jueves, 2 de octubre de 2014

Ligarte a la estrecha buenorra

-Perdone señor, ¿sabe dónde está una mezquita que me han dicho que está por aquí cerca?
-Pues no tengo ni idea. A mano izquierda creo que hay un sitio en el que se reúnen evangelistas brasileños de esos, pero de mezquitas, no sé nada.

Como si de una premonición al desenlace final se tratara, mantuve esta conversación con un musulmán que me topé camino al partido. ¿Sabría lo que es el ardaturanismo? ¿Debería haberle dejado mi número para hacerle entrar en la verdadera fe? No, mejor no.

Salió el Atleti ante una Juve menos Juve con ese verde tan feo e impersonal. En todo caso que vistan de rosa (su color originario) o de azul (mítico en Europa). Colores con identidad, joder. Es frustrante lo de las equipaciones. Pero ¿qué les voy a contar yo? Que tengo un modelo bastante cani de la Vecchia Signora en tonos dorados. Por ahora tan solo el Levante me ha jodido la estadística de equipo que está en mi colección de camisetas y pierde. Volviendo al partido, enseguida se vio que delante había todo un hueso. Un equipo aguerrido, de los que no dan un resquicio y con jugadores top 20 a chorros. Pocas ocasiones, con un anecdótico dato de posesión y pases realizados favorable a los transalpinos. Quien se guíe por esas cifras a la hora de valorar a un equipo mal lo lleva. Tiago estuvo sublime en colocación y contundencia. Está ahora mismo en un momento dulcísimo. Un auténtico cortafuegos. Del portugués más o menos me lo espero, pero hay alguien que se merece nuevo reconocimiento: Mario Mandzukic, un tío con un par de testículos, intercambiando manotazos por doquier con defensas desquiciantes. Seguro que es un hijoputa, pero es nuestro hijoputa, los centrales le tocan los cojones bastante pero él aguanta sin perder los nervios. Para chulo nuestro batman larguirucho, que se quita la máscara al cuarto de hora dejándose la napia desprotegida ante la atonicidad de Bonucci. Lo dicho, un tío grande y guerrero, no como la maricona de Llorente. Al descanso daba la sensación de que se necesitaba un golpe de timón para superar a esos tres centrales. Éste se produjo paulatinamente. Tanto, que incluso los italianos comenzaron a llegar al área con cierta claridad. Pero una jugada de Arda por banda derecha provocó la amonestación (árbitro malísimo para ambos equipos) para Chiellini, que daría divinamente el pego como actor en pelis de romanos. Ese lance, cual partido de rugby, permitió arrinconar durante unos minutos a los juventinos, con varios corners y centros. Ya que no se podía con cates, pues a empujones.

Entonces llegó el gol. Es un tío raro este turco. Se lleva balones inverosímiles metiendo culo, es listo como nadie para romper a las defensas en esos bloqueos cerca de las esquinas, pero luego el bueno de Manyu todo el rato bajando para cubrir el hueco que dejaba en las contras... Anarquía al servicio de la magia. Porque en contraprestación apareció nuestro barbudo favorito en un centro de Juanfran (todo lo que le diga es poco) al que no llegó el propio croata, y sin saber muy bien cómo, embocó el balón bajo la mirada con ceño fruncido de todos los rojiblancos del mundo: en Estambul y en Málaga los hay fijo. Al igual que los grandes de la NBA se crecen en los play-offs, a Turan le va la Copa de Europa. No es la primera vez que el otomano consigue goles de pura raza en Champions: Milan, Oporto, Zenit, Chelsea, y ahora Juventus. Un gol de sutil casta, de huevos. Tras los peores minutos de la reanudación, nos poníamos por delante con pocas ocasiones. Cosas de equipo grande y tal. El marcador no se podía mover. A base de palos vamos aprendiendo a echar el cerrojo, pero Ansaldi, no te vayas al corner en el 84' cabrón. Este tío centra de puta madre por cierto. Luego Siqueira reforzó ese lado y forzó corners que si yo fuese un aficionado de la Juventus habría roto la tele de impotencia (el travelo de Lichsteiner casi pierde los estribos). Pero qué bien sabe cuando es uno de los tuyos el que resguarda la ventaja. En esa ensalada de laterales dobles, con Mario entrando como cemento extra, mientras los italianos metían a ochocientos delanteros y al repelente niño de papá de Morata, murió el partido como empezó: feo de cojones, plomo puro, pero con un gol más. No se cometieron errores, y he ahí el resultado. No es nada fácil crearle problemas a este tipo de equipos, y les vencimos con mentalidad férrea y de equipo ganador. No había encajado goles y contaban por victorias sus partidos. Ahora es el Atleti quien lleva tres seguidos sin recibir un gol, aunque Moyá apunto estuvo de liarla y de paso darnos una taquicardia gratuita. Se reconduce la clasificación, y ahora espera el Malmoe, al que no habrá que subestimar (le mojó la oreja a los grecos). Definitivamente estos triunfos son los que mejor saben, valorémoslo como se merece antes de la siguiente batalla.



