lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Qué importa?

En toda competición se tiende a ensalzar la participación de los favoritos a ganarla, a ignorar supinamente a los rivales considerados más débiles, bautizados jocosamente como cenicientas o marías. La Champions, a pesar de tener en su haber año tras año a equipos con historia en mayúsculas, no es una excepción en cuanto a este machismo futbolístico. Y no queda ahí, no importa que en su momento hayas triunfado: solo importa el presente. El pasado para la mayoría es, como mucho, volver la vista atrás tres, cuatro, cinco años a lo sumo. Mas afortunadamente no deja de ocurrir, y de hecho va a más, la constatación de que los tiempos cambian, aunque sea ligeramente, y la fisonomía del plano competitivo muta de forma paulatina: la pujanza recurrente del Dortmund, la irrupción del Tottenham, sin olvidar algunos sorpredentes resultados como las victorias del CSKA Moscú ante el Madrid o la propia clasificación sin fisuras del Ajax tras no sé cuántos años. Los dominios de algunos van sucediéndose, incluso multinacionales con solera como el Manchester United o los dos milaneses sufren lo indecible para agarrarse a esta competición, o si quiera con tener opciones de disputarla. Pocos axiomas hay, solo Madrid, Barsa, Bayern y Juventus hacen cola los primeros en cada sorteo de octavos para evitar la hecatombe del planeta. Luego están los nuevos ricos habituales para completar el mainstream: PSG y Manchester City. No digo que no tengan historia, pero a cualquier chaval le preguntas por cuánto palmarés piensan que tienen y quedarían sorprendidos de la realidad... En la otra orilla, pero tratando de llegar al mismo mar, se encuentra el Atleti. Seguramente habrá otros, pero el protagonismo en cuanto a perseguir la gloria en esta competición desde el trabajo más esencial se lo dejo exclusivamente a mi equipo. En otras décadas fueron Valencia, Leeds o Stade de Reims. Y de eso va el tema, Don Luis dijo una vez que "del Subcampeón no se acuerda nadie". No estoy de acuerdo. Los primeros que se acuerdan, y más que de la propia victoria futura o pasada, son los que han terminado en esa cruel y loable posición. Con lo difícil que es llegar hasta ahí, y los que se acuerdan de ti suelen ser para usarte como ejemplo perdedor, afirmación objetiva no obstante. Probablemente el equivocado sea yo, aunque no quiero que suene a que me conformo, yo no soy Faemino y Cansado, y no pienso que "subcampeón sea mejor que campeón", de hecho creo que ni ellos lo suscriben más que para hacer humor. Lo que trato de expresar es la grandeza histórica que hay detrás de cada institución, y que este torneo, sin uno mira hacia otro lado para olvidar lacras arbitrales y financieras, es un patrimonio que crece año tras año. Batallas increíbles, jugadas y goles de ensueño por su factura o por su valor. Yo seguiré adoptando por unas horas estas historias, y les daré protagonismo a esos momentos siempre que intersecten con el Atleti, porque más tiempo no tengo, ya quisiera yo... Todo sea que comience la superliga europea esa y ahí a ver quién es el guapo que reniega de jugarla y prefiere al Steaua de Bucarest o al Celtic de Glasgow. Mientras tanto, no tenemos que irnos muy lejos para ver cómo los a priori considerados meras comparsas también impactan directamente en el devenir...

