Así que tal despropósito ha de terminar hoy. Ni el ritmo frenético de la Europa actual ni pollas en aceite de girasol pueden hacernos gripar. Tras el traspie canario del viernes hay que ganar, hay que ser primero de grupo antes incluso que clasificarnos. Hay que ganar, con soberbia bien entendida aunque sea por una noche. A ver si puede ser, vale que sin alharacas, pero también sin apuros, que bastante tengo ya encima yo, que además he recaído en la vida insana, echando la previa con Doritos y un Monster Zero como Morata de alto. Hasta los cojones de mis cojones, de mi trabajo y de los putos problemas. Así que adapto lo que dicen que dijo Luis en la arenga antes de la final de Copa del 92: "Estoy hasta los huevos de sufrir contra esta gente". Atleti, súbeme, que yo te llevo en volandas para volver juntos a las andadas, y si ganas, aunque me paren los pies, me salen alas, (con voz del de Estopa).
martes, 7 de noviembre de 2023
Harto
Desde el 11 de diciembre de 2019 no gana el Atleti con solvencia un partido en casa en fase de grupos. Fue un 2-0 ante el Lokomotiv de Moscú. Goles de Felipe, cuando aún no había mutado en 'O imbécil' y de penalty del niñato que ya sospechábamos que era más tonto que Oyarzábal, y que ahora dicen que se mata a correr en Montjuïc (hay resquemor, sí). Pues lo dicho, desde hace casi una olimpiada, esos duelos caseros que durante estos once años de Champions eran coser y cantar, se tornaron en indigestas pesadillas sin remedio: los propios rusos de mierda nos arañaron un cerocero al año siguiente... como el Brujas, como un solidísimo Oporto o el Bayer Leverkusen cuando aún ni molaba. Otros cayeron, pero no callaron, y nos los pusieron de pajarita, como el Salzburgo o el propio Feyenoord este año, sin contar la dolorosa derrota ante un Milan que volvía a Europa con polvo en las bufandas. Normal que cada vez más equipos me caigan mal cuando antes me gustaban...
sábado, 4 de noviembre de 2023
Ya tocaba
Esto tenía que llegar, para ponernos en nuestro sitio. Una derrota ante un rival de los que menos miedo me daba visitar, pero con estas confianzas, llevando una gran racha, con más puntos y victorias de los esperados, pues en lo más barrido iríamos a caer. Yo lo perdono si ganamos al Celtic. Esta parsimonia en Gran Canaria la cambio por encarrilar el pase a octavos aunque preveo que sufriremos hasta el final en esos grupos que siempre se envenenan hasta el último minuto. Aquí anoche también se llegó con chance de igualar en las postrimerías. Para aqul entonces, tras ver el sobeteo fácil con el que allá por el ochenta "El equipo de las siete islas" (aunque a mí me mola más el Tenerife, o mejor dicho, los dos en Primera), pues decidí quitarlo tras llamarme a mí mismo oportunista. Pero estaba tan cansado que ni cuando me cosqué del gol de Morata (única buena noticia), ni me dio por reengancharme a mi nueva plataforma de visionado piratona. Anduve estos días como huérfano sin tener la tranquilidad de poder ver a mi Atleti, que cuando por fin comprobé que de momento podía, pues eso me valió, y no hice más esfuerzo por ver el partido que para comprobar que la web chutaba. Esperemos que los chavales lo hagan también el martes, porque allí si que no faltaré. Comprensible pero no menos decepcionante derrota y a seguir. No consuman.
