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sábado, 20 de abril de 2019

Pequeños placeres

Remarcar que me dejo muchas palabras atrás... Pero es que si no, no hay manera de escribir algo hoy. Así que vamos: comienza el timebox autoimpuesto tras la alineación de astros que me permite poder hacerlo sin morirme de sueño. Poco a poco se nos ha ido pasando el cabreo, o mejor dicho, la desilusión. Por suerte siempre, siempre hay algo por lo que ilusionarse: el femenino y su posible doblete (sigo buscando entradas para la final), los chavales nuevos, los experimentos del Cholo, ver ganar a tu equipo, o simplemente verles defendiendo sus colores. En este caso yo me tomo los partidos como un ejercicio de atletismo básico. Suena a A1 de seguidor de cualquier equipo, pero hay que saberse la lección por mucho tiempo que haya pasado sin vernos así de ociosos a estas alturas del año. He prestado más atención a muchos de estos partidos donde solo nos jugamos el HONOR de ser segundos (lo fuimos el año pasado tras 27 años!!!), que en muchos partidos cruciales, quizá por los nervios que me atenazan la vista en las grandes ocasiones. 


El Atleti me gustó en Éibar tanto como a mí me gusta el propio equipo guipuzkoano en primera: mucho. Aunque eso sí, globalización de perfil bajo la de estos cabrones, ni un puto nombre vasco veo yo ahí. Encima gente como el Cucuruella ese que no pegan nada. Dónde coño están los estándares? Todos los nuestros rindieron a un gran nivel, paradójicamente el único fallito lo tuvo el recién renovado Oblak. Con esa noticia en mitad de la semana daba igual el resultado, que esta jornada ya salía rentable. Hablando de porteros, vaya con Dmitrovic, al final va a tener razón la FRAC en su canción, y todos los porteros calvos son muy buenos. Espectacular tanto en la ida como hoy en la vuelta el otro portero balcánico. Qué más... Correa desquiciante fallando un gol que era gol o gol, cuántos suspiros me hace exhalar el amigo... Mira que es uno de los nuestros pero me revienta que Vitolo tenga menos minutos que él. Que sí, que el canario quizá abuse de la conducción, pero protege bien, regatea bien, pausa bien, define bastante bien... Más cosas? Fue un gustazo poder volver a ver a Godín defendiendo la rojiblanca. Yo sigo pensando que al final seguirá al menos un año más, pero todo el mundo con su silencio me lo niega. Nunca entro al facebook más que para stalkearle tías a mis colegas, y lo volveré a hacer también si el uruguasho se va para cambiar mi foto de perfil de Gabi y poner una del Faraón. Morata muy bien, me lo imaginaba más blando y más lento, y el nota es una fiera. Hoy se le ha sacado demasiada punta al tema del árbitro, debería haber más colegueo, pero venimos de truculentas historias pasadas... A mí es que me cuesta ponerme contra los árbitros, les veo ahí tan solos, tan desprotegidos cuanto más inferior es la categoría, tan susceptibles al fallo como los jugadores... que soy un puto blando. Se dice y punto. Terminando con Álvaro, espero que la sanción sin fichar del Chelsea no nos joda la continuidad del delantero centro de la selección española. Por cierto, ya que miramos a las islas de refilón: tras muuucho sin ver fútbol no rojiblanco, vi esta semana dos veces parte del mismo enfrentamiento. Me dolió hasta a mí el chasco del ManCity de Guardiola, y el Tottenham de Pochettino me recuerda un poco a ese Atleti outsider de hace más tiempo del que parece, más por sensaciones que por juego, que no tengo ni zorra de cómo se lo montan. 