PD: La próxima vez que cruce con un mahometano y me haga la misma pregunta, le diré que el Calderón a ratos es mezquita y hay un duende turco al que alabar. Luego lo mismo me tira un zapato a la cara...

domingo, 28 de septiembre de 2014

Diosa Intensidad

Fue invocada con fuerza por todos y cada uno de los que siguen al equipo que lleva en el pecho el emblema de Madrid, y el resultado no pudo ser otro. El Atlético minimizó a un Sevilla que también sabe de esto y que sin embargo anoche, entre experimentos fallidos, sucumbió a la voracidad colchonera sin apenas inquietar. Fruto de la vehemencia y apasionamiento buscando el gol, llegó el de Koke. Cuanto más se busca, más probable es que se tenga la suerte de cara. En esta ocasión así fue, y tras ser desviada, la pelota entró a pesar de que el gran portero sevillista hiciera lo imposible por pararla. Aprovecho para decir que el Sevilla Fútbol Club tiene jugadores y actitudes cancheras que admiro, pero que a la par me hacen odiarlos momentáneamente. Imagino que a los palanganas les pasará lo mismo cuando se enfrentan al Atleti. No cambiéis nunca por favor. Mis respetos para el SFC, compañero de andanzas tantas veces en esta década. No tuvo precio la batalla entre Mandzukic y Nico Pareja. Que si te doy un manotazo para alejarte, que si yo te estrujo la nariz enmascarada en un salto... Fútbol al fin y al cabo, sin mariconadas. Al que no le guste que mire para otro lado.

En esas el partido comenzó a enquistarse, se atisbaba la reacción nervionense, pero esta nunca llegó. Lo que sí llegó fue un auténtico golazo, a balón parado y de jugada. Más chulos que un 8'8 periódico. No sé si eso estaba ensayado, pero conociendo quiénes están detrás de la maquinaria no me extrañaría un gramo. Gran gol que vino de perlas a Saúl, cada vez menos sorprendentemente titular. Dada la apatía de Mario y el bajo estado de forma de Gabi (clave para el devenir del equipo y que mostró mejoría ayer), es sensacional tener a un chaval con confianza, y todos sabemos tenga uno la demarcación que tenga, el gol es lo que da más autoestima. Fue una especie de paralelismo con el primer gol de Koke con el Atleti, precisamente en un Atleti-Sevilla de hace tres años. Época en la que aún no estaba el Cholo, que anoche volvía por fin al banquillo. Los jugadores son profesionales, muy profesionales, pero es probable que el argentino inoculase anoche ese extra de intensidad que, bien canalizada, es la que hace a este equipo ser tan sólido atrás y tan contundente arriba. Es la madre de los éxitos, y Simeone su profeta más aventajado. No se trata solamente de luchar cada balón como el último, sino estar atento a las claves del partido para hincar aún más el diente en la presa. La afición también lo sabe, y volvió a dar una lección de fiereza y de paso demostrar algo que no hacía ni falta: que está con su líder y con el equipo a muerte. Me da pena que hasta gente a la que admiro, como Paulo Futre, se venda por una puta columna y tilde de desagradecida a la que es también su afición... Por suerte de momento, solo de momento, se consiguen cerrar estas bocas hediondas, y hay periodistas en los que se puede confiar. El tonto soy yo, que me enervo leyendo esas mierdas. Si ya lo dijo el Cholo: "No consuman, lean El pato del Manzanares".

