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sábado, 31 de octubre de 2015

Nunca Mais

He visto más partidos de fútbol que veces me he masturbado... Bueno. No. Pero casi siempre, en el proceso de valorar la actuación de un equipo, me cuesta ver ese trabajo en la sombra, esos detalles cruciales como la colocación y la anticipación de cara a distribuir el juego. En definitiva, el arte de guiar y llevar el tempo. A pesar de mi vista gorda para ese menester, Tiago Mendes absorbió mi atención en el partido de anoche, dando una gran exhibición y siendo el faro y el ancla del equipo en una magnífica primera parte. Tiago sabe dónde estar, qué hacer, cuándo hacerlo y, por si fuera poco, invita a los demás a tomar acciones acertadas cuando él no puede. De hecho, si fuera posible, me gustaría contratar sus servicios para orientarme en mis quehaceres. Seguro que también sabría. Él fue el autor del gol que abría el partido tras un acoso con el que los nuestros ganaban claramente a los puntos. Él, con su apariencia física de conquistador portugués, nos hacía ver más allá de Finisterra. Sin duda, algún antepasado del lusitano tuvo que entrevistarse en algún momento de la historia con algún rey para decirle que podía dirigir una expedición a ultramarinos dominios.



El Atleti controló y dominó sin descanso hasta el descanso. Inutilizó a un Depor que dejaba groseramente solo al emergente Lucas Pérez. Lo intentó por una banda (Juanfran genial como toda la temporada) y por otra (se notó que Filipe volvía a la que fue su casa por lo suelto que estuvo). Además, a dos aguas, el pintor barroco, Yannick Carrasco. Este hispano-luso que en realidad es belga, parecía a priori un círculo en el tetris colchonero, pero ha demostrado, varios partidos ya, un poderío físico y unos recursos técnicos excelentes. En un símil cervecero, es una Mort Subite con alma de Delirium Tremens. Mantiene esa electricidad tanto en ataque como en defensa, y todos los detalles que tiene los hace para hacer daño, sin mariconadas absurdas como otros. Hoy en un par de arrancadas me la puso dura. No había quien lo cazara al cabronazo. Apuesto a que al pobre Laure no le hizo tanta gracia. El fofisano y buen central Sidnei tuvo que andar al quite en esos lances. Simeone ha encontrado el filón, y lo alinea porque hay que aprovechar a todo jugador on fire, lástima de su cambio tan apresurado en la segunda parte, como ya pasó ante el Valencia... Esperemos que el efecto Carrasco se transforme en algo permanente, porque un verso libre nunca viene mal. Fin de la chupada de polla. Prosigamos.



En resumen, todos, liderados por Tiago sabían qué hacer al servicio del equipo, con el único lunar de Jackson, aún, todavía, still, encore, fuera de ritmo: como yo en tango, vamos... Acelera o ralentiza las acciones en el momento inoportuno, como bien dijo Gustavo López (gran jugador y mejor comentarista). No obstante, yo confío aún en este portento de delantero que es el colombiano, ya verán como se hincha.

La segunda parte, el ímpetu del Atleti evolucionó de manera directamente proporcional al tamaño de mi reproductor, ya que el YOMVI va como el culo en pc y tuve que pasar al móvil. Ésto me permitió comenzar a esbozar esta crónica, y volver a dar señales de vida en un lugar donde antes publicaba con la disciplina del Profe Ortega. Gran invento no obstante el YOMVI (tengo una cuenta que puedo usar cuando no juega el Mandril). Yo me estoy planteando contratar el BeIN ese para los dos últimos partidos de fase de grupos para ver un puto partido de Copa de Europa de mi equipo en condiciones... Tanta rojadirecta capaz es de causar glaucoma. Pues eso, segunda parte con ventaja, sinónimo de sesteo. Aún así, ¿qué malo puede pasar con nuestro dispositivo defensivo y lo poco que ofrecía arriba el Depor? Pero lo cierto era que el devenir de la segunda parte era un calco con papel cebolla de la primera. El Deportivo mimetizó lo hecho por los nuestros un rato antes con la connivencia rojiblanca.
Dominio sin ocasiones del equipo herculino hasta que pasó lo que pudo pasar hace quince días en Anoeta o en otras tantas expediciones colchoneras. Gol aislado del rival. ¿Y ahora qué hacemos? Un despiste de Josemari Giménez propició un meritorísimo gol de Lucas Pérez, del que no conocía su existencia pero al parecer es el estandarte de este Coruña que tras muchos años mira al descenso con risa floja. Gran definición de un tío que tenía pinta de que iba a soñar esa noche con el huesudo rostro de Godín y las contundentes intervenciones de su pupilo y compatriota. Pero al bueno de Giménez, al que ni la sombra de la duda tiene huevos de posarse, le jugó una mala pasada la confianza. 