Porque estos dos partidos del cierre de la fase de grupos nos dejaron una inesperada alternancia en la primera plaza. Parecía que ni Borussia Dortmund ni Atleti la querían, y lo que también pasaba era que el Brujas sabía a lo que jugaba. Esos dos empates a cero tienen una parte de negligencia en ambos clasificados, yo soy el primero que pensaba que íbamos a ganarle a los belgas y que deberíamos haber ganado, pero el rival también merece respeto, si no que le pregunten al Mónaco, semifinalista hace dos ediciones y subcampeón en 2004 y que ahora saca unas alineaciones que recuerda a los niños del frente nazi pero en negro. Ni olieron la Europa League de la tercera plaza. El propio Brujas fue subcampeón en el 78 ante un Liverpool que vuelve a ser tenido en cuenta desde el año pasado para ganar la orejona tras casi una década en el olvido. Está bien asumir los ciclos y no estar todo el puto día recordando tiempos pasados, pero me parece al menos pecado venial no conocer un poco más de los clubes de fútbol históricos y qué coño, de los no históricos también, porque si para la mayoría es importante solo el presente, hablemos del Young Boys, hablemos del Hoffenheim, de la vuelta del Estrella Roja tras 26 años, y si no, al menos dejadlos participar en el futuro elitistas de mierda. De momento, en próximas entregas, y ya que en octavos vamos a Turín, hablemos del Torino FC, y si acaso un poquito de nuestro rival en octavos: una vieja señora que encima no es ni MILF. Puto Luis García... ya podías haber sacado al Oporto... 

Yo nunca tuve la ilusión de ganar la Copa de Europa, pero llegó Simeone para implantármela en lo más profundo de mi ser, permitiéndome vivir todos los escenarios habidos y por haber en el camino hacia el triunfo menos el triunfo en sí, y ahora año tras año es un deseo incontrolable... algo que creo que ni cuando vuelvan las vacas flacas algún día dejaré de anhelar. Por eso afirmo que soñar no es gratis, consume tu realidad. Ya queda menos para febrero, para resolver la incógnita, aunque al mismo tiempo doy gracias por tenerla aún sin resolver. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Co-razón

Cada vez me queda más claro que más que equipos que se le dan mal a otros, es a nivel de entrenadores donde se da esta cuestión. No es la primera vez que el Toto Berizzo (déjà vu del 3-2 contra el Celta de la 16/17) se nos atraganta, muestra de ello es que fueron los que rompieron nuestro logro de no haber concedido en esta temporada goles antes del descanso. No será porque Oblak no lo intentó... PARADÓN, de los mejores que le he visto, pero el rechace no lo hubiera fallado ni yo en el ridículo de pachanga que jugué el miércoles. Arias era la mejor noticia, mientras Diego Costa reflejaba el estado del Atleti en este partido: quiero y no puedo. El equipo al llegar al descanso ya se había diluido como mi bolsa de Riquitos del Mercadona y mi bebida energética light. Respecto a los bilbaínos, en mi opinión poco mérito más allá de su preciosa equipación, pero ¿a quién vamos a criticar nosotros por ser certeros con las ocasiones, máxime en nuestro campo? La segunda parte el empate de Partey me hizo sacar lo peor de mí en forma de celebración, metiéndome con el Athletic, culpable de mi zozobra, por eso me vino el pensamiento fugaz de un gol en contra repentino, que efectivamente se materializó mientras vestía al niño. Así me evité ver cómo el crack de Iñaki Williams hacía pasar un mal trago a Godín. Una respuesta casi tan rápida como la del empate de River Plate en la Bombonera... Parecía que nuestro padre futbolístico nos iba a zurrar en casa, y de paso homenajear a mi amigo Ernesto, que pronto sabrá lo que es serlo... pero los nuestros siguieron echándole corazón, insistencia, pero sin esa insegura sensación de patio de colegio. El Atleti no se volvió loco, sino un martillo pilón, con apenas sustos atrás tras el zafarrancho del segundo gol en contra. Córner a córner se percibía que al menos el empate iba a llegar. El gordo cayó en Rodri, al que seguro le hizo mucha ilusión marcar su primer tanto de rojiblanco. 'Asistencias Thomas', el negrocampismo a su servicio una vez más. Disfruto mucho cuando todos los que lo hacen bien tienen minutos y contribuyen, así no se van a China en diciembre a la mínima oportunidad: Gelson, Vitolo... El empate, tras ir por detrás por dos veces, casi que era aceptable, pero pensar en los partidos que tenían los rivales de arriba y la nueva oportunidad que se escapaba era muy frustrante. En esas un defensa flaco pero no por ello rocoso con alma de delantero es objeto de una falta. Se la deberían haber hecho a Kalinic, pero nuestro nuevo croata es más de hacerlas él: increíble cómo suelta la mano el colega. Lo dicho, falta a Godín, tiempo de descuento, lluvia, el Cholo loco, patadas de kárate que encadenan pases de billar y gol de un faraón, qué digo faraón, del mismo Amón-Ra. Por si fuera poca emoción, el VAR entró de oficio a chequear, y a pesar de ello dio validez a un gol en claro fuera de juego, ya que Raúl García era el último hombre del Athletic de Bilbao tirando la línea, lo cual no cuenta, porque es uno de los nuestros. Así fue cómo nuestro uruguasho mayor, lesionado, con una sonrisa cansada y de campeón, se convirtió en la mejor imagen para resumir un encuentro de los más emocionantes que recuerdo: vaya doblete del Metropolitano esta semana. Con este final de partido uno hasta recibe con buenos ojos el parón de selecciones. El beticismo y su épica victoria nos han puesto la moneda de canto para asaltar el liderato en casa a la vuelta del mismo. Más vale coger fuerzas porque es una oportunidad de partir la mesa por la mitad.



