lunes, 23 de noviembre de 2015

Pirañas melladas


Partido serio de un Atleti que no se repantigó en la segunda parte, escarmentado del fiasco de Coruña. El siempre peligroso Betis, volvió a ser la víctima perfecta de los nuestros, que salieron a comerse el césped y demás franjas verdes que vieran a su paso. El gol tras el robo en manada al centrocampista bético es simplemente colosal. Posteriormente hubo un rosario de ocasiones para sentenciar, pero todo el dinamismo ofensivo se veía frenado por una nube de imprecisión en la definición. Griezmann, Torres, Carrasco, Óliver... Nadie consiguió sentenciar el partido, aunque en esta ocasión, la zozobra era de otro tipo. El equipo apenas reculó con el paso de los minutos, y uno quiere pensar que aparte de porque hoy por hoy somos superiores al manquepierda, fue por la lección aprendida. De todas maneras, es poco probable que el Atleti del Cholo encaje goles tontos. En resultados a favor defendiendo el resultado, nuestro equipo está como pez en el agua, incluso yo, y creo que muchos seguidores del Atleti hemos desarrollado cierta tranquilidad a la hora de ver estos partidos de marcador corto. Pero mejor no tentar a la suerte en demasía, si podemos ver partidos más afilados como este último, pues eso que nos llevamos, otro día caerán los goles por su propio peso. Ayer si no se remató la faena fue de pura mala puntería. Todos los jugadores estuvieron a un buen nivel, en especial Fernando Torres, que no todo en la vida es marcar: gran partido del madrileño. Además, el significativo gol de Koke hace entrever que puede que esté recuperando su mejor versión. Carrasco sigue sacándose delicias de las botas (jugó con las botas del suspendido Bélgica-España por cierto) y no hablemos ya del más que confirmado porterazo Jan Oblak, que por desgracia no irá a la Euro 2016. Bien Savic, muy sobrio en lo poco que participó, al igual que Gámez, que sin ser el estilete que es Juanfrancisco se dejó ver con criterio. Una de mis debilidades el de Fuengirola desde que le veía en la Rosaleda. De Godín ni hablo, todo lo que diga de El Cacique es poco. Tendrían que cambiarle la portada al ron en su honor joder... 


Y por poner pegas, el que sí me dejó muchas dudas fue el reincorporado Vietto, al que esperemos no le afecte el síndrome de la rojiblanca pesada. Jugador que ficho en el Comunio jugador al que hundo... Por cierto, ¿dónde está Correa? El equipo, en cuanto a resultados y en muchas fases también en juego, sigue teniendo hechuras de señor equipo. En estas temporadas cholescas, con el Atleti ha pasado como cuando te vas poniendo gordo, tú no te das cuenta y de repente te ve un colega y dice: "estás más gordo cabrón!" Solo que los nuestros no están gordos, sino que tienen la complexión de Jonah Lomu. Obtuvieron una victoria de grande, con mucha más repercusión además, tras el resto de resultados. Todos sabemos que el Atleti se esforzó en ganar al Betis para acelerar la marcha de Benítez... Pero apenas hay tiempo para regodearse en la segunda plaza, porque hay otra segunda plaza que asegurar, que es la de la Champions contra el Galatasaray. El miércoles que nadie me busque, que por fin podré ver un partido europeo del Atleti en condiciones tras el infame día que Chicharito nos eliminó. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Mapas, Banderas y Billetes

Siempre me ha atraído la geografía y la vexilología. De pequeño, así estoy como estoy, me flipaba la sección de banderas de una setentuda enciclopedia que cogía polvo sin mí. Pero claro, databa de una época previa a la caída del muro de Berlín, y por supuesto también a la división de Yugoslavia cual botella de Sheriton en un botellón nini. Esa pasión iba en paralelo con una pasión aún mayor, la del fútbol. Tenía una libreta en la que dibujaba esas banderas, emparejándolas y escribiendo un resultado. Luego en el patio de mi antigua casa jugaba para recrear los goles de esos 'partidos imaginarios' en absoluta privacidad, celebrándolos y todo. Yo podría jugar mucho en la calle con más gente, pero esos momentos en solitario era donde más daba rienda suelta a mi retorcida imaginación. El problema era que de vez en cuando aparecían en las noticias y en las guías Marca (de internet ni hablar) países que ni sabía que existían. Estonia, Letonia, Georgia... o Kazajistán. Cuando pude tener acceso a esas nuevas naciones y sus banderas, ya uno tenía la edad del pavo, y no seguía los mismos rituales, pero en cualquier caso, centrándonos ya en el tema, disfruto cuando equipos de naciones de tercera fila futbolística se cuelan en el primer plano de las competiciones internacionales. Ese toque de exotismo siempre contribuyó a acentuar mi pasión por el fútbol. Por eso me parece bien el nuevo criterio para fomentar la presencia de campeones de ligas menores en la Champions League.

Bandera de Kazajistán
Así llegamos al enfrentamiento que vivirá nuestro equipo en tierras kazajas. ¿Verán desde el avión al agonizante Mar de Aral? Kazajistán es una emergente nación euroasiática, de hecho, hace poco que juega en UEFA, mientras que el resto de Stan's (Turkmenistán, Uzbekistán, Kiguizistán y Tayikistán) lo hacen en Asia. Hasta hace poco pensaba que la capital de esta gigantesco estado era Alma-Ata, pero no, desde 1998 la nueva capital es Astaná (a más de 6000 kms de Madrid). Una medida que hizo que este núcleo, anteriormente conocido como Akmola, haya triplicado su población y haya crecido hasta ser una de las capitales más nuevas del mundo. Poderoso caballero es don dinero. No entraré en más detalles geopolíticos. Simplemente, nos enfrentamos a un rival que está más lejos que a tomar por culo, y vamos a jugar en una ciudad 'artificial' y mejorada a golpe de talonario (tenges kazajos en concreto). Este hecho, se extiende al equipo local: el FC Astaná. Así que de historia y hemerotecas digitales más bien poco. Nuestro rival fue fundado tras una fusión de clubes en 2009, y tras varios renombramientos, responde al nombre actual. Entre medias, llegó la inyección económica del conglomerado Astana Presidential Sports Club. El presidente kazajo, que lleva en el cargo más tiempo que la puerta, quiere desarrollar el deporte nacional en varias disciplinas (boxeo, baloncesto, waterpolo, hockey sobre hielo...). ¿Y les suena el equipo ciclista Astaná? Por tanto, con el poderío económico y todo la institución que tiene detrás, el FC Astaná comenzó a ganar copas y, en 2014, finalmente la liga local. No obstante, aún le queda mili para igualar al Aktobe y al Irtysh Pavlodar, que ostentan seis títulos. Su plantilla la componen en mayoría jugadores nacionales, salpicados por un puñado de balcánicos y africanos, entre ellos el esloveno Maksimovic, autor del gol que les dio la histórica clasificación para la fase de grupos eliminando al APOEL.


Ya obtuvieron su primer punto en el anterior partido en casa contra el Galatasaray, lo cual es un aviso, si bien en el Calderón sucumbieron por un inapelable 4-0 y ofrecieron muy poquito. Están pensando en la liga, la cual tienen a punto de caramelo y termina en breve. Ellos aún no han adaptado su liga al calendario europeo, y eso puede ser un arma de doble filo. En ese contexto visitaremos el Astana Arena, un moderno estadio que además es donde juega la selección del país. No hay mucho más que rascar de un equipo cuya historia es recentísima, y que el tiempo dirá si se convierte en alguien en el fútbol europeo. Por lo pronto, se van a hinchar de hacer kilómetros en avión, y podrán presumir de haber hospedado a uno de los más grandes equipos del mundo como es el Glorioso.


sábado, 31 de octubre de 2015

Nunca Mais

He visto más partidos de fútbol que veces me he masturbado... Bueno. No. Pero casi siempre, en el proceso de valorar la actuación de un equipo, me cuesta ver ese trabajo en la sombra, esos detalles cruciales como la colocación y la anticipación de cara a distribuir el juego. En definitiva, el arte de guiar y llevar el tempo. A pesar de mi vista gorda para ese menester, Tiago Mendes absorbió mi atención en el partido de anoche, dando una gran exhibición y siendo el faro y el ancla del equipo en una magnífica primera parte. Tiago sabe dónde estar, qué hacer, cuándo hacerlo y, por si fuera poco, invita a los demás a tomar acciones acertadas cuando él no puede. De hecho, si fuera posible, me gustaría contratar sus servicios para orientarme en mis quehaceres. Seguro que también sabría. Él fue el autor del gol que abría el partido tras un acoso con el que los nuestros ganaban claramente a los puntos. Él, con su apariencia física de conquistador portugués, nos hacía ver más allá de Finisterra. Sin duda, algún antepasado del lusitano tuvo que entrevistarse en algún momento de la historia con algún rey para decirle que podía dirigir una expedición a ultramarinos dominios.



