lunes, 13 de septiembre de 2021

Lemar y sus amigos

Vuelven los colegios, el maratón de cumpleaños en mi familia, y volvía la liga tras la típica salida en falso. Yo me había hasta bañado en la playa por primera vez, para así exhorcizar este triste verano. Partido peligroso siempre el de la vuelta del parón, de los que parecen un duelo de videoconsola, con esos fallos humanos que la CPU nunca comete. Verdad, Savic? Pero dios me libre hoy de criticar a nuestro 4° capitán. A Mario, últimamente Horrible, Hermoso también. Lo cierto es que en cualquier caso ellos sabían a qué jugaban y nosotros no. Es lo que tiene este activo letargo y el meter a Griezmann con calzador. Y ojo, que estoy supermotivado con que haya vuelto, eh? Pero lo cierto es que RDT es muy bueno, y el Espanyol es el rival cabronazo por antonomasia, si no miren el historial. Ese primer gol de su temporada era más que merecido y meritorio, y ambos planteles habían puesto de su parte para llegar al vestuario así. 

Pero entró Lemar, el Camarón de Guadaloupe que ha mutado a Megalodón. Aparte de la agitación que lideró en el segundo tiempo, fue el autor de un gol justa e injustamente anulado a la vez. Thomas no se merecía esa mierda de línea gorda, puta mala pata.  Me jodió un montón, y al equipo, que había vuelto en tromba, también. De hecho yo sigo en fase de aceptación de esa decisión a sabiendas de que es dolorosamente acertada. Pero esos fueras de juego son irrisorios sea cual sea el color. De hecho en la Premier han cambiado el reglamento al respecto, y precisamente el Leeds-Liverpool revisaron y concedieron un gol similar. Lloros aparte, tomen nota. La primera reacción del francés con cara de bueno, principal damnificado tras ver como pa una vez que marca no lo dan, fue de palmas de ánimo para todos. No obstante ahí se aplanó el alza. Ya sabemos el impacto de un gol, no digamos ya la montaña rusa emocional de uno anulado. Es como yo anoche cuando me desperté de una pesadilla donde me despedían por bajo rendimiento. Algo así debió experimentar el Espanyol. Rival durísimo fuera y sobre todo dentro. Otro equipo que me empieza a caer gordo por cierto... Pero es que fueron máximos culpables de la desesperación que sufría en segundo plano. ¿Yo qué le hago? 

Así que lo dicho. La marabunta arriba dejó paso a una fase de toma de impulso donde se igualaron las fuerzas. Pero paulatinamente la apisonadora volvió. El empate lo marcó un auténtico jabato, alguien cada vez más habitual adyacente a esos apelativos, Yannick. Gol de rabia, de "por mis cojones" que esto entra. Como los que yo metía en uno de mis escasos picos de rabia. Cómo me gusta este belga espartano y sexy a la vez, con la "mirada de los mil metros" incluida. Luego seguimos picando, daba igual quién, porque para el Jay-Zimeone más que "99 problems" hay 99 soluciones, y por fin Thomas (alguien se acuerda de Partey?) celebró a gusto en ese mismo minuto. Yo a estas alturas desconfiaba hasta de mi sombra y ni lo hice, pero vaya si me alegré. Encima ver la cara de tonto que le quedó a Diego López y la queja de estos cabrones que perdían más tiempo que el Atleti en Múnich no tiene precio. Eso sí, a mí el alargue me pareció excesivo para los cánones actuales, así que no me pongo de acuerdo ni con los atléticos ya. Ni falta que hace.

Últimamente, entre los goles in extremis y que me vi el documental que ha salido en Amazon Prime sobre el campeonato, siento que seguimos en esa ola de optimismo loco, pero ahora con el polizón Antoine en el barco... Por ahora démosle de comer aparte al colega de Lemar, al que seguro perdonaremos si no lo hicimos ya... En fin, como si la temporada pasada no hubiera sido suficiente, otra palada de tierra más sobre el mito del "pupas", pero todos sabemos que la sosa cáustica que desintegre ese mal solo pasa por Europa, y pallá que nos vamos Wanda mediante el miércoles.

lunes, 30 de agosto de 2021

Lo imposible

Qué casualidad que precisamente viera esa película el finde de uno de los partidos con desarrollo más inopinado que recuerdo en 26 años viendo fútbol. Por cierto, qué guapa es Naomi Watts, joder...

