lunes, 24 de abril de 2017

Anatomía

Mi última temporada futbolera viviendo en pecado me tenía guardada una sorpresa muy especial. Un fragmento de despedida de soltero que se sobrepuso a la rutinilla que tenía prevista, en la que por supuesto estaba ver el difícil partido que teníamos ante el Espanyol. No se acaba el mundo, claro que no. Pero si les digo que la banda la compone mi suegro: mera comparsa; mi futuro cuñado: nini misántropo, y que esta inefable cuadrilla la lidera un torrentiano adicto al calor del amor en un bar, la cosa cambia ¿verdad? El tío de mi novia, que casualidades de la vida es del Atleti, nos enganchó a su conveniencia. ¿Dónde se ha visto que en una despedida pague algo el novio? Menos mal que me caso pronto.


Ese lamentable periplo de 17:30 a 23:00 no me privó de fútbol, ya que vi a nuestros próximos rivales agarrarse con la mano al triunfo contra el Lega. Incluso vi el norteño drama de condenados entre Osasuna y Sporting. Al salir del primer antro había que comer algo, yo estaba tan hasta la polla que ya me conformaba con seguir el partido por Fotmob en el móvil. Entre una interminable conversación con un mendigo y su iracundo perro, las tiradas de tejos del cabronazo ese a la camarera gordita en vez de meterle bulla con las putas pizzas, y la puta manía de la gente de sorber al comer, me refugiaba en mi Atleti mientras sacaba lecciones de en lo que no me quiero convertir. Ya quedaba poco para que el paripé terminara, aunque después de todo estaba siendo tal y como suelen ser las despedidas de soltero: hacer sentir una vergüenza inolvidable al novio. "Vamos a una discoteca que me gusta de puretonas", yonkis en el aparcadero y eso que aún no eran ni las diez... Más contacto con el inframundo, ¿cuántas historias habrá detrás de esa gente? Por si fuera poco, último movimiento de la novatada. Resulta que de propina me recuerdan a mis tiempos de niñato: "aquí con zapatillas no se puede entrar". Solo le faltó decirme si tenía un año más de mi edad para rememorar mejor viejos tiempos, aunque que esta vez casi me alegré del veto. Pero a este tío se le había puesto en los cojones llevarnos a un puticlub, y vaya que nos llevó. ¿Con qué mejor compañía que con tu suegro? Gracias a Neptuno aún no me he visto en necesidad de consumir nada ahí dentro, además de por razones obvias de los acompañantes, no quería mirar al ganado, eso significaría conversación forzada y a mí no me gusta hacer el tiempo a la gente. Bastante me lo estaban haciendo perder a mí... Afortunadamente había una tele, y un partido con un bonito marcador. Me bebí la última cerveza de la noche mientras ganábamos en un campo de esos en los que de ganar se cumplen los grandes objetivos. Vuelta a casa, final feliz.


Si uno vivisecciona el gol, puede pulsar parte de lo que son las armas de este Atleti. Saca de banda multiusos Giménez (y yo que creí que Savic iba a ser el lateral), peina el cacique Godín (el balón parado nunca muere), volea de Saúl (su desparpajo hace que huela a gol siempre) y el oportunismo de Antoine (simplemente nuestro jugador franquicia por mucho que este sea el equipo más equipo de todos). Todo ello con nuestra gente celebrando el gol sea el campo que sea. Varias conclusiones se sacan de esto: 
  • Se llega a la recta final en un gran momento, y la ruta amarilla de la semana entrante es clave para seguir amarrando el bronce. Visto de otra forma, estamos jugando dos Champions, la que viene y la de este, pero la eliminatoria que todos vaticinábamos está aún a años luz. 
  • Ninguna persona del Atleti que conozco me deja indiferente. Muchos me parecen antimadridistas disfrazados, otros me parecen perfectos gilipollas sin más,  otros son personajes para escribirles una enciclopedia y con muchos de ellos me tiraría horas hablando aunque fuera en un puticlub. Somos diferentes en definitiva. Por todos ellos va esta entrada.
  • Y a todo esto alguien dirá, ¿por qué cojones no te fuiste si estabas tan mal, capullo? Porque tengo educación, no quería dejar tirado a mi suegro, y si no a ver de qué escribo yo en el blog que no suene siempre a lo mismo. Quería que pasara el tiempo, iba archivando en la pupila escenarios que uno no suele catar, y solo falló el hecho de no estar en mi salsa. Es como si me pones a ver fútbol de otros equipos como el Madrid-Barsa de anoche. Que sí, que está muy bien, pero me falta algo... Ellos son el tío de mi novia, el Atleti mis colegas a kilómetros. 

miércoles, 19 de abril de 2017

Ambición intacta

Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de que llegara un partido. Quizá el buen resultado de la ida, la entidad del rival (distinto al MadriBarsa que nos colaban últimamente en esta ronda) o la inmediatez de estar en semis... Así que cualquier cosa era buena para distraerme. Voy al supermercado a comprar para la cena, mientras preparo la app para el fútbol y leo en la programación 'Better call Saul'. ¿Te imaginas que marca? me dije. Constaté además el once titular, y era el que me pedía el cuerpo. En esas comenzamos tranquilos, todo lo contrario al hervidero que era el estadio. Con decir que me distraje un rato y pensé que habían marcado por el griterío que liaron al celebrar un simple córner... This is England... Pero a la primera que nos tratan de avasallar, paso al frente hasta marcar. No hubo que esperar mucho pues las señales habían sido claras. Gol de Saúl. Lo volvió a hacer el ilicitano con un cabezazo donde más duele a los porteros para matar la eliminatoria. Tras bajar el pistón y llegar al descanso sin apuros y la sensación de tener el billete más que sellado, nada hacía esperar el desarrollo del segundo tiempo. Lo raro sería vivir relajado un partido de cuartos de Champions... Tranquilo yo? Una mierda!

Porque el Leicester hizo honor al lema que les jalonaba al salir al campo y quiso resucitar la ronda. Sin miedo, abrieron el tapete con un tal Chilwell que nos jodió vivos desde la siniestra. Fueron varios blocajes en el área pequeña los que soportaron nuestros defensas, excelsos ayer. El gol de Vardy llegó por aplastamiento y creó un caldo de cultivo que no me gustaba un pelo... Ni el vinho verde que me estaba plimpando a morro se me subía... Las noticias en el parte de guerra eran pésimas además, porque precisamente por la banda del cabronazo del Chilwell ese, que seguro que ya mismo lo ficha el Madrid, se nos había lesionado Juanfrankestein. Y yo que me creí que entraba Lucas porque Godín estaba apercibido... Esto miraba de soslayo a la batalla de Glasgow... Me atormentaba una zozobra atroz porque, seamos francos, la herida hubiera sido más grande si te elimina el Leicester respecto a cualquier coco de la competición. Sabíamos que iba a ser difícil, pero creo que nadie estaba preparado ayer para asimilar una derrota. 

El contorsionismo en el esquema y en los hombres sobre el campo propuesto por el Cholo mitigó en parte la estampida británica. Se sufrió más sobre la mitad del segundo tiempo que en los últimos minutos. El mentón de este equipo está hecho de granito. Mientras, la guarra de Mahrez sacó a pasear la plantilla sobre el protagonista del gol de ayer, aunque el protagonista absoluto fue Don Jose María Giménez de Vargas. Todo lo que te diga es poco. Solo le faltó jugar de lateral... Pero sería una injusticia no mencionar al resto de jabatos, destacando a la defensa, que ganó por goleada al ataque rojiblanco anoche. Excepto varios ramalazos de Griezmann, estuvo muy gris la ofensiva colchonera... Que sí, que no había necesidad, pero se hubiera agradecido algún latigazo más para no haberlo pasado tan mal. La afición desplazada tuvo que disfrutar a pesar del agobio momentáneo, y silenció a ratos al reactivo público inglés, más de jalear en respuesta a acciones que a animar para que ellas se produzcan. Caballeroso rival por cierto, que nos felicitó y nos halagó mucho más de lo que hacen en nuestra tierra. Todo lo que tienen de cafres al sacarles de las islas lo tienen de nobles dentro de ellas. Van 3 de 4 semifinales, un lujo de quedarse ahí la cosa, pero yo soy gilipollas y ya pienso en la final. Me voy a tener que pasar por la farmacia del Sabina a por pastillas para no soñar.

domingo, 16 de abril de 2017

Para todos los públicos

Osasuna es uno de los rivales que a buen seguro más repelús provocan a la hinchada rojiblanca. La época probablemente más negra del Atleti tuvo a unos navarros que volvían a la élite como enemigo habitual.  Recuerdo cómo nos jodieron unas semis de copa en 2005, y cómo antes nos amargaron el centenario. Hace unos meses reviví ese momento, y en el pospartido Gárate y Adelardo hablaban con fuegos artificiales de fondo sobre el futuro incierto del Atlético de Madrid, que acababa de retornar a primera división. Hace poco también, se les preguntaba a estos dos miembros de la hagiografía colchonera si el Atleti actual les parecía el mejor de la historia. Muestra ello del gran momento que atravesamos. Gran dicha la nuestra que el Cholo tomara el timón. Porque a esta nueva ola de éxito hay que añadirle algo igual de importante: el consecuente incremento de pequeños seguidores aún sin equipo definido y que al final se hacen del Atlético. No todo van a ser atletistas de cuna... Se me iluminan los ojos de orgullo cuando veo algún chavalín con la rojiblanca. Eso es tener personalidad. Yo veo a este grupo y siento un sabor especial por haber vivido también momentos malos de solemnidad como los arriba citados, me tocaron en plena efervescencia futbolera, y no exagero al decir que me endurecieron y moldearon positivamente como persona. Eso no es necesario para un pequeñajo ilusionado, así que un partido digestivo como este pegaba más que nunca.


