domingo, 24 de agosto de 2014

Distancias

 Volvemos a hacer lo que más nos gusta desde esta cédula de sentimiento colchonero. Como ya dije hace tiempo, las entradas serán menores, que no menos extensas, pero empezando con un título en disputa era imperdonable no escribir algo. Quedan muchos temas en el limbo, como las salidas y llegadas, las sensaciones y las inquietudes. Pero ya habrá tiempo de desgranar toda esa mierda.

1º Asalto Quizá hoy me guíe por el antimadridismo exacerbado de mi contertulio el día del partido, ya que yo soy mucho de retener lo que veo y oigo durante los mismos, pero creo que un majareta más perdido en la red como yo no hace daño a nadie. Sobró el cuarteto de instrumentos de cuerda del inicio, pero sobró aún más enturbiar el ambiente recordando a Luis Aragonés en pleno minuto de silencio. Lamentable la manera de algunos de ensuciar la imagen del aficionado rojiblanco. Vamos a zambullirnos ya en el partido, que si no se nos atraganta esto entre media del síndrome postvacacional. Salió el Atleti con la cota de malla en pleno verano y a horas más adecuadas de programas de prensa rosa futbolera de esos que yo por suerte no veo ni para criticarlos. Enfrente estaba un equipo que le pese a quien le pese llega a producir trauma aparte de desprecio natural. Yo no sé qué critican tanto los exquisitos, pero en la primera parte si hubo un equipo con ocasiones fue el Atlético de Madrid. Para "no querer jugar" ya es algo. No aparecían por ningún lado ni el enchufado del presidente ni el resto de divas, a una de ellas más le vale quitarse esa diadema o perderá followers en Instagram. Mientras, al Atleti le podrán recriminar su poca vistosidad a veces (solo a veces) por mucho que se empeñen en decir que es siempre. Pero ¿qué quieren que les diga? A mi me gusta más ver a un jugador de mi equipo pelear a muerte por un balón y llevárselo que una pataleta absurda en la esquina del área para posteriormente ceder el balón hacia atrás. El fútbol es un deporte y un sentimiento, para otros menesteres están el cine o el teatro. Percibo que se hablan pestes del Atlético de Madrid actual, desde los áticos con piscina futboleros a los más lúgubres tugurios, cuando deberían como mínimo valorar las ganas e intensidad que le pone este equipo. Entendería más esta postura si los árbitros fueran permisivos, pero si el Atleti juega al límite es un riesgo que tiene sus consecuencias pagadas a rajatabla en forma de tarjetas. Véase la torticera tarjeta a Koke en los primeros minutos oficiales de la temporada: absolutamente precondicionada por dónde se jugaba y quién era el infractor. Esta forma de jugar ha servido tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, con buenos resultados con árbitros europeos y nacionales. Invito a esos paladines del "jugar al fútbol en vez de dar patadas" a ver más de un partido del Glorioso antes de opinar desde el desconocimiento, demostrando no tener ni puta idea de la grandeza del fútbol.

No es menos cierto que en la segunda parte la balanza terminó de inclinarse y por poco que hizo el Madrid fue justo que se adelantase en el marcador con un gol de debutante. James, sucedáneo rebozado de CR96, mantenía esa costumbre impertérrita de debutar marcando ante nosotros. Cosas del Atleti... Pero de este Atleti también son cosas el no perderle la cara al partido a pesar de quedar menos de diez minutos, y aunque el que escribe esto desertó por amor y ni siquiera se dignó a poner la radio durante un trayecto de una hora en coche, no saben ustedes la alegría que me llevé al saber que no, que don Raúl García Escudero no estaba muerto y daba un hálito de esperanza para la vuelta. Algo así como despertarte de una pesadilla e ir descubriendo que era solo un sueño... o quizá la manida situación de encontrarte una cantidad de dinero de importe mediano/bajo (según el nivel adquisitivo de cada uno) en el bolsillo interior de un abrigo donde solo esperabas un pañuelo de papel rancio. Después hubo tiempo para una mano de Mario, para rematar su mal partido. No digo que no sea mano, pero ojito con las justificaciones que veo y oigo por ahí de que corta una trayectoria. Efectivamente es así, pero si es mano, es porque el árbitro hubiese visto que había voluntariedad de cortar el balón, bien por poner el brazo en un sitio clave a ver si le da o porque descaradamente ha ido a contactar con él. Todo lo demás creo que estoy en posición de decir que es no tener ni idea de reglamento. Esto lo digo así a las bravas, sin documentarme mucho. De todas formas también les digo que yo en este caso sí hubiera pitado mano y punto, sin entrar en voluntariedades, simplemente porque me parecía justo.