El "Nunca dejes de creer" es 99% márketing y el 1% restante va para los atléticos respetables como yo. Veía imposible sacar ni siquiera un punto cuando el reloj señalaba 94:00 y el desquiciante Rulli se disponía a implantar de nuevo deseos de muerte y sufrimiento para su persona en el cerebro de cada aficionado del Atleti. Ahí, con el orgullo del gran juego mostrado endulzándome el amargor, me fui a dormir sin siquiera confirmar el marcador en la cama. Por eso me perdí cantar ese inefable gol en propia puerta en directo, pero el subidón que me ha provocado enterarme hoy de que finalmente empatamos es poco menos reconfortante. El puto Villarreal, que siempre ha dado guerra, ha cambiado paulatinamente de ser un equipo que "juega bien al fútbol" a un equipo rocoso y duro de pelar independientemente de su calidad agudizada cuando tienen el balón. Si no que se lo digan al Manchester United o al Chelsea. Así que como todo desquiciante rival que se precie, me hicieron sacar lo peor de mí. Al pobre Emery a.k.a. maricona vasca debieron pitarle los oídos por mis improperios mientras se dice que pateaba una y otra vez las paredes del pasillo de vestuarios. No me cae mal, pero me cansa de verlo toda la vida en rivales directos, así que se joda.

Por cierto, casi siempre se nos olvida el efecto demoledor de los goles en pos del dominio, controlar el juego, ser el que propone más y demás subterfugios. Pero a veces es todo tan simple y rápido que asusta. En este partido llegaron los cuatro goles cuando menos se esperaban. Esa efectividad de un rival no la he visto más que en un par de derbis en el Calderón (04/05 y 06/07). El mamón del Danjuma ese, que tiene pintaza, ya nos la había liado tiempo atrás con el Brujas. Y Yeremi Pino hizo que jamás olvide su nombre dentro de la miríada de jugadores nombre-apellido del Villarreal. Si es que los muy cabrones por poco se llevan pa Castellón los tres puntos...

Volviendo al Glorioso, me perdí gran parte del primer tiempo, pero lo que vi fueron los mejores minutos de la temporada. Suárez por fin celebró ante la hinchada, aunque le veo con mala cara no sé por qué, como hinchado precisamente... El indio Correa sigue con sus fogonazos. Llorente si bien tiene la mirilla desviada sigue full de mango. Cunha tuvo tiempo para demostrar que al menos es peleón. Lemar sigue liándola con gente, y yo que me alegro por nosotros y porque con esa cara de buen chaval se lo merece. Kondogbia es un portento (y chapeau a que eligiera jugar con su Centroáfrica, lo cual le honra porque en Francia podría). Nuestro Peaky Blinder Trippier, nuestro mojabragas Carrasco, Nuestro Capitán Resurrección... Me entusiasma esta plantilla me cagontó... Ojalá no haya más cambios y/o heitingada asociada ("Nunca dejes de creer que va a haber una") y podremos estar bien altos.

Pero volvamos a mi desliz. No fue un abandono despectivo, sino resignado tras haber apoyado al equipo y creído en el empate en todo momento. Pero empecé a ver a la gente irse. Más visible aún con lo del aforo limitado, y quizá eso en mi subconsciente me hizo apagar el partido 42 segundos antes del milagro del empate. Y ya sé que es solo la tercera jornada pero... Qué empate! Dónde va a parar irnos al parón FIFA colíderes que con la rabia de haber perdido un partido tan desequilibrado como este. Bastante nos aojaron ya los azulejeros sacando un empate. Eso sí, algo haremos mal cuando tiramos 16 y no rematamos ningún córner. Y de los fallos en defensa... Mejor dejémoslo en un lapsus colectivo y olvidemos, porque los tres del centro fallaron en los goles amarillentos. Lo dicho, la Watts es un primor, pero me quedo contigo, Aissa Mandi. Si tienes nombre como de pornstar y todo. Seguimos en la lucha.



