Mostrando entradas con la etiqueta Dortmund. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dortmund. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de abril de 2024

Blitzkrieg

La eliminatoria fue un vendaval sobre una margarita con espinas, y que al deshojarse terminó con la forma redonda y amarillenta del escudo del rival. Podría acabar aquí, pero hay que lamer la herida. Lo primero de todo, lo único bueno, que nunca tuve esa zozobra que quita días de vida: o estaba tranquilo o no daba un duro. Tuve problemas para seguir el inicio. En el resumen luego vi la de Morata, que junto a la de Lino (ay, Lino; ay, Memphis...) en la ida fueron definitorias sin definición. El extinto concepto del valor doble de los goles en las eliminatorias tomó un nuevo significado para mí. Porque de repente,  sin verlo venir, 2-0 y pal vestuario salvados por la campana. Cabizbajos al mirar el contador de gasoil y lo que había en boxes para sacar al cuadrilátero. Pero como siempre contra todo pronóstico, ahora era el Atleti quien tenía la suerte de cara y acto seguido Correíta enjugaba sus errores definiendo con un gol que nos volvía a dejar en las nubes. De esto fue la eliminatoria. Ambos equipos goloeando a rachas sin protector bucal que valiera. Nosotros eso sí, con ese favoritismo demostradamente infundado que todos teníamos siempre revoloteando, mientras pasabamos del oro a la mierda a cada espasmo de este duelo. Con el empate ya parecía todo hecho, incluso nos acordábamos de la de hace cuatro años ya en Liverpool, ¿por qué no remontar? Pero lo que nos vino fue algo más cercano a Leipzig, y la no excepción que descarta la regla de que al Atleti del Cholo tenga que echarlo siempre un primer ministro europeo. Volveremos a tener esperanza sí, venirnos arriba incluso, pero a sabiendas de que eso ya, pues no. Füllkrug, único acierto de mi predicción (aposté por un empate con Morata), lideró este nuevo doble gancho, que el mamón de Sabitzer, epítome de estas germanas eliminaciones tan irritantes y amigas del estupor, ejecutó. Su puto bigote nos terminó de dejar helados en ese infierno que no era el ruido ambiente, sino el sabernos fuera a cada minuto que el tiempo masticaba con atroz rapidez. Porque ni por asomo se atisbaba épica. Ya no quedaron más que concursantes de humor amarillo colgando balones a la olla que ni llegaron a la cocina.  Catarsis negativa. Sin horizonte. El miedo de no tener una ilusión, culpable de esto como vicio que es, rescatando por unas horas, una día a lo sumo, mi yo más responsable, pero constatando que esta mierda me tiene preso, tan hundido que incluso peco de imaginar lo bonita que hubiera sido esa semi contra el PSG, y aunque ahora me la suda la Champions, encima incorregiblemente me flipo y pienso que los podríamos haber eliminado y que lo único que ni cuadraba para ello es que anda por ahí el Madrid. Es el amor odio a esta competición esquiva. Si acaso veré las finales de Europa y Conference League. El Mundialito 2025 es un consuelo de chiste hasta que esto se me pase. En estos cuartos, muchos estrujamos el 'Nunca dejes de creer', y como de la confianza a la vanidad hay un paso, nos creímos superiores al Dortmund, aunque fuese por ser el peor del bombo con nosotros. Y ahora que estamos fuera dejo de creer, pero de incrédulo que me hallo. Nos acordaremos mucho tiempo de esta oportunidad perdida de romper nuestro techo tras la opción favorable que las bolas de Nyon nos brindaron. Cargamos por desgracia la batería de las derrotas para saber de donde venimos y acudir para celebrar a lo grande cuando se gane. Uno anhela la ataraxia, minimizar los sentimientos, pero esta pérfida miríada de cruces europeos que luego se tornan en las del cementerio... Esos iconos de ancla que simbolizan los pecios que minan nuestro océano de naufragios... Uno los contempla uno a uno, de más reciente hacia atrás, mientras se reafirma el mono de querer volver. Para ellos hay que desperezarse y mirar a los siete partidos de liga. Pinta mal esa visita al norte, pero también pintaba bien esta eliminatoria. No tengo ni puta idea. 

jueves, 11 de abril de 2024

Dulciagrio

Parecíamos incrédulos ante el arranque. Esperábamos así a los nuestros, pero no a los rivales, con esos cagadones atrás. Con esa pingüe ventaja soñábamos llegar a Alemania, pero en la segunda parte, aunque tuvimos ocasiones, estuvimos demasiado sometidos. ¿Avaricia? ¿Cansancio? ¿Buen juego del rival? ¿Fatal de fútbol? ¿De todo un poco? Yo qué sé. Pero este a Atleti siempre le temo cansado, como si cada derroche físico fuera un niño palpando a ciegas en un museo de cerámica. También me veo con pocas soluciones de banquillo, sin embargo el negrillo ese de nombre raro que sacaron nos la pudo liar, pero Azpi nos salvó y encima creo que se nos rompió. Gran partido de todos excepto de Morata (nuestra única opción en la vuelta es un cabezazo tuyo), incluso de Molina. El testarazo de Julian Brandt, que cambió en partido con su entrada, dio fin literal a esa coda final, donde hasta Terzic parecía el Cholo, y que pareció estar jugándose ya en el Westfalenstadion, con nosotros nuevamente incrédulos. Hagamos un esfuerzo y quitémonos no obstante los fantasmas a manotazos de los hombros, valoremos la victoria que yo al menos hubiera firmado al inicio (los días lo harán por nosotros si no) y transformando este miedo final en el cuerpo podemos conseguirlo. Por suerte solo hay que esperar menos de una semana para saber si somos semifinalistas. 