Que ya voy! Al final ganamos con gol de Lemar, que no creo que haya ni un atlético que no se sienta decepcionado con la actuación general del francés. Sin lastre de lesiones que yo recuerde, con muchas oportunidades de brillar, pero que ha sufrido una especie de efecto Óliver Torres bajo la lupa de Simeone. Me genera una gran curiosidad el futuro del galo este verano, y me alegra que marcase. El Cholo sabrá, como cuando mantuvo a Kalinic. Si por algo me alegra la sanción a Costa es que el croata podrá rascar algo más de bola, ojalá pudiera estar ahí Borja Garcés. Un profesional Nikola, a pesar de los malos precedentes; y de DC mejor no hablar, con decir que si se va a China me voy a quedar tan pancho creo que es suficiente. Y no me vengáis con mierdas de ser agradecido y tal. No, si al final me voy cabreado... Que no! Victoria muy trabajada, lástima que no viéramos a ningún chaval, porque Mollejo y Montero me la ponen dura pensando en el futuro. Quedan cinco partidos de esta pretemporada de pago, y no quiero que nadie se relaje. Bueno, yo sí... Busco una fotillo guapa del partido y que os jodan!

lunes, 8 de mayo de 2017

La penúltima

Cuando yo pensaba que ya había disfrutado de mi última vez en el Calderón, hace un par de meses me propusieron volver para asistir al Atleti-Éibar. El hermano de mi cuñado sacó un palco VIP para ocho "a lo loco" por la ansiedad que genera saber que nuestro templo tiene los partidos contados. Me dieron donde me duele, así que en esas me enrolé en un ida y vuelta Torremolinos-Madrid (yo me incorporé desde Vélez-Málaga y me recogieron en Antequera junto a la mitad de la expedición). Rezando porque no se averiara la furgoneta y porque fuera fácil aparcar, partimos hacia Madrid con la hora pegada al culo. Afortunadamente llegamos de sobra al estadio porque no conducía yo. Esta vez sí que sí era la última visita. Pude disfrutar de una llegada diferente, porque las otras veces entraba desde la parada de Pirámides. En esta ocasión el parque del otro lado del río le daba una mística especial al ritual. Mis acompañantes: mi inseparable sobrino Bati, mi cuñado y mentor atlético Amador, su hermano Antonio y su mujer, una sobrina de los mismos de la edad de mi sobrino (Bati tírale que está buena cabrón) y Pepe, el otro hermano atlético de los susodichos. Sin duda el que más lo flipó, porque era el más colchonero de los que lo visitaban por primera vez. Una persona con más memoria si cabe que yo para la estadística rojiblanca y que aprovechó para comprarse una camiseta de Griezmann (yo no le hubiera puesto nombre por si las moscas...). Para completar el octeto, luego llegó un amigo común de ellos de Madrid.


Era una experiencia diferente. Temía que por estar en esa jaula de oro no sintiera la atmósfera del partido. No estoy hecho para los lujos, pero me acostumbré pronto. Una pechá de comer y beber, con la comodidad de mear a medio metro y una tele por si había algo que aclarar. No estuvo nada mal, aunque tenía mis reticencias y ni que decir tiene que me sentía fuera de lugar, porque yo soy más de fondo que de palco no me jodas. El trato fue correcto pero un tanto seco para gente del sur. Normal si alguien trabaja justo cuando juega el Atleti y sin poder verlo teniéndolo tan cerquita, yo también estaría de mala hostia. Supongo que porque no me esperaba sentir tanto el clima del estadio, o porque era la última vez, o porque sabía que tenía a mi alrededor gente conocida y que estaba disfrutando el momento igual o más que yo, no tuve más remedio que emocionarme al salir los jugadores. Me tengo que hacer mirar ese amariconamiento porque no es normal ya. 


Delante, un Atleti con el orgullo herido y el cuerpo magullado. Enfrente, un Éibar con lo mejor de tener el futuro resuelto: desparpajo y tranquilidad. Al principio parecía que pesaban las piernas, o sería la sensación de verlo en directo, donde cualquier carrera o pase no parecen tan fáciles. El caso es que poco a poco el Atleti se fue soltando el pelo tras un inicio dubitativo. Al descanso ya habían caído dos ocasiones increíbles. Luego por fin vi a Fernando Torres jugar en el Calderón, y cuando se empezaba a instalar la zozobra y estaba a punto de ponerme nervioso de verdad, llegó el gol. Golazo mejor dicho. Imperdible la participación de Godín tanto en la celebración como en su incursión desde el flanco izquierdo (Thomas por el otro sin palabras). Grande también la maniobra de Fernando dejándola pasar. Lo más difícil estaba hecho. Siendo sincero, a esas alturas estaba más preocupado por Pepe que por mí respecto al devenir del partido. Ahí al menos ya habíamos cantado gol, porque tiene que ser una puta mierda ir por primera y última vez y no aclararte la garganta con alguno. Ya no se sufrió hasta el descuento. Parecía como si el destino se empeñara en que ese partido debía acabar en empate por cojones. Fue infartante. Menos mal que estuvo ahí Tiago para salvar el gol vasco, porque la vuelta hubiera sido más larga a pesar de la buena experiencia. Final feliz...


