miércoles, 14 de septiembre de 2016

El Atleti esquiva un silbato perdido

Triunfo vital en un estadio en el que nadie ganó la temporada pasada en esta competición (incluido el Atleti). El equipo salió a por el gol y no dosificó tanto como en otras ocasiones. Menos mal que fue así, porque se notaba que ellos nos tenían ganas y si el árbitro (que anoche el pobre fue un chimpancé con revólver) no les hubiera anulado un gol a todas luces legal, quién sabe qué hubiera ocurrido. Vi la jugada a posteriori (mejor no les cuento lo que estaba haciendo), y ese tipo de saltos donde el jugador defensor se desploma no deberían pitarse con tanta sensibilidad, que esto es fútbol joder. Además en este caso ni siquiera se cae Filipe... Estoy seguro que arbitrar es sumamente difícil, aunque hay cosas incomprensibles. Pero tranquilos, que luego pitó un penalty de risa floja que Oblak detuvo en un diorama conmemorativo en el que Guardado hizo de Thomas Müller y Eindhoven de Münich. Giménez volvió a ser el autor (in)material del mismo. Hubo más errores, y en esa ensalada de malas decisiones arbitrales del primo de Mister Bean (Martin Atkinson), el Atleti por fin rompió el cerocero de los tres partidos que llevamos este año contra los holandeses. Saúl-San dio una patada de kárate para descerrajar un tirazo imposible a la derecha de Zoet. Durante todo el partido, los nuestros fueron un dechado de entrega y omnipresencia, aunque una interpretación del contraataque un tanto chata no fue suficiente para silenciar a un rival correosísimo, que peleó hasta el final agarrado a los testarazos de Luuk De Jong (no confundan con Nigel). Este PSV es tan incómodo como piel púbica un día después de un depilado a cuchilla, un trocito de carne que se amotina entre dos molares o los chistes sobre las Copas de Europa del Atleti... y toda la culpa la tiene la nariz respingona de Cocu, su técnico. Es un gran equipo sin puntería: yo creo que en el Phillips Stadion no gana el Bayern que, ahí es nada, precisamente es nuestro próximo rival. El único lunar, la nueva lesión del capitão Tiago, que hasta ahora estaba siendo un suplente de lujo. Tot ziens!

miércoles, 31 de agosto de 2016

Con ánimo de involucro

La pasada temporada fue maravillosamente dura. No sé si me involucré demasiado o tan solo cumplí con mi deber rojiblanco, pero me dejó desgastado física y mentalmente. El brutal desenlace, independientemente del resultado, me hizo plantearme un año sabático, una especie de Ramadán futbolístico. Tuve un profesor de inglés forofo de 'Las Urracas' que decía que tras las fiestas de fin de año se tiraba el mes de enero sin grasas y solo bebiendo agua, así que yo, que rompí a llorar al eliminar al Barsa y con el penalty de Juanfran, no merecía menos para no acabar engullido por el oso del escudo del Atleti. Quizá detrás de este desgaste y la consecuente decisión estaba el niño, no el 'niño Torres', sino el mío mío, el que me hizo seguir por la radio en urgencias la vuelta contra el Bayern, al que desperté con el gol de Carrasco en Milán, al que digo con la boca pequeña que dejaré que sea laico en lugar de inculcarle el credo colchonero, y que quién sabe si vivirá las experiencias que solo nuestro equipo sabe brindarnos o será más cuerdo y eligirá un estilo de vida sin esta droga dura.
En esas, tras la decisión, vi la Eurocopa para disfrutar, seguí la insulsa pretemporada como lo que es desde hace tiempo (una gira para hacer caja y balas de fogueo), el Comunio me hizo estar atento al mercado de fichajes, pero nada preocupante ni que me alejase de mi propósito. Viví las olimpiadas como nunca pero marginando la disciplina del fútbol. Comenzó la liga, y apenas vi los últimos veinte minutos del Alavés hasta el penalty de Gameiro, donde muy chulo yo, apagué el móvil. Juro que me dolió más que la Champions ese puto empate. La cosa no funcionaba, me estaba involucrando, ¿en qué coño habíamos quedado joder? El insípido empate en Butarque, del que solo vi quince minutos (más por cansancio que por cumplir mi promesa), fue la gota que colmó este vaso de impaciencia. Seguí el sorteo de la Copa de Europa como un niño (post del FC Rostov en camino), y entonces me di cuenta de lo que me temía: no puedo controlar esta mierda. Si siempre he huido de ponerme mis camisetas cuando se ganaba y me encanta ponérmelas tras la derrota, si me hirvió la sangre al leer y escuchar más de una vez que volvía el Atleti de siempre tras estos dos traspiés, si no me entrometo por corte en una conversación sobre la solución de Gaitán a todos los males del Atleti en medio de un gimnasio de Torre del Mar (por muy anómalo que este escenario parezca).

