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jueves, 19 de marzo de 2015

No lo puedes entender, muchacho...

Este vuelta de octavos de Champions no merece perder el protagonismo con otros partidos, pero qué decir que no se haya dicho ya del rosario de encuentros tras esa fatídica noche alemana. Poco gol, servicios mínimos pero fiables y atisbos de mejoría en Cornellá (el único que no vi porque me entregué al Amor en Roma). Palíndromos y buenos recuerdos aparte, así llegaba por fin, más rápido incluso de lo que mis ansias deseaban, el desenlace a nuestro duelo ante el Leverkusen. Al final no fui a Antequera a verlo con mis familiares atléticos, desterrando toda superstición, y enfrentándome solo a la batalla que todos íbamos a librar en mayor o menor medida.


El ambiente era espectacular y, como he dicho otras veces, solo por eso ya merece la pena ver el partido. Increíble lección de animación en todo momento. Pero enseguida se vio que no iba a ser fácil, y la idea de una resolución por la vía rápida de la eliminatoria quedó en una esquina oscura de la habitación, entre la mesita de noche y el hueco donde pongo la mochila del trabajo. El partido en sí, se jugó siempre al mismo ritmo, con un sinfín de imprecisiones, como si el viento que zarandeaba a su antojo los papelitos del tifo fuera más aficionado al baloncesto o al cricket. Intensidad, faltas, briega, pero apenas ocasiones. Los teutones seguían férreos, pero los nuestros poco a poco fueron diluyendo las peligrosas contras, y además esta vez apareció el gol, el ansiado grial, cuando menos se esperaba. Mario, el de las grandes ocasiones, el que por suerte o por desgracia, sale de fiesta poco, pero cuando sale arrasa, nos igualaba la eliminatoria. 


Lo más difícil estaba hecho, pero seguía viniéndome a la cabeza la eliminatoria contra el Ajax, el gol de Kiko, el penalti de Esnáider (comentarista ahora), el gol a la contra de Babangida con Molina indefenso... mi primera gran noche europea como rojiblanco. Ahí ya sabemos lo que pasó, y mandaba cojones que me acordara de esa noche en vez de las mágicas veladas de hace meses. Sea como fuere, esto seguía igual, o peor, porque agotábamos cambios por culpa en gran parte de las lesiones. Cani, jugador que me gusta, dejó su lugar a Don Raúl. Antes, Moyá se había lesionado. Cómo me jodió que el bueno de Moyá se lesionara... Un auténtico profesional que me cae de putísima madre a pesar de tardar tanto en sacar de portería. Precisamente el hombre decía en una entrevista hace poco que "Firmaba pasar contra el Bayer y que no le llamaran a la selección". Ojalá te quedes aquí muchos años mallorquín.


Entonces entró Oblak, sin que supiéramos que sería juez y parte de una noche inolvidable. Fue sumamente emotivo, aunque el esloveno y su desgarbada motricidad se empeñaran en lo contrario. Me resulta simpático el chaval. Si es que me cae bien todo el mundo a mí... Hasta los inconscientes que me decían la víspera del partido que "el Atleti iba a volver a ser lo que era" (como si eso fuera malo) "porque había vuelto Torres"... Volviendo al partido, se lesionaba también Mandzukic. Pero este tío es un gladiador coleccionista de espadas de madera. Aguantó todo lo posible, aguardando la resolución de la duda de Simeone, que con una sola bala en el cargador tuvo la sabia paciencia de esperar hasta no tener el resultado exacto de la ecuación. Esa zozobra de no saber si Gabi si Torres mostraba lo que nos jugábamos todos. Fernando, hizo lo que pudo pero que al igual que el resto del equipo se le nubló la vista y le pesaron las piernas con el paso del tiempo. Los contratiempos no influían demasiado en el juego, que seguía espeso, áspero y taquicárdico. Koke fallón como nunca pero voluntarioso como siempre, Arda se erigía como nuestro faro, y Giménez daba una lección defensiva con su pinta de todo menos de futbolista. Grande el uruguayo benjamín, que fue digno del mejor Godín. Todos se dejaban la piel, pero faltaba lucidez en los metros finales. 


