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jueves, 25 de septiembre de 2014

Subiendo abajo

♫ Me libré de la tragedia griega mientras estaba semi-incomunicado en Cádiz. Una pena ese comienzo, que convierte el partido ante la Juventus en vital demasiado pronto. En pleno cumpleaños, vi los momentos más desquiciantes del siguiente partido contra el Celta. No había señales del todo inquietantes, pero al mexicano se le ve verde guacamole. ¿En serio no se le pudo dar esa oportunidad a Héctor? No obstante, ojalá le salgan las cosas al chaval (a ambos mejor dicho), pero me da que la crucifixión está cercana y eso no beneficia a nadie. En ese caldo de cultivo aderezado con tintes trágicos por el sensacionalismo, llegaba el Atleti a Almería: una ciudad que me encanta y a la que no fui a ver el partido porque era entre semana. Otra vez será. Porque me da que el rival de anoche, si bien no nos puso en excesivos problemas, tiene oficio para salvar la categoría. Victoria crucial. Por fin ganamos en esta árida tierra. Ahora vamos a lo que importa. 

Salió el Atleti con cambios, pero no tantos como los anunciados. No estaba Manyu, que se está ganando mi simpatía a marchas forzadas con su hombría de narices. Tampoco estuvo el mexicano, y entonces nos encontramos con una delantera formada por no delanteros que se alternaban como punta de lanza. Solo una certeza: Tiago, pese a su lentitud implícita, es indispensable para el equilibrio del equipo. De él fue además la mejor ocasión del primer acto. Griezmann no tuvo su día, pero me da que va a ser buque insignia de aquí a poco. Entró Saúl. Me llama la atención que este año se hacen los cambios antes. Bien hecho. Y llegó el gol. El axioma de nuestro Atleti es el balón parado. Ese stopped-ball nos da la vida. Un comodín que sirve para ganar títulos y también perderlos. Ya me estoy acordando otra vez. El síndrome de Lisboa me perseguirá siempre... En resumen, se ganó bien, hubo pocas ocasiones durante todo el partido, pero con eso ya fueron más que en muchos partidos del año pasado. Probablemente sea una obsesión la que tenemos de comparar con la temporada anterior, pero al hacer esa comparación es inevitable concluir que este equipo tiene más variantes,  más extras, y cuesta adaptarse a ello. Además no tiene un escape tan chulo como tenía con Filipe, ni esa aceleración que proporcionaba el descastado Diego Costa. Ni siquiera tiene un parachoques de los de antaño, hecho de metal del bueno, como tenía con Courtois. Tiene aristas más suaves, no tan punzantes. Así que considero normales los "claroscuros" de este inicio. Muchas piezas por encajar, muchas maniobras para innovar y no caer en el siempre lo mismo. Eso sí, el balón parado que no cambie por dios. Es un puto orgullo ver cómo una y otra vez lo volvemos a hacer. Es jodidamente complicado lo que hacen los ejecutores de estos lances. Y es un perfecto imbécil el que desprecie este ARTE. Es nuestra postura del misionero particular. Los ingleses, que crearon este invento, por algo será que celebran tanto cuando se obtiene un córner. Además se crean ocasiones, que lamentablemente no se meten a día de hoy, pero lo cierto es que estamos haciendo al portero rival la estrella de cada partido. Entonces pienso: si jugando con dudas y sin ser compactos tenemos estos números, no me quiero imaginar cuando se de con el amperaje correcto en la maquinaria. Por suerte o por desgracia, el fútbol no es matemático, y nada garantiza el triunfo. 

Una cosa más. Tenemos vergüenza cholera, pero lo que no guste no tiene por qué ocultarse, y si a la afición no le gusta un cambio, pues se dice. Menos mal que Simeone siente querido, faltaría más... Faltaría que la prensa, aparte de precondicionar a los árbitros a cosernos a tarjetas sin hacer lo mismo con el rival, encima nos cree un cisma de fe con nuestro líder. 100 victorias le contemplan, y por fin el banquillo volverá a hacerlo también.

