, que por suerte o por desgracia no pudo llegar más lejos con su Mozambique en la Copa África. Me está dando la vida poder verla gracias a un senegalés que me topé en el Bauhaus. La de Asia ya la tenía por youtube. Este finde presencié la machada de Tayikistán o la fortaleza de Nigeria: se llama felicidad. Pero el Atleti es lo primero, y por eso solo vi la prórroga (se me cayó en los penaltis) del Egipto - R.D. Congo. Siempre con los negros en estas lides. Bastantes ganaron ya los faraones... Volviendo a los nuestros, ya llueve menos en la lucha por la Champions. Yo miro solamente al Bilbao en todos los sentidos, y por ende al Rayo. Este derbi aplazado es el que hay que ganar a día de hoy, para tener un cálido colchón antes de ver si la gitana de las cartas tenía razón o, como nosotros, estaba loca de verdad. Todo a su tiempo.
domingo, 17 de septiembre de 2023
Algo más que una derrota
De un 0-7 a otra goleada (para mí 3-0 lo es) en forma de caraja levantina, como tantas veces en el Ciutat, como hace poco ante un descendido Elche, o como en el propio Mestalla a primeros de siglo. Fueron (en la victoria tampoco uso el nosotros) briznas en el césped. Cada balón dividido de un solo dueño, con la vergüenza que da eso. Convirtiendo a Hugo Duro en Falcao y a Baraja en Simeone. Pinta mal ésto desde todos los prismas, peor que esa horrorosa equipación.
domingo, 10 de septiembre de 2017
Fogueo en campaña
No tardó mucho el Cholo en plasmar en forma de once inicial las palabras oficiales dichas tras su última renovación. Concretamente en forma de once rejuvenecido en Mestalla. Soprendente XI que haría uno en un videojuego de estos de jugar a ser mánager, pero es cosa harto difícil de ver en los planteamientos del argentino hasta ahora. Está claro con apenas tres jornadas que hay jugadores que han dado un paso al frente, o simplemente ya han superado con éxito la mili más dura del mundo futbolístico: la que si la superas hace que Diego Pablo confíe en ti para sacarte en plazas como Valencia. Estamos de acuerdo en que atiza fuerte el virus Uefa, el Fifa y el Conmebol, pero es inequívoco y positivo el escalafón subido por jóvenes altamente cualificados como Thomas y Lucas.
Se llegaba a una Valencia optimista y que cree en el mesías Marcelino. Visto lo visto en el percal general de la liga, les auguro mínimo Europa League. La trayectoria del VCF y las palabras de admiración de su técnico hacia Simeone, más falsas que el corazón de un puticlub, hacían presagiar un partido trampa e igualado hasta la extenuación. El Atleti salió a ahogar arriba y frenaba cualquier conato con faltas tácticas perfectamente ejecutadas. Siempre dando pie a algún atenuante para posponer la amarilla de marras. Es acojonante la de veces que el rival se lleva la tarjeta antes que nosotros por ese motivo: saber hacer mejor las faltas, en cuándo y en cómo. Poco a poco ese 49-51 se quedó en fifty-fifty. No había esquina del campo a la que no hubiera que acudir bayoneta calada y al defensivo y delator grito de "quién va?". Pero lo cierto es que las cuchillas no estaban afiladas. Fue un partido empatado no solo en el marcador. Más tenso que un intercambio de maletines y tan parejo como el ojos insertcoin del capitán valencianista. Lo más cercano a gol en el partido fue el aire que le da Simone Zaza a Diego Costa. Parece su primo calvo joder... Si hubiera andado por allí un tal Radamel, otro tigre hubiera cantado, al igual que en el nuevo Paseo de Leyendas. No hace falta que quiten al Kun ni a Hugo Sánchez, pero que no esté Falcao, Leivinha o Burgos me parece aberrante. El criterio de 100 partidos hace destacar sobremanera a jugadores más actuales, por la carga de partidos de las temporadas del fútbol moderno. En fin, sigamos... aunque no hubo mucho que llevarse a la boca...
Porque por lo demás, airbags continuos a Neto (buen ojo el de los valencianos con los metas brasileros), el quiero y no puedo de Vietto (echa el cuerpo pa'lante!!!) y una ocasión de Carrasco. Y quizá esa jugada a la que me refiero fue la única que alteró este cardiograma constante. Fue un caño del susodicho Parejo a Yannick, que levantó los óoos del público y encabritó al belga, lo suficiente para plantarse en la meta rival desde su casa, pero lo bastante para que se lo creyera y declinara la opción de pase por un par de quiebros extra. Y lo cierto era que uno miraba al banquillo y de cara a romper la balanza si acaso asustaban más los posibles revulsivos que pudiera sacar Marcelino, véase Santi Mina o Guedes, que debutaba, con el plus que eso conlleva, y que ya nos había jodido tiempo ha con el Benfica de la mano de Gaitán. Pero sin embargo, precisamente el argentino salió por Carrasco y aportó cierta electricidad. La entrada de Torres y Gameiro no tanto, porque ni una ocasión más para registrar... así que poco me perdí del final. En mi caso el encuentro murió en la radio. En mi fuero interno suelo decir que tengo pocos amigos y vida social. Pero esta temporada por causas de fuerza mayor aún no le he cogido el pulso al equipo, aunque vi casi todo el partido. Esta vez fue una visita a Málaga con su bebé de un gran amigo que ahora vive en Sevilla. Neptuno lo entenderá.
