sábado, 31 de octubre de 2015

Nunca Mais

He visto más partidos de fútbol que veces me he masturbado... Bueno. No. Pero casi siempre, en el proceso de valorar la actuación de un equipo, me cuesta ver ese trabajo en la sombra, esos detalles cruciales como la colocación y la anticipación de cara a distribuir el juego. En definitiva, el arte de guiar y llevar el tempo. A pesar de mi vista gorda para ese menester, Tiago Mendes absorbió mi atención en el partido de anoche, dando una gran exhibición y siendo el faro y el ancla del equipo en una magnífica primera parte. Tiago sabe dónde estar, qué hacer, cuándo hacerlo y, por si fuera poco, invita a los demás a tomar acciones acertadas cuando él no puede. De hecho, si fuera posible, me gustaría contratar sus servicios para orientarme en mis quehaceres. Seguro que también sabría. Él fue el autor del gol que abría el partido tras un acoso con el que los nuestros ganaban claramente a los puntos. Él, con su apariencia física de conquistador portugués, nos hacía ver más allá de Finisterra. Sin duda, algún antepasado del lusitano tuvo que entrevistarse en algún momento de la historia con algún rey para decirle que podía dirigir una expedición a ultramarinos dominios.



El Atleti controló y dominó sin descanso hasta el descanso. Inutilizó a un Depor que dejaba groseramente solo al emergente Lucas Pérez. Lo intentó por una banda (Juanfran genial como toda la temporada) y por otra (se notó que Filipe volvía a la que fue su casa por lo suelto que estuvo). Además, a dos aguas, el pintor barroco, Yannick Carrasco. Este hispano-luso que en realidad es belga, parecía a priori un círculo en el tetris colchonero, pero ha demostrado, varios partidos ya, un poderío físico y unos recursos técnicos excelentes. En un símil cervecero, es una Mort Subite con alma de Delirium Tremens. Mantiene esa electricidad tanto en ataque como en defensa, y todos los detalles que tiene los hace para hacer daño, sin mariconadas absurdas como otros. Hoy en un par de arrancadas me la puso dura. No había quien lo cazara al cabronazo. Apuesto a que al pobre Laure no le hizo tanta gracia. El fofisano y buen central Sidnei tuvo que andar al quite en esos lances. Simeone ha encontrado el filón, y lo alinea porque hay que aprovechar a todo jugador on fire, lástima de su cambio tan apresurado en la segunda parte, como ya pasó ante el Valencia... Esperemos que el efecto Carrasco se transforme en algo permanente, porque un verso libre nunca viene mal. Fin de la chupada de polla. Prosigamos.



En resumen, todos, liderados por Tiago sabían qué hacer al servicio del equipo, con el único lunar de Jackson, aún, todavía, still, encore, fuera de ritmo: como yo en tango, vamos... Acelera o ralentiza las acciones en el momento inoportuno, como bien dijo Gustavo López (gran jugador y mejor comentarista). No obstante, yo confío aún en este portento de delantero que es el colombiano, ya verán como se hincha.

La segunda parte, el ímpetu del Atleti evolucionó de manera directamente proporcional al tamaño de mi reproductor, ya que el YOMVI va como el culo en pc y tuve que pasar al móvil. Ésto me permitió comenzar a esbozar esta crónica, y volver a dar señales de vida en un lugar donde antes publicaba con la disciplina del Profe Ortega. Gran invento no obstante el YOMVI (tengo una cuenta que puedo usar cuando no juega el Mandril). Yo me estoy planteando contratar el BeIN ese para los dos últimos partidos de fase de grupos para ver un puto partido de Copa de Europa de mi equipo en condiciones... Tanta rojadirecta capaz es de causar glaucoma. Pues eso, segunda parte con ventaja, sinónimo de sesteo. Aún así, ¿qué malo puede pasar con nuestro dispositivo defensivo y lo poco que ofrecía arriba el Depor? Pero lo cierto era que el devenir de la segunda parte era un calco con papel cebolla de la primera. El Deportivo mimetizó lo hecho por los nuestros un rato antes con la connivencia rojiblanca.
Dominio sin ocasiones del equipo herculino hasta que pasó lo que pudo pasar hace quince días en Anoeta o en otras tantas expediciones colchoneras. Gol aislado del rival. ¿Y ahora qué hacemos? Un despiste de Josemari Giménez propició un meritorísimo gol de Lucas Pérez, del que no conocía su existencia pero al parecer es el estandarte de este Coruña que tras muchos años mira al descenso con risa floja. Gran definición de un tío que tenía pinta de que iba a soñar esa noche con el huesudo rostro de Godín y las contundentes intervenciones de su pupilo y compatriota. Pero al bueno de Giménez, al que ni la sombra de la duda tiene huevos de posarse, le jugó una mala pasada la confianza. 