No sé si es un hecho que el Atleti del Cholo ha perdido momentáneamente el mojo, el duende o como quieran llamarlo. Lo cierto es que hay muchos teclados para criticar, a veces con criterio, pero la tecla exacta solo la tiene Simeone, que espero sepa meter las variantes que hagan que aunque los rivales sigan sabiendo cómo y a qué juega el Atleti, no sepan frenarle. No quiero ni mirar de reojo a las vacas flacas, ni a la famosa marmota de los manzanos, bianchis y ferrandos. Queda un ilusionante curso por delante y yo siento que pongo de mi parte si me alegro, sufro y vivo hasta el paroxismo la vida de este equipo. Entonces, esta semana vuelta a esbozar el calendario de partidos en la esquina de la libreta del trabajo, y sin querer queriendo vuelvo a estar colgado al mascarón de proa de mi Atleti. Como dijeron en la infravalorada el Padrino III: 'Creía que estaba fuera, y me vuelven a meter dentro'. Aunque en realidad, eso de que me aparté a un lado no me lo creo ni yo, como el gol del Alavés.


martes, 23 de febrero de 2016

Meneer Frits y el PSV

15 de enero de 1911, un crío de cinco años, protagoniza el saque de honor del primer partido del Philips Elftal (Equipo de la Philips en neerlandés) y embrión del club al que homenajeamos hoy, en víspera de un choque de la máxima competición continental: el PSV Eindhoven. Pero en esta ocasión, más que un equipo, que por cierto comparte el ser originario de una fábrica con nuestros amigos del Bayer Leverkusen, nos centraremos en un icónico personaje que es precisamente ese niño, que estaba en el primer partido del equipo de su vida. Señoras y señores, con todos ustedes, el PSV Eindhoven y Frederik Philips como hilo conductor de la historia (nunca mejor dicho dado a lo que se dedica la empresa holandesa).

Frederik Jacques Philips (Frits), era sobrino del fundador del gigante electrónico holandés. La empresa y su crecimiento desde comienzos del siglo pasado fue paralelo al de la sureña ciudad de Eindhoven, estrechamente relacionada con la misma. Hace un rato hemos hablado de un partido inaugural del equipo de la fábrica, pero como suele pasar en muchas ocasiones, la fundación como tal del Philips Sport Vereniging se produjo dos años después, tras unos actos conmemorativos del centenario de la independencia de los Países Bajos. Hasta quince años más tarde no se permitió formar parte del equipo a jugadores que no fueran trabajadores de la empresa. No obstante, eso no limitó la capacidad de este laureado club, que en los años veinte ya jugaba en primera división de la Liga de Fútbol de los Países Bajos. Se proclamaron campeones en 1929, y fueron creciendo como club hasta llegar a participar en la primera edición de la Copa de Europa. Además, desde que la Eredivisie nació en 1957, es uno de los cuatro que nunca han descendido de categoría.

