lunes, 19 de agosto de 2019

INIC10 E IDIL10

Mi hijo aún no había nacido la última vez que debutamos en liga con victoria. Volvimos a hacerlo, con nuestro binario amigo por bandera, y con muchos o pocos cambios según se mire. El primer partido de liga es una trampa, como el propio rival. Un equipo de Europa League con las ideas incluso más claras que el Atleti, con ramalazos low-cost de la mejor versión del mismo. No se explica la increíble buena racha que tenemos contra ellos: ni un gol encajado en el pleno de victorias en casa contra los del sur de Madrid en la era Cholo. Frente al espejo azulón nos veíamos con unos laterales de altos vuelos, dos ramales que antes se lo pensaban más a la hora de cruzar la aduana del cuarto árbitro. Eso y algo más intangible, un chaval llamado João, del que intuyo Félix es su segundo nombre y no su apellido. Quizá debido a la ausencia de Costa vimos a este Atleti con la misma pegada, gran gol de Morata que sigue de dulce, pero con el ancla ghanesa como único tope al baile constante en tres cuartos. Como cooling break se nos obsequió con una ensalada de expulsiones, en la que el árbitro más que aplicar la ley del talón de Aquiles aplicó la ley del Talión, llevándose por delante a Jorge Molina y al pobre Lodi, que no sabía ni qué le había pasado. Se llegaba así al descanso con una sensación agridulce. Esa inferioridad compartida, sabiendo quién nos entrena, tenía visos de partida de ajedrez con muchos peones y pocos alfiles, con un final apretado como horizonte. Poco a poco el Cholo fue mandando mensajes de contención, y el Geta, a pesar de sus magníficos cambios, fue un diésel antiguo tratando de entrar al Madrid Central ese, que no sé ni lo que es pero lo digo por tirarme el rollo.


...Y entonces, apareció, en una jugada que parecía que un defensa o el árbitro truncarían. [...] 10 segundos a lo sumo [...] Solo diré que nunca había sentido eso con una individualidad de un jugador del Atleti. Esto nos viene genial para la salud de los que nos pareció, con toda la razón de este mundo de traspasos locos, una inversión arriesgada la contratación del chaval. Pero ahí sigue él, sin alardes, con algo de barba, quién sabe si de dos días o de dos semanas, y con el regate como eficacia en vez de floripondio... Si continúa así mejor disfrutarle desde ya que pensar en cuando diga de irse. Yo es que soy así de agonías, antes de morder la hamburguesa ya estoy pensando en lo pequeña que es y el hambre que me va a quedar tras comérmela. Eso mismo o una mierda similar debió pensar el bueno de Morata, que desperdició el caramelo que era ese penal. Que lo fallaba lo sabía hasta mi gato. Parte negra de nuestra indiosincrasia contemporánea este romance con los penales. Aunque para los escépticos quizá lo falló para no quitarle protagonismo a esa antológica jugada. Ganar, sí, pero sufriendo un poquito para no quitar la razón a los memos con el A2 en habilidades sociales, muy fanes ellos del "¿Atleti? tú eres sufridor eh".

Como ya hemos dicho, el primer partido es especial: lo que son un dechado de buenas intenciones pueden tornarse en una claudicación de propósitos al más mínimo revés en la clasificación, como mi deseo de seguir escribiendo por aquí. De momento este Atleti parece haberse transformado bien, y lo más importante, para mal y sobre todo para bien, sin dejar de ser él mismo.

sábado, 20 de abril de 2019

Pequeños placeres

Remarcar que me dejo muchas palabras atrás... Pero es que si no, no hay manera de escribir algo hoy. Así que vamos: comienza el timebox autoimpuesto tras la alineación de astros que me permite poder hacerlo sin morirme de sueño. Poco a poco se nos ha ido pasando el cabreo, o mejor dicho, la desilusión. Por suerte siempre, siempre hay algo por lo que ilusionarse: el femenino y su posible doblete (sigo buscando entradas para la final), los chavales nuevos, los experimentos del Cholo, ver ganar a tu equipo, o simplemente verles defendiendo sus colores. En este caso yo me tomo los partidos como un ejercicio de atletismo básico. Suena a A1 de seguidor de cualquier equipo, pero hay que saberse la lección por mucho tiempo que haya pasado sin vernos así de ociosos a estas alturas del año. He prestado más atención a muchos de estos partidos donde solo nos jugamos el HONOR de ser segundos (lo fuimos el año pasado tras 27 años!!!), que en muchos partidos cruciales, quizá por los nervios que me atenazan la vista en las grandes ocasiones. 