Por si fuera poco con la reivindicación de Saúl Ñíguez, otro del que me alegré infinito que marcara fue el mexicano. No solo hizo gol tras magistral centro de Koke, sino que tuvo unos minutos geniales. Habrá que seguir confiando en él. Y en Raúl García, que ahora tira hasta penaltys. Y en Griezmann, es un lujo tenerle en el banquillo tanto tiempo. Eso habla a las claras de que este año hay más armas en el arsenal. Otra cosa será utilizarlas todas sin que se encasquillen ni oxiden. Si es que cuando un día salen las cosas, salen: incluso en el Levante-Rayo de más tarde presencié un centrazo de Insúa rematado a gol por Baptistao... Victoria para enmarcar, y que afortunadamente cada vez es menos noticia. De los equipos que se han enfrentado a rivales chungos, el Atleti es el único que ha ganado siempre hasta ahora. Es pronto para saber qué pasará, pero de momento solo basta con deshacer el zoom y pasar del mapa de España al de Europa. Ahora toca la Vecchia Signora. La exigencia cada vez es mayor, pero la experiencia también. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Subiendo abajo

♫ Me libré de la tragedia griega mientras estaba semi-incomunicado en Cádiz. Una pena ese comienzo, que convierte el partido ante la Juventus en vital demasiado pronto. En pleno cumpleaños, vi los momentos más desquiciantes del siguiente partido contra el Celta. No había señales del todo inquietantes, pero al mexicano se le ve verde guacamole. ¿En serio no se le pudo dar esa oportunidad a Héctor? No obstante, ojalá le salgan las cosas al chaval (a ambos mejor dicho), pero me da que la crucifixión está cercana y eso no beneficia a nadie. En ese caldo de cultivo aderezado con tintes trágicos por el sensacionalismo, llegaba el Atleti a Almería: una ciudad que me encanta y a la que no fui a ver el partido porque era entre semana. Otra vez será. Porque me da que el rival de anoche, si bien no nos puso en excesivos problemas, tiene oficio para salvar la categoría. Victoria crucial. Por fin ganamos en esta árida tierra. Ahora vamos a lo que importa. 

Salió el Atleti con cambios, pero no tantos como los anunciados. No estaba Manyu, que se está ganando mi simpatía a marchas forzadas con su hombría de narices. Tampoco estuvo el mexicano, y entonces nos encontramos con una delantera formada por no delanteros que se alternaban como punta de lanza. Solo una certeza: Tiago, pese a su lentitud implícita, es indispensable para el equilibrio del equipo. De él fue además la mejor ocasión del primer acto. Griezmann no tuvo su día, pero me da que va a ser buque insignia de aquí a poco. Entró Saúl. Me llama la atención que este año se hacen los cambios antes. Bien hecho. Y llegó el gol. El axioma de nuestro Atleti es el balón parado. Ese stopped-ball nos da la vida. Un comodín que sirve para ganar títulos y también perderlos. Ya me estoy acordando otra vez. El síndrome de Lisboa me perseguirá siempre... En resumen, se ganó bien, hubo pocas ocasiones durante todo el partido, pero con eso ya fueron más que en muchos partidos del año pasado. Probablemente sea una obsesión la que tenemos de comparar con la temporada anterior, pero al hacer esa comparación es inevitable concluir que este equipo tiene más variantes,  más extras, y cuesta adaptarse a ello. Además no tiene un escape tan chulo como tenía con Filipe, ni esa aceleración que proporcionaba el descastado Diego Costa. Ni siquiera tiene un parachoques de los de antaño, hecho de metal del bueno, como tenía con Courtois. Tiene aristas más suaves, no tan punzantes. Así que considero normales los "claroscuros" de este inicio. Muchas piezas por encajar, muchas maniobras para innovar y no caer en el siempre lo mismo. Eso sí, el balón parado que no cambie por dios. Es un puto orgullo ver cómo una y otra vez lo volvemos a hacer. Es jodidamente complicado lo que hacen los ejecutores de estos lances. Y es un perfecto imbécil el que desprecie este ARTE. Es nuestra postura del misionero particular. Los ingleses, que crearon este invento, por algo será que celebran tanto cuando se obtiene un córner. Además se crean ocasiones, que lamentablemente no se meten a día de hoy, pero lo cierto es que estamos haciendo al portero rival la estrella de cada partido. Entonces pienso: si jugando con dudas y sin ser compactos tenemos estos números, no me quiero imaginar cuando se de con el amperaje correcto en la maquinaria. Por suerte o por desgracia, el fútbol no es matemático, y nada garantiza el triunfo. 

Una cosa más. Tenemos vergüenza cholera, pero lo que no guste no tiene por qué ocultarse, y si a la afición no le gusta un cambio, pues se dice. Menos mal que Simeone siente querido, faltaría más... Faltaría que la prensa, aparte de precondicionar a los árbitros a cosernos a tarjetas sin hacer lo mismo con el rival, encima nos cree un cisma de fe con nuestro líder. 100 victorias le contemplan, y por fin el banquillo volverá a hacerlo también.