El mismo año que el PSV ganaba su primera liga, Frits Philips recibía su grado en ingeniería. Poco a poco fue asumiendo responsabilidades en la empresa, y la II Guerra Mundial marcó un punto de inflexión. Su padre y su tío tuvieron que huir a Estados Unidos. El señor Philips tuvo que quedarse al mando. Durante este periodo, en el que la factoría fue secuestrada por los invasores, trató de salvar al máximo número de judíos que podía, retrasando su deportación argumentando que eran mano de obra indispensable para mantener la productividad de la fábrica, lo cual interesaba a los militares alemanes. Por ello fue condecorado por la institución Yad Vashem "por arriesgar su vida para salvar judíos durante el Holocausto". Fue hecho prisionero cinco meses por los nazis durante una huelga, y la amenaza con su ejecución fue el motivo de que ésta cesara. De 496, sobrevivieron 382. ¿Cualquier persona en su lugar hubiera hecho lo mismo? No lo sé, pero lo cierto es que según todas las fuentes fue un hombre precursor en el buen trato al trabajador, quizá debido a que desde joven formó parte del Oxford Group, un colectivo que abogaba por poner fin al egoísmo en la tierra y blablabla. Sería de campo de concentración hacer este artículo aún más soporífero. Sigamos con el fútbol para tratar de remediarlo...

Tras un ganar su cuarta liga a mediados de los sesenta, un bache institucional finalizó abruptamente con la nueva década. Y a partir de los setenta fue cuando realmente el PSV se convirtió en un equipo puntero en Holanda y un clásico de las competiciones europeas. Desde entonces siempre han jugado alguna de ellas cada año. Además, en 1977 ganaron su primer título continental: la UEFA, eliminando en semis al Barça y en la final al Bastia por un contundente global de 3:0. Pero lo mejor estaba por llegar, y de la mano de Guus Hiddink, once años después, fueron el tercer equipo europeo en lograr el triplete. Arrasaron en liga, ganaron la copa al Roda, y en la final de la Copa de Europa honraron la maldición de Bela Guttman derrotando al Benfica en la tanda de penaltis tras no abrirse el escoro en todo el partido. De hecho, fueron uno de los campeones más pírricos, no ganando un solo partido desde cuartos, pero que se lo digan a la Quinta del Buitre... Van Breukelen se erigió en héroe tras parar el único penal fallido de la tanda. Otros nombres destacables eran el capitán belga Eric Gerets, el danés Heintze o un joven Ronald Koeman. No todo iban a ser florituras y jogo bonito. Sin embargo, en los noventa, el PSV se convirtió en escaparate europeo de dos de los más magníficos goleadores de la historia: Romario y Ronaldo comenzaron su andadura al otro lado del charco en Eindhoven. Ya que estamos hablando de individualidades, otros nombres destacados en la historia de los boeren (granjeros), son hombres como Ruud Van Nistelrooy, Arjen Robben, Philip Cocu (su actual técnico), Willy van der Kuijlen (más partidos y goles), Willy van de Kerkhof (bi-subcampeón del mundo) o Coen Dillen, que ostenta el récord de goles en una sola temporada de Eredivisie con 43. Además, el que más y el que menos se acordará del inestable Mateja Kezman y su nebuloso paso por el Manzanares.

Y ya que indefectiblemente hemos mencionado nuestra casa ¿qué hay de enfrentamientos entre estos dos equipos rojiblancos? Pues no hay que remontarse mucho, solo unos ocho años, para mencionar el doble enfrentamiento que vivieron en la fase de grupos del retorno a la Champions del Atleti tras más de una década de sequía. Los resultados fueron inmejorables. El primer partido, en el Philips Stadion, fue un repaso del Atleti de Aguirre, con doblete del Kun y gol de Maniche. Recuerdo que me perdí ese partido porque tenía un examen de Teoría de Autómatas y Lenguajes Formales pero nada más montarme en el coche, Paco González avisaba de que el Atleti iba ganando, y así toda la hora de camino. Otra victoria, pero en un escenario absolutamente peculiar, se vivió en el segundo partido. Ganamos 2-1 en un Calderón vacío porque el gilipollas corrupto de Platini lo cerró tras disturbios con los putos ultras del Olympique de Marsella. Eso no fue excusa, y en una lección de fidelidad, más de mil colchoneros animaban al equipo desde el exterior. Como se oía en la radio... se me ponen los pelos de punta.