De ahí al final, empate y gracias. Ese gol no estaba contemplado en ningún guion. De nada sirvieron los cambios de esquema ni la entrada de Saúl y Correa (al menos me puntuaron en el Comunio). Resultado absolutamente justo y que me dio un rabia que no sentía desde la eliminación en Champions del pasado año. Una pena no rematar esos partidos, pero esa es una de las características nucleares de nuestro juego. Aparte de ello, lo único que me preocupa es lo mismo de siempre, la frustración del paso de testigo en el medio campo, más que nada por la edad de nuestros dos silentblocks (Gabi y Tiago) y la dificultad para ofrecer un plan B si la cosa se sale de lo previsto. Este comportamiento retráctil, por no decir fláccido, de la segunda parte, debería mejorarse para incrementar lo que está siendo una buena temporada hasta ahora. El equipo está arriba, y yo estoy a muerte con él, pero a veces nos creamos problemas nosotros mismos y es una pena. Esperemos que la moraleja llegue al Cholo que en definitiva es quien echa atrás al equipo, en lo que creo que todos coincidimos es uno de los pocos 'defectos' de nuestro líder. Aunque seguramente sea yo el listo... 

PD: Giménez crack!



domingo, 5 de abril de 2015

Sábado de resurrección

Un día antes, y en una localidad de claras connotaciones islámicas, volvió el Atleti a ganar fuera de casa. Fue el partido deseado para cualquier aficionado en términos de pragmatismo: gol tempranero, sentencia poco después, y a vivir de las rentas dosificando a golpe de escalpelo. Eso fue lo que se vio en Córdoba, donde finalmente no fuimos porque nos sobraban motivos de toda índole. Cómodamente desde el sofá, vi como se daba el desenlace soñado. Gol rápido de Griezmann, cuyos goles vuelven a florecer, y lejos de especular, y quizá ayudados por la endeblez del rival, que no olvidemos es colista destacado, se siguió buscando el segundo con precisión quirúrgica. Así llegó lo que se venía pidiendo a gritos: el aprovechamiento de los geniales saques de banda de Jesús Gámez. Prolonga Giménez, con G de Güeno, y allí estaba Saúl, el torocampista que vuelve a estar como antes de la lesión, abarcando mucho campo y sudando goles. Estos dos últimos jugadores mencionados, son claros candidatos a ser vendidos por la directiva del club "comprador donde los jugadores juegan donde quieren". Ojalá se sigan haciendo las cosas bien y se mantengan estos interesantes futbolistas, porque sobre todo con el uruguayo hay central para rato. Por otro lado, qué bien Gámez joder, si ya sabía yo que este tío iba a rendir... pero no en la izquierda! El único lunar lo pondría en la apatía de Mandzukic, al que espero para la causa, porque se le necesitará más que nunca a partir de ahora. No obstante, sin florituras, se hizo todo bien, y no es fácil. El topicazo de que "en fútbol no hay enemigo pequeño" no es ninguna tontería, porque el rival, errático y despistado a más no poder, gozó de alguna que otra llegada peligrosa mientras su entrenador se desgañitaba apelando al ánimo y yo sin saber por qué sentía compasión por él. El fútbol es lo que tiene, las distancias son mínimas, pero francamente nunca dio sensación de que la victoria se fuese a escapar. Ese savoir-faire tan de este equipo campó a sus anchas en el Nuevo Arcángel, y se encargó de desquiciar a una grada