Outro - Etapas
La retransmisión de esos últimos minutos de partido estuvo eclipsada, con razón, por las declaraciones de Contador, que se la había sacado por última vez en el Angliru (precisamente el día que volvía a haber derbi Astur). Un gran final de etapa para despedirse por todo lo alto, nunca mejor dicho. Todo ello en un fin de semana un tanto especial para mí. La última vez que duermo en mi pasada vivienda. Rematando mudanza infinita. Fíjense si había mierdas que hasta salió una camiseta del Valencia de todo el batiburrillo futbolero. Mientras tanto, ajenos al caos que les rodean, vuelven irremisiblemente los putos días de septiembre. Con sus coleccionables absurdos, su viento aullando y su entretiempo traicionero recolectando resfriados de incautos peatones. Un tiempo de comienzos tras el final del verano que ya se atisba. En esta ocasión los cambios son gordos, ya que hubo una despedida inesperada y voluntaria, pero no por ello menos dolorosa. Estuve escasa temporada y media en Aertec, me desempeñé allí como todocampista que sentía los colores, y tras disfrutar del juego como nunca, me marcho a la liga ucraniana solo yo sé a qué. Quizá sea antes de tiempo, y encima me pierdo el partido del 20 aniversario. A lo mejor no pasé por la empresa lo suficiente para dejar mi sello, pero ella sí dejó huella en mí. Gracias compañeros, por los regalos y vuestras palabras. Sois perfectos incluso los que sois del Madrid.
lunes, 6 de marzo de 2017
Presión contra la presión
Rompió el Atleti el panel contra incendios y sacó hacha y manguera para sofocar la alarma que había desencadenado la Real el viernes ganándole al Betis. Una cosa es que quede mucha liga (una eternidad) y otra ponerte quinto pinchando en casa. Los bares de presión se notaban en bares, casas y localidades del Calderón, imponiendo una atmósfera incómoda al partido. Así que para evitar que este Valencia que lo mismo le gana al Madrid que es goleado por el Éibar nos hiciera una de las suyas, los nuestros salieron a por el partido como si llevaran sin pisar césped un mes... Ni cansancio ni pollas. Fueron cayendo las ocasiones una tras otra, sobre todo por parte de D'Artagnan Griezmann y Athos Gameiro. Los franchutes coparon la lista de goleadores, pero bien pudo haber marcado hasta Fernando Torres desde el palco.
Como nota curiosa, el ataque estuvo absolutamente polarizado en la banda de Paseo de Melancólicos y nada importaron los cambios en ambos equipos. Diego Pablo inyectó cloroformo y anabolizantes a partes iguales con Gaitán y Thomas, que participaron de alguna forma en el tercero y último de esta nublada tarde. Ahí descansamos los escépticos, porque de tanta ocasión fallida hubiera sido casi justo que nos hubiésemos llevado el sustito en forma de gol valenciano. Esa zozobra en los débiles de mente fue el único peligro de los de Voro. Sería injusto obviar que el desempeño valencianista fue paupérrimo. Por no hacer no hicieron ni faltas. El gilipollas de Parejo, que es clavao a uno que nos ha estado enseñando pisos estos meses, no sabía dónde meterse, y su defensa no solo tenía que lidiar con las llegadas colchoneras sino con increíbles cesiones comprometedoras fruto de la presión. El bueno de Mangala sudó tipex... y a Garay tan solo le vi actuar en la rueda de prensa y eso no habla bien del argentino. Siguen los ché, y no diré que me da pena, perdidos en el Corte Chino que les han montado en Avenida Suecia (ojalá no nos veamos en las mismas en breve). Pero a todo ese despropósito contribuyó la saña de los nuestros, que no dejaron de buscar goles en ningún momento. Nada de pasos atrás. Presión desde el inicio, como el Atleti de las grandes noches europeas y tardes ligueras. Ese que parece tan lejano como si hubiera inaugurado en el 66 el Calderón por la voracidad y el materialismo de los """"malos"""" resultados recientes.
