jueves, 30 de noviembre de 2017

Crónica tan larga como una eliminatoria de dieciseisavos de copa

Han pasado muchas cosas desde la última crónica. Ha desaparecido un submarino argentino y la ausencia de noticias son malas noticias, Grêmio ganó a Lanús la Libertadores, Italia no va al mundial, Perú vuelve a uno, nos han dejado Feliciano Rivilla y Su Majestad Chiquito de la Calzada. Mientras, yo sigo con mis mierdas, que en parte son las del Atleti. Sin duda la peor es que estamos prácticamente fuera de la Champions, nuestro sueño húmedo. Casi tan pocas opciones como que los pobres 44 tripulantes del ARA San Juan vuelvan con sus familias. No es que no crea que podemos ganar en Stamford Bridge, sino que pedirle al Qarabag más machadas de las que hicieron ante nosotros ya sería de "dame el número de tu camello". Duele y mucho, pero aparte del posible título europeo que también nos ha dado alegrías en el pasado, estaría la vía Champions directa. Al menos eso creía, aunque me han comentado que ya no hay previa de Champions en España (lo de quedar quintos no lo contemplo). Total: que la Europa League sería para ganarla, aunque fuera la mano que sustituye a la vagina, a mí no me disgustaría. Hay que pelearla dignamente y luego nos iremos emocionando, sobre todo si nos ponen los rivales... 

¿Y en liga? Tras el último partido en Levante, donde por fin el Cholo ganó, pudimos constatar un cambio físico, moral, anímico y de juego. Los nuestros salieron a morder fuera el marcador que fuese, y por eso un Levante que está instalado en la zona tranquila quedó caricaturizado cual farolillo rojo. Un gran peso de encima que cae tras ganar en ese estadio tras casi diez años joder. Encima se confirman mis presagios y los de muchos, y en cuanto Antoine se ha cambiado de peinado ha empezado a meter goles además de partirse el pecho, que eso nadie lo discute que lo hacía ya. Casi que mejor noticia aún es el retorno goleador de Gameiro, le necesitamos con o sin Costa. Del resto de no habituales, me da a mí que muchos se van a pirar y poca gente va a lamentarse por ello (por supuesto, más abajo hablaremos de Luciano Darío Vietto). Yo casi que dejaba a Giménez, Correa y Torres de recambios para todo y ya está. Invictos en liga con una impecable media inglesa, lástima que a años luz del título y virtualmente fuera de Champions. Pero aún en tres competiciones, porque si escribo hoy es para hablar de la vuelta de Copa, que a pesar de haberse prolongado más de un mes en el tiempo no he podido insertar nada en medio.

Giménez abrió la lata con un corner old school que siempre nos recordará a los años del plomo desde el balón parado. El charrúa estuvo omnipresente, como Lucas, como Rambo Savic (que casi marca)... Qué bien estamos en todas las líneas cuando todo el equipo presiona. Moyá, único damnificado (aparte de los canteranos que por el incierto marcador de la ida no tuvieron bola). El equipo no se andó con chiquitas, y al igual que los últimos encuentros no bajó el pistón tras adelantarse. Obviamente la entidad de los rivales no era para tirar petardos siquiera, pero qué os voy a contar yo, si todos vimos lo que pasó con un equipo azerbayano hace poco. Por cierto, ninguno de los goles los vi en la emisión en directo. ¿Gafe yo? Iros al peo. Me perdí los dos primeros volviendo a casa, y al ver el marcador tenía la esperanza de que Vietto hubiera marcado: me siento fatal por el chaval, que es que encima tiene una cara de niño que ni Solskjaer. Pero NO. No hubo más verle la cara en una de sus múltiples ocasiones antes del medio tiempo para saber que él no había sido el autor de algún gol. Después una sucesión de rutinas: que si prepara la ropa, el biberón del niño, pon lavadora... En esas me confío, dejo al niño en la cama, y aun teniéndolo a escaso metro de mí no puedo evitar que se caiga. Yo no tengo tantos reflejos como el portero del Elche. Me puse de mala hostia, me sentía fatal por ese descuido y me encojoné en hacer cosas del hogar en vez de ver el partido. Si es que ya me lo habían dado a entender ese día en el almuerzo: soy un gilipollas considerable. Volvamos al partido después de esta bonita excursión a mi psique.