asqueada y que mucho me temo no va a disfrutar de lo poco que le queda en primera como es debido. Quizá el ascenso del Córdoba llegó accidentalmente antes de lo previsto, o la gestión no ha sido la mejor, o simplemente no se pueden pedir peras al olmo, pero el caso es que el equipo blanquiverde parece avocado al descenso sin remisión. Ojalá vuelvan pronto, que siempre se agradece tener estadios a tiro de piedra por si uno se lía la manta a la cabeza para ver al Atleti. Regresa la pátina de profesionalidad que probablemente siempre estuvo ahí, pero que estuvo enmarcada dentro de un valle físico tan comprensible como premeditado. Eso es lo que quiero creer, porque a partir de ahora los fallos serán prácticamente imposibles de subsanar. Ya queda menos para el martes, otra cosa es que yo vuelva a arrastrarme por estos lares, mostrando mi falta de mojo, que no de musa, a la hora de escribir. Quizá esté yo también en un valle de rendimiento de esos... así que aunque seguramente vuelva en el próximo partido, cada vez voy notando más el peso de los dedos, la falta de agudeza a la hora de sacar chascarrillos baratos. Intento hacer malabares con las palabras pero éstas se me caen como si fuera un mendigo en medio de un semáforo en rojo, además no disfruto escribiendo esta mierda como antes, que es lo fundamental. ¿Será obsolescencia programada? ¿Será que las carreras de Juanfran y los despejes de Godín se alimentan de mi ego? ¿Será que me creía mierda y no llegaba ni a peo? ¿Será que todo fue un sueño, u otra vida?


viernes, 16 de enero de 2015

En los genes

PREFACIO: el Glorioso llegaba a la ida con un once lleno de segundos espadas, el rival también. Era una incógnita el devenir del partido, pero cuando peor estaban las cosas, apareció una triquiñuela de RG8, con la complicidad de un desafortunado Ramos. De esta forma abría el Atleti el marcador. Por si fuera poco, el charrúa Josemari Giménez de soberbio cabezazo ponía más tierra de por medio. Ahí me empecé a poner nervioso, porque en los derbis me pongo nervioso cuando vamos ganando, y en una eliminatoria, un 2-0 es, más que un caramelo, un bombón Lindt. El hecho de verlo con dos madridistas, uno más fundamentalista (aún así te aprecio Nando) que el otro (familia política y todo), y un afable argentino que se mantuvo como la mencionada marca de bombones (neutral) me hizo que no disfrutara de la victoria como es debido. Soy tan gili que durante unos minutos sentí remordimientos porque mi equipo había metido un penal dudoso. Así soy yo... Tras dar porculo a mi sobrino madridista con la colaboración de mi sobrino rojiblanco y recibir a cambio imágenes que NO descargué en las que se intuía a Ramos cabeceando en Lisboa, comencé a recapacitar: que se jodan! Ahí me acordé del no-gol de Perea, del fuera de juego de Huntelaar, del agarrón de Raúl a Aragoneses, de la mano de Xabi Alonso, de la no-roja a Arbeloa en este mismo partido... Así que para la vuelta programé verlo en mi pueblo, Antequera, sin tufo avikingado, pero por motivos de trabajo decidí ir un bareto de mi actual localidad a ver al menos parte del mismo, porque un streaming no estaba a la altura de tal partidazo. Así procedí, solo, a lo McClane en Nakatomi, actuando como si me observaran sabiéndome especial: un pato rojiblanco en un estanque de blancos.