No obstante, el Atleti ya estaba ganando a los puntos, como si eso sirviera en el fútbol... No me lo podía creer, pero el partido se desangraba e iba a la prórroga, salida en coche mediante y minutos finales en un Telepizza con mi chaqueta del Atleti, sintiéndome observado por los consumidores de los martes locos de los cojones. La prórroga, ya de vuelta y encendiendo la tele de una habitación antes de apagar la de la otra para no perderme nada, se me pasó rápida... Solo un trallazo de Raúl García y un remate en plancha de Torres me aceleraron el corazón mientras engullo compulsivamente. En Roma conocí el origen de la palabra agonía, que es la angustia del que sufre por defender su vida en el agón (los juegos estos que hacían los romanos vaya). Aunque esa reflexión me venía a la cabeza, yo en realidad estaba sedado, hueco, engañándome a mí mismo diciendo que me daba igual mientras miraba el precipicio de reojo. Pitaba el buen árbitro italiano el final de la batalla de 210 minutos y comenzaba otra que no iba a durar ni diez. Honrada y noble. "Atleti hasta la muerte" cantaba la grada. Solo por eso ya merecía la pena ver el partido. Intercambio de mensajes pero rápido desconecto el móvil. No sé ni donde meterme. Llegábamos a la justa tanda de penaltis, que no quería ni en pintura por la trayectoria del partido, por el meta alemán, al que tengo ojeriza desde la ida por el simple hecho de ser muy bueno, y porque me recordaba irremediablemente a la intertoto contra el Villarreal... No sé por qué narices me venían esa mierda de recuerdos, ¿miedo? no te diría yo que no... Porque los antecedentes no eran nada halagüeños. Pero por mucho que este grupo lo pase mal, tiene algo diferente y más que ninguno: coraje y corazón. 


La tanda comenzó como el puto culo. Y me sentía culpable porque había dicho que si Raúl fallaba prefería que la echara fuera a que la parase el portero... Me hizo caso el navarro. Afortunadamente la hemorragia se cortó de raíz con la parada de Oblak, que aunque el 10 de ellos, el mismo que marcó el gol en la ida, lo tiró mal, aguantó como un campeón sin vencerse a un lado. Un giro de guion inesperado el de este partido, que puede haber comenzado la redención Jan, todo un caballero además. Los penaltis se fueron sucediendo, tirados o muy bien o muy mal. No hubo término medio. La imagen de Arda era descorazonadora, aunque me cague en su p... madre por no estar centrado en un posible lanzamiento en vez de con los rezos. Afortunadamente llegamos al quinto penalty con un Torres monárquico que anotó sin pestañear. Más no era posible ajustar al palo. No me quiero ni imaginar la presión que tendría el pobre... 


Así llegó el turno de una leyenda del Leverkusen: Kiessling. Ya sabemos lo que pasó, y ahí por fin dejé de ser un autómata por unos diez segundos para vociferar, como siempre metiéndome con el equipo contrario, como si fueran culpables de toda la angustia sufrida. Enseguida puse pies en la tierra de nuevo, que yo soy muy comedido una vez exploto, pero qué quieren que les diga, al día siguiente me levanté a las 6:55 para ir al curro más fresco que nunca. Volvía el interés acentuado por la competición, las cábalas, los posibles rivales, y en medio un nuevo logro del Atleti de Simeone: remontar una eliminatoria y de propina vencer una tanda en competición oficial. Para ganar toda competición hay que tener suerte en momentos puntuales, pero para mí, los penaltis no son suerte, si acaso el rechace en el gol de Mario... No obstante, el Atleti ha pasado por el último resquicio de la puerta de embarque a Berlín, aunque aún quedan dos escalas más... joder si quedan... 
y hay que mejorar mucho para aspirar a hacer algo grande, pero para mí ya son los mejores. 