De ahí al final, empate y gracias. Ese gol no estaba contemplado en ningún guion. De nada sirvieron los cambios de esquema ni la entrada de Saúl y Correa (al menos me puntuaron en el Comunio). Resultado absolutamente justo y que me dio un rabia que no sentía desde la eliminación en Champions del pasado año. Una pena no rematar esos partidos, pero esa es una de las características nucleares de nuestro juego. Aparte de ello, lo único que me preocupa es lo mismo de siempre, la frustración del paso de testigo en el medio campo, más que nada por la edad de nuestros dos silentblocks (Gabi y Tiago) y la dificultad para ofrecer un plan B si la cosa se sale de lo previsto. Este comportamiento retráctil, por no decir fláccido, de la segunda parte, debería mejorarse para incrementar lo que está siendo una buena temporada hasta ahora. El equipo está arriba, y yo estoy a muerte con él, pero a veces nos creamos problemas nosotros mismos y es una pena. Esperemos que la moraleja llegue al Cholo que en definitiva es quien echa atrás al equipo, en lo que creo que todos coincidimos es uno de los pocos 'defectos' de nuestro líder. Aunque seguramente sea yo el listo... 

PD: Giménez crack!



martes, 25 de agosto de 2015

Embrionario

Mientras el Cholo termina de verter la cantidad exacta de agua en cada copa para tratar de conseguir la armonía que nos dé alguna Copa, se vio a un Atleti quinceminutal, hijo del de la temporada pasada, nieto del de la anterior, que tras conseguir el tanto no supo ni rematar la faena ni dormirla con la sapiencia de los últimos años. En mi opinión, nada de que preocuparse de momento, es cuestión de tiempo que el argentino inocule el veneno rojiblanco para que la mayoría de fichajes parezcan socios del Atleti de tercera generación. De hecho, esta plantilla me ilusiona bastante, pero más que nunca dependemos de nuestro entrenador para conseguir que todo funcione. Ya que estamos, cuando digo entrenador, la mayoría de veces incluyo en el paquete al Mono Burgos incluso al Profe Ortega. Sin ellos no somos casi nada.
Por lo que al partido respecta, no tengo más que añadir excepto que creo que no me equivocaba al pensar en Correa como un fichaje excelente, Antoine es el faro, Oliver y Jackson han de ser claves, Oblak parece seguir en estado de gracia y Filipe no sé dónde estaba el año pasado, pero creo que nunca se quitó la camiseta del Atleti debajo de la de Samsung. 


Respecto al conjunto del equipo más allá de este partido, pues ha sido un verano extrañamente plácido, sin salidas de última hora ni llegada de jugadores a finales de agosto. Ojalá que eso ayude en el devenir de una temporada que se avecina durísima para variar, con cada vez menor distancia entre los cinco gallos actuales (si metemos a Sevilla y Valencia). Empezaremos a ver pronto la altura de este Atleti, porque aún no se ve nada en esta ecografía inicial que tuvo a un clásico de la liga de vuelta. Me alegro que haya un equipo canario en Primera. Más diversidad coño... En lo que rodeó al partido, sí que tengo más que decir, ya que por culpa de un servofreno que dijo adiós en las pronunciadas cuestas de Cómpeta al final no fuimos al Calderón, cuando se reunían todos los ingredientes espaciotemporales para hacerlo. Tenía mono de Atleti, pude ver el partido, pero como tantas cosas en la vida, al final no son para tanto, y fue más ilusionante la semana previa que el propio partido en sí, aunque reconozco que últimamente, por mucho que esté prácticamente al tanto del último pedo de Fernando Torres, no siento ese gusanillo futbolero que espero hallar pronto. Será este calor que me tiene gilipollas perdido...

