Cádiz, tan presente en mi vida últimamente, fue una daga que neutralizó mi mono de Champions. Me dejó indolente, tristón a lo sumo. Incluso llegué a afirmar, sin arrepentimiento, que se podían meter la eliminatoria por el culo tras los esperpentos fuera de casa, tan grandes que, para compensar en esta cábala infinita que es el propio Atleti, no descartaba pasar a pesar del equiparro que era (y es) el Inter. Eso sí, faltaría más, ahí estaba yo con mi pantallita, jugándome una multa de Tebas, preguntándome a cada respiro que me tomaba en saques de puerta y demás el cómo sería estar ahí para vivirlo in situ. Para ser lo que fue esta noche inolvidable, no sufrí demasiado. El gol de ellos lo vi entrecortado y ya en repetición, con lo que la punzada fue menor. Luego el empate rápido. Se podía... aunque poco, y sobre todo, faltaría más, nunca di la espalda, me crecí paulatinamente, y aunque vi que los italianos eran mejores que nosotros durante gran parte de incluso la vuelta, y que por ratos no jugamos ni un pimiento, le echamos unos huevos como los que le agarraron a Savic, sin roja (al revés todos sabemos qué hubiera pasado) del Thuram este que ayer fue un bluff. Esta competición, de nuevo para bien o para mal, es lo mejor de la vida, y su picor en mi pecho iba haciendo efecto de forma inversamente proporcional al infiltrado tobillo de Antoine. Pero los cambios fueron buenos (hoy no es día para putear a nadie). Los escopetazos de Memphis atisbaban el paraíso. Luego la fallada de Riquelme (le falta músculo a este chaval pero le sobran pelotas). Ahí no podíamos evitar mirar a hace dos años, el City, y seguramente se preguntarían algunos si bastaba con darlo todo y llegar a la orilla ahogados, yo ni tuve tiempo para eso... Llegados ai rigori, a los que llegué con la mente limpia y con un año de Duolingo italiano a mis espaldas, yo SIEMPRE confié en Oblak como parapenaltis. Con él me vale siempre. Estos trances, para bien o para mal, son más llevables en el directo que cuando los imaginamos. Cuando estamos insultando a los tiradores rivales y apoyando con palabras a los nuestros, fruto de la desesperación, no hay tiempo para tanta angustia. Si acaso la cosa como anoche fluye bien, vaivenes, gritos sordos sin lágrimas, ansiedad desatada y finalmente felicidad sucia. Hacemos lo que no hace nadie, ya sea para lo fatal o para maravilloso, como fue el caso anoche. Algo adictivo, para querar más, el año que viene y por supuesto éste. Hoy no hay espacio para los efectos secundarios de esta droga. Hoy, al contrario que en la víspera, lo que me da igual es la Copa del Rey, me da igual hasta la liga (esto serán pocas horas), me da igual todo, con tan solo poder vivir otro sorteo, donde los guiris y los nazis enteraos nos ningunearán como siempre, con lo que eso me gusta y jode. Esperemos, por diossss, que sin un puto español como rival, al menos en cuartos, y a disfrutar, al menos, de otras dos pipas bien cargadas de nuestro opiáceo orejón favorito, y al parecer también el de los jugadores, porque estos cabrones se estaban reservando para hoy en cuerpo y mente.
Mostrando entradas con la etiqueta Inter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inter. Mostrar todas las entradas
jueves, 14 de marzo de 2024
miércoles, 21 de febrero de 2024
Ma non troppo
Lo que es quedar primero de grupo tras tanto tiempo y que te toque este pedazo de equipo. Tras una igualada primera parte, en la segunda San Siro se transformó en el Giuseppe Meada, porque el baile que nos pegaron fue bueno. Arnautovic, hijodeputa redomado, estuvo apunto de ser recordado por fallar hasta dejarnos un cero a cero inmerecido, pero no. Acabé impresionado con los italianos, que hace tiempo son mis preferidos de Milán, y lo seguirán siendo aunque nos eliminen. Qué equipazo, por favor. Poco a poco me iré viniendo arriba, quedan tres semanas eternas, aunque poco para que acabe el mes de la esperanza. Podemos adelantarnos y, si lo hacemos, ellos tendrán a su favor los penaltis y nosotros el estadio. Estuve tentado de sacar entrada, pero tan solo coqueteé con la cola virtual hace un siglo ya. Imposible. La eliminatoria, no tanto, pero muy chunga, no nos ceguemos tampoco. Para hacer unas gárgaras y quitarnos este amargor, quitemos un poquito de zoom y pensemos en hace diez años, en ese mismo escenario, cuando ganamos con gol de Costa al AC Milan, y todo lo que vino después. Si nos hubieran dicho ahí todo lo que hemos vivido hasta ahora, no hubiéramos creído nuestra suerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)