Más atrás, haciendo alarde de mi absurda memoria para todo lo relacionado con el fútbol, recuerdo un Teresa Herrera (tenía 10 años) en que nos enfrentamos a ellos (2-2). Cuántos partidos he visto en el Bar Onix... ¿Tú te acuerdas Amador? Disfruten viendo a Vieri, Cocu y cía en este enlace. Por si esto fuera poco, los Rood-Witten nos ganaron el Villa de Madrid del 84. Se jugó a tres bandas entre nosotros, ellos y el Sporting de Portugal. Nunca entenderé por qué defenestraron este precioso trofeo, que no se disputa desde 2003. En esta ocasión ya me han hecho el trabajo. Resumiendo, en un partido con gresca al final, y que acabó en empate a un gol, los holandeses se llevaron el torneo, disputado por primera vez en formato triangular. Les aseguro que no tiene desperdicio la crónica que se hace del partido en el enlace de más arriba.

A la vez que el PSV se iba consolidando como un grande holandés, incluso haciendo sombra al todopoderoso Ajax, Meneer (Señor) Frits (como era llamado cariñosamente) ya había tenido tiempo de ser director de la empresa nodriza por diez años, y seguir vinculado a ella como supervisor hasta 1977. Posteriormente, no paró de aprovechar su bonanza económica para beneficiar a la ciudad. Fundó la universidad técnica, invirtió en una sala de espectáculos, así como el Evoluon, una especie de domo futurista que pasó de museo a centro de conferencias. Siempre gozó de popularidad en todas las capas sociales, lo que le valió para recibir varias condecoraciones. Un tío con visión de negocio (los japoneses nunca le comieron la tostada) y además campechano, lo cual no es fácil de compaginar. Tanto sería así, que para sus cien años, la ciudad de Eindhoven promovió unos actos para renombrar por un día varios edificios, incluso el propio nombre de la ciudad con el nombre de nuestro amigo. Ni Kim Jong Un vamos... Así, el 16 de abril de 2005, ésta paso a ser Frits Philips Stad por un día. Hasta se acuñó una moneda especial para la ocasión... Eso sin contar que ya de por sí muchos lugares llevan su nombre permanentemente.

Un hombre que sabía hacer dinero y ser comprometido con su ciudad, y que sobre todo, nunca dejó de seguir al equipo de sus amores. Lejos de los palcos vip, siempre apoyó al equipo desde el asiento 43, fila 22 del sector D. Lamentablemente, pocos meses después de esos multitudinarios actos, la salud de Frederik dijo basta, y falleció el 5 de diciembre. Fue homenajeado en el siguiente partido disputado en el Philips Stadion, un PSV-Fenerbahçe de Champions con un minuto de silencio y la victoria de su club por 2:0. Su localidad desde entonces permanece vacía a modo de agradecimiento póstumo. Además, se erigió una estatua en su honor en el centro de la ciudad. El mismo año de su defunción, el capitán Van Bommel, levantó junto a él el último título de liga que el bueno de Frits presenció desde su butaca. Siete hijos, 22 ligas, 9 copas, una Copa de Europa y una UEFA le contemplan.

Una biografía cuando menos llamativa la de este señor, que en unos tiempos de jeques, inversores chinos, y lo que es peor, presidentes que incluso siendo de la casa no gozan de la popularidad ni de los valores adecuados para el fútbol romántico, estuvo altamente vinculado a su club y a su empresa, hasta el punto de llamarme la atención tanto que ha eclipsado la descripción de nuestro próximo rival. Vaarwel Meneer Frits.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Pirañas melladas