domingo, 8 de octubre de 2023
La dualidad del hombre
No escribiría esta sarta de cuánticas contradicciones si no fuera por una alerta de posible lluvia, que me ha hizo bajar a coger los trapos, y ya de paso hacer una recena oyendo AtléticoPlay y pensando qué podría escribir, porque la ocasión lo merecía a pesar de mi pereza. La bebida, un botellín de tinto de verano que metí en el frigo con recelo por el tema de la cábala de marras. Repito, alerta de lluvia del 60%, como estoy yo en mis mejores noches, seguramente más que aquel día donde se suspendió el del Sevilla. Pero da igual, los del Atleti estamos acostumbrados a vivir en alerta permanente, con estrés continuo, y eso que esta realidad no deja de ser un simulacro: pelear la liga a mí se me antoja algo encomiable, durísimo, casi quimérico con el percal actual. Pero de ahí a claudicar... (porque esos dos puntos de la victoria al empate son un abismo), ¿y qué decir de la ilusión que genera el verte en la pomada durante este reconfortante paroncito?... Eso sí, nadie duda que se nos lesionarán algunos jugadores, incluso no sería descabellado que alguno que viniera jodido del anterior lo vuelva a hacer. Nos alegramos por las victorias, pero nos sentimos sucios por el juego (eso va por el del Feyenoord) y el impacto arbitral, como contra la Real, aunque dependiendo de donde uno vaya encuentra gasolina o extintores. Las manos del Nuevo Testamento, que diría Relaño. Yo propongo que las dudosas chorras estas como las de Morata ayer sean libre indirecto y las claras o que corten ocasión de gol, sean penalty, como la que marcó Antoine para mandar a dormir al fantasma que nos visita tantas veces en este lance. Si llevo mi propuesta a la FIFA, seguro que la ponen, pero cuando se aclaren con el reparto del Mundial 2030. Yo digo que me alegro si nos benefician, pero al ver material colchonero ya estoy alieando y, ¿quién le hace ascos a una ayuda arbitral para soltarse el nudo del esófago en un final apretado? Pero la falta de costumbre de que la balanza se incline ligeramente, aunque haya una decena de afrentas para lanzar en el "y tú más", hace que me quede un poso de bendita culpabilidad. Ya rezo yo un padrenuestro a San Samuel Lino si eso, a ver si Llorente parece dopado de nuevo o si Nahuel deja de perder balones. Pero ¿y si por el camino deja de ser un genial asistente y llegador? No obstante, por encima de ese caballeroso y estúpido sentimiento, luzco una pátina de alivio y una gran capa de orgullo por el espíritu de supervivencia de todos nuestros ajados cuerpos, y porque pocos darían un duro por esta gran racha, borracha de pasión porque el estadio este año anima como siempre fue. A mí lo que sí me pueden quitar es el himno a capella del inicio, y menos con música entre medias, porque no funciona. Si fuera espontáneo en un partido de alta enjundia verás como ningún rival criticaba, porque no oiría nada, porque la efervescencia y el acudir a la herida, como la del final ayer cuando el equipo lo necesitaba, es en donde se nota la mejor afición del mundo. Otras veces también digo que ni de lejos lo somos, eh. La dualidad del hombre, ya lo dijo el recluta bufón.
Gran rival la Real, un equipo noble y que va de cara, al menos su entrenador. Entiendo las quejas de Oyarzábal, yo también las tuve cuando te fiché lesionado en el comunio, pero sé lo que quieres decir. Espero que Sadiq a partir de ahora siga tus pasos en el campo el muy desgraciao, que solo ha marcado un gol con el brazo al Atleti. Eso fue hace un año ya, en otro día donde las tintas arbitrales ahogaron los méritos de un equipo, que actualmente tiene un partido menos pero anda, nunca mejor dicho, paradójicamente más exhausto que el resto, ya sea por planificación, por falta de ella, por las lesiones, o porque todo es demasiado complicado. Es la primera vez que llegamos a una parada de éstas y no la maldecimos a pesar de llevar cuatro victorias en liga, así estaremos de fundidos, insisto, todos los del barco. Esto es el Atleti... Cansa y te deja con ganas de más. Sigue tapándome la boca, por favor, y a ver si yo dejo de infravalorar absolutamente todo lo que tenga que ver conmigo, cuando a la vez tengo a un optimista luchando a brazo partido en mi cabeza deseando salirse con la suya, máxime cuando mi equipo es un desprendimiento de mí, y por ende soy yo, entonces pienso de ti como lo hago de mí sin escapatoria alguna. No hay más que ver el tema existencial de mis crónicas desde el año de la liga inclusive. Siempre en torno al carpe diem, al "podría ser peor", pero mirando de reojo al futuro y escudriñando hasta el vómito cualquier mota en el cómo se consiguió, porque ya no esperaba más días de vino y rosas. Volviendo a lo nuestro, la guerra civil del año pasado siempre puede volver, los porteros seguir revoloteando nuestra área en los descuentos, las malas rachas de resultados apoderarse de nuestros corazones, más lesiones, difícil pero no descartable, así que valoremos más esto, como el Cholo quedándose a saludar. Valora más esto, imbécil (yo, no Simeone), o al menos no lo desprecies si sufres tanto, subnormal.