PD: Cholo, me tienes hasta los cojones diciendo lo de que perdimos una final en dos minutos en cada puta rueda de prensa de partidos con goles en los minutos finales. Lo sabemos de sobra y los demás no necesitan saberlo. Bastante tengo yo con mi familia atlética cada vez que el más mínimo detalle nos hace que uno u otro, normalmente yo, salga con Lisboa.     

PD2: Viví la final de la Libertadores muy de cerca, tanto que vi los últimos 20 minutos. Hasta recogiendo una pizza llegaban ecos de ella: en vez de hablarse de que jugaba el Madrid,  el futbolero de turno se refirió a ella como el evento del día. Aún hay esperanza. Yo, huelga decirlo, voy con Boca. Siempre simpaticé con ellos, incluso desde antes del meneo que le dieron en el año 2000 al Real Madrid con Palermo, Riquelme y Bianchi en el banquillo. Será la equipación, los vídeos de la 12 en youtube, los partidos de Sportmanía que veía repetidos embobado con el tono del locutor... tiene algo que me atrapa. River tiene mejores mimbres, pero esta gente ya ha demostrado que tienen duende cuando peor están. El lunes 26, traeré pase lo que pase mi camiseta al trabajo. Postureo y pasión a partes iguales.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Como si no hubiera pasado nada

Un Calderón atronador, un Atleti mandón, un Atleti de Champions, es decir, ganador. No me sorprendió, de hecho clavé mi pronóstico en el Predictor, pero no por ello me alegró menos. Tras el varapalo de hace dos semanas tenía ganas especiales de este partido, lo cual entra en contradicción con no tener una forma decente de verlos. Sigo decidiéndome entre rascarme el bolsillo por tele de pago o instalarme una de estas parabólicas con un cacharro pirata, pero ¿dónde voy a vivir yo en cosa de seis meses? Por vago, por tacaño, por pensar que el streaming irá bien, últimamente veo al Atleti en unas condiciones lamentables, y que no casan para nada en un treintañero tecnológico con sueldo de pollavieja. No obstante, en los fragmentos de juego que vi, incluido el 1-0 del indómito Saúl, constaté algo que ya sabía: que los nuestros son mejores que un equipazo como el Borussia Dortmund. Así que es normal que en la liga europea esa de mierda que quieren hacer nos inviten a ambos como parias. Lo que no es normal es que estén equipos con infinitamente menor tradición europea histórica y reciente como el PSG y el Manchester City. Cuando sepa algo más de ese tema hablamos... Volviendo al partido, los alemanes no crearon ni un cuarto del peligro que nosotros allí, y el equipo respondió bien a pesar de contar con más bajas de las que parece: incluso hubo lesionados durante y después de los noventa minutos. Thomas, al que vi más fallón, fue el que dio la genial asistencia a Griezmann, así que ese fue el nivel de excelencia. Por cierto, lo de Antoine besándose el escudo me excitó un poco, para qué lo voy a negar. Yo es que le doy mucha importancia a esa mierda, ya tendré tiempo de desengañarme. ¿Algo malo? La musculatura de Giménez. Eso sí que me apena: si me dicen que no te lesionas más soy capaz de contratar el pack fusión de movistar. Mas no hay mal que por bien no venga, y "Edgar" Montero llama a la puerta. A pesar de la sorprendente goleada del Brujas ante el Mónaco, cuyo presidente ha sido arrestado, la clasificación está totalmente encarrilada... Para eso tenía preparada una cerveza DAB que compré el otro día en el Carrefour, precisamente por ser de la ciudad de nuestro rival de anoche. Pensaba tomármela para celebrar un hipotético triunfo y fotografiar las camisetas de ambos equipos con la misma... pero no, me pudo el cansancio y demasiado hago escribiendo esto en el almuerzo del curro, así que tirad de imaginación, como hago yo con el Atleti y la Copa de Europa: eso sí que es gratis, no como el canal plus.