lunes, 8 de abril de 2024

Heja BVB

Todo comenzó a principios del siglo XX, pero antes aún de lo que dicen los números de su escueto escudo. En 1901, una asociación católica llamada "Trinidad", fruto de la inmigración polaca, con vocación religiosa, pero aún más obrera y, por ende, ligada a los deportes colectivos emergentes, como el fútbol. La pelota, nunca mejor dicho, fue creciendo hasta que los curas censuraron y boicotearon las actividades balompédicas en esa agrupación, e irónicamente a muchos de sus miembros se les hincharon las bolas y fundaron su propio club de fútbol lejos del púlpito. El nombre, una genialidad: Borussia es el nombre latinizado de Prusia, pero también el de la publicidad de una cervecera cercana que había junto a la diana del bareto de reunión. ¿Quién no piensa en birra para completar el trío con fútbol y Alemania? Esa es la auténtica trinidad. Esta fundación rebelde, no para mayores de dieciocho, pero sí con ese número exacto de miembros iniciales, tuvo otra ocurrencia para tratar de ponerse a funcionar lo antes posible oficialmente en el plano nacional. Con la fiebre de inscripciones de clubes de fútbol en la época, había cola, así que para mover papeles rápido, aplicaron el ardid de registrarse como club de atletismo en 1909 (año oficial de fundación), y a posteriori de fussßal (cómo dejar la oportunidad para escribir la bella grafía alemana de la Eszett).  Actualmente, aparte del fútbol tienen balonmano femenino y tenis de mesa, pero no nos adelantemos. En 1911 jugaron su primer partido, a rayas blanquinegras con franja roja, como se ve en la foto. Un par de años después ya adoptaron sus aurinegros colores actuales. El BallspielVerein (club de juego de pelota) Borussia, BVB para abreviar, ya estaba a punto, pero por desgracia la Primera Guerra Mundial se llevó por delante a la mitad de los fundadores, aunque la maquinaria futbolística no paró porque jugaron, entre otros, partidos a beneficio de la Cruz Roja. 

Poco a poco, todo fue volviendo a su cauce de progreso regional de la entidad. En 1924 hay un cambio de presidente, llega el jefe de una cerveza (otra) y decide que es hora de ampliar el estadio de aquella época, el Weißen Wiese (prado blanco) para convertirlo en el Borussia Sport-Platz. La broma por poco no acaba con la desaparición del club debido a la mala gestión de esta historia. Finalmente el propio presidente Heinz Schwaben sufragó el estropicio años después y todo quedó en un susto. Ahogados en las ligas de distritos, sin llegar aún al primer escalafón nacional, les salpica el nazismo y contemplan la reestructuración del ya de por sí caótico panorama futbolístico alemán en dieciséis Gauligen regionales. Fue en el 36 cuando de la mano del primer gran jugador de la escuadra: August Lenz, ascendieron a nivel Gauliga. Su división, Westfalia, una región histórica que pillaba parte de lo que es la actual región llamada Renania del Norte - Westfalia, en otras palabras, el motor industrial germano y también, con permiso de Bayern y Hamburgo, el corazón de la historia de la Bundesliga. En esa época convulsa siempre estuvieron a la sombra del Schalke 04, forjando la rivalidad que llega hasta nuestro días en forma de Revierderby (aunque los pobres amigos de Raúl estén evitando bajar a la 3. Bundesliga mientras escribo esto). Un año después de ascender, cambiaron de terreno al Stadion Rote Erde (tierra roja), lugar hoy en día de juego del Borussia II, anexo al estadio actual. Al acabar la guerra se limpiaron las entendibles manchas institucionales, y los éxitos comenzaron a llegar, esta vez en forma de la ahora llamada Oberliga (ahora jugaban en la división oeste). Luego el campeón nacional (recordemos que solamente dentro de la Alemanía Federal) se dirimía mediante un campeonato final entre los mejores de las cinco divisiones (Nord, West, Südwest, Süd y Berlin). Era un chocho considerable pero a la vez molaría ver cómo habría sido esto en España, aunque seguramente fuera así durante un tiempo anterior. Siempre me sorprendió cómo en Alemania se tardó tanto en centralizar la liga con lo organizados que son, aunque ¿qué se puede esperar de gente que a las 03:25 las llama 5 minutos para las y tres y media? Volviendo a nuestros amiguitos, como decimos comenzaron a campeonar, y lograron tres entorchados, que cuentan como ligas alemanas a todos los efectos: 56, 57 y 63 (la última edición jugada en modelo Oberliga, es decir, con el formato descentralizado).

