domingo, 8 de noviembre de 2020

Casa

Tras el cabreo de Moscú, donde se nos cayeron las ocasiones, llegamos al Metropolitano y dos goles en las dos primeras. Es lo que tiene el hogar. Seguro que en la terminal del aeropuerto de la ciudad moscovita más de uno del plantel se dijo "Ojalá estuviera ya en mi casa". Porque en nuestros dominios todo son buenas noticias en esta frenética temporada de liga. Antes del mismo hemos gritado "casa" al llegar al Wanda, como si fuera esto el pilla-pilla, y tras ofrecer unas prestaciones inusitadas, seguimos invencibles en el torneo doméstico, como el niño que toca la pared y ya nadie puede alcanzarle. Quién nos lo iba a decir tras esos dos ceroceros tan feos que íbamos a estar donde estamos. Porque llegaba el Cádiz, mojama pura, con perros de la guerra como Fali, Espino, Cala o Negredo y peloteros como Álex y Augusto Fernández, tan disciplinado que juega con el piloto automático, imbatido e invicto fuera de casa. Antes de seguir, me alegro infinito de que haya vuelto el equipo de la Tacita a la élite. Ya estaba bien de solo verlos en el Trofeo Carranza... Pero a pesar del percal que se presentaba (que conste que tenía clarísimo que ganábamos) se superó el resultado de la última vez, que vaya recuerdos que me llevé al ver un resumen por la mañana (Torres con melena rubia, A. López, Maxi, Leo Franco, Petrov cuando aún no había gripado...). El Atleti emuló con creces el desenlace de ese choque que no se jugaba desde 2005. Supo tambalear el árbol para recoger sus frutos rápidamente, y luego pudo vivir de ellos sin la zozobra de otras jornadas, donde el postre llegaba demasiado tarde. 


Y eso, que todo es fabuloso, como la canción de la Legopelícula. Si hasta vuelve Koke a la sele... Lo de Marcos no sorprende tanto, porque si no hubiera ido habría que haber llamado a Tassotti para que hablara con Luis Enrique. El otro Lucho, nuestro uruguayo, se llevó palos de todos los colores, y me alegré por su gol más que del resto. Encima ya debutó Kondogbia, lo que exhorcizó el amago de hetingazo que daba por hecho al irse Partey. Está además el pitbull Torreira como si llevara aquí toda la vida; pareciera que el ghanés se dividió en dos partes antes de irse, porque si fusionamos a nuestros dos nuevos centrocampistas a mí me sale un Thomas. ¿Qué más? Asoma la patita Herrera (me llamaban loco), Shoao y Llorente son de videojuego (pero de los jugadores que se crea uno to'trucaos), Rambo Savic ya creo que ni suda, vuelve el comandante Giménez, a Oblak apenas hay que nombrarlo... Que el principal problema sea tener que mirar constantemente el contador del gasoil por la acumulación de minutos es de agradecer. Encima con lo de tener partidos pendientes, la prensa sigue sin tomarnos en serio. Tanto mejor.


Y ¡que sí, coño! Que hay mierda bajo la alfombra y más que vendrá al doblar la esquina: los laterales a veces miran para otro lado, nos rematan demasiado, Saúl lleva dos años sin encontrarse, viene el Parka al Wanda la próxima jornada, el virus FIFA puede decirle al covid que le sujete el cubata y vengan todos lesionados, sí. Pero ya habrá tiempo de pensar en eso, ahora lo que estoy es muy a gusto, recién duchado, sin más ruido que los lametones de fondo de mi perra  (suena regular pero me la suda), cómodo en mis aposentos escribiendo este sinsentido, y sé que ahora viene el parón de selecciones y me confinaré mentalmente en este punto de control tan dulce. Sigo en mi burbuja futbolera para ignorar la vida real con dudoso éxito. No leo más que noticias de deporte, no sé ni si han cerrado mi comarca, ni quién ha ganado en Arizona, y a la UEFA Nations League solo la quiero como follamiga. A mí solo me late mi Atleti, y durante dos semanas tendré un cardiograma que ni Induráin.

1 comentario:

Tomi Soprano dijo...

Su felicidad es la mía, Don Dami. Gran crónica, como siempre, escrita con un exquisito cuidado.

Fuerte abrazo Carabanchelero.