PD: un día más tarde, cumplí mi objetivo. Mi TOC me deja descansar nuevamente:


sábado, 3 de noviembre de 2018

A balón quemado

Primera parte de mierda pero sin sufrir. La segunda hacíamos cosquillas con los mismos hombres, Gelson de delantero no me convence porque creo que a él no le gusta, y ahí se iba a echar a perder, pero ¿qué coño? No va nada mal con su otro rollo rasta, apareciendo cuando nadie le espera. Se mascaba el gol, empezábamos a hilvanar arriba por primera vez, lágrimas de emoción, en esas Griezmann el cabrón debió notar que la gente se descojonaba sobre la idea de que un tío que no hace nada en estos partidos pueda ser un balón de oro y se sacó un gol que a mí me recordó al que en esa misma portería metió el Tenerife el año del no-ascenso. Si es que es un campo maldito joder... Y entonces, además esta vez más pronto de lo habitual, llegó el enroque, el "atácame" en forma de sustitución. ¿Por qué cojones? ¿por qué, por qué? SIN VOZ DE MOURINHO. Pelegrino huele la sangre, mueve la coctelera mientras nuestro cubata se aguaba, y cae un chicharro que me ha sentado como una patada en el cielo la boca. Un gol de los que hacen que otros que no eres tú ganen ligas un par de jornadas antes. Vitolo llegó una hora tarde, y Rodri... Tarín asistió para un empate de justicia poética. Luego las prisas, los manotazos de Kalinic, feo vicio el suyo en lo poco que le he visto esta semana, y las pérdidas de tiempo. Ejecutamos la idea de nadar y guardar la ropa cada vez con menos convicción y fiabilidad, y entonces llegan estas sorpresas. A fuerza de tanto ver esta película, incluso un desconfiado como yo se ve a gusto y optimista a sabiendas de los réditos pasados, pero paradójicamente cada vez más nos ajustician y castigan esa falta de ambición, que precisamente remarcaba Saúl a pie de campo. Habituado a las buenas maneras de los nuestros hasta hace un par de años en estos menesteres, me sorprendió el empate pepinero, pero si uno ve el partido con otras camisetas, el desenlace es bastante comprensible. De hecho fue un milagro que el Sant Andreu, un equipo que el año pasado eliminó al Antequera en la fase de ascenso de carambola, no nos hiciera lo mismo. Hoy estoy cabreado, hoy le pido más al Cholo porque es el mejor, llamadme anti-atlético o vikingo si eso. Y tú Atleti, compénsamelo masacrando el martes a los jovencitos dicharacheros de amarillo por favor. ¡Quiero puta sangre ostia!