El Cholo sigue dejando su huella
PD: Que levante la mano el que no haya pronunciado nunca en estos años de vino y rosas "Yo sé que Simeone es el mejor/ sabe más que nadie/ frase aduladora cualquiera" para preceder una crítica al equipo. Eso es devoción.

domingo, 31 de agosto de 2014

Depresión post-parto


Melancólico me hallo tras el partido tan romo que se marcó nuestro Atleti el sábado. Solo le salvó un recurso primorosamente cuidado por técnicos y ejecutores. Los pequeños detalles cuentan, ya saben... Así anotaron Miranda y Mandžukić. Balsámico tanto del balcánico. Curiosamente marcaron los dos nombres propios que puso de ejemplo el técnico de nuestro rival para darnos cera. Reconozco que me tocó los cojones su arenga menospreciativa respecto al juego rojiblanco, ¿pero qué queremos? No deja de formar parte del fútbol, en ciertas cosas tenía razón,  y habrá que escuchar a los demás entrenadores la forma de motivar que tienen. Eso sí, cuando le atraquen en el Bernabéu o el Nou Camp espero que también vaya avisando a los suyos, que lo hicieron francamente bien. El equipo armero disfrazado de Celta ofreció una imagen muy digna en todo un Vicente Calderón, y si no fuera por su inocencia y nuestra eficacia en la pelota parada, otro gallo hubiera cantado. De museo el chicharrazo que metieron. Ojo con los guipuzcoanos y ojalá se salven. Sobre todo a partir de ese gran gol, todo fue un despropósito, y afortunadamente por no haber no hubo ni goles de ahí al fin. Fue un partido que hace unos años habríamos incluso perdido. Al menos el equipo conservó parte de su oficio y aguantó el marcador. Mal que bien, dadas las circunstancias, pero lo hizo. Una nueva segunda parte para llorar, y que recordó a las peores épocas no tan lejanas. Un equipo que salió sin chispa y languideció hasta el bendito pitido final. El año pasado vimos partidos malos de solemnidad, pero todos ellos cuando nos acercábamos al final de meta y con un liderato en la espalda. Ahora que esto acaba de comenzar, contra dos rivales sobre el papel asequibles, desmotiva este Atleti amanzanado y sin acabar. Tras haber visto a los nuevos, no cabe duda de que como dice el Cholo, habrá que trabajar muchísimo para obtener un rendimiento digno de la trayectoria actual de este equipo. Arda esta más en la clínica que en el césped, y es cada vez más necesaria su presencia al máximo nivel. También llega un italiano con cara de Vieri y esperemos que con un 20% del gol que tenía Il Bobo. Este año a priori no hay tanta diferencia con el banquillo del año pasado, y sin embargo es esta temporada cuando me estoy dando cuenta de la escasez de materia prima que tienen nuestro argentos entrenadores. Hay que ver cómo influyen los resultados de un equipo a la hora de valorar sus recursos... No entro en valorar hombre por hombre porque si no amanece antes de que acabe, pero tengo ilusión y zozobra a partes iguales a pesar de los fríos números. Porque es importante no cagarla en este tipo de encuentros. En esta salida en falso no hemos acabado mal. Eso sí, es necesario que nuestros Men in Black argentinos eliminen a los aliens de nuestras alineaciones a golpe de cañón sin dudar. Tienen que volver esos espartanos que peleaban cada balón sin pizca de abulia. Y recordemos, mejor será seguir con la hoja de ruta del game-by-game, y dejarse de ligas ni de medias. 

No es el mismo Atleti del año pasado, ni lo será, de hecho no hay nada malo en que no lo sea porque los peones no son los mismos. A pesar de la comezón de estos dos partidos, aún no me invade el fatalismo, estaría bueno... Yo sigo confiando en el núcleo duro que nos ha llevado a levantar un título de liga, aunque para la ejecución simbólica de este hecho haya habido que esperar más de tres meses. En su línea la lamentable la Federación Española de fútbol encabezada por su presidente. Este adjetivo es extensible a quien organizó la vuelta al ruedo de los campeones con tan poco público: algo falló cuando hubo tan poca gente que se quedó tras el final. Ahora llega un intervalo de selecciones en el que habrá que rezar porque no se lesione nadie. Don Raúl García ha recibido la convocatoria más merecida de la historia reciente, y por ello me alegro. Lo próximo es el derbi (mientras escribo esta mierda el Real va perdiendo de dos contra la Real que la semana pasada perdió con el Éibar). Partido fuera con los ciervos heridos, peor imposible. Mientras habrá que conformarse con el Mundobásket y los partidos de selecciones. Hay que mejorar cada día, del ayer no se acuerda casi nadie. 

