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martes, 14 de enero de 2025

Como en casa...

Dadas las circunstancias, era una ocasión histórica. Casi imperdonable el no ir. Pero mi suegra trabajaba, tengo tres niños, y precisamente por olvidárseme recoger al mayor del colegio me había autocastigado con no asistir a este Marbella - Atleti, cuando aún no sabía que no iba a poder. Así viví hasta la víspera, cada vez más indiferente con el consuelo de saber que lo podría ver en una pantalla de televisión grande en vez de ser un nómada del stream móvil. Pero lo que vi horas antes en la tele donde esperaba ver este icónico partido fue al Bati, contramaestre de la (Ba)Titoneta, al sabio de Herrezuelos Amador y a la joven promesa Darío, nuestro ya consolidado heredero colchonero. Una jocosa invitación, una mujer alegre por haber sabido mantener el secreto y un hombre con alma de niño que le recogía al vuelo una camiseta del Atleti mientras el corto vídeo terminaba. Al final el sueño era posible. El castigo ya me llegaría más tarde en la forma más cruel que mi cuerpo me puede castigar.

Así volvería a un campo a ver un partido más de cinco años después. Desde el infame derbi de septiembre de 2019 no pisaba un estadio. La Rosaleda: el campo donde por razones obvias más fútbol profesional he visto. Y mi extrañísima relación con el Málaga CF desde la época cuando nos ganaron la cuarta plaza con el jeque. He visto allí desde partidos de segunda con Catanha y Guede ante un Toledo donde jugaba Emery hasta inolvidables duelos Champions culminando con una volcánica temporada 13/14 como abonado (hará unos diez años allí nos poníamos líderes en un día de cabalgata con una árida victoria). Allá hace unos trece años debutaba un Simeone que ayer (de alguna forma) nos ayudaba a conseguir la victoria trece consecutiva. En un Málaga - Atleti me cantaron que era de Segunda, en otro Málaga - Atleti empecé a hacerme parte del macho beta que soy hoy... Siempre Málaga. El no sé qué qué sé yo de esa ciudad desde que para mí era un entramado de túneles con luces y centros comerciales donde no se veía la playa, sino el mar, hasta mi conocimiento tardío pero intenso de su centro histórico (con permiso de sus guiris de ida y vuelta). Mi simpatía por el Málaga por diversos motivos ha ido decreciendo con el paso del tiempo. Incluso a veces me sentí sucio y envidioso porque despechos y rangos me impedían desear muy fuerte que llegaran a donde mi Atleti no podía llegar. Así de mezquino soy cuando se trata de mi equipo. Yo en todo caso soy del Antequera, pero si escucho un "Puta Málaga" salto, sobre todo sin conocer el previo inmediato del tensísimo choque en según qué planos. Estoy cada vez más harto de algunos cánticos vergonzantes que hacen quedar al Atleti a la altura del betún del Dia. Ese contexto raro pues, hizo que floreciera mi personalísimo fundamentalismo mediante hechos inusitados, como que yo haga reiterados cipotes a mis compañeros de escudo por del otro córner por ultrajar a Málaga (yo no pensaba en el club, pienso en esa ciudad fea pero bonita, en mi provincia, en Andalucía, en que qué necesidad hay), haciendo que el Bati me llamara al orden (primera vez). Toxicidad a raudales, pero por mi parte también. Solo puedo insultar yo parece, sobre todo a Callejón (segunda vez). Por un lado me creo que somos todos uno y que lo que me contraria me avergüenza como si lo hicera yo, y por otro me creo tan por encima del bien y del mal que me creo de otro Atlético de Madrid, donde lo primero o lo segundo no es ser antimadridista, porque el Atleti está por encima del resto. Actitud delirante, lo sé.

Lo que es el partido, calma chicha, aún más anestesiada desde el gol de Antoine. Me quedé esperando un posible fuera de juego desde el VAR, que ni había por cierto. Por lo demás, todo va a cámara lenta, los jugadores parece que no tienen prisa. Todo parece más peligroso o inofensivo directamente proporcinal a lo cerca que estés de la jugada.
Con las gafas nuevas y graduadas a conciencia, el momento de mayor éxtasis fue el repentino efecto (aunque duró una media hora) de ver al cholo en la banda. El abrigo gris del nota de la otra área técnica me escamaba, pero éste se movía como él, vestía como él... Hasta que me vi a Nelson Vivas por la pantalla, recordamos que el Cholo estaba sancionado de Cáceres y me di cuenta de que el fútbol no se ve tan de puta madre en cualquier parte de La Rosaleda. Aunque de eso ya nos habíamos dado cuenta antes: tan cerca de la barandilla y con tanta gente tardona y perdida, aquello tenía más trasiego de gente que un paso de peatones de Tokio a la hora del curro. Todos saturando al acomodador, que querría cortarse las venas: argentinos pa ver a Julián, atléticos de toda España aturrullados buscando su sitio... El Paseo de Acacias vamos. Lo de la lentitud para entrar al estadio sin siquiera ser por cacheos sino por simple falta de efectivos lo dejamos para otro día.