Volviendo al rival, a Osasuna de salud solo le queda el nombre. Por cierto, no comparto el odio mayoritario que reciben los irundarras más allá de lo duros de pelar que han sido casi siempre. Además, gracias a ellos llegó Raúl García a nuestras vidas. Yo no me fiaba ni un pelo de ellos, al menos hasta el gol de Yannick. Gol marca de la casa. Un espejo del estilo Robben pero con más vuelo. Menos mal porque yo ya me estaba poniendo nervioso, por no poder ver el partido en condiciones y porque veía a los rojillos convencidos de jodernos una vez más. En el camino de vuelta a casa nada más poner la radio otro gol para conducir más tranquilo. Así me ahorré de escuchar gilipolleces en las ondas sin tanto miedo del marcador. Cada vez que encendía eran buenas noticias porque Filipe ya marca hasta con la derecha. La celebración no me hace gracia, pero emana buen rollo y eso es más importante que el gusto por lo sobrio. En realidad, mientras marquen y solo se falten al respeto a ellos mismos, de buten. Tras esta entrañable chiquillada, volvieron a pisar el verde dos tiarrones que debieron sentirse como dos niños con botas de fútbol nuevas: Tiago, que nos puede venir de lujo de aquí al final, y Cerci, que tomó el relevo a Poncio Pilato como protagonista romano de semana santa.


En el día del niño, Fernando Torres no tuvo su tarde. Por desgracia no ha aprovechado la ausencia de Gameiro. Pero aquí no queda la cosa, que otras niñerías también se vieron. Por ejemplo el hecho de pedir dejar lanzar el último penalty a Cerci cuando el bueno de Thomas se disponía a tirarlo y además digo yo que algo más de merecimiento y galones tendrá que el italiano... No dudo de la buena fe, pero un respeto al rival, y sobre todo al Atlético de Madrid, que no era el trofeo de la cerámica. No obstante, me da a mí que Alessio tiene que pegarle bien desde las 12 yardas. Por cierto, infame e inexistente el último, además a un viejo amigo como De las Cuevas. Otro chaval que no llegó a cuajar y en el que teníamos cierta esperanza. Por no hablar de Fran Mérida... Cerrando el tema de los penales, siempre hay que buscar el bright side of life: yo lo encuentro en que en Champions los hemos metido todos... en eliminatorias al menos, porque buceando me di cuenta de que contra el Bayern también falló uno Griezmann. Se han fallado tantos que me han petado la base de datos rojiblanca de mi cabeza.


Un lujo de victoria por el quiénes, el cómo y sobre todo el para quién. Con portería a cero además, que hace tiempo que no lo decía porque ya es algo axiomático. También con un once rarísimo fruto de lo que nos jugamos en Europa. Sin el medio campo titular y con la oportunidad de ver la planta que tiene Giménez como medio centro. Se le ve cada vez más a gusto al tío. Es cosa mía o está más delgado? Ahí lo dejo...

jueves, 13 de abril de 2017

Algo más

Antes del partido recibí un regalo inesperado: al ver dentro de la bolsa paño rojiblanco me latió el corazón con reverb... Una camiseta del Almería por 14 euros mi botín! No era del Atleti pero mejor, que tengo unas cuantas. Alguien me conoce demasiado. Algún día escribiré sobre mi pedazo colección de camisetas. Ésta me la puse enseguida para crear confusión, y me la dejé todo el partido a pesar de que me rayaron con que Ulloa jugó en el Almería. Mal augurio... Ni que decir tiene que si el argentino hubiera saltado al Calderón me habría despojado de ella cual salmonete guiri en la Plaza Mayor. La cerveza ya la llevaba yo incorporada cortesía del padrino de mi hijo. Encima se ha hecho colchonero (aún es A2 diría yo), pero sin apenas influencia de un nativo como yo. Le ha bastado catar Madrid unos meses. De Perú, como él, es la camiseta que llevo hoy precisamente. Como Hernán nos salga cornudo sería para hacérnoslo mirar. Me perdí mi parte favorita de las eliminatorias: la salida al campo y el tifo de marras. No sabía qué puso en él porque la ocasión requería cambiar de móvil a tablet. 

Lo siguiente, ya con el crono moviéndose, siguió el guion que cualquiera que conozca este Atleti imaginaría. Acogotamiento al cerdo inglés hasta abrir la lata. En este caso llena de la mierda esa de beans con tomate dulzón. La principal peculiaridad fue la continua amenaza extramuros que supusieron los disparos de Koke (enchufadísimo) y un tal Antoine: olvídense de su peinado. Mucho mejor su cabalgada desde campo propio para robarle la cartera a las zorras british (por eso no pagan taxis). Esta aventura francesa terminó con un penalty de Schrödinger. Según se mire es dentro o fuera, aunque yo soy de la corriente negacionista. Curioso idilio con malas decisiones arbitrales el del Leicester contra el Atlético. Esta vez Griezmann pensó que tenía puesta la camiseta de Francia y la metió. Más mérito si cabe porque quien estaba enfrente tenía un apellido que ocupaba toda la portería (pregunten por Nervión). 

A partir de ahí, ambos equipos hubieran votado sí al Brexit para irse ya a jugar la vuelta a la Inglaterra profunda. Cloroformo aplicado con consentimiento de los rivales, que se hubieran dejado sin necesidad del mismo. El mayor sobresalto fue el piscinazo de Mahrez. Cuando esté implantado el VAR ese habrá menos tertulias en el BAR pero que nos quiten lo bailao y lo llorao. Imagínense rearbitrar la mano dentro del área de Gabi contra el Barsa o el gol de Ramos en Milán. Esa incertidumbre previa al veredicto será buena para la justicia pero mala para mi pecho. Correa, en clara línea ascendente, casi cumple mi pronóstico de gol, pero entonces el rosarino me hubiera jodido la porra. Al ritmo de la zancada inconfundible de Thomas se acabó esto. Y mientras la tregua estaba ya más que firmada hasta el martes, sentía ganas de más. De un segundo gol, de más partidos en el Manzanares, de más eliminatorias en el Calderón, de más respeto al visitar un país... Esto no para y el sábado habrá una réplica de Leicester llamada Osasuna previa a la vuelta. Temo igual a los dos. Enfrente, el Atleti, algo más que un equipo.

lunes, 10 de abril de 2017

Penitencia a domicilio

No era normal el optimismo que yo desprendía antes del partido. "Hoy no perdemos, y como se pongan tontos ganamos..." decía mi voz interior. Estos excesos por mi parte suelen desembocar en partidos de sufrido desenlace, pero en esta ocasión mi aventura como pitoniso fue fiel a la realidad. Pese a las clarísimas ocasiones marradas por los del huevo frito en el escudo, el Atleti fue capaz de cambiar el panorama del partido cuando peor pintaban las cosas. Simplemente igualó, incluso superó fuerzas, ante un rival que perdió terreno no se sabe si por su entrenador, por el cansancio o porque el Atleti le obligó a ello. Probablemente por las tres cosas, y sea cual sea, algo tuvimos que ver. Lo más interesante de todo esto fue que se produjo sin grandes alardes, ni rastro de heroicidad. Más héroes fuimos mi cuñado Amador y yo al no volvernos estrábicos cuidando a la chiquillería que invadía el piso. 