domingo, 1 de octubre de 2023
Otra vez
Inicio fulgurante en lo poquísimo que pude ver del partido — Hoy sí lo ves ¿eh? Maricón de mierda... — pero lo que son las cosas, perdonamos y, tras la pasada jugada de El Sadar, que tras ver y remirar pues yo con tanta parafernalia casi que hubiera dado gol, nos viene la ironía a ver (el karma no existe, tan solo mi difunto gatito Karma pisó la tierra) y este Cádiz color meconio se nos pone por delante. Para ahondar en la herida, con otro goleador debutante más, que ni merece la pena nombrar. Algún día le preguntaré al cabezón de Míster Chip si el Atleti es el equipo al que más jugadores han marcado su primer gol en Primera División... De eso me enteré en el restaurante en una pantalla con Gol T subtitulado (recuerdos jiennenses), pocas formas más tristes se me ocurren de hacerlo, máxime con la cara de gilipollas que se me quedó cuando llegó el segundo poco después. ¿Qué mierda era ésta? Al lado de mí había un bigardo con pinta de ser del Atleti porque, ¿quién coño le va a prestar atención a ese contenido sin ser colchonero? ¿Un bético? Bastantes de ellos había visto en Huelva en estas recurrentes y pintorescas vacaciones (blablacareamos a una amena chilena jugadora de rugby que me preguntó de qué equipo era y luego a un mozambiqueño, como nuestro Rei-Nildo, afincado en Andorra). En ese desfile hotelero de camisetas, similar al de los sanfermines, curiosamente no cacé a ningún cómplice de credo (excepto una señora mayor en el Muelle de las Carabelas). Así que estoy seguro que ese tío era atlético, aunque no intercambiamos ni una mirada, porque no hacía falta. La cosa pintaba peor que Shakira rapeando, pero estaba seguro que ese marcador era excesivo, de que ya había salido de alguna de éstas, y además enseguida llegaron las plaquetas en forma de goles para sanar esta brecha. Arcángel Correa, al que estoy seguro que le abrumaría mi apodo de humilde que es, hizo que lloviera menos con un sutil cabezazo tras una jugada dechado de fe, con sesentipico minutos por delante. El Cádiz, cayéndome muy, muy bien, tiene jugadores que equilibran la balanza, como el gili de Roger Martí, el mamarracho de Iván Alejo o el Alcaraz ese, que por poco nos jode en Pucela la liga; incluso Fali, y ojo que eso sí que puede ser una "impopular opinion" de esas. Lo cierto es que algo me decía que con ellos no pinchábamos. El típico equipo que te da buena espina, a pesar del zampabollos de Sergio, entrenador como la copa de un pino, y que sigue martirizándonos siempre, como ya hizo de jugador. Encima no da ni un minuto a Darwin, que ya es historia en mi plantilla de Comunio. Afortunadamente, a lo derbi, el FotMob solo me daba buenas noticias y en un santiamén ya había empatado Nahuel, que perder balones también, pero como Angelito, tiene gol. Éste fue todo reventón y corazón, la vuelta al recreo del colegio. Todo correcto. Ya llevábamos La Pinta, La Niña, y la Santa María vino de nuevo de Correa, que tuvo la sinvergonzonería de marcar otro forzando su dolorida rodilla, tras una jugada de tiralíneas y con ritmazo. Bien valía ese gol los buñelos anticipados del crío en la feria, mientras me recordaban que el Antequera había ganado. No he ido allí en seis años pero me tiro el rollo. Yo además, creyéndome el ombligo del mundo y el ser más insignificante a tiempo compartido, me preguntaba si mi limosna desinteresada (no como la de Lisboa aquella mañana) habría puesto su granito de gol. Se añadía así otra noche loca al Metropolitano junto a las de Éibar, Getafe o Valencia. Qué lejos queda ya aquella otra con el Kun y Forlán ante el Espanyol, allá por 2009... Este gen ganador me encanta, como esa expresividad para transmitir tranquilidad a los jugadores del Cholo cuando a él está a punto de darle una embolia. Hay motivos para estar contento, pero qué duro mantener esa Línea Maginot europea, más aún si se quiere seguir soñando con pelear la liga, porque ahí la sensación de ir con el gancho es constante, no se permite ya el más mínimo traspié. Yo sigo pensando que el equipo no anda fino y él se empeña en taparme la boca con victorias y goles de todos los sabores imaginables. Que siga así, por favor, aunque sea a costa de sepultar mi entrada sobre el Feyenoord, aunque ellos ya asoman por la Avenida Luis Aragonés.