Sensacional pues, el equipo en todas las líneas. Encima portería a cero, excelente noticia en los tiempos que corren. Yo destacaría, por motivos opuestos, a Hernández y Fernández. Éstos no tienen nada que ver con los desastrosos colegas de Tintín. Uno es el joven Lucas, que sigue cumpliendo intachable sus guardias de urgencia. El otro, que parece ir haciéndose joven, es Gabi, el miocardio de este equipo, imprescindible en el engranaje actual nos pongamos como nos pongamos. Y aún más imprescindible para lo que se avecina es esa premisa de todo gran partido del Atleti de Simeone. Porque lo del balón parado y la solidez defensiva está muy bien, pero ahora que no caen goles de córner a mansalva sino que se encajan a lo pinball, pocos nos acordamos de ese otro rasgo transversal a esos dos: la presión. La presión es el arma retráctil de este equipo, es el abrigo que tu madre te obliga a ponerte con 10 años, es la que con sus arreones da las eliminatorias y decantan los partidos anónimos jugada a jugada. Es, en definitiva, el corazón que menciona el Cholo en la rueda de prensa posterior al partido. Tres meses más.
lunes, 3 de octubre de 2016
Donde la suerte pierde su nombre
El partido se antojaba difícil, ninguna visita del Atlético de Madrid a Valencia es fácil. Mas pocos contábamos con un protagonista tan marcado como el guardameta valencianista. La rara avis de Diego Alves, porque es raro ser brasileño y elegir ser portero, y además bueno, nos tenía reservadas dos atajadas que nos dieron ganas de arrancarnos el pelo. Su arte para intuir y dar el pasito adelante en el momento justo ya era conocida, pero el carioca se empeñó en duplicarla contra los nuestros. Pase que el Barsa se haya decantado por Cillessen en lugar de él (aunque no lo entiendo), pero no sé cómo coño este tío no ha jugado más que un par de amistosos con Brasil en su carrera...
Volviendo a esa pesadilla que fueron ayer los penaltys, parece que de un tiempo a esta parte queramos eliminar de nuestro bagaje goleador toda jugada a balón parado, que otrora daba puntos a porrillo. De haberse perdido puntos en Valencia con las oportunidades desperdiciadas, el parón de selecciones sería aún más largo. ¿A quién no se le vino a la cabeza el fallo del ayer en el banquillo rival Siqueira hace un par de años en ese mismo escenario? Cada penalty presagiaba un punto de inflexión que nos conduciría a un empate postrero y merecido por manirrotos. No obstante, el trabajo en equipo y la fortaleza mental y física del equipo fueron suficientes. La mental para sobreponernos al primer penalty, Griezmann el primero, abriendo él mismo el marcador en la segunda parte. Luego se repitió la historia con Gabi, pero no dejamos que el Valencia nos encerrara y buscamos la contra afiladamente. Difícil tarea la que tenían los levantinos contra este bloque que es a día de hoy nuestro equipo. No hay más que ver las lesiones y fundimiento de varios de los rivales en la matinal de ayer domingo: y ahí entra el componente físico. Estos están como toros y lo mismo les da un Dépor, un Bayern o un envalentonado Valencia. Nada es por suerte, cuanto más se entrena y más se lucha por el objetivo más probable es sacar tajada, aunque antes del fin de la jornada nadie contaba con el premio tan goloso como el del liderato. Una puta gozada el fin y los medios. Por mucho que yo confíe en él, este equipo se supera para sorprenderme. Y aún es pronto para nada, pero para terminar rescato una reflexión que hice hace el año que ganamos la liga:
Da igual que ganemos bien, mal, tampoco importa el rival, las finales o los títulos ganados. Se espera casi por decreto que este Atleti caiga, se desprecian sus resultados y para el fútbol de a pie no es más que un grupo voluntarioso que defiende bien. Mientras así sea, podemos dar otro gran golpe.
lunes, 6 de octubre de 2014
"Sé cuando pierdo y disimulo"
Esa frase del sevillano Ignacio González fue de lo primero que me vino a la mente tras el traspié rojiblanco en Mestalla. Es duro enterarte de tal manotazo en la cara a través de una simple llamada telefónica, haciendo homenaje a épocas no tan lejanas tecnológicamente hablando. Por lo tanto, no vi el partido, solo el típico resumen en el que le deseas lo peor al tío del sombrero de bet365 hasta que puedes cerrar el anuncio previo al vídeo. La vida moderna. ¿El Atleti tambaleándose del pedestal liguero y yo mientras en La Alhambra y alrededores de picos pardos? No era justo, así que tras tantas alegrías recientes, algo había que escribir. Siempre hay cosas que escribir de cada partido, aunque uno no lo vea, máxime si nos centramos en cosas tangenciales o paralelas como aquí se hace. Porque este Atleti se empeña últimamente en tropezar cuando yo no estoy ahí para verle. Pasó en El Pireo, pasó medianamente ante el Celta, así que aquí estamos esta vez para dar la cara. Esa es la característica que define a cualquier seguidor que se haga llamar colchonero: la fidelidad.