domingo, 22 de agosto de 2021

La ley del mínimo esfuerzo

Está feo decirlo, porque en estas victorias en realidad el trabajo es igual o superior que cuando se gana sobrado. Pero lo cierto es que el Atleti tiró del cholismo más funcionarial para amarrar, gracias al Correa más resolutivo, un triunfo ante otro rival que se suma a la moda de los tres centrales. En nuestro caso, por suerte o por desgracia, con Kondogbia haciendo de zaguero. Al final desde el minuto uno andamos siempre con jugadores en puestos que no son los suyos. Sin embargo Saúl, el más envuelto en esas justificadas carambolas, parece paulatinamente más entonado. No lo digo muy alto por si acaso, aunque sí digo con la boca llena que por mí que se quede. ¿Dónde va a estar mejor que aquí? ¿Y quién nos va a mejorar esa polivalencia? Yo confío en que deje definitivamente atrás esa abulia y acepte los cambios de contexto con humildad y carácter. De hecho, me da a mí que ya no viene nadie de fuera, ni siquiera el delantero. Los que sí volvieron fueron los fieles al Metropolitano, en el que ya llevamos cuatro años, que se dice pronto. Sin duda el momento más emotivo fue escuchar el "Partido a Partido" mientras veía en el stream muteado (el puto Bati sigue haciéndose la loca con prestarme la clave) a Koke ofrecer la copa con la gente en las gradas. Más vale tarde que nunca, como la felicitación de mi compadre David desde Singapur, que no sabía quién había ganado la liga... La ida contra el Liverpool era el último recuerdo que tenía de ver afición en el estadio y por ello me arrancó una emotiva sonrisa, solo enturbiada por el extraño aforo reducido. Luego en Niza van y se lían a hostias encima que cabían todos... Del partido no mucho más que decir. Pero démosle el mérito que merece al gol de Angelito. Ese savoir-faire, a lo Carrasco contra Ter-Stegen, y esa definición sin temblarle las canillas a la altura de Torpedo Müller... La ley de la calle diría yo, es la que impone el de Rosario. Está muy bien eso de que en las diez últimas jornadas llega la hora de la verdad y tal, pero estos partidos iniciales son también muy importantes para cualquier objetivo. Es una mierda el estar luego con la lengua fuera cuando vienen las otras dos competiciones y empiezan a caer soldados. Así que, esto no es otra ley, pero seis de seis es incluso mejor que follar:



lunes, 16 de agosto de 2021

La liga sigue igual

Casi tres meses han pasado y, Eurocopa y JJ.OO. mediante, todo parece seguir igual en la liga. El exigente partido con el que tocaba arrancar de nuevo no permitía confianzas. El Celta es uno de los rivales que más nos suele complicar, porque son insolentes y descarados como pocos. Esta vez los nuestros se empeñaron en quitarme los miedos con un comienzo mandón y refrendado con golazo de Correa. Luego vino la carambola de la mano, que si juego peligroso de Aspas, que si rebote, que la mano del día anterior... No sé, a mí me parece demasiado manoseo del bueno de Llorente. Mala pata con esa pelota danzando de un brazo a otro pero no me parece tan descabellado que lo pitara el Manoera este más malo que el tabaco holandés. Lo que sí que no me gusta es que, aparte de que el Atleti siga a buen ritmo en el campeonato, también parezca que nada ha cambiado en cómo se ponderan las tarjetas según uno lleve una equipación (me gusta más la segunda que la primera, pero muy fea tendría que ser esta última para no hacerlo) u otra. Siempre me da la sensación de que sale mucho más barata una entrada en la acera de enfrente que en la del campeón. Es de una de las pocas cosas que me entero bajo el nebuloso prisma con el que veo siempre los partidos de los nuestros. A veces pienso que tan solo con escuchar la radio o ver el resumen a posteriori sería feliz. Pero siempre lo pienso cuando vamos ganando, así que es una gilipollez fruto de los efluvios del triunfo.

