domingo, 8 de febrero de 2015

ORGULLO

No se me ocurre una palabra que condense mejor todo lo que siento, que es mucho. Un orgullo del bueno, sin pizca de soberbia, que de eso andan sobrados en la acera de enfrente. El Atleti, un equipo con mayúsculas luminosas, nos regaló uno de los partidos más perfectos que recuerdo haber visto, y créanme que han sido unos cuantos. Un triunfo mayúsculo, sin un pero, ante un rival al que no ganábamos en liga desde 1999 y al que tantas veces habíamos tenido cerca de derrotar sin éxito. Aunque no merece la pena recordar esos derbis pasados, ni siquiera los triunfos recientes, porque este partido por sí solo se basta y se sobra para brillar. Todo salió sobre raíles. La charla en el calentamiento del Profe y de Godín ya prometía. El comienzo también, pero la lesión de Koke, que ya estaba hacía tiempo con la luz naranja encendida, nos hizo torcer el gesto. Afortunadamente esto es un equipo, no un concurso de mates, y cada uno sabe su cometido a la perfección. El gol de Tiago tras genial maniobra de Manyuka me ponía tranquilo en el sentido de que contra estos rivales hay que aprovechar las ocasiones. El tiro duro pero centrado del luso encontró un topo en prosopopeya que no pudo más que ralentizar el disparo. Pero había más, porque poco después Siqueira entra sin complejos en la cocina merengona para dejar atrás, allí remató Saúl, el torocampista, con una chilena que saciaba mis sueños más húmedos. Gol psicodélico del James Dean del equipo. Este chaval tiene algo que no tiene el resto. Yo, no obstante, pedía más. No me fío de esos cabronazos. El trauma de tantos años, ya saben. Además, las ganas de aniquilarlos, y de paso a esa arrogancia pestilente. Por si fuera poco, combinaciones perfectas, controles con denominación de origen Bayrampasa, taconazos croatas, exhibiciones de contundencia defensiva y ni una patada mal dada. Para eso había que mirar a los campeones del mundo, concretamente a su ario mediocentro. El otro, mientras, se encargaba de detener un disparo de Godín con su antebrazo alegre. Algún bobo dirá que le dio en la nariz, pero aunque le hubiese dado, ello no cambiaba la jodida trayectoria. Además, la única napia que estaba cerca de ahí era la fracturada de Godín, a manos del mismo Khedira, y la del árbitro. De todas formas ¿qué coño hago yo enmierdándome con árbitros en un partido perfecto? Seguimos, que hay más. 

La segunda parte no podía haber confianzas, pero los nuestros no dieron resquicio. Continuó esa muestra de juego colectivo sembrado de cojones y calidad. Las ganas de nuestros indios llevaron al tercero, pasazo de Arda, prolonga al segundo palo Saúl, y allí estaba el mosquetero presto para dar la estocada definitiva. Le come el desayuno completo a Varane. En esas sale Torres, y en la primera se cae grotescamente, pero en una muestra más de la capacidad de superación de este equipo, se resarce y recupera la pelota. Minutos más tarde dio un gran pase al corazón del área para que la tanqueta balcánica remachara el cuarto. Tarde mágica, totalmente perfecta y merecida. En un momento de máxima exposición, cuando creían que iban a dejarnos sin argumentos, fue el Atlético de Madrid el que habló en el campo, dejando totalmente desnudos a los flojos de pantalón. Esta semana a nadie le gustará el fútbol. Nadie hablará de las pinturerías de Isco, de la BBC, del carapala de oro ni su puta madre... No viene mal de vez en cuando no... 


Ahora el equipo recibe un chute extra de óxido nitroso. Esto es muy largo, y hay que seguir en esta senda. El próximo partido será durísimo con tantas ausencias, pero pase lo que pase, ahora hay que saborear. Encuentro de hall of fame mental. Gracias por este triunfo, en especial a el hombre: Simeone y su aplauso apasionado al salir hacia el vestuario tuvo para mí un carácter simbólico. Él mejor que nadie sabía que había dado una lección a los que tachaban al equipo de violento en el mejor momento. Luego, fue un gustazo oír la justificación de su planteamiento a posteriori. Nada más que orgullo, orgullo que sale por los ojos, por la boca y por los dedos. Orgulloso del Atlético de Madrid. Con saberlo yo, y escribirlo por aquí, que es como anotarlo en un diario bajo llave, ya me conformo. Acuérdense siempre de este partido.