Acabó el partido según lo esperado. Hubiera estado algún golito más, sobre todo porque era nuestra portería, pero nada. La vuelta fue rápida... Hasta el coche. Aparcar en centro comercial es una buena idea si vas cualquier otro día por la zona. En día de partido te convierte en un ratón atrapado. Cincuenta minutos de reloj dentro en una suerte de tercer tiempo. Lo que faltaba para darme cuenta de lo que ya sabía: como en casa, en ningún sitio para ver el fútbol.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Triángulo de amor bizarro

No tuve tiempo para mi cita con las letras este fin de semana, a pesar de que era un día marcado en rojo pasión en el calendario. Huelga decir que tampoco pude disfrutar de una de los acciones más fascinantes para los que solo saben de verdad qué es la pasión a través del fútbol: verlo en directo. El motivo fue precisamente por otro tipo de amores y afectos. Cumpleaños de mi madre por ejemplo, a la que siempre doy mucho menos de lo que me da (ya me arrepentiré de ese hermetismo ya). Pude ir a la 74° edición de tal evento porque por desgracia no pude ver al Atleti en mi tierra. Pero para eso hay que retorceder...


Tras animarme a ir con mi vecino (del Atleti) a ir a ver el partido a La Rosaleda me topé en taquilla con un inesperado problema: no vendían entradas visitantes si no era a través del club. Como mucho podría hacerme con alguna el mismo día del partido si seguridad lo autorizaba... Como ni soy socio del club ni quería llamar a un 902 para informarme y además ya he visto bastantes Málaga vs Atleti de paisano, pues quizá dentro de un par de temporadas será... No obstante, precisamente por el presente niguérrimo que asola el Paseo de Martiricos (no confundan con Melancólicos) batallé con un sentimiento de pertenencia a mi provincia. Temía que en cualquier duelo dialéctico entre hinchadas saltara algún "a segunda oé" (que sufrí de pequeño como seguidor rojiblanco en mis carnes allí mismo tras volver del infierno) ó "puta Málaga" y yo me encontrara en una incómoda situación. Porque yo no tengo duda de que quiero que gane siempre el Atleti al Málaga (a no ser que no nos jugásemos nada de nada y ellos la vida). Pero también tengo claro de que soy malagueño y no madrileño. ¿No es tan raro no? Al final ese temor gilipollesco me comentan que solo se hizo patente precisamente al contrario. En la jugada en que Lacen está tocado en el suelo, me comentan que los nuestros animaron algo y en respuesta les llamaron asesinos. No sé que es peor, pero conforme escribo esto me doy cuenta de que desde que soy padre me la cojo con Rizla para muchos menesteres que antes me la sudaban y desataban mi lado más salvajemente divertido del ambiente futbolero. Ya se me pasará, espero...

Gracias Mark!

Y ahora bajamos un nivel más en el escalafón. Hacemos zoom. Y llegamos a la provincia en sí. Yo soy malagueño, pero antes que malacitano soy de Antequera, del corazón de Andalucía. Y también tengo claro obviamente de qué color es mi sangre si mi pueblo va a Jaén y yo voy en autobús a verlo o si veo de puta madre en directo en youtube un Atlético Malagueño vs Antequera porque tengo lío en casa y bastante putada hice ya a mi mujer llevándola al pueblo de los suegros. Yo pudiendo ver al Atleti, a Griezmann dar un recital, a Diego Costa matarse por un balón que se perdía por línea de fondo por mero aburrimiento vital, o al mejor portero del mundo disfrazado tan solo de porterazo me basta. Si encima gana el Antequera (jódete Tapia por destituir a Ruano), veo a mi madre feliz por unas horas, a los nuestros homenajear al malogrado chaval rojiblanco o puedo hacerle a mi padre una foto con una manta del Atleti porque está febril tras resfregarme en la cara la undécima mientras yo especulo con mi cuñado colchonero sobre si Vitolo va a ser un bluff como todos (casi) los fichajes del Cholo, mejor que mejor.