Y con extras, porque la arenga multitudinaria de casi la totalidad del Calderón para apoyar a los jugadores antes de la Champions fue bestial. Yo ya me olía algo así, pero saborearlo es totalmente distinto. Lo único, por poner pegas, es que no me gusta que nos acordemos tanto del rival. El Atleti es lo suficientemente grande como para no mencionar tanto a los de la acera de enfrente y sus madres con determinados cánticos. Ya bastante se acuerdan ellos de nosotros en sus grotescas manualidades. De todas formas, se consiguió marcar el primer gol de la vuelta, esperemos que ayude. Y hablando de vuelta, tras tener el lujo de ver a 20 metros al Cholo salir del estadio, todo fue bien. Llegamos al punto de encuentro a las 0:03, y la hora de camino en solitario hacia Vélez se me hizo corta, casi tanto como la vida del mejor estadio del mundo, mi otro corazón. Hasta siempre amigo mío.


domingo, 1 de febrero de 2015

Limpiándonos el barro

Tras una semana difícil en lo anímico y mediático, el Atleti demostró que es un gigante con los pies de granito. En este caso el barro solo habitaba en el suelo de Ipurúa.  Fue en un inhóspito pero agradable reducto de fútbol con aroma a las islas, con sensaciones de un tiempo aniquilado entre tantos estadios con centro comercial en sus bajos y nombres de multinacionales. Es justo y necesario en los tiempos que corren un escenario así. Tan justa y necesaria como la victoria de un Atleti que no pecó en una situación perfectamente apta para patinar. No fue así, y desde el principio los nuestros dieron una lección de camaleonismo y de efectividad, cuyos adalides fueron Raúl García, Griezmann y Mandzukic. El ataque estuvo sobresaliente y la retaguardia expeditiva, siendo conscientes del terreno pantanoso del partido. Es de gran equipo el saber adaptarse al medio, y yo le doy muchísimo mérito a este triunfo ante un Éibar que no pudo sobreponerse en ningún momento pero que espero esté mucho tiempo en primera. Es de admirar este equipo, de una localidad cuya población no llega a los treinta mil habitantes. Fútbol obrero de un clásico de segunda que va camino de seguir un año más en la máxima categoría. Afortunadamente, Euskadi y la equipación gris se llevan bien, será porque el barro norteño tiene vía libre para destacar en esta tela tan blancuzca...


La segunda parte, que dejó el 1-3, fue un mojón considerable, al que solo dieron algo de pimienta un par de acciones de Manyuka, al que considero lo suficientemente noble como para no tocar los cojones a un equipo tan humilde como el eibarrés... No obstante, no deja de tener gracia que esta supuesta provocación venga tras el show de Neymara en el Calderón. A colación de esto, aprovecho sin que sirva de precedente para decir que me parecen buenas las declaraciones de Cerezo diciendo que el brasileño "no le parece provocador". No conviene señalarse mucho, y siempre he considerado la mejor estrategia la de no chillar mucho. Dicho queda. Ahora me marcho a seguir viendo a los Hispanos luchar por el bronce.