 Llevaba esperando este momento varios días, en el sentido de que por suerte o por desgracia el trabajo me absorbe poderosamente y no he tenido el tiempo que hubiera deseado para descargar aquí, en mi mind palace, mis visicitudes con el Atleti como actor secundario con alma de principal, mínimo Morgan Freeman. Y llevaba esperando este momento varios años: ver a Torres, a.k.a. Fernando el Conquistador, enviar por mensajería dos paquetes en forma de balón en las dos porterías de la pocilga. Entre él y Griezmann (con un Mario y Tiago que destacaron sobremanera) se bastaron para despelotar a una defensa de chiste. En esta vuelta con aires cacareados de remontada, con enésima invocación del espíritu de Juanito (dejad en paz a los muertos por favor), el Madrid, un gran equipo, el club más poderoso del mundo en líneas generales, todo hay que decirlo, no consiguió ni acercarse a eliminar a un equipo que no es el mejor del mundo, pero es mejor que cualquiera, que dirían Sabina y Páez. Hace poco decíamos que a equipos colosos el Atleti le hacía frente mejor a partido único, así que fíjense en la evolución positiva de los nuestros, que en la Supercopa de España y en esta eliminatoria (además de la de la Champions ante el Barca), ha eliminado a Pili y Mili a doble asalto. Sencillamente espectacular. Que nos quiten lo bailao. Porque llegar a un bar exhausto, pedirte un Red Bull (Red Bull verdadero, no bebida energética marca blanca al mismo precio de un Red Bull), porque si te pido una Coca Cola y me pones una Hacendado no me cobras lo mismo no? pues igual con el Red Bull de los cojones... Pedirte un Red Bull, decía, (a este paso me van a pagar por hacerles publi) entre madridistas que veían el repelente y grimoso homenaje con tintes norcoreanos a su ídolo vociferante, y ver cómo segundos después se quedaban a cuadros con el 0-1, es momento Mastercard (nada, que hoy hago anuncios gratis y punto). Y es que se veía venir... entre esto del baloncito de gold-filled y el espíritu del bueno de Juanito que las cosas no les iban a salir bien (si hay algo de lo que me alegro de haber estado ajetreado es por no haber visualizado mierdas de tal calibre durante la semana, pero me han llegado en forma de diarrea auditiva, qué se le va a hacer). En esas va y comienza el partido, y cuando aún ni había apartado la mirada por primera vez de la pantalla, se va Grizzie por la banda, la mete a dentro del área, y en ese momento pensé que el pase era malo, pero The Kid remachó como un gran delantero que es, le pese a quien le pese. Tras celebrar con rabia el gol, yo y algún que otro valiente, incluso había un nota con una camiseta rojiblanca, el Madrid comenzó a cercar el marco de Oblack [sic]. Dominio asfixiante para el aficionado y tan solo exigente para nuestros gladiadores, que controlaban como podían las embestidas de un buen equipo merengue, que aún así no tuvo tantas ocasiones claras como posesión circundante. De todas maneras el gol de Ramos, con cantada del esloveno que salió a por aceitunas de noche, reactivó la zozobra, porque seamos francos, el RM es de los pocos equipos que te mete el miedo en el cuerpo con casi cualquier resultado adverso. No sé si es el ADN que se ha instalado en el seguidor atlético en la última década, pero yo no me fiaba ni un pelo. Así llegó el descanso como agua de mayo. No aguantaba allí más, e hice un semi-GilMa. Me fui a por lechuga al Supersol, descuidando adrede un buen pellizco del segundo tiempo. Ya dentro del coche (pasaba de gastar más dinero entre vikingas histéricas) oí estupefacto como el gol del becerro de oro (que conste que Cristi no me cae ni mal, me cae peor Messi fíjense lo que les digo) no era el 2-1, sino el 2-2. Ole los cojones de mi Atleti una vez más. Tras aguantar unos veinte minutos más, y enterarme de que entraba Arda, dejé de preocuparme por la eliminatoria. El turco saliendo a cerrar los partidos no hace falta ni que me lo enseñen para saber lo que hace... Mientras, ya en casa, picaba cebolla para burritos con el móvil al lado, y también hubo tiempo para que el mismo que protestaba por juego duro del Atleti en la ida mereciera la expulsión, además para que fuera aplaudido por el señorío de la capital. Hasta hoy no he visto el segundo golazo de Torres. Otra muesca más, este equipo lleva en los genes la competitividad, y poco a poco se están mutando los genes recesivos* del pesimismo en los derbis que se propagaron los últimos años. Pocos equipos, por no decir ninguno, aguantan tal tormenta de ataques casi sin despeinarse. Por desgracia hay gente que solo valora un subconjunto barroco y quijotesco del maravilloso deporte que es el fútbol, y que no ve jugar a los nuestros más que contra el equipo de la galaxia y con eso ya establecen verdades universales. De ahí me imagino que brotará ese mantra que dice que somos violentos, que no jugamos a nada, y demás sandeces. Son un mal necesario, y no hay que olvidar que si chillan tanto es porque ahora les estorbamos, pero son los mismos que se alegraban de las Europas Leagues. Afortunadamente, hace tiempo que aprendí que el mayor insulto es la ignorancia, o como mínimo la buena educación cuando alguien busca que uno entre al trapo. Incluso les doy la razón distraídamente cuando me dicen que los del Cholo son "donadores de patadas", o que son violentos. En resumen: "ladran, luego cabalgamos". No se sabe por cuánto a este ritmo, pero esta eliminatoria nos la merecíamos. Y ya está, que no se puede sacar pecho mucho más, que enseguida se lo hunden a uno, sino que se lo digan a los haters de El Niño. Humildad como reliquia.