Además de que Carrasco acabó un partido de una santa vez, una de las grandes noticias fue que Torres dio su enésima lección de cómo un jugador ha de defender la camiseta del Club Atlético de Madrid, y se curró un doblete más que merecido. Necesitamos a Fernando en nuestro equipo. Pero Vietto... lo de Luciano ya es para tomárselo a cachondeo si no fuera porque somos buena gente. Está total y absolutamente negado de cara a puerta. Se acordará de Guille Vallejo toda su vida, porque las tuvo de todos los colores para batirle y nanai. Me recuerda a mí en mi última temporada cuando jugaba: "hoy va a ser mi día", "hoy me salgo", y luego bluff. Entre que parece blandito por dentro y por fuera, que no es delantero centro, que no es mediapunta, que mala suerte, que buena suerte del rival... Ya es resignación más que rabia lo que se le ve. Dudo que haya más opciones para él de jugar en el Atleti, pero le deseo lo mejor. Seguro que se pira a otro sitio y las enchufa, ojalá eh, pero lo que está claro es que la camiseta del Atleti le está cuatro tallas más grande por muy ajustada que se la pida al utillero.




Vamos cerrando por aquí. Funcionarial triunfo, con muchas conclusiones de cara al mercado de invierno y con un valor añadido si vemos lo que le ocurrió a la Real Sociedad, nuestro próximo rival, a manos del Lleida que, valga la redundancia, quién sabe si será nuestro próximo rival en el torneo del KO. Vamos mejorando.

miércoles, 25 de octubre de 2017

La falla de Elche

Una temporada más volvía la copa a nuestras vidas. Un torneo que históricamente no se nos ha dado nada mal, y que para un perfil como el del Atlético de Madrid probablemente es el trofeo más asequible. Aunque se empeñen en hacer un formato de mierda, es una competición bonita, donde tenemos ocasión de ver cómo los pequeños miran de frente a los grandes. Una pena que casi siempre se quede solo en eso. No hay más que ver cómo el premio para los pocos segunda b que pasan la dura criba es enfrentarse a uno de los primeros clasificados de liga y con la ida en casa por cojones. Como si el único propósito de jugarla fuese poder hacer caja contra algún pez gordo de primera que llegará plagado de suplentes a la cita. En este caso volvió a ser así, y el Cholo dio entrada a dos grumetes con buena pinta, sobre todo el lateral izquierdo Sergi Barjuán González, muy participativo y centrando con muy mala elche. Pintaza del chaval. Pero el que centró para gol fue Giménez, desatado sobre todo los primeros compases del partido, y que proveyó a Thomas con un gran balón que recordó al que nos enchufó el otro día el asqueroso de Luis Suárez. Jugador total Josemari, que luego se abrió la cabeza y todo. Este uruguasho... 


Las ocasiones llovían, pero la mala puntería hizo de las suyas. Otros días últimamente es que ni las creábamos aunque, por muy histórico que sea el Elche C.F., si no lo hacemos contra un segunda b... Augusto volvía (¿pero no lo iba a hacer al 100% desde agosto? y ¿acaso no hay suficiente con un rubio con peinado hortera en el equipo?) De argentino a argentino, Gaitán hizo su segundo mejor partido con el Atleti, el otro bueno había sido con nosotros como rivales y él con el Benfica. Algo parecido me temo que pasa con Vietto, que fue el goleador en una victoria del Villarreal en el Calderón y luego... luego... Es un caso curioso el de Luciano. Simeone, espero que no sea porque es compatriota suyo, le brinda minutos, pero cuando no es por una cosa es por otra: el hombre (con cara de niño) se busca la vida, pelea, tiene situaciones francas, pero NO. Si no ha marcado ya, no merece la pena ponerlo más.  Ya es más por él que por nosotros. Falló varias ocasiones clarísimas, en las que Torres, otro que anda apático, todo sea dicho, le asistió muy bien. Los franjiverdes por su parte, con un excelente central llamado Golobart y muchas perlas técnicas, aguantaron como pudieron e incluso se asomaron un par de veces por la meta de Moyá con cierto peligro. 