jueves, 28 de septiembre de 2023
Bienvenidos al club de los olvidados
Pocos equipos de las grandes ligas del continente pueden ser considerados un histórico, uno de los tres grandes de su liga, tener una Copa de Europa en su haber, pero con suerte pertenecer al tercer escalafón del fútbol europeo actual. Hoy vamos a Holanda. Que sí, Países Bajos, orillas del río Mosa, pero por ende Holanda Meriodional también, concretamente a la sureña Rotterdam (tan del sur que su bandera es como la de mi Andalucía, pero sin el Hércules y las columnas). Una ciudad industrial reconstruida tras sufrir los estragos de la Segunda Guerra Mundial, y que espero visitar si alguna vez desbloqueo mi viaje al Benelux. A pesar del sufijo "noord", al sur de la misma existe el distrito que da nombre a este club, que no es otro que el Feyenoord Rotterdam, tal cual, sin FC ni leches, por mucho que en sus comienzos, allá por 1908, se denominara Wilhelmina, por una iglesia protestante que había por la zona. Como iremos leyendo, unos crían la fama y otros cardan la lana, siendo nuestros futuros rivales de la Champions 23/24 los pioneros en varios logros y luego toda la pompa se la lleva el Ajax (con el que disputa De Klassieker), algo el PSV (con el que disputa De Kraker) y del Feyenoord solo nos acordamos los románticos que realmente sabemos la historia de esto.
Es uno de los clubes que nunca descendió de categoría, pero el único que nunca lo hizo contando todas los formatos previos a lo que desde 1956 es la Eredivisie. No obstante, antes de formarse esa liga, ya tenían 5 entorchados nacionales previos. Los sesenta y los setenta fueron sus años dorados, y esto empieza fuerte, porque en 1970, de la mano del austriaco y archilaureado Ernst Happel, derrotan al Celtic (rival en el grupo de este Champions 2024), y que ya había ganado antes en Lisboa su propia orejotas años antes, y se proclaman campeones venciendo a los escoceses en Milán. El chiste se cuenta solo... Se la llevaron en la prórroga por 2-1 con goles del capi Rinus... Israël y el sueco Ove Kindvall. Y sí, por el Celtic aún bandeaba el famoso Jimmy Johnstone. También es imperdonable para la miscelánea el nombre del colegiado de esa gran final: Concetto Lo Bello. Simplemente sublime. Seguimos... ganan la Intercontinental a Estudiantes de La Plata rematando en casa el empate en Argentina de la ida. En la vuelta en la mítica bañera (De Kuip), los argentos se enfurruñaron y lo pagaron rompiéndole las gafas al bueno de Joop van Daele, autor del gol que le valió sus lentes sean pieza de museo. En 1974 ganan la UEFA al ganar en el global por 4-2 al Tottenham. En dicho año se disputó un icónico mundial, paradigma del nuevo fútbol total, del que el Feyenoord era también abanderado, de hecho fue el club que aportó más jugadores al plantel neerlandés, del que todos nos acordamos incluso más que de la ganadora Alemania. Eso es así.