No es casualidad que los salvavidas sean rojiblancos, Porque ahí seguimos, de nuevo mi Atleti vuelve a rescatarme, siendo testigo mis problemas reales, los problemas que en realidad son evolución, y los problemas que no son tales pero que para uno son Problemas. Un bar de yonkis que parece estar instalado en mi puto salón, proyectos de volar, proyectos de quedar, llamar al mecánico, llamar al hospital, ordenador medio roto, cuidar de mi familia de una persona y media, reforzar experiencia laboral... Los nuestros no pueden hacer más que mejorar lo ya bueno (empezar ganando lo es sea como sea) y yo mientras resuelvo mis mierdas espero volver a hacer del fútbol un lugar de deliciosa tensión y disfrute aunque sea por la tele, porque lo que es jugar, encima últimamente no juego una puta mierda. Todo se andará por supuesto. Forza Atleti, y por tanto fuerza para mí y para los míos también, para seguir y para nacer, quién sabe si del Atleti...



domingo, 19 de julio de 2015

Exhumación

Como paso intermedio a la vuelta del blog, con el cual espero proseguir en los próximos días, dejo el siguiente extracto, que me resisto a borrar, y que en su momento no publiqué porque no tenía ni putas ganas de terminarlo. Está levemente podado porque algunos de los interrogantes de ese momento fueron resueltos, pero dejo el grueso del mismo aunque ahora sea tan chocante como ver a Arda besando el escudo del Barsa.

"Los días fueron pasando y la gran noche de Champions se aproximaba. Tras salir vivos de la ida, y comenzar a equilibrar la balanza al final de la misma, la vuelta en el Bernabéu era territorio para soñar con otra noche mágica rojiblanca. Conforme se iba acercando la gran cita, en todo un cuarto de final de Copa de Europa, no olvidemos, el rival iba poniéndose el barro antes de que le picara el tabarro. Ya estaba preparada la excusa de las bajas, sensibles eso sí. Pero paradójicamente , y alejándome diez metros de los "si ya lo decía yo...", no me gustaba un pelo que el Madrid tuviera tantas bajas. Eso les alejaría del traje a medida que últimamente nuestro Atleti tenía confeccionado para ellos en forma de camisa de fuerza. Pero qué coño! Todos teníamos esa ilusión de pasar a semis, de seguir avanzando en una competición tan bella como esta. Con el pasar de los minutos el gesto se empezó a torcer, porque este Atleti no hacía más que cuerpear en la esquina. Sin atisbo de azotar de vuelta. Por fortuna el rival no hacía nada del otro mundo, pero suficiente eso sí, para ser netamente superiores. Si a eso le sumamos la desazón de seguir el partido desde la pantalla de un puto móvil, con el consiguiente desfase, y con la desgracia de tener cortes cada dos por tres. La sensación de estrés por mi Atleti era insostenible. Como muchos más, tras la tele, tras el teléfono, tras las ondas de la radio, yo también sufría defendiendo cada balón. Pero poco a poco un resquicio de esperanza se abría. El equipo comenzaba a seguir a Arda, el mejor hasta entonces. Pero en una de esas putas recargas de mi dispositivo, me percato a cámara lenta de la expulsión del turco. Esa era la primera palada para enterrar el sueño berlinés. Si hasta entonces no habíamos inquietado, difícilmente tras quedarnos con uno menos. Sin tiempo para pensar, porque ni quería pensar, solo quería conocer el desenlace, aunque tuviera todas las papeletas para ser cruz, de nuevo me topé de sopetón con el gol. La pantalla pasó de estar en negro a estar con el puto muñeco de cera de Chicharito celebrando un