En 1965 ganan la primera de sus cinco copas alemanas. Por lo tanto, en 1966 disputan y ganan la Recopa de Europa. Ahora que caigo, un chaval de veinte no sabe qué coño es una recopa... Lo más gracioso es que en cuartos de final se las vieron con nuestro Atleti de los Adelardo, Rivilla, Griffa, Jones, Luis Aragonés o Mendonça. Fue precisamente el angoleño el que en la ida, en un viejo Metropolitano que tenía los días contados, evitó la derrota cerca del final. Pero ese inquietante empate a uno fue el prolegómeno de una eliminación que llegaría con una victoria por la mínima de los SchwarzGelben con gol de "Emma" Emmerich, que junto a Sigfried Held formaba la dupla Terrible Twins, como les apodaron más tarde los ingleses. Lo que no sé es si fue por su desempeño con Alemania Federal en el Mundial Inglaterra 1966, donde el Dortmund fue el que más internacionales aportó, o porque éstos llegaron a la final recopera y se la ganaron a un Liverpool, del que aún nadie sabía con quien estaban hablando, sí, pero Liverpool al fin y al cabo. En la prórroga,  con un gol proto-Nayim de Reinhard Libuda (vaya naming  bello) ganaban el primero de sus dos "únicos" títulos europeos, entrenados por Willi Multhaup. Volviendo a la eliminatoria, he  buceado tratando de sacar más info y las crónicas glosan sobre un Atleti al que se le nublaba la vista en los últimos metros ante unos germanos más organizados y mente frías. Curiosa también una imagen capada que encontré de unos aficionados españoles con una pancarta que rezaba: 
"Aquí los hinchas de Wuppertal ¡¡AUPA ATLETIC!! RA..RA..RA.." 
Un lema que suena a vieja escuela vasca que tira patrás, y muestra de que venimos como club de donde venimos. Cuándo se torcieron las cosas, no lo sé yo. Por cierto, la imagen del párrafo que he puesto es de dicha vuelta, ni puta idea de quiénes disputan el balón.

Pero las penurias estaban a la vuelta de la esquina en forma de descenso a segunda. Estando allí, al menos recibieron la alegría del nacimiento del archiconocido Westfalenstadion, financiado con fondos públicos, no sin controversia, de cara al Mundial 1974. Finalmente, con un tal Mirko Votava contemplándolo en primera línea, el infierno terminó coincidiendo con la llegada al banquillo justo para la eliminatoria de ascenso de Otto Rehhagel (el que entrenó a Grecia en la Euro 2004). Curiosamente un par de años después terminó despidiéndose del banquillo borusser con un 12-0 infligido por otro Borussia, el del Mönchengladbach (fundado antes que el Dortmund, por cierto). Entrada de caballero y salida de burro la del bueno de Rehhagel. En el verano del 79 el Atleti hizo pretemporada en tierras germanas, y allí sufrió sendas derrotas de Stuttgart primero y de Borussia Dortmund después. Este partido lo he encontrado buscando "atletico dortmund amistoso". No está ni en infoatleti.com. Palmamos 3-1: en la primera nos adelantamos con gol de Luis Pereira pero remontaron a pesar de que Rubio falló un penalty y hubo ocasiones. Tras perder contra los de Udo Lattek, Luis Aragonés terminó contento: "Hay que poner más ilusión, garra y afán de pelea a lo largo de los noventa minutos. Solo de esta forma podremos estar en el grupo de cabeza de la liga". No he podido constatar que Votava jugara ese partido, pero seguro que algo se apalabró del futuro fichaje. Volviendo al Borussia, estar en primera ya era un premio, y por eso don Mirko prefirió pirarse un tiempo después al Manzanares, concretamente en 1982, y uno de sus primeros partidos fue final del extinto trofeo Villa de Madrid, donde perdimos nuevamente, por 0-2. Nos volvió a marcar Manfred Burgsmüller, de impecable apellido y cuarto goleador histórico y... un tal Zorc, que ya andaba por allí, puso la puntilla na más salir del banquillo. Pero los ochenta no fueron lo que se dice buenos para los amarillos, y se coqueteó más de una vez con el descenso, siempre con convulsiones las cuentas y discutiéndose la cantidad de espectadores (nada que ver con hoy). Hubo que esperar hasta 1989 para celebrar otro título, la DFB Pokal ganada al Werder Bremen, entrenado por Rehhagel de los huevos y con Votava titular enfrente (el mundo es un kleenex). Fue un contundente 4-1 y con dos goles del bicho que celebra en la fotaza del párrafo: Norbert Dickel. Aunque en esa final se esconde un nombre que será mucho más importante en la historia del Dortmund: Karl-Heinz Riedle, que había anotado el gol que adelantó al Bremen. Pero vayamos por partes, que ya queda poco. Vale, queda mucho pero esto es una maravilla.