domingo, 19 de octubre de 2014

El ejército del aire

Panorama complicado, ya se sabe lo que suele pasar a la vuelta de las selecciones... Atmósfera inmejorable, donde se recordaban antes del partido el 75 aniversario de la denominación Atlético Aviación y el cuarto aniversario de la partida del gran Juan Carlos Arteche, que más pronto que tarde será homenajeado en este blog. Recordando la historia colchonera como prefacio, pasamos al partido:
Enfrente estaba ese siempre incómodo equipo, siempre entre la "ñ" y la "ny", con infinidad de jugadores con nombres y apellidos castellanos que hacen que uno no se entere quién es el bueno, el malo, el lateral o el central, pero siempre abanderados por un crack como Sergio García, ese todos sabemos quién es. Y hablando de Sergios, el técnico rival es aquel que nos terminó de amargar la final de copa del año 2000. Hay cosas que no se olvidan. Nuestro oponente se mostró correoso y peligroso en las pocas veces que se dejó ver arriba, y por poco no se adelantaron en los primeros compases. Excelente intervención del últimamente cuestionado Moyá.  Pero desde el principio me gustó el Atleti, convencido de que tarde o temprano iba a llegar el gol. Hay un filón llamado balón parado que aún tiene mineral por recoger en forma de goles. Con un sublime toque de cabeza, Tiago depositaba el balón en la portería del buen guardameta espanyolista. Gol clave para afianzar el buen trabajo del primer acto. De haber llegado igualados al descanso, hubiera sido mucho más complicado derribar el muro periquito. La paciencia es una gran virtud.

La segunda parte pareció más de lo mismo, pero sin dos de los mejores jugadores del partido. Sergio García dejaba huérfano al Espanyol por molestias, y también salía Tiago por igual motivo. Felizmente, el partido siguío donde el Atleti quería, y en esas volvió Mario Suárez con un gol debajo de los palos y con el 4 de Arteche a la espalda. Sabemos que no está bien, pero también que Simeone es especialista en revalorizar y sacar lo mejor de cada uno de sus hombres. Veremos lo que pasa en un futuro no tan lejano, pero el bajo estado de forma de Mario, sumado a la edad de Gabi y Tiago, hace que en el futuro el mediocampo rojiblanco necesite alternativas. Aunque de momento, a los viejos rockeros les queda keroseno. Nuestro capitán cumplía precisamente hoy 300 partidos en Primera. Quién se lo iba a decir cuando se fue al Getafe tras no tener éxito en su primera etapa... Subiendo de líneas, Koke y Arda notables, y reconozco que un latigazo de nerviosismo me recorrió cuando parecía que el turco se lesionaba. Arriba, liderando la Luftwaffe colchonera, me gustó la pareja de ataque RG8-Mandzukic, sobre todo el balcánico, plenamente perseguido y que aún así creó bastante peligro. Me tiene ganado el croata. De Raúl qué les voy a decir que no les haya dicho ya... Ambos encabezaron el dominio aplastante por alto del Atlético que hoy, para no variar, siguió tomando oxígeno del juego aéreo en ambos tantos. Mientras, Griezmann, cuyo papel a estas alturas poca gente hubiera asociado al de cambio de refresco, sigue en su lucha contra el gol. Por otro lado, entiendo pero me da pena la escasa presencia del Cebolla, que solo pudo jugar cinco minutos, y ya es algo, que se lo digan al grumete Giménez. Está muy caro jugar en este Atleti, lo mismo un día estás en la grada que otro tienes el jodido privilegio de ser titular o jugar unos minutejos, y eso es una noticia cojonuda si los jugadores están a lo que tienen que estar, como sucedió hoy. Con paciencia, confianza, constancia y pocos desajustes transcurrió esta nueva victoria. Importantísima, como todas. A seguir remando.


lunes, 23 de septiembre de 2013

At. Madrid 3-1 FC Zenit; Valladolid 0-2 At. Madrid (CL+J5) - "En la liga y en la copa ♫ y encuentro internacional ♫..."

"♫ ...Eres siempre tú el primero, eres siempre tú el primero, por tu juego sin igual ". Si es que ya lo dice el Himno del Metropolitano joder, el Atleti donde va ha de dejar el pabellón bien alto. Por motivos del destino se mezclan en mi bitácora (me encanta esta palabra) dos partidos tan distintos y tan iguales. Champions y Liga, en casa y fuera, al salir del trabajo y pasatiempo del finde. El caso es que ambos finalizaron de igual manera, a la que nunca uno debió dejar de estar acostumbrado.