El Atleti me gustó en Éibar tanto como a mí me gusta el propio equipo guipuzkoano en primera: mucho. Aunque eso sí, globalización de perfil bajo la de estos cabrones, ni un puto nombre vasco veo yo ahí. Encima gente como el Cucuruella ese que no pegan nada. Dónde coño están los estándares? Todos los nuestros rindieron a un gran nivel, paradójicamente el único fallito lo tuvo el recién renovado Oblak. Con esa noticia en mitad de la semana daba igual el resultado, que esta jornada ya salía rentable. Hablando de porteros, vaya con Dmitrovic, al final va a tener razón la FRAC en su canción, y todos los porteros calvos son muy buenos. Espectacular tanto en la ida como hoy en la vuelta el otro portero balcánico. Qué más... Correa desquiciante fallando un gol que era gol o gol, cuántos suspiros me hace exhalar el amigo... Mira que es uno de los nuestros pero me revienta que Vitolo tenga menos minutos que él. Que sí, que el canario quizá abuse de la conducción, pero protege bien, regatea bien, pausa bien, define bastante bien... Más cosas? Fue un gustazo poder volver a ver a Godín defendiendo la rojiblanca. Yo sigo pensando que al final seguirá al menos un año más, pero todo el mundo con su silencio me lo niega. Nunca entro al facebook más que para stalkearle tías a mis colegas, y lo volveré a hacer también si el uruguasho se va para cambiar mi foto de perfil de Gabi y poner una del Faraón. Morata muy bien, me lo imaginaba más blando y más lento, y el nota es una fiera. Hoy se le ha sacado demasiada punta al tema del árbitro, debería haber más colegueo, pero venimos de truculentas historias pasadas... A mí es que me cuesta ponerme contra los árbitros, les veo ahí tan solos, tan desprotegidos cuanto más inferior es la categoría, tan susceptibles al fallo como los jugadores... que soy un puto blando. Se dice y punto. Terminando con Álvaro, espero que la sanción sin fichar del Chelsea no nos joda la continuidad del delantero centro de la selección española. Por cierto, ya que miramos a las islas de refilón: tras muuucho sin ver fútbol no rojiblanco, vi esta semana dos veces parte del mismo enfrentamiento. Me dolió hasta a mí el chasco del ManCity de Guardiola, y el Tottenham de Pochettino me recuerda un poco a ese Atleti outsider de hace más tiempo del que parece, más por sensaciones que por juego, que no tengo ni zorra de cómo se lo montan. 


Que ya voy! Al final ganamos con gol de Lemar, que no creo que haya ni un atlético que no se sienta decepcionado con la actuación general del francés. Sin lastre de lesiones que yo recuerde, con muchas oportunidades de brillar, pero que ha sufrido una especie de efecto Óliver Torres bajo la lupa de Simeone. Me genera una gran curiosidad el futuro del galo este verano, y me alegra que marcase. El Cholo sabrá, como cuando mantuvo a Kalinic. Si por algo me alegra la sanción a Costa es que el croata podrá rascar algo más de bola, ojalá pudiera estar ahí Borja Garcés. Un profesional Nikola, a pesar de los malos precedentes; y de DC mejor no hablar, con decir que si se va a China me voy a quedar tan pancho creo que es suficiente. Y no me vengáis con mierdas de ser agradecido y tal. No, si al final me voy cabreado... Que no! Victoria muy trabajada, lástima que no viéramos a ningún chaval, porque Mollejo y Montero me la ponen dura pensando en el futuro. Quedan cinco partidos de esta pretemporada de pago, y no quiero que nadie se relaje. Bueno, yo sí... Busco una fotillo guapa del partido y que os jodan!