Y es que el Feyenoord es según algunos estudios recientes el club más popular del país. También fue el equipo donde Cruyff se retiró, y no precisamente de vacaciones estuvo, ya que consiguieron un doblete en 1984. Ya que estamos con jugadores, quien tiene más apariciones en De Trots van Zuit (el orgullo del sur), es un gran extremo de esa época dorada llamado Coen Moulijn, por delante del defensa finalista de aquel mágico 74 Wim Jansen. Me ha costado cotejar ese dato, por cierto, pero me fío más de la wikipedia en inglés que de transfermarkt, no sé por qué. Por otro lado, el máximo anotador histórico es Cor van der Gijp, de mediados de siglo. Aquí también lío, porque otras fuentes dicen que es el ya mencionado Kindvall. Por si acaso, mencionemos a los pistoleros más conocidos, como Willem van Hanegem en los setenta y, acercándonos ya al fútbol en HD: Dirk Kuyt y John-Dahl Tomasson.
Los ochenta y noventa la cosa "decae" un poco, pero siempre hay copas nacionales que llevarse a la boca. En total tienen 16 ligas (de ellas 11 Eredivisie) y 13 KNVB Beker. Y a mediados de los noventa conocí yo al Feyenoord, equipo que siempre me impuso mucho sin saber muy bien por qué, quizá el nombre y el de sus jugadores. Uno de mis primeros recuerdos fue el camino del Zaragoza hasta ganar la Recopa del 95, y ahí estuvieron los holandeses con el melenudo Larsson y el simpático Ed de Goey. Más adelante consiguieron romper la maldición y ganar su segunda UEFA en su propio estadio, De Kuip, un asiduo del PES. La consiguieron ante el Borussia Dortmund en un alegre partido por 3-2. Posteriormente cayeron ante el Madrid en la Supercopa de Europa a pesar del golazo de Van Hooijdonk de falta. Cómo las colaba el colega. Van Persie, Van Bronckhorst... Roy Makaay que también dejó huella postrera allí... Y así hasta nuestros días, donde últimamente volvieron a asomar la cabeza por Europa llegando a la primera final de la Conference League, que si por algo me gusta es porque brinda la oportunidad a clubes históricos de rascar algo de plata. No obstante pudo ser y cayeron ante la Roma.
Equipo animoso, con gran apoyo en la geografía neerlandesa y que en su ciudad rivaliza con el Sparta (me crucé a unos aficiones de ese equipo por Sevilla en navidad) y no olvidemos al Excelsior, tercero en discordia local. Volviendo al panorama mundial, y para concluir, he aquí un club histórico, perteneciente a ese selecto club de los Hamburgo, PSV, Celtic o Aston Villa, que tienen algo que nosotros tanto deseamos sin haber hecho tanto ruido, pero que alberga grandeza por los cuatro costados de su estadio. Pronto lo visitaremos por segunda vez, aunque hemos llegado cuando el niño del Feyenoord ya está bien crecidito. La primera y única hasta esta Champions fue un amistoso en Rotterdam en agosto de 2021, en el que hubo hostias y perdimos 2-1. Que ocurra lo primero, vale, pero lo segundo que no vuelva a pasar.
martes, 26 de septiembre de 2023
Sin complejos
Tercer derbi triunfado en casa en liga con el Cholo, esto es: 2015, 2022 y el del pasado domingo. Si buscamos antes, hay que remontarse al siglo pasado. Así que nos sobraban los motivos para ganar, entre ellos evitar retirarnos de la liga en septiembre, y también sobraban para desconfiar en un contexto tan complicado. Tanto bullying histórico en forma de resultados, desgracias arbitrales y, por qué no decirlo, malas actuaciones del equipo partidos de tal fuste tan a menudo, hacen del derbi un partido en el que la cábala, el sudor frío y el pellizco estomacal mellan incluso los corazones como el mío, a prueba de lisboas y milanes (a veces me pregunto cómo sobreviví emocionalmente esos caminos y otros tantos), pero con la fe inquebrantable. Y más sabiendo que, cuando yo genuinamente sé que el Atleti está mal y que sinceramente veo la cosa chunga, los nuestros sacan la cara. En Roma se atisbó, y aquí por fin bastó para ganar al peor rival de cualquier deporte. Para ganarles, como decía el gran Rubén Uría, no hay que salir al 120%, conseguir renta y bajar al 60%. Mejor mantenerse estable en ese máximo rendimiento, con un plan, y con contundencia y una pizca se suerte quizá se dé... Eso