Con pocos minutos de la segunda parte llegó una jugada que marcó esta ida de dieciseisavos: tackle contundente de Lucas, que dejó lesionado al delantero Lolo Plá. La verdad que me cuesta decantarme sobre si es penal o no, pero está claro que la defensa en pleno se confía en la jugada. Antes de retirarse, el chaval empató desde los once metros. A partir de ahí el Elche, contra todo pronóstico, se volcó en el mediocampo del Atleti, que no obstante falló dos claras ocasiones más a cargo del susodicho, que insisto, le deseo lo mejor, pero basta ya joder, para eso que juegue un canterano. Total, que poco a poco el equipo se diluyó, y el empate estaba cantado desde el minuto sesentipico, que fue cuando me puse a escribir esta mierda porque si no siempre me entra sueño y al final paso. Nos hemos complicado la vida, aunque es un buen resultado no nos podemos confiar del todo y por tanto no se podrá dosificar en la vuelta, que no quiero un albacetazo. Una pena, porque por momentos se jugó muy bien. Y que sí, que ya lo sé, que el Elche está en segunda b, pero viniendo de los dos partidos de mierda en Bakú y en Vigo no sienta tan mal este desliz copero. Con el manido "No hay tiempo para más" del comentarista también acaba mi escritura, no sin antes decir que el escudo del Elche tiene una figura que siempre pensé que era un niño escribiendo, cuando en realidad es una mujer con una palma. Que Saúl es de allí ya lo sabía, vaya coñazo que han dado, incluso más que el formato actual de copa.

jueves, 19 de octubre de 2017

Blasfemias

Pocas veces me he sentido tan frustrado con un partido del Atleti de la forma que ocurrió en la infame noche azerí que nos ha dejado al borde de la eliminación. Esa frustración además, era de alto nivel (Champions) pero con las mismas sensaciones de la época rojiblanca más negra (Ferrandos y Luccines). El hecho de estar tan bien acostumbrados, con algún perdonable lunar de vez en cuando, hacía que esa sensación se duplicara, y de paso abriera las puertas a un temor horrendo: estar seriamente complicada la presencia en octavos de final de una competición con la que estamos obsesionados.

El equipo, más allá de no haber perdido y seguir vivo en liga y copas tiene problemas. Hay jugadores que tendrían que rendir mucho más y pasan absolutamente desapercibidos, con el agravante de tener un par de recambios en aislamiento hasta enero. Además, casi siempre no se juega nada bien. Son muchos los partidos últimamente en los que el Atleti es irreconocible respecto al original simeoniano.

Volviendo al partido, quizá lo que más me jodió fue el hecho de que me olía ese desenlace desde antes. El escenario me recordaba al cerocerazo de Astana de hace dos años. Madrugué para poder ver más parte del partido en casa, pero la lluvia mañanera fastidió mi jugada. Oyendo a Kiko y Gustavo López de camino a casa todo auguraba un mal resultado. La poca mierda que vi al llegar, con más peligro azerbayano en contras alocadas que madrileño con cholocambios incluidos fue el colmo. Encima sumémosle la desgana de Carrasco al ser cambiado... que sí, que siempre te cambian macho, pero pega una carrerita para irte cojones.
Finalmente se consumó el ridículo. Y maldije el resultado, la actitud del equipo e incluso, pecador de mí, negué al Cholo.

