Un día antes, y en una localidad de claras connotaciones islámicas, volvió el Atleti a ganar fuera de casa. Fue el partido deseado para cualquier aficionado en términos de pragmatismo: gol tempranero, sentencia poco después, y a vivir de las rentas dosificando a golpe de escalpelo. Eso fue lo que se vio en Córdoba, donde finalmente no fuimos porque nos sobraban motivos de toda índole. Cómodamente desde el sofá, vi como se daba el desenlace soñado. Gol rápido de Griezmann, cuyos goles vuelven a florecer, y lejos de especular, y quizá ayudados por la endeblez del rival, que no olvidemos es colista destacado, se siguió buscando el segundo con precisión quirúrgica. Así llegó lo que se venía pidiendo a gritos: el aprovechamiento de los geniales saques de banda de Jesús Gámez. Prolonga Giménez, con G de Güeno, y allí estaba Saúl, el torocampista que vuelve a estar como antes de la lesión, abarcando mucho campo y sudando goles. Estos dos últimos jugadores mencionados, son claros candidatos a ser vendidos por la directiva del club "comprador donde los jugadores juegan donde quieren". Ojalá se sigan haciendo las cosas bien y se mantengan estos interesantes futbolistas, porque sobre todo con el uruguayo hay central para rato. Por otro lado, qué bien Gámez joder, si ya sabía yo que este tío iba a rendir... pero no en la izquierda! El único lunar lo pondría en la apatía de Mandzukic, al que espero para la causa, porque se le necesitará más que nunca a partir de ahora. No obstante, sin florituras, se hizo todo bien, y no es fácil. El topicazo de que "en fútbol no hay enemigo pequeño" no es ninguna tontería, porque el rival, errático y despistado a más no poder, gozó de alguna que otra llegada peligrosa mientras su entrenador se desgañitaba apelando al ánimo y yo sin saber por qué sentía compasión por él. El fútbol es lo que tiene, las distancias son mínimas, pero francamente nunca dio sensación de que la victoria se fuese a escapar. Ese savoir-faire tan de este equipo campó a sus anchas en el Nuevo Arcángel, y se encargó de desquiciar a una grada asqueada y que mucho me temo no va a disfrutar de lo poco que le queda en primera como es debido. Quizá el ascenso del Córdoba llegó accidentalmente antes de lo previsto, o la gestión no ha sido la mejor, o simplemente no se pueden pedir peras al olmo, pero el caso es que el equipo blanquiverde parece avocado al descenso sin remisión. Ojalá vuelvan pronto, que siempre se agradece tener estadios a tiro de piedra por si uno se lía la manta a la cabeza para ver al Atleti. Regresa la pátina de profesionalidad que probablemente siempre estuvo ahí, pero que estuvo enmarcada dentro de un valle físico tan comprensible como premeditado. Eso es lo que quiero creer, porque a partir de ahora los fallos serán prácticamente imposibles de subsanar. Ya queda menos para el martes, otra cosa es que yo vuelva a arrastrarme por estos lares, mostrando mi falta de mojo, que no de musa, a la hora de escribir. Quizá esté yo también en un valle de rendimiento de esos... así que aunque seguramente vuelva en el próximo partido, cada vez voy notando más el peso de los dedos, la falta de agudeza a la hora de sacar chascarrillos baratos. Intento hacer malabares con las palabras pero éstas se me caen como si fuera un mendigo en medio de un semáforo en rojo, además no disfruto escribiendo esta mierda como antes, que es lo fundamental. ¿Será obsolescencia programada? ¿Será que las carreras de Juanfran y los despejes de Godín se alimentan de mi ego? ¿Será que me creía mierda y no llegaba ni a peo? ¿Será que todo fue un sueño, u otra vida?domingo, 5 de abril de 2015
Sábado de resurrección
Un día antes, y en una localidad de claras connotaciones islámicas, volvió el Atleti a ganar fuera de casa. Fue el partido deseado para cualquier aficionado en términos de pragmatismo: gol tempranero, sentencia poco después, y a vivir de las rentas dosificando a golpe de escalpelo. Eso fue lo que se vio en Córdoba, donde finalmente no fuimos porque nos sobraban motivos de toda índole. Cómodamente desde el sofá, vi como se daba el desenlace soñado. Gol rápido de Griezmann, cuyos goles vuelven a florecer, y lejos de especular, y quizá ayudados por la endeblez del rival, que no olvidemos es colista destacado, se siguió buscando el segundo con