merecido tanto. Vaticiné que este tío iba a ser clave en el devenir del partido, y así fue, pero negativamente para nuestros intereses. Entre medias, la entrada de Giménez era como si el gol hubiera sido encajado de antemano. Los penaltys estaban a años luz. Yo creo en este equipo, en Simeone y todo lo que se pueda creer, pero he visto demasiado fútbol como para saber el resultado a obtener de tal plan. El tanto había llegado antes de un prórroga que hubiera sido un suplicio dadas las condiciones en las que la hubiéramos afrontado. Francamente, me desilusionó más la forma de encarar el partido que la propia eliminación, para más inri a costa del más odioso y casposo de los rivales. Fue una noche dura, incluso peor que la de la final de Lisboa. Desde esa noche, repetir final de Champions se había convertido en una ilusión que hacía tiempo que no sentía en el fútbol, a sabiendas de que era sumamente difícil. Perder esa ilusión tan bisoña, fue complicado de digerir. Cosa que no quita que aunque estuviera descontento con cómo se planteó el partido, no elogie la competición que hicieron los nuestros. Con una gran recuperación tras empezar con mal pie en Grecia. Repetir entre los ocho mejores de Europa consecutivamente solo lo hicieron este año cinco equipos en el continente, y nosotros fuimos uno de ellos. De hecho, no he tenido tiempo para constatarlo, pero imagino que es la primera vez en nuestra historia que se logra tal hito. Tras tragar hiel, al día siguiente ya pensaba en el próximo partido, en amarrar la tercera plaza, y en continuar siendo un grande de Europa. Me iban sudando la polla las burlas en el trabajo, y de repente, como si de una prueba celestial a mi paciencia se tratase, por primera vez en mi vida tengo un reventón. Obviamente, lo primero que pensé fue: "Precisamente hoy, joder...". Pero probablemente por ello, me armé de valor para tal odisea. Puede que a la gran mayoría un cambio de neumático le parezca un juego de niños, pero yo me sentí la mar de realizado tras completar con éxito la maniobra. Llego al trabajo con el consiguiente retraso, y en la primera respuesta a la típica burla borreguil les digo desde la cordialidad que no me toquen los cojones, que he cambiado una rueda y no estoy para ostias. El hombre, me dice: "Ves? Para eso te sirve ser del Atleti. Estás acostumbrado a sufrir. A mí me pasa eso y me hundo". No me lo tomé a mal, teniendo como premisa la ignorancia parcial del individuo. Esas palabras estaban distorsionadas respecto a la realidad, porque ser del Atleti, si sabes aprovecharlo, te enseña sobre todos los aspectos de la vida en general, a sufrir también. Lo que es pecado es pensar que solo te enseña a eso. La caraja por la derrota dio rienda suelta a una emulsión de orgullo por los valores que, a mí al menos, se me han ido forjando a la par que he ido siguiendo a mi equipo. Respeto por el rival, realismo rayano al pesimismo, solidaridad, seguir luchando hasta el final (por eso me jodió tanto la forma de perder en esta ocasión), saborear la victoria en su justa medida, valorar las emociones más pequeñas con la misma intensidad que las gordas... No es que ser seguidor del Atleti te dé acceso a la plenitud de valores, ni mucho menos, pero la forma de ser de este equipo en su historia al completo, es más proclive a ello. Eso, y que uno por desgracia tiene más cultura futbolística y deportiva que la media. Porque, no jodamos, bromas y tocadas de cojones se pueden hacer, forman parte de la salsa del deporte.........."


