lunes, 11 de diciembre de 2017

Estereotipos

Salió el Atleti a un campo talismán para el Cholo a enfrentarse a un club entrenado por un técnico amuleto para Simeone. El Real Betis salió a lo que se esperaba, hilvanar bien y tratar de pillar en entredicho al entramado defensivo atlético. Los nuestros salieron también a lo que se esperaba, aguantando sin sufrir en exceso, todo sea dicho, los intentos verdiblancos de desequilibrio con jugadores interesantes. Los sevillanos se empachaban de posesión de balón, pero la escuela guardioliana, con la que tantos y tantos técnicos se inmolan cual muyahidines, no es solo tener el balón, sino estar colocados perfectamente para robar en cuanto el rival tiene el balón en ese exiguo veintipico por ciento que la tenga, es dominar la estrategia, y no hablo ya de tener jugadores de primera talla mundial para interpretarlo. No hay más que ver cómo ganó en Old Trafford el Man City. De lo contrario, puede ser incluso perjudicial, se cae en ser previsible, para el rival y para ti mismo, y encima a la mínima te pillan en pelotas. Lo de ayer tarde quizá fue excesivo, pero a pocos nos sorprendió.


Se me despierta el niño de la siesta y al volver veo una jugada rojiblanca ralentizada. "Por fin despertamos", pensé fugazmente, pero paralelamente me daba cuenta de que era gol de Saúl. En la primera llegada dejábamos mudo a un Betis que hizo de todo en esa primera media hora menos lo que hicimos nosotros: crear una ocasión de peligro. Nótese el pase de gol de Nikola Tesla Vrsaljko. Se parecen un huevo nuestro lateral de exposición y el científico de origen balcánico ¿que no? Además, las existencias de ambos estuvieron y están rodeadas de un halo de misterio. El caso es que Diego Pablo alineó al croata, no se sabe si para sacarlo al escaparate (espero que no, porque eso significaría que oye a Gilma) o para demostrarle que cuenta con él. Lo cierto es que Sime, para estar tan fuera de longitud de onda, hizo un partido bastante potable. Muy protagonista en un partido donde las bandas del Betis dieron guerra. 


Cuando el Atleti se soltó más el pelo porque el Betis carburaba menos, fue cuando los manquepierda crearon más peligro, y el partido se puso bellísimo. Lo vi sin perder detalle excepto el gol y un rato tras el descanso porque me estaba preparando un copazo. Entre los peloteros que tienen arriba el que más me fascina, con el permiso del pisha, es Tello, que es muy veloz, pero su verdadero azote es su disparo. Si no que se lo pregunten a Oblak, que tuvo que demostrar que es el mejor portero del mundo, así, en seco. Encima vaya volea que se cascó el esloveno en un pase comprometido de un defensa, yo es que me fijo en esas mierdas. Y entonces llegaron los federales... es decir, salió Josemari Giménez, y se acabó el cachondeo. En vez de agitarse, el partido se ponía más tranquilo conforme llegaba el final. Yo creo que el Cholo al final acabó con seis defensas para descojonarse de Setién, cuyo Betis espero que se salve con la punta del nabo porque tiene mimbres para ello. Me voy a ver sorteo de la Europa League, la Champions es muy mainstream hombre...


Hablando de cosas mainstream: "Setién, ¿entonse yo juego guapo?"


2 comentarios:

Tomi Soprano dijo...

Buen apunte el de Josema, Señor. ¡Y qué bueno el vídeo! Eso si, lo mejor del partido, el copazo que se metió entre pecho y espalda. Otra cosa ...

Abrazote.

Dami Fernández dijo...

Pues sería el copazo (vodka absolut, cointreau y una mierda de zumo de no sé qué uva que sobró de la noche anterior para gastarlo) lo que me dio esa visión edulcorada del segundo tiempo... Lo haré más a partir de ahora y eso que me llevo. Abrazote