El Cholo sigue dejando su huella
PD: Que levante la mano el que no haya pronunciado nunca en estos años de vino y rosas "Yo sé que Simeone es el mejor/ sabe más que nadie/ frase aduladora cualquiera" para preceder una crítica al equipo. Eso es devoción.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Hijos pródigos

A veces, en una suerte de psicología inversa, me mentalizo de que lo peor va a pasar: ese gol en contra el último minuto, ese balón que da en el palo y sale fuera... Detrás de esos rituales fatalistas en busca del desenlace beneficioso para el Atleti, se esconde un feo, pero a veces justificado, poso de desconfianza. Desde hace unos años, Simeone y esta máquina de ganar que ha creado me han enseñado a creer. Creí en este equipo en el Bernabéu, en Mestalla, en el Nou Camp, en Stamford Bridge, en Lisboa (prórroga incluida). Pero en este nuevo curso futbolístico, a pesar de comenzar con título, se instaló en mí un reflejo de esa actitud de niñata insegura. Confiaba, sí, pero con escepticismo del bueno. No hablo de confianza ciega, sino simplemente dar otorgar el merecido crédito ganado con creces a este equipo. Sin embargo en este partido no daba dos duros por el Atleti. Me avergoncé de su primera parte agazapada, y me merezco la tortura que pasé en la segunda parte. Por mezquino y cenizo y por ser permeable a los comentarios catastrofistas de la prensa que consulto cual yonqui. 

Mi penitencia fue una agonía desconocida. Por motivos laborales, mi pareja, que tiene muchos más cojones que yo y encima está muy buena, entró sin complejos al bar enfundada con la camiseta de Arda. En pleno pasto de borregos, con curiosamente alguna camiseta rojiblanca (recuerden que donde vivo es bien raro). Tuvimos que irnos justo cuando comenzaba lo mejor. En ese momento casi me alegré, porque temía un gol rival en cualquier momento. Cuando me quedé solo, se podía ver a un enfermo dando vueltas por la ciudad, intentando hacer oídos sordos a los posibles gritos de gol, y por tanto alejándome de bares y teles a todo volumen con la voz de Robinson: si no lo estaba viendo, tampoco quería oírlo. Afortunadamente, mi momentáneamente desarrollado sentido del oído fruto de los nervios, escuchó como una bendición desde un balcón un murmullo que decía "ha marcado el Atlético de Madrid". Había marcado Arda. Arda! Entre tanto revuelo por la vuelta del rayos UVA que había logrado el empate, otro que volvía era la barba de Bayrampasa, en quien para variar en este día tan desconfiado tampoco tenía muchas esperanzas, dada su convalecencia.

Tras ello, activé la conexión del móvil y escribía compulsivamente con mi fiel escudero colchonero a modo de cordón umbilical con lo que pasaba en cualquier pantalla cercana. Lo único que deseaba era que pasasen los quince minutos restantes deambulando por calles raras. Al final, extraña alegría en un triunfo de mérito incalculable. Me merecí esa zozobra invidente que me impidió saborear el triunfo. Porque no fui digno de mi equipo, no confié en él cuando más me necesitaba y precisamente cuando más me está devolviendo con éxitos y trabajo mi devoción. Su grandeza actual es capaz de sobrepasar mi fe rojiblanca. Me autoculpo para expiar mi pecado, que me tomaré como una tentación en el desierto fallida. Doy gracias a Simeone y cía, por inculcarle a estos jugadores el sacrificio, el trabajo y la solidaridad que debería suponerse a un profesional, pero que son rara avis en el fútbol aterciopelado actual. Ese es el verdadero patrimonio de este equipo. No hay más que ver un vídeo de hace poco donde se percibía el entusiasmo y la intensidad que imprimía el Cholo a los que hacían un rondo para robar el balón. Esos detalles técnicos, unidos a otros minoritarios como entrar aporreando los cristales del bus al entrar en la pocilga, me hacen estar aún más orgulloso de mi equipo. Si hasta el peluca Cerezo hizo el otro día lo que tenía que hacer: sacar los dientes ante la mugre que dice que el Atleti es violento.