En ese momento, pensé, "me estoy enfangando demasiado, a tomar porculo el blog". Por suerte o por desgracia, hoy me encuentro de nuevo con ganas de revalorizar esta parcela de opinión, que es más valiosa cuanto menos gente tenga la fortuna de llegar a leerla. Espero continuar con esta aventura y también volver a leer los blogs atléticos que admiro. Gracias y Forza Atleti.

domingo, 5 de abril de 2015

Sábado de resurrección

Un día antes, y en una localidad de claras connotaciones islámicas, volvió el Atleti a ganar fuera de casa. Fue el partido deseado para cualquier aficionado en términos de pragmatismo: gol tempranero, sentencia poco después, y a vivir de las rentas dosificando a golpe de escalpelo. Eso fue lo que se vio en Córdoba, donde finalmente no fuimos porque nos sobraban motivos de toda índole. Cómodamente desde el sofá, vi como se daba el desenlace soñado. Gol rápido de Griezmann, cuyos goles vuelven a florecer, y lejos de especular, y quizá ayudados por la endeblez del rival, que no olvidemos es colista destacado, se siguió buscando el segundo con precisión quirúrgica. Así llegó lo que se venía pidiendo a gritos: el aprovechamiento de los geniales saques de banda de Jesús Gámez. Prolonga Giménez, con G de Güeno, y allí estaba Saúl, el torocampista que vuelve a estar como antes de la lesión, abarcando mucho campo y sudando goles. Estos dos últimos jugadores mencionados, son claros candidatos a ser vendidos por la directiva del club "comprador donde los jugadores juegan donde quieren". Ojalá se sigan haciendo las cosas bien y se mantengan estos interesantes futbolistas, porque sobre todo con el uruguayo hay central para rato. Por otro lado, qué bien Gámez joder, si ya sabía yo que este tío iba a rendir... pero no en la izquierda! El único lunar lo pondría en la apatía de Mandzukic, al que espero para la causa, porque se le necesitará más que nunca a partir de ahora. No obstante, sin florituras, se hizo todo bien, y no es fácil. El topicazo de que "en fútbol no hay enemigo pequeño" no es ninguna tontería, porque el rival, errático y despistado a más no poder, gozó de alguna que otra llegada peligrosa mientras su entrenador se desgañitaba apelando al ánimo y yo sin saber por qué sentía compasión por él. El fútbol es lo que tiene, las distancias son mínimas, pero francamente nunca dio sensación de que la victoria se fuese a escapar. Ese savoir-faire tan de este equipo campó a sus anchas en el Nuevo Arcángel, y se encargó de desquiciar a una grada asqueada y que mucho me temo no va a disfrutar de lo poco que le queda en primera como es debido. Quizá el ascenso del Córdoba llegó accidentalmente antes de lo previsto, o la gestión no ha sido la mejor, o simplemente no se pueden pedir peras al olmo, pero el caso es que el equipo blanquiverde parece avocado al descenso sin remisión. Ojalá vuelvan pronto, que siempre se agradece tener estadios a tiro de piedra por si uno se lía la manta a la cabeza para ver al Atleti. Regresa la pátina de profesionalidad que probablemente siempre estuvo ahí, pero que estuvo enmarcada dentro de un valle físico tan comprensible como premeditado. Eso es lo que quiero creer, porque a partir de ahora los fallos serán prácticamente imposibles de subsanar. Ya queda menos para el martes, otra cosa es que yo vuelva a arrastrarme por estos lares, mostrando mi falta de mojo, que no de musa, a la hora de escribir. Quizá esté yo también en un valle de rendimiento de esos... así que aunque seguramente vuelva en el próximo partido, cada vez voy notando más el peso de los dedos, la falta de agudeza a la hora de sacar chascarrillos baratos. Intento hacer malabares con las palabras pero éstas se me caen como si fuera un mendigo en medio de un semáforo en rojo, además no disfruto escribiendo esta mierda como antes, que es lo fundamental. ¿Será obsolescencia programada? ¿Será que las carreras de Juanfran y los despejes de Godín se alimentan de mi ego? ¿Será que me creía mierda y no llegaba ni a peo? ¿Será que todo fue un sueño, u otra vida?


domingo, 22 de marzo de 2015

Pintiparada


Asqueado por el sorteo de la Champions, confiaba en la victoria del Atleti este sábado. El único motivo que se podía interponer entre ella y nosotros era el simple hecho de pensar que íbamos a ganar "porque sí". Afortunadamente Fernando Torres volvió a marcar en liga ocho años después un excelente gol de cabeza, y esa acción encarriló un partido en el que se pudo obtener mayor botín goleador. Aún recuerdo el magnífico 7-0 del pasado año donde el bueno de Moyá fue masacrado. ¿Quién le iba a decir que acabaría luego a estas orillas del río? Siguiendo con el partido, el Geta hizo una vez más muestra de su indolencia, que solo destierra cuando ve las orejas al lobo del descenso, porque mala plantilla no tienen... Cerca del descanso llegó el justísimo 2-0. ¿Habrá vuelto el balón parado para no irse jamás? Otra jugada marca de la casa, con genial ejecución por parte del lanzador, de Raúl Jiménez en la prolongación y de Tiago en el remate para apuntillar. Por cierto portugués, no te quemes mucho con tu selección que ya te vale volver de nuevo a tu edad... Antes del parón de selecciones este triunfo balsámico era fundamental, máxime tras la victoria fácil del Valencia. Va a costar mucho recuperar esa tercera plaza, pero confío en que a partir de aquí la trayectoria no sea más que ascendente. 