Koke, obrero y orfebre. 23 años y 200 partidos como rojiblanco. Camino de leyenda

domingo, 31 de agosto de 2014

Depresión post-parto


Melancólico me hallo tras el partido tan romo que se marcó nuestro Atleti el sábado. Solo le salvó un recurso primorosamente cuidado por técnicos y ejecutores. Los pequeños detalles cuentan, ya saben... Así anotaron Miranda y Mandžukić. Balsámico tanto del balcánico. Curiosamente marcaron los dos nombres propios que puso de ejemplo el técnico de nuestro rival para darnos cera. Reconozco que me tocó los cojones su arenga menospreciativa respecto al juego rojiblanco, ¿pero qué queremos? No deja de formar parte del fútbol, en ciertas cosas tenía razón,  y habrá que escuchar a los demás entrenadores la forma de motivar que tienen. Eso sí, cuando le atraquen en el Bernabéu o el Nou Camp espero que también vaya avisando a los suyos, que lo hicieron francamente bien. El equipo armero disfrazado de Celta ofreció una imagen muy digna en todo un Vicente Calderón, y si no fuera por su inocencia y nuestra eficacia en la pelota parada, otro gallo hubiera cantado. De museo el chicharrazo que metieron. Ojo con los guipuzcoanos y ojalá se salven. Sobre todo a partir de ese gran gol, todo fue un despropósito, y afortunadamente por no haber no hubo ni goles de ahí al fin. Fue un partido que hace unos años habríamos incluso perdido. Al menos el equipo conservó parte de su oficio y aguantó el marcador. Mal que bien, dadas las circunstancias, pero lo hizo. Una nueva segunda parte para llorar, y que recordó a las peores épocas no tan lejanas. Un equipo que salió sin chispa y languideció hasta el bendito pitido final. El año pasado vimos partidos malos de solemnidad, pero todos ellos cuando nos acercábamos al final de meta y con un liderato en la espalda. Ahora que esto acaba de comenzar, contra dos rivales sobre el papel asequibles, desmotiva este Atleti amanzanado y sin acabar. Tras haber visto a los nuevos, no cabe duda de que como dice el Cholo, habrá que trabajar muchísimo para obtener un rendimiento digno de la trayectoria actual de este equipo. Arda esta más en la clínica que en el césped, y es cada vez más necesaria su presencia al máximo nivel. También llega un italiano con cara de Vieri y esperemos que con un 20% del gol que tenía Il Bobo. Este año a priori no hay tanta diferencia con el banquillo del año pasado, y sin embargo es esta temporada cuando me estoy dando cuenta de la escasez de materia prima que tienen nuestro argentos entrenadores. Hay que ver cómo influyen los resultados de un equipo a la hora de valorar sus recursos... No entro en valorar hombre por hombre porque si no amanece antes de que acabe, pero tengo ilusión y zozobra a partes iguales a pesar de los fríos números. Porque es importante no cagarla en este tipo de encuentros. En esta salida en falso no hemos acabado mal. Eso sí, es necesario que nuestros Men in Black argentinos eliminen a los aliens de nuestras alineaciones a golpe de cañón sin dudar. Tienen que volver esos espartanos que peleaban cada balón sin pizca de abulia. Y recordemos, mejor será seguir con la hoja de ruta del game-by-game, y dejarse de ligas ni de medias. 

No es el mismo Atleti del año pasado, ni lo será, de hecho no hay nada malo en que no lo sea porque los peones no son los mismos. A pesar de la comezón de estos dos partidos, aún no me invade el fatalismo, estaría bueno... Yo sigo confiando en el núcleo duro que nos ha llevado a levantar un título de liga, aunque para la ejecución simbólica de este hecho haya habido que esperar más de tres meses. En su línea la lamentable la Federación Española de fútbol encabezada por su presidente. Este adjetivo es extensible a quien organizó la vuelta al ruedo de los campeones con tan poco público: algo falló cuando hubo tan poca gente que se quedó tras el final. Ahora llega un intervalo de selecciones en el que habrá que rezar porque no se lesione nadie. Don Raúl García ha recibido la convocatoria más merecida de la historia reciente, y por ello me alegro. Lo próximo es el derbi (mientras escribo esta mierda el Real va perdiendo de dos contra la Real que la semana pasada perdió con el Éibar). Partido fuera con los ciervos heridos, peor imposible. Mientras habrá que conformarse con el Mundobásket y los partidos de selecciones. Hay que mejorar cada día, del ayer no se acuerda casi nadie. 

La imagen que debió darse en el Camp Nou allá por mayo