Por cierto Don Tomi, gracias por mencionarme en ese santuario del Atleti más elemental y auténtico que es tu blog. Y que sepas que yo solo perdono al francesito si fue él el artífice exclusivo del homenaje al  niño de Alzira. Si no, le queda aún para que le levante el vietto (sic). Ojalá algún día compartamos vivencias con unas birras por delante sea en Málaga o en Wandalandia.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Limando asperezas

Parecía una final europea, un partido del PES o del Fifa más que uno de liga. Un caramelo envenenado, una jaula de oro que requería ser bautizada con el triunfo más importante de la temporada liguera. Era esencial empezar ganando en ella para interiorizarla como la nueva casa de la forma más simple: con victorias. Enfrente el colista Málaga. Un rival que se crece en este tipo de ambientes y cuya trayectoria descendente los hacía a mi modo de ver aún más peligrosos. De hecho así fue. En la primera parte, tras aplastarse en su área, ya tuvieron la más clara. Para entonces todos habíamos bajado en paracaídas al meollo del partido y nos habíamos quitado de la cabeza que fuera a ser sencillo.

Todo el partido discurrió con un axioma de fondo. Estaba grabado a fuego el no cometer fallos innecesarios. Cero espacio para la sorpresa. Esto se aplicaba ambos equipos, no sobrados de puntos y con el peso de la historia como mochila adicional. Personalmente, me olía a cuerno quemao el panorama, pero estaba convencido que de marcar alguien, sería Correa. No fue así, pero el argentino tiene ángel para estos acontecimientos, y aunque decidió que ya tuvo bastante con ser el último en marcar en el Calderón, ayudó al objetivo. En el 62 se disfrazó de Agüero contra el Fulham, vio desmarcado a Forl... digo a Griezmann, y el francés resolvió de la única manera que nos contenta, anotando para mitigar su apatía reciente como rojiblanco. Rabia en la celebración, haciendo palpable la zozobra que había estado apunto de instalarse si no lo había hecho ya. El partido apenas tuvo más historia que ese gol y oficio para mantenerlo. Rolán, no confundan con Rolón, fue destituido del casting oficial a aguafiestas de la noche por el mejor portero del mundo (basta que diga eso pa que la cague el próximo). Por tanto, un buen Málaga viniendo de donde venía, pero también un Atleti serio, porque no era faena fácil. Nuevas referencias, nueva atmósfera, nuevo hogar a fin de cuentas (créanme que se nota el cambiar de hogar) pero ojalá que todo se transforme en algo parecido, o por qué no, mejor al Vicente Calderón.

Eso sí, cualquier cosa buena, en un 99'99% será gracias a la santísima trinidad, esto es: al Cholo al Mono y al Profe. Entre la simbología de la estación de metro, la magnificencia del estadio o la bonita ceremonia de inauguración y clausura, subyace un hecho económico que no estoy en facultades de analizar pero no por ello quería dejar impune al menos por una vez. Diego Pablo está haciendo una labor tan de ensueño que a los comepipas como yo nos ha dejado espacio para el disfrute si no tenemos tiempo para otra cosa que ver los partidos y escribir mierda mientras hacemos lo mismo en nuestro wc de estreno. Partidos que alguno espero pueda ver en vivo y en directo, a ver si mola tanto, pero como para casi todo, prefiero ir a la penúltima que no está la economía para gastar mucho ni en Diego Costas ni en salir fuera a cenar.


lunes, 3 de abril de 2017

Los planes

¿Se han parado a pensar en la cantidad de elementos que influyen en los acontecimientos de nuestra vida? Desde el más banal al más crucial... Y hablando de vida ¿se han parado a pensar cuántos factores influyen en el transcurso de un partido de fútbol? Estrategias y esquemas planteados con mimo y dedicación. A priori buenos y que gozan de sus minutos de gloria, pero que se ven truncados por un penalty, una expulsión, lesiones, un tempranero gol en propia... y eso sin contar el estado de tino y ánimo de los futbolistas propios o, mucho peor, rivales. Cada partido hay decenas de puntos de inflexión, y a veces oportunidades para revertirlos. En cada día de nuestra vida hay también muchos de ellos. Lo mismo cobran vida en forma de flores en una cuneta que en champán desperdiciado en la administración de un pueblo perdido. No seré yo quien diga que la vida es como un partido de fútbol, porque no hace falta decirlo más veces.