En la segunda parte el nivel de vistosidad se redujo, y llegaron unos inexplicables cambios de Simeone, dos de ellos en el último minuto. Solo se me ocurre que nuestro líder lo hizo porque no se fiaba del marcador... A mí personalmente me hubiera gustado ver más al mexicano, y darle más minutos a Cani y descanso a Arda, pero ¿se imaginan que marca el Getafe con quince minutos por delante? Lo mismo ahí hubiera habido alguien que diría que el Cholo fue de sobrado (no sería mi caso). Pero que todos los males sean que yo no entienda a veces los cambios del argentino. Se avecinan, por enésima vez, tiempos donde no vale fallar, porque la tercera posición es sumamente importante para planificar la temporada siguiente con mayor comodidad. Y luego está la Copa de Europa... Les juro que estaba convencido que nos encasquetaban al Madrid. No me gusta nada esa eliminatoria, yo quería un extranjero joder. Voy a vomitar de tanto Bernabéu. Solo queda jugarlo... Ellos, ya saben que no aprenden, pensarán que esta vez ya toca, que si el 93, que la Champions es otra cosa, que si el 93, Roncerdo sombra aquí sombra allá, que si el 93, que si la undécima, que si el 93, que si el miedo escénico, que si el 93... Honestamente, para mí es el peor rival que nos podía tocar, mas no tengo miedo, solo asco. Pero si se piensa en hacer algo grande en Europa, ¿qué mejor forma de intentar eliminar a los que nos dejaron sin la orejona en Lusitania? Soñar no es gratis, luego lo pagas cuando estás despierto, pero aún queda demasiado para ese duelo, en el que solo pido a los nuestros que se dejen la sangre. En dos semanas vuelvo y quién sabe si con crónica in situ del Córdoba-Atleti. Entre medias, un domingo con elecciones que me han dejado como un pingüino en el desierto por culpa de las mesas electorales y un clá$ico que me importa lo mismo que el resultado de dichas votaciones: un nabo. Nägemist!

jueves, 19 de marzo de 2015

No lo puedes entender, muchacho...

Este vuelta de octavos de Champions no merece perder el protagonismo con otros partidos, pero qué decir que no se haya dicho ya del rosario de encuentros tras esa fatídica noche alemana. Poco gol, servicios mínimos pero fiables y atisbos de mejoría en Cornellá (el único que no vi porque me entregué al Amor en Roma). Palíndromos y buenos recuerdos aparte, así llegaba por fin, más rápido incluso de lo que mis ansias deseaban, el desenlace a nuestro duelo ante el Leverkusen. Al final no fui a Antequera a verlo con mis familiares atléticos, desterrando toda superstición, y enfrentándome solo a la batalla que todos íbamos a librar en mayor o menor medida.


El ambiente era espectacular y, como he dicho otras veces, solo por eso ya merece la pena ver el partido. Increíble lección de animación en todo momento. Pero enseguida se vio que no iba a ser fácil, y la idea de una resolución por la vía rápida de la eliminatoria quedó en una esquina oscura de la habitación, entre la mesita de noche y el hueco donde pongo la mochila del trabajo. El partido en sí, se jugó siempre al mismo ritmo, con un sinfín de imprecisiones, como si el viento que zarandeaba a su antojo los papelitos del tifo fuera más aficionado al baloncesto o al cricket. Intensidad, faltas, briega, pero apenas ocasiones. Los teutones seguían férreos, pero los nuestros poco a poco fueron diluyendo las peligrosas contras, y además esta vez apareció el gol, el ansiado grial, cuando menos se esperaba. Mario, el de las grandes ocasiones, el que por suerte o por desgracia, sale de fiesta poco, pero cuando sale arrasa, nos igualaba la eliminatoria. 


Lo más difícil estaba hecho, pero seguía viniéndome a la cabeza la eliminatoria contra el Ajax, el gol de Kiko, el penalti de Esnáider (comentarista ahora), el gol a la contra de Babangida con Molina indefenso... mi primera gran noche europea como rojiblanco. Ahí ya sabemos lo que pasó, y mandaba cojones que me acordara de esa noche en vez de las mágicas veladas de hace meses. Sea como fuere, esto seguía igual, o peor, porque agotábamos cambios por culpa en gran parte de las lesiones. Cani, jugador que me gusta, dejó su lugar a Don Raúl. Antes, Moyá se había lesionado. Cómo me jodió que el bueno de Moyá se lesionara... Un auténtico profesional que me cae de putísima madre a pesar de tardar tanto en sacar de portería. Precisamente el hombre decía en una entrevista hace poco que "Firmaba pasar contra el Bayer y que no le llamaran a la selección". Ojalá te quedes aquí muchos años mallorquín.