El resultado de Stamford Brigde un par de horas después no hacía más que confundirme más. Pasé doble mala noche: el niño echando las muelas y luego yo haciendo cábalas sobre pasar de ronda con medio cerebro descargado.
Por suerte, esta mañana vi la luz, aunque ha llovido de nuevo. Aparte de que aún dependemos de nosotros, de que el panorama no es tan negro sobre todo si la Roma no le gana al Chelsea, lo mejor fue leer la rueda de prensa de Diego Pablo. Él cree, y si él cree, aunque te haya negado yo te creo setenta veces siete Cholo. No volveré a flaquear. Hay que ser consciente de nuestra inherente grandeza, pero no olvidar ni por un segundo de dónde veníamos y dónde estamos ahora. Adonde vayamos no sé donde será, pero la parada de Kiev quiero tenerla al menos hasta febrero en la mente. Pongo el modo partido-a-partido en On y a por el próximo (ojalá que con otra actitud al menos).

jueves, 5 de octubre de 2017

Caballos en el exilio

Se ha convertido en tradición que nos toque un rival de Europa del Este, pero del este de cojones. No Rumanía y esas mariconadas. Más allá, donde uno no sabe si está en Europa o Asia y se cura en salud diciendo Eurasia. Sirvan como ejemplos previos el Astana o el Rostov. Además, como anécdota increíble en relación a la noticia, he de decir que vaticiné satisfactoriamente este emparejamiento en el sorteo de la Champions. Una rareza como el equipo que hoy nos ocupa, no podía escapárseme para ser protagonista por aquí. Así que con ustedes, ni más ni menos que el Qarabağ FK, fundado en 1951. El primer representante azerbayano en la fase de grupos de la Champions, aparte de ser el segundo club más laureado del caucásico país de Azerbaiyán (Land Of Fire, lo sabemos bien), tiene una peculiar historia mezclada con la guerra, que trataremos de repasar sin cometer ningún desliz. 

Cuando uno delimita las fronteras con el nabo, es decir, pensando en el interés político/económico del mandamás, suelen pasar cosas como la que cruza de lleno la historia del Qarabağ de Agdam. Armenia y Azerbaiyán son países vecinos, uno cristiano el otro musulmán, y el tío Stalin, allá por 1922, los dividió de forma que una zona intermedia, llamada Nagorno Karabaj, históricamente armenia, y de mayoría poblacional armenia, cayó del lado azerí. Se comenta que fue para congraciarse con los otomanos, de los que Azerbaiyán es aliado. Todo esto es algo muy condensado tras haber leído bastante sobre el conflicto. Esta disputa sin solución en pleno Cáucaso ya venía de finales de la I Guerra Mundial, pero con la aparición de la URSS y su fagocitación de repúblicas satélites, se relajó la cosa. Con los primeros síntomas de desvanecimiento de la Unión Soviética, aquello fue in crescendo, y estalló un conflicto que duró de 1988 hasta 1994, y cuyas heridas aún no se han curado. 

Cada uno le echa la culpa al otro, pero lo cierto es que en plena dinámica de declaración de independencias, la mayoría armenia se hizo fuerte en terreno azerbayano, mientras estos últimos realizaron varios levantamientos anti-armenios en otros lugares del país como respuesta a los rumores de celebración de referendums en la zona, además de quitarle autonomía a la región en disputa. La guerra, mientras los Balcanes ocupaban toda la pantalla internacional, terminó con la ocupación armenia de la zona suroeste de Azerbaiyán, Nagorno-Karabaj incluido, y la huida de miles de personas azeríes de su propio país a una zona más segura, lejos de la reconquista armenia. Entretanto, la región declaró su independencia bajo el nombre de República de Nagorno-Karabaj a finales de 1991. No hay más que ver las banderas de Armenia y esta república, no reconocida por la comunidad internacional, para constatar los claros vínculos entre ellas, ya que ese territorio es considerado una región histórica por los armenios. El Qarabağ de Agdam, ciudad que se encontraba en la zona afectada, logró hacerse con dos ligas azerbayanas a finales de los 80, cuando ésta aún era un torneo regional de la URSS. Posteriormente, logró una hazaña mayor: en el punto álgido de la guerra, consiguió un doblete histórico, quizá a modo de homenaje y despedida a la ciudad, que llegó a albergar más de cincuenta mil habitantes y que en ese mismo 1993 quedó reducida a escombros mientras supoblación huía hacia el este. He aquí un vídeo del último partido que se disputó en el hoy en ruinas (como el resto de Agdam) estadio Imarat, en las semifinales de copa de ese año 93. 