La imagen que debió darse en el Camp Nou allá por mayo

sábado, 19 de abril de 2014

At. Madrid 2-0 Elche (J34) - Números rojiblancos

Se empieza a notar la presión a estas alturas. La escarcha se atrinchera entre las barbas descuidadas de la tropa. El viento sopla con una fuerza que uno cree caerse a cada movimiento. Los oídos zumban y solo quedan víveres para unas cuantos partidos más. Las guerras se ganan con soldados cansados. Ya habrá tiempo para chuparnos las pollas. De momento, el que más y el que menos perdió unos cuantos meses de vida con el desgaste mental de este partido. Se atragantó especialmente la primera parte, donde la franja de la camiseta del Elche formaba una zanja imposible de atravesar. Por si esto fuera poco, vimos a un rival que no se andaba con chiquitas arriba y que de no ser por Tibu (26 partidos sin encajar) nos habría pintado la cara. Buen partido de los ilicitanos, a los que espero volver a ver el próximo año a pesar del duro calendario que les queda. Además los entrena un gran y agradecido técnico como es Fran Escribá. Que yo recuerde, de la parte baja de la tabla es el equipo que más nos los ha puesto de pajarita junto al Levante, al que aún hay que rendir visita. 

La segunda parte, sin experimentos arriba, fue de acoso y derribo, más a empujones que a puñetazos. Así llegó un penalty light, por no decir Zero (unas veces dan otras quitan). El 9, señalaba con su mano Cholo para que lo tirara Villa: se equivocó. Espero que lo fallase porque la pena era dudosa (aunque cuanto más lo veo más me parece penalty), porque si no me empiezan a preocupar los fallos en esta faceta... Tras ese punto de inflexión, nuestro Almirante quemó las naves agotando pronto todos los cambios en una medida poco común. Como suele ser habitual, acertó. Con Raúl García todo es más fácil. Y luego fue Sosa quien culminó su buena actuación con un centro al segundo palo, (el 2) como bien indicó Simeone. El argentino se la jugó al rojiblanco par y allí anduvo Miranda alé alé alé para cruzar la pelota al primer palo. Últimamente me encantan las celebraciones en los goles. Aquí se cuece algo grande... Y una vez más, recurso de platino el del balón parado. Un arma tan lícita como otra cualquiera. Más valerosa si cabe porque el rival es consciente de que va a ser atacado de antemano. En este baile de dígitos el Atleti anotó el segundo con un tanto sobre la bocina, esta vez sí fue penal. Don Diego se reconcilió con los once metros y sumó su gol 27 en liga. Nótese que esta temporada es la más goleadora de la historia del club con 109 tantos y subiendo. 

El de hoy fue un sufrimiento extraño, una zozobra de más a menos. Porque el equipo, al contrario de otras ocasiones, ha mejorado con el paso de los minutos hasta arrinconar a un noble Elche. Una muestra de lo poco que va quedando para el desenlace liguero es que este ha sido el penúltimo partido en casa. Las finales no se juegan se ganan, y ya solo quedan tres. Próximamente entre levantinos (VCF y Levante) seguirá el juego. Pero antes, como viene siendo habitual, nos despedimos teloneando una nueva noche para la historia. Llueva, nieve o truene, ojalá el próximo martes vuelva a ser martes santo. Con Courtois o Aranzubía, con o sin Arda, apretaremos todos juntos para terminar relatando otro cantar de gesta.

