lunes, 11 de febrero de 2013

Rayo 2-1 At. Madrid (J23) - Vaya partiíto

Feo como yo, inerte como un trozo de granito, soso como la comida del hospital, insulso como los centros de Gabi, insípido como agua destilada, descafeinado como un Granada-Getafe en la jornada 38 con todo decidido, pusilánime como un condenado a muerte, errante como el Cata en el primer gol, descoordinado, desquiciado, deslabazado, deshecho como una pastilla de sacarina en un descafeinado muy descafeinado, más artículos comenzados en el prefijo des- excepto los de connotaciones positivas o alentadoras como desinhibido, desatado, desbocado etcétera. Sin plan b, sin gas, sin ambición, sin hambre, paupérrimo,frío, calado por la lluvia, nulo, vago, ausente como Adrián, ansioso como Falcao, impotente como los cambios realizados, inútil como el gol al final, extraño como un pato en el Manzanares. Eso me pareció el partido, y lo vi entero como un campeón, al menos lo vi muy bien acompañado. Y que no se me olvide felicitar al Rayito y a Nigeria por ser de nuevo Campeona de África. Dos de los equipos que mejor me caen.


Este partido me sirvió para revivir recuerdos en la casa de mi cuñado, hermana y sobrinos del Atleti.
Anda que no me he chupao partidos allí en la época que solo existía el canal +... Partidos de segunda incrédulo con el no ascenso, o con el ascenso ya resuelto en el segundo año en el infierno, partidos mendigando la intertoto que acababan al filo de las once para luego hacer la dura vuelta a casa con un estado de ánimo totalmente ligado al resultado del encuentro. La mierda vino cuando llegó Cuatro y la nueva plataforma de pago. Ahí se acabaron esos domingos viendo al Atleti en el plus, en vez de ello, a oírlo por la radio, con suerte en el Canal Sur o ir a algún bar de de mala muerte acompañado por mayores que yo madridistas. En concreto el último partido que vi de la misma manera que vi hoy fue en el año 2005, Atlético 1-1 Villarreal, con Zahínos de goleador y Forlán mandando callar al Calderón.

Pero pase lo que pase, una de las únicas certezas de mi vida, aunque quizá eso no hable muy bien de mí, es esta: 
Siempre Atleti