El Atleti controló y dominó sin descanso hasta el descanso. Inutilizó a un Depor que dejaba groseramente solo al emergente Lucas Pérez. Lo intentó por una banda (Juanfran genial como toda la temporada) y por otra (se notó que Filipe volvía a la que fue su casa por lo suelto que estuvo). Además, a dos aguas, el pintor barroco, Yannick Carrasco. Este hispano-luso que en realidad es belga, parecía a priori un círculo en el tetris colchonero, pero ha demostrado, varios partidos ya, un poderío físico y unos recursos técnicos excelentes. En un símil cervecero, es una Mort Subite con alma de Delirium Tremens. Mantiene esa electricidad tanto en ataque como en defensa, y todos los detalles que tiene los hace para hacer daño, sin mariconadas absurdas como otros. Hoy en un par de arrancadas me la puso dura. No había quien lo cazara al cabronazo. Apuesto a que al pobre Laure no le hizo tanta gracia. El fofisano y buen central Sidnei tuvo que andar al quite en esos lances. Simeone ha encontrado el filón, y lo alinea porque hay que aprovechar a todo jugador on fire, lástima de su cambio tan apresurado en la segunda parte, como ya pasó ante el Valencia... Esperemos que el efecto Carrasco se transforme en algo permanente, porque un verso libre nunca viene mal. Fin de la chupada de polla. Prosigamos.



En resumen, todos, liderados por Tiago sabían qué hacer al servicio del equipo, con el único lunar de Jackson, aún, todavía, still, encore, fuera de ritmo: como yo en tango, vamos... Acelera o ralentiza las acciones en el momento inoportuno, como bien dijo Gustavo López (gran jugador y mejor comentarista). No obstante, yo confío aún en este portento de delantero que es el colombiano, ya verán como se hincha.

La segunda parte, el ímpetu del Atleti evolucionó de manera directamente proporcional al tamaño de mi reproductor, ya que el YOMVI va como el culo en pc y tuve que pasar al móvil. Ésto me permitió comenzar a esbozar esta crónica, y volver a dar señales de vida en un lugar donde antes publicaba con la disciplina del Profe Ortega. Gran invento no obstante el YOMVI (tengo una cuenta que puedo usar cuando no juega el Mandril). Yo me estoy planteando contratar el BeIN ese para los dos últimos partidos de fase de grupos para ver un puto partido de Copa de Europa de mi equipo en condiciones... Tanta rojadirecta capaz es de causar glaucoma. Pues eso, segunda parte con ventaja, sinónimo de sesteo. Aún así, ¿qué malo puede pasar con nuestro dispositivo defensivo y lo poco que ofrecía arriba el Depor? Pero lo cierto era que el devenir de la segunda parte era un calco con papel cebolla de la primera. El Deportivo mimetizó lo hecho por los nuestros un rato antes con la connivencia rojiblanca.
Dominio sin ocasiones del equipo herculino hasta que pasó lo que pudo pasar hace quince días en Anoeta o en otras tantas expediciones colchoneras. Gol aislado del rival. ¿Y ahora qué hacemos? Un despiste de Josemari Giménez propició un meritorísimo gol de Lucas Pérez, del que no conocía su existencia pero al parecer es el estandarte de este Coruña que tras muchos años mira al descenso con risa floja. Gran definición de un tío que tenía pinta de que iba a soñar esa noche con el huesudo rostro de Godín y las contundentes intervenciones de su pupilo y compatriota. Pero al bueno de Giménez, al que ni la sombra de la duda tiene huevos de posarse, le jugó una mala pasada la confianza. 



De ahí al final, empate y gracias. Ese gol no estaba contemplado en ningún guion. De nada sirvieron los cambios de esquema ni la entrada de Saúl y Correa (al menos me puntuaron en el Comunio). Resultado absolutamente justo y que me dio un rabia que no sentía desde la eliminación en Champions del pasado año. Una pena no rematar esos partidos, pero esa es una de las características nucleares de nuestro juego. Aparte de ello, lo único que me preocupa es lo mismo de siempre, la frustración del paso de testigo en el medio campo, más que nada por la edad de nuestros dos silentblocks (Gabi y Tiago) y la dificultad para ofrecer un plan B si la cosa se sale de lo previsto. Este comportamiento retráctil, por no decir fláccido, de la segunda parte, debería mejorarse para incrementar lo que está siendo una buena temporada hasta ahora. El equipo está arriba, y yo estoy a muerte con él, pero a veces nos creamos problemas nosotros mismos y es una pena. Esperemos que la moraleja llegue al Cholo que en definitiva es quien echa atrás al equipo, en lo que creo que todos coincidimos es uno de los pocos 'defectos' de nuestro líder. Aunque seguramente sea yo el listo... 

PD: Giménez crack!



martes, 25 de agosto de 2015

Embrionario

Mientras el Cholo termina de verter la cantidad exacta de agua en cada copa para tratar de conseguir la armonía que nos dé alguna Copa, se vio a un Atleti quinceminutal, hijo del de la temporada pasada, nieto del de la anterior, que tras conseguir el tanto no supo ni rematar la faena ni dormirla con la sapiencia de los últimos años. En mi opinión, nada de que preocuparse de momento, es cuestión de tiempo que el argentino inocule el veneno rojiblanco para que la mayoría de fichajes parezcan socios del Atleti de tercera generación. De hecho, esta plantilla me ilusiona bastante, pero más que nunca dependemos de nuestro entrenador para conseguir que todo funcione. Ya que estamos, cuando digo entrenador, la mayoría de veces incluyo en el paquete al Mono Burgos incluso al Profe Ortega. Sin ellos no somos casi nada.
Por lo que al partido respecta, no tengo más que añadir excepto que creo que no me equivocaba al pensar en Correa como un fichaje excelente, Antoine es el faro, Oliver y Jackson han de ser claves, Oblak parece seguir en estado de gracia y Filipe no sé dónde estaba el año pasado, pero creo que nunca se quitó la camiseta del Atleti debajo de la de Samsung. 


Respecto al conjunto del equipo más allá de este partido, pues ha sido un verano extrañamente plácido, sin salidas de última hora ni llegada de jugadores a finales de agosto. Ojalá que eso ayude en el devenir de una temporada que se avecina durísima para variar, con cada vez menor distancia entre los cinco gallos actuales (si metemos a Sevilla y Valencia). Empezaremos a ver pronto la altura de este Atleti, porque aún no se ve nada en esta ecografía inicial que tuvo a un clásico de la liga de vuelta. Me alegro que haya un equipo canario en Primera. Más diversidad coño... En lo que rodeó al partido, sí que tengo más que decir, ya que por culpa de un servofreno que dijo adiós en las pronunciadas cuestas de Cómpeta al final no fuimos al Calderón, cuando se reunían todos los ingredientes espaciotemporales para hacerlo. Tenía mono de Atleti, pude ver el partido, pero como tantas cosas en la vida, al final no son para tanto, y fue más ilusionante la semana previa que el propio partido en sí, aunque reconozco que últimamente, por mucho que esté prácticamente al tanto del último pedo de Fernando Torres, no siento ese gusanillo futbolero que espero hallar pronto. Será este calor que me tiene gilipollas perdido...

No es casualidad que los salvavidas sean rojiblancos, Porque ahí seguimos, de nuevo mi Atleti vuelve a rescatarme, siendo testigo mis problemas reales, los problemas que en realidad son evolución, y los problemas que no son tales pero que para uno son Problemas. Un bar de yonkis que parece estar instalado en mi puto salón, proyectos de volar, proyectos de quedar, llamar al mecánico, llamar al hospital, ordenador medio roto, cuidar de mi familia de una persona y media, reforzar experiencia laboral... Los nuestros no pueden hacer más que mejorar lo ya bueno (empezar ganando lo es sea como sea) y yo mientras resuelvo mis mierdas espero volver a hacer del fútbol un lugar de deliciosa tensión y disfrute aunque sea por la tele, porque lo que es jugar, encima últimamente no juego una puta mierda. Todo se andará por supuesto. Forza Atleti, y por tanto fuerza para mí y para los míos también, para seguir y para nacer, quién sabe si del Atleti...



domingo, 19 de julio de 2015

Exhumación

Como paso intermedio a la vuelta del blog, con el cual espero proseguir en los próximos días, dejo el siguiente extracto, que me resisto a borrar, y que en su momento no publiqué porque no tenía ni putas ganas de terminarlo. Está levemente podado porque algunos de los interrogantes de ese momento fueron resueltos, pero dejo el grueso del mismo aunque ahora sea tan chocante como ver a Arda besando el escudo del Barsa.