miércoles, 13 de marzo de 2019

Supergados

Apocalíptica hecatombe en Turín. Corneados tranquilamente hasta quedar con las tripas por los suelos. Este piccolo atleti nada tuvo que ver con el Grande Torino, pero encontró en la ciudad turinesa su tragedia de Superga particular en forma de histórica eliminación. Y lo peor es que más dañino aún que el fatal desenlace, máxime partiendo del marcador del que partíamos, fue la actitud y sensaciones que transmitió el equipo. Temblón, impreciso, sin tablas, sin reacción acertada, carente de todas las características que le han hecho zafarse en partidos de similar calaña. Había bajas sensibles sí, pero además se palpaba desarbolamiento, desorden, yo diría que hasta miedo. Quizá otras veces la diferencia fue el marcador y el tiempo engrandeció hazañas, pero lo cierto es que anoche el equipo no existió, aparte de algunas fases de toqueteo balonmanesco, que se usaban más bien para descansar del asedio que para hacer daño y cerrar la eliminatoria. Lo venía diciendo, que cuando se entra mal al partido y te marcan, luego no es nada fácil cambiar el discurso y venirte arriba por mucha ventaja que tengas. Ahí ya el rival está encendido, y a ti no te sale nada mientras te desperezas del agazapamiento: pura inercia. Creo que la Juventus era tan consciente de lo bien que le estaba saliendo el plan que ni siquiera tuvo que asumir el mínimo riesgo conforme pasaban los minutos. En cuanto pitó el árbitro para mí acabó la temporada 2018/19. Quien quiera pensar en la liga allá él. Ya se me pasará, solo espero que se tomen medidas con todos los imprescindibles abordo, en ellos, por si cabe alguna duda, incluyo al cuerpo técnico. Ojalá, aunque cada vez con más escepticismo lo digo, el Atleti no sea fuera de casa ese equipo dubitativo y penoso que vimos anoche y en alguna que otra ocasión más: o vuelta a los orígenes o culminación de la supuesta evolución. De momento, conforme perdemos el ADN del comienzo de la era Simeone son más los episodios parecidos, donde duele más el cómo que el qué. En ese cómo me incluyo a mí mismo con mi egoísta actuación durante el partido. Desatendí educadamente a mi hijo, rehuí de mi mujer cuabdo me ayudaba a tender la ropa por la tensión que acumulaba en el cuerpo, se me olvidó cenar, ni me quité la que era mi 'camiseta de la suerte' este año para dormir... Y luego la nube de decepción que te acosa varios días cada vez que dejas la mente desatendida. Esa sensación de amargura y pesar que no sabes de dónde viene hasta que te acuerdas del final del partido, del final de la ilusión. A estas alturas me importa poco lo ridículo del asunto, aún así no tiene sentido cuestionarme si merece la pena. No es algo tan repetitivo como para que tenga que corregirme, quizá el tiempo lo haga, las hostias de la vida, o peor aún, las aspiraciones del propio equipo. Lo que tengo claro es que a día de hoy no me volveré a ilusionar tan exacerbadamente con la Champions. De hecho yo no quería, pero joder, con ese resultado y juego de la ida a ver quién era el guapo que no lo hacía. Soñar no es gratis, porque duele al despertar.

Te Quiero Atleti

domingo, 3 de marzo de 2019

Old school

Tras los últimos acontecimientos en liga seguimos agarrados a un clavo, más bien alfiler ardiendo, cuya cabeza estuvo representada en Anoeta con dos testarazos de Morata. Me está ganado y de qué forma el niño pijo este... Me perdí los dos puntos de inflexión más grandes: la lesión de Willian 'Yosé' como le llamaba el comentarista, y luego la expulsión de Koke, que me pilló tomando medidas y descargando andamios. A los nuestros les pilló con el día fino y apenas pasaron apuros, y por ende yo tampoco. Asistimos a la parada nuestra de cada día y poco agobio más. Parecía un partido de los de hace ya bastante tiempo: balón parado, oficio y defensa férrea. Sobre todo me llamó la atención algo que se llevó a cabo, y es crucial cuando te asedian en inferioridad: arañar faltas a favor. Positivo para los que entraron del banquillo a templar, pero me gustaría ver más a Vitolo. El Cholo sabrá... En la Real por suerte ni rastro de Juanmi, que me encanta, y gran descubrimiento el tal Mikel Merino. El hermano tonto en su línea, al mismo nivel que el hermano bávaro en muletas.
Victoria de empaque en un campo precioso pero difícilisimo y ante un rival que venía enrachado. Esto da muchas muchas muchas vueltas, sin ir más lejos el Madrid en el derbi nos adelantó y ahora está 5 por debajo, pero de ahí a pensar en adelantar al Parka... ese puto invariante me tiene desmoralizado. Si fuera el Cholo yo diría que la liga está perdida. ¿Qué pasaría si alguna vez un entrenador dice eso? Aunque sea nada más que por darle mala suerte al primero. Psicología inversa y esa mierda. Yo creo que es imposible. Si se lograra se me quedaría una admirable cara de tonto, la misma que se me queda cuando el Atleti hace alguna hazaña, o como aquella vez que con Bianchi malogró un 0-2 a favor en este mismo estadio, así que igual resultado facial. De todas formas yo sigo viendo cada partido como maniobras de cara a la Champions. De hecho en este encuentro se me vino alguna vez la sensación esa de 'nada en juego', cuando aún quedan doce partidos sin contar la copa innombrable. Esa también es imposible!