precisión quirúrgica. Así llegó lo que se venía pidiendo a gritos: el aprovechamiento de los geniales saques de banda de Jesús Gámez. Prolonga Giménez, con G de Güeno, y allí estaba Saúl, el torocampista que vuelve a estar como antes de la lesión, abarcando mucho campo y sudando goles. Estos dos últimos jugadores mencionados, son claros candidatos a ser vendidos por la directiva del club "comprador donde los jugadores juegan donde quieren". Ojalá se sigan haciendo las cosas bien y se mantengan estos interesantes futbolistas, porque sobre todo con el uruguayo hay central para rato. Por otro lado, qué bien Gámez joder, si ya sabía yo que este tío iba a rendir... pero no en la izquierda! El único lunar lo pondría en la apatía de Mandzukic, al que espero para la causa, porque se le necesitará más que nunca a partir de ahora. No obstante, sin florituras, se hizo todo bien, y no es fácil. El topicazo de que "en fútbol no hay enemigo pequeño" no es ninguna tontería, porque el rival, errático y despistado a más no poder, gozó de alguna que otra llegada peligrosa mientras su entrenador se desgañitaba apelando al ánimo y yo sin saber por qué sentía compasión por él. El fútbol es lo que tiene, las distancias son mínimas, pero francamente nunca dio sensación de que la victoria se fuese a escapar. Ese savoir-faire tan de este equipo campó a sus anchas en el Nuevo Arcángel, y se encargó de desquiciar a una grada asqueada y que mucho me temo no va a disfrutar de lo poco que le queda en primera como es debido. Quizá el ascenso del Córdoba llegó accidentalmente antes de lo previsto, o la gestión no ha sido la mejor, o simplemente no se pueden pedir peras al olmo, pero el caso es que el equipo blanquiverde parece avocado al descenso sin remisión. Ojalá vuelvan pronto, que siempre se agradece tener estadios a tiro de piedra por si uno se lía la manta a la cabeza para ver al Atleti. Regresa la pátina de profesionalidad que probablemente siempre estuvo ahí, pero que estuvo enmarcada dentro de un valle físico tan comprensible como premeditado. Eso es lo que quiero creer, porque a partir de ahora los fallos serán prácticamente imposibles de subsanar. Ya queda menos para el martes, otra cosa es que yo vuelva a arrastrarme por estos lares, mostrando mi falta de mojo, que no de musa, a la hora de escribir. Quizá esté yo también en un valle de rendimiento de esos... así que aunque seguramente vuelva en el próximo partido, cada vez voy notando más el peso de los dedos, la falta de agudeza a la hora de sacar chascarrillos baratos. Intento hacer malabares con las palabras pero éstas se me caen como si fuera un mendigo en medio de un semáforo en rojo, además no disfruto escribiendo esta mierda como antes, que es lo fundamental. ¿Será obsolescencia programada? ¿Será que las carreras de Juanfran y los despejes de Godín se alimentan de mi ego? ¿Será que me creía mierda y no llegaba ni a peo? ¿Será que todo fue un sueño, u otra vida?domingo, 22 de marzo de 2015
Pintiparada

Asqueado por el sorteo de la Champions, confiaba en la victoria del Atleti este sábado. El único motivo que se podía interponer entre ella y nosotros era el simple hecho de pensar que íbamos a ganar "porque sí". Afortunadamente Fernando Torres volvió a marcar en liga ocho años después un excelente gol de cabeza, y esa acción encarriló un partido en el que se pudo obtener mayor botín goleador. Aún recuerdo el magnífico 7-0 del pasado año donde el bueno de Moyá fue masacrado. ¿Quién le iba a decir que acabaría luego a estas orillas del río? Siguiendo con el partido, el Geta hizo una vez más muestra de su indolencia, que solo destierra cuando ve las orejas al lobo del descenso, porque mala plantilla no tienen... Cerca del descanso llegó el justísimo 2-0. ¿Habrá vuelto el balón parado para no irse jamás? Otra jugada marca de la casa, con genial ejecución por parte del lanzador, de Raúl Jiménez en la prolongación y de Tiago en el remate para apuntillar. Por cierto portugués, no te quemes mucho con tu selección que ya te vale volver de nuevo a tu edad... Antes del parón de selecciones este triunfo balsámico era fundamental, máxime tras la victoria fácil del Valencia. Va a costar mucho recuperar esa tercera plaza, pero confío en que a partir de aquí la trayectoria no sea más que ascendente.