* no soy experto en genética, pero sé lo de los guisantes de Mendel y esa mierda. Que ningún experto en la materia me corrija. Gracias.

ANEXO: El Barça en liga y en copa.
No quería obviar el partido que hubo entre medias del derbi copero. El Atleti jugó mal los minutos que le vi contra un Barcelona que le pasó por encima. Esta vez la insípida equipación visitante hizo honor a su apariencia. El tridente Neymar, Messi y Suárez percutió justamente a los nuestros. A pesar de ello, es cuestión del gen simeónico, tan correctamente implantado en nuestros jugadores, el hecho de que el Atleti llegó a ponerse a un gol de nuevo, y plantó más cara de la esperada al descanso a un Barsa que sufrió hasta el final para certificar su justísima victoria. Eso sí, NO ME GUSTÓ LA ACTITUD MACARRA EN CIERTAS ACCIONES, COMO MANDZU MANDANDO CALLAR AL NOU CAMP, QUE NOS APLAUDIÓ EL DÍA QUE GANAMOS LA LIGA ALLÍ. ASÍ NO CROATA. HUELGA DECIR QUE CIERTAS ACTITUDES HAY QUE RELAJARLAS, QUE UNA COSA ES COMPETIR, QUE LO HACEMOS DE CINE, Y OTRA PASARSE DE LA RAYA. CON ESTO NO LE DOY LA RAZÓN A LOS QUE DICEN QUE SOMOS VIOLENTOS, SINO QUE MATIZO CIERTOS COMPORTAMIENTOS QUE NO SON DE RECIBO, SEA EL RIVAL QUE SEA. OTRA COSA ES QUE LOS DETRACTORES DEL JUEGO ATLÉTICO VEAN FANTASMAS DONDE NO LOS HAY. Ahora los hechos sitúan una nueva eliminatoria, que esperemos tenga el mismo devenir que la de tan grato recuerdo en Copa de Europa. El FCB también es un rival temible, pero hay que tratar de hacer la machada completa en Copa tras eliminar al Real Madrid. A falta de nuevos resultados, esta Copa me la está empezando a poner dura, esperemos que no haya gatillazo y que las palabras del Cholo se sigan cumpliendo: "a doble partido, los míos no temen a la muerte".