Partido serio de un Atleti que no se repantigó en la segunda parte, escarmentado del fiasco de Coruña. El siempre peligroso Betis, volvió a ser la víctima perfecta de los nuestros, que salieron a comerse el césped y demás franjas verdes que vieran a su paso. El gol tras el robo en manada al centrocampista bético es simplemente colosal. Posteriormente hubo un rosario de ocasiones para sentenciar, pero todo el dinamismo ofensivo se veía frenado por una nube de imprecisión en la definición. Griezmann, Torres, Carrasco, Óliver... Nadie consiguió sentenciar el partido, aunque en esta ocasión, la zozobra era de otro tipo. El equipo apenas reculó con el paso de los minutos, y uno quiere pensar que aparte de porque hoy por hoy somos superiores al manquepierda, fue por la lección aprendida. De todas maneras, es poco probable que el Atleti del Cholo encaje goles tontos. En resultados a favor defendiendo el resultado, nuestro equipo está como pez en el agua, incluso yo, y creo que muchos seguidores del Atleti hemos desarrollado cierta tranquilidad a la hora de ver estos partidos de marcador corto. Pero mejor no tentar a la suerte en demasía, si podemos ver partidos más afilados como este último, pues eso que nos llevamos, otro día caerán los goles por su propio peso. Ayer si no se remató la faena fue de pura mala puntería. Todos los jugadores estuvieron a un buen nivel, en especial Fernando Torres, que no todo en la vida es marcar: gran partido del madrileño. Además, el significativo gol de Koke hace entrever que puede que esté recuperando su mejor versión. Carrasco sigue sacándose delicias de las botas (jugó con las botas del suspendido Bélgica-España por cierto) y no hablemos ya del más que confirmado porterazo Jan Oblak, que por desgracia no irá a la Euro 2016. Bien Savic, muy sobrio en lo poco que participó, al igual que Gámez, que sin ser el estilete que es Juanfrancisco se dejó ver con criterio. Una de mis debilidades el de Fuengirola desde que le veía en la Rosaleda. De Godín ni hablo, todo lo que diga de El Cacique es poco. Tendrían que cambiarle la portada al ron en su honor joder... 


Y por poner pegas, el que sí me dejó muchas dudas fue el reincorporado Vietto, al que esperemos no le afecte el síndrome de la rojiblanca pesada. Jugador que ficho en el Comunio jugador al que hundo... Por cierto, ¿dónde está Correa? El equipo, en cuanto a resultados y en muchas fases también en juego, sigue teniendo hechuras de señor equipo. En estas temporadas cholescas, con el Atleti ha pasado como cuando te vas poniendo gordo, tú no te das cuenta y de repente te ve un colega y dice: "estás más gordo cabrón!" Solo que los nuestros no están gordos, sino que tienen la complexión de Jonah Lomu. Obtuvieron una victoria de grande, con mucha más repercusión además, tras el resto de resultados. Todos sabemos que el Atleti se esforzó en ganar al Betis para acelerar la marcha de Benítez... Pero apenas hay tiempo para regodearse en la segunda plaza, porque hay otra segunda plaza que asegurar, que es la de la Champions contra el Galatasaray. El miércoles que nadie me busque, que por fin podré ver un partido europeo del Atleti en condiciones tras el infame día que Chicharito nos eliminó. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Mapas, Banderas y Billetes

Siempre me ha atraído la geografía y la vexilología. De pequeño, así estoy como estoy, me flipaba la sección de banderas de una setentuda enciclopedia que cogía polvo sin mí. Pero claro, databa de una época previa a la caída del muro de Berlín, y por supuesto también a la división de Yugoslavia cual botella de Sheriton en un botellón nini. Esa pasión iba en paralelo con una pasión aún mayor, la del fútbol. Tenía una libreta en la que dibujaba esas banderas, emparejándolas y escribiendo un resultado. Luego en el patio de mi antigua casa jugaba para recrear los goles de esos 'partidos imaginarios' en absoluta privacidad, celebrándolos y todo. Yo podría jugar mucho en la calle con más gente, pero esos momentos en solitario era donde más daba rienda suelta a mi retorcida imaginación. El problema era que de vez en cuando aparecían en las noticias y en las guías Marca (de internet ni hablar) países que ni sabía que existían. Estonia, Letonia, Georgia... o Kazajistán. Cuando pude tener acceso a esas nuevas naciones y sus banderas, ya uno tenía la edad del pavo, y no seguía los mismos rituales, pero en cualquier caso, centrándonos ya en el tema, disfruto cuando equipos de naciones de tercera fila futbolística se cuelan en el primer plano de las competiciones internacionales. Ese toque de exotismo siempre contribuyó a acentuar mi pasión por el fútbol. Por eso me parece bien el nuevo criterio para fomentar la presencia de campeones de ligas menores en la Champions League.