Entonces entró Oblak, sin que supiéramos que sería juez y parte de una noche inolvidable. Fue sumamente emotivo, aunque el esloveno y su desgarbada motricidad se empeñaran en lo contrario. Me resulta simpático el chaval. Si es que me cae bien todo el mundo a mí... Hasta los inconscientes que me decían la víspera del partido que "el Atleti iba a volver a ser lo que era" (como si eso fuera malo) "porque había vuelto Torres"... Volviendo al partido, se lesionaba también Mandzukic. Pero este tío es un gladiador coleccionista de espadas de madera. Aguantó todo lo posible, aguardando la resolución de la duda de Simeone, que con una sola bala en el cargador tuvo la sabia paciencia de esperar hasta no tener el resultado exacto de la ecuación. Esa zozobra de no saber si Gabi si Torres mostraba lo que nos jugábamos todos. Fernando, hizo lo que pudo pero que al igual que el resto del equipo se le nubló la vista y le pesaron las piernas con el paso del tiempo. Los contratiempos no influían demasiado en el juego, que seguía espeso, áspero y taquicárdico. Koke fallón como nunca pero voluntarioso como siempre, Arda se erigía como nuestro faro, y Giménez daba una lección defensiva con su pinta de todo menos de futbolista. Grande el uruguayo benjamín, que fue digno del mejor Godín. Todos se dejaban la piel, pero faltaba lucidez en los metros finales. 


No obstante, el Atleti ya estaba ganando a los puntos, como si eso sirviera en el fútbol... No me lo podía creer, pero el partido se desangraba e iba a la prórroga, salida en coche mediante y minutos finales en un Telepizza con mi chaqueta del Atleti, sintiéndome observado por los consumidores de los martes locos de los cojones. La prórroga, ya de vuelta y encendiendo la tele de una habitación antes de apagar la de la otra para no perderme nada, se me pasó rápida... Solo un trallazo de Raúl García y un remate en plancha de Torres me aceleraron el corazón mientras engullo compulsivamente. En Roma conocí el origen de la palabra agonía, que es la angustia del que sufre por defender su vida en el agón (los juegos estos que hacían los romanos vaya). Aunque esa reflexión me venía a la cabeza, yo en realidad estaba sedado, hueco, engañándome a mí mismo diciendo que me daba igual mientras miraba el precipicio de reojo. Pitaba el buen árbitro italiano el final de la batalla de 210 minutos y comenzaba otra que no iba a durar ni diez. Honrada y noble. "Atleti hasta la muerte" cantaba la grada. Solo por eso ya merecía la pena ver el partido. Intercambio de mensajes pero rápido desconecto el móvil. No sé ni donde meterme. Llegábamos a la justa tanda de penaltis, que no quería ni en pintura por la trayectoria del partido, por el meta alemán, al que tengo ojeriza desde la ida por el simple hecho de ser muy bueno, y porque me recordaba irremediablemente a la intertoto contra el Villarreal... No sé por qué narices me venían esa mierda de recuerdos, ¿miedo? no te diría yo que no... Porque los antecedentes no eran nada halagüeños. Pero por mucho que este grupo lo pase mal, tiene algo diferente y más que ninguno: coraje y corazón. 


La tanda comenzó como el puto culo. Y me sentía culpable porque había dicho que si Raúl fallaba prefería que la echara fuera a que la parase el portero... Me hizo caso el navarro. Afortunadamente la hemorragia se cortó de raíz con la parada de Oblak, que aunque el 10 de ellos, el mismo que marcó el gol en la ida, lo tiró mal, aguantó como un campeón sin vencerse a un lado. Un giro de guion inesperado el de este partido, que puede haber comenzado la redención Jan, todo un caballero además. Los penaltis se fueron sucediendo, tirados o muy bien o muy mal. No hubo término medio. La imagen de Arda era descorazonadora, aunque me cague en su p... madre por no estar centrado en un posible lanzamiento en vez de con los rezos. Afortunadamente llegamos al quinto penalty con un Torres monárquico que anotó sin pestañear. Más no era posible ajustar al palo. No me quiero ni imaginar la presión que tendría el pobre... 