"Los días fueron pasando y la gran noche de Champions se aproximaba. Tras salir vivos de la ida, y comenzar a equilibrar la balanza al final de la misma, la vuelta en el Bernabéu era territorio para soñar con otra noche mágica rojiblanca. Conforme se iba acercando la gran cita, en todo un cuarto de final de Copa de Europa, no olvidemos, el rival iba poniéndose el barro antes de que le picara el tabarro. Ya estaba preparada la excusa de las bajas, sensibles eso sí. Pero paradójicamente , y alejándome diez metros de los "si ya lo decía yo...", no me gustaba un pelo que el Madrid tuviera tantas bajas. Eso les alejaría del traje a medida que últimamente nuestro Atleti tenía confeccionado para ellos en forma de camisa de fuerza. Pero qué coño! Todos teníamos esa ilusión de pasar a semis, de seguir avanzando en una competición tan bella como esta. Con el pasar de los minutos el gesto se empezó a torcer, porque este Atleti no hacía más que cuerpear en la esquina. Sin atisbo de azotar de vuelta. Por fortuna el rival no hacía nada del otro mundo, pero suficiente eso sí, para ser netamente superiores. Si a eso le sumamos la desazón de seguir el partido desde la pantalla de un puto móvil, con el consiguiente desfase, y con la desgracia de tener cortes cada dos por tres. La sensación de estrés por mi Atleti era insostenible. Como muchos más, tras la tele, tras el teléfono, tras las ondas de la radio, yo también sufría defendiendo cada balón. Pero poco a poco un resquicio de esperanza se abría. El equipo comenzaba a seguir a Arda, el mejor hasta entonces. Pero en una de esas putas recargas de mi dispositivo, me percato a cámara lenta de la expulsión del turco. Esa era la primera palada para enterrar el sueño berlinés. Si hasta entonces no habíamos inquietado, difícilmente tras quedarnos con uno menos. Sin tiempo para pensar, porque ni quería pensar, solo quería conocer el desenlace, aunque tuviera todas las papeletas para ser cruz, de nuevo me topé de sopetón con el gol. La pantalla pasó de estar en negro a estar con el puto muñeco de cera de Chicharito celebrando un merecido tanto. Vaticiné que este tío iba a ser clave en el devenir del partido, y así fue, pero negativamente para nuestros intereses. Entre medias, la entrada de Giménez era como si el gol hubiera sido encajado de antemano. Los penaltys estaban a años luz. Yo creo en este equipo, en Simeone y todo lo que se pueda creer, pero he visto demasiado fútbol como para saber el resultado a obtener de tal plan. El tanto había llegado antes de un prórroga que hubiera sido un suplicio dadas las condiciones en las que la hubiéramos afrontado. Francamente, me desilusionó más la forma de encarar el partido que la propia eliminación, para más inri a costa del más odioso y casposo de los rivales. Fue una noche dura, incluso peor que la de la final de Lisboa. Desde esa noche, repetir final de Champions se había convertido en una ilusión que hacía tiempo que no sentía en el fútbol, a sabiendas de que era sumamente difícil. Perder esa ilusión tan bisoña, fue complicado de digerir. Cosa que no quita que aunque estuviera descontento con cómo se planteó el partido, no elogie la competición que hicieron los nuestros. Con una gran recuperación tras empezar con mal pie en Grecia. Repetir entre los ocho mejores de Europa consecutivamente solo lo hicieron este año cinco equipos en el continente, y nosotros fuimos uno de ellos. De hecho, no he tenido tiempo para constatarlo, pero imagino que es la primera vez en nuestra historia que se logra tal hito. Tras tragar hiel, al día siguiente ya pensaba en el próximo partido, en amarrar la tercera plaza, y en continuar siendo un grande de Europa. Me iban sudando la polla las burlas en el trabajo, y de repente, como si de una prueba celestial a mi paciencia se tratase, por primera vez en mi vida tengo un reventón. Obviamente, lo primero que pensé fue: "Precisamente hoy, joder...". Pero probablemente por ello, me armé de valor para tal odisea. Puede que a la gran mayoría un cambio de neumático le parezca un juego de niños, pero yo me sentí la mar de realizado tras completar con éxito la maniobra. Llego al trabajo con el consiguiente retraso, y en la primera respuesta a la típica burla borreguil les digo desde la cordialidad que no me toquen los cojones, que he cambiado una rueda y no estoy para ostias. El hombre, me dice: "Ves? Para eso te sirve ser del Atleti. Estás acostumbrado a sufrir. A mí me pasa eso y me hundo". No me lo tomé a mal, teniendo como premisa la ignorancia parcial del individuo. Esas palabras estaban distorsionadas respecto a la realidad, porque ser del Atleti, si sabes aprovecharlo, te enseña sobre todos los aspectos de la vida en general, a sufrir también. Lo que es pecado es pensar que solo te enseña a eso. La caraja por la derrota dio rienda suelta a una emulsión de orgullo por los valores que, a mí al menos, se me han ido forjando a la par que he ido siguiendo a mi equipo. Respeto por el rival, realismo rayano al pesimismo, solidaridad, seguir luchando hasta el final (por eso me jodió tanto la forma de perder en esta ocasión), saborear la victoria en su justa medida, valorar las emociones más pequeñas con la misma intensidad que las gordas... No es que ser seguidor del Atleti te dé acceso a la plenitud de valores, ni mucho menos, pero la forma de ser de este equipo en su historia al completo, es más proclive a ello. Eso, y que uno por desgracia tiene más cultura futbolística y deportiva que la media. Porque, no jodamos, bromas y tocadas de cojones se pueden hacer, forman parte de la salsa del deporte.........."


En ese momento, pensé, "me estoy enfangando demasiado, a tomar porculo el blog". Por suerte o por desgracia, hoy me encuentro de nuevo con ganas de revalorizar esta parcela de opinión, que es más valiosa cuanto menos gente tenga la fortuna de llegar a leerla. Espero continuar con esta aventura y también volver a leer los blogs atléticos que admiro. Gracias y Forza Atleti.

domingo, 5 de abril de 2015

Sábado de resurrección

Un día antes, y en una localidad de claras connotaciones islámicas, volvió el Atleti a ganar fuera de casa. Fue el partido deseado para cualquier aficionado en términos de pragmatismo: gol tempranero, sentencia poco después, y a vivir de las rentas dosificando a golpe de escalpelo. Eso fue lo que se vio en Córdoba, donde finalmente no fuimos porque nos sobraban motivos de toda índole. Cómodamente desde el sofá, vi como se daba el desenlace soñado. Gol rápido de Griezmann, cuyos goles vuelven a florecer, y lejos de especular, y quizá ayudados por la endeblez del rival, que no olvidemos es colista destacado, se siguió buscando el segundo con precisión quirúrgica. Así llegó lo que se venía pidiendo a gritos: el aprovechamiento de los geniales saques de banda de Jesús Gámez. Prolonga Giménez, con G de Güeno, y allí estaba Saúl, el torocampista que vuelve a estar como antes de la lesión, abarcando mucho campo y sudando goles. Estos dos últimos jugadores mencionados, son claros candidatos a ser vendidos por la directiva del club "comprador donde los jugadores juegan donde quieren". Ojalá se sigan haciendo las cosas bien y se mantengan estos interesantes futbolistas, porque sobre todo con el uruguayo hay central para rato. Por otro lado, qué bien Gámez joder, si ya sabía yo que este tío iba a rendir... pero no en la izquierda! El único lunar lo pondría en la apatía de Mandzukic, al que espero para la causa, porque se le necesitará más que nunca a partir de ahora. No obstante, sin florituras, se hizo todo bien, y no es fácil. El topicazo de que "en fútbol no hay enemigo pequeño" no es ninguna tontería, porque el rival, errático y despistado a más no poder, gozó de alguna que otra llegada peligrosa mientras su entrenador se desgañitaba apelando al ánimo y yo sin saber por qué sentía compasión por él. El fútbol es lo que tiene, las distancias son mínimas, pero francamente nunca dio sensación de que la victoria se fuese a escapar. Ese savoir-faire tan de este equipo campó a sus anchas en el Nuevo Arcángel, y se encargó de desquiciar a una grada asqueada y que mucho me temo no va a disfrutar de lo poco que le queda en primera como es debido. Quizá el ascenso del Córdoba llegó accidentalmente antes de lo previsto, o la gestión no ha sido la mejor, o simplemente no se pueden pedir peras al olmo, pero el caso es que el equipo blanquiverde parece avocado al descenso sin remisión. Ojalá vuelvan pronto, que siempre se agradece tener estadios a tiro de piedra por si uno se lía la manta a la cabeza para ver al Atleti. Regresa la pátina de profesionalidad que probablemente siempre estuvo ahí, pero que estuvo enmarcada dentro de un valle físico tan comprensible como premeditado. Eso es lo que quiero creer, porque a partir de ahora los fallos serán prácticamente imposibles de subsanar. Ya queda menos para el martes, otra cosa es que yo vuelva a arrastrarme por estos lares, mostrando mi falta de mojo, que no de musa, a la hora de escribir. Quizá esté yo también en un valle de rendimiento de esos... así que aunque seguramente vuelva en el próximo partido, cada vez voy notando más el peso de los dedos, la falta de agudeza a la hora de sacar chascarrillos baratos. Intento hacer malabares con las palabras pero éstas se me caen como si fuera un mendigo en medio de un semáforo en rojo, además no disfruto escribiendo esta mierda como antes, que es lo fundamental. ¿Será obsolescencia programada? ¿Será que las carreras de Juanfran y los despejes de Godín se alimentan de mi ego? ¿Será que me creía mierda y no llegaba ni a peo? ¿Será que todo fue un sueño, u otra vida?