Bandera de Kazajistán
Así llegamos al enfrentamiento que vivirá nuestro equipo en tierras kazajas. ¿Verán desde el avión al agonizante Mar de Aral? Kazajistán es una emergente nación euroasiática, de hecho, hace poco que juega en UEFA, mientras que el resto de Stan's (Turkmenistán, Uzbekistán, Kiguizistán y Tayikistán) lo hacen en Asia. Hasta hace poco pensaba que la capital de esta gigantesco estado era Alma-Ata, pero no, desde 1998 la nueva capital es Astaná (a más de 6000 kms de Madrid). Una medida que hizo que este núcleo, anteriormente conocido como Akmola, haya triplicado su población y haya crecido hasta ser una de las capitales más nuevas del mundo. Poderoso caballero es don dinero. No entraré en más detalles geopolíticos. Simplemente, nos enfrentamos a un rival que está más lejos que a tomar por culo, y vamos a jugar en una ciudad 'artificial' y mejorada a golpe de talonario (tenges kazajos en concreto). Este hecho, se extiende al equipo local: el FC Astaná. Así que de historia y hemerotecas digitales más bien poco. Nuestro rival fue fundado tras una fusión de clubes en 2009, y tras varios renombramientos, responde al nombre actual. Entre medias, llegó la inyección económica del conglomerado Astana Presidential Sports Club. El presidente kazajo, que lleva en el cargo más tiempo que la puerta, quiere desarrollar el deporte nacional en varias disciplinas (boxeo, baloncesto, waterpolo, hockey sobre hielo...). ¿Y les suena el equipo ciclista Astaná? Por tanto, con el poderío económico y todo la institución que tiene detrás, el FC Astaná comenzó a ganar copas y, en 2014, finalmente la liga local. No obstante, aún le queda mili para igualar al Aktobe y al Irtysh Pavlodar, que ostentan seis títulos. Su plantilla la componen en mayoría jugadores nacionales, salpicados por un puñado de balcánicos y africanos, entre ellos el esloveno Maksimovic, autor del gol que les dio la histórica clasificación para la fase de grupos eliminando al APOEL.


Ya obtuvieron su primer punto en el anterior partido en casa contra el Galatasaray, lo cual es un aviso, si bien en el Calderón sucumbieron por un inapelable 4-0 y ofrecieron muy poquito. Están pensando en la liga, la cual tienen a punto de caramelo y termina en breve. Ellos aún no han adaptado su liga al calendario europeo, y eso puede ser un arma de doble filo. En ese contexto visitaremos el Astana Arena, un moderno estadio que además es donde juega la selección del país. No hay mucho más que rascar de un equipo cuya historia es recentísima, y que el tiempo dirá si se convierte en alguien en el fútbol europeo. Por lo pronto, se van a hinchar de hacer kilómetros en avión, y podrán presumir de haber hospedado a uno de los más grandes equipos del mundo como es el Glorioso.


sábado, 31 de octubre de 2015

Nunca Mais

He visto más partidos de fútbol que veces me he masturbado... Bueno. No. Pero casi siempre, en el proceso de valorar la actuación de un equipo, me cuesta ver ese trabajo en la sombra, esos detalles cruciales como la colocación y la anticipación de cara a distribuir el juego. En definitiva, el arte de guiar y llevar el tempo. A pesar de mi vista gorda para ese menester, Tiago Mendes absorbió mi atención en el partido de anoche, dando una gran exhibición y siendo el faro y el ancla del equipo en una magnífica primera parte. Tiago sabe dónde estar, qué hacer, cuándo hacerlo y, por si fuera poco, invita a los demás a tomar acciones acertadas cuando él no puede. De hecho, si fuera posible, me gustaría contratar sus servicios para orientarme en mis quehaceres. Seguro que también sabría. Él fue el autor del gol que abría el partido tras un acoso con el que los nuestros ganaban claramente a los puntos. Él, con su apariencia física de conquistador portugués, nos hacía ver más allá de Finisterra. Sin duda, algún antepasado del lusitano tuvo que entrevistarse en algún momento de la historia con algún rey para decirle que podía dirigir una expedición a ultramarinos dominios.