Sea como fuere, el Atlético, como suelo llamarle yo, salió vivo de un lugar donde muchos perecen, y con más opciones de las a priori esperadas de llevarse la copa. Cada uno juega acorde a sus intereses y con lo que tiene, que no es mucho precisamente. Buscaban un rival digno, y ahora berrean. Me cuesta conformarme con el "que hablen de uno, aunque sea mal", porque crean una imagen satanizada de un equipo que honra al deporte en cada aparición, y que en la actualidad está dando un ejemplo de superación constante. El fútbol, para los que están en el terreno de juego ha de ser una guerra bien entendida, en la que se utilizan todas las armas al alcance para conseguir la gloria. Mientras los demás se confundan en otras divagaciones le seguirá yendo bien al equipo, independientemente de los títulos. Y hablando de títulos, no olvidemos que esto era la final de la Supercopa de España. Como trofeo menor que es, y por eficiencia de calendario, debería disputarse a partido único, pero como no es así, los nuestros decidieron ser muy cautos atrás y a partir de ahi tratar de sacar un buen resultado para la vuelta que sería en el Calderón. Aunque seamos francos, contra los de la acera de enfrente, sobre todo en el Manzanares, las expectativas seguían sin ser muy halagüeñas... 

2º Asalto
Conscientes de que repetir el discurso de repantigarse atrás no iba a ser suficiente bajo ningún escenario de partido, el Atleti salió enrabietado y a la carótida del rival. Antes de que todo el mundo estuviera sentado dejándose la garganta apareció una pareja que huele de maravilla: Antoine y Mario. El francés (que me gustó mucho en la ida) la peina y el croata la cruza con un tiro de los que duelen a los porteros. Ni el palo salvó a Iker en esta ocasión (no hago bromas fáciles con él porque le agradezco sus éxitos con España). Curiosa la conversión de héroe a villano tanto a nivel nacional como de club la que ha sufrido este hombre, claramente en el ocaso de su carrera. Ley de vida. A partir de ahí, paulatinamente pasó lo que se esperaba, el potencial del Madrid comenzó a mostrarse con la connivencia rojiblanca y bien pudieron empatar. Especialmente activo estuvo James, cuyo gran Mundial le permitió a Florentino enterarse de que existía para hacer rico al mafioso del Mónaco. Lo que no haga Floren... Pero sin Di María, el desequilibrio en persona, costaba más hincarle el diente a esta roca (que no joya) de equipo que es el del Mono Burgos, porque Simeone perdió los papeles en una hipersobrereacción. Un comportamiento lamentable que le puede costar varios partidos. Prefiero un entrenador con sangre a un pecho frío, pero hay fronteras que no se deben superar nunca. Al menos se disculpó y ha asumido su culpa. Espero que su ausencia no se note. De hecho, vaya por delante que yo siempre que digo "Simeone", menciono implícitamente a Germán y su cronómetro, otro artífice igual de importante de los éxitos recientes. Lo mismo no hay mal que por bien no venga y empezamos a vislumbrar al sucesor natural de nuestro líder. En el otro lado, su entrenador y su flor adherida al culo no tuvieron tino con los cambios, mientras que los jugadores colchoneros mutaban de soldados rasos a gladiadores, dando un recital de garra y sacrificio culminado con varias ocasiones para haber finiquitado la final, que no eliminatoria. Esto era un título, no lo olvidemos.

Comer aquí es jugarse la vida
Ser seguidor del Atleti de mi perfil no es fácil. Si dragan en mi mente, por desgracia encontrarán que mi psique se vio afectada a perpetuidad por esa fatídica noche lisboeta. Esperaba un gol del Madrid en cualquier momento, pero también esperaba uno del Barcelona la noche mágica de la Champions pasada y no llegó, y así muchas otras veces. Este equipo sabe cada vez mejor aguantar el resultado y mover el partido a su antojo. Recuerdo cómo le quemaba la pelota en los pies a los nuestros en el primer derbi de Simeone contra los merengones. Al menos en esta vuelta de Supercopa se vio a un equipo capaz de sacar el balón desde atrás. Sin rifarla y terminando jugada.

Un bar del Atleti en plena Axarquía, rara avis.
El gol no llegó, y no solo eso, sino que durante toda la segunda parte el Atleti fue superior y creó más peligro, volteando el dominio madridista tras el gol de Manyu (ya se me ocurrirá algún mote para el croata). No tenía precio ver las caras de desazón de dependientes y clientes dentro del antro donde cenamos. Fin a la infame racha sin ganar al eterno rival en casa, y encima celebrando título en el Calderón, probablemente el último en este mítico estadio con los días contados. Esto no ha hecho más que empezar y los del Cholo ya tienen un título esta temporada, para otros será peccata minuta pero a mí me sabe a gloria. Nueva compra de periódico para inmortalizar el recuerdo y ojalá no sea la última del año, aunque será sumamente complicado rascar algo más esta temporada. No obstante, cada vez es más corta la distancia entre este equipo y la nobleza futbolística de la que nunca llegó a estar del todo distante. Lo mejor es que nadie le ha regalado nada y seguimos con los pies en el suelo. Este año será duro, pero ¿quién no está ilusionado con estos jugadores que se dejan los cojones en el campo? Cuando los demás van, el Atleti del Cholo vuelve, y cada vez con más adeptos de todas las especies...

#cocoesdelatleti