En la segunda parte el nivel de vistosidad se redujo, y llegaron unos inexplicables cambios de Simeone, dos de ellos en el último minuto. Solo se me ocurre que nuestro líder lo hizo porque no se fiaba del marcador... A mí personalmente me hubiera gustado ver más al mexicano, y darle más minutos a Cani y descanso a Arda, pero ¿se imaginan que marca el Getafe con quince minutos por delante? Lo mismo ahí hubiera habido alguien que diría que el Cholo fue de sobrado (no sería mi caso). Pero que todos los males sean que yo no entienda a veces los cambios del argentino. Se avecinan, por enésima vez, tiempos donde no vale fallar, porque la tercera posición es sumamente importante para planificar la temporada siguiente con mayor comodidad. Y luego está la Copa de Europa... Les juro que estaba convencido que nos encasquetaban al Madrid. No me gusta nada esa eliminatoria, yo quería un extranjero joder. Voy a vomitar de tanto Bernabéu. Solo queda jugarlo... Ellos, ya saben que no aprenden, pensarán que esta vez ya toca, que si el 93, que la Champions es otra cosa, que si el 93, Roncerdo sombra aquí sombra allá, que si el 93, que si la undécima, que si el 93, que si el miedo escénico, que si el 93... Honestamente, para mí es el peor rival que nos podía tocar, mas no tengo miedo, solo asco. Pero si se piensa en hacer algo grande en Europa, ¿qué mejor forma de intentar eliminar a los que nos dejaron sin la orejona en Lusitania? Soñar no es gratis, luego lo pagas cuando estás despierto, pero aún queda demasiado para ese duelo, en el que solo pido a los nuestros que se dejen la sangre. En dos semanas vuelvo y quién sabe si con crónica in situ del Córdoba-Atleti. Entre medias, un domingo con elecciones que me han dejado como un pingüino en el desierto por culpa de las mesas electorales y un clá$ico que me importa lo mismo que el resultado de dichas votaciones: un nabo. Nägemist!
jueves, 19 de marzo de 2015
No lo puedes entender, muchacho...
Este vuelta de octavos de Champions no merece perder el protagonismo con otros partidos, pero qué decir que no se haya dicho ya del rosario de encuentros tras esa fatídica noche alemana. Poco gol, servicios mínimos pero fiables y atisbos de mejoría en Cornellá (el único que no vi porque me entregué al Amor en Roma). Palíndromos y buenos recuerdos aparte, así llegaba por fin, más rápido incluso de lo que mis ansias deseaban, el desenlace a nuestro duelo ante el Leverkusen. Al final no fui a Antequera a verlo con mis familiares atléticos, desterrando toda superstición, y enfrentándome solo a la batalla que todos íbamos a librar en mayor o menor medida.
El ambiente era espectacular y, como he dicho otras veces, solo por eso ya merece la pena ver el partido. Increíble lección de animación en todo momento. Pero enseguida se vio que no iba a ser fácil, y la idea de una resolución por la vía rápida de la eliminatoria quedó en una esquina oscura de la habitación, entre la mesita de noche y el hueco donde pongo la mochila del trabajo. El partido en sí, se jugó siempre al mismo ritmo, con un sinfín de imprecisiones, como si el viento que zarandeaba a su antojo los papelitos del tifo fuera más aficionado al baloncesto o al cricket. Intensidad, faltas, briega, pero apenas ocasiones. Los teutones seguían férreos, pero los nuestros poco a poco fueron diluyendo las peligrosas contras, y además esta vez apareció el gol, el ansiado grial, cuando menos se esperaba. Mario, el de las grandes ocasiones, el que por suerte o por desgracia, sale de fiesta poco, pero cuando sale arrasa, nos igualaba la eliminatoria.
Lo más difícil estaba hecho, pero seguía viniéndome a la cabeza la eliminatoria contra el Ajax, el gol de Kiko, el penalti de Esnáider (comentarista ahora), el gol a la contra de Babangida con Molina indefenso... mi primera gran noche europea como rojiblanco. Ahí ya sabemos lo que pasó, y mandaba cojones que me acordara de esa noche en vez de las mágicas veladas de hace meses. Sea como fuere, esto seguía igual, o peor, porque agotábamos cambios por culpa en gran parte de las lesiones. Cani, jugador que me gusta, dejó su lugar a Don Raúl. Antes, Moyá se había lesionado. Cómo me jodió que el bueno de Moyá se lesionara... Un auténtico profesional que me cae de putísima madre a pesar de tardar tanto en sacar de portería. Precisamente el hombre decía en una entrevista hace poco que "Firmaba pasar contra el Bayer y que no le llamaran a la selección". Ojalá te quedes aquí muchos años mallorquín.
Entonces entró Oblak, sin que supiéramos que sería juez y parte de una noche inolvidable. Fue sumamente emotivo, aunque el esloveno y su desgarbada motricidad se empeñaran en lo contrario. Me resulta simpático el chaval. Si es que me cae bien todo el mundo a mí... Hasta los inconscientes que me decían la víspera del partido que "el Atleti iba a volver a ser lo que era" (como si eso fuera malo) "porque había vuelto Torres"... Volviendo al partido, se lesionaba también Mandzukic. Pero este tío es un gladiador coleccionista de espadas de madera. Aguantó todo lo posible, aguardando la resolución de la duda de Simeone, que con una sola bala en el cargador tuvo la sabia paciencia de esperar hasta no tener el resultado exacto de la ecuación. Esa zozobra de no saber si Gabi si Torres mostraba lo que nos jugábamos todos. Fernando, hizo lo que pudo pero que al igual que el resto del equipo se le nubló la vista y le pesaron las piernas con el paso del tiempo. Los contratiempos no influían demasiado en el juego, que seguía espeso, áspero y taquicárdico. Koke fallón como nunca pero voluntarioso como siempre, Arda se erigía como nuestro faro, y Giménez daba una lección defensiva con su pinta de todo menos de futbolista. Grande el uruguayo benjamín, que fue digno del mejor Godín. Todos se dejaban la piel, pero faltaba lucidez en los metros finales.