Vuelve Arda, esperemos que para quedarse tras la turbiez de su estado físico desde que se lesionó por primera vez en la última jornada de liga. Con él de abanderado, quizá el único capaz de aportar lucidez, se ha sacado un resultado formidable ante los fuchsias. Tiago, otro en el ojo del huracán tras su gatillazo con el Chelsea y posterior vuelta, lidera el núcleo duro, que ha de llegar en breve a la temperatura óptima. Moyá cumple con profesionalidad. Griezmann no puede sino mejorar. Queremos ver a Cerci, y comprobar si el mexicano realmente quiere dejarse ver. Cada vez queda menos para que vuelva el Cholo al banco, y entre él y Burgos van dando con las proporciones adecuadas de cada sustancia en su laboratorio de ganar. Se atisba de nuevo el espíritu y el compromiso tras dos partidos que sembraron la duda. Otra cosa será que se mantenga esta actitud, y por supuesto otra mucho menos controlable y difícil la de que acompañen los resultados como el pasado año. Por si fuera poco, ya comienza la Champions, y soy del Atleti. Créanme eso último que les digo.


domingo, 31 de agosto de 2014

Depresión post-parto


Melancólico me hallo tras el partido tan romo que se marcó nuestro Atleti el sábado. Solo le salvó un recurso primorosamente cuidado por técnicos y ejecutores. Los pequeños detalles cuentan, ya saben... Así anotaron Miranda y Mandžukić. Balsámico tanto del balcánico. Curiosamente marcaron los dos nombres propios que puso de ejemplo el técnico de nuestro rival para darnos cera. Reconozco que me tocó los cojones su arenga menospreciativa respecto al juego rojiblanco, ¿pero qué queremos? No deja de formar parte del fútbol, en ciertas cosas tenía razón,  y habrá que escuchar a los demás entrenadores la forma de motivar que tienen. Eso sí, cuando le atraquen en el Bernabéu o el Nou Camp espero que también vaya avisando a los suyos, que lo hicieron francamente bien. El equipo armero disfrazado de Celta ofreció una imagen muy digna en todo un Vicente Calderón, y si no fuera por su inocencia y nuestra eficacia en la pelota parada, otro gallo hubiera cantado. De museo el chicharrazo que metieron. Ojo con los guipuzcoanos y ojalá se salven. Sobre todo a partir de ese gran gol, todo fue un despropósito, y afortunadamente por no haber no hubo ni goles de ahí al fin. Fue un partido que hace unos años habríamos incluso perdido. Al menos el equipo conservó parte de su oficio y aguantó el marcador. Mal que bien, dadas las circunstancias, pero lo hizo. Una nueva segunda parte para llorar, y que recordó a las peores épocas no tan lejanas. Un equipo que salió sin chispa y languideció hasta el bendito pitido final. El año pasado vimos partidos malos de solemnidad, pero todos ellos cuando nos acercábamos al final de meta y con un liderato en la espalda. Ahora que esto acaba de comenzar, contra dos rivales sobre el papel asequibles, desmotiva este Atleti amanzanado y sin acabar. Tras haber visto a los nuevos, no cabe duda de que como dice el Cholo, habrá que trabajar muchísimo para obtener un rendimiento digno de la trayectoria actual de este equipo. Arda esta más en la clínica que en el césped, y es cada vez más necesaria su presencia al máximo nivel. También llega un italiano con cara de Vieri y esperemos que con un 20% del gol que tenía Il Bobo. Este año a priori no hay tanta diferencia con el banquillo del año pasado, y sin embargo es esta temporada cuando me estoy dando cuenta de la escasez de materia prima que tienen nuestro argentos entrenadores. Hay que ver cómo influyen los resultados de un equipo a la hora de valorar sus recursos... No entro en valorar hombre por hombre porque si no amanece antes de que acabe, pero tengo ilusión y zozobra a partes iguales a pesar de los fríos números. Porque es importante no cagarla en este tipo de encuentros. En esta salida en falso no hemos acabado mal. Eso sí, es necesario que nuestros Men in Black argentinos eliminen a los aliens de nuestras alineaciones a golpe de cañón sin dudar. Tienen que volver esos espartanos que peleaban cada balón sin pizca de abulia. Y recordemos, mejor será seguir con la hoja de ruta del game-by-game, y dejarse de ligas ni de medias. 