Pero antes de esa última fase autoritaria, el Atleti llegó a ser empujado, que no zarandeado, por un Madrid al que si le mencionas a Jan Oblak se le nubla la camiseta. Les deja tan bloqueados que ni siquiera se les ha ocurrido ficharle aún. También mención especial al despeje bajo palos 'a lo Juanfran' de Rambo Savic. En general el equipo estuvo bien pero nos llegaron demasiado claramente cuando las tuvieron. Koke el sábado ocupó el medio cuando mejor funcionaba el dueto Gabi-Saúl. Pero la resurrección experimentada tras el gol de Pepa Pigg no fue orquestada solo por la mente del vallekano. Correa supo interpretar su papel como pocas veces, y si bien Torres no pudo empatar en la primera, Antoine el deseado hizo lo contrario en el 85 por el culo se la hinco a Roncerdo. Si llega a ser diestro no la mete. Flemático y prestigioso punto que sabe a gloria y mantiene el tono alto del equipo. Eso sí, no saquemos tanto pecho vaya que nos rompan dos costillas, que ésto pudo haber acabado en tragedia si no hubiera sido por el declive blanco. Fueron de más a menos como el árbitro. El mérito o demérito de unos y otros no es óbice para valorar puntuar en un estadio en el que no perdemos en liga desde 2012. Ahora a por los ingleses, que por fin vieron truncada su racha justo antes del miércoles. He tenido que hacer malabares moviendo compromisos ineludibles para poder verlo. Ya me baila el cuerpo...


Al segundo la tercera:
Tuve la suerte o la desgracia de poder volver a El Maulí cuatro años después para ver el Antequera - Loja (la que no es puta es coja). Pueden estar tranquilos, que no iré más para evitar que queden fuera de los playoffs. Mis disculpas por el gafazo. Me quedo con el sonido de ambulancia del megáfono cuando alguno del otro equipo se hacía el muerto y con la hermandad entre aficionados, aunque nada sería normal sin el chusma de turno.


miércoles, 5 de abril de 2017

Tamborrada de derbi

Si hace un mes nos dicen que íbamos a estar terceros con tres de ventaja y un partido menos que el Sevilla y a doce puntos de nuestro rival de anoche, pocos se lo hubieran creído (yo no). Nueva y merecida victoria para continuar con este abril que no ha hecho más que empezar y que se hará largo o corto según los resultados. De momento, pasan los días volando. A pesar de alguna fase de falta de conexión en mi router wifi y en el juego del Atleti, a la Real no le conté ni una clara ocasión. Sin embargo, en las fases de pegada por nuestra parte, el partido pudo terminar mucho antes. Por desgracia, Torres no pudo marcar dos goles cantados en la misma jugada, y de paso me recordó a mi último partido oficial, en el que tuve una jugada similar, más de un año hace. No quedó ahí la cosa y Carrasco, Griezmann, Correa, Giménez!!! e incluso Filipe tuvieron ocasiones para haberles doblado el goal-average a los gipuzkoanos. Hablando de Filipe, está bendecido últimamente, y creo que detrás de ese oportunismo hay órdenes de arriba. Eso se ha tenido que entrenar. No son normales esas irrupciones con toques de fútbol sala así como si nada. Gran noticia si aparte de los automatismos de rigor surgen nuevas acciones como este pico de participación del brasilero en ataque... 


¿O será otra cosa? Sí, sí. Va a ser eso: este lo que está es resentido y al enterarse de que Theo, el nuevo Sergio Ramos, se va al Madrid, lo que quiere es destacar para irse a la acera de enfrente a competirle el puesto. Ha llamado a Florentino dicéndole que ya jugó en el Castilla y que él hace lo que sea, que se opera la nariz y se rapa para evitar parecerse a Modric y todo. No aguanta más en el Atleti y está descontento. No hay más que ver la celebración de su gol anoche, arrugándose el escudo del Atleti con cara de enfadado y pateando una valla publicitaria del Calderón... Llámenme paranoico, pero ahí hay merengue.

En el párrafo de arriba no me ha dado ningún aire, sino que ha sido un ejemplo de chismorreo nada lejano a los que pueden encontrarse cuando se acerca un partido contra el Real Madrid. Hay que vender periódicos (a un euro) pero a cualquier precio. Afortunadamente los nuestros están por encima de esta mierda y no hacen caso a las gilipolleces de cada semana de derbi. Que si "Oblak se va al Manchester United porque De Gea se va al Madrid", que si Arturo Vidal dice que "el Atleti se echa atrás al contrario que el Madrid"... No desestabilizan un mojón, pero tienen la habilidad de tocarme los cojones sin leerlas: yo lo único que hice fue venir a trabajar y pagar en una gasolinera con portadas. Si apenas entro en los periódicos para pillarles fotos como esta, ¿a que sale seductor el Cholo?


Volviendo al partido contra la Real Sociedad. Un día nos va a costar un disgusto el no rematar al rival en esos remates excesivamente desviados o al muñeco. Ese es el único pero de anoche. Por lo demás, no se sufrió más que la mala actuación del árbitro, que desquició sobre todo a los donostiarras. El buen hacer de los laterales es un termómetro muy válido para calibrar el estado de un equipo, y en el colchonero últimamente está con el mercurio por las nubes. Gracias a deus que tengo a Filipe en el comunio. En cuanto a los cambios, nos vamos acostumbrando a la forma de afrontar los finales, y la entrada de Giménez en el centro se va convirtiendo en un clásico contemporáneo. Otro clásico inmortal es la faceta de animador del Cholo, especialmente desatado ayer consciente de lo que nos jugamos. A veces pienso que la gente debería animar de por sí, y que no tendría que hacer falta que Simeone hiciera esos gestos para espolear al respetable. Luego cuando voy al estadio entiendo que es difícil coordinarse y abstraerse del silencio preocupado que te dan los nervios. Dijimos así agur a la Real, a los juguetes rotos Granero y Canales, al porculero del Yuri Berchiche ese y a su entrenador, que no sé qué cojones dijo en la previa que la gente le tenía tantas ganas, así que se joda por lo que sea que hubiera dicho en contra nuestra. Ahora a continuar con el pacto de agresión contra los cervatillos. Y ojo avizor, que algo me dice que no será la última vez que nos los crucemos esta temporada.

lunes, 3 de abril de 2017

Los planes

¿Se han parado a pensar en la cantidad de elementos que influyen en los acontecimientos de nuestra vida? Desde el más banal al más crucial... Y hablando de vida ¿se han parado a pensar cuántos factores influyen en el transcurso de un partido de fútbol? Estrategias y esquemas planteados con mimo y dedicación. A priori buenos y que gozan de sus minutos de gloria, pero que se ven truncados por un penalty, una expulsión, lesiones, un tempranero gol en propia... y eso sin contar el estado de tino y ánimo de los futbolistas propios o, mucho peor, rivales. Cada partido hay decenas de puntos de inflexión, y a veces oportunidades para revertirlos. En cada día de nuestra vida hay también muchos de ellos. Lo mismo cobran vida en forma de flores en una cuneta que en champán desperdiciado en la administración de un pueblo perdido. No seré yo quien diga que la vida es como un partido de fútbol, porque no hace falta decirlo más veces.

La principal virtud de los éxitos conseguidos por este equipo es la de hacer que sus planes salgan bien. No importa lo torcidas o de cara que se pongan las cosas, se interpreta el mismo patrón de forma automática con la perfección que da la experiencia. Anoche en La Rosaleda hubo un guion que salió bordado, el del Atlético de Madrid. Y por mucho que lo hayamos presenciado más veces, yo no me canso, si a alguien le ocurre que mire el golazo del cero a dos o se ponga el partido contra el Sevilla. El Málaga, un rival casi siempre durísimo y correoso, este año carga con una defensa de chiste, alejadísima de la idea inicial, un ataque que no termina de arrancar y más desquiciados con los árbitros que el marcador de la tele cuando marcó el Atleti. Para eso llegó a Martiricos el pretendiente de Valderrama hace unas semanas. Les vi contra el Leganés y solo carburaron al final, pero el parón de selecciones les hacía más peligrosos. Y ayer el Málaga no lo hizo mal, pero cada uno de nuestros jugadores ejecutó su párrafo sin mácula. Incluido Torres, que con dos de sus trastabillamientos marca de la casa propició primero a Koke abrir el marcador de un igualadísimo duelo, y en el segundo tiempo a Filipe marcar con una tranquilidad pasmosa ante el desplome del bueno de Kameni. El Málaga no sabía qué había hecho mal y ya lo tenía casi perdido. La mejor de reducir que algo te joda es minimizar riesgos. Entonces le faltó tiempo al Cholo para poner el más vil de los cerrojos, pero el rival ya no creía, porque si es jodido remontarle al Atleti un gol, no hablemos de dos. Es lo que tiene crearse una reputación y un estilo, que es más fácil que salga todo. Al acabar el partido seguro que a Simeone se le puso el pelo blanco, dio una calada a un puro imaginario y murmuró: "Me encanta que los planes salgan bien". Resultado cojonudo en un campo difícil, encima poniendo aún más tierra de por medio con los vecinos de atrás. Pero ¿a qué mierda he sacado yo ese símil de los planes y el fútbol? Pues para dar pie a lo que hago siempre aquí, no lo olviden, contar mi vida por la cara:

  • Planes inesperados: resulta que en un concurso de Facebook, esa arma del diablo, le tocaron a mi cuñado del Madrid dos entradas para el partido. Decidieron, sabiamente, que fueran mis dos sobrinos, su hijo del Madrid y el primo, también sobrino mío, del Atleti. Y éste último, tras tantos sufrimientos y alegrías juntos, tras darme el coñazo con unas putas chaquetas que le pedí por internet esta semana, no es ni para decirme que va a ir al partido, algo sin duda especial para nosotros, como si me fuera a mosquear por no ir yo, que vivo en otro pueblo y además puedo ir cuando me salga de la polla lo negocie con mi pareja a un partido. Luego echó agua oxigenada a la herida diciendo que no se le había pasado por la cabeza. Guardada queda.