Si algo se le atribuye, (hablo en presente), al equipo de Simeone, es la solidez: la ausencia de lagunas, de lapsus, de qué le regalo yo ahora a la mujer que no me acordé de su cumpleaños y hoy es domingo... La última vez fue en Pamplona, y felizmente todo se recompuso en forma de título de liga. Esta vez fue ante un rival que comparte objetivos, enrachado y con interesantes jugadores, luego hablamos pestes de ellos para desahogarnos. El gol de pichichi Miranda (úlcera de estómago para todo el que lo diga con segundas), con preocupante falta de entendimiento entre Moyá y el brasileño, fue el punto de inflexión que desencadenó este accidente en cadena. No sabemos qué hubiera pasado sin ese gol, pero lo más probable es que por un lado u otro se vieran las costuras, puesto que los dos goles siguientes no fueron para nada fruto del infortunio. Una tormenta de murciélagos nada más entrar en la gruta y que dejó al equipo prácticamente K.O. tras trece minutos. Nadie puede achacar nada al cansancio físico, pero existe el psicológico, ya lo he mencionado varias veces (aparte de la intensidad de los cojones). Creo que esa afección es mucho más nociva, y tras competir como jabatos ante Sevilla y Juve, se juntaban los ingredientes "perfectos" para una parada en seco contra un rival engrasado. Con lo que me quedo de bueno es con lo que me han contado que pasó después: un Atlético de Madrid que trató de revertir la situación sin dejarse ir, consiguiendo que se hable igualmente de que se tuvo un penal para ponerse a un gol antes del descanso que de los tres goles en contra iniciales. Ahí es donde toma sentido la frase que titula esto. Considerémoslo un accidente, pero pongámonos el cinturón y el casco la próxima vez. El que no se consuela es porque no quiere.
Tengo esperanza en que las piezas ofensivas terminen por entrar en la dinámica industrial simeónica (qué palabra más horrible por cierto). Quizá para cuando eso ocurra el tren de la cabeza haya zarpado, pero creo que hasta el más optimista no piensa más allá de darlo todo en el partido inmediato, y luego dios dirá. Más o menos lo que se esperaba el año pasado vamos, pero con la salvedad de que los pilares que completaban los cimientos se sustituyeron, y éstos han de cuajar para ser al menos cercanamente fiables. De todos modos nadie se acordó de Courtois, Filipe ni Diego Costa durante la semana, así que esperemos a ver cómo evoluciona un paciente quizá no muestre más que las típicas afecciones de alguien que está dando el estirón. Me preocupa el planeta en el que están Cerci y Griezmann (Grisman a ratos), el titubeo en los goles de Moyá, al cual sigo defendiendo, y así varias cosas, que no dejan de ser gajes puntuales. No sé qué coño hace pidiendo Siqueira un penalty si no es el primer lanzador, aunque admiro su valentía para querer protagonismo. En definitiva, cosas que uno pasa de largo cuando los resultados acompañan, y que resaltan en la derrota. Me gustaría poder haber visto más minutos de juego del Atleti para valorar en condiciones lo que digo, pero por suerte o por desgracia me es imposible. De todas maneras, lo que sí que no me preocupa es que el cuerpo técnico hará lo posible para que todo funcione con la sincronía de un desfile norcoreano, y la verdad me muero de curiosidad por ver cuál será este año el tope del equipo.Parece cada vez más claro que la lucha por la Champions este año va a estar mucho más cara, y por consiguiente más apasionante. Porque enfrente había un rival que si te mete tres goles antes del primer cuarto es por algo. Tiene buena plantilla, libre de competiciones europeas. Además, su pestoso entrenador no es tonto ni dentro ni fuera del campo (¿qué cojones habla de bloqueos?), y tiró la piedra escondiendo la mano antes del partido. Él y sus jugadores aprovecharon el apetitoso escenario para seguirle el juego a la prensa, y por ello, además de por el resultado, me resultan aún más odiosos. Eso fastidia, y no tiene nada que ver para que pasaran por encima del Atleti, sino más por el desprestigio que supone para el equipo al que amo. Entiendo su actitud, porque cualquier detalle es poco para ayudar a tu equipo a ganar, pero también es comprensible la acentuación de mi desprecio por este tipo y su equipo, el cual, por cierto, tiene buena pinta y parece que va a estar bien arriba. Que el Valencia Club de Fútbol sea un gran club no es óbice para que me caigan bien (lo dice uno que se pilló un gran rebote de adolescente con las finales europeas que perdieron). Más allá del escozor de la derrota, probando nuestra propia medicina, lo bueno es que uno recapacita y cuando lee tanta mierda periodística, porque es tonto, se acaba dando cuenta de que si usan su veneno contra el Atleti, es porque vuelve a ser temido. Lo demás, paja y alfalfa. Lo que importa son los resultados, y entonces, tres goles en trece minutos hacen que esté deseando que llegue el próximo choque. Sus muertos del Valencia...