No es el mismo Atleti del año pasado, ni lo será, de hecho no hay nada malo en que no lo sea porque los peones no son los mismos. A pesar de la comezón de estos dos partidos, aún no me invade el fatalismo, estaría bueno... Yo sigo confiando en el núcleo duro que nos ha llevado a levantar un título de liga, aunque para la ejecución simbólica de este hecho haya habido que esperar más de tres meses. En su línea la lamentable la Federación Española de fútbol encabezada por su presidente. Este adjetivo es extensible a quien organizó la vuelta al ruedo de los campeones con tan poco público: algo falló cuando hubo tan poca gente que se quedó tras el final. Ahora llega un intervalo de selecciones en el que habrá que rezar porque no se lesione nadie. Don Raúl García ha recibido la convocatoria más merecida de la historia reciente, y por ello me alegro. Lo próximo es el derbi (mientras escribo esta mierda el Real va perdiendo de dos contra la Real que la semana pasada perdió con el Éibar). Partido fuera con los ciervos heridos, peor imposible. Mientras habrá que conformarse con el Mundobásket y los partidos de selecciones. Hay que mejorar cada día, del ayer no se acuerda casi nadie. 

La imagen que debió darse en el Camp Nou allá por mayo

martes, 26 de agosto de 2014

Chocolate

Diluyéndose irremisiblemente. Hueco. Romo. Chato. Sin carcasa ni armazón. Mal partido para comenzar la liga el que se marcó nuestro Atleti en el Valle del Kas. Ni siquiera la gloriosa camiseta amarilla del año pasado sirvió para espabilar a un equipo que se fue derritiendo con el paso de los minutos. Una mierda mu grande de inicio liguero vamos. Produce ardores de estómago este indigesto debut, que a priori podría haber parecido un buen escenario de andadura. Solo se me ocurre el atenuante de relajación tras un título recién conquistado, pero las sensaciones fueron muy malas, sobre todo en una segunda parte para olvidar. Acostumbrados a tirar las primeras partes en muchos partidos del año pasado, fue muy sorprendente no vislumbrar siquiera una ocasión de gol en el segundo acto. Aunque Mandzukic fue sustituido cerca del final, más bien parecía haberse quedado ya en el banquillo tras el primer tiempo. Eso sí, el croata, que tuvo el gol en sus botas en los primeros compases, se mató mientras le duró la gasolina. ¿El resto? Se vio muy poco de la parte alta, tras alinear a dos delanteros y a Griezmann, el bagaje ofensivo fue pobre. Poco a poco fueron desapareciendo atacantes en la segunda parte para terminar solo con Héctor y Cristian Rodríguez como atacantes... Algo no se ha hecho bien cuando ese es el plan de un equipo que acaba de ganar la liga (un canterano que creo debutaba en Primera y un jugador que aún no se sabe si se queda). Hasta aquí el pesimismo, porque esto es muy largo, pero me temo que la plantilla de este año es inferior a la del pasado. Quizá sea más equilibrada, pero la sombra de Filipe es muy alargada, y el factor explosivo que tenía DC no lo tiene nadie actualmente. Faltaban RG8, que a día de hoy es una baja significativa, y por supuesto Arda. Me da mala espina el turco y su dique seco. Se necesita el máximo de él para tener esa chispa de imaginación y pausa. Es un oasis de fútbol dentro del erial pastoso que últimamente vemos. Mientras, Saúl, que el año pasado era central precisamente en el Rayo, ahora es una de las opciones de la banda. Cosas raras, pero si nos paramos a pensar en los mimbres que hay, no tanto. Como muchos otros atléticos habrán dicho últimamente, "Simeone sabrá". Y así es, no cabe otra que confiar en el técnico y las atalayas desde donde dirigirá los próximos cuatro partidos, porque la plantilla es la que es. Esto acaba de comenzar, y quedan 37 partidos más, por suerte no creo que haya muchos tan infumables, es la única consolación posible. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Distancias

♫ Volvemos a hacer lo que más nos gusta desde esta cédula de sentimiento colchonero. Como ya dije hace tiempo, las entradas serán menores, que no menos extensas, pero empezando con un título en disputa era imperdonable no escribir algo. Quedan muchos temas en el limbo, como las salidas y llegadas, las sensaciones y las inquietudes. Pero ya habrá tiempo de desgranar toda esa mierda.