  • Planes que se tuercen: este finde se jugaban más derbis aparte del Liverpool-Everton y del Schalke-Dortmund. También en Málaga, el Atlético Malagueño iba a jugar contra el Antequera en el grupo IX de Tercera División. Tenía pensado ir, pero el vestido de novia de mi prometida resultó tener un desperfecto. La tienda esa solo abre los domingos, le dan cita para las 10:30, ergo me tenía que quedar con un renacuajo con rapado de hooligan y andares de Gerd Müller. Otra vez sería...
  • Planes con giro de guion: ...pero al final fue todo muy rápido, volvieron a tiempo, y aunque con la hora pegada al culo, llegué al estadio. Lleno hasta la bandera, medio pueblo allí. Además del 3-0 en contra, me llevé al oído lindezas por doquier hacia el árbitro dichas desde el presidente al último de la barandilla. Ello me recordó a los altercados que se han grabado últimamente en campos underground. Como si solo existieran esos y fueran brotes aislados... Además de constatar el poco respeto a los árbitros que se tiene cuanto más bajamos en la pirámide, me llevé una insolación considerable, única cosa que puedo hacer para parecerme a un guiri con apartamento en primera línea de playa. Rojiblanco por dentro y por fuera.

  • Planes futuros: No lo digamos muy alto, pero de momento, en la jornada 36, podré volver al Calderón. Ida y vuelta en el mismo día, y acompañando entre otros al mismo cabronazo que no me dijo que iba al Málaga. Lo conducido por lo servido será. No le invito ni a un paquete pipas.
Como hemos visto, no se puede planificar demasiado. Además, con tanto encorsetamiento y cuadriculismo, el fútbol sería tan aburrido como ver una cadena de montaje de la Bimbo. Por suerte o por desgracia la diosa incertidumbre siempre está ahí, golpeando a unos más que a otros y siendo imprescindible para disfrutar de esta mierda. 

sábado, 25 de marzo de 2017

Los zorros de las Midlands

Si hay algo que hemos de aprender de nuestro futuro rival en cuartos de la Champions 2016/17, es su nombre. Si lo pronunciamos como lo haría un arrogante guiri en los aledaños del Calderón ante su quinta Mahou, sería /lɛstər/Nos ahorramos así una sílaba, lo cual no haremos a partir de aquí para glosar las andanzas de este peculiar equipo de la Inglaterra profunda. Vamos por partes:

ahí nació el L.C.F.C.
El club fue fundado en el cobertizo de un jardín por unos colegiales afines a un club religioso allá por 1884 (precisamente mientras escribo me tocan a la puerta los testigos de Jehová). Volviendo al tema, tomaron el nombre de Leicester Fosse, referenciando en su primera denominación a la larga avenida que recorre de norte a sur la ciudad en su margen izquierda, y donde aún se encuentra el lugar de fundación. Poco a poco fueron disputando amistosos hasta llegar a formar parte de la F.A. No el Frente Atlético, sino la Football Association. En 1908 jugaron su primera temporada en la máxima categoría de la época, aunque descendieron esa misma campaña. Tras la crisis sufrida con la Primera Guerra Mundial, se remozaron y cambiaron su nombre al definitivo Leicester City F.C. En los años veinte el equipo obtuvo un segundo puesto, que fue hasta hace poco su récord en liga. Allí destacó Arthur Chandler, su all-time record goal scorer. Después de unos convulsos años treinta y una nueva gran guerra, no se estabilizarían en la Division One hasta los sesenta. Entre media varias finales de FA Cup perdidas: 49, 61, 63 y 69. Dos de ellas a manos del Tottenham. Pero precisamente la gran temporada de los Spurs en 1961, donde hicieron doblete, permitió a los Foxes jugar su primera competición europea. Fue en la recopa de 1962, ¿adivinan quién la ganó? ¿adivinan quién les eliminó? Un tal Atlético de Madrid.

Concretamente en primera ronda, aunque ellos jugaron una preliminar, jugamos esta eliminatoria con ida en Inglaterra. No he encontrado vídeo, pero sí una crónica de la magnífica hemeroteca de ABC. Ante un veloz y envalentonado adversario, los nuestros arañaron un postrero empate con gol de Mendoza para batir a un tal Gordon Banks. Griffa anduvo renqueante y Jones y Adelardo ni siquiera jugaron. Según la crónica, se pasó fatal, pero el despliegue físico les pasó factura a los británicos y al final el empate fue una bendición. La vuelta, tres semanas después en el Metropolitano, fue harto distinta. De ella sí hay contenido gráfico, resumen aquí. Tras fallar un penalty, terminamos ganando 2-0 en el segundo tiempo con goles de Collar de penal y de Jones. El Ala Infernal conseguía así dar el paso inicial para lograr nuestro primer entorchado europeo. En las filas de los ingleses ya estaba Graham Cross, el jugador que más partidos defendió la camiseta azul. El Leicester siguió a caballo entre primera y segunda, ganando su primer título nacional en la Community Shield de 1971, con otro portero del montón como Peter Shilton. A finales de los setenta emergía en la ciudad una figura mundial como Gary Lineker. Hasta su marcha al Everton, anotó 103 tantos para la Blue Army, como son conocidos estos fieles y numerosos hinchas. En plena vorágine del hooliganismo, en la ciudad destacó la Baby Squad, muy cosmopolita ella, y cuya cabeza de bebé aún se deja ver, aunque no tiene nada que ver con el pasado. Hubo que esperar unos años para la penúltima época existosa de nuestros amigos, que fue cuando un joven Martin O'Neill se hacía con las riendas del banquillo. Ascendió al equipo y lo asentó en la Premier League. El título llegó en 1997, una Copa de la Liga ante el Boro de Juninho que les daba acceso a Europa tras más de treinta años. 

Y de nuevo, como el "destino es un maricón" que canta Sabina, las bolas nos emparejan con ellos en primera ronda. Este cruce ya sí que lo recuerdo yo. Qué tiempos esas eliminatorias en Antena 3... Me ha encantado rememorar. En la ida en Madrid, con 2500 hooligans y un Calderón con escasa entrada pero en el apogeo del Frente Atlético, los ingleses sorprendieron con un gol de Ian Marshall. El Atleti de esa época era un despiporre económico, con Antic aún entrenándolo y con figuras como Vieri y Juninho escoltando a la vieja guardia del 96, que daba sus últimos coletazos. Su punta de lanza era un joven Emile Heskey, en la portería el futuro conocido de la liga española Keller, al que ya se le veía el cartón. En la reanudación empató con justicia Juno, vengándose así de su derrota en la final de copa. Acto seguido un penalty transformado por Vieri nos daba una exigua ventaja para la vuelta. El partido está completo con previa y todo 1T y 2T (IMPAGABLE). Como anécdota estrella a Prodan, que en paz descanse, le rompen la camiseta dos veces. Los ingleses se quejaron de la pena máxima señalada, aunque en mi opinión Geli se la fabrica bien y punto. Pero ni mucho menos esta iba a ser la única polémica del emparejamiento. La vuelta la afrontaron con motivación, y el Atleti con dudas de juego. Ambientazo en el mítico Filbert Street, adonde íbamos por segunda vez. La previa mostraba el entusiasmo de los british con una inefable portada de la previa oficial. En ella Ian Marshall aparece sujetando una gamba ante un platasso de paella (precisamente almuerzo hoy esa comida) que no lo salta un hooligan. 

El ya demolido estadio del Leicester recibió a los suyos lleno hasta la bandera. Muy peculiar era este campo, sobre todo su fondo sur, llamado The Double Decker (autobús de dos pisos). Tras no abrirse el marcador en el primer acto, en la segunda parte López fue expulsado. Pero a los pocos minutos, en una inconcebible decisión, el señor colegiado va y expulsa por doble amonestación a Parker por sacar una falta antes de tiempo. Con decirles que ese árbitro, Remi Harrel, fue enviado al gulag y no arbitró más en Europa... Esa desproporcionada decisión sin duda influyó en el resultado, que finalmente fue de un 0-2, con sendas contras rematadas por Juninho y Kiko. Esta derrota aún la tienen guardada los ingleses, se lo digo yo que he leído comentarios en los vídeos del partido: tienen aquí un resumen. Sin desperdicio las declaraciones de Martin O'Neill, cabreadísimo con el árbitro. Estos vídeos que les linko valen su peso en oro, bendito youtube que estás en la nube. Por cierto, hay gente que sostiene que O'Neill se enamoró del Atleti, lo cual no dejaría de ser único.