La principal virtud de los éxitos conseguidos por este equipo es la de hacer que sus planes salgan bien. No importa lo torcidas o de cara que se pongan las cosas, se interpreta el mismo patrón de forma automática con la perfección que da la experiencia. Anoche en La Rosaleda hubo un guion que salió bordado, el del Atlético de Madrid. Y por mucho que lo hayamos presenciado más veces, yo no me canso, si a alguien le ocurre que mire el golazo del cero a dos o se ponga el partido contra el Sevilla. El Málaga, un rival casi siempre durísimo y correoso, este año carga con una defensa de chiste, alejadísima de la idea inicial, un ataque que no termina de arrancar y más desquiciados con los árbitros que el marcador de la tele cuando marcó el Atleti. Para eso llegó a Martiricos el pretendiente de Valderrama hace unas semanas. Les vi contra el Leganés y solo carburaron al final, pero el parón de selecciones les hacía más peligrosos. Y ayer el Málaga no lo hizo mal, pero cada uno de nuestros jugadores ejecutó su párrafo sin mácula. Incluido Torres, que con dos de sus trastabillamientos marca de la casa propició primero a Koke abrir el marcador de un igualadísimo duelo, y en el segundo tiempo a Filipe marcar con una tranquilidad pasmosa ante el desplome del bueno de Kameni. El Málaga no sabía qué había hecho mal y ya lo tenía casi perdido. La mejor de reducir que algo te joda es minimizar riesgos. Entonces le faltó tiempo al Cholo para poner el más vil de los cerrojos, pero el rival ya no creía, porque si es jodido remontarle al Atleti un gol, no hablemos de dos. Es lo que tiene crearse una reputación y un estilo, que es más fácil que salga todo. Al acabar el partido seguro que a Simeone se le puso el pelo blanco, dio una calada a un puro imaginario y murmuró: "Me encanta que los planes salgan bien". Resultado cojonudo en un campo difícil, encima poniendo aún más tierra de por medio con los vecinos de atrás. Pero ¿a qué mierda he sacado yo ese símil de los planes y el fútbol? Pues para dar pie a lo que hago siempre aquí, no lo olviden, contar mi vida por la cara:

  • Planes inesperados: resulta que en un concurso de Facebook, esa arma del diablo, le tocaron a mi cuñado del Madrid dos entradas para el partido. Decidieron, sabiamente, que fueran mis dos sobrinos, su hijo del Madrid y el primo, también sobrino mío, del Atleti. Y éste último, tras tantos sufrimientos y alegrías juntos, tras darme el coñazo con unas putas chaquetas que le pedí por internet esta semana, no es ni para decirme que va a ir al partido, algo sin duda especial para nosotros, como si me fuera a mosquear por no ir yo, que vivo en otro pueblo y además puedo ir cuando me salga de la polla lo negocie con mi pareja a un partido. Luego echó agua oxigenada a la herida diciendo que no se le había pasado por la cabeza. Guardada queda.

  • Planes que se tuercen: este finde se jugaban más derbis aparte del Liverpool-Everton y del Schalke-Dortmund. También en Málaga, el Atlético Malagueño iba a jugar contra el Antequera en el grupo IX de Tercera División. Tenía pensado ir, pero el vestido de novia de mi prometida resultó tener un desperfecto. La tienda esa solo abre los domingos, le dan cita para las 10:30, ergo me tenía que quedar con un renacuajo con rapado de hooligan y andares de Gerd Müller. Otra vez sería...
  • Planes con giro de guion: ...pero al final fue todo muy rápido, volvieron a tiempo, y aunque con la hora pegada al culo, llegué al estadio. Lleno hasta la bandera, medio pueblo allí. Además del 3-0 en contra, me llevé al oído lindezas por doquier hacia el árbitro dichas desde el presidente al último de la barandilla. Ello me recordó a los altercados que se han grabado últimamente en campos underground. Como si solo existieran esos y fueran brotes aislados... Además de constatar el poco respeto a los árbitros que se tiene cuanto más bajamos en la pirámide, me llevé una insolación considerable, única cosa que puedo hacer para parecerme a un guiri con apartamento en primera línea de playa. Rojiblanco por dentro y por fuera.

  • Planes futuros: No lo digamos muy alto, pero de momento, en la jornada 36, podré volver al Calderón. Ida y vuelta en el mismo día, y acompañando entre otros al mismo cabronazo que no me dijo que iba al Málaga. Lo conducido por lo servido será. No le invito ni a un paquete pipas.
Como hemos visto, no se puede planificar demasiado. Además, con tanto encorsetamiento y cuadriculismo, el fútbol sería tan aburrido como ver una cadena de montaje de la Bimbo. Por suerte o por desgracia la diosa incertidumbre siempre está ahí, golpeando a unos más que a otros y siendo imprescindible para disfrutar de esta mierda. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Como si fuera la última vez

Allá por enero de este 2016, tras el infame empate a cero ante el Sevilla, mientras salía del Calderón me preguntaba si sería la última vez que lo pisaría. La idea no era tan nostálgica, porque aun sabiendo que quedaba poco, no sabía cuándo se iba a dejar de jugar en él. El destino me volvió a brindar una oportunidad más de disfrutarlo. Para alguien que vive al sur de Despeñaperros no es fácil haber ido ni siquiera una vez al templo de su equipo si este está a 500 km. Por lo tanto, guardo muy bien en la memoria mis visitas a mi otra casa, la que tanto he visto por la tele pero que tan pocas para lo atlético que soy he sentido in situ.