jueves, 21 de febrero de 2019

Continuará

Más de dos meses de espera. De maldecir aquel maldito partido en Brujas que nos ponía en un brete desde octavos... Con la liga en chino mandarín, la copa en una lengua muerta, todas las esperanzas recaen más que nunca en la competición que más deseamos, y en la primera eliminatoria aparece uno de los favoritos... Contando las semanas, los días, llega el miércoles de marras, con el ritual más marcado que nunca. 'Desesperado' de Mareando la Perdiz atronando en el coche. Hablando del partido a la más mínima oportunidad con cualquiera que tenga dos dedos de fútbol. Especulaciones, vaticinios, castillos en el aire, mis miedos e ilusiones al descubierto.
Era el escenario propicio para que este equipo nos volviera a dar una lección de grandeza, pero creo que muy pocos podíamos aventurar semejante desenlace. Quizá actitud sí, pero no esta diferencia respecto al rival, materializada además en un gran resultado. Se vio algo que en las grandes noches de Copa de Europa no estamos muy habituados: el equipo fue de más a mucho más. Se sobrepuso a varios reveses en forma de decisiones de VAR (me gusta) y ocasiones de esas que si las fallas te da la sensación de que a la siguiente el rival no va a hacer lo mismo contigo. Conforme avanzaban los minutos y las buenas ocasiones esa zozobra se aunaba a la rabia de no estar aprovechándolas ante un granítico oponente, que en Madrid comenzaba a mostrar aluminosis. Pero llegó... Como un sacrificado parto de mellizos aparecieron en el mejor momento dos goles fruto de una suerte que en su momento fue nuestra arma más venenosa: la palla ferma.
Giménez y Godín. Precisamente los artífices de lo más temido de este equipo, que fue esa defensa solidaria y metódica que hemos de recuperar. Ellos son el sol de mayo de la bandera uruguaya. Y eso también es lo que todos ansiamos: llegar a los soleados días de ese mes vivos, allí donde los partidos empiezan aún de día, ya con manga corta, el estómago hecho un mariposario y el himno de la Champions listo para ser silbado. Que continue esto por favor.

martes, 5 de febrero de 2019

La géminis de tauro

La revolución industrial trajo como la más divertida consecuencia la expansión del germen de un deporte que sobreviviría a la máquina de vapor, y no solo eso, sino que se convertiría en lo más importante del globo terráqueo. El football, a través de intrépidos hombres de negocios en busca de recursos y mano obra barata, llegó con fuerza a las ciudades de otros países a finales del siglo XIX, ya lo sabemos. Turín, cuna de la industria transalpina junto a Génova y Milán, no fue una excepción, sino un ejemplo claro. Tras varios proyectos fallidos, (hasta tres equipos turineses integraron la primera edición del campeonato italiano en 1898), cuajó uno llamado Juventus, nacido un año antes y que inicialmente convivió con otros clubes locales como el FBC Torinese.


En esa época, las escisiones estaban a la orden del día, y en este caso dos magnates de la industria textil fueron los más destacados en el devenir de la topología del fútbol turinés. En primer lugar el piamontés Marco Ajmone-Marsan, que potenció económicamente al equipo que por aquel entonces aún vestía de rosa y negro. Todo iba bien, de hecho, tras debutar en 1900, ganaron su primer campeonato en 1905. Insisto en que es acojonante la relación de los orígenes de este deporte con la industria. El llamado triangolo industriale literalmente daba forma al campeonato italiano por aquellos días. Dos equipos de Milán, dos de Génova y dos de Turín. Pero al suizo Alfred Dick, segundo opulento en cuestión, y que en ese momento presidía a la Juve, no le parecía bien la profesionalización que se avecinaba y liándose la manta a la cabeza, aunque realmente vendía cueros y calzado, tiró de algún descontento más, miró a la acera de enfrente, y tras unirse al ya mencionado Torinese sentó los cimientos del actual Torino FC. Dicho club lucirá desde entonces el color granate en honor a la Brigade Saboia, que liberó a la ciudad del mismo duque años antes. La Juventus adoptó rápidamente las rayas blanquinegras del Notts County. Por cierto, Alfred Dick se suicidó en 1909: tan temperamental como el emblema de la ciudad. Se dice que en el primer partido entre ambos clubes, en un estadio que estaba a su nombre (la Juventus queda temporalmente sin estadio tras la salida de Alfred), el suizo se encerró en los vestuarios a lo Gilma por la M-30 mientras le iban contando cómo ganaron por 2-1 el primer Derbi della Mole, llamado así por la identificativa estructura que hay en el centro de la capital piamontesa. El Velodromo Umberto I seguiría siendo el estadio del Torino hasta 1910. 