No obstante, el Atleti ya estaba ganando a los puntos, como si eso sirviera en el fútbol... No me lo podía creer, pero el partido se desangraba e iba a la prórroga, salida en coche mediante y minutos finales en un Telepizza con mi chaqueta del Atleti, sintiéndome observado por los consumidores de los martes locos de los cojones. La prórroga, ya de vuelta y encendiendo la tele de una habitación antes de apagar la de la otra para no perderme nada, se me pasó rápida... Solo un trallazo de Raúl García y un remate en plancha de Torres me aceleraron el corazón mientras engullo compulsivamente. En Roma conocí el origen de la palabra agonía, que es la angustia del que sufre por defender su vida en el agón (los juegos estos que hacían los romanos vaya). Aunque esa reflexión me venía a la cabeza, yo en realidad estaba sedado, hueco, engañándome a mí mismo diciendo que me daba igual mientras miraba el precipicio de reojo. Pitaba el buen árbitro italiano el final de la batalla de 210 minutos y comenzaba otra que no iba a durar ni diez. Honrada y noble. "Atleti hasta la muerte" cantaba la grada. Solo por eso ya merecía la pena ver el partido. Intercambio de mensajes pero rápido desconecto el móvil. No sé ni donde meterme. Llegábamos a la justa tanda de penaltis, que no quería ni en pintura por la trayectoria del partido, por el meta alemán, al que tengo ojeriza desde la ida por el simple hecho de ser muy bueno, y porque me recordaba irremediablemente a la intertoto contra el Villarreal... No sé por qué narices me venían esa mierda de recuerdos, ¿miedo? no te diría yo que no... Porque los antecedentes no eran nada halagüeños. Pero por mucho que este grupo lo pase mal, tiene algo diferente y más que ninguno: coraje y corazón.
La tanda comenzó como el puto culo. Y me sentía culpable porque había dicho que si Raúl fallaba prefería que la echara fuera a que la parase el portero... Me hizo caso el navarro. Afortunadamente la hemorragia se cortó de raíz con la parada de Oblak, que aunque el 10 de ellos, el mismo que marcó el gol en la ida, lo tiró mal, aguantó como un campeón sin vencerse a un lado. Un giro de guion inesperado el de este partido, que puede haber comenzado la redención Jan, todo un caballero además. Los penaltis se fueron sucediendo, tirados o muy bien o muy mal. No hubo término medio. La imagen de Arda era descorazonadora, aunque me cague en su p... madre por no estar centrado en un posible lanzamiento en vez de con los rezos. Afortunadamente llegamos al quinto penalty con un Torres monárquico que anotó sin pestañear. Más no era posible ajustar al palo. No me quiero ni imaginar la presión que tendría el pobre...
Así llegó el turno de una leyenda del Leverkusen: Kiessling. Ya sabemos lo que pasó, y ahí por fin dejé de ser un autómata por unos diez segundos para vociferar, como siempre metiéndome con el equipo contrario, como si fueran culpables de toda la angustia sufrida. Enseguida puse pies en la tierra de nuevo, que yo soy muy comedido una vez exploto, pero qué quieren que les diga, al día siguiente me levanté a las 6:55 para ir al curro más fresco que nunca. Volvía el interés acentuado por la competición, las cábalas, los posibles rivales, y en medio un nuevo logro del Atleti de Simeone: remontar una eliminatoria y de propina vencer una tanda en competición oficial. Para ganar toda competición hay que tener suerte en momentos puntuales, pero para mí, los penaltis no son suerte, si acaso el rechace en el gol de Mario... No obstante, el Atleti ha pasado por el último resquicio de la puerta de embarque a Berlín, aunque aún quedan dos escalas más... joder si quedan...
y hay que mejorar mucho para aspirar a hacer algo grande, pero para mí ya son los mejores.
jueves, 26 de febrero de 2015
Supositorio
El que más y el que menos se las prometía muy felices, pero el tiro salió por la culata y al Atlético de Madrid le dio un nuevo amarillazo en el BayArena. Al parecer los del Cholo se dejaron la brújula, el mapa y el gps en Paseo de los Melancólicos, porque ofrecieron una desorientación tan inexplicable como mi complejo de inferioridad. Además, en cada balón dividido los nuestros parecían aristogatos en medio de gatos arrabaleros. Los de rojo se llevaban cada balón y corrían hacia Moyá como putas gacelas. Aún así, en mi opinión hicieron el partido de su vida y los nuestros uno horripilante. No obstante, Tiago pudo marcar al borde del descanso, porque en cuanto a ocasiones, tampoco hubo tanta diferencia. Sí que la hubo en no saber a qué se jugaba, y eso es algo aún más preocupante que jugar directamente mal.
