domingo, 19 de febrero de 2017

Conocimiento del medio

No estaba allí, pero no hacía falta para percibir un aroma a football  irresistible. Por algo estábamos en un puerto del norte. Hasta el tiempo y el horario acompañaban para esa atmósfera en el centenario feudo sportinguista, absolutamente rojiblanco, cómo no. Por cierto, cultura general: el nombre de Molinón viene de un viejo y gran molino hidráulico que acogía una fábrica de harina y que al parecer poseía un señor inglés. Si es que más industrial y balompédico no se puede ser... Pero este Southampton vs Liverpool, con la trayectoria que traían los asturianos y la ruleta rusa del Atleti, prometía dificultad máxima.



Aunque los nuestros con poco hicieron daño, a mitad del primer tiempo el Sporting ya embotellaba con presión alta a un atolondrado equipo colchonero. Resaltaban sobre todo el extremeño Burgui, que ya se la lió al Leganés una jornada antes, y un Manute Bol marfileño llamado Lacina Traore. Pero amigos, con Lucas da igual estar fuera o en casa, llueva o truene, que con él no hay truco ni trato. Precisamente el coleguita de Traore en el Mónaco, nuestro bachiller Carrasco, fue el que se siguió reencontrando tras el descanso con un gol fugaz. Griezmann no participa pero dio el porculo suficiente para que el belga rematara cómodo. Menos mal que al trencilla no le dio por anularlo, aunque no hubiera importado mucho... ¿Que todo estaba controlado? Este Atleti parece haber invertido sus cualidades: le cuesta estar repantigado atrás defendiendo la ventaja y es más hábil remando en contra. Así el Sporting agarró la jarra de agua fría que le iba a caer y la derramó por el cogote de los nuestros acto seguido. Y entonces vuelta al empuje local y a la infinidad de córners y llegadas abortadas a última hora. 



El buen entrenador de los locales, con nombre de interventor judicial de infausto recuerdo, le volvía a ganar la partida a Simeone como ya lo hiciera para jodernos la liga pasada en el Ciutat de València. Pero al Cholo no le tembló el pulso para hacer que el equipo diera un paso atrás para contener y a partir de ahí se apagó el revuelo local. Cada vez se notaba más que unos se conformaban ya con el empate y otros merodeaban más a Cuéllar. Así llegó el golazo de Gameiro, que por suerte o por desgracia guardó la pólvora toda todita para hoy. Por un día no tuvo más remedio que obviar al prójimo y partir en tres la portería norte. Este vez, otra de tantas, el pase superlativo fue el de Griezmann para el primer gol del ex-sevillista. El hombre del traje gris una vez más, que lo mismo te corta un ataque gijonés que te deja solo en el área chica. El chorreo de goles de Gameiro dejó dos cosas claras, la primera la lamentable defensa del Sporting, que estuvo salvaguardada porque los de arriba sujetaron al Atleti muchos minutos. La segunda, mucho más importante, los celebérrimos cholocambios, que como casi siempre dieron en la diana. Por algo Simeone comenzó la liga metiendo cuatro centrocampistas, como en los primeros años vaya... Pero claro, los perfiles son otros y ese industrioso 4-4-2 no es tan aplicable con gente tan suelta como Correa o Yannick. Este vez fue Thomas, que se fue a la Copa de África en el mes que más lo necesitábamos el que dio ese plus de pausa y contención. Un puto crack que ojalá cumpla todos los años de su nuevo contrato. Además de él, vuelve Tiago, y en breve tendremos al inesperadamente añorado Augusto.


Una vez un nota que me apalizó al 'pro' me dijo que la clave del fútbol estaba en el centro del campo. Esto no era un videojuego, pero por una vez se cumplió y de qué manera. Luego si tienes un Gameiro 'en feu' como ayer para que te descorche la sidra pues el cachopo en forma de tres puntos está asegurado. Nadie dijo que fuera a ser fácil... Primera victoria en el Molinón desde la época de Aguirre y para Leverkusen zumbando.