Ese cisma desembocó en la bicefalia actual, Juventus-Torino, que pasó por diversas etapas que vamos a condensar amenamente a lo largo de estas líneas. Hasta 1926, Turín no volvió a tener ganador en el máximo campeonato nacional, y fue nuevamente el club juventino. Al año siguiente algo raro ocurrió. Por supuestamente tocar a un jugador rival en un derbi, le arrebataron al Torino el que hubiera sido su primer campeonato. Felizmente se resarcieron de ese turbio asunto un año después con su primer entorchado. En 1937 la Juventus gana su primera Copa en un derbi a doble partido. En esa época los Agnelli, dueños de FIAT, ya mandaban en el club, y ganaron cinco Scudettos seguidos antes de la segunda gran guerra. Ya en pleno zafarrancho, los jugadores del Torino fueron alistados como trabajadores de la empresa automovilística de la Juventus para evitar ir al frente. Justo antes de que se suspendiera la liga, el FIAT Torino (sic) ganó su segundo título en dura pugna con el Livorno. Ese periodo en el campeonato italiano da para un artículo entero... La paz y la salida de Mussolini sentó bien en la orilla granate de Turín, y a finales de los cuarenta vivieron sin duda la mejor época del club. El archiconocido Grande Torino campó a sus anchas ganando una Coppa Italia y cuatro ligas seguidas más, con un rebranding táctico e institucional que tuvo al director técnico húngaro, Erno Erbstein, como uno de sus ejecutores principales. Tras pasar mil y una penurrias en esa época por ser judío, pudo volver al Torino y ser partícipe de los éxitos de posguerra asesorando a varios entrenadores. El problema es que la última victoria de esa gran generación tiene un epílogo amarguísimo. El 4 de mayo de 1949, tras volver de un amistoso post-temporada en Lisboa en un avión FIAT G.212 (ironía), el equipo al completo perece tras estrellarse contra un muro de la Basílica de Superga, cercana a Turín. No queda claro el motivo, pudo ser un fallo humano o en algún sensor de la nave, lo cierto es que el fútbol italiano quedaba invertebrado ante tamaña tragedia. Actualmente existe un museo donde empaparse de la trayectoria de este involvidable equipo, que quién sabe si hubiera sido aún más legendario de haber existido entonces la Copa de Europa.


Tras el durísimo golpe, River Plate, en un gesto que les honra, fue a Italia a disputar un amistoso solidario, que sentó una amistad que llega hasta nuestros días y ha dado lugar a uniformes conmemorativos por ambas partes. Bello gesto, pero la pérdida era irreparable, por eso los cincuenta y sesenta fueron años difíciles para el Torino. Sufrió su primer descenso, y solo conquistó una copa en 1968, justo la temporada en que falleció trágicamente el icónico y transgresor extremo Gigi Meroni, la Farfalla Granata, atropellado por un aficionado de su propio equipo, un tal Attilio Romero, que conducía un puto FIAT, lo cual tampoco era tan difícil en aquella época, no nos conspiranoiemos aún... Por otro lado, ajena al caos que la rodeaba, la Juventus siguió engordando su impresionante palmarés cuando los equipos de Milán le dejaban. Eso sí, se quedaron sin disfrutar de las mieles de Meroni, porque anduvieron muy interesados en la contratación de la estrella vecina ellos... De lo que sí disfrutaron fue del Trio Magico, formado por el argentino Omar Sívori, el galés John Charles y el nacional Giampiero Boniperti. En esos tiempos se produjo el apogeo de los apodos a duplas, tríos, incluso quintetos de jugadores, gracias probablemente a periodistas influidos por el fenómeno Beatles. Incluso España no se libró, si no que le pregunten al Atlético de Madrid y su Ala Infernal. Molaría verlos enfrentados cual grupos de Pokémon futboleros ¿que no? Pues verlos no los vamos a ver, pero gracias a la Copa de Ferias, precursora de la UEFA, hubo hasta cinco enfrentamientos entre colchoneros y bianconeri. En la edición 63/64, los juventinos nos eliminaron en octavos, ganándonos en ambos partidos, pero claro, de esa mítica dupla Peiró-Collar solo nos quedaba el segundo. Así cualquiera... Aunque siendo honestos, del Trio Magico solo quedaba Sívori. Excusas poquitas, porque un año después tuvimos opción de revancha en semifinales de la misma copa. En el que probablemente fue el último partido europeo del viejo Metropolitano, La Vecchia Signora encajó un 3-1 con hat-trick de Luis Aragonés. Pero la vuelta en el Stadio Comunale terminó con idéntico resultado en contra, a pesar de adelantarnos con gol de Luis. Otro Luis, Del Sol, era una de las figuras bianconeras. En el partido de desempate, jugado en el mismo estadio, empezamos ganando de nuevo, pero los italianos terminaron llevándose el toro al agua. Definitivamente esos partidos de desempate se nos dieron fatal. La semifinal contra el Real Madrid en los cincuenta, esta propia semi, la final contra el Bayern... Ay...