1º Asalto Quizá hoy me guíe por el antimadridismo exacerbado de mi contertulio el día del partido, ya que yo soy mucho de retener lo que veo y oigo durante los mismos, pero creo que un majareta más perdido en la red como yo no hace daño a nadie. Sobró el cuarteto de instrumentos de cuerda del inicio, pero sobró aún más enturbiar el ambiente recordando a Luis Aragonés en pleno minuto de silencio. Lamentable la manera de algunos de ensuciar la imagen del aficionado rojiblanco. Vamos a zambullirnos ya en el partido, que si no se nos atraganta esto entre media del síndrome postvacacional. Salió el Atleti con la cota de malla en pleno verano y a horas más adecuadas de programas de prensa rosa futbolera de esos que yo por suerte no veo ni para criticarlos. Enfrente estaba un equipo que le pese a quien le pese llega a producir trauma aparte de desprecio natural. Yo no sé qué critican tanto los exquisitos, pero en la primera parte si hubo un equipo con ocasiones fue el Atlético de Madrid. Para "no querer jugar" ya es algo. No aparecían por ningún lado ni el enchufado del presidente ni el resto de divas, a una de ellas más le vale quitarse esa diadema o perderá followers en Instagram. Mientras, al Atleti le podrán recriminar su poca vistosidad a veces (solo a veces) por mucho que se empeñen en decir que es siempre. Pero ¿qué quieren que les diga? A mi me gusta más ver a un jugador de mi equipo pelear a muerte por un balón y llevárselo que una pataleta absurda en la esquina del área para posteriormente ceder el balón hacia atrás. El fútbol es un deporte y un sentimiento, para otros menesteres están el cine o el teatro. Percibo que se hablan pestes del Atlético de Madrid actual, desde los áticos con piscina futboleros a los más lúgubres tugurios, cuando deberían como mínimo valorar las ganas e intensidad que le pone este equipo. Entendería más esta postura si los árbitros fueran permisivos, pero si el Atleti juega al límite es un riesgo que tiene sus consecuencias pagadas a rajatabla en forma de tarjetas. Véase la torticera tarjeta a Koke en los primeros minutos oficiales de la temporada: absolutamente precondicionada por dónde se jugaba y quién era el infractor. Esta forma de jugar ha servido tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, con buenos resultados con árbitros europeos y nacionales. Invito a esos paladines del "jugar al fútbol en vez de dar patadas" a ver más de un partido del Glorioso antes de opinar desde el desconocimiento, demostrando no tener ni puta idea de la grandeza del fútbol.

No es menos cierto que en la segunda parte la balanza terminó de inclinarse y por poco que hizo el Madrid fue justo que se adelantase en el marcador con un gol de debutante. James, sucedáneo rebozado de CR96, mantenía esa costumbre impertérrita de debutar marcando ante nosotros. Cosas del Atleti... Pero de este Atleti también son cosas el no perderle la cara al partido a pesar de quedar menos de diez minutos, y aunque el que escribe esto desertó por amor y ni siquiera se dignó a poner la radio durante un trayecto de una hora en coche, no saben ustedes la alegría que me llevé al saber que no, que don Raúl García Escudero no estaba muerto y daba un hálito de esperanza para la vuelta. Algo así como despertarte de una pesadilla e ir descubriendo que era solo un sueño... o quizá la manida situación de encontrarte una cantidad de dinero de importe mediano/bajo (según el nivel adquisitivo de cada uno) en el bolsillo interior de un abrigo donde solo esperabas un pañuelo de papel rancio. Después hubo tiempo para una mano de Mario, para rematar su mal partido. No digo que no sea mano, pero ojito con las justificaciones que veo y oigo por ahí de que corta una trayectoria. Efectivamente es así, pero si es mano, es porque el árbitro hubiese visto que había voluntariedad de cortar el balón, bien por poner el brazo en un sitio clave a ver si le da o porque descaradamente ha ido a contactar con él. Todo lo demás creo que estoy en posición de decir que es no tener ni idea de reglamento. Esto lo digo así a las bravas, sin documentarme mucho. De todas formas también les digo que yo en este caso sí hubiera pitado mano y punto, sin entrar en voluntariedades, simplemente porque me parecía justo.

Sea como fuere, el Atlético, como suelo llamarle yo, salió vivo de un lugar donde muchos perecen, y con más opciones de las a priori esperadas de llevarse la copa. Cada uno juega acorde a sus intereses y con lo que tiene, que no es mucho precisamente. Buscaban un rival digno, y ahora berrean. Me cuesta conformarme con el "que hablen de uno, aunque sea mal", porque crean una imagen satanizada de un equipo que honra al deporte en cada aparición, y que en la actualidad está dando un ejemplo de superación constante. El fútbol, para los que están en el terreno de juego ha de ser una guerra bien entendida, en la que se utilizan todas las armas al alcance para conseguir la gloria. Mientras los demás se confundan en otras divagaciones le seguirá yendo bien al equipo, independientemente de los títulos. Y hablando de títulos, no olvidemos que esto era la final de la Supercopa de España. Como trofeo menor que es, y por eficiencia de calendario, debería disputarse a partido único, pero como no es así, los nuestros decidieron ser muy cautos atrás y a partir de ahi tratar de sacar un buen resultado para la vuelta que sería en el Calderón. Aunque seamos francos, contra los de la acera de enfrente, sobre todo en el Manzanares, las expectativas seguían sin ser muy halagüeñas... 