Continuando con la historia de nuestros rivales, el gran noirlandés les llevó a dos nuevas finales de la Copa de la Liga, competición fetiche de los zorros. Una la perdieron con el Tottenham (su bestia negra nacional) y la otra la ganaron en el año 2000. Entonces O'Neill se fue al Celtic y el Leicester cayó en picado, convirtiéndose de nuevo en un club ascensor que llegó a descender al tercer escalón del fútbol inglés. Dejaron atrás el Filbert Street, por donde ahora cruza la avenida Lineker, y se mudaron unas yardas más abajo, al coqueto King Power Stadium. Pero en el fútbol a veces brotan orquídeas entre el césped cuando más árido es el sol. Esta historia, LA HISTORIA, la conocerán la mayoría de futboleros que estén leyendo esto. Pero volvamos a la 2014/15, donde de vuelta a la Premier, el Leicester está prácticamente desahuciado. Una apabullante racha de siete triunfos en los últimos nueve partidos obró el milagro, que pocos meses después fue tornado en mera machada, mas no hay que olvidar. El artífice desde el banquillo de esta permanencia, Nigel Pearson, salió de malas maneras, todo ello aderezado con un vídeo en el que varios jugadores de esa plantilla bromean con putas asiáticas. Sin duda un mal marco para lo que poco menos de un año más tarde iba a ocurrir. La primera decisión de la directiva, cuyo jefe es un multimillonario tailandés, fue traer a Ranieri, el mismo con el que bajamos a Segunda nosotros. Tiene narices lo que puede representar una persona dependiendo del escudo. Parecía un equipo para lograr la permanencia, era un equipo para lograr la permanencia, pero lo que contra todo pronóstico lograron de la mano del italiano y de un once para memorizar, fue la mayor proeza que conozco en la historia del fútbol, que si de algo sé es de eso. Agarrados al 4-4-2 y con Schmeichel; Fuchs, Huth, Morgan, Simpson; Albrighton, Drinkwater, Kanté, Mahrez; Okazaki (ó Ulloa) y Vardy, ganaron la Premier dejando atrás al Tottenham, que tantas finales les había arrebatado antes. Justicia poética al alcance de tan pocos... El paralelismo con el Atleti del Cholo campeón de liga dos años antes es inevitable, aunque lo de los ingleses tiene aún más mérito si cabe.

Hay un magnetismo especial entre estos dos clubes, tanto que ha superado al de las bolas calientes. Ni de coña me esperaba vérmelas con ellos en cuartos tras los precedentes recientes contra RM y Barça. Habrá que re-vérselas con los zorros, cuyo lema es "Foxes never quit", algo así como "Los zorros nunca abandonan". Por cierto, este apelativo felino se debe a la gran tradición de caza del zorro en el condado. A los nuestros les tocará hacer de perros de presa y al cholo de viejales ricachón con escopeta y gorro de caza. Los ingleses, perfectos desconocedores de quiénes somos, ya que allí solo existe la Premier, parecen haber recibido nuestra bola con optimismo, buen síntoma sin duda de cara a la eliminatoria. Siempre es un placer ver a nuestro equipo por Europa, y si es en la casa de un equipo tan especial como éste más aún. Antes que el himno de la Champions, sonará el perenne "Post horn gallop". El que no estará aunque también parecía inamovible será el romano Ranieri, al que los jugadores, a tenor de los resultados recientes, le han hecho una cama double king size, con la desaprobación de la hinchada eso sí, la cual idolatra al italiano. No es para menos. ¿Habrá que vengar a Ranieri y al Sevilla no? No será por falta de gladiadores.

lunes, 20 de marzo de 2017

Equinoccio

Era el partido más importante de la temporada, de eso no había duda. Sensaciones anímicamente opuestas jalonaban el duelo. Pero todos sabemos que el SFC es un equipo siempre temible, ande bien o mal. Máxime esta campaña, en la que con su atrevido y napoleónico técnico se habían llegado a poner a 9 puntos de un Atlético que aún opta a arrebatarles la tercera plaza. Pero todas las victorias hispalenses en el alambre bajo frenesí goleador, han cesado en un momento clave de la temporada. El comprensible bajón que tiene todo equipo al menos una vez en el curso se ha cebado con los nervionenses en forma de eliminación de la Champions y hasta luego a la liga. El duende que tiene esta gente en las Europa Leagues es directamente proporcional a sus gatillazos en Champions a las primeras de cambio. En mi opinión, ese contexto de victimismo les hacía más peligrosos que vulnerables en este encuentro, en el que un empate les hubiera venido de lujo. Aún me acuerdo del año pasado y de cómo el hijodelagranputa (porterazo) de Sergio Rico se chupó el 10% de mi entrada perdiendo tiempo en un frustrante 0-0... 

Y mucho piquito de oro yo, pero lo cierto es que seguí la mayoría del partidazo desde el Paseo Marítimo de Torre del Mar. El Día del Padre, que aún no tengo interiorizado, era la coartada que moralmente me impedía quedarme en casa a ver el partido. Por desgracia, cada vez me parezco más a GilMa por la M-30. No tengo perdón. A mi tosquedad y poca visión de juego como padre le sumo mi amariconamiento galopante como atlético. Al menos cada móvil que me compro me preocupo que tenga radio para estos menesteres. Me perdí un partidazo de los nuestros, que no paran de superarse, todo lo que les diga es poco. Volvió el balón parado, volvió la defensa antes de la defensa, volvieron los latigazos a la contra, y yo pisando arena con la brisa del mar... Incluso el destino me gritaba silenciosamente un ¿qué coño haces aquí? mostrándome a una chavala con mochila del Atleti. Pero, dios me libre de ser egocéntrico, ¿quién sabe qué hubiera pasado si hubiera visto el partido en casa? Porque nada más llegar me perdí el tercero de Koke. Y nada más poner la vista en el partido, varios goles cantados fallados... Para colmo Correa, no el nuestro, golea tras romper a Savic, que estaba ya pensando en pedirle la camiseta a su coleguita Jovetic. Ya solo hubiera faltado que nos hubieran igualado el goal-average y que Vrsaljko se hubiera roto el cruzado no te jode...

Victoria de tronío, que de no haber sucedido nos hubiera dejado un sinsabor importante ahora que llega el parón de selecciones. Mi maltrecho corazón lo agradece aunque probablemente nos vaya a desafinar el riff en el que estamos inmersos. Se atisba un mes de abril frenético con ¡nueve partidos! Teniendo una sola competición en la que centrarse, estará chunguísimo arrebatarle al Sevilla esa tercera plaza, que yo había dado por quimérica hace unas semanas. Definitivamente, You Never Can Tell. Tras seis meses sinuosos y con sombra de duda, llegamos al ecuador real de la temporada con opciones en nuestro pan y sal, esto es: asegurar plaza Champions y seguir en ella hasta que nos saquen con forceps. La primavera dictará sentencia. Por ahora, el Atleti ha arrancado el DeLorean y ha interpretado Johnny B. Goode satisfactoriamente, solo falta volver a buen puerto allá por mayo, y si es en junio, mejor. 

jueves, 16 de marzo de 2017

Intensa calma

Sin los sorprendentes desenlaces de algunas eliminatorias, este partido lo hubiéramos afrontado con mucha más tranquilidad. El Barca hizo la diosa de las remontadas, remontó el Borussia sin haber marcado fuera, el Mónaco anoche echó a Guardiola... Los actuales antecedentes de remontada no daban cabida a la relajación, que ya de por sí en este equipo y en esta competición es como poder pagar en un kebab con tarjeta, casi imposible de presenciar. Por otra parte, tampoco tenía nada que ver con el contexto de hace casi exactamente dos años, en aquella infartante eliminatoria.

El partido fue precioso para el espectador. Múltiples ocasiones sin nadie que pusiera el diapasón. Continuas llegadas al área obviando el medio campo como si en éste cobraran peaje. En la primera parte la más clara la tuvo Correa, que mereció el gol en su obligada titularidad. Vaya parada del enmascarado Lenomenal. Los alemanes también se acercaron al área rojiblanca de lo lindo. La mejor vino en el segundo tiempo, tras una Gimenada de las que creía olvidadas ¬¬. Oblak es un hombre tranquilo, así que se disfrazó de Gigante Verde para empequeñecer el arco ¡por tres veces! y así mantener la calma en el Calderón. Sensacional el eslavo, al que el partido de anoche le resultaba sin duda especial. ¿Alguien se acuerda de Tibu? Si Jan hasta habla mejor castellano que él... Fue un partido bonito, que languideció un poco cuando Simeone volvió a hacer la maniobra: esto es, poner a Giménez de pivote. Una muestra de que un 0-0 puede ser bello, las gafas en ciertas mujeres también. Nadie tuvo cojones de batir a los dos grandes porteros de los anoche contendientes. ¿Qué hubiera pasado si nos hubiera enchufado una? Probablemente la zozobra se hubiera apoderado de nuestras almas. No fue así, y vimos por fin un partido sin el cinturón de la presión apretándonos. Al Cholo sí, supongo que no le gustó demasiado el cariz correcalles que tomó el partido. Se hinchó de jugar en el área técnica con su balón invisible y ni siquiera tuvo tiempo de sacar a Torres... No será porque no se lo pidió la gente...