Al poco tiempo llega el mítico Ottmar Hitzfeld con su gabardina y el equipo empieza a coger cuerpo hasta convertirse en un grande del fútbol alemán y europeo. Nombres como Andreas Möller, Matthias Sammer o Stéphane Chapuisat marcan la diferencia. Y luego... luego está Michael Zorc, nacido en Dortmund, one club man, jugador con más partidos, en la pomada de los máximos goleadores (el top 1 es Alfred Preißler, que si no se me pasa decirlo, y ojo que Marco Reus le tiene a tiro) y que encima se tiró la tira de tiempo de director deportivo. Zorc, "el hombre que siempre estuvo allí" o un rollo similar le llamaría Andrés Montes. Si eso no es „echte Liebe “ ("amor verdadero", lema del club), no sé yo lo que será. Prosigamos. Ya avisaron con un subcampeonato de UEFA contra la Juventus, con Andy Möller en las filas juventinas, ojo eh. Luego ganaron sus dos primeras Bundesligas en 95 y 96 (a diferencia de nosotros, sin doblete). Pero lo bueno de verdad les llegó en la 96/97. En la fase de grupos de la Liga de Campeones nos tocaron y nos dimos mutuamente. En la ida, un gol raro y solitario de Reuter, que encima parece que se ayuda con la mano, nos tumbó en un Calderón que estaba como en obras en uno de los fondos. La visita al Westfalen quince días después fue harina de otro costal, aunque empezó también con polémica: el gol de Herrlich parece en fuera de juego. Da igual, aún en la primera parte, entre un aluvión de ocasiones, empató Roberto Fresnedoso de cabeza y luego el legendario gol de Pantic desde casi el córner, sorprendiendo a Klos, que siendo honestos fue el que se lo terminó metiendo con el tarro, aunque ese gol es de Milinko. En la hemeroteca del Mundo Deportivo he hallado orito con el titular de Gil, aunque se ve como el culo.


Leyendo, todos estaban exultantes, Antic también, porque el equipo estaba en horas bajas en liga y la Champions era nuestra zona de esparcimiento. Tanto que quedamos primeros de grupo, muy a pesar en retrospectiva, como ya se explica en el correspondiente DeLorean colchonero. Ya sabemos lo que nos pasó con el puto Ajax, pero ellos, pues es que parece que le damos suerte a estos hijos de puta, porque al igual que con su Recopa, ganaron la Copa de Europa en el celebérrimo Olympiastadion de Múnich, contra la Juventus, verdugos en la UEFA del 93, no olvidemos. Recuerdo las preciosas equipaciones de ambos. Esa publicidad de Die Continentale  (aunque me ha dado bajón saber que era una puta empresa de seguros), ese amarillo indescifrable contra ese negro recargado es sencillamente la ostia. Y qué decir de los azulados turineses, con esa publi de Sony Minidisc, adornos dorados y esas estrellacas con campo gravitatorio propio: horteramente maravilloso. Todo perfecto para una tarde noche épica, de las primeras de mi infancia. Contra todo pronóstico vencieron los teutones, empezando con un 2-0, cortesía del ya mencionado Karl-Heinz Riedle. Yo no daba crédito. Para mí los italianos eran claros favoritos. En un momento dado se fundieron los plomos y mientras lo arreglaba mi padre, me dijo mi cuñado Ricardo, uno de los influencers futboleros de mi niñez: "Ya habrá remontao la Juve". Casi, pero no. Aunque acortó distancias con un golazo de Del Piero, los de Zidane y Vieri no contaban con la joven cenicienta por un día de Lars Ricken (otro one club man como la copa de un pino) y su golazo al primer toque desde fuera del área, dejando a Peruzzi siguiendo con la mirada cómo se les escapaba la primera de muuuuuchas Champions a la Juventus. Viendo las imágenes parece que la mayoría rozan la cuarentena y estaban en la flor de su carrera. Serán las ropas gigantes, los peinados o qué sé yo.

Ese 97 mágico culminó con la Intercontinental ganada al Cruzeiro de Dida y Bebeto. Dispendios económicos al calor de estos años de vino y rosas incubaban una crisis futura, pero antes se ganó in extremis la Bundesliga 2002 mientras el Bayer Neverkusen (a diferencia de este año) se desplomaba en todos los frentes. Además la dolorosa eliminación en fase de grupos a manos del Boavista brindó a nuestros enemiguitos la opción de ganarle la UEFA al Feyenoord, pero no pudieron ni con la presumible maldición del anfitrión, porque los neerlandeses ganaron en su propio estadio en un frenético partido en el que Amoroso y el gigantón checo Jan Koller no pudieron con Tomasson y Van Hooijdonk. Años raros en definitiva, máxime cuando la burbuja económica les explotó e incluso el Bayern de Múnich, leen bien, le fio dos euromillones para que los deuteragonistas del cotarro alemán pudieran seguir vivos y coleando. Para que luego maldigamos a los pobres bávaros por ganar siempre, ¿qué culpa tendrán ellos?