GUAPO

lunes, 3 de febrero de 2014

At. Madrid 4-0 Real Sociedad (J22) - Club Atlético de Don Luis

Al igual que el pasado año se rompía el maleficio de los derbis siendo campeones de Copa, ¿qué mejor forma de homenajear a Don Luis que con un liderato goleando en casa 18 años después? Para ambas cosas se tuvo que esperar demasiado tiempo, pero siempre quedará el consuelo de que se valora más. Primeros. Anécdota desbloqueada. Otro partido más, una final menos.


El ambiente era propicio, pero una Real Sociedad que fue otra de tantos que cambian su esquema para enfretarse al Atleti, lo puso difícil. Un omnipresente Zurutuza sujetó a los txuri-urdin durante muchas fases del partido. Su salida del campo fue el principio del fin para los guipuzkoanos, progresivamente apocados como la figura de su simpático entrenador. Antes, en una primera parte dominada a los puntos, Villa marcó un emotivo tanto a pase de Diego Costa, (fundamental Insúa en esa jugada). El segundo tiempo nos hizo recordar el fantasma de Sevilla, pero esta vez nada pudo estropear esta fiesta de luto. Un último cuarto de partido demoledor dejó este abultado resultado ante un rival que es quinto, y que se vio carente de recursos a pesar de sus esfuerzos. Hace un par de días, viendo un documental sobre el Campeón con Libia de la Copa Africana de Naciones Javier Clemente, (salvando las distancias, otro incomprendido como Don Luis), éste hablaba del carácter de los de esa zona del País Vasco. Pues bien, esos adjetivos pueden aplicarse de pé-a-pá al equipo que ayer se enfrentó al Atleti.


Hablando de norteños, Raúl García se disfrazó de Koke para asistir a Diego Costa, que esta vez la cruzó a tope, aprendiendo de su fallo contra el Athletic el pasado miércoles. El balón parado es una de las habilidades especiales de este equipo, y Koke y Miranda se encargaron de demostrarlo en el tercero. Si encima a ésto le sumamos el regreso de un Diego Ribas (otro día hablo del gran mercado de invierno) que no necesita adaptación y que marca en su re-debut, nos queda un partido redondo. No podía ser menos estando quien estaba viendo el partido desde las alturas del Calderón. El estadio donde Don Luis marcó el primer gol. Donde dijo la célebre frase que pueden ver si miran a la derecha en mi blog. Donde ayer yo vi desde la tele de un bar uno de los momentos más emocionantes desde que sigo el fútbol. "Ganar ganar ganar y volver a ganar y ganar y ganar y volver a ganar..."



ANEXO: Lo que es para mí Don Luis

Odio que cuando alguien se muere todo el mundo le chupe el culo o lo idealice cuando realmente muchos de esos hipócritas no lo tragaban o simplemente no lo tenían en estima. Don Luis Aragonés es un claro ejemplo de ello. Como por edad conozco pocas cosas sobre él, y esas son porque me molesto en conocer la historia de mi equipo (como deberían hacer todos los jóvenes y no tan jóvenes), ¿a qué voy yo a repasar la carrera de este señor? Prefiero mencionar lo que me evoca, sin pasarme de chupaculos ni de melodramático, que para eso ya estarán otros. Para no respetar minutos de silencio también, pero allá cada cual.
A mí la noticia me llegó conduciendo, me la dijo uno de mis sobrinos, y reconozco que me emocioné muy mucho. Hasta ellos mismos se extrañaron, y es que no era para menos. Para mí, que insisto, nací en el año 1987 pero que conozco todo lo que puedo de la historia rojiblanca, este hombre es cabeza visible de su hagiografía. No digo "era", digo "es". Comenzando por su gol en la final de Bruselas que celebraba antes de que entrara en la red. Siguiendo por sus célebres frases que luego aparecían en El día después: "Además de tonto, eres malo" (a Kovacevic), "Vete a cagar hombre, vete a cagar", "eres más feo que un dos caballos"(a un aficionado del Rayo que se metía con él), "Míreme a la carita" (a Romario)... Más cosas... el discurso en la final del 92, el ascenso a Primera, que había que estar ahí para realizar lo que en teoría iba a costar más de un añito. Es el llevar al Atleti por encima de todo. Es el hablarle de usted a los jugadores. Es recordar con simpatía que le llamaban mono en los estadios y le apodaban zapatones por lo mal que corría. Es estar en el banquillo del Oviedo aquel fatídico día del descenso. Es el zarandeo a Eto'o. Es meter al Mallorca en Champions tras ser cuestionado meses antes. Es no tener pelos en la lengua. Es ese "toque! toque! toque!" desde la banda para cerrar los partidos. Es llevar traje en la juventud y chándal a la vejez. Es hacer los cambios en el minuto 5 de la segunda parte. Es meter golazos de falta con sesenta tacos en los entrenamientos. La forma de motivar a Reyes en la Selección para ser tildado de racista. Es ser impopular para los mandrilistas y perseguido por no llevar a Raúl. Es ganar la Eurocopa acto seguido y esconderse de los focos. Es tragarme yo lo documentales en los que motiva a los jugadores. Es esos elogios de cada futbolista que le menciona, ya sea merengue culé o negro. En resumen: un tío que tendría sus defectos y virtudes pero que siempre llevó al Atleti (y al Betis) por bandera todo lo que le dejaron. Gracias Señor, por ser Leyenda del Atlético de Madrid y tener un par de cojones. De entre muchas, me quedo con esta imagen de usted, y tal.