El Atleti controló y dominó sin descanso hasta el descanso. Inutilizó a un Depor que dejaba groseramente solo al emergente Lucas Pérez. Lo intentó por una banda (Juanfran genial como toda la temporada) y por otra (se notó que Filipe volvía a la que fue su casa por lo suelto que estuvo). Además, a dos aguas, el pintor barroco, Yannick Carrasco. Este hispano-luso que en realidad es belga, parecía a priori un círculo en el tetris colchonero, pero ha demostrado, varios partidos ya, un poderío físico y unos recursos técnicos excelentes. En un símil cervecero, es una Mort Subite con alma de Delirium Tremens. Mantiene esa electricidad tanto en ataque como en defensa, y todos los detalles que tiene los hace para hacer daño, sin mariconadas absurdas como otros. Hoy en un par de arrancadas me la puso dura. No había quien lo cazara al cabronazo. Apuesto a que al pobre Laure no le hizo tanta gracia. El fofisano y buen central Sidnei tuvo que andar al quite en esos lances. Simeone ha encontrado el filón, y lo alinea porque hay que aprovechar a todo jugador on fire, lástima de su cambio tan apresurado en la segunda parte, como ya pasó ante el Valencia... Esperemos que el efecto Carrasco se transforme en algo permanente, porque un verso libre nunca viene mal. Fin de la chupada de polla. Prosigamos.



En resumen, todos, liderados por Tiago sabían qué hacer al servicio del equipo, con el único lunar de Jackson, aún, todavía, still, encore, fuera de ritmo: como yo en tango, vamos... Acelera o ralentiza las acciones en el momento inoportuno, como bien dijo Gustavo López (gran jugador y mejor comentarista). No obstante, yo confío aún en este portento de delantero que es el colombiano, ya verán como se hincha.

La segunda parte, el ímpetu del Atleti evolucionó de manera directamente proporcional al tamaño de mi reproductor, ya que el YOMVI va como el culo en pc y tuve que pasar al móvil. Ésto me permitió comenzar a esbozar esta crónica, y volver a dar señales de vida en un lugar donde antes publicaba con la disciplina del Profe Ortega. Gran invento no obstante el YOMVI (tengo una cuenta que puedo usar cuando no juega el Mandril). Yo me estoy planteando contratar el BeIN ese para los dos últimos partidos de fase de grupos para ver un puto partido de Copa de Europa de mi equipo en condiciones... Tanta rojadirecta capaz es de causar glaucoma. Pues eso, segunda parte con ventaja, sinónimo de sesteo. Aún así, ¿qué malo puede pasar con nuestro dispositivo defensivo y lo poco que ofrecía arriba el Depor? Pero lo cierto era que el devenir de la segunda parte era un calco con papel cebolla de la primera. El Deportivo mimetizó lo hecho por los nuestros un rato antes con la connivencia rojiblanca.
Dominio sin ocasiones del equipo herculino hasta que pasó lo que pudo pasar hace quince días en Anoeta o en otras tantas expediciones colchoneras. Gol aislado del rival. ¿Y ahora qué hacemos? Un despiste de Josemari Giménez propició un meritorísimo gol de Lucas Pérez, del que no conocía su existencia pero al parecer es el estandarte de este Coruña que tras muchos años mira al descenso con risa floja. Gran definición de un tío que tenía pinta de que iba a soñar esa noche con el huesudo rostro de Godín y las contundentes intervenciones de su pupilo y compatriota. Pero al bueno de Giménez, al que ni la sombra de la duda tiene huevos de posarse, le jugó una mala pasada la confianza. 