Esa deriva finalizó tras germinar la magnífica gestión del aún CEO Hans-Joachim Watzke, e iba a florecer poco después regada por el inefable personajazo de Jürgen, que en su etapa en Liverpool me empezó a caer gordo, pero que en el Borussia se consagró como el entrenador que todo director deportivo quiere para sí mismo. Klopp sacó jóvenes, dio con la tecla de los talentos extranjeros para plasmar una bonita idea de juego y bueno, qué decir de ese Dortmund que ganó dos ligas (2011 y 2012), la segunda con doblete. Aunque quizá el logro más reseñable no tuvo premio en metálico, y fue obviamente la Copa de Europa perdida un año después a manos del Bayern, en esa final que en vez de Clásico fue Klassiker en Wembley, donde Robben rompió su maldición poniendo el definitivo 1-2 en el minuto nazi después de que un joven y apuesto Gündogan igualara de penalty el gol de nuestro idolatrado Mario Mandzukic, tras un primer tiempo agólico. En el camino dejaron atrás en semis al Madrid con el póker de Lewandowski y por poco no les remontaen el Cuerna tras haber hecho el cabrón fallando lo infalible antes. Ese segunda parte fue espectacular en el juego de ambos y encima Mourinho mirando con envidia en pleno partido a los hinchas alemanes que animaban a destajo. Pero esta andanza del BVB (bé-fau-bé) no termina aquí. 

Días antes yo había ido, como ya relaté en su momento, a ver un derbi a Madrid. Solo. Bueno, solo, solo, no. Me acompañaba una puta camiseta del Borussia Dortmund que había comprado un mes antes, justo antes del sorteo que emparejó a los renanos con el Euromálaga, mi ciudad de curro. ¿Pa qué coño me la metí en la mochila? Mi patetismo llevando esa camiseta fue premiado con una dolorosa derrota in situ. Pero para dolor, el que sufrió el Málaga en la vuelta en el Signal Iduna Park (que por cierto es una puta empresa aseguradora: el downgrade desde el sector cervecero en los inicios hacia esto es notorio). En ese estadio mágico, parece que también siempre pasan cosas raras, pero esta se llevó la palma. Yo lo vi en el bar Parlamento, reserva a nombre de "Hálvaro", os lo juro. Gol de Joaquín. Empata Lewandowski al filo del descanso pero, bah, el gol fuera era oro. Marca Eliseu (en fuera de juego) y hasta le sustituyen en plan esto está hecho. El camarero dice que cuando pite el árbitro que no se vaya nadie con la algarabía, atisbando el locurón que iba a ser el pitido final. Pero empata Reus para el Boru, y en una lluvia de fueras de juego (añadidas a más de una amarilla perdonada tiempo antes), enterraron el bisoño sueño de un one hit equipazo como fue ese Málaga C.F. de Pellegrini, Caballero, WeligtondemicheliS, Jesusito Gámez, Antunes, Iturra pélate, Tu-Tu-Toulalan, Joaquín cuando no pensaba en la tele,  Isco cuando me caía  bien de capitán general, Baptista en forma, Roque siendo el de la canción que le compusieron y Saviola, Portillo, Camacho, Eli o Duda en la recámara... Es bucear por aquí y revivir mi el comienzo de mi época dorada. Pero lo cierto es que de aquellas yo tenía el corazón cuando menos fisurado, y aunque la máscara de Schmelzer o el gol de Felipe Santana son infamia, he de reconocer que en esa época andaba yo encoñadísimo con una malaguista, y un muchito de ese desamor me hizo alegrarme a ratos de que pasaran los alemanes, lol siento. 

Seis días antes había sido la magnífica ida, mi segundo partido de Champions, donde viví como nunca un ambiente de Copa de Europa en una Rosaleda que con voz de Bono se le podía cantar aquello de "Oh, you look so beautiful tonight". Me costó lo suyo pillar entrada, mucho más que la foto que me hice con una beldad germana en la víspera. Me cago en la puta que no encuentro la auténtica y tengo que subir esta con la cara del Pato Sosa de cuando hace años me censuraba mi cara, ¿a mí quién coño me va a conocer pa tener que taparme el careto? Os juro que era yo. Y os juro que ellos también eran un equipazo. Hummels estaba lesionado o algo pero vaya... el genio Reus, la vieja leyenda y nuevo director deportivo Kehl, el cabrón de Weidenfeller, los polacos de nombres de inframundo Piszczek y Blaszczykowski, obviamente el también polsovio Robert, y Götze llegando a su pico. Atmósfera inolvidable hasta cuando fui a mear. Allí se mezclaron aficionados de ambas partes y recuerdo el "Viaje con nosotros" de "La Orquesta Mondragón" en versión lo-lo-lo. "Qué bonita es la Champions...!", dijo alguien. "Aquí un maricón lo flipa...", dijo otro aún más ocurrente. Con la aprensión que me caracteriza en esos entornos, al final me tuve que ir al de las tías. Cero-cero tenso, mientras miraba casi tanto a las grada como al césped, y todo se decidió como ya hemos descrito. No se vaya nadie a mear que ya queda poco.