sábado, 6 de diciembre de 2014

El Punto G

Este Atleti, cuyo técnico podría dar convenciones, charlas y llevar la voz cantante en simposios sobre cómo plantear los partidos, sumió al rival en una profunda hipnosis, y casi la extendió a sus fieles seguidores. Quizá no fuera más que la especulación llevada al paroxismo, o que el equipo no juega tan bien como dicen los que no ven más que sus goles a balón parado en las noticias. Quizá estoy exagerando, y el Elche, equipo que ojalá siga en primera por la calidad que mostró su afición en esta coyuntura y porque es un clásico, está a un nivel muy inferior al del año pasado. Aún así, el caso es que salió un partido sin sobresaltos, pragmático, y en el que los nuestros dieron la sensación de no tener que sudar estrictamente más de lo necesario para ganar con solvencia. Porque otra cosa no, pero a sobriedad, pocas veces le ganan a los del Cholo. Además de una nueva tarde en la oficina, nos llevamos una buena noticia: al paso de un becario a la nómina de la empresa. No es ni más ni menos que José María Giménez, con G, otro central con gol como su mentor Godín. Porque ese golazo de bandera no lo mete un tuercebotas. Ojalá todo salga bien con él y con Lucas Hernández, que al parecer es del agrado de Simeone pero no le he visto en acción. Casi que ha venido bien la lesión de Miranda: un gol en contra en cinco partidos con Giménez en la zaga. Un servicio militar sobresaliente. Si todo sigue su cauce, parece que su espera en el banquillo le merecerá la pena en breve, pero que conste que aquí nadie está enterrando al brasileño. Además, dos cosas buenas sobre el protagonista del partido: parece haber dejado atrás ese absurdo peinado que le daba pinta de cebolleta, y me acabo de enterar que proviene de Danubio. En este blog sabemos que de La Franja solo pueden salir cosas grandes. Su gol llegó en una vacilada que huele a Germán Burgos. Esa emboscada tocando en banda, tras el supuesto respiro que suponía para los defensores rivales el evitar un centro preciso de Koke, les dejó tan en Babia que cuando reaccionaron el nuevo uruguasho de la familia ya había percutido. Discutible fuera de juego, y ante la duda no se pita, porque aún la tengo tras ver varias imágenes de línea gorda. Lo mantengo para el Atleti o para el equipo más asqueroso del mundo. Ese tipo de offsides son imposibles de verificar, y como esos centímetros no son determinantes, prefiero que no se piten. Repito, sea para el bando que sea el beneficio. 

A partir de ahí, un erial de tiros a puerta pero la sensación de que el partido estaba totalmente controlado. El Elche solo inquietó en un extraño centro con cicuta en el que Moyá hizo su mejor parada como guardameta colchonero. En la segunda parte, cuando el equipo franjiverde parecía inquietar mínimamente, se descuidó, y ahí apareció una genial asistencia pulsando L1+ △ de Gabi. A ese balón llegó bien Manyuka, controló mal, y definió regular, pero como el gol se lleva en la sangre, pues marcó, al igual que nuestros centrales con alma de killers. 0-2. Absolutamente nada más debía de ocurrir, salvo algún cambio dosificatorio o reivindicativo. Tan solo Griezmann, que sigue jugándolo TODO aunque no sea titular, dio frescura al ataque. El otro Jiménez, el que tiene los mismos goles que el joven central que abrió la lata, no aportó nada. Cerci no estuvo, y me pregunto si soy yo el que tengo un problema en vez de él, porque llevo varias crónicas hablando del puto italiano. A ver si contra su ex-eterno rival le dan bola y calla bocas. Si no, que siga remando en galeras o que fantasee con en cuál equipo de la Serie A jugaría sin trabajar tanto como aquí. En resumen, el Atleti sigue ahí, seduciendo, masajeando, rascando, intentando llevar al clímax a su hinchada, pero aún falta mucho preliminar, aunque a mí me pone.Y así, satisfecho con lo visto por su simpleza, se despide este guarro gilipollas, con G, como no podía ser de otra manera.