Por su parte, los pillendreher hicieron un partido muy bueno e intenso. Ya el año pasado no les quería ni en pintura, y mis peores temores, aparcados por la ola de grandeza que en el último año ha bañado al Atleti, volvieron a aparecer tras el primer y único tanto del partido. Curiosamente en uno de los pocos momentos en los que con mi incontinencia espacial me fui al fregadero. Gran cena la que me preparó mi señora y gran gol por cierto. Tras el revés alemán, poca o nula reacción, expulsión de Tiago mediante. Me hubiera gustado ver a Cani, que creo puede darnos ese plus de aguante de pelota que nos falta. Torres pudo empatar pero remató horrible. Respecto al gol anulado porque había salido fuera, menos mal que no hice el gili de celebrarlo. Yo y mi buena costumbre de esperar el ok del árbitro... Noche para olvidar, y en la que todos creíamos que el Atleti iba a hacer los deberes sin problema. Reconozcámoslo.
Pero esta versión tan gris del Atleti se está pasando ya... Las dos últimas salidas han tenido un patrón muy parecido y preocupante. Fue otro partido extraño, como el de Vigo... espero que sea por la época del año y esta mala racha esté medianamente "planificada" por los preparadores, porque si no, a galeras a remar. Lo malo es que esta vez puede salir muy pero que muy caro y dar al traste con una competición en la que tengo puesta la mente desde el día del sorteo. El no haber marcado fuera a ellos les deja un resultado cojonudo para contragolpear, que al parecer se les da genial con tanta bala arriba. Afortunadamente, este partido ha marcado un punto de inflexión en mi carrera como atletista, y me consuelan varias cosas:
A) Confío plenamente en el equipo para remontar tras habernos dejado vivos.
B) El ambientazo. La afición va a apretar como nunca, si bien así no se ganan partidos...
C) De no volver a Alemania el 6 de junio, con la derrota de ayer ya empecé a encajar cómo sería aceptarlo y eso que me ahorro...
D) No soy tan supersticioso. Desde Lisboa no hago tantas gilipolleces de rituales. Me costó pero sigo gnóstico...
E) El fútbol no me llena tanto como antes. Por suerte tengo más parcelas que llenan mi felicidad y tristeza. ¿Me estaré haciendo viejo?
F) Somos el Atleti joder!
Ya faltan menos de tres semanas...
sábado, 21 de febrero de 2015
El fútbol como medicina
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| Desde 1936, llevan la cruz de bayer en su camiseta. Antes, el emblema era un león. |
1904, los trabajadores de la fábrica Bayer en Leverkusen, solicitan a sus superiores la creación de un club deportivo. Tres años más tarde, el Bayer Leverkusen disputa el primer partido de fútbol de su polideportiva historia. Esta pintoresca iniciativa no es exclusiva de los alemanes, también clubes como el Sochaux (Peugeot) o el PSV (Phillips) tienen su origen en una empresa. La idiosincrasia del equipo que hoy nos atañe con motivo del próximo duelo Champions, siempre ha estado ligada a la cruz de Bayer. La empresa farmacéutica dio identidad futbolística a una ciudad formada por un conglomerado de pequeños pueblos, situada en la región de Renania del Norte-Westfalia (equipos como Schalke, Dortmund, M'Gladbach o Fortuna Düsseldorf pertenecen a ella también). No se debe confundir nunca al Bayer con el Bayern de Munich. Bayer hace referencia a las aspirinas, pero Bayern va referido a la región de Baviera. Yo me enteré no hace tanto, lo reconozco. Tampoco es exclusivo el hecho de que representen a la empresa alemana, porque no hay que olvidar el extinto vínculo del Bayer Uerdingen, pero eso amigos, es otra historia que ya está en el horno, prosigamos...
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| Rüdiger Vollborn levantando la UEFA del 88 |
Los comienzos de los Werkself, traducido es algo así como equipo-fábrica, no fueron fáciles, y en las primeras décadas tan solo pelearon en los campeonatos regionales, forjando ahí su rivalidad más fiera con el 1. FC Köln (el Colonia). No fue hasta la temporada 1978/79 cuando lograron ascender a la máxima categoría teutona. A partir de ahí jamás han vuelto a descender. Durante su historia, la sección de fútbol se separaría y volvería varias veces con el resto, pero es indiscutible que estamos hablando de un club multisport en toda regla. En los ochenta comenzó su auge, haciéndose un nombre en la Bundesliga y participando en la Copa de la UEFA. En su segunda intentona conquistó uno de los títulos con desenlace más épico de la historia del fútbol. El RCD Espanyol de Javier Clemente tenía una ventaja de la ida de 3-0. Recordemos que la antigua UEFA tenía ese formato a doble partido incluso en la final. Pero los rojinegros, con el ímpetu alemán por bandera, lograron algo casi imposible, e igualaron la final en la segunda parte. Los goles que recibió N'Kono fueron obra del brasileño Tita, del ídolo surcoreano Bum Kun Cha y de Falko Götz. Posteriormente el marcador no se movería y ganaron en la tanda de penaltis. Increíble. El segundo y último título de nuestros amigos se produjo en 1993, en la Copa Alemana. Derrotando por 1-0 al segundo equipo del Hertha Berlin.
