domingo, 1 de febrero de 2015

Limpiándonos el barro

Tras una semana difícil en lo anímico y mediático, el Atleti demostró que es un gigante con los pies de granito. En este caso el barro solo habitaba en el suelo de Ipurúa.  Fue en un inhóspito pero agradable reducto de fútbol con aroma a las islas, con sensaciones de un tiempo aniquilado entre tantos estadios con centro comercial en sus bajos y nombres de multinacionales. Es justo y necesario en los tiempos que corren un escenario así. Tan justa y necesaria como la victoria de un Atleti que no pecó en una situación perfectamente apta para patinar. No fue así, y desde el principio los nuestros dieron una lección de camaleonismo y de efectividad, cuyos adalides fueron Raúl García, Griezmann y Mandzukic. El ataque estuvo sobresaliente y la retaguardia expeditiva, siendo conscientes del terreno pantanoso del partido. Es de gran equipo el saber adaptarse al medio, y yo le doy muchísimo mérito a este triunfo ante un Éibar que no pudo sobreponerse en ningún momento pero que espero esté mucho tiempo en primera. Es de admirar este equipo, de una localidad cuya población no llega a los treinta mil habitantes. Fútbol obrero de un clásico de segunda que va camino de seguir un año más en la máxima categoría. Afortunadamente, Euskadi y la equipación gris se llevan bien, será porque el barro norteño tiene vía libre para destacar en esta tela tan blancuzca...


La segunda parte, que dejó el 1-3, fue un mojón considerable, al que solo dieron algo de pimienta un par de acciones de Manyuka, al que considero lo suficientemente noble como para no tocar los cojones a un equipo tan humilde como el eibarrés... No obstante, no deja de tener gracia que esta supuesta provocación venga tras el show de Neymara en el Calderón. A colación de esto, aprovecho sin que sirva de precedente para decir que me parecen buenas las declaraciones de Cerezo diciendo que el brasileño "no le parece provocador". No conviene señalarse mucho, y siempre he considerado la mejor estrategia la de no chillar mucho. Dicho queda. Ahora me marcho a seguir viendo a los Hispanos luchar por el bronce.

Koke, obrero y orfebre. 23 años y 200 partidos como rojiblanco. Camino de leyenda