Desde que supe que iba a estar por Madrid y jugaba el Atleti en Champions no lo dudé ni un segundo, y moví todos los hilos necesarios para que a eso de las 19:00 uno ya estuviera en los aledaños con cara de no saber qué hacer. Era una inmensa coincidencia y había que aprovecharla. Además el rival tenía miga, porque era el mismo al que el Málaga se enfrentó el año pasado y en esa ocasión también servidor estaba asistiendo al mismo evento laboral. Esta vez fui totalmente solo al campo y, raro en mí, no se dio esa situación en la que entablar conversación. Cumplí mi palabra con la simpática vendedora y compré una bufanda recordatorio tras hacer un reconocimiento de la zona y ver que había bastantes rusos desperdigados. Ese toque cosmopolita que solo tiene la Champions, los rusos del año pasado no cuentan. Al volver definitivamente al estadio con mi bocata de calamares, que quizá para los madriles sea algo tan mainstream que hayan llegado a odiar pero que yo aún no he aborrecido, encontré a un hombre pidiendo con una libreta tan guarra como la que tengo para mi trabajo y una leyenda escrita: "Atleti 3, Zenit 0". Tras andar unos metros, esbozar media sonrisa y recapacitar, deshice el camino y le di un incentivo, odio la palabra limosna. Tenía que haberle hecho una foto a la página y me hubiera quedado de puta madre... Tras engullir el bocata sin la puta lata que me tuve que beber bajo la cómplice mirada de un segurata, que amablemente me explicó que podían ser peligrosas, entré al santuario. Mucho ruso encubierto, ni encubierto siquiera, en mi zona de lateral 1º anf divisaba a varios rostros que ni de coña entraban en un radio a 500 kilómetros de Paseo de los Melancólicos. Vi el calentamiento, centrándome más en los rivales. Hulk metiendo zambombazos a las nubes, otro rubio sin identificar con una clase exquisita... Y así comenzó el partido, con trajeada gente clase media-alta a mi izquierda y las escaleras a mi derecha, rusos debajo mía de propina. Así ni yo soy capaz de ponerme a hablar de Gárate, Manolo o Simeone cuando era jugador con nadie. Eso sí, animé como pocos, estaría bueno que no. Reconozco que me decepcionó que el campo no estuviera más lleno, y a veces me daba la sensación de que la gente no animaba suficiente, pero luego cuando vi el partido de TV repetido, se da cuenta de que no hay color respecto a otros campos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Finlandia 0-2 España 2-2 Chile (Clasificación + Amistoso) - El arte de la guerra

Es una forma un poco macabra, pero cada vez más creo que se puede conocer a un país si se sabe cómo y por qué ha actuado en conflictos bélicos. Últimamente me ha dado por ver documentales de guerra, en concreto de la WW2. ¿Qué sabemos de los finlandeses? Ese hermético país situado tan al norte, minado de lagos y cuna de periciosos pilotos de coches, por supuesto apellidados con el sufijo "-nen". Futbolísticamente casi todos conocemos al sempiterno Jari Litmanen, pero pocos conocen al dignísimo sustituto de la nueva ola finesa Teemu Pukki. Aparte de eso, en el fútbol, poco más tenemos que llevarnos a la boca. ¿Se pareceran en algo un equipo de fútbol a un ejército del mismo país? Lógicamente no tiene por qué, pero en este caso, tras ver cómo se desempeñó Finlandia contra la URSS en la Guerra de Invierno, conflicto hijo de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo, tras estudiar cómo se han enfrentado a la Selección en este partido y en la ida en Gijón, alguna similitud créanme que hay. 

Los finlandeses perdieron con heroicidad la Guerra de Invierno
Conscientes más que nadie de su inferioridad, los fineses plantearon un partido cauto, ceñiditos atrás, y a partir de ahí máxima entrega y a soltar la cuchara lo más tarde posible. Esta vez, aún con 9 falso, o falso 9, la jugada no les salió bien, y a la Roja, a.k.a. Ejército Rojo de Stalin del Bosque (tienen bigote los dos y todo), le bastó un pasazo con bisturí de Cesc Fábregas y una soberbia definición de Jordi Alba. Estos jugadores con la absoluta me gustan inversamente proporcional a lo gordos que me caen, es decir, muchísimo.