Un par de copas por aquí (una con Tuchel), un puñado de subcampeonatos de liga por allá (uno con Tuchel)... Y entre medias, previo al enfrentamiento de cuartos de Champions de este abril de 2024, el último precendente entre el Atleti y estos cabezas cuadradas, como decía don Felipe Vega (gracias por las revistas Kicker que me traías en mi infancia y que alguien me tiró). Lo que daría por tenerlas ahora, que soy un puto máquina en alemán para ligar... Corría 2018. Veníamos de ganar la Europa League de Lyon. Qué cosas de este Atleti contemporáneo. Un trofeo europeo, que no nos sobran precisamente, y lo recordamos como fruto de un bajonazo solo un poco más grande que la propia paliza que nos dieron los amarillos en la ida de fase de grupos. Nuestro actual pelucón, don Axel Witsel, en la flor de la vida entonces, cuando si no fuéramos unos tiesos nos tendríamos que haber traído, les puso por delante. Luego una serie de infortunios postreros, porque realmente no se hizo tan mal partido, nos dejaron un 4-0 el día que Filipe "entregó" su renuncia con ese fantasmagórico pase al rival en el cuarto gol. Por cierto, el tercero, de Jadon Sancho, para mantener la tradición, fue en Abseits...    en fuera de juego coño, que todo hay que traducíroslo. En la jornada de vuelta, también cronicado por aquí, sin apócrifos, ganamos bien en casa por dos goles. Reposteo la fotaza que hice para ese día, y así no tengo que buscar la puta camiseta de marras, que ni recuerdo si tenía la serigrafía de Marco Reus.

Y así llegamos hasta el hoy. Dortmund, una ciudad por y para el fútbol, que adora a un club cuyo escudo es el posavasos más bello, y que todavía tiene los puntos frescos de la herida de la última Bundesliga, donde la cagaron en casa con todo a favor contra el Mainz 05, el Maguncia, el equipo donde Jürgen Klopp llegó a ser algo como futbolista, pero siguen cómodamente asentados en los clubes de la nobleza el segundo puesto de la clasificación histórica liguera. A años luz del Bayern, pero con otro datito chulo: Nuremberg y Dynamo Berlin tienen un campeonato más, que la RDA también tiene derecho, e izquierdo. Nos encontramos además en un 2024 en que el Signal Iduna Park cumple medio siglo (como buena efeméride, palmaron en casa ante el Stuttgart). El estadio tiene que ser una puta pasada visitarlo, con la tasa de afluencia más alta de europa siempre, y con la joya de la corona, la inquebrantable pared amarilla de la Südtribune, sigue siendo la envidia de las gradas de animación europeas. Allí se jugaron excepcionales partidos como la final Liverpool vs Alavés o las semis Alemania vs Italia de 2006, quién sabe si la vuelta de estos cuartos engrosará esa lista. Ellos se jactan de tener el estadio más bonito del mundo y, copiando al dicho de Sevilla, lo peor es que puede que tengan razón. En el sorteo ambos nos hacíamos ojitos y bien que nos alegramos, pero a ver quién se alegra cuando el sudor y quizá la sangre empiecen a correr. 

lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Qué importa?

En toda competición se tiende a ensalzar la participación de los favoritos a ganarla, a ignorar supinamente a los rivales considerados más débiles, bautizados jocosamente como cenicientas o marías. La Champions, a pesar de tener en su haber año tras año a equipos con historia en mayúsculas, no es una excepción en cuanto a este machismo futbolístico. Y no queda ahí, no importa que en su momento hayas triunfado: solo importa el presente. El pasado para la mayoría es, como mucho, volver la vista atrás tres, cuatro, cinco años a lo sumo. Mas afortunadamente no deja de ocurrir, y de hecho va a más, la constatación de que los tiempos cambian, aunque sea ligeramente, y la fisonomía del plano competitivo muta de forma paulatina: la pujanza recurrente del Dortmund, la irrupción del Tottenham, sin olvidar algunos sorpredentes resultados como las victorias del CSKA Moscú ante el Madrid o la propia clasificación sin fisuras del Ajax tras no sé cuántos años. Los dominios de algunos van sucediéndose, incluso multinacionales con solera como el Manchester United o los dos milaneses sufren lo indecible para agarrarse a esta competición, o si quiera con tener opciones de disputarla. Pocos axiomas hay, solo Madrid, Barsa, Bayern y Juventus hacen cola los primeros en cada sorteo de octavos para evitar la hecatombe del planeta. Luego están los nuevos ricos habituales para completar el mainstream: PSG y Manchester City. No digo que no tengan historia, pero a cualquier chaval le preguntas por cuánto palmarés piensan que tienen y quedarían sorprendidos de la realidad... En la otra orilla, pero tratando de llegar al mismo mar, se encuentra el Atleti. Seguramente habrá otros, pero el protagonismo en cuanto a perseguir la gloria en esta competición desde el trabajo más esencial se lo dejo exclusivamente a mi equipo. En otras décadas fueron Valencia, Leeds o Stade de Reims. Y de eso va el tema, Don Luis dijo una vez que "del Subcampeón no se acuerda nadie". No estoy de acuerdo. Los primeros que se acuerdan, y más que de la propia victoria futura o pasada, son los que han terminado en esa cruel y loable posición. Con lo difícil que es llegar hasta ahí, y los que se acuerdan de ti suelen ser para usarte como ejemplo perdedor, afirmación objetiva no obstante. Probablemente el equivocado sea yo, aunque no quiero que suene a que me conformo, yo no soy Faemino y Cansado, y no pienso que "subcampeón sea mejor que campeón", de hecho creo que ni ellos lo suscriben más que para hacer humor. Lo que trato de expresar es la grandeza histórica que hay detrás de cada institución, y que este torneo, sin uno mira hacia otro lado para olvidar lacras arbitrales y financieras, es un patrimonio que crece año tras año. Batallas increíbles, jugadas y goles de ensueño por su factura o por su valor. Yo seguiré adoptando por unas horas estas historias, y les daré protagonismo a esos momentos siempre que intersecten con el Atleti, porque más tiempo no tengo, ya quisiera yo... Todo sea que comience la superliga europea esa y ahí a ver quién es el guapo que reniega de jugarla y prefiere al Steaua de Bucarest o al Celtic de Glasgow. Mientras tanto, no tenemos que irnos muy lejos para ver cómo los a priori considerados meras comparsas también impactan directamente en el devenir...