lunes, 28 de abril de 2014
Valencia 0-1 At. Madrid (J35) - Esto va en serio
♫ En una salida dificilísima, la primera por tierras horchateras, el Atleti demostró que esta temporada la raza que manda es la Sioux. Coleccionando la cabellera valencianista se da un paso crucial para la liga. ESTE ERA EL PARTIDO. Aquí estaba la primera asa de la copa. El Valencia, jugando en casa, y consciente de que podría joder a quien los había eliminado en Copa y Europa League recientemente, no "se dejó" en ningún momento. Totalmente comprensible y loable, aunque si hubiésemos pinchado se habrían llevado una ración de odio irracional por mi parte entre pecho y espalda. Demostraron con su alineación y el ambiente que este partido les importaba. No fueron ni mucho menos un murciélago con piel de cordero. Afortunadamente este año sale casi todo, y cuando no es una cosa es otra. Esta vez fueron dos capitanes con nombres cuya pomposidad es inversamente proporcional a su compromiso con este club. Grandes pase lo que pase. Gabi y Raúl. Se sufrió hasta el final, como debe ser si se quieren hacer grandes cosas. Diego Costa se empeñó por dos veces (me preocupa), en fallar lo que no suele. Permitió a Guaita enjugar con creces su error de cálculo en el primer gol. Pudo pasar cualquier cosa, pero el Atleti minimiza los errores y opaca los posibles aciertos del rival. Muestra de ello fue la intervención de Juanfran cerca del final. De cojones esa falta. Había que hacerla y punto. Alderweireld dará la talla de lateral, eso espero.
El árbitro pitó y el estrés en ese antro de cubatas a tres euros (o 3'50 si hablamos de Beefeater), dejó paso a un puño agitado y contenido, que aún no se ha ganado nada. Esos borregos soltando bilis con tufo a ginebra o whisky en función de ser del Madrí o del Barzelona pusieron la vista en otro lado y uno se alegraba mientras tanto de no parecerse a ellos. El Atlético consiguió volver a ganar en liga en Mestalla tras once añazos. La última vez fue Aguilera quien nos dio el triunfo. Más de una década... En esa temporada la Real Sociedad estuvo apunto de dar la campanada, y mi amigo estuvo conmigo viendo el partido decisivo, como ayer tarde. Al año siguiente, el Valencia CF fue el último equipo terrenal en ganar la liga. La situación a estas alturas es casi inmejorable, y la gente tiene ganas de una alternativa a lo de siempre. Esos mecánicos béticos, esos amigos o conocidos del Athletic, y gente tanto ajena como aneja al fútbol, de todas las edades y credos, se deshacen en elogios hacia este grupo de superhombres. O en su defecto, desean que los nuestros ganen el campeonato. Incluso algunos aficionados light del Real Madrid o Barcelona... Sea como sea, cuando piropean al Atleti es como si me lo hicieran a mí, así que últimamente uno liga bastante, cuando menos falta le hace.
miércoles, 15 de enero de 2014
At. Madrid 2-0 Valencia (Copa) - Férreo
Es de ley aplicarle este símil con el hierro a nuestro Atleti: por lo duro que es y por la Fe que tiene en la victoria. Se aferra a sus posibilidades como nadie, y normalmente obtiene recompensa. Ayer volvió a sufrir por momentos, pero manejando los pequeños y grandes detalles, la vida es más fácil. Este equipo minimiza sus errores y agranda los agujeros de los contrarios. Dándole a la Copa la importancia que se merece, apenas hubo cambios en el once respecto al supuestamente titular. Apareció un Sosa al que no vilo suficiente como para valorarlo y un inconmensurable Raúl García. De nuevo el navarro y el belga fueron claves en la eliminatoria. Pero antes llegó el gol de Godín, ya en la segunda parte. En la jugada que provoca el córner, Guaita toca la pelota, otra cosa es si dentro o fuera. Para mí tampoco hay falta del uruguayo. Fíjense las pocas dudas que arroja la jugada que ni un medio tan forofo como Superdeporte la ha usado para justificar la eliminación. Hasta llegar ahí, hubo alternativas en el juego, pero el Atleti paulatinamente iba arrinconando a los ché. Tras el 1-0, el Valencia volvió a crear peligro como ya hiciera en la ida, pero de nuevo un gran Tibu anuló los sueños de remontada. Quién nos iba a decir que este joven portero iba a hacer historia en el Atleti cuando llegó en 2011 al Calderón... Y quién nos iba a decir que RG8 iba a resurgir como mediapunta con instinto de gol en vena. Estoy seguro de que en muchísimas grandes selecciones iría convocado al Mundial. Lo remata TODO, y muy bien. Antes del gol que daba la puntilla a tanta zozobra, se sacó un latigazo que dio en el poste. Gabi fue el asistente en ambos casos, aunque con Sosa en el campo probablemente esos lances cambien de dueño. Bien nuestro capitán, con esas faltitas claves. Diego Costa no estuvo fino, pero cada balón dividido era suyo, así que no dudo que volverá a anotar en breve. Miranda y Godín imperiales, una de las claves de de los números de esta temporada. Para terminar, me gustan los minutos de los que está disponiendo últimamente Cristian Rodríguez, porque nos viene como anillo al dedo para las segundas partes de empuje.