Así llegó el turno de una leyenda del Leverkusen: Kiessling. Ya sabemos lo que pasó, y ahí por fin dejé de ser un autómata por unos diez segundos para vociferar, como siempre metiéndome con el equipo contrario, como si fueran culpables de toda la angustia sufrida. Enseguida puse pies en la tierra de nuevo, que yo soy muy comedido una vez exploto, pero qué quieren que les diga, al día siguiente me levanté a las 6:55 para ir al curro más fresco que nunca. Volvía el interés acentuado por la competición, las cábalas, los posibles rivales, y en medio un nuevo logro del Atleti de Simeone: remontar una eliminatoria y de propina vencer una tanda en competición oficial. Para ganar toda competición hay que tener suerte en momentos puntuales, pero para mí, los penaltis no son suerte, si acaso el rechace en el gol de Mario... No obstante, el Atleti ha pasado por el último resquicio de la puerta de embarque a Berlín, aunque aún quedan dos escalas más... joder si quedan... 
y hay que mejorar mucho para aspirar a hacer algo grande, pero para mí ya son los mejores. 


jueves, 26 de febrero de 2015

Supositorio

El que más y el que menos se las prometía muy felices, pero el tiro salió por la culata y al Atlético de Madrid le dio un nuevo amarillazo en el BayArena. Al parecer los del Cholo se dejaron la brújula, el mapa y el gps en Paseo de los Melancólicos, porque ofrecieron una desorientación tan inexplicable como mi complejo de inferioridad. Además, en cada balón dividido los nuestros parecían aristogatos en medio de gatos arrabaleros. Los de rojo se llevaban cada balón y corrían hacia Moyá como putas gacelas. Aún así, en mi opinión hicieron el partido de su vida y los nuestros uno horripilante. No obstante, Tiago pudo marcar al borde del descanso, porque en cuanto a ocasiones, tampoco hubo tanta diferencia. Sí que la hubo en no saber a qué se jugaba, y eso es algo aún más preocupante que jugar directamente mal. 



Por su parte, los pillendreher hicieron un partido muy bueno e intenso. Ya el año pasado no les quería ni en pintura, y mis peores temores, aparcados por la ola de grandeza que en el último año ha bañado al Atleti, volvieron a aparecer tras el primer y único tanto del partido. Curiosamente en uno de los pocos momentos en los que con mi incontinencia espacial me fui al fregadero. Gran cena la que me preparó mi señora y gran gol por cierto. Tras el revés alemán, poca o nula reacción, expulsión de Tiago mediante. Me hubiera gustado ver a Cani, que creo puede darnos ese plus de aguante de pelota que nos falta. Torres pudo empatar pero remató horrible. Respecto al gol anulado porque había salido fuera, menos mal que no hice el gili de celebrarlo. Yo y mi buena costumbre de esperar el ok del árbitro... Noche para olvidar, y en la que todos creíamos que el Atleti iba a hacer los deberes sin problema. Reconozcámoslo. 


Pero esta versión tan gris del Atleti se está pasando ya... Las dos últimas salidas han tenido un patrón muy parecido y preocupante. Fue otro partido extraño, como el de Vigo... espero que sea por la época del año y esta mala racha esté medianamente "planificada" por los preparadores, porque si no, a galeras a remar. Lo malo es que esta vez puede salir muy pero que muy caro y dar al traste con una competición en la que tengo puesta la mente desde el día del sorteo. El no haber marcado fuera a ellos les deja un resultado cojonudo para contragolpear, que al parecer se les da genial con tanta bala arriba. Afortunadamente, este partido ha marcado un punto de inflexión en mi carrera como atletista, y me consuelan varias cosas: 

A) Confío plenamente en el equipo para remontar tras habernos dejado vivos. 
B) El ambientazo. La afición va a apretar como nunca, si bien así no se ganan partidos... 
C) De no volver a Alemania el 6 de junio, con la derrota de ayer ya empecé a encajar cómo sería aceptarlo y eso que me ahorro...
D) No soy tan supersticioso. Desde Lisboa no hago tantas gilipolleces de rituales. Me costó pero sigo gnóstico...
E) El fútbol no me llena tanto como antes. Por suerte tengo más parcelas que llenan mi felicidad y tristeza. ¿Me estaré haciendo viejo?
F) Somos el Atleti joder!

Ya faltan menos de tres semanas...