La celebración con rabia en el gol de Albertini. DEP

lunes, 20 de mayo de 2013

R. Madrid 1-2 Club Atlético de Madrid (Copa) - Esos niños del Atleti

♫ Resulta complicado plasmar en caracteres ASCII la felicidad que me dio nuestro Atleti la gloriosa noche del 17 de mayo de 2013. Al día siguiente, aparte de no tener tiempo, no sabía ni cómo enfocar la crónica, ni el título de la misma, ni ninguna gilipollez original de las mías... Nada. Solo algo así como el grito silencioso de Michael Corleone en El Padrino III, pero de alegría. Afortunadamente tras volver de un 'partidazo' entre el Atlético Malagueño y el Casino del Real me vino la musa rubia y esto comenzó a escribirse solo...


(◄◄ Rewind ◄◄) Pero volvamos a esa semana en general, y al día de la finalísima en particular. Conforme se acercaban los días me daba cuenta de que para ponerme la camiseta con la que ganamos el doblete europeo del pasado año iba a tener que volver a mi pueblo, así que, plan B, como últimamente no nos sobran pero tampoco nos faltan logros, pues me cojo mi camiseta rojiblanca de la Europa League de 2010, la cual lucí orgulloso durante el día de la final. "¿Ganaremos?" Me preguntaba mi sobrino, el hijo del cuñado conocedor del fútbol, ese que, si se montase un blog del Atleti le daría diez vueltas a este. "Difícil tío... Yo mientras lo den todo..." contestaba yo.

"Él domina el mar, Nosotros la capital"
Con el aliciente del "esta vez es una final" por bandera, tenía en lo más profundo de mi convencimiento la esperanza de lo que al final pasó. Repetía como un mantra el siguiente argumento made in my brother-in-law a los madridistas y demás fauna que me preguntaban por cómo veía a mi Atleti de cara a la final: "Prefiero no empezar ganando pronto, mejor llegar igualados hasta cerca del final". Y añadía en las últimas horas de forma jocosa la coletilla: "Va a marcar Miranda en el 92 de cabeza y ganamos 1-0. Si no el Madrid nos aplasta 1-4" Estos diametrales contextos de partido son los que tenía en mente cuando llegó el encuentro. Sea porque estamos tan escarmentados de fallar ante el Real o porque uno está acostumbrándose, como debe ser, a ver a su equipo a jugar finales, el caso es que no estaba nada nervioso. Esta vez la compañía y localización no tenían nada que ver con los anteriores eventos marcados en rojiblanco en el calendario, pero eran igual de buenos. Entre madridistas moderados, malaguistas rojiblancos (o neutrales ¬¬) y mi Indi discurrió el tiempo... Qué partido mamma mia!