En general fue un partido más abierto que la ida, y en el cómputo general el Valencia nos lo ha puesto francamente difícil. Hemos pasado sin brillo pero con autoridad. En el recuento de enfrentamientos coperos con los valencianistas salimos ganando 10-3 (finales incluidas). En Europa League también les hemos eliminado dos veces. Me encanta ganarle al Valencia por lo difícil que se me antoja siempre, si encima el bobo de Parejo pierde los nervios, mejor.
Ahora vendrá el vencedor del Athletic-Betis. En ambos casos jugamos la ida en casa. No me fio de ninguno de los dos, pero el enfrentamiento con los vascos es más atractivo dado que ya enfrentamos al Betis el año pasado.Por último, mi más sincera admiración por los jugadores del Real Racing Club de Santander, que están en cuartos de final a pesar de este formato tan negrero. Vaya par de cojones. A ver si el Alcorcón también pasa de ronda.
miércoles, 8 de enero de 2014
Valencia 1-1 At. Madrid (Copa) - Petróleo y oro
Hay equipos cabronazos, de esos que siempre que se enfrenta tu equipo a ellos tienes la mosca detrás de la oreja. No hablo de los dos colosos, para mí, esos equipos son el Sevilla y el Valencia. El segundo de estos, además, es de los clubes que peor me caen. Pero para mí también, el Valencia CF es uno de los "cinco grandes" del fútbol español. Al estilo de Argentina, con Boca, River, Independiente, San Lorenzo y Racing, considero que en España los cinco históricos con áura de campeón son Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Athletic Club y Valencia (respecto al máximo al resto de clubes).
No me fiaba un pelo de los ché, que además tienen en sus filas a varios jugadores cabronazos (y no me refiero al apodo despectivo que tiene el club del murciélago). Entiéndase por jugador cabrón al típico rara avis, sin necesidad de ser excesivamente un crack, tiene ese magnetismo para hacer el partido de su vida ante nosotros. Al ver la alineación valenciana de ayer, la cátedra de atléticos que conformábamos ante la tele acordó que sin Banega, Feghouli, Canales, Jonas ni Piatti este Valencia no era ni la mitad de temible que podía ser. Entre medias, como siempre que tengo el gusto de oír unas declaraciones suyas, excelente el Mono Burgos en la previa. Así transcurrió la primera parte. Guilavogui, que no es un negrocampista cualquiera, daba muestras de ocupar más espacio en el campo que la versión extendida de LOTR. Quizá demasiado incrustado entre los centrales, pero aprobado alto. Por lo demás, entre choque y choque parecía que de un momento a otro se iba a lesionar uno de los nuestros (un tal Fede fue el puerco del partido) y no iba a estar ante el Barça. ¿Y el juego? Dominio vacío valenciano y las mejores ocasiones para un Atleti tranquilo. Demasiado tranquilo y demasiado ritmo del Valencia, pero eso no basta para levantar el rastrillo de nuestra fortaleza. La segunda parte aumentó el embotellamiento de los de Pizzi. Aprovecho para hacer la siguiente reflexión: ¿Por qué los jugadores se tocan los cojones cuando el entrenador no es duro con ellos? ¿No debería ser esto algo innegociable? Lamentablemente nosotros los del Atleti sabemos mejor que nadie que esto no es así. Pasa siempre, y me temo es extensible a cualquier trabajo.
Por desgracia ese martilleo del Valencia hizo que Joshua Águilavogui, que me encantó, fuera sustituido por Arda. Imagino que en busca de más control del juego. El caso es que el equipo comenzó a resarcirse y en una jugada afortunada Raúl García, who else?, marcó un gol de oro. De oro también parecía la equipación, pero ¿a qué viene esa aberración amarilla contra un rival que viste de blanco y negro? Las marcas... Hasta Luis Aragonés tuvo que soportar en Segunda División la equipación amarilla mostaza el año del ascenso.
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| Guilavogui y el arbitraje, de lo mejor. |
Por cierto, excelente el trío arbitral en el partido en general y en la concesión del gol en particular. Poco a poco fueron saliendo cabrones al verde, que si Canales, que si Piatti, que si Feghouli... menos mal que tenemos lo que para ellos será el hijo puta mayor, el bueno de 'Tibu' Courtois. El thibauting que hace al genial tiro de Canales es la mejor parada que he visto en mucho tiempo. Fue decisivo para que el Valencia no empatara antes. Él y Toby 'pidgeotto' Alderweireld fueron de lo mejor de este partido tan sufrido (cuánto tiempo sin poner esa palabra en mi blog...). Pero es que el sufrimiento con este señor equipo es hasta agradable joder...
