lunes, 30 de agosto de 2021
Lo imposible
domingo, 22 de agosto de 2021
La ley del mínimo esfuerzo
lunes, 16 de agosto de 2021
La liga sigue igual
Casi tres meses han pasado y, Eurocopa y JJ.OO. mediante, todo parece seguir igual en la liga. El exigente partido con el que tocaba arrancar de nuevo no permitía confianzas. El Celta es uno de los rivales que más nos suele complicar, porque son insolentes y descarados como pocos. Esta vez los nuestros se empeñaron en quitarme los miedos con un comienzo mandón y refrendado con golazo de Correa. Luego vino la carambola de la mano, que si juego peligroso de Aspas, que si rebote, que la mano del día anterior... No sé, a mí me parece demasiado manoseo del bueno de Llorente. Mala pata con esa pelota danzando de un brazo a otro pero no me parece tan descabellado que lo pitara el Manoera este más malo que el tabaco holandés. Lo que sí que no me gusta es que, aparte de que el Atleti siga a buen ritmo en el campeonato, también parezca que nada ha cambiado en cómo se ponderan las tarjetas según uno lleve una equipación (me gusta más la segunda que la primera, pero muy fea tendría que ser esta última para no hacerlo) u otra. Siempre me da la sensación de que sale mucho más barata una entrada en la acera de enfrente que en la del campeón. Es de una de las pocas cosas que me entero bajo el nebuloso prisma con el que veo siempre los partidos de los nuestros. A veces pienso que tan solo con escuchar la radio o ver el resumen a posteriori sería feliz. Pero siempre lo pienso cuando vamos ganando, así que es una gilipollez fruto de los efluvios del triunfo.
Marcó Aspas, que estuvo hasta en la sopa el hijodeputa, y menos mal que hubo reacción de equipo grande con un nuevo gol de Angelito a gran pase de Saúl (me encanta cómo algunos se fueron con él y cómo él mismo lo festejó). Y ya en serio, dejémonos de que si "Correa no es jugador para el Atleti", o la mucho más prepotente afirmación de que "no tiene cabida en una plantilla que aspire a todo". Somos como somos, y Correa es uno de los nuestros, con sus fallos y altibajos trufados de maravillas. Si el Atleti fuera un jugador, tendría su cara, a lo mejor sus tatuajes y piercings no, pero su comportamiento y actitud, fijo. Luego, mientras me sumergía en el apasionante mundo de las depuradoras de piscina, me perdí el baile de cambios, la C. Tangana final y cómo Aspas perdonaba una ocasión claríiisima y también encabritaba a Hermoso, que de bueno que es se cabrea sin disimular con la asquerosa de Hugo Mallo y de paso se/nos ha buscao una ruina a corto plazo. El Celta es otro equipo que se puede ir al guano a partir de ahora... Si ya olían mal con su grito de guerra Hala... Me voy a quedar solo... Y nada, que a mí me han dado una gran alegría los chavales, gasolina para echar la semana, porque no las tenía todas conmigo para este comienzo. Eso sí, por quejarme de algo, ya que estoy, me fastidia no saber si alguno de los titulares luego se pirará o quién coño vendrá para mantener fresco a Luis. Y lo de los laterales me da pavor. Es una de las partes más importantes y la que más solemos descuidar y remendar con desgana. Yo tenía hecha la idea de que Trippier se iba, que Saúl también. Esperemos que no se les ponga cara de Heitinga de aquí a septiembre o que si no haya tiempo de reacción. Pero bueno, que mu bien, joer. Inicio de campeón, ahora Elche. A ver si lo puedo ver sin un desfase de dos minutos entre la radio y el rojadirecta sin sonido, como si fueran los tiempos del Kun y Forlán. De ti depende Bati. De mí y de ser un tacaño y no ponerme una parábolica o el Movistar? En absoluto, en absoluto.