jueves, 25 de octubre de 2018

Cambios y preguntas retóricas

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Hace 24 horas que al Atleti le ha metido 4 goles el Borussia Dortmund, aunque allí ya no juega Lewandowski. Yo me caigo de sueño, pero sigo con mi propósito de no fallarme y escribir algo de cada partido de la Copa de Europa, como si sirviera de algo, así que ahí voy: es innegable que dentro de nuestro robusto microclima y nuestra envidiada por muchos estabilidad, en el Atleti se viven vientos de cambio. Podemos atenuar la evidencia con gesto de incomodidad, pero por suerte o por desgracia es así. Además de la trayectoria natural de todos estos años y el caché que con esfuerzo se ha logrado, contamos con actualizaciones que cualquiera con nociones de fútbol web diría, probablemente con razón, que son para aspirar aún a más, para salir de la zona de confort, para dar esos pasos hacia un fútbol con más registros: evolución en definitiva. Si hacemos caso al loco Bielsa, los cambios hay que hacerlos en época de bonanza... Y ahí andamos, efectivamente tras una prolongada época de éxitos, pero con sueños y cuentas pendientes, permitiéndonos el orgullo y la licencia de tener los codos doloridos de pelear hasta el final de cada temporada con los mejores. Aunque supongo que por mucho que tengamos a uno de los más grandes entrenadores del mundo, el mejor sin duda de su escuela, no es moco de pavo cambiar varios ajustes para poner velocidad de crucero a este sofisticado y caro Atleti, que parece haber intercambiado su suerte en liga y Champions respecto al año pasado. Donde a estas alturas en 2017 era todo zozobra europea, ahora es solo orgullo herido a sabiendas que la clasificación a la próxima ronda no corre aún peligro. Sin embargo en la liga, tras varios pinchazos, seguimos en la pomada. Por eso digo yo, ¿tanto problema habría habido con otra configuración de los grupos en el sorteo? ¿Teníamos dudas o remordimientos cuando otras veces hemos ganado con nuestra propia medicina? ¿Y si solo hubiera quedado 2-0? ¿Qué sensación tendríamos en liga si las dos grandes vacas estuvieran haciendo lo de casi siempre? Y si.. Es que... Si no fuera por... Todo es tan sutil en el fútbol... Lo sabemos bien... Tantos factores cualquier segundo de cada partido, que determinan el devenir del mismo y las dinámicas posteriores, que lo único que me sorprende es que esta hecatombe en el infierno dortmunder no se haya producido antes en otro estadio. Si no fue así es porque la fiabilidad de los nuestros es legendaria, por eso tantos lenguaraces guardiolianos nos esperaban a la salida tras este traspié con ganas: incluso he leído que el Atleti ha sido portada y todo... A mí sin embargo lo que más me tocó los cojones anoche fue tocarla más que ellos y que mientras tanto nos noquearan con esa velocidad y contundencia; eso, y el penoso comportamiento final con tarjetas absurdas, como si no hubiera suficiente color amarillo ya en el WestfalenStadion... Pero es que ni me jodió mucho: mejor que ocurra ahora que en febrero. Por lo demás, yo estoy tranquilo si bien expectante, este equipo se merece más que nunca nuestro apoyo y confianza, de hecho a los cinco segundos me he sentido como un gilipollas por el simple hecho de escribirlo aquí, pero ahí lo dejo... De lo poco bueno de ayer me quedo con la actitud simbólica de Godín levantando tras el cuarto a Oblak, consciente de que el gigante esloveno nos ha salvado tantísimas veces cuando nos deslizábamos por el agudísimo filo. También con el aplauso intencionadamente delante de todo el mundo de Diego Pablo: muestra de respeto de las buenas; un orgullo que mi entrenador reaccione así. Confío en que sus palabras sean ciertas, y que conozca el camino: sinceramente creo que está ante el mayor reto de su carrera con esta cacareada plantilla, que puede hacer olvidar la fragilidad defensiva y dependencia de individualidades que arrastramos en los dos últimos años, pero también puede hacer tambalearse los dogmas de fe del estilo del Atleti cholesco por los cambios que sugiere su... digamos variedad. ¿Es eso siquiera concebible? ¿Puede el Atleti de Simeone jugar a tener el balón y esas mierdas? ¿Acaso lo necesitó el Borussia Dortmund ayer? Yo confío en una respuesta general, no a mis ubicuas preguntas, sino en una reacción y mejora del equipo. Eso sí, por favor, seamos conscientes de que Simeone no es perfecto en las ruedas de prensa, que no siempre va a acertar con los cambios, de que la sombra de Gabi es alargada, y que los jugadores evidentemente no son los mismos que en la época más espartana, ni por edad ni por físico ni por nombres. Aquí lo único que no cambia es una cosa: el fútbol es una droga atroz, el Atleti es su mejor versión, y yo su peor yonki.