Marcó Aspas, que estuvo hasta en la sopa el hijodeputa, y menos mal que hubo reacción de equipo grande con un nuevo gol de Angelito a gran pase de Saúl (me encanta cómo algunos se fueron con él y cómo él mismo lo festejó). Y ya en serio, dejémonos de que si "Correa no es jugador para el Atleti", o la mucho más prepotente afirmación de que "no tiene cabida en una plantilla que aspire a todo". Somos como somos, y Correa es uno de los nuestros, con sus fallos y altibajos trufados de maravillas. Si el Atleti fuera un jugador, tendría su cara, a lo mejor sus tatuajes y piercings no, pero su comportamiento y actitud, fijo. Luego, mientras me sumergía en el apasionante mundo de las depuradoras de piscina, me perdí el baile de cambios, la C. Tangana final y cómo Aspas perdonaba una ocasión claríiisima y también encabritaba a Hermoso, que de bueno que es se cabrea sin disimular con la asquerosa de Hugo Mallo y de paso se/nos ha buscao una ruina a corto plazo. El Celta es otro equipo que se puede ir al guano a partir de ahora... Si ya olían mal con su grito de guerra Hala... Me voy a quedar solo... Y nada, que a mí me han dado una gran alegría los chavales, gasolina para echar la semana, porque no las tenía todas conmigo para este comienzo. Eso sí, por quejarme de algo, ya que estoy, me fastidia no saber si alguno de los titulares luego se pirará o quién coño vendrá para mantener fresco a Luis. Y lo de los laterales me da pavor. Es una de las partes más importantes y la que más solemos descuidar y remendar con desgana. Yo tenía hecha la idea de que Trippier se iba, que Saúl también. Esperemos que no se les ponga cara de Heitinga de aquí a septiembre o que si no haya tiempo de reacción. Pero bueno, que mu bien, joer. Inicio de campeón, ahora Elche. A ver si lo puedo ver sin un desfase de dos minutos entre la radio y el rojadirecta sin sonido, como si fueran los tiempos del Kun y Forlán. De ti depende Bati. De mí y de ser un tacaño y no ponerme una parábolica o el Movistar? En absoluto, en absoluto.

lunes, 24 de mayo de 2021

Morfina para la eternidad

Las flores de jacaranda pisadas mientras me dirigía solitario de vuelta a casa eran metáfora de lo que teníamos que hacer esa tarde, que por desgracia apareció de sopetón tras la desgracia del martes. Un día lloviznoso que me trajo la peor noticia posible. Él no fue Correa, pero siempre será mi Ángel. Nunca jugará como Suárez, pero me hizo llorar como Luis. Porque es que perder a Simón sin llegar a tenerlo entre mis brazos hizo que el "Partido a partido", que como siempre este año escucho antes de cada batalla, fuera emotivo hasta el paroxismo. Sentimientos a flor de agua. ¿Cómo iba a ser de otra forma con la que llevo encima en esta dichosa liga? Encima otro comienzo con traspiés. Esta vez casi tropiezo y me caigo por la borda a pocas millas de la orilla, pero Bati me rescató con su "goool" espoileado. La culpa mía por estar mandándole mensajes sobre si el Valladolid perdía tiempo y demás despropósitos. Felizmente arribamos tras al menos cinco o seis amagos de zozobrar. El gol de Llorente en el descanso del Bilbao, penal ante el Alavés,  la machada del Granada, el palo del Elche, la firmeza del Sevilla en Vardebebas o el aplomo contra Osasuna. Aún así la nave llegó a puerto con Othere y Übbe exhaustos y "malheridos de tanto remar contra el huracán". Floki, a la sombra de Neptuno, esperaba con sonrisa desgastada en la orilla. Fin a una epopeya sin parangón en la que todos internamente creímos por mucho que a veces desesperáramos. Los miembros de esta plantilla entran por la puerta grande en la hagiografía colchonera. Y nosotros también, qué coño! Al día siguiente de la victoria de nuevo la misma lluvia de aquel fatídico martes para ir a comprar, como manda la tradición, el periódico del triunfo. "Has de ser como la mañana del día que te conocí". "Una estrella pequeñita pero firme". Todas las letras de la radio me recuerdan a él. No olvidaré nunca esta liga porque siempre estará ligada a ti, hijo mío. Pero gracias Atleti querido por mitigar en parte este dolor, si bien no pude disfrutar apenas, estoy seguro de que el llanto cuando pitó el árbitro hubiera tenido demasiada hiel para contarlo siquiera. Para mí el día más feliz de esta liga, sin saberlo, fue el día que le ganamos al Athletic en casa. Ahí tenía todo lo que necesitaba. Daría lo que fuera por volver a ese punto y tratar de hacer algo para cambiar esta pupa tan grande que quizá yo, de tanto decir que soy el mejor atlético del mundo, he recibido a traición para desterrar esa mierda de mito que, al menos esta vez, para ínfimo pero reconfortante consuelo, dejamos a un lado.