2º Asalto
Conscientes de que repetir el discurso de repantigarse atrás no iba a ser suficiente bajo ningún escenario de partido, el Atleti salió enrabietado y a la carótida del rival. Antes de que todo el mundo estuviera sentado dejándose la garganta apareció una pareja que huele de maravilla: Antoine y Mario. El francés (que me gustó mucho en la ida) la peina y el croata la cruza con un tiro de los que duelen a los porteros. Ni el palo salvó a Iker en esta ocasión (no hago bromas fáciles con él porque le agradezco sus éxitos con España). Curiosa la conversión de héroe a villano tanto a nivel nacional como de club la que ha sufrido este hombre, claramente en el ocaso de su carrera. Ley de vida. A partir de ahí, paulatinamente pasó lo que se esperaba, el potencial del Madrid comenzó a mostrarse con la connivencia rojiblanca y bien pudieron empatar. Especialmente activo estuvo James, cuyo gran Mundial le permitió a Florentino enterarse de que existía para hacer rico al mafioso del Mónaco. Lo que no haga Floren... Pero sin Di María, el desequilibrio en persona, costaba más hincarle el diente a esta roca (que no joya) de equipo que es el del Mono Burgos, porque Simeone perdió los papeles en una hipersobrereacción. Un comportamiento lamentable que le puede costar varios partidos. Prefiero un entrenador con sangre a un pecho frío, pero hay fronteras que no se deben superar nunca. Al menos se disculpó y ha asumido su culpa. Espero que su ausencia no se note. De hecho, vaya por delante que yo siempre que digo "Simeone", menciono implícitamente a Germán y su cronómetro, otro artífice igual de importante de los éxitos recientes. Lo mismo no hay mal que por bien no venga y empezamos a vislumbrar al sucesor natural de nuestro líder. En el otro lado, su entrenador y su flor adherida al culo no tuvieron tino con los cambios, mientras que los jugadores colchoneros mutaban de soldados rasos a gladiadores, dando un recital de garra y sacrificio culminado con varias ocasiones para haber finiquitado la final, que no eliminatoria. Esto era un título, no lo olvidemos.

Comer aquí es jugarse la vida
Ser seguidor del Atleti de mi perfil no es fácil. Si dragan en mi mente, por desgracia encontrarán que mi psique se vio afectada a perpetuidad por esa fatídica noche lisboeta. Esperaba un gol del Madrid en cualquier momento, pero también esperaba uno del Barcelona la noche mágica de la Champions pasada y no llegó, y así muchas otras veces. Este equipo sabe cada vez mejor aguantar el resultado y mover el partido a su antojo. Recuerdo cómo le quemaba la pelota en los pies a los nuestros en el primer derbi de Simeone contra los merengones. Al menos en esta vuelta de Supercopa se vio a un equipo capaz de sacar el balón desde atrás. Sin rifarla y terminando jugada.

Un bar del Atleti en plena Axarquía, rara avis.
El gol no llegó, y no solo eso, sino que durante toda la segunda parte el Atleti fue superior y creó más peligro, volteando el dominio madridista tras el gol de Manyu (ya se me ocurrirá algún mote para el croata). No tenía precio ver las caras de desazón de dependientes y clientes dentro del antro donde cenamos. Fin a la infame racha sin ganar al eterno rival en casa, y encima celebrando título en el Calderón, probablemente el último en este mítico estadio con los días contados. Esto no ha hecho más que empezar y los del Cholo ya tienen un título esta temporada, para otros será peccata minuta pero a mí me sabe a gloria. Nueva compra de periódico para inmortalizar el recuerdo y ojalá no sea la última del año, aunque será sumamente complicado rascar algo más esta temporada. No obstante, cada vez es más corta la distancia entre este equipo y la nobleza futbolística de la que nunca llegó a estar del todo distante. Lo mejor es que nadie le ha regalado nada y seguimos con los pies en el suelo. Este año será duro, pero ¿quién no está ilusionado con estos jugadores que se dejan los cojones en el campo? Cuando los demás van, el Atleti del Cholo vuelve, y cada vez con más adeptos de todas las especies...

#cocoesdelatleti