Quiso además el azaroso devenir que el partido fuera contra el Málaga, el equipo de mi provincia. Lo que conllevaba aguantar antes de ir el típico "¿Querrás que gane el Málaga no?" Pues no, llámenme como quieran pero yo soy del Atleti, y además sin ser malacitano me he gastado más dinero y quiero más al Málaga que probablemente todos los que sin ánimo de ofender me hacían ese tipo de comentarios. Es lo que tiene este tipo de desplazamientos: el rival no se elige, sino que lo decide el calendario laboral y que el Atlético juegue en Madrid o no. Esta vez hubo suerte, y nuestra visita capitalina a ver a unos amigos coincidía con un partido de liga. Impagable la sensación cuando uno va en metro hacia el estadio y ve cómo se monta la gente con los colores del Atleti. Algo que solo los colchoneros de fuera de Madrid entenderán. Como en la penúltima ocasión, el señor Giusti estaría a mi lado para psicoanalizarme en lo que sería una montaña rusa de partido, del que poco habrá ya que no se haya contado: he escrito esto a la vuelta del puente.



He ido lo suficiente al Calderón como para percatarme de que por suerte o por desgracia son cada vez más numerosos los turistas. No es casualidad que a mi izquierda hubiera un grupo de digamos... polacos y justo delante hubiera por unos minutos una pareja de fornidos escandinavos más perdidos que yo en una peña madridista. Eso sin contar al coro de grouppies unisex de Griezmann, con banderas de Francia y la cara pintada (al menos llevaban la camiseta del Atleti). En esas, un peruano de apellido italiano y yo con mi acento cuasi-malagueño éramos la fauna más convencional de la zona. Es lo que tiene que el Atleti sea más mediático e internacional. Como eso quiere decir que los resultados van bien, pues que siga así y la próxima me encuentre a un camboyano en el asiento de atrás.



¿El resto de la experiencia? Pues como otras veces: alguna foto, disfrutar los cánticos que uno en la tele apenas oye, y aguantar al típico que con suficiencia y como si viera a un mono del zoo cree que puede acertar el acento exacto de uno en cuanto abre la boca (¿Tú qué cojones vas a saber de qué parte de Andalucía soy por una frase que me hayas oído?) Aún nunca ha ganado nadie: El juego de las ocho provincias lo llamo yo. Y del encuentro está todo hablado ya, solo añadiré que en la segunda parte, los nuestros, aparte de lidiar con uno menos y con un Málaga que ni se creía su efectividad, también lo hizo con mi pesimismo, que veía un empate postrero en mi sexto y último partido en la caldera. Por el buen hacer del equipo, el sol que nos jodió en la grada de lateral hasta el minuto cinco fue más rival que los boquerones, y afortunadamente ahí estaba el Bachiller Carrasco para calmarme y conducirme a un catártico clímax.



Y se acabó, salí del campo constatando mi ronquera, como debe ser, y tocando la bocana de salida en plan "This is Anfield". Con el embotamiento de haber vivido tantas cosas en directo ni siquiera dirigí una última mirada de despedida. Como tantas cosas en la vida, uno idealiza el futuro y lo vanaliza llegado el presente. Pero eso sí, como dice la canción: 
"Más allá de la curiosidad, surgió siguió un amor, la primera última vez, que yo entré en el Calderón..."

domingo, 11 de mayo de 2014

At. Madrid 1-1 Málaga (J37) - Basta ya Hitchcock!