Afortunadamente nadie me pide estar de un lado o de otro ¿cómo estarlo al 100%? Yo lo que sé es que al final siempre pagan los mismos: el pueblo llano. Mucha gente aún se siente refugiada, y aun viviendo en condiciones aceptables, se desespera por no poder volver a pisar lo que un día fue su hogar. Fue el destino de Agdam y de otras localidades de esa franja que hoy en día, y desde que 'acabó' el conflicto, sirve de colchón entre la vida armenia y la azerí. ¿Dónde dejó esta pelea al Qarabağ FK? Poca broma es decir que perdieron a su entrenador de la época porque éste fue a combatir contra los armenios. Una mina se cruzó en su camino y desde entonces Allahverdi Bagirov es héroe nacional. No solo por ser mártir de la patria, sino porque colaboró en la evacuación de refugiados e incluso salvó a un prisionero armenio por haber sido compañero suyo. No es raro ver su rostro en banderas de corte nacionalista en Azerbaiyán ni en las gradas del Qarabağ.


Tras un breve paso por la localidad de Quzanli, cercana a Nagorno-Karabaj, terminaron instalándose en la capital Bakú. Luego de pasar años sin pena ni gloria, reverdecieron laureles y se han convertido en quien parte el bacalao en Azerbaiyán. Han ganado las últimas cuatro ligas del país, que les quiere porque representan una región perdida en una guerra reciente, con la exaltación nacionalista que eso conlleva. Detrás del éxito innegable, se erigen dos figuras. La primera la empresa alimentaria Azersun, mecenas del equipo  y que da nombre a su pequeño y nuevo estadio, aunque en Champions jugarán en el Tofik Bakhramov (el estadio nacional que homenajea al linier más odiado en Alemania Federal). La segunda, un factor futbolístico. La presencia en el banquillo de la antigua figura de la selección azerbayana Gurban Gurbanov. El máximo goleador histórico del equipo nacional gusta del fútbol guardioliano (veremos qué hacen contra nosotros), y dirige a un equipo que,  a diferencia de lo que solemos ver en las plantillas de esa parte de Eurasia, apuesta por el talento nacional. No obstante hay excepciones, y en sus filas tienen a dos jugadores españoles: Míchel Madera y Dani Quintana (pichichi en 2015). A mí el único que me ha sonado, y ya es mucho, es el lateral albanés Agolli, porque jugó en la Eurocopa 2016. Su mejor mejor jugador histórico es el ya retirado Mushfig Huseynov, con más partidos y goles que nadie.


Tras haber disputado desde los noventa esporádicamente torneos continentales, han accedido durante tres temporadas a la fase de grupos de la Europa League. Por fin este año han logrado cumplir el sueño del país, y jugar por primera vez la mayor competición de clubes del mundo. Para ello, irónicamente, tuvieron que eliminar al Copenhague, que les infligió un global de 0-10 en la Recopa de 1999. Una historia de superación, de caballos, como dice su apodo y su emblema, que galoparon para refugiarse de un fatal destino, y que aún sueñan con volver a su lugar de origen y sobre todo con hacer historia en la Champions 2017/18. Ojito.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Y gracias

Yo no sé si el Atleti jugó mal de por sí o tan solo fue que el Chelsea hizo el partido de su vida. Probablemente la derrota final fuera la mediatriz de ambas cosas. Desde el principio cada jugada guiri rezumaba peligro. Algo chungo se avecinaba pero estábamos a tiempo de remediarlo. Este intercambio de cromos Atleti/Chelsea no estaba siendo favorable a nosotros. Hay que ver cuántos nombres comunes: Courtois, Filipe, Diego Costa, Torres... La mayoría ahora rojiblancos tras haber pasado por el Bridge, y qué decir del caballero Tibu, otro atlético más mientras la prensa lo pone en la pasarela Cibeles cada dos por tres. No carburábamos en absoluto y este problema iba más allá del clásico tirar las primeras partes que nos afecta a veces. En el banquillo, lógicamente se percibía esa mierda, no había más que ver a un zozobrado Cholo hablando con Burgos sin parar.