domingo, 22 de marzo de 2015

Pintiparada


Asqueado por el sorteo de la Champions, confiaba en la victoria del Atleti este sábado. El único motivo que se podía interponer entre ella y nosotros era el simple hecho de pensar que íbamos a ganar "porque sí". Afortunadamente Fernando Torres volvió a marcar en liga ocho años después un excelente gol de cabeza, y esa acción encarriló un partido en el que se pudo obtener mayor botín goleador. Aún recuerdo el magnífico 7-0 del pasado año donde el bueno de Moyá fue masacrado. ¿Quién le iba a decir que acabaría luego a estas orillas del río? Siguiendo con el partido, el Geta hizo una vez más muestra de su indolencia, que solo destierra cuando ve las orejas al lobo del descenso, porque mala plantilla no tienen... Cerca del descanso llegó el justísimo 2-0. ¿Habrá vuelto el balón parado para no irse jamás? Otra jugada marca de la casa, con genial ejecución por parte del lanzador, de Raúl Jiménez en la prolongación y de Tiago en el remate para apuntillar. Por cierto portugués, no te quemes mucho con tu selección que ya te vale volver de nuevo a tu edad... Antes del parón de selecciones este triunfo balsámico era fundamental, máxime tras la victoria fácil del Valencia. Va a costar mucho recuperar esa tercera plaza, pero confío en que a partir de aquí la trayectoria no sea más que ascendente. 


En la segunda parte el nivel de vistosidad se redujo, y llegaron unos inexplicables cambios de Simeone, dos de ellos en el último minuto. Solo se me ocurre que nuestro líder lo hizo porque no se fiaba del marcador... A mí personalmente me hubiera gustado ver más al mexicano, y darle más minutos a Cani y descanso a Arda, pero ¿se imaginan que marca el Getafe con quince minutos por delante? Lo mismo ahí hubiera habido alguien que diría que el Cholo fue de sobrado (no sería mi caso). Pero que todos los males sean que yo no entienda a veces los cambios del argentino. Se avecinan, por enésima vez, tiempos donde no vale fallar, porque la tercera posición es sumamente importante para planificar la temporada siguiente con mayor comodidad. Y luego está la Copa de Europa... Les juro que estaba convencido que nos encasquetaban al Madrid. No me gusta nada esa eliminatoria, yo quería un extranjero joder. Voy a vomitar de tanto Bernabéu. Solo queda jugarlo... Ellos, ya saben que no aprenden, pensarán que esta vez ya toca, que si el 93, que la Champions es otra cosa, que si el 93, Roncerdo sombra aquí sombra allá, que si el 93, que si la undécima, que si el 93, que si el miedo escénico, que si el 93... Honestamente, para mí es el peor rival que nos podía tocar, mas no tengo miedo, solo asco. Pero si se piensa en hacer algo grande en Europa, ¿qué mejor forma de intentar eliminar a los que nos dejaron sin la orejona en Lusitania? Soñar no es gratis, luego lo pagas cuando estás despierto, pero aún queda demasiado para ese duelo, en el que solo pido a los nuestros que se dejen la sangre. En dos semanas vuelvo y quién sabe si con crónica in situ del Córdoba-Atleti. Entre medias, un domingo con elecciones que me han dejado como un pingüino en el desierto por culpa de las mesas electorales y un clá$ico que me importa lo mismo que el resultado de dichas votaciones: un nabo. Nägemist!

jueves, 19 de marzo de 2015

No lo puedes entender, muchacho...

Este vuelta de octavos de Champions no merece perder el protagonismo con otros partidos, pero qué decir que no se haya dicho ya del rosario de encuentros tras esa fatídica noche alemana. Poco gol, servicios mínimos pero fiables y atisbos de mejoría en Cornellá (el único que no vi porque me entregué al Amor en Roma). Palíndromos y buenos recuerdos aparte, así llegaba por fin, más rápido incluso de lo que mis ansias deseaban, el desenlace a nuestro duelo ante el Leverkusen. Al final no fui a Antequera a verlo con mis familiares atléticos, desterrando toda superstición, y enfrentándome solo a la batalla que todos íbamos a librar en mayor o menor medida.


El ambiente era espectacular y, como he dicho otras veces, solo por eso ya merece la pena ver el partido. Increíble lección de animación en todo momento. Pero enseguida se vio que no iba a ser fácil, y la idea de una resolución por la vía rápida de la eliminatoria quedó en una esquina oscura de la habitación, entre la mesita de noche y el hueco donde pongo la mochila del trabajo. El partido en sí, se jugó siempre al mismo ritmo, con un sinfín de imprecisiones, como si el viento que zarandeaba a su antojo los papelitos del tifo fuera más aficionado al baloncesto o al cricket. Intensidad, faltas, briega, pero apenas ocasiones. Los teutones seguían férreos, pero los nuestros poco a poco fueron diluyendo las peligrosas contras, y además esta vez apareció el gol, el ansiado grial, cuando menos se esperaba. Mario, el de las grandes ocasiones, el que por suerte o por desgracia, sale de fiesta poco, pero cuando sale arrasa, nos igualaba la eliminatoria. 


Lo más difícil estaba hecho, pero seguía viniéndome a la cabeza la eliminatoria contra el Ajax, el gol de Kiko, el penalti de Esnáider (comentarista ahora), el gol a la contra de Babangida con Molina indefenso... mi primera gran noche europea como rojiblanco. Ahí ya sabemos lo que pasó, y mandaba cojones que me acordara de esa noche en vez de las mágicas veladas de hace meses. Sea como fuere, esto seguía igual, o peor, porque agotábamos cambios por culpa en gran parte de las lesiones. Cani, jugador que me gusta, dejó su lugar a Don Raúl. Antes, Moyá se había lesionado. Cómo me jodió que el bueno de Moyá se lesionara... Un auténtico profesional que me cae de putísima madre a pesar de tardar tanto en sacar de portería. Precisamente el hombre decía en una entrevista hace poco que "Firmaba pasar contra el Bayer y que no le llamaran a la selección". Ojalá te quedes aquí muchos años mallorquín.


Entonces entró Oblak, sin que supiéramos que sería juez y parte de una noche inolvidable. Fue sumamente emotivo, aunque el esloveno y su desgarbada motricidad se empeñaran en lo contrario. Me resulta simpático el chaval. Si es que me cae bien todo el mundo a mí... Hasta los inconscientes que me decían la víspera del partido que "el Atleti iba a volver a ser lo que era" (como si eso fuera malo) "porque había vuelto Torres"... Volviendo al partido, se lesionaba también Mandzukic. Pero este tío es un gladiador coleccionista de espadas de madera. Aguantó todo lo posible, aguardando la resolución de la duda de Simeone, que con una sola bala en el cargador tuvo la sabia paciencia de esperar hasta no tener el resultado exacto de la ecuación. Esa zozobra de no saber si Gabi si Torres mostraba lo que nos jugábamos todos. Fernando, hizo lo que pudo pero que al igual que el resto del equipo se le nubló la vista y le pesaron las piernas con el paso del tiempo. Los contratiempos no influían demasiado en el juego, que seguía espeso, áspero y taquicárdico. Koke fallón como nunca pero voluntarioso como siempre, Arda se erigía como nuestro faro, y Giménez daba una lección defensiva con su pinta de todo menos de futbolista. Grande el uruguayo benjamín, que fue digno del mejor Godín. Todos se dejaban la piel, pero faltaba lucidez en los metros finales. 


No obstante, el Atleti ya estaba ganando a los puntos, como si eso sirviera en el fútbol... No me lo podía creer, pero el partido se desangraba e iba a la prórroga, salida en coche mediante y minutos finales en un Telepizza con mi chaqueta del Atleti, sintiéndome observado por los consumidores de los martes locos de los cojones. La prórroga, ya de vuelta y encendiendo la tele de una habitación antes de apagar la de la otra para no perderme nada, se me pasó rápida... Solo un trallazo de Raúl García y un remate en plancha de Torres me aceleraron el corazón mientras engullo compulsivamente. En Roma conocí el origen de la palabra agonía, que es la angustia del que sufre por defender su vida en el agón (los juegos estos que hacían los romanos vaya). Aunque esa reflexión me venía a la cabeza, yo en realidad estaba sedado, hueco, engañándome a mí mismo diciendo que me daba igual mientras miraba el precipicio de reojo. Pitaba el buen árbitro italiano el final de la batalla de 210 minutos y comenzaba otra que no iba a durar ni diez. Honrada y noble. "Atleti hasta la muerte" cantaba la grada. Solo por eso ya merecía la pena ver el partido. Intercambio de mensajes pero rápido desconecto el móvil. No sé ni donde meterme. Llegábamos a la justa tanda de penaltis, que no quería ni en pintura por la trayectoria del partido, por el meta alemán, al que tengo ojeriza desde la ida por el simple hecho de ser muy bueno, y porque me recordaba irremediablemente a la intertoto contra el Villarreal... No sé por qué narices me venían esa mierda de recuerdos, ¿miedo? no te diría yo que no... Porque los antecedentes no eran nada halagüeños. Pero por mucho que este grupo lo pase mal, tiene algo diferente y más que ninguno: coraje y corazón. 