Vamos p'alante que nos pilla el toro y esto se va a hacer eterno, pero es que quiero abarcar a dos equipos míticos y encima hablar de sus enfrentamientos contra el Atleti... Los setenta vinieron moviditos. La Juventus dio un paso más allá, y además de campeonar en Italia varias veces, hizo lo propio por primera vez en Europa, tras derrotar al Athletic Club en la UEFA de 1977 de la mano de un zorro de esto del fútbol, aunque aún no peinase canas: Giovanni Trapattoni. Un año antes, el Torino conquistó su primer y último Scudetto tras la catásfrofe de Superga de la mano de los gemelos del gol, ríanse de los Gemeliers esos. Con todos ustedes, Francesco Graziani y Paolo Pulici (goleador histórico del club), vaya partebragas que tenían que ser:


Por cierto, ese título no pudo festejarlo el jugador con más partidos en la historia de los granates: Giorgio Ferrini, alias La Diga, por su carácter de perro de presa defensivo. Murió de un aneurisma un año antes de la última liga del equipo de su vida. Qué triste me cago en la puta... Los ochenta acentuaron aún más la diferencia competitiva entre Juventus y Torino. A medidados de la década las cebras ya tenían todas las copas que podía ganar un club europeo (excepto la copa de Ferias, que se la quitó el Ferencvaros). La más dolorosa y truculenta fue la más ansiada. En 1985, la final de Copa de Europa contra el Liverpool en Bruselas no tuvo como protagonistas a Platini, Boniek o Paolo Rossi, sino a las 39 muertes causadas por una avalancha de hinchas reds. Demasiadas tragedias en estas líneas, de verdad. Uno podría pensar que el Torino es el único desafortunado, pero quizá sea la torinesitá transversal la que atrae las desgracias. Eso sí, ese día consiguieron su primera Copa de Europa, todo hay que decirlo, con un penalty que no sé cómo se pitó dentro del área, mamma mía... La década del sinth-pop termina para il toro peor imposibile, con un descenso a la Serie B. Movidita la cosa... Al menos el soplo de aire fresco llega con el nuevo Stadio Delle Alpi para el mundial de Italia. Fue inaugurado con un amistoso entre, al loro, una selección de jugadores de los dos equipos contra el Oporto. 4-3 terminó esta joya, click al vídeo y sigan leyendo, hijos de puta. Decíamos del Torino, que peor no les podía ir, pero con el cambio de década ascendieron y formaron un gran equipo. Tan bueno que se atrevieron a enfrentarse al Atleti...


Porque es que parecía no haber ningún duelo registrado entrambos, pero logré encontrar uno cuando había perdido la esperanza. En 1990, tras el mundial, se disputó en Génova la primera edición de un torneo veraniego con el idílico nombre de Copa Mediterráneo. Lo jugaron con un formato de liguilla a dos partidos entre cuatro equipos. El Atleti debutó ante el Toro en el Luigi Ferraris. Se nos adelantaron por dos goles en el segundo tiempo, cuando el flamante fichaje granate Martín Vázquez y Futre ya habían abandonado el césped. Con uno menos los italianos, en las postrimerías se alcanzó la igualada mediante Baltazar y Manolo. Zago, Lentini o el meta Marcheggiani son nombres a destacar en la alineación rival. Anecdotilla: en esa época Gil campaba a sus anchas mediáticamente hablando, y el Atlético de Madrid estuvo apunto de retirarse del torneo en el segundo partido, que nos enfrentaba al Olympique de Marsella, porque el gran hombre decía que aún no habían recibido el pago por participar. Al final todo se calmó y se empató nuevamente. Una joyita la página de El Mundo Deportivo que rescaté de su hemeroteca, por algo es mi diario de referencia para ver noticias del Atleti:


La última cresta de la ola del equipo al que más siguen los turineses tuvo lugar precisamente con este plantel, que obtuvo un subcampeonato de UEFA, una Copa Mitropa y una Coppa Italia al año siguiente. Luego, como tributo por esos escuetos laureles, vuelta a la convulsión institucional, con descensos incluidos (el gran interior derecho Lentini ascendió dos veces con el Torino, respect). ¿Adivinan cómo le fue a i bianconeri mientras tanto? Un par de UEFAs más, y tras el declive del Milan de Sacchi llega Marcelo Lippi al club con una liga y al año siguiente una Champions, la segunda y última a día de hoy, ganada en penales al Ajax. Recuerdo a fuego el gol de billar de Ravanelli, con su pelo plateado y cara de hijoputa italiano. Es curiosa la cantidad de finales que ha perdido la Juve (7) para "solo" tener dos copas de Europa, aunque yo me cambiaba por ellos antes de que me lo preguntasen. Insistimos en que esa época hubo bancarrotas por doquier en la otra parte de Turín, y por allí anduvo Attilio Romero, ¿se acuerdan de quién atropelló a Meroni? Pues luego presidió al Torino con igual de nefasto desenlace. Entorno a 2006 la estabilidad llega a los granate hasta el día de hoy, incluso regresan a jugar como locales al Comunale, con su mítica Torre Maratona. Paralelamente la desgracia se cernía, para variar, en las oficinas de los Agnelli, porque en las altas esferas, el vecino rico era salpicado y de qué manera por el Calciopoli, donde el directivo Luciano Moggi sugería nombres de árbitros para favorecer los intereses juventinos. Otros equipos también estaban en el ajo, y eso costó al club sus dos Scudettos  de la época (vendetta por el de 1927!)  y el descenso a la Serie B. De ella regresaron rápidamente de la mano de estrellas como Del Piero (jugador con más partidos y máximo goleador), Gigi Buffon, Trezeguet o Pavel Nedved (actual directivo y balón de oro).


La Juve se tomó su tiempo para volver, como el pelo de Antonio Conte, pero cuando lo hizo rabiosa, nadie la pudo parar. Desde 2011, año en que se mudaron al coqueto Juventus Stadium (sito sobre las cenizas del demolido Delle Alpi), el Scudetto tiene un solo dueño, y ya van por la tercera estrella (se otorga una cada diez entorchados). Tres dobletes locales consecutivos... y otras dos finales de Champions perdidas, como nosotros... En eso nos parecemos, y también en el reciente cambio de escudo. No obstante, la época actual nos trata bien tanto a Atleti como a Juventus. Nos vimos en la fase de grupos del 2014/15, edición en la que cayeron en la final contra el hijo de Amunike. Eso sí, ni nos marcaron, y en el Calderón palmaron. El sorteo ha querido que nos veamos las caras cuatro años después, y la verdad que llegan en plenitud, siendo claro favori... ¿Cómo? ¿Ya me estoy rajando?  ¡Eso nunca! A toriles y ¡Forza Toro!, que diría Petón.


lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Qué importa?