jueves, 4 de octubre de 2018

Desgarrador triunfo

Contra viento y marea sigo con mi propósito de mostrar mi predilección por la Champions haciendo crónicas de todos los partidos. No ha sido fácil, como tampoco lo fue encontrar algo potable y curioso del equipo que nos visitó anoche, a excepción sabida que nos eliminaron de Europa las dos únicas veces que nos cruzamos. En la última de ellas sé de buena tinta que hubo ostias como panes. Que yo recuerde, solo el Groningen, el Parma y el Brujas nos han largado del viejo continente más de una vez y se han ido de rositas sin un ápice de venganza nuestra. Yo es que estas mierdas me las tomo muy en serio... Si alguna vez nos tocaran los parmesanos chillaría cada gol recordando viejas batallas...


Por cierto, aclaración respecto a la ciudad de nuestro flamenco rival: Brujas es la traducción libre de Brugge, que viene del germánico y significa algo así como 'Puentes', así que no aplican símiles y metáforas con palabras como exhorcismo o aquelarre, a no ser que a uno le salga de los cojones igualmente. Porque lo que sí es cosa de brujas son las malditas lesiones. Diego Costa, cuyo último servicio fue la asistencia del ansiado gol que nos volvía a poner por delante, se rompía (pa que lo haga con la selección que lo haga con el Atleti). Además, Giménez se fue tocado de nuevo... Dos casos recurrentes la verdad, y dos jugadores difícilmente sustituibles por mucho que el charrúa no haya gozado de la titularidad hasta la lesión, valga la redundancia, de Rambo Savic. Pero volvamos al principio, al Atleti se le presentó un rival 3-5-2, de esos que nos hacen pupita de la buena llámense Girona o Chelsea. Al Cholo le dio por poner el espejo, y el negrocampismo que se atestiguaba en la alineación se atenuó hacia este sistema tan de moda. La novedad de Arias en el once era la comidilla, y el colombiano fue de menos a más. El partido era tan incómodo como verlo era para mí: culpando a mi hijo por ver los dibujitos en Youtube al mismo tiempo que yo veía el fútbol. ¿Cómo quitárselos para evitar los parones que me metía la conexión? Si se estaba comiendo el pescado y todo el cabronazo... En esas mete la aplicación esta un acelerón y me veo a Griez celebrando un gol. Gran pase de Tanto Thomas Thomas Tanto, de uno de los dos. ¿Sacamos ya la cerveza belga y el chocolate? Los cojones, golazo de un tal Danjuma con Arias de espectador privilegiado. No, si al final el negrocampismo iba a ser cosa visitante... El partido era áspero, los cambios de dibujo no apenas desdibujaban a los del ex-malaguista Leko... pero cuando el síndrome de Qarabag atisbaba, por fin nuestros dos puntas se entendieron, y aunque el Brujas nos creó peligro con un cabezazo a balón parado (me revienta que nos creen peligro de ese tipo) lo poco que vi de lo que restaba fue apacible. Por si fuera poco, Koke aprovechaba un rechace para hacer el tercer gol tras un partido en el que precisamente había estado incomprensiblemente fallón en un par de superioridades en ataque. Supimos reponernos al inesperado empate, así que dos de dos. La eliminatoria a ida y vuelta con el Dortmund dictará sentencia en nuestro devenir, pero vamos bien, cosa que tras el chasco del año pasado es poca broma, igual que la enfermería...