titulo fotoEl destino sigue amagando con darnos una bofetada sideral. El Atleti salió a un campo engalanado y dispuesto a celebrar el título, cayó a las más abisales profundidades, volvío a la superficie y ahora espera para desenvainar en un último asalto ante un Barcelona al que parece que le invitamos a una copa con el ahínco del bebedor chulito que quiere emborrachar al abstemio bonachón. Huele mal, pero yo, muy en el fondo, creo bien. Por mucho que mi subconsciente viciado por esa falsa leyenda negra que la gente endosa al equipo me invada por momentos. Les pido que me nombren una vez más aparte de la final de la Copa de Europa del 74 en la que el Atlético de Madrid haya tenido mala suerte morrocotuda. A ver si ahora por no ganar trofeos con la frecuencia de otros vamos a ser el paradigma de hazmereír cuando infinidad de equipos ni sueñan ni soñarán con el palmarés de... digamos el último lustro. Intentando dejar atrás la impotencia y decepción, y ciñéndonos al partido, no se ha hecho un partido arrollador pero sí para ganarlo. Aunque un Málaga que solo trataba de perder tiempo y que no es manco por poco no se lleva la victoria. Me sé yo de uno que no va a pisar La Rosaleda mientras se acuerde: todo el año se han tocado los cojones excepto en tres o cuatro partidos. Y no me jode tanto por hoy, sino por el  resto del año. Hoy han hecho lo que tenían que hacer, como el Levante la pasada semana. Le pese a quien le pese (a mí por ejemplo). Volviendo a mi equipo, se ha notado la baja de Diego Costa, pero independientemente de eso: ¿qué les vamos a reprochar? Este año también ha habido partidos en los que se ha ganado sin marcar mucho la diferencia, así que es lo más normal del mundo que haya días aciagos como el de hoy. Tiene que ser difícil estar tan cerca de un objetivo tan utópico en un principio, seamos francos. Afortunadamente, en la final del próximo domingo nos vale tanto la cara como el canto de la moneda. Eso sí, delante estará un Barcelona al que ya no le acomplejarán sus malas actuaciones. Ambos se han clasificado para la final, y el ganador será el justo vencedor. En el post-mortem de Vujadin Boskov, "Fútbol es fútbol" más que nunca. Yo ahora espero que mi desánimo vaya dando paso poco a poco a la motivación de una cita que muy pocas veces se habrá dado en la liga. Quedan siete largos días de estar suspendidos en el suspense con puntos suspensivos... Habrá que centrarse en el trabajo, la novia, distraer la cabeza todo lo posible, no abusar de las charlas atlético-atlético y atlético-madridista/barcelonista y esperar el único final admisible. Por tus muertos Alfred no me jodas... ¡Dile algo tú Neptuno!

domingo, 5 de enero de 2014

Málaga CF 0-1 At. Madrid (J18) - El partido más importante del año

No deja de tener gracia que prácticamente dos años después se volviera al lugar del crimen. Ya lo sabrán, porque ha salido en todos los medios: Simeone comparecía dos años después de su debut en La Rosaleda. Con un bagaje impensable en ese momento, una Europa League, una Supercopa de Europa, una Copa del Rey, records por doquier y lo que es mejor, un estilo de juego y unas señas de identidad que hacen del Atlético de Madrid un equipo admirado y temido a partes iguales. Ayer no fue una excepción.


Nada más había que ver la entrada que presentaba La Rosaleda. Uno de los campos con mayor ocupación de España sí, pero en el que en otras ocasiones hay huecos en mi zona y donde ayer mi sobrino del Atleti tuvo que sufrir el vértigo de la última fila irremisiblemente. A pesar de que había muchos atléticos, ni yo, ni él ni mi amigo, que veía su primer partido en un campo de Primera, mostramos nuestros colores por fuera, y eso que el último hasta hace poco era merengón. Para mí eso es casi mejor que un título. Se ve que no le falta razón a este anuncio. 


Lo dicho, dicho queda, y basta de chuparnos las pollas, porque el Atleti sufrió ante un Málaga venido a menos, que puso el autobús y más intensidad que en la mayoría de partidos que les he visto esta temporada, que han sido muchos. Aparte del bienio cholista, se cumplen este año 110 de fútbol en la capital de la Costa del Sol (muy guapo el calendario que regalaban). Pienso que el Málaga no pasará apuros para mantenerse, pero lejos quedan de momento los buenos tiempos recientes. Lo que no cambia es esa especie de odio entre ambos equipos. Nada más llegar el Frente al estadio, que si "Puta Málaga". Luego durante el partido, sin haber hecho absolutamente nada, cánticos aleatorios contra Don Diego, y contra el Atleti. Non-sense. Imagino que eso es la "salsa agridulce" del fútbol. El caso es que cuando más abierto parecía el partido, con el Málaga asomándose al área de Tibu, un balón largo al Lagarto y los tres centrales malaguistas se fueron a por él. Aunque se mira pero no se toca, y tras filtrar un gran pase que marró Adrián, remachó Koke a la red. Diego Costa ya tiene, salvando las distancias, lo que yo llamo el efecto Messi: los defensas saben que no es un cualquiera y eso hace que dudes, que titubees, y en un tris te la lían. Me gustó el equipo en general, aunque echo en falta más participación ofensiva de Villa. El converso Principito Sosa, no confundan con el Pato Sosa, puede que ponga fin al dilema próximamente. ¿Será el nuevo Diego Ribas que nos devuelva al 4.2.3.1 y siente al Guaje? Vaya pitada que se llevó el argentino por su coqueteo con el Málaga, al que supuestamente dio su palabra. Cosas como esas quizá hagan que uno se encuentre artículos tan ventajistas y exagerados como este del diario Sur, que no es la primera ni la última vez que mostrará su odio y envidia al Atleti. ¿Será del Madrid o del Barcelona el malaguista que lo escribe? 