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| Bayer del 2002, antes de la final de Glasgow |
Me sorprendí al conocer que estos son los únicos componentes de su palmarés. Porque el Bayer Leverkusen, a pesar de haberse convertido en un clásico de la Bundesliga, nunca ha conseguido ganarla. Hasta en cinco ocasiones han sido subcampeones, y en dos de esas ocasiones tiraron por la borda el liderato en la última fecha. Especialmente memorable fue la temporada 2002, en la que estuvieron a punto de ganar el triplete y finalmente fueron subcampeones de todo. Inolvidables los Butt, Ballack, Basturk, Zé Roberto, Ramelow, Neuville o Lucio de aquel Leverkusen dirigido por Klaus Toppmöller que se topó con la volea de Zidane y con las paradas de un imberbe Casillas en Glasgow. Quizá la "suerte" de lograr esa UEFA que estaba prácticamente deshauciada en el 88 esté cobrándose sus réditos ahora... Sin embargo, hay vida más allá del palmarés, y el Bayer goza de buena salud. Es un clásico de las competiciones europeas, y por sus filas han desfilado jugadores como Dimitar Berbatov, Paulo Sergio o el mismísimo Bernd Schuster. Mención aparte merecen Ulf Kirsten: máximo goleador de la historia de los Löwen(leones) y el guardameta Rüdiger Vollborn, jugador con más partidos oficiales en el club y protagonista en la tanda que les dio su título europeo: cosa de la que no pueden presumir sus rivales del Colonia, que les acusan, para mí erróneamente, de ser un equipo sin identidad más allá de pertenecer a una fábrica. A mí por el contrario me parece un club muy interesante y que llevó el deporte en general y el fútbol en particular, de la fábrica a la historia viva de Alemania.
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| Ujfa vs Barnetta |
Centrándonos en la actualidad, es un rival peligroso, con varios jugadores que llevan allí toda una vida como Gonzalo Castro, Kiessling y Rolfes, combinado con el típico toque turco y asiático de Alemania en forma del coreano Son Heung-Min y del turco Çalhanoglu. Llevan cuatro años seguidos en Champions, donde han pasado tres de las cuatro veces a octavos y comparten con nosotros el cruel destino de haber disputado final y no haber sido campeones de la competición. Además, no hace mucho, concretamente en la temporada 2010/11, de gris recuerdo, nos cruzamos con ellos en la Europa League, en un grupo a priori asequible pero en el que el campeón de la competición cayó eliminado. Contra los germánicos no nos fue del todo mal. Un doble empate a uno con Quique y Heynckes en los banquillos. En el Calderón, igualó el partido Simao de penalty; en el BayArena, con el Atleti sin depender de sí mismo, fue Fran Mérida el que puso la igualada bajo la nieve. Todo quedó en tablas, y en esta ocasión tampoco va a ser fácil. Desde aquí, porque para combatir al enemigo es preciso conocerlo, hemos expuesto un cachito de historia de un club con una identidad peculiar, que nos muestra que el fútbol puede aparecer en cualquier sitio, y esperemos no nos dé mucho dolor de cabeza camino a Berlín.
martes, 17 de febrero de 2015
Mal día hoy para volar
Era un partido que a buen seguro iba a marcar el devenir de la temporada liguera. Tras magrear el cielo, había que batirse el cobre bajo llovizna y gaviotas despistadas. El Celta ya demostró en la primera vuelta ser un hueso, y esta vez no fue distinto, aunque sí lo fueron las circunstancias. Pérdida de puntos que constata que habrá que luchar por la tercera plaza con uñas y dientes, y a mucha honra. Tropiezo perdonable, pero derrota sin paliativos, de la que Valle-Inclán estaría orgulloso.
Me las prometía muy felices en cuanto a comodidad de visión. Una contraseña de Yomvi me hizo valorar la calidad de imagen tras tanto streaming del malo que me estaba haciendo tirar de radio más de una vez. Si el pasado domingo hasta miraba de reojo un Girona-Sporting mientras barría... Dispuesto a disfrutar de un partido en el que el Atleti tenía la transmisión jodida sin Arda, Koke y sin Raúl García, sobre todo en cuanto a creatividad por la ausencia de los dos primeros. Aún así, este equipo no para de sorprenderme, aunque esta vez en la vertiente negativa, cosa que se puede contar con los dedos de una mano desde que está por estos lares Don Diego. El primer tiempo por parte rojiblanca fue libre de humos, infumable es poco. Siempre llegando tarde y mal, constantes imprecisiones, personificadas en Tiago y Torres, que dejarían el terreno. Especialmente impactante fue la imagen del luso en el banquillo durante el descanso dejando a un lado problemas físicos. Tranquilo Tiago, una mala tarde la tiene cualquiera. Este primer acto tuvo un dominio insulso del Celta, que daba la sensación de desaprovechar meterle cuello a la borracha. Porque el glorioso ofreció unos 45 minutos que daban ganas de llorar, de cagar y vomitar. Se dice y punto, yo al Atleti lo quiero igual. Parecía que de repente estuvieran con 1% de batería, como mi puto teléfono móvil. Aunque paradójicamente los nuestros fueron los únicos que dispararon entre los tres palos.