Porque estos dos partidos del cierre de la fase de grupos nos dejaron una inesperada alternancia en la primera plaza. Parecía que ni Borussia Dortmund ni Atleti la querían, y lo que también pasaba era que el Brujas sabía a lo que jugaba. Esos dos empates a cero tienen una parte de negligencia en ambos clasificados, yo soy el primero que pensaba que íbamos a ganarle a los belgas y que deberíamos haber ganado, pero el rival también merece respeto, si no que le pregunten al Mónaco, semifinalista hace dos ediciones y subcampeón en 2004 y que ahora saca unas alineaciones que recuerda a los niños del frente nazi pero en negro. Ni olieron la Europa League de la tercera plaza. El propio Brujas fue subcampeón en el 78 ante un Liverpool que vuelve a ser tenido en cuenta desde el año pasado para ganar la orejona tras casi una década en el olvido. Está bien asumir los ciclos y no estar todo el puto día recordando tiempos pasados, pero me parece al menos pecado venial no conocer un poco más de los clubes de fútbol históricos y qué coño, de los no históricos también, porque si para la mayoría es importante solo el presente, hablemos del Young Boys, hablemos del Hoffenheim, de la vuelta del Estrella Roja tras 26 años, y si no, al menos dejadlos participar en el futuro elitistas de mierda. De momento, en próximas entregas, y ya que en octavos vamos a Turín, hablemos del Torino FC, y si acaso un poquito de nuestro rival en octavos: una vieja señora que encima no es ni MILF. Puto Luis García... ya podías haber sacado al Oporto... 

Yo nunca tuve la ilusión de ganar la Copa de Europa, pero llegó Simeone para implantármela en lo más profundo de mi ser, permitiéndome vivir todos los escenarios habidos y por haber en el camino hacia el triunfo menos el triunfo en sí, y ahora año tras año es un deseo incontrolable... algo que creo que ni cuando vuelvan las vacas flacas algún día dejaré de anhelar. Por eso afirmo que soñar no es gratis, consume tu realidad. Ya queda menos para febrero, para resolver la incógnita, aunque al mismo tiempo doy gracias por tenerla aún sin resolver. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Como si no hubiera pasado nada

Un Calderón atronador, un Atleti mandón, un Atleti de Champions, es decir, ganador. No me sorprendió, de hecho clavé mi pronóstico en el Predictor, pero no por ello me alegró menos. Tras el varapalo de hace dos semanas tenía ganas especiales de este partido, lo cual entra en contradicción con no tener una forma decente de verlos. Sigo decidiéndome entre rascarme el bolsillo por tele de pago o instalarme una de estas parabólicas con un cacharro pirata, pero ¿dónde voy a vivir yo en cosa de seis meses? Por vago, por tacaño, por pensar que el streaming irá bien, últimamente veo al Atleti en unas condiciones lamentables, y que no casan para nada en un treintañero tecnológico con sueldo de pollavieja. No obstante, en los fragmentos de juego que vi, incluido el 1-0 del indómito Saúl, constaté algo que ya sabía: que los nuestros son mejores que un equipazo como el Borussia Dortmund. Así que es normal que en la liga europea esa de mierda que quieren hacer nos inviten a ambos como parias. Lo que no es normal es que estén equipos con infinitamente menor tradición europea histórica y reciente como el PSG y el Manchester City. Cuando sepa algo más de ese tema hablamos... Volviendo al partido, los alemanes no crearon ni un cuarto del peligro que nosotros allí, y el equipo respondió bien a pesar de contar con más bajas de las que parece: incluso hubo lesionados durante y después de los noventa minutos. Thomas, al que vi más fallón, fue el que dio la genial asistencia a Griezmann, así que ese fue el nivel de excelencia. Por cierto, lo de Antoine besándose el escudo me excitó un poco, para qué lo voy a negar. Yo es que le doy mucha importancia a esa mierda, ya tendré tiempo de desengañarme. ¿Algo malo? La musculatura de Giménez. Eso sí que me apena: si me dicen que no te lesionas más soy capaz de contratar el pack fusión de movistar. Mas no hay mal que por bien no venga, y "Edgar" Montero llama a la puerta. A pesar de la sorprendente goleada del Brujas ante el Mónaco, cuyo presidente ha sido arrestado, la clasificación está totalmente encarrilada... Para eso tenía preparada una cerveza DAB que compré el otro día en el Carrefour, precisamente por ser de la ciudad de nuestro rival de anoche. Pensaba tomármela para celebrar un hipotético triunfo y fotografiar las camisetas de ambos equipos con la misma... pero no, me pudo el cansancio y demasiado hago escribiendo esto en el almuerzo del curro, así que tirad de imaginación, como hago yo con el Atleti y la Copa de Europa: eso sí que es gratis, no como el canal plus.