Sin embargo el fútbol a veces tiene esa justicia poética, que me hizo acatar el gol del Valencia en el último suspiro casi sin lamentarme. No estuvo mal para lo poco que ofreció este Atleti, que incluso cuando no está fino es temible o como mínimo más duro de pelar que una tortuga alligator. No veo fino al equipo desde antes de Navidad, pero no me quejo, al contrario: resultan admirables los resultados obtenidos a pesar de este supuesto "valle" de rendimiento. Queda todo abierto en Copa. Y aunque es una eliminatoria, no sé si se jugará la vuelta. Yo solo sé que el sábado a las 20:00 estaré muy pendiente del Vicente Calderón.
Todo el campo es un clamor,
son la gente rojiblanca,
no sé sabe de dónde vienen,
si del este o del oeste...
ANEXO: Eusebio, se fue una leyenda
Al igual que yo me he permitido antes la licencia de hablar de cinco grandes del fútbol español y del argentino y quedarme tan pancho, en referencia a los jugadores de fútbol de la historia suele pasar lo mismo con cuatro: Di Stéfano, Cruyff, Maradona y Pelé. No hay que tener dos dedos de luces para darse cuenta de que las comparaciones son odiosas, (las mías también), y quedan en el olvido equipos y jugadores que son eternos y legendarios. Y además mítico también en mis videojuegos de culto: no he metido goles con este hombre en el Pro 6 ni nada... Aunque no tengo el tiempo que se merece este sensacional jugador mozambiqueño que nos ha dejado, no quería irme hoy sin hacerle este pequeño hueco en mi bitácora. Me ha llegado al corazón el pedazo de homenaje que le han hecho en Portugal, su tierra adoptiva, así como partes de la historia de su vida que no conocía. Obrigado, Pantera Negra. Una puta máquina.
lunes, 16 de diciembre de 2013
At. Madrid 3-0 Valencia (J16) - Creer hasta vencer
Una vez más este equipo me gana en convicción, tanto a mí como a su rival de turno. Esta vez costó mucho más de lo habitual. Hasta el segundo tiempo (a saber lo que les dijo Simeone a "los muchachos"), no se tradujo en ocasiones el trabajo hasta entonces. Fue además desde el individualismo, no desde una jugada en equipo, la acción que supuso el primer tanto. Diego Costa, en un estado dulcísimo, convirtió al defensor valencianista en un cadete para meter el primero. Poco después RG8 de nuevo besa el santo nada más entrar al campo para terminar de noquear al equipo ché, que siempre que viene al Calderón me impone más respeto que otros. Pronto se vio que venían a por el 0-0 y el inicio sin complejos pronto fue extinguido por los nuestros. Primera vez que les ganamos en liga en la era Simeone, aunque siempre recordaremos esa noche mágica en semis de Europa League. Pero Diego Costa no tenía suficiente, nunca tiene. Así que provocó un penalty, que le detuvo un experto en estos lances como Diego Alves. Eso enfureció más al hispano-brasileño que poco después volvía a entrar en tromba al área para ser nuevamente derribado. "Dieeeeeego Dieeeeeeego", decían los aficionados para que Costa volviera a desafiar al portero; "El ocho!, el ocho!", decía Simeone para que lo lanzara Raúl. Pero al final fue El Lagarto el que lo metió: por el mismo lado, pero corrigiendo la altura del anterior. IMPOSIBLE para Alves. No dudo de que habrá jugadores con más calidad que Costa, pero su creencia en sí mismo supera cualquier impedimento. Eso es extrapolable a la totalidad del actual Atlético de Madrid. Tan solo tienen que ver la última jugada, con todos subiendo a rematar y el Cholo pidiendo un gol más para ponernos líderes en solitario. Eso no se paga con nada.
Thanks Ujfa!
No quiero cerrar este garabato carente de inspiración por exceso de trabajo sin homenajear humildemente a Tomas Ujfalusi, que tras anunciar su retirada presenció el partido in situ. El checo defendió con gallardía la elástica colchonera, y de bien nacidos es ser agradecidos. Un tío que con su rarezas me caía de puta madre y que ganó con nostros una Europa League y una Supercopa en la época inmediata a la maravillosa actual. Ujfa: un rinoceronte rojiblanco, uno de los nuestros, un tío grande, al que además tuve la suerte de ver en directo.
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| Respecto |
Champions Alert!