domingo, 16 de mayo de 2021

La penúltima


Osasuna significa salud, pues estos hijos de puta mermaron la mía y me tuvieron por momentos avocado a la desesperación más absoluta. Me hicieron ver la semana que se me avecinaba como una grandiosa tempestad de mierda. La ojeriza que les vuelvo a tener no puede ser más fundada. Otra vez un portero feo y larguirucho haciendo el partido de su vida. Otra vez como contra el Levante, pero más sangrante si cabe, porque los navarros en la primera que tuvieron nos hicieron a más de uno cuestionarnos si el destino podía ser tan insoportablemente cruel, que diría Calamaro. El día anterior había visto el documental de Historias de los Playoff y ahí salía el cabrón de Budimir, y vaya cabezazo que sacó, no lo paraba ni dios, literalmente según vimos en el VAR. La conclusión más terrenal que saco es que a pesar de la cara de tonto con los dos goles anulados y la de muerto viviente que se me quedó en las decisiones, acertadas esta vez, el vídeoarbitraje tiene que ser defendido y mejorado. Tan solo unificar criterio con las manos y ser un poquito más laxos con los fueras de juego de pelo y medio y sería la rehostia. El partido en sí había comenzado como la seda, ocasiones, empuje, desparpajo. Correa, Trippier, Llorente, Yannick... todos enchufados pero también los palos y el desgraciao del portero ese que ni quiero nombrarlo. El gol parecía cuestión de tiempo pero tras el descanso, incluso tras la puta pausa de rehidratación, se atenuó un poco. Aún así, parecía una broma del más sádico de los guionistas ese gol de Osasuna cuando además ya teníamos la presión del gol en San Mamés. A mí se me iba la vida, desde las dos de la tarde estaba con libélulas en el estómago, fantaseaba con un pinchazo blanco y ganar, y poco a poco el destino me mandaba señales inequívocas de que no, más que nada por el cero uno que veía en el marcador. Con toda esa gente animando fuera que me los ponía de punta. No podía ser. El empate lo tenía clarísimo que llegaría. Ni lo celebré, pero era consciente de la buena inercia que volvía a suponer. El disperso Lodi se redimía para más beneficio del gol. Aquí necesitamos a todos: Herrera, João y Moussa Dembélé, el cual pienso que tiene más potencial del que hemos visto, y ojo que no nos tenga un regalito de despedida preparado. El que no sabemos si se despedirá, sería casi tanto crimen como no ganar la liga que el uruguasho (con permiso de mi Josemari) no oyera al Metropolitano cantar un gol suyo, es Luis Suárez. Un jugador que durante un lustro consideré el tercer mejor jugador del mundo y el mejor delantero, por muy cabrón que me pareciera. Gracias Lucho; gracias por tanto, Uruguay. Yo atisbaba ese gol, siempre creía en mi cárcel de la exasperación en una fianza en forma de tanto que me liberase. Ese gol fue un dechado de rabia y de satisfacción por no haber dejado de confiar. Por volver a la vida por enésima vez. Esta vez los jugadores tiraron más de mí que yo de ellos. Genial el Cholo pidiendo tranquilidad. Además mi niño, que en principio se asustó el pobre al oírme gritar como un imbécil, se lo tomó bien. Le gusta jugar con el autobús del Atleti, aunque con Indi no tiene mucha afinidad. Él fue el único testigo de mi desesperación, si es que pudo llegar a percibirla, porque mientras jugaba con él a tirarle almohadas, me puse con mucho sacrificio una máscara de bonhomía que es la que él se merece por la falta de atención de otras veces. No era justo que pagara mi zozobra durante el partido en forma de ignorancia y me alegro que así fuera. Si además jugar con él me servía para templar el estrés, pues bendita simbiosis. Todo salió como el más sádico, pero colchonero, de los directores de cine hubiera diseñado. ¿Ganar la liga hoy? Pon la penúltima, en esta caso la IPA del Lidl con la foto del indio que mencioné en mi anterior post, y a esperar. Esta liga no puede decidirse de otra forma que no sea en el último hálito.