lunes, 24 de mayo de 2021
Morfina para la eternidad
domingo, 16 de mayo de 2021
La penúltima
Osasuna significa salud, pues estos hijos de puta mermaron la mía y me tuvieron por momentos avocado a la desesperación más absoluta. Me hicieron ver la semana que se me avecinaba como una grandiosa tempestad de mierda. La ojeriza que les vuelvo a tener no puede ser más fundada. Otra vez un portero feo y larguirucho haciendo el partido de su vida. Otra vez como contra el Levante, pero más sangrante si cabe, porque los navarros en la primera que tuvieron nos hicieron a más de uno cuestionarnos si el destino podía ser tan insoportablemente cruel, que diría Calamaro. El día anterior había visto el documental de Historias de los Playoff y ahí salía el cabrón de Budimir, y vaya cabezazo que sacó, no lo paraba ni dios, literalmente según vimos en el VAR. La conclusión más terrenal que saco es que a pesar de la cara de tonto con los dos goles anulados y la de muerto viviente que se me quedó en las decisiones, acertadas esta vez, el vídeoarbitraje tiene que ser defendido y mejorado. Tan solo unificar criterio con las manos y ser un poquito más laxos con los fueras de juego de pelo y medio y sería la rehostia. El partido en sí había comenzado como la seda, ocasiones, empuje, desparpajo. Correa, Trippier, Llorente, Yannick... todos enchufados pero también los palos y el desgraciao del portero ese que ni quiero nombrarlo. El gol parecía cuestión de tiempo pero tras el descanso, incluso tras la puta pausa de rehidratación, se atenuó un poco. Aún así, parecía una broma del más sádico de los guionistas ese gol de Osasuna cuando además ya teníamos la presión del gol en San Mamés. A mí se me iba la vida, desde las dos de la tarde estaba con libélulas en el estómago, fantaseaba con un pinchazo blanco y ganar, y poco a poco el destino me mandaba señales inequívocas de que no, más que nada por el cero uno que veía en el marcador. Con toda esa gente animando fuera que me los ponía de punta. No podía ser. El empate lo tenía clarísimo que llegaría. Ni lo celebré, pero era consciente de la buena inercia que volvía a suponer. El disperso Lodi se redimía para más beneficio del gol. Aquí necesitamos a todos: Herrera, João y Moussa Dembélé, el cual pienso que tiene más potencial del que hemos visto, y ojo que no nos tenga un regalito de despedida preparado. El que no sabemos si se despedirá, sería casi tanto crimen como no ganar la liga que el uruguasho (con permiso de mi Josemari) no oyera al Metropolitano cantar un gol suyo, es Luis Suárez. Un jugador que durante un lustro consideré el tercer mejor jugador del mundo y el mejor delantero, por muy cabrón que me pareciera. Gracias Lucho; gracias por tanto, Uruguay. Yo atisbaba ese gol, siempre creía en mi cárcel de la exasperación en una fianza en forma de tanto que me liberase. Ese gol fue un dechado de rabia y de satisfacción por no haber dejado de confiar. Por volver a la vida por enésima vez. Esta vez los jugadores tiraron más de mí que yo de ellos. Genial el Cholo pidiendo tranquilidad. Además mi niño, que en principio se asustó el pobre al oírme gritar como un imbécil, se lo tomó bien. Le gusta jugar con el autobús del Atleti, aunque con Indi no tiene mucha afinidad. Él fue el único testigo de mi desesperación, si es que pudo llegar a percibirla, porque mientras jugaba con él a tirarle almohadas, me puse con mucho sacrificio una máscara de bonhomía que es la que él se merece por la falta de atención de otras veces. No era justo que pagara mi zozobra durante el partido en forma de ignorancia y me alegro que así fuera. Si además jugar con él me servía para templar el estrés, pues bendita simbiosis. Todo salió como el más sádico, pero colchonero, de los directores de cine hubiera diseñado. ¿Ganar la liga hoy? Pon la penúltima, en esta caso la IPA del Lidl con la foto del indio que mencioné en mi anterior post, y a esperar. Esta liga no puede decidirse de otra forma que no sea en el último hálito.