pasó mientras yo no llegaba a tiempo de recoger unas pizzas. El primer gol desde OndaCero. "Hemos marcado muy pronto", le dije a mi interlocutor, y durante la cena narrador, madridista él. El segundo de Griezmann hizo me entrara el picorsito, incluso dije alguna bravata de que sí podría ser. Como cuando se fue la visita íbamos ganando y la presión era enorme, decidí dejar el móvil aparcado, fruto de la esperanza de ganar, creyéndome el ombligo del mundo y al mismo tiempo un poso de ser el más cagón del globo. Como un burro amarrado a la puerta del baile. Pero salió bien. Cada cuarto de hora bajaba sin saber muy bien cómo había llegado hasta allí, y todo era grato. Ese 3-1 valía millones. Y luego el final. Alegría contenida. Subidón light, porque no estuve allí, y sufrí menos, qué coño. Entonces aunque no fuera por miedo, ni vergüenza, ni mucho menos por darle la espalda al equipo, sino por ayudarle (os sorprenderían nuestras estadísticas cuando me ausento del derbi por un motivo u otro), tengo una alegría más serena y tántrica, de menos voltaje, y estoy saboreando todo en consecuencia de ello. Cada programa, puede que a 1.5x, la rueda de prensa magistral de Simeone, y por supuesto, voy hasta a ver el partido, que la ocasión lo merece. Tengo hasta el jueves... Donde habrá que despertar en Pamplona, si no, esto habrá servido de mucho menos y volverán las preocupaciones. No quiero despertar, incluso un paroncito de selecciones me pedía yo ahora. Es tan difícil ganarle a estos cabrones, y encima llorándonos (Belic-gan sigue asiduo a liarla en el descuento lesionando a Angelito), que la alegría me invade sin complejos. De hecho llevo ya dos camisetas del Atleti puestas en la semana como terapia, porque por miedo a ser considerado oportunista, la visto con rectitud más bien en las derrotas, cual muestra de orgullo. Pero, ¿más orgullo que hoy? Además, ¿quién es nadie para dudar de mi atletismo? Ni siquiera yo puedo hacerlo. Rompen las olas en la Caleta de Málaga, voy a hacer footing inmerso en mi crisis de los trentitantos, con una camiseta de cuando estuvimos en el infierno, porque lo que más importa es lo jodidamente sexy y bella que me queda cualquier camiseta de nuestro Atleti. Voy a echar el pulmón luciendo la rojiblanca como penitencia por no verlo. Va por vosotros, equipo, y también por mí. Fuera complejos siempre que se pueda.
martes, 19 de septiembre de 2023
De Alisson a Provedel
Primer tiempo para olvidar, y curiosamente aparece el gol de Barrios, últimamente tan en el candelero. Pero sigue la plaga y al volver a engancharme al partido tras el descanso, esta vez definitivamente, ya está lesionado, como Witsel, De Paul, Lemar, Koke. Para el siguiente Llorente y Saúl si eso... No sé si es el profe o la mala suerte, pero es de risa, como el gol del empate. Tras adoptar invisiblemente la cara de tonto, le he dicho a mi mujer, sin duda y con rabia: "Esto es el Atleti". Porque sé mejor que nadie que lo es. Siempre habrá tiempo para ganar, para estar en el otro lado, pero esta montaña rusa conlleva también momentos agudos de patetismo como éste, en que un portero llamado Ivan Provedel, nacido en Pordenone y de madre rusa, nos empata en el último segundo de un testarazo cuando mejor estábamos, haciendo honor al himno y habiéndolas tenido para el segundo, donde ese hijoputa también estuvo fino parando (Oblak también hizo su atajada nuestra de cada día, y eso me pone contento), pero, ¿a qué venía ese epílogo cruel? Victoria que habría sabido a gloria, y para encauzar una clasificación que sabemos que costará, como no sabíamos en aquel 0-0 en este mismo recinto allá por 2017, donde Alisson fue Provedel, pero al menos se quedó en su portería. Esperemos que no se repita el desenlace de ese grupo con romanos. Ahora desoigo los tambores de derbi, al igual que desprecio la última cerveza del frigo o el último cacho de tarta de mis 36, pero por estar en forma más que porque la situación no lo merezca. Atleti de mi vida, podrías haberme regalado esos tres puntos, y ahí quizá me la habría bebido a tu salud y sin hiel, me cago en la puta.
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