La tanda comenzó como el puto culo. Y me sentía culpable porque había dicho que si Raúl fallaba prefería que la echara fuera a que la parase el portero... Me hizo caso el navarro. Afortunadamente la hemorragia se cortó de raíz con la parada de Oblak, que aunque el 10 de ellos, el mismo que marcó el gol en la ida, lo tiró mal, aguantó como un campeón sin vencerse a un lado. Un giro de guion inesperado el de este partido, que puede haber comenzado la redención Jan, todo un caballero además. Los penaltis se fueron sucediendo, tirados o muy bien o muy mal. No hubo término medio. La imagen de Arda era descorazonadora, aunque me cague en su p... madre por no estar centrado en un posible lanzamiento en vez de con los rezos. Afortunadamente llegamos al quinto penalty con un Torres monárquico que anotó sin pestañear. Más no era posible ajustar al palo. No me quiero ni imaginar la presión que tendría el pobre... 


Así llegó el turno de una leyenda del Leverkusen: Kiessling. Ya sabemos lo que pasó, y ahí por fin dejé de ser un autómata por unos diez segundos para vociferar, como siempre metiéndome con el equipo contrario, como si fueran culpables de toda la angustia sufrida. Enseguida puse pies en la tierra de nuevo, que yo soy muy comedido una vez exploto, pero qué quieren que les diga, al día siguiente me levanté a las 6:55 para ir al curro más fresco que nunca. Volvía el interés acentuado por la competición, las cábalas, los posibles rivales, y en medio un nuevo logro del Atleti de Simeone: remontar una eliminatoria y de propina vencer una tanda en competición oficial. Para ganar toda competición hay que tener suerte en momentos puntuales, pero para mí, los penaltis no son suerte, si acaso el rechace en el gol de Mario... No obstante, el Atleti ha pasado por el último resquicio de la puerta de embarque a Berlín, aunque aún quedan dos escalas más... joder si quedan... 
y hay que mejorar mucho para aspirar a hacer algo grande, pero para mí ya son los mejores. 


jueves, 26 de febrero de 2015

Supositorio

El que más y el que menos se las prometía muy felices, pero el tiro salió por la culata y al Atlético de Madrid le dio un nuevo amarillazo en el BayArena. Al parecer los del Cholo se dejaron la brújula, el mapa y el gps en Paseo de los Melancólicos, porque ofrecieron una desorientación tan inexplicable como mi complejo de inferioridad. Además, en cada balón dividido los nuestros parecían aristogatos en medio de gatos arrabaleros. Los de rojo se llevaban cada balón y corrían hacia Moyá como putas gacelas. Aún así, en mi opinión hicieron el partido de su vida y los nuestros uno horripilante. No obstante, Tiago pudo marcar al borde del descanso, porque en cuanto a ocasiones, tampoco hubo tanta diferencia. Sí que la hubo en no saber a qué se jugaba, y eso es algo aún más preocupante que jugar directamente mal. 



Por su parte, los pillendreher hicieron un partido muy bueno e intenso. Ya el año pasado no les quería ni en pintura, y mis peores temores, aparcados por la ola de grandeza que en el último año ha bañado al Atleti, volvieron a aparecer tras el primer y único tanto del partido. Curiosamente en uno de los pocos momentos en los que con mi incontinencia espacial me fui al fregadero. Gran cena la que me preparó mi señora y gran gol por cierto. Tras el revés alemán, poca o nula reacción, expulsión de Tiago mediante. Me hubiera gustado ver a Cani, que creo puede darnos ese plus de aguante de pelota que nos falta. Torres pudo empatar pero remató horrible. Respecto al gol anulado porque había salido fuera, menos mal que no hice el gili de celebrarlo. Yo y mi buena costumbre de esperar el ok del árbitro... Noche para olvidar, y en la que todos creíamos que el Atleti iba a hacer los deberes sin problema. Reconozcámoslo. 


Pero esta versión tan gris del Atleti se está pasando ya... Las dos últimas salidas han tenido un patrón muy parecido y preocupante. Fue otro partido extraño, como el de Vigo... espero que sea por la época del año y esta mala racha esté medianamente "planificada" por los preparadores, porque si no, a galeras a remar. Lo malo es que esta vez puede salir muy pero que muy caro y dar al traste con una competición en la que tengo puesta la mente desde el día del sorteo. El no haber marcado fuera a ellos les deja un resultado cojonudo para contragolpear, que al parecer se les da genial con tanta bala arriba. Afortunadamente, este partido ha marcado un punto de inflexión en mi carrera como atletista, y me consuelan varias cosas: 

A) Confío plenamente en el equipo para remontar tras habernos dejado vivos. 
B) El ambientazo. La afición va a apretar como nunca, si bien así no se ganan partidos... 
C) De no volver a Alemania el 6 de junio, con la derrota de ayer ya empecé a encajar cómo sería aceptarlo y eso que me ahorro...
D) No soy tan supersticioso. Desde Lisboa no hago tantas gilipolleces de rituales. Me costó pero sigo gnóstico...
E) El fútbol no me llena tanto como antes. Por suerte tengo más parcelas que llenan mi felicidad y tristeza. ¿Me estaré haciendo viejo?
F) Somos el Atleti joder!

Ya faltan menos de tres semanas...

sábado, 21 de febrero de 2015

El fútbol como medicina

Desde 1936, llevan la cruz de bayer en su camiseta.
Antes, el emblema era un león.
1904, los trabajadores de la fábrica Bayer en Leverkusen, solicitan a sus superiores la creación de un club deportivo. Tres años más tarde, el Bayer Leverkusen disputa el primer partido de fútbol de su polideportiva historia. Esta pintoresca iniciativa no es exclusiva de los alemanes, también clubes como el Sochaux (Peugeot) o el PSV (Phillips) tienen su origen en una empresa. La idiosincrasia del equipo que hoy nos atañe con motivo del próximo duelo Champions, siempre ha estado ligada a la cruz de Bayer. La empresa farmacéutica dio identidad futbolística a una ciudad formada por un conglomerado de pequeños pueblos, situada en la región de Renania del Norte-Westfalia (equipos como Schalke, Dortmund, M'Gladbach o Fortuna Düsseldorf pertenecen a ella también). No se debe confundir nunca al Bayer con el Bayern de Munich. Bayer hace referencia a las aspirinas, pero Bayern va referido a la región de Baviera. Yo me enteré no hace tanto, lo reconozco. Tampoco es exclusivo el hecho de que representen a la empresa alemana, porque no hay que olvidar el extinto vínculo del Bayer Uerdingen, pero eso amigos, es otra historia que ya está en el horno, prosigamos...

Rüdiger Vollborn levantando la UEFA del 88
Los comienzos de los Werkself, traducido es algo así como equipo-fábrica, no fueron fáciles, y en las primeras décadas tan solo pelearon en los campeonatos regionales, forjando ahí su rivalidad más fiera con el 1. FC Köln (el Colonia). No fue hasta la temporada 1978/79 cuando lograron ascender a la máxima categoría teutona. A partir de ahí jamás han vuelto a descender. Durante su historia, la sección de fútbol se separaría y volvería varias veces con el resto, pero es indiscutible que estamos hablando de un club multisport en toda regla. En los ochenta comenzó su auge, haciéndose un nombre en la Bundesliga y participando en la Copa de la UEFA. En su segunda intentona conquistó uno de los títulos con desenlace más épico de la historia del fútbol. El RCD Espanyol de Javier Clemente tenía una ventaja de la ida de 3-0. Recordemos que la antigua UEFA tenía ese formato a doble partido incluso en la final. Pero los rojinegros, con el ímpetu alemán por bandera, lograron algo casi imposible, e igualaron la final en la segunda parte. Los goles que recibió N'Kono fueron obra del brasileño Tita, del ídolo surcoreano Bum Kun Cha y de Falko Götz. Posteriormente el marcador no se movería y ganaron en la tanda de penaltis. Increíble. El segundo y último título de nuestros amigos se produjo en 1993, en la Copa Alemana. Derrotando por 1-0 al segundo equipo del Hertha Berlin. 