En toda competición se tiende a ensalzar la participación de los favoritos a ganarla, a ignorar supinamente a los rivales considerados más débiles, bautizados jocosamente como cenicientas o marías. La Champions, a pesar de tener en su haber año tras año a equipos con historia en mayúsculas, no es una excepción en cuanto a este machismo futbolístico. Y no queda ahí, no importa que en su momento hayas triunfado: solo importa el presente. El pasado para la mayoría es, como mucho, volver la vista atrás tres, cuatro, cinco años a lo sumo. Mas afortunadamente no deja de ocurrir, y de hecho va a más, la constatación de que los tiempos cambian, aunque sea ligeramente, y la fisonomía del plano competitivo muta de forma paulatina: la pujanza recurrente del Dortmund, la irrupción del Tottenham, sin olvidar algunos sorpredentes resultados como las victorias del CSKA Moscú ante el Madrid o la propia clasificación sin fisuras del Ajax tras no sé cuántos años. Los dominios de algunos van sucediéndose, incluso multinacionales con solera como el Manchester United o los dos milaneses sufren lo indecible para agarrarse a esta competición, o si quiera con tener opciones de disputarla. Pocos axiomas hay, solo Madrid, Barsa, Bayern y Juventus hacen cola los primeros en cada sorteo de octavos para evitar la hecatombe del planeta. Luego están los nuevos ricos habituales para completar el mainstream: PSG y Manchester City. No digo que no tengan historia, pero a cualquier chaval le preguntas por cuánto palmarés piensan que tienen y quedarían sorprendidos de la realidad... En la otra orilla, pero tratando de llegar al mismo mar, se encuentra el Atleti. Seguramente habrá otros, pero el protagonismo en cuanto a perseguir la gloria en esta competición desde el trabajo más esencial se lo dejo exclusivamente a mi equipo. En otras décadas fueron Valencia, Leeds o Stade de Reims. Y de eso va el tema, Don Luis dijo una vez que "del Subcampeón no se acuerda nadie". No estoy de acuerdo. Los primeros que se acuerdan, y más que de la propia victoria futura o pasada, son los que han terminado en esa cruel y loable posición. Con lo difícil que es llegar hasta ahí, y los que se acuerdan de ti suelen ser para usarte como ejemplo perdedor, afirmación objetiva no obstante. Probablemente el equivocado sea yo, aunque no quiero que suene a que me conformo, yo no soy Faemino y Cansado, y no pienso que "subcampeón sea mejor que campeón", de hecho creo que ni ellos lo suscriben más que para hacer humor. Lo que trato de expresar es la grandeza histórica que hay detrás de cada institución, y que este torneo, sin uno mira hacia otro lado para olvidar lacras arbitrales y financieras, es un patrimonio que crece año tras año. Batallas increíbles, jugadas y goles de ensueño por su factura o por su valor. Yo seguiré adoptando por unas horas estas historias, y les daré protagonismo a esos momentos siempre que intersecten con el Atleti, porque más tiempo no tengo, ya quisiera yo... Todo sea que comience la superliga europea esa y ahí a ver quién es el guapo que reniega de jugarla y prefiere al Steaua de Bucarest o al Celtic de Glasgow. Mientras tanto, no tenemos que irnos muy lejos para ver cómo los a priori considerados meras comparsas también impactan directamente en el devenir...

Porque estos dos partidos del cierre de la fase de grupos nos dejaron una inesperada alternancia en la primera plaza. Parecía que ni Borussia Dortmund ni Atleti la querían, y lo que también pasaba era que el Brujas sabía a lo que jugaba. Esos dos empates a cero tienen una parte de negligencia en ambos clasificados, yo soy el primero que pensaba que íbamos a ganarle a los belgas y que deberíamos haber ganado, pero el rival también merece respeto, si no que le pregunten al Mónaco, semifinalista hace dos ediciones y subcampeón en 2004 y que ahora saca unas alineaciones que recuerda a los niños del frente nazi pero en negro. Ni olieron la Europa League de la tercera plaza. El propio Brujas fue subcampeón en el 78 ante un Liverpool que vuelve a ser tenido en cuenta desde el año pasado para ganar la orejona tras casi una década en el olvido. Está bien asumir los ciclos y no estar todo el puto día recordando tiempos pasados, pero me parece al menos pecado venial no conocer un poco más de los clubes de fútbol históricos y qué coño, de los no históricos también, porque si para la mayoría es importante solo el presente, hablemos del Young Boys, hablemos del Hoffenheim, de la vuelta del Estrella Roja tras 26 años, y si no, al menos dejadlos participar en el futuro elitistas de mierda. De momento, en próximas entregas, y ya que en octavos vamos a Turín, hablemos del Torino FC, y si acaso un poquito de nuestro rival en octavos: una vieja señora que encima no es ni MILF. Puto Luis García... ya podías haber sacado al Oporto... 

Yo nunca tuve la ilusión de ganar la Copa de Europa, pero llegó Simeone para implantármela en lo más profundo de mi ser, permitiéndome vivir todos los escenarios habidos y por haber en el camino hacia el triunfo menos el triunfo en sí, y ahora año tras año es un deseo incontrolable... algo que creo que ni cuando vuelvan las vacas flacas algún día dejaré de anhelar. Por eso afirmo que soñar no es gratis, consume tu realidad. Ya queda menos para febrero, para resolver la incógnita, aunque al mismo tiempo doy gracias por tenerla aún sin resolver.