Nunca hasta ahora fui consciente del peligro que entraña un Hazard entonado. Si hasta lo dice en su propio nombre si lo traducimos al inglés... Si encima anda por ahí un Morata en plena forma y un sistema con tres centrales que nos jode vivos (a ver si damos con la tecla ahí!) pues era un puto milagro el haber llegado al descanso ganando. Me perdí precisamente ese fragmento de partido. David Luiz se disfrazó de actor secundario Bob e hizo un absurdo penalty que Griezmann no falló, poco después Saúl volvió a fallar una clara ocasión como en Roma, mas la segunda parte, contra todo lo que podía suponer, fue un calco de la primera. El empate cayó por su propio peso y luego entró Giménez, el arma que saca Simeone cuando nos están dando pal pelo. Qué orgullo me transmite el charrúa... Nada más salir despejó un balón comprometido de cabeza, y luego sacó un tiro que fue lo más peligroso del Atleti en la segunda parte. Crack total y absoluto que diría Andrés Montes. Pero ayer los pensioners tenían el día, a pesar de haber fallado tantas y tan claras ocasiones. Ya cumplido el minuto Voldemort, y cuando hacía tiempo que ambos aceptaban el empate, los ingleses filtraron un buen balón al costado del área que encontró más tarde al tal Batshuayi, que había sustituido a Morata en lo que parecía un alivio y fíjense la que nos ha liado con ese gol. Fue tan justo que apenas dolió. La expresión de Diego Costa, mitad sonrisa incrédula mitad cara de tonto reflejaba lo que todos probablemente sentimos.

Muy pronto hemos tenido que lamentar el perdonarle la vida a la Roma en el Olímpico. Ahora serán más claves que nunca los goles fuera y el orden de los partidos a disputar. Hoy camino al trabajo sonó un tema llamado Last train to London... Más nos vale llegar allí en la última jornada habiendo ganado los tres juegos siguientes. Han pasado más de veinticuatro horas del partido, pero hoy me apetece escribir, porque en los cinco años que hace poco cumplió el blog, suelo dejar huérfanas las crónicas de derrotas, ya de por sí pocas. Gracias al equipo por tenerme tan bien acostumbrado. Aunque es lógico y casi inevitable que nuestra revista Playboy en algún momento se vea desbordada por el auge de internet, y las cuatro temporadas quedando primeros de grupo consecutivas sean cosa del pasado, aún tenemos Hugh Hefner argentino para rato.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Segundas partes

Para mí todo empezó en la segunda parte. Me perdí el trallazo de Filipe, que respondía a la carambola que representó probablemente la única aportación atacante del Sevilla en todo el partido. Yo mientras me iba sumergiendo en Málaga capital,  mendigando un puto parking. El lugar donde pude ver el partido fue un burguer de estos que están de moda ahora, con pizarritas, bombillitas sin lámpara y precio rollo Foster's Hollywood. Pillé el wifi como un sediento gringo en una cantina de la frontera pide un trago y todo fueron buenas noticias...

Porque al minuto de conectar vino el fallo de cálculo de N'Zonzi, el mismo que el año pasado por estas fechas nos marcaba en el Pizjuán. Vietto, me alegro por él, había filtrado un buen pase y el bachiller Carrasco, el Maluma rojiblanco, solo tuvo la portería entre ceja y ceja. Cuando es así sin más, solo cosas buenas salen de sus botas. Sobre todo me flipó la celebración ahí metiéndose en todo el meollo del fondo sur. Buen marcador mientras comía como un cerdo sin dejar de prestar atención a mi minihombre. Luego entraron los Correas de ambos equipos. Pero poco cambió el percal. El Sevilla y su extraña equipación trataban a puño descubierto derrumbar un muro de búnker. Sumémosle a ello la segunda bomba rojiblanca. Ataque de banda a banda, con Griezmann rescatando la jugada dentro del área. Filipe ve que si le pega con la zurda va a ir a la escuadra de nuevo así que cede al galo que fusila al bobo de Sergio Rico. El partido murió clínicamente en ese momento hasta que el árbitro quitó la respiración artificial. Luego me enteré que hubo cachondeo con Vitolo, precisamente con la que he traído yo a cuestas con contratos, ofertas y su puta madre. No hubiera querido estar en el lugar del canario en esos días, solo digo eso.