Bayer del 2002, antes de la final de Glasgow
Me sorprendí al conocer que estos son los únicos componentes de su palmarés. Porque el Bayer Leverkusen, a pesar de haberse convertido en un clásico de la Bundesliga, nunca ha conseguido ganarla. Hasta en cinco ocasiones han sido subcampeones, y en dos de esas ocasiones tiraron por la borda el liderato en la última fecha. Especialmente memorable fue la temporada 2002, en la que estuvieron a punto de ganar el triplete y finalmente fueron subcampeones de todo. Inolvidables los Butt, Ballack, Basturk, Zé Roberto, Ramelow, Neuville o Lucio de aquel Leverkusen dirigido por Klaus Toppmöller que se topó con la volea de Zidane y con las paradas de un imberbe Casillas en Glasgow. Quizá la "suerte" de lograr esa UEFA que estaba prácticamente deshauciada en el 88 esté cobrándose sus réditos ahora... Sin embargo, hay vida más allá del palmarés, y el Bayer goza de buena salud. Es un clásico de las competiciones europeas, y por sus filas han desfilado jugadores como Dimitar Berbatov, Paulo Sergio o el mismísimo Bernd Schuster. Mención aparte merecen Ulf Kirsten: máximo goleador de la historia de los Löwen(leones) y el guardameta Rüdiger Vollborn, jugador con más partidos oficiales en el club y protagonista en la tanda que les dio su título europeo: cosa de la que no pueden presumir sus rivales del Colonia, que les acusan, para mí erróneamente, de ser un equipo sin identidad más allá de pertenecer a una fábrica. A mí por el contrario me parece un club muy interesante y que llevó el deporte en general y el fútbol en particular, de la fábrica a la historia viva de Alemania.

Ujfa vs Barnetta
Centrándonos en la actualidad, es un rival peligroso, con varios jugadores que llevan allí toda una vida como Gonzalo Castro, Kiessling y Rolfes, combinado con el típico toque turco y asiático de Alemania en forma del coreano Son Heung-Min y del turco Çalhanoglu. Llevan cuatro años seguidos en Champions, donde han pasado tres de las cuatro veces a octavos y comparten con nosotros el cruel destino de haber disputado final y no haber sido campeones de la competición. Además, no hace mucho, concretamente en la temporada 2010/11, de gris recuerdo, nos cruzamos con ellos en la Europa League, en un grupo a priori asequible pero en el que el campeón de la competición cayó eliminado. Contra los germánicos no nos fue del todo mal. Un doble empate a uno con Quique y Heynckes en los banquillos. En el Calderón, igualó el partido Simao de penalty; en el BayArena, con el Atleti sin depender de sí mismo, fue Fran Mérida el que puso la igualada bajo la nieve. Todo quedó en tablas, y en esta ocasión tampoco va a ser fácil. Desde aquí, porque para combatir al enemigo es preciso conocerlo, hemos expuesto un cachito de historia de un club con una identidad peculiar, que nos muestra que el fútbol puede aparecer en cualquier sitio, y esperemos no nos dé mucho dolor de cabeza camino a Berlín.

martes, 17 de febrero de 2015

Mal día hoy para volar

Era un partido que a buen seguro iba a marcar el devenir de la temporada liguera. Tras magrear el cielo, había que batirse el cobre bajo llovizna y gaviotas despistadas. El Celta ya demostró en la primera vuelta ser un hueso, y esta vez no fue distinto, aunque sí lo fueron las circunstancias. Pérdida de puntos que constata que habrá que luchar por la tercera plaza con uñas y dientes, y a mucha honra. Tropiezo perdonable, pero derrota sin paliativos, de la que Valle-Inclán estaría orgulloso.


Me las prometía muy felices en cuanto a comodidad de visión. Una contraseña de Yomvi me hizo valorar la calidad de imagen tras tanto streaming del malo que me estaba haciendo tirar de radio más de una vez. Si el pasado domingo hasta miraba de reojo un Girona-Sporting mientras barría... Dispuesto a disfrutar de un partido en el que el Atleti tenía la transmisión jodida sin Arda, Koke y sin Raúl García, sobre todo en cuanto a creatividad por la ausencia de los dos primeros. Aún así, este equipo no para de sorprenderme, aunque esta vez en la vertiente negativa, cosa que se puede contar con los dedos de una mano desde que está por estos lares Don Diego. El primer tiempo por parte rojiblanca fue libre de humos, infumable es poco. Siempre llegando tarde y mal, constantes imprecisiones, personificadas en Tiago y Torres, que dejarían el terreno. Especialmente impactante fue la imagen del luso en el banquillo durante el descanso dejando a un lado problemas físicos. Tranquilo Tiago, una mala tarde la tiene cualquiera. Este primer acto tuvo un dominio insulso del Celta, que daba la sensación de desaprovechar meterle cuello a la borracha. Porque el glorioso ofreció unos 45 minutos que daban ganas de llorar, de cagar y vomitar. Se dice y punto, yo al Atleti lo quiero igual. Parecía que de repente estuvieran con 1% de batería, como mi puto teléfono móvil. Aunque paradójicamente los nuestros fueron los únicos que dispararon entre los tres palos.


El segundo tiempo no podía ser peor bajo ningún concepto. No lo fue. Pero sin embargo a pesar de la leve mejoría llegaron los goles vigueses. Otro penalty similar a la de la primera vuelta y gol de Nolito, que es un jugador que no encajaría en el Atleti pero cuyos regates no son de fogueo. Merecido tanto del gaditano. Poco después se hilvanaron varias jugadas de mérito, pero hoy no era el día, tampoco del árbitro. Al menos se vio sangre en las venas de Mario Suárez, que si bien influyó negativamente en los goles encajados fue un oasis dentro de la abulia general. Cuando se atisbaba la posible reacción, segundo tanto del Celta, obra de Orellana, muy porculero toda la noche. No obstante me gustó el carácter para tratar de revertir el varapalo, pero no fue suficiente ni para meter el susto en el cuerpo del equipo olívico. Se lo escuché ochocientas veces a los del plus, y ya que estamos, aprovecho para decir que ese gentilicio se debe a que Vigo tenía un olivo templario plantado en el atrio de una iglesia. Nunca te acostarás sin saber una cosa más (info). Poco más que contar... me gustó Cani, con buen trato de balón y sin esconderse. Mandzukic se parte el pecho por el equipo. Godín el alma y le parten la nariz. El mexicano tuvo dos buenos detalles para lo poco que jugó. A Siqueira le queda bien la barba de dos días, como a cualquiera de nosotros, y de paso parece mostrarse menos propenso a autodestruirse. Respecto al portero celtiña, si juega los demás partidos como contra nosotros en ambos encuentros, no sé qué hacen los grandes no pegando a su puerta. No era el día, ni mucho menos la noche. El auténtico tridente fue el dispuesto por Nolito, Larrivey y Orellana. Podemos culpar a las meigas si queremos, pero lo que es cierto es que los servicios mínimos no funcionaron bien y, francamente, era previsible este traspiés, aun siendo el Atleti un equipo sumamente fiable. No sé si es psicológico o físico, pero no es casualidad que en el fútbol y la vida en general, uno suele salirse en según qué situaciones comprometidas y cagarla después soberanamente en momentos aparentemente sencillos. ¿Confianza? ¿Desmotivación? ¿Orden divino? ¿Relajación tras el orgasmo? El día que descubramos estas cosas no tendrá sentido la vida, y mucho menos el balompié.

PUTO CANAL PLUS A LAS 21:00 GAFE ESTE AÑO
"Qué manera de subir y bajar de las nubes, que viva mi Atleti de Madrid"


Anexo: Memorias de África, Costa de Lágrimas
La Copa de África tiene un toque exótico y a fútbol natural que no lo tiene ninguna otra competición. Los partidos suelen ser pésimos, pero siempre la sigo aunque no pueda apenas ver las fantásticas retransmisiones de Eurosport. Falta de tiempo y también de ganas, pero la final sí que la vi con un cervezón más belga que el Congo. Ghana y Costa de Marfil se enfrentaban en terreno que alguna vez fue español. A falta de que los ecuatoguineanos no llegaran a la final, yo iba con los Elefantes marfileños. Ghana merece un título, pero al menos en los mundiales han pasado más de una vez de la primera fase. Sin embargo, el equipo naranja nunca ha sabido competir en ellos, y encima no ha tenido ni pizca de suerte, como en el trágico final contra Grecia en Brasil. Allí un penalty en el descuento les privó de pasar de ronda. Menos de un año después, tras un partido tan malo como si el Atleti se enfrentara a sí mismo el domingo pasado en Balaídos, la final tenía que dirimirse por penales. No era nada nuevo para Côte d'Ivoire, que en las cuatro finales que había disputado no había metido un solo gol. Siempre 0-0. Lo ghaneses tomaron una ventaja a priori insalvable: 2-0. Solo he visto estar siquiera cerca de empatar un marcador así en una tanda el día que Ramos mandó el penalty a Plutón contra el Bayern (en ese caso él falló la igualada). En este caso Ghana se dejó remontar, y luego todos comenzaron a meter penaltys como churros, y algunos de churro también. Llegó el momento de los porteros. El joven ghanés falló, y llegó el turno para Barry Kopa, que solo había disputado la final por lesión del portero titular. Él era el mismo que apunto estuvo de pararle el penal a Samaras en Brasil. El destino quiso que con una carrera heterodoxa y un disparo decente diera a esta generación (ya sin Drogba) una alegría que se les resistía. Me alegré por ellos y por la experiencia de esa tanda, por su desenlace y por la tensión incontenida que se mascaba. Lágrimas de pena y alegría, rezos, desconsuelo y frenesí llevados al paroxismo... Esa magia y sentimiento por el fútbol solo se tiene en África. Sin duda un fotograma que siempre recordaré, os lo digo yo que tengo buena memoria para estas mierdas.

