lunes, 2 de noviembre de 2015

Mapas, Banderas y Billetes

Siempre me ha atraído la geografía y la vexilología. De pequeño, así estoy como estoy, me flipaba la sección de banderas de una setentuda enciclopedia que cogía polvo sin mí. Pero claro, databa de una época previa a la caída del muro de Berlín, y por supuesto también a la división de Yugoslavia cual botella de Sheriton en un botellón nini. Esa pasión iba en paralelo con una pasión aún mayor, la del fútbol. Tenía una libreta en la que dibujaba esas banderas, emparejándolas y escribiendo un resultado. Luego en el patio de mi antigua casa jugaba para recrear los goles de esos 'partidos imaginarios' en absoluta privacidad, celebrándolos y todo. Yo podría jugar mucho en la calle con más gente, pero esos momentos en solitario era donde más daba rienda suelta a mi retorcida imaginación. El problema era que de vez en cuando aparecían en las noticias y en las guías Marca (de internet ni hablar) países que ni sabía que existían. Estonia, Letonia, Georgia... o Kazajistán. Cuando pude tener acceso a esas nuevas naciones y sus banderas, ya uno tenía la edad del pavo, y no seguía los mismos rituales, pero en cualquier caso, centrándonos ya en el tema, disfruto cuando equipos de naciones de tercera fila futbolística se cuelan en el primer plano de las competiciones internacionales. Ese toque de exotismo siempre contribuyó a acentuar mi pasión por el fútbol. Por eso me parece bien el nuevo criterio para fomentar la presencia de campeones de ligas menores en la Champions League.

Bandera de Kazajistán
Así llegamos al enfrentamiento que vivirá nuestro equipo en tierras kazajas. ¿Verán desde el avión al agonizante Mar de Aral? Kazajistán es una emergente nación euroasiática, de hecho, hace poco que juega en UEFA, mientras que el resto de Stan's (Turkmenistán, Uzbekistán, Kiguizistán y Tayikistán) lo hacen en Asia. Hasta hace poco pensaba que la capital de esta gigantesco estado era Alma-Ata, pero no, desde 1998 la nueva capital es Astaná (a más de 6000 kms de Madrid). Una medida que hizo que este núcleo, anteriormente conocido como Akmola, haya triplicado su población y haya crecido hasta ser una de las capitales más nuevas del mundo. Poderoso caballero es don dinero. No entraré en más detalles geopolíticos. Simplemente, nos enfrentamos a un rival que está más lejos que a tomar por culo, y vamos a jugar en una ciudad 'artificial' y mejorada a golpe de talonario (tenges kazajos en concreto). Este hecho, se extiende al equipo local: el FC Astaná. Así que de historia y hemerotecas digitales más bien poco. Nuestro rival fue fundado tras una fusión de clubes en 2009, y tras varios renombramientos, responde al nombre actual. Entre medias, llegó la inyección económica del conglomerado Astana Presidential Sports Club. El presidente kazajo, que lleva en el cargo más tiempo que la puerta, quiere desarrollar el deporte nacional en varias disciplinas (boxeo, baloncesto, waterpolo, hockey sobre hielo...). ¿Y les suena el equipo ciclista Astaná? Por tanto, con el poderío económico y todo la institución que tiene detrás, el FC Astaná comenzó a ganar copas y, en 2014, finalmente la liga local. No obstante, aún le queda mili para igualar al Aktobe y al Irtysh Pavlodar, que ostentan seis títulos. Su plantilla la componen en mayoría jugadores nacionales, salpicados por un puñado de balcánicos y africanos, entre ellos el esloveno Maksimovic, autor del gol que les dio la histórica clasificación para la fase de grupos eliminando al APOEL.


Ya obtuvieron su primer punto en el anterior partido en casa contra el Galatasaray, lo cual es un aviso, si bien en el Calderón sucumbieron por un inapelable 4-0 y ofrecieron muy poquito. Están pensando en la liga, la cual tienen a punto de caramelo y termina en breve. Ellos aún no han adaptado su liga al calendario europeo, y eso puede ser un arma de doble filo. En ese contexto visitaremos el Astana Arena, un moderno estadio que además es donde juega la selección del país. No hay mucho más que rascar de un equipo cuya historia es recentísima, y que el tiempo dirá si se convierte en alguien en el fútbol europeo. Por lo pronto, se van a hinchar de hacer kilómetros en avión, y podrán presumir de haber hospedado a uno de los más grandes equipos del mundo como es el Glorioso.