En el Metropolitano a.k.a. el circo romano (Simeone dixit), el Atleti sigue imbatido y cuenta sus partidos por victoria. Ganar con esa solvencia, usando distintos jugadores y con el gran partido de San Mamés entre medias, da fin a una semana de ensueño. Ahora vuelve Europa en forma de Chelsea (Diego Costa vino de avanzadilla pero para quedarse). Queda menos para ir dando cierre a un septiembre brutal de exigencia y que ya veremos cómo termina en cuanto a resultados. Ojalá la segunda parte de DC en el Atleti sea mínimo como la anterior y yo mientras me plantearé el incorporarme a los partidos en el segundo acto.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Limando asperezas

Parecía una final europea, un partido del PES o del Fifa más que uno de liga. Un caramelo envenenado, una jaula de oro que requería ser bautizada con el triunfo más importante de la temporada liguera. Era esencial empezar ganando en ella para interiorizarla como la nueva casa de la forma más simple: con victorias. Enfrente el colista Málaga. Un rival que se crece en este tipo de ambientes y cuya trayectoria descendente los hacía a mi modo de ver aún más peligrosos. De hecho así fue. En la primera parte, tras aplastarse en su área, ya tuvieron la más clara. Para entonces todos habíamos bajado en paracaídas al meollo del partido y nos habíamos quitado de la cabeza que fuera a ser sencillo.

Todo el partido discurrió con un axioma de fondo. Estaba grabado a fuego el no cometer fallos innecesarios. Cero espacio para la sorpresa. Esto se aplicaba ambos equipos, no sobrados de puntos y con el peso de la historia como mochila adicional. Personalmente, me olía a cuerno quemao el panorama, pero estaba convencido que de marcar alguien, sería Correa. No fue así, pero el argentino tiene ángel para estos acontecimientos, y aunque decidió que ya tuvo bastante con ser el último en marcar en el Calderón, ayudó al objetivo. En el 62 se disfrazó de Agüero contra el Fulham, vio desmarcado a Forl... digo a Griezmann, y el francés resolvió de la única manera que nos contenta, anotando para mitigar su apatía reciente como rojiblanco. Rabia en la celebración, haciendo palpable la zozobra que había estado apunto de instalarse si no lo había hecho ya. El partido apenas tuvo más historia que ese gol y oficio para mantenerlo. Rolán, no confundan con Rolón, fue destituido del casting oficial a aguafiestas de la noche por el mejor portero del mundo (basta que diga eso pa que la cague el próximo). Por tanto, un buen Málaga viniendo de donde venía, pero también un Atleti serio, porque no era faena fácil. Nuevas referencias, nueva atmósfera, nuevo hogar a fin de cuentas (créanme que se nota el cambiar de hogar) pero ojalá que todo se transforme en algo parecido, o por qué no, mejor al Vicente Calderón.

Eso sí, cualquier cosa buena, en un 99'99% será gracias a la santísima trinidad, esto es: al Cholo al Mono y al Profe. Entre la simbología de la estación de metro, la magnificencia del estadio o la bonita ceremonia de inauguración y clausura, subyace un hecho económico que no estoy en facultades de analizar pero no por ello quería dejar impune al menos por una vez. Diego Pablo está haciendo una labor tan de ensueño que a los comepipas como yo nos ha dejado espacio para el disfrute si no tenemos tiempo para otra cosa que ver los partidos y escribir mierda mientras hacemos lo mismo en nuestro wc de estreno. Partidos que alguno espero pueda ver en vivo y en directo, a ver si mola tanto, pero como para casi todo, prefiero ir a la penúltima que no está la economía para gastar mucho ni en Diego Costas ni en salir fuera a cenar.