domingo, 8 de febrero de 2015

ORGULLO

No se me ocurre una palabra que condense mejor todo lo que siento, que es mucho. Un orgullo del bueno, sin pizca de soberbia, que de eso andan sobrados en la acera de enfrente. El Atleti, un equipo con mayúsculas luminosas, nos regaló uno de los partidos más perfectos que recuerdo haber visto, y créanme que han sido unos cuantos. Un triunfo mayúsculo, sin un pero, ante un rival al que no ganábamos en liga desde 1999 y al que tantas veces habíamos tenido cerca de derrotar sin éxito. Aunque no merece la pena recordar esos derbis pasados, ni siquiera los triunfos recientes, porque este partido por sí solo se basta y se sobra para brillar. Todo salió sobre raíles. La charla en el calentamiento del Profe y de Godín ya prometía. El comienzo también, pero la lesión de Koke, que ya estaba hacía tiempo con la luz naranja encendida, nos hizo torcer el gesto. Afortunadamente esto es un equipo, no un concurso de mates, y cada uno sabe su cometido a la perfección. El gol de Tiago tras genial maniobra de Manyuka me ponía tranquilo en el sentido de que contra estos rivales hay que aprovechar las ocasiones. El tiro duro pero centrado del luso encontró un topo en prosopopeya que no pudo más que ralentizar el disparo. Pero había más, porque poco después Siqueira entra sin complejos en la cocina merengona para dejar atrás, allí remató Saúl, el torocampista, con una chilena que saciaba mis sueños más húmedos. Gol psicodélico del James Dean del equipo. Este chaval tiene algo que no tiene el resto. Yo, no obstante, pedía más. No me fío de esos cabronazos. El trauma de tantos años, ya saben. Además, las ganas de aniquilarlos, y de paso a esa arrogancia pestilente. Por si fuera poco, combinaciones perfectas, controles con denominación de origen Bayrampasa, taconazos croatas, exhibiciones de contundencia defensiva y ni una patada mal dada. Para eso había que mirar a los campeones del mundo, concretamente a su ario mediocentro. El otro, mientras, se encargaba de detener un disparo de Godín con su antebrazo alegre. Algún bobo dirá que le dio en la nariz, pero aunque le hubiese dado, ello no cambiaba la jodida trayectoria. Además, la única napia que estaba cerca de ahí era la fracturada de Godín, a manos del mismo Khedira, y la del árbitro. De todas formas ¿qué coño hago yo enmierdándome con árbitros en un partido perfecto? Seguimos, que hay más. 

La segunda parte no podía haber confianzas, pero los nuestros no dieron resquicio. Continuó esa muestra de juego colectivo sembrado de cojones y calidad. Las ganas de nuestros indios llevaron al tercero, pasazo de Arda, prolonga al segundo palo Saúl, y allí estaba el mosquetero presto para dar la estocada definitiva. Le come el desayuno completo a Varane. En esas sale Torres, y en la primera se cae grotescamente, pero en una muestra más de la capacidad de superación de este equipo, se resarce y recupera la pelota. Minutos más tarde dio un gran pase al corazón del área para que la tanqueta balcánica remachara el cuarto. Tarde mágica, totalmente perfecta y merecida. En un momento de máxima exposición, cuando creían que iban a dejarnos sin argumentos, fue el Atlético de Madrid el que habló en el campo, dejando totalmente desnudos a los flojos de pantalón. Esta semana a nadie le gustará el fútbol. Nadie hablará de las pinturerías de Isco, de la BBC, del carapala de oro ni su puta madre... No viene mal de vez en cuando no... 


Ahora el equipo recibe un chute extra de óxido nitroso. Esto es muy largo, y hay que seguir en esta senda. El próximo partido será durísimo con tantas ausencias, pero pase lo que pase, ahora hay que saborear. Encuentro de hall of fame mental. Gracias por este triunfo, en especial a el hombre: Simeone y su aplauso apasionado al salir hacia el vestuario tuvo para mí un carácter simbólico. Él mejor que nadie sabía que había dado una lección a los que tachaban al equipo de violento en el mejor momento. Luego, fue un gustazo oír la justificación de su planteamiento a posteriori. Nada más que orgullo, orgullo que sale por los ojos, por la boca y por los dedos. Orgulloso del Atlético de Madrid. Con saberlo yo, y escribirlo por aquí, que es como anotarlo en un diario bajo llave, ya me conformo. Acuérdense siempre de este partido.

domingo, 1 de febrero de 2015

Limpiándonos el barro

Tras una semana difícil en lo anímico y mediático, el Atleti demostró que es un gigante con los pies de granito. En este caso el barro solo habitaba en el suelo de Ipurúa.  Fue en un inhóspito pero agradable reducto de fútbol con aroma a las islas, con sensaciones de un tiempo aniquilado entre tantos estadios con centro comercial en sus bajos y nombres de multinacionales. Es justo y necesario en los tiempos que corren un escenario así. Tan justa y necesaria como la victoria de un Atleti que no pecó en una situación perfectamente apta para patinar. No fue así, y desde el principio los nuestros dieron una lección de camaleonismo y de efectividad, cuyos adalides fueron Raúl García, Griezmann y Mandzukic. El ataque estuvo sobresaliente y la retaguardia expeditiva, siendo conscientes del terreno pantanoso del partido. Es de gran equipo el saber adaptarse al medio, y yo le doy muchísimo mérito a este triunfo ante un Éibar que no pudo sobreponerse en ningún momento pero que espero esté mucho tiempo en primera. Es de admirar este equipo, de una localidad cuya población no llega a los treinta mil habitantes. Fútbol obrero de un clásico de segunda que va camino de seguir un año más en la máxima categoría. Afortunadamente, Euskadi y la equipación gris se llevan bien, será porque el barro norteño tiene vía libre para destacar en esta tela tan blancuzca...


La segunda parte, que dejó el 1-3, fue un mojón considerable, al que solo dieron algo de pimienta un par de acciones de Manyuka, al que considero lo suficientemente noble como para no tocar los cojones a un equipo tan humilde como el eibarrés... No obstante, no deja de tener gracia que esta supuesta provocación venga tras el show de Neymara en el Calderón. A colación de esto, aprovecho sin que sirva de precedente para decir que me parecen buenas las declaraciones de Cerezo diciendo que el brasileño "no le parece provocador". No conviene señalarse mucho, y siempre he considerado la mejor estrategia la de no chillar mucho. Dicho queda. Ahora me marcho a seguir viendo a los Hispanos luchar por el bronce.

Koke, obrero y orfebre. 23 años y 200 partidos como rojiblanco. Camino de leyenda

jueves, 29 de enero de 2015

Malos tiempos para la épica

Voy a ser objetivo, aprovechando el alivio que supone haber evitado escribir esta crónica desde una silla de hospital y desde el teclado del móvil, con lo bien que estoy ahora tras haber visto un capitulito de Mad Men y ponerle una coma a un día duro, como casi todos. Anoche quedé triste, decepcionado, avergonzado, y no por el resultado, sino por algunos hechos puntuales que se produjeron en este partido de vuelta de copa. Con lo que prometía con el golazo de Torres... El Niño sigue callando bocas con unos pocos segundos... Su gesto besando el césped en la vuelta del hijo pródigo no tiene precio, solo por eso me valió la pena ver el primer tiempo, porque la segunda parte solo la seguí por teléfono. Si piensan que era por el resultado adverso, me conocen muy poquito. Este primer tiempo fue vibrante, lo disfruté a pesar del varapalo del marcador. El Barsa fue letal a la contra, pero el Atleti fue combativo (en el buen sentido) y mantuvo el mentón alto hasta el descanso. Toda eliminatoria está realmente jodida cuando juegas la vuelta habiendo perdido sin haber marcado fuera. Si encima se juntan tres grandes futbolistas como los tres delanteros que se han apañado los fosforitos, pues poco hay que hacer. La clave fue ese 1-1 rápido, donde no sé cómo cojones entra el balón, el cual creí que paraba Oblak, que sigue con claroscuros pero al que veo titular el año que viene. Este, me temo que poco más jugará a no ser que la cague mucho Moyá. 