Noble y dignísimo rival el B04, por el que me quito el sombrero con su homenaje al Calderón. Sus principales armas aparte del porterazo fueron Volland y Kampl. ¿Sería la prensa tan pesada con Chicharito si no hubiera jugado en el Madrid? Hablando de innombrables, como nos vuelvan a emparejar con Pili o Mili como los tres años anteriores, me voy a cabrear pero esta vez de verdad... Quiero un puto equipo extranjero en cuartos, aunque vistos los precendentes, no se sabe qué es mejor. Seguimos escribiendo la historia.

domingo, 12 de marzo de 2017

Reconquista

Este año hemos visto esta película más veces que "El Fugitivo". Rival necesitado fuera de casa. Estar a ratos contra las cuerdas. Salir al final airosos tras un toque de corneta de Simeone. El partido estaba marcado en verde en el calendario. Era una asistencia casi asegurada. Una lástima que dado el horario nocturno no pudiéramos ir de nuevo al Nuevo Los Cármenes (a alguien que yo me sé le hubiera gustado ir con la chaqueta del Granada que me expropió). Gajes del inefable oficio de ser padre. Cualquiera que medianamente lea mis mierdas se habrá dado cuenta de esa nueva faceta mía. Eso sí, al menos puedo ver la mayoría de los partidos decentemente, que no es poco.

ambientazo en Granada

La primera parte fue la típica que decimos 'tirada'. Los nuestros no carburaban y el factor Thomas no fue el que es cuando entra de revulsivo. El Granada se permitió dominar por momentos mezclando músculo y electricidad. En el segundo acto, como en tantas ocasiones, más de lo mismo hasta que algo cambia. Personalmente creo que la entrada de Correa por Thomas hizo flaco favor, pero el enroque posterior con Giménez paradójicamente dio a los nuestros una simple solución a ese correcalles que dios sabe cómo hubiera terminado. Conforme avanzaba el crono olía más a gol en la cocina de Ochoa. El bachiller Carrasco anduvo a la greña con el gol, pero por ahí andaba nuestro ángel de la guarda francés para rematar con temple un gilicórner. Eso cuenta como balón parado y me alegro. Menos mal que el miope del línea esta vez no se curó en salud porque hubo varias levantadas de bandera ayer que... En lugar de un gol anulado me encontré un gratificante abrazo entre el cuerpo y el alma de nuestro banquillo. Pero esto no había terminado, y tuvimos la jugadita final de marras con Rocky Rambo Savic noqueado. Así con suspense sabe mejor, pero sin pasarnos, que no quiero sustos contra el Bayer, (bastante tuvo ya Emery).


Y así volvió el Atleti a sumar otro triunfo en el inframundo. Sumado a la machada del Legia de Leganés (vaya baño le dio al Sevilla) nos pone cerca de un posible demarraje que nos dé vidilla en la tercera plaza, pero no nos mareemos. Aparte de puntos, se suma además un gran retorno: volvió el Vampiro Juanfran al lateral derecho. Aún así ayer vimos a un Atleti más mutilado que Millán-Astray, pero que supo vencer por desgaste a un conjunto granadinista que a pesar de su mejora me temo lo tiene en árabe para salvarse. No nos engañemos, nosotros también para cumplir el objetivo de la tercera plaza, que por mucho que me venga arriba me parece harto complicado. Nos guste o no, la capital del Al-Andalus actual es Sevilla, y esa será harina de otro costal. Chicos cabrones que están éstos hechos... Veamos como sienta a unos y a otros la Champions y volvamos pues a la conquista (sin 're') del viejo continente.

lunes, 6 de marzo de 2017

Presión contra la presión

Rompió el Atleti el panel contra incendios y sacó hacha y manguera para sofocar la alarma que había desencadenado la Real el viernes ganándole al Betis. Una cosa es que quede mucha liga (una eternidad) y otra ponerte quinto pinchando en casa. Los bares de presión se notaban en bares, casas y localidades del Calderón, imponiendo una atmósfera incómoda al partido. Así que para evitar que este Valencia que lo mismo le gana al Madrid que es goleado por el Éibar nos hiciera una de las suyas, los nuestros salieron a por el partido como si llevaran sin pisar césped un mes... Ni cansancio ni pollas. Fueron cayendo las ocasiones una tras otra, sobre todo por parte de D'Artagnan Griezmann y Athos Gameiro. Los franchutes coparon la lista de goleadores, pero bien pudo haber marcado hasta Fernando Torres desde el palco. 


Como nota curiosa, el ataque estuvo absolutamente polarizado en la banda de Paseo de Melancólicos y nada importaron los cambios en ambos equipos. Diego Pablo inyectó cloroformo y anabolizantes a partes iguales con Gaitán y Thomas, que participaron de alguna forma en el tercero y último de esta nublada tarde. Ahí descansamos los escépticos, porque de tanta ocasión fallida hubiera sido casi justo que nos hubiésemos llevado el sustito en forma de gol valenciano. Esa zozobra en los débiles de mente fue el único peligro de los de Voro. Sería injusto obviar que el desempeño valencianista fue paupérrimo. Por no hacer no hicieron ni faltas. El gilipollas de Parejo, que es clavao a uno que nos ha estado enseñando pisos estos meses, no sabía dónde meterse, y su defensa no solo tenía que lidiar con las llegadas colchoneras sino con increíbles cesiones comprometedoras fruto de la presión. El bueno de Mangala sudó tipex... y a Garay tan solo le vi actuar en la rueda de prensa y eso no habla bien del argentino. Siguen los ché, y no diré que me da pena, perdidos en el Corte Chino que les han montado en Avenida Suecia (ojalá no nos veamos en las mismas en breve).  Pero a todo ese despropósito contribuyó la saña de los nuestros, que no dejaron de buscar goles en ningún momento. Nada de pasos atrás. Presión desde el inicio, como el Atleti de las grandes noches europeas y tardes ligueras. Ese que parece tan lejano como si hubiera inaugurado en el 66 el Calderón por la voracidad y el materialismo de los """"malos"""" resultados recientes. 


Sensacional pues, el equipo en todas las líneas. Encima portería a cero, excelente noticia en los tiempos que corren. Yo destacaría, por motivos opuestos, a Hernández y Fernández. Éstos no tienen nada que ver con los desastrosos colegas de Tintín. Uno es el joven Lucas, que sigue cumpliendo intachable sus guardias de urgencia. El otro, que parece ir haciéndose joven, es Gabi, el miocardio de este equipo, imprescindible en el engranaje actual nos pongamos como nos pongamos. Y aún más imprescindible para lo que se avecina es esa premisa de todo gran partido del Atleti de Simeone. Porque lo del balón parado y la solidez defensiva está muy bien, pero ahora que no caen goles de córner a mansalva sino que se encajan a lo pinball, pocos nos acordamos de ese otro rasgo transversal a esos dos: la presión. La presión es el arma retráctil de este equipo, es el abrigo que tu madre te obliga a ponerte con 10 años, es la que con sus arreones da las eliminatorias y decantan los partidos anónimos jugada a jugada. Es, en definitiva, el corazón que menciona el Cholo en la rueda de prensa posterior al partido. Tres meses más.

viernes, 3 de marzo de 2017

Haberlas hailas

Nueva noche de ovnis en el suelo de Riazor. Últimamente tenemos querencia a regalar goles a los gallegos, para darle emoción y eso. Tras un inicio prometedor, un mal saque de Oblack [sic] supuso que con la connivencia de Giménez y la ratonería de Andone (qué huevos tiene este cabrón) fuéramos por detrás en un partido controlado hasta el momento. Desde ese lastimoso gol hasta el descanso, el Atleti acusó sobremanera ese inesperadísimo golpe, y pasó a ofrecer una imagen borrosa y torpe, como si los jugadores se hubieran puesto las botas al revés. Ni siquiera el factor Thomas, lo más interesante en ese primer cuarto de hora junto a las subidas de Vrsaljko, siguió funcionando. 