Justo antes de rubricar mi crónica, ya sabemos nuestro rival en Champions: el AC Milan. Todos hablan de suerte. Suerte los cojones. Podemos ganarles por supuesto, pero un equipo como ese habiendo otros como el Schalke, o el Olympiakos, con todo respeto para ellos, no es suerte. Las palabras sacadas de contexto del bueno de Muntari le dan más aliciente al partido para la prensa rosa, pero nuestro capitán ya salió al quite. Solo espero no tener que guardar en el baúl de los recuerdos mi camiseta falsa y mi chaqueta de chándal con gorro del equipo rossonero. De aquí al partido inmediatamente anterior, olvidémonos de ellos. "Partido a partido", ese es nuestro credo.
lunes, 1 de abril de 2013
At. Madrid 1-1 Valencia (J29) - Con un pedrusco en los dientes
Tras una primera parte para olvidar el Atleti cosechó un sacrificado punto que le basta y le sobra para mantener avivado el inexpugnable círculo de fuego respecto a sus perseguidores Champions. Para mí, suficiente.
Pero cualquiera que viera la primera parte sin haber visto la mayoría de partidos del Atlético este año se extrañaría de las posiciones de cada equipo en la tabla. Se vio al inicio un Valencia cholesco, y no por la marca de batidos levantina, sino porque salieron decididamente a por el partido como solemos hacer nosotros: presionando arriba, ganando cada uno contra uno y multiplicándose en el campo. Gracias a ello pudimos utilizar lo que tanto gusta a los periodistas con ínfulas de ingeniosos en estas fechas: la palabra 'torrija' para referirnos al espeso juego que desplegó el Atleti, sobre todo en los primeros tres cuartos de hora. Afortunadamente la poca lucidez de la que disponemos, en forma de turco paticorto y culón, brindó a Falcao tras dos estilosos recortes un gran pase que el colombiano remató con ese escorzo tan suyo para empatar. Rememorando así otros goles que al Valencia ya le había marcado por muy temprano que se levanten los juntaletras deportivos, porque la Europa League también es una competición en la que se contabilizan los tantos anotados. Lo digo porque casi ninguna noticia de las que mencionaban el dato de que Falcao no había marcado al Valencia recordaban este hecho.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Valencia 2-0 At. Madrid (J10) - Peleas como el mejor
8 victorias seguidas en liga, fimando la mejor racha de nuestra historia. 23 partidos oficiales consecutivos invictos, con 20 de ellos acabados en triunfo, y de regalo una Supercopa de Europa. Con estos logros, y tras cómo se produjo el fin de la racha en el partido de ayer noche, solo me queda hacer uso de ese fragmento de nuestro bello himno para titular la crónica.
Volvíamos a la capital del Turia tras certificar allí nuestro pase a la final de la Europa League. Aquella fue una noche bella, inolvidable, tranquila tras el golazo de Adrián. Ésta, como cabía esperar, fue todo lo contrario y más. Fue un partido duro, feo, bronco, intenso, con un Valencia que llevó el partido a su terreno y ganó merecidamente. ¿Por qué? Porque arovechó sus oportunidades y punto. Este encuentro me recordó bastante al del año pasado en este mismo campo (en liga), donde al final los tuvimos encerrados pero no supimos marcar. También me recordó a la final de Copa de 2010 contra el Sevilla, en el sentido de que llevamos el peso del partido pero no lo tradujimos en muchas ocasiones, y nos remacharon, como aquí, en el descuento. Precisamente Mestalla y el Ramón Sánchez-Pizjuán son para mí los campos que más pavor me producen. Son difíciles de narices, al menos para el Atleti, a la historia reciente me remito.
Antes del primer gol hubo una jugada extraña, en la que pisan a Falcao tras un rechace. A mi juicio, es imposible de ver para el árbitro entre tanta gente, pero para mí es demasiado antinatural el escorzo que hace el valenciano que impacta en el rostro de Falcao. Luego se sorprende sí, porque quizá no quería darle en la cara, pero sí hacerle daño. De Soldado no me extrañaría. Luego el genial delantero ché anotó un golazo de suave volea que sorprendió a todos. Otro golazo como el de Adrián el año pasado, pero en un contexto diametralmente opuesto.
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| Golazo de Soldado, que sorprendió a Courtois con una gran volea. |
Ese fue el principio del fin. Un Valencia necesitado de puntos como el comer no iba a dejar escapar esta victoria. El Atleti lo siguió intentado hasta el final, pero muy espeso en los últimos metros, tanto que diría que el Valencia tuvo igual o más ocasiones que nosotros pese al absoluto dominio territorial. Muchos centros y pocas nueces. En la segunda parte, otro pisotón, que aquí se cuenta todo. Esta vez de Arda a J. Pereira, que ayer me empezó a caer bastante gordo para lo delgadito que es. Llámenme parcial, forofo o lo que quieran, pero para mí es incomparable este lance al de Soldado con Falcao. En mi opinión, Arda apenas tiene tiempo para rectificar. De todas formas, para mí no influyó ni mucho menos el árbitro en la derrota. Pudo pitar dos penaltys a Falcao, uno en cada parte. Pero también pudo haber otro de Godín a Rami.
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