martes, 22 de abril de 2014

At. Madrid - Chelsea (pre-previa por matar el tiempo)

10:24 Hay cosas que no cambian, como la música del tiempo de en Televisión Española. Por desgracia sus comentaristas tampoco creo que lo hagan esta noche. 22 de abril de 2014. Un día como otro cualquiera para la inmensa mayoría, pero una fecha ansiada desde hace un par de semanas. El mantra "final a final" le ayuda a uno a no mirar más allá de lo inmediato, pero este partido se intuía desde la lejanía sin necesidad de forzar la vista. En estos tiempos de Semana Santa y posterior síndrome postvacional (quien pueda tenerlo), sigo sin saber si es la procesión o la profesión la que va por dentro. En cualquier caso, uno hoy apenas puede dejar de pensar en el partido, imaginándose variopintos escenarios y a la vez ninguno. Calculando mentalmente cuántas horas van faltando. Sopesando si compensa tomarse eso tan en serio. ¿Merece la pena? Por supuesto que sí.

11:04 Con cargo de conciencia y culpable por procrastinación galopante, uno mira de reojo la prensa digital, tira de estadísticas, sigue rituales absurdos. ¿Qué les voy a contar yo a estas alturas de la película? Por ejemplo, me siento arrepentido por haber clicado antes la noticia de las declaraciones de Mourinho que las de Simeone, así que como el enlace no carga: plan B. Paso de leer lo que diga el portughéz. Yo lo que sé es que Eto'o, un cabrón en potencia a la hora de marcar al Atleti, no estará. También sé que Courtois finalmente sí, y aunque se infrinja el código de caballeros, mejor pedir perdón que pedir permiso. Pero si hubiese tenido que jugar Dani Aranzubía pues al toro y punto. Por otro lado está Torres: me parece ridículo que se piense que él va a marcarle algún gol a su equipo (el ex sobra aquí). Pero, ¿acaso no ha pasado otras veces en la historia? Muchos nombres propios, y dos equipos históricos en sus países. El Chelsea con la fama de la última década, y el Atlético de Madrid con una trayectoria más homogéneamente exitosa. Como me podría enrollar más que una persiana, solo me ciño a la Copa de Europa: el Chelsea FC juega su ¡séptima semifinal! en once años. No es moco de pavo. Mientras, los nuestros se enfrentan a su cuarto envite por alcanzar la final, datando la última del año 74. Experiencia reciente, que es lo que más cuenta, de eso sí que tenemos. No temo el peso de las camisetas, porque ambas son equiparables. Además, como muestra de lo que es capaz de hacer el Atleti motivado, la Supercopa Europea de 2012. Pero esta vez los ingleses serán más disciplinados, será músculo contra músculo. Y ahí puede ganar cualquiera.

16:16 Hoy se ha producido una casualidad que me ha fortalecido. Me he vuelto a topar con un compañero de trabajo (mejor dicho, un jefe de otros compañeros) y que además fue mi profesor en la facultad. Cada vez que nos cruzamos desde hace años surge el mismo tema: el Atleti. Esta vez, sin caer en la cuenta, comenzamos hablar de las bondades de este equipo del Cholo. De que pase lo que pase esto es muy grande. Pero lo bueno vino cuando este señor, me dice con total solemnidad: "Esta noche con lo perro que es Mourinho no sé, pero yo estoy convencido de que ganamos la liga". Ustedes dirán que exagero, pero noté un subidón de optimismo bárbaro. Si él lo dice, que tiene más tiros pegados que yo y otras veces ha sido comedido y realista, ¿quién soy yo para decirle que mejor "partido a partido"? Recuerdo que hace no tanto tiempo, el trasfondo de esas cortas conversaciones de pasillo era de un cariz mucho más pesimista y escéptico. Cómo hemos cambiado diegopaulatinamente...

17:35 Uno ahora se pregunta si le dará tiempo a llegar a casa de sus padres a soltar bártulos, mandar un cántico absurdo y exacerbado al grupo de mensajería donde hay un sobrino atlético que se motivará y otro madridista que se reirá con razón. Por si fuera poco, visita al doctor por problemas que le plantean a uno retirarse del fútbol sala underground de una puta vez. Para terminar, recoger la bufanda o algo identificativo de mi equipo, dejar el coche en el taller, colocar el recambio de espejo retrovisor en el vehículo que mañana usaré para el trabajo proporcionado por terceros, e ir al puto kebab a eso de las 20:20 con el rictus serio y la mandíbula apretada para no reír de nervios al ver llegar al sobrino siempre tarde. Porque ahí empieza realmente la previa. Dos carapollas y un destino, ver al Atleti esta noche con la certeza de que es muy grande. Eso sí, cuánto de grande es, ya es otra historia, puede que con hache mayúscula.