De ahí al final, empate y gracias. Ese gol no estaba contemplado en ningún guion. De nada sirvieron los cambios de esquema ni la entrada de Saúl y Correa (al menos me puntuaron en el Comunio). Resultado absolutamente justo y que me dio un rabia que no sentía desde la eliminación en Champions del pasado año. Una pena no rematar esos partidos, pero esa es una de las características nucleares de nuestro juego. Aparte de ello, lo único que me preocupa es lo mismo de siempre, la frustración del paso de testigo en el medio campo, más que nada por la edad de nuestros dos silentblocks (Gabi y Tiago) y la dificultad para ofrecer un plan B si la cosa se sale de lo previsto. Este comportamiento retráctil, por no decir fláccido, de la segunda parte, debería mejorarse para incrementar lo que está siendo una buena temporada hasta ahora. El equipo está arriba, y yo estoy a muerte con él, pero a veces nos creamos problemas nosotros mismos y es una pena. Esperemos que la moraleja llegue al Cholo que en definitiva es quien echa atrás al equipo, en lo que creo que todos coincidimos es uno de los pocos 'defectos' de nuestro líder. Aunque seguramente sea yo el listo... 

PD: Giménez crack!



martes, 25 de agosto de 2015

Embrionario

Mientras el Cholo termina de verter la cantidad exacta de agua en cada copa para tratar de conseguir la armonía que nos dé alguna Copa, se vio a un Atleti quinceminutal, hijo del de la temporada pasada, nieto del de la anterior, que tras conseguir el tanto no supo ni rematar la faena ni dormirla con la sapiencia de los últimos años. En mi opinión, nada de que preocuparse de momento, es cuestión de tiempo que el argentino inocule el veneno rojiblanco para que la mayoría de fichajes parezcan socios del Atleti de tercera generación. De hecho, esta plantilla me ilusiona bastante, pero más que nunca dependemos de nuestro entrenador para conseguir que todo funcione. Ya que estamos, cuando digo entrenador, la mayoría de veces incluyo en el paquete al Mono Burgos incluso al Profe Ortega. Sin ellos no somos casi nada.
Por lo que al partido respecta, no tengo más que añadir excepto que creo que no me equivocaba al pensar en Correa como un fichaje excelente, Antoine es el faro, Oliver y Jackson han de ser claves, Oblak parece seguir en estado de gracia y Filipe no sé dónde estaba el año pasado, pero creo que nunca se quitó la camiseta del Atleti debajo de la de Samsung. 


Respecto al conjunto del equipo más allá de este partido, pues ha sido un verano extrañamente plácido, sin salidas de última hora ni llegada de jugadores a finales de agosto. Ojalá que eso ayude en el devenir de una temporada que se avecina durísima para variar, con cada vez menor distancia entre los cinco gallos actuales (si metemos a Sevilla y Valencia). Empezaremos a ver pronto la altura de este Atleti, porque aún no se ve nada en esta ecografía inicial que tuvo a un clásico de la liga de vuelta. Me alegro que haya un equipo canario en Primera. Más diversidad coño... En lo que rodeó al partido, sí que tengo más que decir, ya que por culpa de un servofreno que dijo adiós en las pronunciadas cuestas de Cómpeta al final no fuimos al Calderón, cuando se reunían todos los ingredientes espaciotemporales para hacerlo. Tenía mono de Atleti, pude ver el partido, pero como tantas cosas en la vida, al final no son para tanto, y fue más ilusionante la semana previa que el propio partido en sí, aunque reconozco que últimamente, por mucho que esté prácticamente al tanto del último pedo de Fernando Torres, no siento ese gusanillo futbolero que espero hallar pronto. Será este calor que me tiene gilipollas perdido...

No es casualidad que los salvavidas sean rojiblancos, Porque ahí seguimos, de nuevo mi Atleti vuelve a rescatarme, siendo testigo mis problemas reales, los problemas que en realidad son evolución, y los problemas que no son tales pero que para uno son Problemas. Un bar de yonkis que parece estar instalado en mi puto salón, proyectos de volar, proyectos de quedar, llamar al mecánico, llamar al hospital, ordenador medio roto, cuidar de mi familia de una persona y media, reforzar experiencia laboral... Los nuestros no pueden hacer más que mejorar lo ya bueno (empezar ganando lo es sea como sea) y yo mientras resuelvo mis mierdas espero volver a hacer del fútbol un lugar de deliciosa tensión y disfrute aunque sea por la tele, porque lo que es jugar, encima últimamente no juego una puta mierda. Todo se andará por supuesto. Forza Atleti, y por tanto fuerza para mí y para los míos también, para seguir y para nacer, quién sabe si del Atleti...