La queimada del cholo en el descanso hizo que se enderezara la situación paulatinamente. Así llegó la doble ocasión que terminó en gol de Griezmann. Pienso que es un golazo y que Lux también tiene parte de culpa, pero quién leches se va a esperar un latigazo así. Lejos de echarse atrás, los de Mel se volvieron a acercar al área rojiblanca, pero la mejor la tuvo Torres, que soltó un tiro duro con el que Lux enjugó su 'error' anterior. No era ni mucho menos un dominio aplastante, pero la remontada era factible. Entonces, el fatídico lance de Fernando. Por si el partido no hubiera sido para olvidar, encima el susto del Niño. Cuando me levanté a mear por la noche ya leí un tweet que alejaba el peligro. Yo sabía que no iba a ser nada, a Torres nunca se le ocurriría. Eso no quita para que quedara una estampa peliaguda, que nos enseña lo ornamentado del fútbol de élite para lo realmente ridículo que es cuando ocurre un episodio así. No había más que ver a Giménez, al que ya sabemos de sentimiento a flor de piel, pero cuya reacción igualmente impactaba. Ida ya la ambulancia, quedaron siete minutos fantasma en los que nada pasó, al igual que en la clasificación. De la tercera plaza como que nos vamos olvidando, pero respecto a la Real, tras su cagada ante el Éibar en casa, aún seguimos a un punto. Ya mismo termina el segundo trimestre y no terminamos de arrancar, pero estamos vivos y la salud, vista la jugada de ayer, es un tema importante.

lunes, 27 de febrero de 2017

La historia interminable

Comenzaba el día muy futbolero, acomodando a mi cuñado en las afueras del Vivar Téllez para ver de gratis el Vélez-Antequera del grupo IX de Tercera. Tras saludar a Calatayud, volvía a casa y me cruzo con un desgarbado chaval con pinta de pajillero y una camiseta del Atleti. Le dije algo que ni me acuerdo para motivarle, pero no las tenía todas conmigo, de hecho no quería ni pensar en el partido. Maricona de mí, tenía ganas de que mis padres alargaran la visita a la Axarquía para tener una excusa para no verlo. Fue así solo en parte, y tras cagarme en hebreo por la mala conexión que había ayer en casa, recordé que mi vecino me había ofrecido ir a verlo. Aunque había rechazado cortésmente la propuesta (la otra vez me llevé un 0-3 del Madrid de propina), mi puta ADSL me hizo cambiar de opinión. 


Como habrán podido inferir, no vi la primera parte. Me han hablado maravillas de ella y, aunque seguramente no sea para tanto, me hubiera gustado verla. Qué tiempos, en los albores del blog, en los que me descargaba partidos si me los perdía para verlos a doble velocidad y saber de qué hablaba. Como si eso importase... En esas me encontré en casa del vecino, supermajo el hombre, edulcorando la tensión del partido hablando de lo inevitable: bebés. "Mi niña come esto", "Pues mi niño zampa lo otro"; "Mi niña dice esto", "Pues mi niño balbucea lo otro"... Y llegaron los goles (celebrados con silenciador por ambas partes) de una película que hemos visto ya taaantas veces... Pero no por ello jode menos. Somos incapaces de ganarle en liga a estos cabrones. Da igual que estén decadentes y bajo mínimos y que nosotros vengamos entonados de Champions como ayer. Siguen sucediéndose los 1-2 con fútbol rácano. Ni rastro de aquellos impredecibles Atleti-Barsa de frenesí goleador. Ni de coña cambiaría esas montañas rusas pre-cholo a los actuales: me basta con quedarme con los de la copa de Europa. Pero los de liga han desencadenado una pusilanimidad sin precedentes en mí. Cuando empató Godín con esa jugada que tanto añorábamos, sabía lo que venía luego, lo sabía hasta mi sobrino del Madrid: 





...Y así fue. Aunque había sido un día de cosas extraordinarias, como que el Antequera gane 0-5 al Vélez y mi cuñado vea todos los goles en el fondo que le había recomendado, hay cosas que nunca cambian. Que Ibrahimovic no pare de marcar esté donde esté, que los entrenadores sean despedidos como punto de inflexión aunque te hayan hecho campeón, o que Messi... Así llegamos al minuto ochentipico, y mi vecino dijo: "Es raro que Messi no haya aparecido". En un alarde de lumbrerismo, como si Rajoy me poseyera, le contesté: "No ha aparecido porque todavía no ha aparecido." Porque el argentino, cuando está en Mongolia es aún más peligroso, y con un gol de navajero nos quitó un empate que no hubiera estado nada mal a esas alturas. Vaya goles por cierto, de los que te provocan un esguince de maxilar y sobrecarga de ceja antes de entrar con tanta puta carambola. Por si acaso, la próxima solo aceptaré la invitación si es un Madrid-Barsa.


Esta vez no hubo que terrenizarlos, porque este Barca no está fino; les jugamos de tú a tú y ni por esas. Por eso jode más no haberles eyaculado la senyera. Al final el único premio que saqué del partido fueron unas natillas Pedialac que no le gustan a su hija y al mío le pirran. Aún queda mili, pero ahora sí que sí hay que soslayar más a Donosti que a Nervión (ni de coña tampoco me cambio por su feria y su tamborrada). Al menos si logramos ser cuartos, el mono-loguista con FP en jardinería que tienen por entrenador no sería el último en celebrar algo en nuestro estadio. Entre ese tío, el resultado, y que me dio por meterme en los comentarios del Marca, la mala hostia alcanzó la máxima del mes. Hablando de máximas, ahora que sale Trainspotting 2, como yo no soy Mark Renton, digo lo siguiente antes de irme a seguir programando:


Elige no ponerte una camiseta del Antequera para evitar líos, elige comprarte un traje de boda  en una amplia gama de bajos putos precios, elige ir a Samsung a que te arreglen la tablet en vez de rootearla tú, elige comer en el Vips en vez de en casa, elige recoger la ropa tendida los domingos por la mañana, elige escribir en tu blog en vez del de la empresa, elige estar agachado y ver dibujitos con el niño en la alfombra, mientras llenas tu boca de patatas del Metadona, elige disfrazarte de padrazo, limpiando meados y cacas de un pequeñajo, siendo un modelo aceptable para el proyecto de persona que tienes delante, acomoda su futuro, divide tu vida. 
Pero ¿por qué quiero yo hacer algo así? Yo sí elegí esas cosas, y otra me eligió a mí. ¿Y las razones? No hay razones. 
¿Quién necesita razones cuando tienes al Atleti?


miércoles, 22 de febrero de 2017

Ida y Vuelta

Qué decir ya de la impaciencia previa a estas noches europeas... Al salir del trabajo me cruzo con un gato tan negro como vestía el Bayer anoche. O bien porque acto seguido se cruzó en sentido contrario o porque el gato era del Atleti, este anecdótico "mal augurio" no fue tal. La impaciencia se mitigó con la natación del crío, pero tras llevar yendo allí meses, va el monitor ese mismo día y me dice: "Hoy vamos a ganar, soy del mismo equipo que tú". Por si acaso se me hubiera olvidado que faltaba menos de una hora para el partido.


Volvíamos a acudir, como hace dos años, a orillas del Rin. La memoria también juega, y en este caso a los nuestros se les veía concienciados de eliminar cualquier parecido con ese nebuloso partido de ida. Todos mostrando un nivel de enchufismo notable. Sobre todo Saúl y los laterales, dos espolones. Entre otros síntomas me puso contento ver alguna subida coast-to-coast de Sime. Gran partido del croata, que sigue aclimatándose al puesto (pero no te olvidamos Juanfran). Y fue precisamente el mencionado Saúl el que metió un golazo que valía un riñón de la eliminatoria. Muy parecido al de Falcao en la final de la Europa League y al de él mismo ante el Bayern el año pasado. Se ve que al Torocampista de Elche le molan las alemanas. Seguro que veranea en Mallorca. Definitivamente esta vez estábamos haciéndole daño al Leverkusen. Tanto fue así que Gameiro encara desde medio campo... Me dio el pálpito de que lo metía el solo, con lo que corre... Pero no: tras el festín de Gijón decidió sabiamente no descuidar su rol de actor de reparto, así que imantó a Toprak y al desbordado Dragovic para ceder a Antoine el 0-2. Me encanta la contundencia de los trallazos que pegan en el larguero antes de entrar. El Bayer puso a prueba a Moyá (paradón) y la zaga en general, llegando con peligro porque son un gran equipo de cintura para arriba. Eso no resta un ápice al despliegue de los nuestros, que con los goles hicieron que los 700 se apoderaran de la genial acústica del Bayarena. No sé qué tienen las retransmisiones de Champions o los campos del extranjero que se oye todo tan cojonudamente.