Koke: la bandera del Atleti
De ahí al final, aguante sin mucho sufrimiento y el partido murió más cerca del segundo que del empate. No dejó de tener gracia tampoco ver cómo acabó el Atleti el partido. En una especie de moraleja, Simeone alineó una línea de cinco defensas, pero eso no era un autobús, era un convoy militar. En el plano individual, sin desmerecer a la defensa, para mí brillaron más Koke de mediocentro, Juanfran (lástima su ausencia el sábado que viene) y Cristian Rodríguez. Vaya aire que le dio el uruguayo al equipo. Encima tuvo que aguantar la simulación de todo un capitán del Málaga a medio metro del linier. Lamentable sea del equipo que fuese esa actitud.



Los aceitosos churros de más tarde, el chino y las cervezas belgas de aún más tarde, el vacío en las sábanas, así como el dolor de barriga posterior fueron más llevables con este nuevo triunfo. Que siga el sueño liguero con vida por el bien del fútbol. Pero ahora, no tiremos la Copa el martes. No olvidemos que ÉSE es el próximo partido, no el del Catalonia.

lunes, 4 de marzo de 2013

Málaga 0-0 At. Madrid (J26) - No está mal

Porque tras un partido duro entre semana el Atleti compitió muy bien ante un equipo que defiende muy ordenado. Precisamente eso, o la falta de mordiente de DC y Falcao hicieron que no nos fuéramos ganando al descanso tras un baño táctico y de juego. No había balón dividido que no nos lo lleváramos. Irónicamente, a lo largo del partido el Málaga tuvo las mejores ocasiones en sendos remates de cabeza.

El descanso me vino bien, con una charla reflexiva con mi colega. Ya en la segunda parte el equipo aflojó un poquito consciente de la valía del empate más que por el buen juego de un Málaga bastante pobre. Incluso al final, tras unos minutos de ciertas imprecisiones que presagiaban un gol malaguista, tuvimos la última palabra en el descuento. Buen empate, como el de hace poco más de un año, con un Atleti muy entero, que me sorprendió gratamente para la derrota que yo esperaba. Siempre es mejor ponerte en lo peor, así si pasa algo medianamente bueno lo saboreas como un manjar. Por supuesto esto tiene una lectura aún más lamentable: si te haces el cuerpo a algo malo antes de que pase, antes lo digerirás si se da peor de los casos.

La última vez que fui a La Rosaleda a ver al Málaga CF fue precisamente ante el Atlético de Madrid.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Oporto 1-0 Málaga (Champions) - Donde tenemos que estar

No, no estoy loco, al menos no en este sentido, y tampoco se han equivocado de blog. Simplemente ví el partido y tengo mono de Champions, así que para hacer boca de lo que nos espera en teoría el año que viene, decidí garabatear algo sobre este a priori interesante Oporto-Málaga. El partido más importante de la historia de mi "segundo" equipo, junto al Antequera CF y otros pocos representativos de cada país. Ya que estamos, si fuera inglés sería del Liverpool, si argentino de Racing de Avellaneda, si italiano del AC Milan, si alemán del Eintracht de Frankfurt, y si fuera portugués, seguro que no sería del FC Porto, como siempre me ha gustado llamarlo. Estos cabronazos, a pesar de que nos vendieron al gran Radamel Falcao, nos echaron de las dos últimas ediciones de la Champions League que disputamos. En la 08/09 fue en la misma ronda que está jugando el Málaga: octavos de final. Recuerdo cómo empatamos en Madrid 2-2 siendo inferiores, y luego en Oporto tuvimos opciones pero al final 0-0. En la 09/10 ridículo en la fase de grupos y dos derrotas (2-0 y 0-3, con taconazo de Falcao included), aunque luego seríamos campeones de Europa League. Quien no se consuela es porque no quiere. Así que yo para consolarme de que aún mi equipo no va a jugar la Champions, aunque va por el buen camino, les cuento mis sensaciones de este duelo andaluz-lusitano y muy blanquiazul que fue este FC Porto-Málaga CF.