El segundo tiempo no podía ser peor bajo ningún concepto. No lo fue. Pero sin embargo a pesar de la leve mejoría llegaron los goles vigueses. Otro penalty similar a la de la primera vuelta y gol de Nolito, que es un jugador que no encajaría en el Atleti pero cuyos regates no son de fogueo. Merecido tanto del gaditano. Poco después se hilvanaron varias jugadas de mérito, pero hoy no era el día, tampoco del árbitro. Al menos se vio sangre en las venas de Mario Suárez, que si bien influyó negativamente en los goles encajados fue un oasis dentro de la abulia general. Cuando se atisbaba la posible reacción, segundo tanto del Celta, obra de Orellana, muy porculero toda la noche. No obstante me gustó el carácter para tratar de revertir el varapalo, pero no fue suficiente ni para meter el susto en el cuerpo del equipo olívico. Se lo escuché ochocientas veces a los del plus, y ya que estamos, aprovecho para decir que ese gentilicio se debe a que Vigo tenía un olivo templario plantado en el atrio de una iglesia. Nunca te acostarás sin saber una cosa más (info). Poco más que contar... me gustó Cani, con buen trato de balón y sin esconderse. Mandzukic se parte el pecho por el equipo. Godín el alma y le parten la nariz. El mexicano tuvo dos buenos detalles para lo poco que jugó. A Siqueira le queda bien la barba de dos días, como a cualquiera de nosotros, y de paso parece mostrarse menos propenso a autodestruirse. Respecto al portero celtiña, si juega los demás partidos como contra nosotros en ambos encuentros, no sé qué hacen los grandes no pegando a su puerta. No era el día, ni mucho menos la noche. El auténtico tridente fue el dispuesto por Nolito, Larrivey y Orellana. Podemos culpar a las meigas si queremos, pero lo que es cierto es que los servicios mínimos no funcionaron bien y, francamente, era previsible este traspiés, aun siendo el Atleti un equipo sumamente fiable. No sé si es psicológico o físico, pero no es casualidad que en el fútbol y la vida en general, uno suele salirse en según qué situaciones comprometidas y cagarla después soberanamente en momentos aparentemente sencillos. ¿Confianza? ¿Desmotivación? ¿Orden divino? ¿Relajación tras el orgasmo? El día que descubramos estas cosas no tendrá sentido la vida, y mucho menos el balompié.
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"Qué manera de subir y bajar de las nubes, que viva mi Atleti de Madrid"
Anexo: Memorias de África, Costa de Lágrimas
La Copa de África tiene un toque exótico y a fútbol natural que no lo tiene ninguna otra competición. Los partidos suelen ser pésimos, pero siempre la sigo aunque no pueda apenas ver las fantásticas retransmisiones de Eurosport. Falta de tiempo y también de ganas, pero la final sí que la vi con un cervezón más belga que el Congo. Ghana y Costa de Marfil se enfrentaban en terreno que alguna vez fue español. A falta de que los ecuatoguineanos no llegaran a la final, yo iba con los Elefantes marfileños. Ghana merece un título, pero al menos en los mundiales han pasado más de una vez de la primera fase. Sin embargo, el equipo naranja nunca ha sabido competir en ellos, y encima no ha tenido ni pizca de suerte, como en el trágico final contra Grecia en Brasil. Allí un penalty en el descuento les privó de pasar de ronda. Menos de un año después, tras un partido tan malo como si el Atleti se enfrentara a sí mismo el domingo pasado en Balaídos, la final tenía que dirimirse por penales. No era nada nuevo para Côte d'Ivoire, que en las cuatro finales que había disputado no había metido un solo gol. Siempre 0-0. Lo ghaneses tomaron una ventaja a priori insalvable: 2-0. Solo he visto estar siquiera cerca de empatar un marcador así en una tanda el día que Ramos mandó el penalty a Plutón contra el Bayern (en ese caso él falló la igualada). En este caso Ghana se dejó remontar, y luego todos comenzaron a meter penaltys como churros, y algunos de churro también. Llegó el momento de los porteros. El joven ghanés falló, y llegó el turno para Barry Kopa, que solo había disputado la final por lesión del portero titular. Él era el mismo que apunto estuvo de pararle el penal a Samaras en Brasil. El destino quiso que con una carrera heterodoxa y un disparo decente diera a esta generación (ya sin Drogba) una alegría que se les resistía. Me alegré por ellos y por la experiencia de esa tanda, por su desenlace y por la tensión incontenida que se mascaba. Lágrimas de pena y alegría, rezos, desconsuelo y frenesí llevados al paroxismo... Esa magia y sentimiento por el fútbol solo se tiene en África. Sin duda un fotograma que siempre recordaré, os lo digo yo que tengo buena memoria para estas mierdas.domingo, 8 de febrero de 2015