Se sucedían mensajes de gente no atlética sorprendida con el resultado, y yo venga a decirles que quedaba partido y eliminatoria. Así que gol nada más volver de los vestuarios, como contra el Sporting. Los renanos, a pesar de la absurda sanción a su pelotero Çalanhoglu, demostraban que como buenos germanos no se iban a rendir con el gol de Bellarabi. Pero el Atleti no se descompuso, y continuó como todo el partido haciendo más daño con menos y más afilados pases. Así pasó algo inusitado para los tiempos que corren. Penalty que era fuera y que se metió dentro, cuando últimamente era más bien lo contrario. Aún así, uno no puede confiarse nunca y poco después, en otro coletazo acortaban de nuevo los locales. Me jode por el bueno de Moyá, que en esta casa siempre será tratado exquisitamente. El balón rebotó en Rambo Savic y sembraba ciertas dudas en un partido que estaba siendo de claro dominio colchonero. Al menos no marcó el entrañable a la vez que odioso Chicharito. Ni en esa ni en la que Filipe le sacó bajo palos el empate. Carrusel de cambios, y esta vez con Thomas no se acabó la partey del Leverkusen, sino con un cabezazo donde duele de Torres, para acabar con esa fase de blitzkrieg que tuvieron los de Roger Schmidt: ese entrenador con pinta de millonario malvado de peli de acción mezclado con miembro de Spandau Ballet.


En resumen, gratificante intercambio de golpes bastante inusual para este Atleti y del que se fue con un resultado orgásmico. Esto demuestra que afortunadamente también hay mimbres para ganar partidos de esta guisa, o bien por iniciativa propia o porque a veces el rival te arrastra a ello. Está por ver si seguiremos manteniendo además ese perfil sólido y rocoso cuando haga falta, que no duden necesitaremos. De momento este fue un partido único, pero de ida y vuelta.

domingo, 19 de febrero de 2017

Conocimiento del medio

No estaba allí, pero no hacía falta para percibir un aroma a football  irresistible. Por algo estábamos en un puerto del norte. Hasta el tiempo y el horario acompañaban para esa atmósfera en el centenario feudo sportinguista, absolutamente rojiblanco, cómo no. Por cierto, cultura general: el nombre de Molinón viene de un viejo y gran molino hidráulico que acogía una fábrica de harina y que al parecer poseía un señor inglés. Si es que más industrial y balompédico no se puede ser... Pero este Southampton vs Liverpool, con la trayectoria que traían los asturianos y la ruleta rusa del Atleti, prometía dificultad máxima.



Aunque los nuestros con poco hicieron daño, a mitad del primer tiempo el Sporting ya embotellaba con presión alta a un atolondrado equipo colchonero. Resaltaban sobre todo el extremeño Burgui, que ya se la lió al Leganés una jornada antes, y un Manute Bol marfileño llamado Lacina Traore. Pero amigos, con Lucas da igual estar fuera o en casa, llueva o truene, que con él no hay truco ni trato. Precisamente el coleguita de Traore en el Mónaco, nuestro bachiller Carrasco, fue el que se siguió reencontrando tras el descanso con un gol fugaz. Griezmann no participa pero dio el porculo suficiente para que el belga rematara cómodo. Menos mal que al trencilla no le dio por anularlo, aunque no hubiera importado mucho... ¿Que todo estaba controlado? Este Atleti parece haber invertido sus cualidades: le cuesta estar repantigado atrás defendiendo la ventaja y es más hábil remando en contra. Así el Sporting agarró la jarra de agua fría que le iba a caer y la derramó por el cogote de los nuestros acto seguido. Y entonces vuelta al empuje local y a la infinidad de córners y llegadas abortadas a última hora. 



El buen entrenador de los locales, con nombre de interventor judicial de infausto recuerdo, le volvía a ganar la partida a Simeone como ya lo hiciera para jodernos la liga pasada en el Ciutat de València. Pero al Cholo no le tembló el pulso para hacer que el equipo diera un paso atrás para contener y a partir de ahí se apagó el revuelo local. Cada vez se notaba más que unos se conformaban ya con el empate y otros merodeaban más a Cuéllar. Así llegó el golazo de Gameiro, que por suerte o por desgracia guardó la pólvora toda todita para hoy. Por un día no tuvo más remedio que obviar al prójimo y partir en tres la portería norte. Este vez, otra de tantas, el pase superlativo fue el de Griezmann para el primer gol del ex-sevillista. El hombre del traje gris una vez más, que lo mismo te corta un ataque gijonés que te deja solo en el área chica. El chorreo de goles de Gameiro dejó dos cosas claras, la primera la lamentable defensa del Sporting, que estuvo salvaguardada porque los de arriba sujetaron al Atleti muchos minutos. La segunda, mucho más importante, los celebérrimos cholocambios, que como casi siempre dieron en la diana. Por algo Simeone comenzó la liga metiendo cuatro centrocampistas, como en los primeros años vaya... Pero claro, los perfiles son otros y ese industrioso 4-4-2 no es tan aplicable con gente tan suelta como Correa o Yannick. Este vez fue Thomas, que se fue a la Copa de África en el mes que más lo necesitábamos el que dio ese plus de pausa y contención. Un puto crack que ojalá cumpla todos los años de su nuevo contrato. Además de él, vuelve Tiago, y en breve tendremos al inesperadamente añorado Augusto.


Una vez un nota que me apalizó al 'pro' me dijo que la clave del fútbol estaba en el centro del campo. Esto no era un videojuego, pero por una vez se cumplió y de qué manera. Luego si tienes un Gameiro 'en feu' como ayer para que te descorche la sidra pues el cachopo en forma de tres puntos está asegurado. Nadie dijo que fuera a ser fácil... Primera victoria en el Molinón desde la época de Aguirre y para Leverkusen zumbando.

lunes, 13 de febrero de 2017

Pa habernos matao

Ávido de ver fútbol como hacía tiempo, engullí fragmentos de partidos incluso de Segunda y la Ligue 1. Pero lo cierto es que poco vi del que de verdad importaba. A esa mierda de hora difícilmente... Ni me quiero imaginar para asistir al estadio. Si a eso le sumamos el mal tiempo, pues el Calderón presentaba una imagen, que no sonido, un tanto desangelada para lo que estamos acostumbrados. ¿Sería esto el tercer tiempo del último partido del Nou Camp? Peor no pudo comenzar: Moyá remata en propia portería apoyándose en la cabeza de Cabral. Ni hecho aposta. Más madera por si no bastara con la que Sevilla y Real Sociedad habían echado ganando sus partidos fuera. Afortunadamente, como tantas veces, el infante Don Fernando acudió. Esta vez no fue un remate al primer toque, ni una definición picándola, ni un inapelable remate de cabeza. Fue una premeditada chilena parabólica que encorvó la nuca de propios y extraños. Comparaciones con su golazo al Betis en el Villamarín son inevitables y agradables. Quizá porque vi el partido a rachas, e incluso tuve que tirar de radio al ir a por la cena, y eso me trasladó a una época no tan lejana donde pelear por la previa de la UEFA (la Europa League aún ni existía) era la gesta de la década. 

El toma y daca seguía con fuerzas equilibradas y un penalty podía ponernos arriba. Un respiro por fin... Pero amigos, llámenme cenizo, que lo soy, en cuanto oí que lo tiraba Torres pensé que lo fallaba: con el golazo antológico de antes no iba ahora a meter lo fácil... Por desgracia así fue. El Atlético no le perdía la cara al partido, pero el Celta tampoco. Un rival incómodo como mear empalmado. Lo mismo te sacan la pelota limpia desde atrás que te arman una contra en tres toques. Probablemente les esté lastrando el estar en tantas competiciones porque de otra forma no se entiende su baja posición en liga. En una de éstas, aunque el Atleti inclinaba la balanza para su lado, Guidetti se encargó de recordarnos que con o sin pelo rubio nos tiene cogida la medida. 1-2. Quinta plaza... En ese instante el Atleti de Simeone no tocaba fondo, sino que horadaba el que hubiera. 


Este año en ocasiones el equipo adolece de falta de contundencia defensiva (las más) y de carácter (las menos). Ayer, independientemente de lo que hubiera pasado, lo bueno fue que no se le perdió la cara al encuentro jamás. El Celta se confió con el gol y los nuestros siguieron martilleando. Y así fue como el bachiller Carrasco, que cuanto más murmullo se cernía sobre él, más la pedía, enganchó una volea si me apuran más difícil que el gol de Torres. Mal menor el empate, pero casi se firmaba. En esas mi hijo se choca con el cabecero de la cama, quito el móvil porque ahora las prioridades son otras, y al volverlo a poner veo una celebración ralentizada. Algo no encaja... porque el Cholo no va a ir al córner por ese empate... Resultó que Griezmann, por un momento se quitó el disfraz de hombre gris y servido por Gameiro, el de las mejores asistencias de la liga, desató la catarsis colchonera. Ese gol logró lo que no consiguió la lluvia: cerrar el infierno que se había entreabierto en el centro del Calderón. ¿Quién mejor que Antoine? Con los pelos esos de serafín que me lleva. ¿Quién sabe la importancia de este desenlace? Puede que sea una mera victoria que prorrogue la 'deriva' de este año, pero no seré yo el que deje de creer en este equipo.