Del encuentro, como siempre que hago una crónica, poco que decir: partido físico y aguerrido en el que el Porto demostró que además de correr como animales saben jugar al fútbol y tienen las ideas claras ¡Qué velocidad y juego por bandas! Y encima el Jackson Martínez ese es una bestia parda, ¡cómo la aguantaba! La delantera que va a tener Colombia para el mundial va a ser de traca entre este, James Rodríguez (que apenas se le pudo ver) y Radamel Falcao, que por cierto, es la tercera vez que lo nombro. Es que le quiero mucho...

lunes, 8 de octubre de 2012

At. Madrid 2-1 Málaga (J7) - Mayores de edad

Estoy harto de escuchar el al principio simpático ¿por qué eres del Atleti? Soy del atleti porque quiero, porque no sé vivir sin él, porque es un equipo campechano, porque desafía a la lógica, simpático, raro, capaz de lo mejor y lo peor sin dejar de ser un grande (esto lo supe luego), porque es único, por su afición, yo que sé... El caso es que es raro que un niño andaluz, malagueño de pueblo sea del Atleti, si es hasta raro que sea del Sevilla, del Betis o del Málaga, imagínense. A veces he intentado buscar una razón más profunda a esa pregunta, recordar alguna conversación, un momento identificativo en el que juré fidelidad en vida y postmortem a mi equipo. Pero nada, lo más que sé es que tengo un cuñado del Atleti, pero no recuerdo que nunca me hubiera influenciado lo más mínimo. Sin embargo recuerdo a otro cuñado, muy madridista él, que me torturaba diciéndome: "Hazte del Madrid, hazte del Madrid, hazte-del-Madrid..." aunque luego me regaló mi primera equipación rojiblanca. Incluso después en la adolescencia ha seguido pinchándome con esa recurrente frase tras alguna derrota... como si fuera posible dejar de ser seguidor del Atleti, la pasión es algo que nunca se puede cambiar. Vean esta excelsa escena de "El secreto de sus ojos" para saberlo:




El caso es que por tocar las narices, por ser diferente, porque era uno de los elegidos o porque el cuñado rojiblanco me lavara el cerebro mediante electro-shocks: soy del Atleti. Mi frustación de no saber desde cuándo exactamente mi sangre es rojiblanca en diástole y azul en sístole, queda mitigada en una conversación con un amigo de mi cuñado rojiblanco, el Señor M. Caro, ex-jugador de nuestro longevo equipo de fútbol sala (aunque uno es de la Unión Deportiva Leche y Habas de por vida) y conocedor del fútbol un rato más que yo. Hace de esto un montón de años (tendría 12 o 13), pero en mi infancia y parte de la adolescencia iba bastante a bares a ver fútbol con gente que al menos me triplicaba en edad en vez de ir en pandilla a ver "Sé lo que hicisteis el último verano" o "Scary Movie 9999", de ahí que haya salido el extraño tarado futbolero antisocial que soy en la actualidad. Pues recuerdo que dijo un día: "Uno es de un equipo tras ver una imagen, un gol, un gran partido que coincida que lo veas y digas: voy a ser de ese equipo" o algo así con menos mariconeo. 

Haciendo memoria buscando una imagen recordaba "claramente" un Atleti - Barcelona o viceversa, pero ¿cuándo? Siempre recordaba esa imagen pero quería saber cuándo y cómo. Hace poco, gracias a las páginas infoatleti y a bdfutbol resolví mi duda, que al principio creía poco menos que irresoluble. Hasta hace poco yo sospechaba que podía ser el mítico partido del 4-3 con remontada al Barca, pero no. Tuvo que ser después del Mundial U.S.A. 94, porque recuerdo que hasta después no solo no me gustaba el fútbol, sino que lo detestaba. Lo que me llevó a saber la fecha y el partido en cuestión fue un gol que sabía había marcado Pirri Mori, que lo celebró tirándose al suelo, ESA es la primera imagen que recuerdo del Atleti. Desde esa conversación la he idealizado, desconociendo si perdimos o ganamos ese partido, hasta que curioseando esas páginas que he mencionado, se me encendió la bombilla y llegué a encontrarlo. Informándome me di cuenta de que ese encuentro fue testigo, entre otras cosas, del primer gol de Guardiola en Primera, con la izquierda! Quizá sea el primero de los jugadores poco amigos del gol que se estrenan contra el Atlético. Y al Atleti lo entrenaba un colombiano llamado Pacho Maturana cuya extensión en el campo era su compatriota Adolfo "El Tren" Valencia, que además marcó. Perdimos 4-3, es lo de menos, no he encontrado vídeo ilustrativo, pero fue el 8 octubre de 1994, a partir de ese día hasta hoy, hace 18 años que soy del Atleti, ya soy mayor de edad en rojiblanco.