PD: un día más tarde, cumplí mi objetivo. Mi TOC me deja descansar nuevamente:


jueves, 25 de octubre de 2018

Cambios y preguntas retóricas

Resultado de imagen de atleti borussia dortmund

Hace 24 horas que al Atleti le ha metido 4 goles el Borussia Dortmund, aunque allí ya no juega Lewandowski. Yo me caigo de sueño, pero sigo con mi propósito de no fallarme y escribir algo de cada partido de la Copa de Europa, como si sirviera de algo, así que ahí voy: es innegable que dentro de nuestro robusto microclima y nuestra envidiada por muchos estabilidad, en el Atleti se viven vientos de cambio. Podemos atenuar la evidencia con gesto de incomodidad, pero por suerte o por desgracia es así. Además de la trayectoria natural de todos estos años y el caché que con esfuerzo se ha logrado, contamos con actualizaciones que cualquiera con nociones de fútbol web diría, probablemente con razón, que son para aspirar aún a más, para salir de la zona de confort, para dar esos pasos hacia un fútbol con más registros: evolución en definitiva. Si hacemos caso al loco Bielsa, los cambios hay que hacerlos en época de bonanza... Y ahí andamos, efectivamente tras una prolongada época de éxitos, pero con sueños y cuentas pendientes, permitiéndonos el orgullo y la licencia de tener los codos doloridos de pelear hasta el final de cada temporada con los mejores. Aunque supongo que por mucho que tengamos a uno de los más grandes entrenadores del mundo, el mejor sin duda de su escuela, no es moco de pavo cambiar varios ajustes para poner velocidad de crucero a este sofisticado y caro Atleti, que parece haber intercambiado su suerte en liga y Champions respecto al año pasado. Donde a estas alturas en 2017 era todo zozobra europea, ahora es solo orgullo herido a sabiendas que la clasificación a la próxima ronda no corre aún peligro. Sin embargo en la liga, tras varios pinchazos, seguimos en la pomada. Por eso digo yo, ¿tanto problema habría habido con otra configuración de los grupos en el sorteo? ¿Teníamos dudas o remordimientos cuando otras veces hemos ganado con nuestra propia medicina? ¿Y si solo hubiera quedado 2-0? ¿Qué sensación tendríamos en liga si las dos grandes vacas estuvieran haciendo lo de casi siempre? Y si.. Es que... Si no fuera por... Todo es tan sutil en el fútbol... Lo sabemos bien... Tantos factores cualquier segundo de cada partido, que determinan el devenir del mismo y las dinámicas posteriores, que lo único que me sorprende es que esta hecatombe en el infierno dortmunder no se haya producido antes en otro estadio. Si no fue así es porque la fiabilidad de los nuestros es legendaria, por eso tantos lenguaraces guardiolianos nos esperaban a la salida tras este traspié con ganas: incluso he leído que el Atleti ha sido portada y todo... A mí sin embargo lo que más me tocó los cojones anoche fue tocarla más que ellos y que mientras tanto nos noquearan con esa velocidad y contundencia; eso, y el penoso comportamiento final con tarjetas absurdas, como si no hubiera suficiente color amarillo ya en el WestfalenStadion... Pero es que ni me jodió mucho: mejor que ocurra ahora que en febrero. Por lo demás, yo estoy tranquilo si bien expectante, este equipo se merece más que nunca nuestro apoyo y confianza, de hecho a los cinco segundos me he sentido como un gilipollas por el simple hecho de escribirlo aquí, pero ahí lo dejo... De lo poco bueno de ayer me quedo con la actitud simbólica de Godín levantando tras el cuarto a Oblak, consciente de que el gigante esloveno nos ha salvado tantísimas veces cuando nos deslizábamos por el agudísimo filo. También con el aplauso intencionadamente delante de todo el mundo de Diego Pablo: muestra de respeto de las buenas; un orgullo que mi entrenador reaccione así. Confío en que sus palabras sean ciertas, y que conozca el camino: sinceramente creo que está ante el mayor reto de su carrera con esta cacareada plantilla, que puede hacer olvidar la fragilidad defensiva y dependencia de individualidades que arrastramos en los dos últimos años, pero también puede hacer tambalearse los dogmas de fe del estilo del Atleti cholesco por los cambios que sugiere su... digamos variedad. ¿Es eso siquiera concebible? ¿Puede el Atleti de Simeone jugar a tener el balón y esas mierdas? ¿Acaso lo necesitó el Borussia Dortmund ayer? Yo confío en una respuesta general, no a mis ubicuas preguntas, sino en una reacción y mejora del equipo. Eso sí, por favor, seamos conscientes de que Simeone no es perfecto en las ruedas de prensa, que no siempre va a acertar con los cambios, de que la sombra de Gabi es alargada, y que los jugadores evidentemente no son los mismos que en la época más espartana, ni por edad ni por físico ni por nombres. Aquí lo único que no cambia es una cosa: el fútbol es una droga atroz, el Atleti es su mejor versión, y yo su peor yonki.