domingo, 4 de enero de 2015

Hogar dulce hogar

 Tras una espera no tan larga debido al ajetreo mental al que vengo sometido últimamente, el Atleti corroboró un día más en la oficina mediante una solvente victoria ante un nulo Levante, el cual sacó petróleo, platino y diamantes del único par de minutos que atacó. Pero antes los nuestros, mientras que otro de los nuestros era foco de atención desde el palco, ya habían puesto tierra de por medio con dos cabezazos de Griezmann (buena tête la del franchute) a pesar de sus cortes de pelo cuasi-indignos para un jugador colchonero. Arda brillaba como una supernova entretanto, mas el equipo titular a día de hoy, pareció un poco trastornado con el gol levantinista que acortaba distancias. Afortunadamente, justo cuando abandonábamos la tv para ir a la vuelta de la otra liga, la de fútbol-sala del pueblo, la voz del capitán del equipo en el que debuté, y al que seguro volveré en el futuro, como Fernando Torres al Atlético, avisaba del 3-1. Con Akenatón Godín la vida es más fácil, y así murió un partido de obligado cumplimiento antes de los Alpes que se avecinan en este enero más escarpado que nunca. Entre las flechas invisibles lanzadas por los autores de los goles y la vuelta de El Niño, tiene más razón que nunca el Cholo: Se recupera sentido de pertenencia. Pocas cosas hay más importantes que eso. 

Servidor arriba a la derecha, temporada 04/05. ¿A quién me parezco?

ANEXO: Welcome Back
Me alegro de la vuelta de Fernando, porque es en un momento en el que aún puede aportar mucho. Yo entendí su marcha, que también lógicamente llevaba tintes egoístas. Tras ello empezaron los títulos y las competiciones europeas casi cada año. Él mientras, no ganaba nada en el Liverpool, al cual dejó en la estacada para irse a un Chelsea donde ha logrado títulos que no creo que disfrutase como lo hubiera hecho aquí ni por asomo. En su estancia en Londres, ya algo me decía que iba a volver antes de lo previsto. Afortunadamente así ha sido. A mí, que le he visto en la época más oscura de mi equipo, me hace especial ilusión verle en un equipo campeón, y ya sueño con verle dándonos algún título. Se lo merece tras asumir con suficiencia un papel que le venía demasiado pronto, pero que supo llevar hasta el último día que estuvo con nosotros. Sin ir más lejos, recuerdo dos de sus primeros goles precisamente ante el Levante, en segunda y en su primera temporada completa de rojiblanco. Y de la temporada en la que se marchó, recuerdo igualmente un solitario gol suyo ante los valencianos que nos dio el triunfo por la mínima. Así podría seguir contra cualquier equipo de la liga, a los que a lo John McClane en Nakatomi despachaba en soledad. Así que los haters de Fernando se pueden meter sus estadísticas destructoras por el ojete hasta nueva orden (excepto mi bella mujer). No es perfecto, ni hace falta que lo sea. Esto es algo más que números, es uno de los motivos de ese sentimiento que nos hace ser indios en un mundo de yankees.