Luego estuvieron las decisiones arbitrales, de un señor con unos apellidos que no evocan nada bueno acá por el Manzanares: "Gil y Manzano", casi nada al aparato. Pero la culpa la tiene esa femme fatale, esa zorra impía llamada Compensación. Ella hizo que el árbitro, último responsable, no pitara una flagrante falta sobre Juanfran por la banda que era amarilla minutos antes, a su vez hizo que luego pitara un surrealista penalty sobre el propio alicantino, y finalmente que este señor no pitara una mano bastante evidente que hubiera supuesto un punto de inflexión considerable. Yo pienso eso, que tiran mucho de compensación en cuanto huelen que han cometido un error. En el descanso llegó la expulsión de Gabi, que no sé qué leches le dijo al árbitro ni en qué tono para que le expulsase... Nuestro capitán dejó manco al equipo, mucho más de lo que lo estaba sin Godín ni Tiago. Luego lo de Arda, que no sé cómo cojones se le fue el pistón de esa manera tan grosera tras hacer minutos antes un control de genio de barrio. Te quiero turco, pero si de mí dependiera te metía tres o cuatro partidos. Yo no entro en lo que sancionen o dejen de sancionar a otros jugadores, pero no me gusta que uno de mi equipo cometa esas atrocidades que ensucian un escudo al que idolatro. Aún así, perdonado quedas otomano, que no se repita (aún recuerdo cuando calmaste a Diego Costa en un derbi mítico). Hubo tiempo para las ya tan típicas regañinas entre Raúl García y el resto del mundo, que no me gustan nada tampoco. Hay que tener temple coño... Entre unas cosas y otras hemos dado carnaza a los oportunistas de turno, que esta vez vuelven a tener argumentos para darnos bien. Solo queda seguir hacia adelante, felicitar al Barsa, no sin antes decirle a Neymar que se cree mierda y no llega ni a peo. De donde no hay no se puede sacar, y es una lástima que tanto talento quede emponzoñado por su actitud de niñato, porque si un tío calmado como Fernando Torres llegó a encararse con él por algo sería... No obstante, el mayor insulto es la ignorancia. Estos pavos se crecen cuanto más se enciende la gente contra ellos joder... La coneja Jordi Alba es otra que tal baila, pero no nos desviemos, que hoy el centro de atención son los míos, que son los que me importan y que no supieron perder. Eso me jode un huevo, más que caer eliminado de una competición cuyas acciones estaban empezando a subir. Hoy, en un ambiente en el que pocos sabían que era del Atleti, con una puta tele con los manolos esos insidiosos en el cogote, he tenido que capear el temporal. Por suerte o por desgracia, la gente opina sin conocimiento de causa, cegada por sus colores y/o con una opinión ultrasesgada por los medios. Tuve que aguantar a un madridista desprendiendo ácido antibarcelonista y absurdeces de árbitros comprados, diciendo además que el ciclo Cholo había tocado a su fin. Y a un señor que decía que le habían robado el partido a mi equipo. En esos momentos en los que uno se siente como un extraterrestre en medio de tanto terrícola, lo que menos podía sospechar, fue lo que este hombre hizo después, sacar orgulloso su teléfono con una funda rojiblanca donde rezaba "Bendita Afición". No coincidía del todo en sus razonamientos, pero ahí surgió esa extraña conexión de Sra. Rushmore que me alivió por un momento. Al final, durante ese almuerzo en el que estaba a la defensiva debido a esa conversación de fútbol forzada por la tele, poco tuve que defender a mi equipo, apenas entré al trapo y cuando lo hice, fue con mi verdad por delante y reconociendo lo que no está bien. Porque yo me creo más objetivo que nadie del universo, aunque intuyo que por el simple hecho de creer eso, ya estoy siendo sumamente subjetivo. Yo y mis mierdas... Menos mal que esto no para. Próxima parada, Éibar, a ver qué nos encontramos por Ipurúa, me temo que nada bueno. No te rindas Atleti.



ANEXO: unos cojones que no caben en la mano
Hablando de manos, ayer, en un día aciago para los colchoneros, con la detención de Ansaldi incluida (ponte las pilas y vuelve ya macho), me arrancó una sonrisa el saber que la selección española de balonmano había pasado a semis del mundial, derrotando nada menos que a Dinamarca. Un deporte venerable éste, y de los pocos que me despierta cierto orgullo nacional. Seguiremos atentos a Qatar 2015.



domingo, 25 de enero de 2015

Uno para todos

Que el Atleti de Simeone es un equipo en su máxima expresión es un axioma, pero luego están los partidos en los que brilla con luz propia alguno de los pupilos del argentino. El mosquetero Antoine Griezmann, en este derbi madrileño, fue el protagonista de cabo a rabo. Llevaba tiempo sin ver un partido completo de los nuestros, tenía casi síndrome de abstinencia, si bien mi metadona había sido, como mucho, ver fragmentos de partidos. El hecho de enterarme a la mañana siguiente justo antes de entrar al trabajo del resultado de la ida de copa contra el barca habla por sí solo... De esta manera, saboreé más la victoria justa y con un brillo muy focalizado de este Atlético de Madrid, que en la primera jornada ante este mismo rival ofreció una lamentable imagen. Hoy, cinco meses después, he de decir que me está pareciendo una temporada cojonuda. 

Como decía, Griezmann se está mostrando cada vez más como ese enfant terrible que sabemos que ha de ser. En el primer gol se aprovechó de típico fallo en salida de balón del Rayo de Jémez para anotar con sanfre fría. En el segundo, una gran peinada de nuestro alfil croata la culminó con igual calma. Igualito que yo vamos... Hay que ver como una portería se te puede hacer infinitamente pequeña o sorprendentemente grande. A partir de ahí, pasó lo que este año sucede con demasiada frecuencia: gol visitante que complica el partido. Trashorras, uno de los jugadores que más me llama la atención de los vallekanos, la clavó ante un Moyá que aunque imagino que sabría que era el único sitio por el que se la iba a clavar el rayista, no llegó. Por cierto, me comentan que partidazo de Oblak en copa y me alegro sobremanera. Tenemos dos grandes porteros hasta que se demuestre lo contrario. La segunda parte no contribuyó al empate, y los nuestros empujaron hasta sentenciar con un extraño gol, que es algo que creo no tenía este equipo: gol de córner en propia puerta. ¿Se imaginan que estaba ensayado para que saliera así? Luego salió Torres, el otro niño, que parece puede hacer buenas migas permanentemente con Antoine. No marcó, pero es cuestión de tiempo. Sinceramente creo que en el mercado de invierno el equipo ha salido reforzado. Aquí aprovecho para mostrarle mis respetos a Cristian Rodríguez, un jugador que ha exudado atleticismo desde que llegó y que me cautivaba con sus arrancadas, sus cebollazos y los cojones que le ponía a cada jugada. Suerte en Parma y que te vaya bonito vuelvas o no. "Cebosha: Uno di noi". Por otro lado, llega un jugador que siempre me ha gustado: Cani, sin haberle visto jugar, aportará más fútbol, cosa de la que no vamos precisamente sobrados. Y Fernando es Torres... Volviendo al partido, yo hubiera agotado los cambios, y los hubiera hecho antes, pero el Cholo sabrá. Fue un gustazo escucharle en una entrevista que ya había leído online en la que almuerza con Maldini, sus hijos y Gustavo López. Una verdadera gozada este tipo de charlas distendidas y con historias y opiniones de las que hacen a uno dar gracias por gustarle este deporte. Una nueva victoria, para seguir apuntalando la tercera plaza y seguir mirando igual hacia abajo que hacia arriba. En medio, un nuevo episodio, esperemos que no el último, de la Copa del Rey. Yo lo veo chunguísimo, pero remontable incluso si marca el puto Barsa. Otra noche mágica nunca está de más, y ya no digo nada que luego todo se sabe...


Anexo: Agvonavbare
Si hay un portero noventero al que guardo especial cariño es al nigeriano Wilfred, luego llegó Songo'o, pero el hecho de que fuera un portero de raza negra le daba un toque llamativo. Por ese motivo, me resultó fácil amarrar ese nombre en mi, incipiente por aquella época, base de datos futbolística. No me pregunten qué comí hace dos días, pero sí cualquier gilipollez desde la temporada 94/95 para acá, y les devuelvo el dinero si no les doy una respuesta convincente. Por terminar de agrandar mis vínculos con el protagonista de este anexo, recuerdo cómo lo reconocí en un capítulo de "Los ladrones van a la oficina" en el que hacía de Baltasar. Por último, uno de mis primeros cromos de colecciones Este de la temporada 95/96, la primera y última que tuve, era del africano, al que elegí para que mi vecino, que tenía ordenador con una cosa llamada escáner y otra impresora que sacaban imágenes de cualquier cosa en papel, me imprimiera en blanco y negro. Hoy, el Rayo, en otra de sus medidas que le retratan como uno de los mejores clubes de primera, y el más solidario por descontado, va a ayudar a traer a los hijos de un agonizante Wilfred, al que desconocemos los motivos, pero el fútbol no le terminó de dar para vivir como imagino vivirán los futbolistas de la actualidad. Un tío grande en ambos sentidos.