ORGULLO
No se me ocurre una palabra que condense mejor todo lo que siento, que es mucho. Un orgullo del bueno, sin pizca de soberbia, que de eso andan sobrados en la acera de enfrente. El Atleti, un equipo con mayúsculas luminosas, nos regaló uno de los partidos más perfectos que recuerdo haber visto, y créanme que han sido unos cuantos. Un triunfo mayúsculo, sin un pero, ante un rival al que no ganábamos en liga desde 1999 y al que tantas veces habíamos tenido cerca de derrotar sin éxito. Aunque no merece la pena recordar esos derbis pasados, ni siquiera los triunfos recientes, porque este partido por sí solo se basta y se sobra para brillar. Todo salió sobre raíles. La charla en el calentamiento del Profe y de Godín ya prometía. El comienzo también, pero la lesión de Koke, que ya estaba hacía tiempo con la luz naranja encendida, nos hizo torcer el gesto. Afortunadamente esto es un equipo, no un concurso de mates, y cada uno sabe su cometido a la perfección. El gol de Tiago tras genial maniobra de Manyuka me ponía tranquilo en el sentido de que contra estos rivales hay que aprovechar las ocasiones. El tiro duro pero centrado del luso encontró un topo en prosopopeya que no pudo más que ralentizar el disparo. Pero había más, porque poco después Siqueira entra sin complejos en la cocina merengona para dejar atrás, allí remató Saúl, el torocampista, con una chilena que saciaba mis sueños más húmedos. Gol psicodélico del James Dean del equipo. Este chaval tiene algo que no tiene el resto. Yo, no obstante, pedía más. No me fío de esos cabronazos. El trauma de tantos años, ya saben. Además, las ganas de aniquilarlos, y de paso a esa arrogancia pestilente. Por si fuera poco, combinaciones perfectas, controles con denominación de origen Bayrampasa, taconazos croatas, exhibiciones de contundencia defensiva y ni una patada mal dada. Para eso había que mirar a los campeones del mundo, concretamente a su ario mediocentro. El otro, mientras, se encargaba de detener un disparo de Godín con su antebrazo alegre. Algún bobo dirá que le dio en la nariz, pero aunque le hubiese dado, ello no cambiaba la jodida trayectoria. Además, la única napia que estaba cerca de ahí era la fracturada de Godín, a manos del mismo Khedira, y la del árbitro. De todas formas ¿qué coño hago yo enmierdándome con árbitros en un partido perfecto? Seguimos, que hay más.
La segunda parte no podía haber confianzas, pero los nuestros no dieron resquicio. Continuó esa muestra de juego colectivo sembrado de cojones y calidad. Las ganas de nuestros indios llevaron al tercero, pasazo de Arda, prolonga al segundo palo Saúl, y allí estaba el mosquetero presto para dar la estocada definitiva. Le come el desayuno completo a Varane. En esas sale Torres, y en la primera se cae grotescamente, pero en una muestra más de la capacidad de superación de este equipo, se resarce y recupera la pelota. Minutos más tarde dio un gran pase al corazón del área para que la tanqueta balcánica remachara el cuarto. Tarde mágica, totalmente perfecta y merecida. En un momento de máxima exposición, cuando creían que iban a dejarnos sin argumentos, fue el Atlético de Madrid el que habló en el campo, dejando totalmente desnudos a los flojos de pantalón. Esta semana a nadie le gustará el fútbol. Nadie hablará de las pinturerías de Isco, de la BBC, del carapala de oro ni su puta madre... No viene mal de vez en cuando no...
Ahora el equipo recibe un chute extra de óxido nitroso. Esto es muy largo, y hay que seguir en esta senda. El próximo partido será durísimo con tantas ausencias, pero pase lo que pase, ahora hay que saborear. Encuentro de hall of fame mental. Gracias por este triunfo, en especial a el hombre: Simeone y su aplauso apasionado al salir hacia el vestuario tuvo para mí un carácter simbólico. Él mejor que nadie sabía que había dado una lección a los que tachaban al equipo de violento en el mejor momento. Luego, fue un gustazo oír la justificación de su planteamiento a posteriori. Nada más que orgullo, orgullo que sale por los ojos, por la boca y por los dedos. Orgulloso del Atlético de Madrid. Con saberlo yo, y escribirlo por aquí, que es como anotarlo en un diario bajo llave, ya me conformo. Acuérdense siempre de este partido.
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