sábado, 15 de mayo de 2021

Parar de soñar

Eran 3 partidos, como el número de vasos de su cordón umbilical. Éste, por ser el más inmediato y por el rival, era el más difícil. Pero para dificultades las mías para ver el partido. Cámbiese usted de compañía de internet para esto. Así que a escucharlo por la radio. En el caso de la retransmisión radiofónica es diferente, no hay tregua. Aquí no valen los paseos absurdos en derredor de la emisión cuando hay un saque de puerta o una interrupción cualquiera. Uno desconfía de cada declamación del locutor, si bien el equipo jugó a favor de obra y todo fueron buenas noticias: goles y paradas. Luego me dejé llevar mientras Bati me pasaba minuto y resultado, todo muy retro como pueden ver... Aunque yo, lo que es visualizar, solo el final del partido. Entré a ver a la hora de la verdad, en los minutos horarios, en las jugadas interminables de ataque del rival, donde cualquier desplazamiento del contrario parece el germen del acabose. Pero no, victoria de campeonato, en el sentido más figurado de la palabra. 


Porque me sorprendió, con casi estupor, ver demasiado confiados a muchos atléticos tras el partido, supongo que porque estaban esperanzados en un pinchazo en Granada que nunca ocurrió. Os conozco, hijos de puta, y sé que estáis poco a poco convirtiendo a los pamplonicas en superhombres. Todo normal si es vuestro caso. Pero que conste, yo también soy optimista sabiendo lo que ya hemos pasado. Pero precisamente por eso sabemos que cualquiera te complica. Ya nos la lió Osasuna en el Centenario. Confiemos en que eso eran otros tiempos. Hay que ser el Besiktas o el Lille (ojalá no os gafe) de España. Pero partido a partido. En este caso dos, pero porque el Madrid juega a la misma hora. Uno no es de piedra, y he vuelto a comprar alguna garguería para el susodicho encuentro. Me gustó que al girar el botellín, que había elegido tan solo porque la chapa no la tenía en mi colección, éste llevaba un indio en la solapa. Buen augurio... como si no supiera yo que eso no vale una mierda, eh? 
El haber llegado más vivos que nadie tras todo este periplo nos empodera para soñar despiertos, para paladear en el más estricto cuartucho de la imaginación, cómo sería ese momento de llegar a producirse, porque no sé a vosotros, pero olvido proporcionalmente a lo intenso y emocionante que fue el momento. Espero volver a sentir pronto esa sensación, como la de ser padre de nuevo, fantaseando con llamarle como el jugador que marque el gol decisivo, o ¿por qué no Jan? Mis nuevos gatitos se libraron de esa quimera nominal. Está la emotividad a flor de piel, el picorsito ya se siente, esto nadie lo para. Aquí estaré como siempre, velando armas antes de cada partido. Eso sí, por si acaso, mientras escribo esto me estoy tomando un ginto, que mañana nunca se sabe.