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Tocaba

El del Mónaco fue uno de los partidos en los que uno está tranquilo, y presiente que vamos a ganar. Son peligrosos, porque el día del Éibar ya se me quedó la cara de gilipollas por pensar de igual guisa. Aquel partido, solo la positividad del gol y la actitud de un canterano echándose el equipo a la espalda me consoló a medias: puto Dmitrovic... La liga, por mucho que se haya empezado fatal, es una tarea de fondo, y no me ilusiona tanto como la orejuda zorra esta, que además viene a quedarse a dormir en nuestra casa una noche allá por junio.¿Estaremos ese día o simplemente le dejaremos las llaves debajo de la alfombra? Nos han vendido que este año aspiramos absolutamente a todo, y cuando Correa nos puso por delante en Mestalla viniendo de haber ganado la Supercopa de Europa todo era fucsia y los letristas desde Bilbao a Gibraltar estaban a nuestro favor; pero resulta que tras varios partidos nos hemos acordado un poquitín de Gabi, y sobre todo de que el dogma del "partido a partido" no por antiguo es menos aplicable, aunque este año sea de plantillón. Pero por muy pesimista que pueda ser uno, en liga se puede recuperar el terreno perdido. Otra cosa es la Copa de Europa... El debut, tras el frustrante empate con ocasiones marradas a gó-gó en Roma el pasado curso, se antojaba crucial, una suerte de exhorcismo para tratar de volver a la zona noble de los clubes del viejo continente tras la hidalguía, muy valerosa no obstante, de la pasada temporada en forma de Europa League.

Resultado de imagen de atletico monacoSe acabó el chollo del Orange TV de gañote, por lo que las pasé putas encontrando streaming, aunque rojadirecta sigue siendo mi diosa. Los megas por segundo comenzaron a fluir a tiempo para ver el tiro cruzado que falló Costa. Tantas no era normal que se fueran joder... Confiaba en el de Lagarto plenamente, tanto que es mi capitán en el Champions Fantasy. Pero los desajustes acechan a poco que nos descuidemos, sobre todo si anda un señor del área como Don Radamel Falcao García, de lo más íntegro, humilde y gran jugador que uno ha visto con la rojiblanca. Ayer olió la sangre en un pequeño desaguisado y con todo el dolor de su corazón nos hirió no con un tiro, sino con un inteligente pase atrás, que con la connivencia de Correa terminó enviando a las mallas Grandsir (¿se puede tener un apellido más molón? Sí, Adalid, el mío). No culpo a Angelito, sino a la pérdida de posición general del equipo. Se está perdiendo la solidez de antaño, pero tampoco vamos a ponernos criticonas. Vamos a lo bueno: el equipo se recompuso, con el Mono en el banquillo ¿quién no lo hace? Costa por fin se quitó la losa, con una celebración por la que el árbitro le echó la bulla. Marcó en el minuto de los años que cumplo justo hoy el cabrón. Vaya pase de Antoine por cierto... A ver si el rubio se deja de decir gilipolleces, porque luego hay gilipollas que contestan, y darle la razón al caracaballo de la acera de enfrente me da ardores de estómago, es algo confuso, como que me flipe esta tercera equipación, con lo clásico que suelo ser yo para esos menesteres. ¿Será la edad y el querer sentirme un niñato 2.0?  

El empate nos puso el cuerpo bailón, y sin alardes, pero nos empezamos a soltar, aunque hubo un paradón sideral de Oblak por medio, nos fuimos merecidamente ganando al descanso tras un cabezazo de Giménez: un jabato, un crack, el pundonor en forma de charrúa. Solo él sería capaz de superar de cabeza a Falcao como lo hizo. No pudo acabar mejor la primera parte, y debería de haber terminado ahí el partido, porque vaya mierda de segunda parte nos marcamos. Habrá que seguir ajustando (la suplencia o la adaptación definitiva de Rodri serán el desenlace final) y exigiendo conforme esto avance. Por lo pronto, la Champions es la prioridad de todos, y hacemos los deberes.